Categoría: sociedad

QUE VIENE EL ECLIPSE

Que viene el eclipse, por dios. Y ahí estamos todos, haciendo malabarismos para determinar el punto exacto en que durante esos dos minutos el cielo se volverá oscuro , las aves callarán y nosotros con un poco de suerte podremos hacer la foto del siglo, que se juntará a la de los otros 300 millones de personas que retratarán el suceso.

Lo cierto es que es un gusto percibir como esta sociedad tan dada a la fragmentación, tan aficionada a la polarización, a veces decide subirse al mismo barco y remar en la misma dirección. Aunque hay causas en las que embarcarse mucho más prioritarias que ganar el Mundial o presenciar ese eclipse como una experiencia mágica y emocionante para la que hay que tener entrada de primera fila.

Que no es que no lo sea. Seguro que sí. Experiencia mágica podrá serlo, aunque será magia negra si alguien se queda ciego por imprudencia o se cae del árbol donde se encarama. Y emocionante también si una nube inoportuna impide la visión, después de haber pagado una fortuna para alquilar la ubicación adecuada.

La DGT ha hecho una advertencia con toda seriedad: No conduzca con las gafas del eclipse puestas. Mayormente porque con ellas solo se ve oscuridad, lo que tiene su lógica. Aunque es llamativo que sea necesario el aviso y la prohibición a la especie más desarrollada del planeta.

Feliz eclipse! Si no lo ven, no desesperen. Habrá otro el año próximo por estas mismas fechas. Seguro que vende menos entradas, digo gafas.

REFLEXIONES VERANIEGAS (3)

Hace algunas décadas, bastantes en realidad, no se preguntaba opinión a la gente pequeña a la que se empaquetaba como una maleta más para superar largos veranos, sin que enloquecieran a quienes debían hacerse cargo de ellos. Casi siempre ese papel era para las madres pero si se les acumulaba la faena con cinco o siete retoños, entraban en el terreno de juego las abuelas, las tías o las suegras , más o menos dispuestas y preparadas para la crianza. Lo de hacer turismo todavía no se había inventado y el destino era el pueblo, el del siempre y el único posible, donde las criaturas podían campar por las calles aparentemente sin control, aunque vigiladas por decenas de ojos protectores que no las perdían de vista.

Con la adolescencia, los veranos eran otra cosa. A veces se conseguía hacer viajes aventureros, en condiciones bastante precarias, cuyo destino daba igual porque lo que importaba era evitar el control ajeno. O pasar días dorados en casas ajenas siempre fuera del alcance de la vista criticona de los adultos. El objetivo era vivir nuevas experiencias , temidas y deseadas a la vez, desde el protagonismo más absoluto, a veces desde la más ingenua soberbia.

Los veranos de la edad adulta a día de hoy , son momentos muy planificados. Con una cuidadosa selección previa: destino, duración, fechas, coste….Todo tiene que encajar en las preferencias personales, pero también en las modas, en las experiencias ajenas, en las posibilidades materiales. Y sobre todo hay que dejar constancia de ellos, aunque no haya nada más aburrido que visionar miles de fotos de viajes ajenos. Los veranos de la edad adulta construyen año a año, la imagen de la propia vida y por tanto no se pueden descuidar.

Los veranos de la vejez pueden ser pacíficos si no hay asignaturas pendientes. Lo que se ha hecho , ya está bien. También perturbadores si se impone en la balanza lo que falta: los viajes que no se hicieron, las experiencias que no se vivieron, las compañías que ya no serán posibles…

Si hay suerte, pueden ser los más libres. Menos obligaciones autoimpuestas, menos decorados falsos. Es habitual que se sientan como si fueran el último, sencillamente porque pueden serlo. Algo que se ha de aceptar sin dramas intentando soltar lastre. Eso no quiere decir tumbarse en la hamaca para descansar en paz, en sentido literal. Quien así lo entienda, necesita terapia urgente. Al contrario, se trata de echarse a la espalda el pasado, sin permitir que nos aplaste, para disfrutar sin filtros del presente. Significa abrir las ventanas y atreverse a mirar por ellas para ver lo que la vida ofrece.

REFLEXIONES VERANIEGAS (2)

Hay gente a la que no hay que buscar en los Sanfermines. Ni en la tomatina de Buñol. Ni en el Rocío.Gente q rompe la regla hasta el punto de q ni siquiera le gusta el fútbol en un país q el tópico define como enamorado de los toros, del futbol y de las mujeres. Olé.

Los toros a día de hoy pacen tranquilos en sus pastos.Y eso q hay quien se empeña en enseñar a las criaturas el noble arte del toreo q consiste básicamente en clavarles estacas y degollarlos con limpieza.

Las mujeres han descubierto q no son una atracción,sino q son ciudadanas de pleno derecho,por lo q van llegando todo lo lejos q pueden en materia de autoridad, respeto y dignidad.Todavía les falta camino a pesar del griterío de tanto carca misógino q sigue suelto.

El fútbol…ay, el fútbol…, ese deporte rey q es espectáculo, negocio, famoseo y , no hay q olvidarlo, deporte también. Sobre todo el q se practica desde abajo en las escuelas municipales, en los clubs de tercera división o en el patio de las escuelas. El Mundial levanta pasiones en todos los países participantes.Y eso es lo mejor.

Ver a los rubios noruegos aullando a pleno pulmón,haciendo el remo vikingo q es su forma de celebración,tan ardorosa como la de cualquier pueblo latino.O a los ciudadanos de Cabo Verde recibiendo a su selección de vuelta a casa, vencidos pero no derrotados , orgullosos y triunfantes, diga lo q diga el marcador. Escuchar aquí en España, el griterío lejano q se arma cuando la Roja mete el gol q nadie esperaba.

Hay gente q no dedicará su tiempo a ver correr a hombres jóvenes en perfecta forma física. Algunos especialmente admirables como el noruego Erling Haaland, para que negarlo. Pero no es su afición y eso no admite crítica ni reprobación.

Pero si se olvida el negocio,las zancadillas reales y figuradas,las injusticias, los abusos.Si se cancela a Trump,el q todo lo ensucia con su megalomanía, su mezquindad y su soberbia, casi nadie puede dejar de disfrutar ante tanta alegría ajena, tanto entusiasmo gratuito, tanta emoción desbordante. Solo faltaría a quienes sueñan un mundo al revés que alguna vez ganaran el Mundial países como Haití o Cabo Verde. Eso sí q merecería una celebración.

SARAO PAPAL

Menudo sarao montado con la visita del Papa Leon XIV. Por otra parte nada nuevo bajo el sol ya que se pueden recordar otras visitas en las que el espectáculo también es mucho y los resultados más bien nulos. Aunque la última fue hace 15 años con Juan Pablo II que vino hasta en cinco ocasiones. Nos han tenido un poco abandonados.

Es un Jefe de Estado, sí, un Estado pequeñito pero matón, dicho sea sin segundas intenciones. Cabeza también de una Iglesia de gran arraigo histórico y cultural en este país, con sus luces, es cierto , y también con sus múltiples y documentadas sombras. Una Iglesia que a estas horas, está en sus horas más bajas. Según el último CIS, la población católica en España es el 53%. Según Francisco Delgado, durante muchos años presidente de Europa Laica, los católicos practicantes en España son 5 millones.

En cualquier caso, movilizarse para ver al Papa, una figura lejana vestida de rojo y blanco, es una decisión muy personal. Se puede compartir o no . Lo que no es tan personal sino más bien político, como casi todo, son los criterios utilizados, los espacios elegidos, los actos organizados, la participación de responsables públicos que también representan al amplio surtido de creencias y religiones que proliferan en este país.

Líbrenos dios de prohibir las creencias de nadie. Pero también de imponerlas. Y menos de subvencionarlas. Cosa que al parecer se ha obviado esta vez, según declaraciones de la Conferencia Episcopal que afirma que son donaciones privadas las que financian el viaje. Hasta un millón de euros se abonan con alegría por quien puede y quiere merendar con el Santo Pontífice.

Además de los creyentes practicantes , habrá otros también satisfechos. Y es que la coincidencia entre la visita de León XIV a España y los conciertos de Bad Bunny en Madrid ha provocado un fuerte aumento de los precios hoteleros. Hasta 637 por una habitación doble en la capital durante una noche.

Que los disfruten los fans de uno u otro, o de los dos a la vez, aunque es una coincidencia algo rara. Ambos son espectáculo, hacen caja. Dan respuesta a necesidades emocionales o ideológicas de la sociedad. No pasa nada. Siempre que nadie emprenda una cruzada.

OLE, OLE Y OLE

Ole, ole y ole por el profesorado del País Valencià que va a por todas en una huelga indefinida sabiendo que se van a encontrar enfrente todo tipo de obstáculos.

Orgullo ante profesionales que luchan para poder trabajar en condiciones garantizando que el sistema educativo en su conjunto sean fuente de igualdad y de justicia. Una convocatoria, que tiene el mérito de conseguir la unanimidad de todos los sindicatos mayoritarios, algo realmente difícil.

Las huelgas no son plato de gusto para nadie , y menos para sus protagonistas que saben que no salen gratis y se enfrentan a una Administración muy hábil en la faena del desprestigio y las mentiras.

No ha tardado mucho en iniciarse la campaña de informaciones falsas que pintan al profesorado como una caterva de privilegiados únicamente interesados en cobrar más y trabajar menos. Si además les ponen chófer , aceptarían encantados.

Infografías embusteras intentan adjudicar a la Generalitat las últimas subidas salariales omitiendo el pequeño detalle de que son resultado de la revalorización del Gobierno central de los todos los salarios públicos. Ponerse falsas medallas siempre funciona. Lo que sea para negar una realidad evidente, que conoce bien cualquier familia en la que haya estudiantes: la asfixia progresiva de la educación pública, fruto de un desinterés total por afrontar sus problemas estructurales. Una realidad difícil de asumir mientras se mima a la educación privada concediéndoles 73 millones de euros a quienes segregan por sexos de forma ilegal.

No se reconoce que cuando se produce una baja, sus responsabilidades tendrán que ser asumidos por quienes quedan. Da igual que sea la celadora, el profesor de apoyo o la directora. La espera será interminable y nadie vendrá a sustituirles . Algo lógico teniendo en cuenta que al inicio del curso se ofrecieron 5000 plazas menos que el anterior. A pesar de que todas son necesarias para la orientación escolar, la ayuda psicológica, los equipos de apoyo…

En las aulas se amontonan hasta 30 jóvenes que precisarían una atención individualizada, misión imposible en solitario. Cuando llega el verano las aulas se convierten en saunas a 32 grados. Así pasó el último verano, cuando hubo desmayos y lipotimias y la única solución propuesta eran abanicos y ventiladores.

Las obras de nueva creación y mejora quedan muy bien en el papel pero sufren retrasos insufribles. En Xàtiva hay IES donde no hay medidas para hacer frente a la existencia de placas de amianto. Hay obras programadas de ampliación y mejora cubiertas de polvo en el cajón. En la zona DANA se sigue estudiando en barracones.

No es solo una huelga de las de “¿qué hay de lo mío? , siendo totalmente legítima la exigencia de salarios justos. Es una huelga en defensa de las generaciones que han de formarse también en la aspiración a un mundo mejor por el que han de aprender a luchar.

Imprescindible reproducir las palabras de un maestro que da la mejor lección del curso:

“Viure i patir una vaga a final de curs serà la nostra última lliçó. Una lliçó que no entra en els temaris de selectiu, però pot ser-vos d’utilitat per afrontar les proves de la vida. Ens resignem i callem? O lluitem i ens arrisquem a aconseguir un món millor? Són unes preguntes que obliguen a triar i haureu de contestar-les, en diversos moments. Aquesta última lliçó es pot ensenyar, però és cada persona qui l’ha d’aprendre”.

EL PAVO KING

Esta monserga del «Halloween» suena a papanatismo , a colonización cultural pura y dura, a fascinación cateta por culturas ajenas a las que se permite que suplanten las propias.

Si hay que montar fiesta, se monta, faltaría más. El negocio es el negocio, pero también se podrían fomentar las propias tradiciones fomentando así que pervivan.

Lo que sobra es esta imitación barata y bobalicona tan ajena y tan escandalosamente comercial.

Cualquier día estamos comiendo pavos gigantescos en Navidad, como hacen esos pavos que se creyeron los salvadores del mundo hasta que llegó The King, peligroso y pelirrojo, y les hizo vivir una pesadilla que nos amenaza a todos.

INCENDIOS Y RESPONSABILIDADES

Ante las últimas catástrofes, más o menos naturales, mucha gente anda, y con razón, cabreada y preocupada. Algo anda mal y alguien no ha hecho lo que debía, pero estaría genial poder explicar y convencer de su error a quienes echan la culpa, de eso como de todo, al Gobierno de España . Cabrearse con el gobierno es un deporte nacional que no tiene nada de malo porque es evidente que no siempre cumple lo que promete. También se le da genial lanzar humo para disfrazar renuncias imperdonables como ha hecho ante el genocidio de Gaza, dicho sea de paso.

Pero en el tema de la gestión de catástrofes, las cosas también están claras y solo adjudicando a quien corresponde realmente su cuota de responsabilidad será posible hacerles pagar la factura correspondiente por la pérdida de vidas y de recursos naturales. Que no es nada fácil, véase a Mazón sobreviviendo a la décima manifestación que pide su dimisión.

La cuestión es que son las Comunidades Autónomas y sus gobernantes quienes tienen las competencias para afrontar las emergencias y catástrofes. Tienen el derecho y la obligación. Aunque siempre han de contar con la colaboración del Gobierno, según sea solicitada, en materia de personal y material. Pero no es lo mismo colaborar que pasarle el marrón a otros cuando vienen mal dadas.

Así que ya está bien de ver como Presidentes de comunidades autónomas hechos y derechos que ganaron las elecciones y asumieron la dirección de sus territorios, cuando les viene grande la tarea, cuando no saben realizarla con eficacia, cuando se equivocan y sus errores causan víctimas y daños materiales, reclaman a grito pelado a papá Estado lo que no es de su competencia atribuyéndole una responsabilidad que no tiene. Ya está bien de intentar despistar a la inquieta y decepcionada opinión pública manipulando su inquietud y pretendiendo obtener rédito político.

Solo en tres circunstancias ( cuando se declara estado de alarma, excepción o sitio) el gobierno del Estado puede intervenir. Sólo si la propia Comunidad autónoma lo reclama formalmente el Gobierno puede encabezar la gestión de la catástrofe. No es un hecho opinable, es lo que recoge la Constitución. Son las reglas del juego y no se pueden variar según convenga para confundir al personal y esquivar la bronca. Sobran maniobras de distracción que solo sirven para que los verdaderos responsables no asuman sus errores y deficiencias en la gestión.

A TODOS LOS PADRES

A los nuevos padres, a los que se estrenan, a los que exploran realidades que han dejado de ser imaginadas. Que acunan a sus retoños desde la soberbia de creer que podrán protegerlos siempre y garantizarles una vida sin elecciones equivocadas que les causen dolor. Que están descubriendo el misterio de dejar de ser el centro de la propia vida para colocar allí a alguien que acaban de conocer. Que lo van a hacer bien porque nunca van a dejar de intentarlo.

A los padres en ejercicio, que han aprendido sin manual las difíciles artes de la crianza, que conocen la satisfacción de oírles roncar en su cama, la plenitud de verlos sanos y fuertes, la alegría basada en los éxitos ajenos y el deseo permanente de que la vida les trate bien. Que superan cada día miedos e incertidumbres intentando marcar la ruta que los lleve a puerto seguro.

A los padres en retirada, pero nunca jubilados que mantienen vivo ese vínculo tácito con quienes trajeron al mundo y los ven ahora adultos autónomos, que siguen tropezando y levantándose, intentando vivir sin hacer ni hacerse daño. Que recuerdan el trayecto sin nostalgia, pero con alegría, lleno de renuncias necesarias y satisfacciones impagables.

A los padres que se fueron, pero ahí están mirando un presente en el que les sería difícil encajar, desde viejas fotografías en ocasiones memorables. Los que siguen en ese recuerdo que parece inexistente, pero está sólidamente instalado en nuestra memoria y nos guiña el ojo a menudo, al ver unas manos, un gesto, una frase que lo saca a pasear. Esos padres que el tiempo desdibuja, pero jamás borra de nuestra memoria.

A todos ellos, feliz día!

FALSA NAVIDAD

Es un espejismo la celebración de los premios de la Lotería que han tocado en localidades afectadas por la Dana y la gestión de Mazón, porque no dejan de ser casos puntuales para alegría de algunas escasas familias, mientras que las de al lado siguen en su travesía por el desierto. Es una alucinación colectiva la que pretende hacernos creer que por ser Navidad, las sombras se desvanecen, las injusticias se borran y los abusos desaparecen

Es una utopía creer que la Navidad sea capaz de resolver todos los conflictos, dejando atrás todas las miserias con las que convivimos. Que sentados a la mesa seremos personas diferentes, sin pasado y con un historial limpio de rencores y carencias. Es pura ficción confiar en que por ser Navidad la felicidad se convertirá en un estado universal de carácter obligatorio para todo el mundo.

Es pura quimera que ese dolor , íntimo y privado, que todas llevamos dentro, se disuelva como la gaseosa porque lo dicen el calendario y los titulares. Los fantasmas siguen ahí, como heridas que quizás ya no sangran, pero duelen como el primer día.

Lo que es realidad y certeza como la vida misma, es que en Navidad compartimos un acuerdo general e implícito de resucitar, aunque sea durante unas horas, la fe en el futuro, la confianza en las personas y la esperanza en la justicia. Durará unos días, unas horas y a veces solo minutos, tras los cuales cerraremos el capítulo con resignación pero con obligado realismo. Y seguiremos trabajando por un futuro que quizás sea imposible pero es también obligatorio

CUESTIÓN DE OPINIONES

Interesante conversación entre abuela y nieto. La disyuntiva era entre Tarzán y Hulk, dos personajes míticos e impactantes correspondientes a  épocas diferentes e infancias muy distintas.

La abuela tiene una preferencia indiscutible por Tarzán, ese tipo apolíneo pero sin exagerar. Nada que ver con los modelos ciclados ,llenos de protuberancias y que brillan engrasados como un pato chino laqueado. Recuerda a la perfección las pelis de Weismuller, que lleva ya finiquitado un montón de años y  no era demasiado buen actor aunque lanzaba un grito inolvidable , auténtico, que ponía los pelos de punta sin que nadie nunca tuviera las cuerdas vocales necesarias para  reproducirlo .

El chiquillo, que además solo conoce versiones actualizadas y edulcoradas de Tarzán, apuesta por Hulk. Un monstruo verde y amorfo, que aparecía como resultado del ataque de ira que sufría el desgraciado poseedor de ese extraño poder de conversión. Hulk también tenía vozarrón pero sin matices. Llevaba poca ropa porque era experto en reventar camisas y pantalones que tras la explosión se quedaban en bermudas algo ridículas.  Tarzán llevaba en cambio un elegante taparrabos que ondeaba al viento con elegancia inigualable.

Para la abuela, el asunto está claro. Tarzán defendía a los débiles y aunque  parecía siempre a punto de ser vencido, siempre resurgía de sus cenizas. El crío defiende a Hulk ante el que se quedaba hipnotizado por su fuerza bruta, porque se imponía por el miedo, por su tamaño y su poderío. Solo  su presencia,  su rugido y algún mandoble que otro bastaban para quitarse de en medio a sus enemigos.

Qué escasez de recursos y pobre inteligencia  -pensaba la abuela.

Qué héroe más birrioso,  tan blanco y sin músculos -pensaba él.

Todas tenemos opiniones. Casi todas son respetables, excepto algunas que no son opiniones, sino delitos. Pero si se puede debatir  con alegría e ingenio, sin hostilidad ni generando animadversión; si  se pueden defender las propias opiniones con respeto y sin descalificar al contrario , incluso admitiendo la improbable pero teórica  posibilidad de cambiar la propia opinión, bienvenida sea la discrepancia. Nos hace  más sabios y aptos para vivir en sociedad.