El blog de Mar Vicent Artículos destacados

BEGOÑA GÓMEZ

No me imagino a Begoña Gómez escondida en la trasera de un coche que la lleva fuera de España. Ni disfrazada con peluca y enormes gafas de sol subiendo a un avión que vuela a las Bahamas. He visto muchas pelis con tórridas historias de amor entre escoltas y protegidas, pero que quieren que les diga, no me puedo imaginar esas escenas.

Cierto que un señor, Puigdemont, protagonizó una escapada de ese tipo dejándonos a medio país con la boca abierta. Y recuerdo a otro más lejano, Roldán, que huyó cubriéndose la calva con una peluca de guateque barato.

Pero la comparación es imposible, más que nada porque los señores mencionados tenían razones reales más que suficientes para levantar el vuelo y las circunstancias de esta señora, ni parecen, ni son de la misma categoría delictiva.

Es evidente que a esa mujer no se la juzga por ser quien es, sino por con quien se ha casado. Y es cierto que el puesto de consorte que ocupa tiene sus ventajas y privilegios pero también sus servidumbres y exigencias. Que deben ser duras porque más de una en similar situación, cogió la puerta en cuanto pudo y se largó a vivir a su vida.

Cierto es , aunque demasiado manoseado ,aquello de que la mujer del Cesar no solo ha de ser honrada sino parecerlo. Pero también que no es honrado intentar cargarse al César a base de dar latigazos a su señora en plaza pública. Para eso, hay vías autorizadas y legítimas que nadie podría discutir.

Se pone difícil con tanta escandalera y sin formación jurídica, entender las acusaciones. Pero habría que hacer un esfuerzo por simplificar y entender de lo que se habla, dicho sea sin ningún ánimo de ejercer la defensa de nadie, pero sí de entender más allá del ruido, los prejuicio y el sesgo político, que lo contamina todo.

Parece ser que en esos años de supuestos negocios ilícitos, la acusada recaudó fondos para la Universidad Complutense y dirigió una catedra sin salario, ingresando algo menos de 35.000 euros en una década. Menuda birria de botín. Que el programa informático del que dicen que se apropió, era gratuito, así que es difícil encontrar los beneficios. Que recomendó a un amigo para unos contratos públicos al igual que otras 31 personas e instituciones hicieron también, incluidos el Ayuntamiento de Madrid. Y por último, que la asesora de la que disponía en su condición de consorte, pagada con fondos públicos, realizó tareas de apoyo en su ámbito privado consistentes en enviar 21 correos y asistir a diez actos en ocho años. Mucha menos faena que la del asistente del padre de Rajoy que durante dos años lo atendió en la Moncloa, con la dedicación que merece el padre de cualquiera.

Pero a estas alturas, la mayoría ha escogido bando y no está dispuesta a mover ni una sola coma de su docta opinión. Por eso, el relato anterior, será rápidamente discutido, criticado, desmentido -sería de agradecer que sin incluir insultos- , por quienes piensan que las cosas no fueron así, sino infinitamente peores, que la imputada es la cabecilla de una peligrosa trama de corrupción con unos beneficios de millones de euros muy bien escondidos por lo que no hay manera de demostrar su existencia aunque algún día aparecerán.. Y ven perfectamente coherente que se le pidan 24 años de cárcel a la susodicha, pena similar a la que se pide para terroristas y otros delincuentes que han cometido delitos gravísimos y sin ningún tipo de atenuantes.

Sin embargo, ante esta situación quien sale más perjudicada, la víctima real de todo este engendro, la que más pierde, es la justicia, que ni está ni se la espera. Esa en la que nadie confía aunque todos quieran apropiársela y hacerla suya, para que diga lo que quieren oír. La justicia, ese principio de convivencia que garantiza que los conflictos no los gane quien grite más alto, compre más titulares, discuta con más astucia o insulte con mayor contundencia. Esa pobre mujer con los ojos vendados, que en tiempos fue poderosa y soberana. Que tiene una balanza en la mano, mientras que con la otra sostiene una espada, quizás para poder defenderse.

SARAO PAPAL

Menudo sarao montado con la visita del Papa Leon XIV. Por otra parte nada nuevo bajo el sol ya que se pueden recordar otras visitas en las que el espectáculo también es mucho y los resultados más bien nulos. Aunque la última fue hace 15 años con Juan Pablo II que vino hasta en cinco ocasiones. Nos han tenido un poco abandonados.

Es un Jefe de Estado, sí, un Estado pequeñito pero matón, dicho sea sin segundas intenciones. Cabeza también de una Iglesia de gran arraigo histórico y cultural en este país, con sus luces, es cierto , y también con sus múltiples y documentadas sombras. Una Iglesia que a estas horas, está en sus horas más bajas. Según el último CIS, la población católica en España es el 53%. Según Francisco Delgado, durante muchos años presidente de Europa Laica, los católicos practicantes en España son 5 millones.

En cualquier caso, movilizarse para ver al Papa, una figura lejana vestida de rojo y blanco, es una decisión muy personal. Se puede compartir o no . Lo que no es tan personal sino más bien político, como casi todo, son los criterios utilizados, los espacios elegidos, los actos organizados, la participación de responsables públicos que también representan al amplio surtido de creencias y religiones que proliferan en este país.

Líbrenos dios de prohibir las creencias de nadie. Pero también de imponerlas. Y menos de subvencionarlas. Cosa que al parecer se ha obviado esta vez, según declaraciones de la Conferencia Episcopal que afirma que son donaciones privadas las que financian el viaje. Hasta un millón de euros se abonan con alegría por quien puede y quiere merendar con el Santo Pontífice.

Además de los creyentes practicantes , habrá otros también satisfechos. Y es que la coincidencia entre la visita de León XIV a España y los conciertos de Bad Bunny en Madrid ha provocado un fuerte aumento de los precios hoteleros. Hasta 637 por una habitación doble en la capital durante una noche.

Que los disfruten los fans de uno u otro, o de los dos a la vez, aunque es una coincidencia algo rara. Ambos son espectáculo, hacen caja. Dan respuesta a necesidades emocionales o ideológicas de la sociedad. No pasa nada. Siempre que nadie emprenda una cruzada.

ZAPATERO

Para poder sobrevivir en este mundo, traidor pero fascinante, hace falta confiar en la honestidad intrínseca de algunos personajes de largas trayectorias políticas cuyos nombres ocupan titulares habitualmente. Sobre todo si existe el firme convencimiento de que la buena política es necesaria y también de que todos sus protagonistas no son iguales. Dos premisas muy cuestionadas por razones muy interesadas.

Mandela, Lula, Múgica…en el mundo. En España, Tierno Galván, Anguita…Quizás la lista no sea grande. Y cada cual tendrá la suya porque el color también condiciona, para qué negarlo. Pero hay gente a la que hemos de otorgar nuestra confianza aunque no les conozcamos más que por sus obras, que tampoco es una mala forma de conocer.

Cuando imputaron a Mónica Oltra hubo que contener el aliento y echarle paciencia para que el tiempo pusiera a cada cual en su lugar. Y lo hizo. A día de hoy, no hay ni habrá condena judicial para ella aunque siga habiendo quien pretenda mantener encendida la hoguera para incinerarla y quitarla de en medio, sea como sea.

Ahora imputan a Zapatero con gran sentido de la oportunidad y en franca discriminación con otras figuras merecedoras del mismo trato. Solo hay una reacción legítima y coherente: que lo investiguen, por supuesto. Que lo juzguen, si procede. Que lo castiguen, si lo merece. Pero también que le pidan perdón y restituyan su buen nombre si se equivocan, exigiendo responsabilidades si se demuestra la existencia de mala fe.

En el caso de Zapatero, antiguo ZP, hay gente que se niega a tirarlo precipitadamente al cubo de la basura de la historia. Gente que nunca le ha dado el voto y que comparte la idea de que a su partido le hace falta una buena limpieza de bajos. Llámenlo intuición, fe ciega, confianza, presentimiento, instinto…quizás sea incluso un mecanismo de defensa para no perder del todo la confianza en el ser humano que se dedica a la política. Pero Zapatero es alguien difícil de asimilar con un Ábalos, un Santos Cerdán o un Luis Roldán. Y menos con un Zaplana, Rodrigo Rato o Bárcenas.

Y no es porque sea un tipo feúcho y casi siempre sonriente, con bastante poca gracia. Es porque gracias a él pasaron cosas que siempre habrá que agradecer: la ley del divorcio, la que permitió el matrimonio homosexual, la ley de dependencia, la que reguló el aborto, la de violencia de género, la de igualdad…Reformas de esas que llaman “de amplio calado social” porque realmente mejoran la vida de la gente. También pasaron otras que no se recuerdan con alegría – díganselo al funcionariado- pero ya lo dijo Billy Wilder : nadie es perfecto.

Situaciones como ésta, son como una carrera de caballos donde hay que guiarse por el olfato para apostar por el caballo que llegará a meta y el que se derrumbará por el camino.. Si se apuesta, se apechuga con el riesgo y se defiende la esperanza, ésa que debe ser la última en perderse. Si se pierde la apuesta, dolerá. Otra ilusión perdida. Pero si al final gana el caballo de las cejas gordas, nos llevaremos dos copas, la de la verdad y la de la justicia.

OLE, OLE Y OLE

Ole, ole y ole por el profesorado del País Valencià que va a por todas en una huelga indefinida sabiendo que se van a encontrar enfrente todo tipo de obstáculos.

Orgullo ante profesionales que luchan para poder trabajar en condiciones garantizando que el sistema educativo en su conjunto sean fuente de igualdad y de justicia. Una convocatoria, que tiene el mérito de conseguir la unanimidad de todos los sindicatos mayoritarios, algo realmente difícil.

Las huelgas no son plato de gusto para nadie , y menos para sus protagonistas que saben que no salen gratis y se enfrentan a una Administración muy hábil en la faena del desprestigio y las mentiras.

No ha tardado mucho en iniciarse la campaña de informaciones falsas que pintan al profesorado como una caterva de privilegiados únicamente interesados en cobrar más y trabajar menos. Si además les ponen chófer , aceptarían encantados.

Infografías embusteras intentan adjudicar a la Generalitat las últimas subidas salariales omitiendo el pequeño detalle de que son resultado de la revalorización del Gobierno central de los todos los salarios públicos. Ponerse falsas medallas siempre funciona. Lo que sea para negar una realidad evidente, que conoce bien cualquier familia en la que haya estudiantes: la asfixia progresiva de la educación pública, fruto de un desinterés total por afrontar sus problemas estructurales. Una realidad difícil de asumir mientras se mima a la educación privada concediéndoles 73 millones de euros a quienes segregan por sexos de forma ilegal.

No se reconoce que cuando se produce una baja, sus responsabilidades tendrán que ser asumidos por quienes quedan. Da igual que sea la celadora, el profesor de apoyo o la directora. La espera será interminable y nadie vendrá a sustituirles . Algo lógico teniendo en cuenta que al inicio del curso se ofrecieron 5000 plazas menos que el anterior. A pesar de que todas son necesarias para la orientación escolar, la ayuda psicológica, los equipos de apoyo…

En las aulas se amontonan hasta 30 jóvenes que precisarían una atención individualizada, misión imposible en solitario. Cuando llega el verano las aulas se convierten en saunas a 32 grados. Así pasó el último verano, cuando hubo desmayos y lipotimias y la única solución propuesta eran abanicos y ventiladores.

Las obras de nueva creación y mejora quedan muy bien en el papel pero sufren retrasos insufribles. En Xàtiva hay IES donde no hay medidas para hacer frente a la existencia de placas de amianto. Hay obras programadas de ampliación y mejora cubiertas de polvo en el cajón. En la zona DANA se sigue estudiando en barracones.

No es solo una huelga de las de “¿qué hay de lo mío? , siendo totalmente legítima la exigencia de salarios justos. Es una huelga en defensa de las generaciones que han de formarse también en la aspiración a un mundo mejor por el que han de aprender a luchar.

Imprescindible reproducir las palabras de un maestro que da la mejor lección del curso:

“Viure i patir una vaga a final de curs serà la nostra última lliçó. Una lliçó que no entra en els temaris de selectiu, però pot ser-vos d’utilitat per afrontar les proves de la vida. Ens resignem i callem? O lluitem i ens arrisquem a aconseguir un món millor? Són unes preguntes que obliguen a triar i haureu de contestar-les, en diversos moments. Aquesta última lliçó es pot ensenyar, però és cada persona qui l’ha d’aprendre”.

DIA DE LAS MADRES

El domingo próximo toca retratarse. Quizás sea en parte por sometimiento a los dictados comerciales, pero en cualquier caso las madres serán las protagonistas. Es el Día de la Madre y todos aquellos que disfrutan del privilegio de tenerlas cerca reservan un rato mas o menos largo de su tiempo para felicitarlas. Puede ser un minuto en Washapp o una comida con pleno familiar, de todo hay. Pero la maternidad es un sentimiento potente que siempre puntúa en positivo el regalo recibido, ya sea la postal de la escuela, el mensaje escueto o el cupón de los 17 millones.

Vaya por delante que madres no son solo las que paren hijos. También las tías abnegadas que cubren ausencias, las madres adoptivas por diferentes circunstancias, las parejas que ingresan en familias preexistentes y que ejercen la maternidad sin filtros…Otra puntualización necesaria es refutar esa histórica afirmación que dice que “madre no hay más que una”. A día de hoy, las familias y la crianza ha desbordado afortunadamente los estrechos marcos anteriores y hay familias de muy diferentes clases y composiciones.

En cualquier caso, es el día de las madres y hay que demostrarles el amor que se les tiene. Debería bastar con un buen abrazo de los que se sienten de verdad, cálidos y envolventes, sinceros y adictivos, pero no acabamos de comprender el valor de ese lenguaje del cariño. Y optamos por alternativas como el ramo de flores, la colonia, el pañuelo o en el colmo de la imaginación, el delantal de cocina. Y no es que no sean de agradecer estos detalles, igual que lo eran las manualidades hechas en el cole con tanto amor. Pero quizás si los adultos consiguieran evadirse de la presión consumista de la publicidad invasiva, descubrirían otro tipo de presentes.

Un regalo que muchas madres agradecerían seguramente es que sus hijos, hombres y mujeres hechos y derechos, las vieran alguna vez. No que las miraran, sino que las vieran como lo que son. Mujeres de cierta edad, con sus conflictos y contradicciones, con sus averías más o menos publicitadas, y a pesar de todo con sus propias expectativas. Que pueden ser hacer bolillos o ganar el premio Nobel de literatura. Bailar el tango o aprender a manejar el móvil. Seres humanos que además de madres amantísimas, son personas sometidas a una existencia con sus luces y sombras.

Un regalo premium sería que tras el descubrimiento del ser humano que se esconde tras esa madre -a la que quieren tanto como desconocen- se interesaran por ellas. Les hicieran preguntas desde el interés sincero y con ánimo de escuchar. Les dedicaran tiempo de calidad para conocer sus arenas movedizas y compartir con ellas los temores e ilusiones con los que amanecen cada día. Les brindaran su apoyo moral en sus aspiraciones y las consolaran en las derrotas. Es que además de madres, son humanas.

Ese sería un obsequio revolucionario en esta sociedad miope que da demasiadas cosas por hecho. Que le pone precio a casi todo, menos a las cosas realmente esenciales para salir adelante. Que idolatra la maternidad haciendo desaparecer tras ella a las mujeres. O, por el contrario, se apropia de ella pretendiendo arrebatar a las mujeres su derecho a decidir.

En un día tan señalado, toda madre en activo agradecerá la forma en que quieran honrarla. Dará así cumplimiento estricto a las instrucciones de la “Guía de la perfecta madre” que desde que nacemos van tatuando en el alma de las mujeres. La misma que recomienda amar a los hijos, a todos ellos, siempre y para siempre. Y eso no va a cambiar pase lo que pase el día de la madre.

(dedicado a M)

NICA

Lo cierto es que ha tenido una buena vida desde que hace muchos años, alguien la recogió en mitad de la carretera, cuando con agilidad y reflejos intentaba evitar que los coches la machacaran. Ya era fea entonces, paticorta y regordeta, con unas largas orejas totalmente desproporcionadas. Tenía mal genio y no le gustaban las carantoñas aunque a su favor tenía que ladraba poco, con poco interés, casi por cumplir.

Ahora debe tener 120 años en cómputo humano. Y se le notan. No le quedan dientes así que sólo come alimentos blandos que no tenga que masticar, aunque sigue siendo tan tragona como siempre. No debe ver nada o casi nada porque tiene en los ojos una película que los hace opacos. Por eso cuando se aleja demasiado de su caseta, choca con cualquier obstáculo que se encuentre. Aunque lo disimula con elegancia, como si lo hubiera hecho adrede. Sus uñas le crecen tanto por falta de ejercicio, que al andar repican en el suelo, como si tocara las castañuelas. Cuando la llamas no responde a su nombre, a menos que se lo grites en la oreja y entonces gira la cabeza, como ofendida. El pelo de toda su cara y gran parte del cuerpo se ha vuelto blanco, tan duro como siempre, tan blanco como nunca.

Es una perra fea, para qué negarlo, pero es resistente y dura como una anciana que se empeña en respirar cada mañana. Que no renuncia a defender su caseta, que no comparte con nadie por impertinente que se ponga. Que es la dueña y señora de los escasos metros por los que deambula con parsimonia pero sin permitir que la avasallen. Cualquier día se irá, pero es dudoso que se rinda. Se irá porque le dará la gana, con ese pasito tembloroso, dándose topetazos con cualquier obstáculo imprevisto, pero llena de dignidad y amor a la vida.

AYER NOSOTROS, HOY ELLOS.

https://www.levante-emv.com/costera/2026/04/23/ayer-hoy-son-129409322.html?fbclid=IwY2xjawSlDoJleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEeip1-3co1FtSTGc5qxvG6Vi6jxHJhpPh-7F_HJSDhBgfdzKye1UkFQgEwGJg_aem_q30BWD_Ge7TYBuFOt4NSMw

Manuel es electricista y hace chapuzas. Cuando trabaja habla solo, como dándose indicaciones. Cuando hace una faena tiene que ser perfecta. La comprueba una y mil veces. Cuando pasa la factura, mira para otro lado. La desglosa con detalle, pero siempre se pone tenso. No puede evitarlo.

Manuela es limpiadora. De las que afronta la limpieza de las casas en las que trabaja como si fuera una batalla contra el desorden y la suciedad que no piensa perder. Ha sufrido muchas derrotas en su vida, pero nunca se ha rendido ante el desafío de una casa descuidada. No da lecciones, pero tampoco quiere recibirlas. Se apuntó a la falla de su barrio casi desde que llegó

Malik trabaja en una verdulería. Es amable hasta con las naranjas a las que trata con amabilidad cuando las dispone en el expositor. Con las clientas tiene una paciencia infinita. Las ayuda a cargar la compra, espera sin resoplar a que guarden el cambio y las despide con cariño. Jamás cobrará de más, pero fiará a más de una porque le da la gana.

Verónica atiende a la abuela con toda profesionalidad. Era, y es, auxiliar de geriatría, aunque aquí su título sea papel mojado. No cree que la gente mayor tenga que ser tratada como menores de edad mental. Siempre la trata con respeto y consideración, aunque parezca que sea un empeño inútil. Su hija toca la flauta dulce en una banda.

Emmanuel vende ropa en el mercado. Pregona sin cansancio la calidad y variedad del producto que vende. Está orgulloso de su puesto y siempre sonríe. Hace recomendaciones sobre tallas y medidas y casi nunca se equivoca. No regatea, aunque hace descuentos si lo considera. Habla la lengua de la tierra con desparpajo y seguridad.

Todas estas personas quizás puedan obtener sus permisos de residencia y trabajo con la regularización aprobada por el Gobierno y ahora en período de ejecución. Mejor ejecutar procesos que ofrecen futuro a quien se lo quiere ganar a pulso, que ejecutar a personas solo porque no nacieron aquí, pero vinieron para construirse una vida.

El odio no solo se hace visible fusilando a gente en las tapias de los cementerios o bombardeando una estación llena de gente inocente. El odio se inocula, gota a gota, con mentiras y bulos que buscan sacar lo peor de las personas.

Las personas migrantes, cuando se regularicen no tendrán derecho a voto en las elecciones generales, así que tratarlos con justicia no garantiza la compra de sus votos.

Las personas migrantes, cuando se regularicen, tendrán que acreditar ser buena gente estando libres de antecedentes penales, aquí y en su país de origen. También deberán haber vivido aquí desde hace más de cinco meses así que mienten como bellacos los que asustan con una imposible avalancha de peticiones improvisadas.

Esta gente, que ya está trabajando cómo y dónde puede, no le quita el trabajo a nadie. En España, hay más de 156.000 vacantes laborales sin cubrir en sectores como los servicios o la construcción, precisamente donde se concentra la mayoría del empleo de las personas susceptibles de ser regularizadas. Reconocer su existencia y autorizar su derecho a residir y a trabajar solo puede molestar a quienes les resulta más cómodo y provechoso que no haya garantías legales que les protejan de los abusos laborales. No son una carga para el sistema al que aportarán tras la regularización, sus cotizaciones y sus impuestos.

Nos cruzamos con ellos todos los días. En el ascensor, en la faena, en el supermercado. Hacemos amistad. Nos ayudan y les ayudamos. Aprenden de nosotros y nosotros de ellos. Algunos nos caen mejor que otros, como nos pasa con los que han nacido aquí.

Si cumplen requisitos, podrán presentar su nómina como aval o abrir una cuenta bancaria o firmar un contrato o hacer un bizum. ¿Dónde está el problema?

Solo en las mentiras que difunden el miedo y fomentan la ruindad. Solo en la ignorancia que hay que combatir con datos e información.

BRUTALES Y MALVADOS

La regularización de las personas migrantes reconoce que todos somos seres humanos y tenemos derecho a una vida justa segura y sostenible.

La prioridad nacional , eso que se han inventado en Extremadura los de Abascal, que ya han propuesto en el País valenciano y que quieren exportar al resto del país si pueden, es exactamente lo contrario: los de aquí vamos primero y el resto que espere su turno ,si llega.

Lo malo de las prioridades es que una vez que se empieza nunca se acaba.

Antes los hombres que las mujeres, la juventud frente a la gente mayor, los de rentas altas a los currantes, los que viven en capitales frente a los de pueblo, los que tienen estudios superiores frente a los que tienen los básicos…

Que brutalidad, no?

No mires a los de arriba cuando recortan los servicios, regatean los recursos o desmontan los sistemas públicos buscando siempre el negocio y la ganancia. Fíjate mejor en los que tienen menos que tú, son más vulnerables que tú, importan todavía menos que tú.

Cuanta maldad, no?

Vales más, mereces más, necesitas más… en función del lugar donde naciste.

Brutalidad rima con maldad.

BULOS Y MENTIRAS

No hace mucho, la ciudad se despertó un día con una avalancha de audios en sus grupos de washapp que causaron un gran revuelo. Circularon hasta tres audios diferentes en los que una voz femenina contaba que en la ciudad estaba actuando un grupo de delincuencia organizada. Describía a las integrantes de la banda que atacaba a personas confiadas, sobre todo mujeres, pero sin olvidarse de niños y mayores en general. Decía el audio que para sus fines criminales utilizaban una técnica que ya forma parte de las leyendas urbanas,  que conseguía privar a sus víctimas de voluntad, 

Sin embargo, pocas horas después, la ciudadanía recibió un oportuno y conveniente mensaje del Ayuntamiento, que también tuvo una extensa difusión, en el que se desmentían tales hazañas delictivas. Hasta los más escépticos pudieron quedar tranquilos al recibir comunicación fehaciente en la que se aseguraba que, en realidad, había habido un único caso que estaba en investigación descartándose la existencia de una banda organizada apostada en cada esquina para desvalijar al transeúnte despistado. Mucho humo para tan poco fuego.

Sin embargo, hubo mucha gente honrada que reenvió los audios con la noble pretensión de poner en guardia al vecindario y evitar a otros la desagradable experiencia. Les dieron así una difusión que seguramente no esperaban sus autores. Ellos, quienes iniciaron el bulo sabiendo a ciencia cierta que era mentira, son los únicos que no merecen el calificativo de gente honrada.

Así pues, mucha gente se enteró del suceso en su falsa versión elevada al cubo. Y fue general la habitual conversación sobre lo mal que anda el mundo y la dificultad de ir por la calle sin que te atraquen, ideas ambas que no responden a la realidad, pero fomentan un potente sentimiento de inseguridad.

La importancia de esta anécdota es que no lo es. Se propagan con demasiada frecuencia mentiras peligrosas, a veces sustentadas en verdades deformadas, con el único objetivo de fomentar una agobiante sensación de miedo que acabe con la capacidad de convivencia de una sociedad. Pretenden alimentar paranoias que reclaman más porrazos y menos derechos como si el odio y la represión hubieran servido en algún momento para salir adelante.

Pretenden convencernos de que las calles están llenas de gente malvada de la que hay que protegerse haciendo olvidar que la mayoría de gente que las transita son nuestros vecinos y vecinas, colegas, amigos…  Quieren fomentar el miedo porque de ahí nace la desconfianza, la insolidaridad, el “sálvese el que pueda” que nos hunde a todos, porque solo saldremos adelante si lo hacemos juntos sin dejar a nadie atrás. Excepto los delincuentes que han de estar allí donde merecen.

De toda la historia se concluye que hay una asignatura pendiente relacionada con la información que suspendemos con gran facilidad.  Porque lo que se lee en la pantalla del móvil o incluso viene escrito en un papel, no siempre es cierto, sobre todo cuando se hace desde el anonimato. Hay que aprender a cribar, a identificar siempre las fuentes para comprobar su fiabilidad, siendo valientes para dejar de creer a pies juntillas solo lo que conviene a nuestras opiniones. Es tarea indispensable contrastar la información buscando certezas, para no vivir mangoneados en un mundo de bulos, rumores y falsedades.

Se trata, en resumen, de no creérselo todo, pecando de una ingenuidad que no nos podemos permitir a estas alturas, pero tampoco de apostar por no creerse nada. Porque no hay duda de que en algún sitio estará la verdad, que es la único que vale la pena defender.

AYUSO

Me pican los dedos porque necesito decir algo sobre la señora Ayuso. Y la llamo así con toda intención, porque creo que hay que llamar con respeto a todo el mundo, incluso a los dementes, los torpes, los malvados o los ladrones, aunque sea para no parecernos a quienes solo saben insultar y vociferar.

La señora Ayuso acaba de conceder la medalla internacional de Madrid a EEUU por ser “faro de la libertad en el mundo y ejemplo de democracia”. Es una apuesta fuerte como todas las suyas, fruto de la osadía o de la ignorancia, nunca se sabe. Pero lo cierto es que en el Dia de la Hispanidad, a cualquiera le sería difícil justificar el homenaje a un país y un gobernante que ha declarado la guerra a toda la población latina, dotándose de una policía especializada por encima de la ley que los encierra en macrocampos de concentración, saltándose alegremente cualquier convención democrática.

Es su hazaña más reciente , sin necesidad de bucear en el pasado donde habitan asuntos tan dolorosos como las personas fallecidas en las residencias, ni tan escandalosos como su apoyo al cantante que hacía revisiones ginecológicas a sus empleadas latinas como paso previo a su explotación sexual. No vale la pena incidir en los delitos confesados de su pareja de los que se beneficia cada vez que abre la puerta de su casa, en la crueldad contra las mujeres que necesitan abortar (“váyanse a otra parte”). Ya saben los perjudicados que en la sanidad pública madrileña tener pediatra es un lujo, pillar cama en un Hospital es como cantar un bingo y ser citado por un especialista en un plazo razonable, más milagroso que los de Lourdes.

Y sin embargo, muchos la aman – y la votan- y es esencial entender el porqué. La mayoría son trabajadores, estudiantes, mujeres , gente machacada por sus políticas de recortes que solo benefician a una minoría rica y poderosa . Pero la votan con lealtad. Eso es lo preocupante, ahí radica el verdadero misterio que exige un esfuerzo de entendimiento. Y es cuestión que no se puede solventar desde el desprecio o el espíritu de venganza hacia sus votantes, millón y medio en 2023 que se dice pronto, sino intentando entender las distintas claves que explican su éxito electoral.

Una de ellas es que quizás queden fascinados por su atrevimiento, su desparpajo. Les resulta atractiva la osadía de sus declaraciones, no tanto por el contenido que puede ser mentiroso o hipócrita, sino por el tono que utiliza tan castizo y garboso, como bailar un chotis. Nada que ver con el discurso de tantos políticos a quien nadie entiende. A ella se la entiende perfectamente, aunque no se comprenda nada, como suele ser habitual. Pero transmite poder, seguridad, desafío, victoria. Con ella no hay sitio para el aburrimiento. Siempre monta el pollo. Rompe las reglas. Se salta los protocolos de los políticos serios y profesionales. Hace reír al personal, utilizando ese sentido del humor provocador que roza la grosería pero que crea vínculos con quien se siente representado en lo que dice.

Pero su talón de Aquiles es que dice compartir los problemas de la gente y buscarles solución Y miente con total descaro e impunidad, como demuestran sus políticas, regalando 6000 millones en deducciones fiscales a los más ricos a la vez que hace negocio con la salud.

Para conseguir bajarla del pedestal y del sillón de la Comunidad hay que convencer a mucha gente de la estafa que están sufriendo. Eso es lo realmente importante. Y no basta con insultar o despotricar. Menos todavía con la burla a sus votantes desde la superioridad moral. Hay que argumentar, hacer evidente las mentiras y contradicciones. Hay que desarmar titulares con realidades. Hay que evitar la confrontación ridícula en torno a temas triviales (las gafas de la Presidenta y el Presidente..). Hay que cambiar el relato con los datos que hagan falta. Que rían con ella o de ella, pero que no la voten.