El blog de Mar Vicent Artículos destacados

QUE VIENE EL ECLIPSE

Que viene el eclipse, por dios. Y ahí estamos todos, haciendo malabarismos para determinar el punto exacto en que durante esos dos minutos el cielo se volverá oscuro , las aves callarán y nosotros con un poco de suerte podremos hacer la foto del siglo, que se juntará a la de los otros 300 millones de personas que retratarán el suceso.

Lo cierto es que es un gusto percibir como esta sociedad tan dada a la fragmentación, tan aficionada a la polarización, a veces decide subirse al mismo barco y remar en la misma dirección. Aunque hay causas en las que embarcarse mucho más prioritarias que ganar el Mundial o presenciar ese eclipse como una experiencia mágica y emocionante para la que hay que tener entrada de primera fila.

Que no es que no lo sea. Seguro que sí. Experiencia mágica podrá serlo, aunque será magia negra si alguien se queda ciego por imprudencia o se cae del árbol donde se encarama. Y emocionante también si una nube inoportuna impide la visión, después de haber pagado una fortuna para alquilar la ubicación adecuada.

La DGT ha hecho una advertencia con toda seriedad: No conduzca con las gafas del eclipse puestas. Mayormente porque con ellas solo se ve oscuridad, lo que tiene su lógica. Aunque es llamativo que sea necesario el aviso y la prohibición a la especie más desarrollada del planeta.

Feliz eclipse! Si no lo ven, no desesperen. Habrá otro el año próximo por estas mismas fechas. Seguro que vende menos entradas, digo gafas.

ESTE VERANO M’ENAMORAO

Ha sido un flechazo de verdad. Un amor a primera vista, una conexión  total. La percepción inmediata de que estaba hecha para mí.

Hablo de la IA. De la inteligencia artificial. Pongan freno los que esperaban un melodrama o un chismorreo. A buena hora  a estas alturas, cuando ya conoces a los cojos aunque estén sentados.

Al oir hablar de la IA, algunos torcerán el morro. No es lo suyo. Quizás los mismos que rechazaron los móviles o la firma electrónica o el wifi. Pero quien  sienta curiosidad por vivir o mantenga intactas sus ganas de aprender cualquier cosa,  no la puede ignorar.

Es una herramienta y no un tutor. Y no es objetiva e imparcial en un mundo lleno de sesgos. Es una herramienta , no es tu amiga. La compras. Las complejidades de su funcionamiento son difíciles de imaginar, pero te vale con la magia de los resultados en segundos o con su paciencia infinita a la hora de guiarte en complejas situaciones.

Te puede hacer más idiota, sí. Pero lo hará aprovechando tu predisposición a la pereza, tu afán de huir del mínimo esfuerzo. También te puede hacer la vida más divertida, más interesante, derribando muros de ignorancia que jamás creíste que podrías superar.

Te puede sustituir, anular,  si la dejas, porque lo hace todo , casi todo, mejor y más rápido que tú.  Todo depende de tu capacidad de resistencia defendiendo tu propia identidad.   Pero es generosa al compartir sin guardarse nada, si sabes preguntarlo. Y tiene aguante para soportar las preguntas más estúpidas. No te juzga, ni es condescendiente.

A veces se bloquea, es verdad. Como si pidiera una tregua, que de paso , te  impone a ti. Porque has perdido los papeles y le exiges demasiadas cosas a la vez, sin orden ni concierto, sin suficiente explicación. Porque ante tanta respuesta, has olvidado la pregunta. Al final, el  bloqueo es  muy oportuno y conveniente.

Puede que acabemos odiándonos. O que llegue el aburrimiento. O que aparezca otra herramienta todavía más increíble. No lo sé. Creo que se lo preguntaré a ella, a la IA.

ACABO DE NACER…Y SOY UNA NIÑA

Pues sí.  Acabo  de nacer y soy una niña. Qué pasa?

Algunos ya estarán pensando en agujerearme las orejas, cuando a lo mejor a mí me mola más un piercing en el ombligo. Otros me habrán comprado ya un fondo de armario de 0-3 meses, en total y monolítico color rosa que es mi color, sí o sí, el que me identifica y explica al mundo quien soy, sin lugar a dudas.

Acabo de llegar y ya me están diciendo que soy buena y tranquila. Que no doy guerra. Que soy guapa. Parece que tengo una nariz que ni Cleopatra….Me llaman princesa, santa, bellezón, pastelito…en fin, que no me dan opción a ser reina, pecadora ,  a asumir mis imperfecciones, ni a parecerme a una col

Algunos ya me imaginan adulta ocupada en tareas y ocupaciones propias de mi sexo. Será enfermera, o maestra, o auxiliar de geriatría, predicen. Se ríen divertidos cuando alguna loca me propone para ingeniera, astronauta o directora de orquesta. Me recrean como  parte de una familia feliz a la que cuido y  contribuyo con entrega absoluta porque su existencia da sentido a mi vida. Como hicieron mis abuelas y bisabuelas, y seguramente mi madre.

Pues se van a enterar porque conmigo no van a poder. Soy niña del siglo 21, hija del feminismo, nieta de la igualdad.  Quizás no se todavía lo que quiero ser, pero cuando lo averigüe –solo es cuestión de tiempo- estoy a decidida a ser  dueña y señora  de mi vida. Es cierto que hoy tengo necesidades que otros han de cubrir. Pero mi plan de futuro pasa por conseguir autonomía e independencia. Se cual va a ser el amor de mi vida: yo misma, porque en la medida en que lo sea podré estimar y ser estimada, desde la libertad y la honestidad. Tengo pocas certezas, pero estoy convencida de que, a diferencia de niñas que nacieron antes que yo,  voy a poder elegir aunque habré de ser valiente para ello y estar preparada para superar fracasos y digerir los éxitos.

Acabo de nacer. Estoy llorando a pleno pulmón, llena de indignación porque tardan en cambiarme el pañal, entretenidos diciendo tonterías. Soy una niña, sí, y  preveo que  voy a tener que ser algo impertinente y muy luchadora,  pero se que mi vida es mi privilegio y mi oportunidad y no voy a renunciar a nada para ser feliz. Ahora y siempre.

MÍRALES A LA CARA

No hay duda de que afrontar la llegada de 50.000 personas de un día para otro a una pequeña ciudad como Ceuta,  es un problema de innumerables facetas,  todas ellas de difícil solución. Aunque más difícil debería ser  asumir la muerte de 64? personas, peones sacrificados en el juego de la política más sucia y letal, culpables solo  de no tener futuro.

Con todo, ninguna pretensión de  formar parte del equipo de expertos en geopolítica que ahora compite con el de expertos en incendio de la semana anterior. El debate sobre las causas de lo sucedido en Ceuta ya está suficientemente argumentado y polarizado como  para que haya escasas posibilidades de que nadie descubra opciones diferentes a las que defiende con pasión.  Y es una lástima. No tener opinión,  que es legítimo y necesario,  sino enrocarse en ella, como garrapata a la oreja del perro para no moverse ni un milímetro de la posición fijada.    

Pero si preocupantes son las teorías sobre causas y consecuencia, son también  muy  inquietantes  las opiniones vertidas  en las redes. Hay demasiadas que,  hablando desde la víscera más envenenada,  hablan de ametrallar sin piedad, de linchamientos y palizas necesarias como elemento de disuasión. Que proponen campos de concentración, donde esa gente,  privada de derechos y de condiciones para subsistir aprenda la lección y no vuelva  jamás. Opiniones que defienden  que hay que dejar que esos salvajes, como los llaman,  se ahoguen sin mover una pestaña. Porque si  llegan en flotador, agarrando a veces a sus criaturas con una desesperación que se contagia viéndoles la mirada,  es porque son como animales, incapaces de cuidarse a sí mismo y a los suyos.

Y eso lo dice, aunque quizás no perciba  las últimas consecuencias  de sus pretensiones, gente que no es cruel, ni sádica. Que cuida a los gatos, que va a la Iglesia, que respeta a sus mayores.  Pero que opina desde el odio indiscriminado justificado por la  ignorancia y sobre todo por el miedo. Ese miedo inoculado titular a titular, ante esa “ avalancha” , término muy útil para deshumanizar, para borrar rasgos, sonrisas, caricias y toda la desesperanza  de esos seres humanos. Ese miedo que uniforma a quienes llegan como si todos fueran  delincuentes y asesinos, incapaces de convivir en paz.

Vivir con miedo, da miedo. Permite que nos manipulen, cultiva nuestros peores instintos, entre ellos el de la supervivencia salvaje, el de la insolidaridad absoluta. El mundo no es happy, pero tampoco podemos consentir que sea una selva donde se sacrifique a los débiles y vulnerables. Si lo hacemos, cualquier día nos tocará a nosotros y a los nuestros. No sería la primera vez.

LOS BULOS NO APAGAN INCENDIOS

Hay mucha gente digna de estima, honesta y solidaria, que vive con una angustia perfectamente justificada los incendios que devoran nuestros bosques. Personas que, ante una catástrofe tan anunciada como ignorada, sienten hervir la sangre y exigen soluciones, responsabilidades y castigo para los culpables. Da igual a quién voten o cuál sea su ideología. Son plenamente conscientes de lo que estamos perdiendo como sociedad, de una forma casi irreversible.

Todos los veranos huelen a humo. Al del monte quemado y al de las mentiras interesadas.

La indignación, sin embargo, necesita verdad, no desinformación.

La prevención de los incendios no depende de la suerte, sino de los propietarios de los montes, de los ayuntamientos y de las comunidades autónomas. En ese orden. Más del 70 % de la masa forestal española es de titularidad privada y la Ley de Montes establece con claridad quién debe actuar en cada caso. Otra cosa muy distinta es que esa ley se cumpla o se haga cumplir con la energía y la contundencia necesarias.

Pero la rabia no puede convertir los bulos en argumentos. Los vídeos manipulados, las medias verdades y los discursos fáciles solo sirven para desviar la atención y dirigirla hacia el lugar equivocado.

Tampoco ayuda repetir falsedades como que el ganado no puede pastar para limpiar el monte o que recoger una simple piña supone enfrentarse de inmediato a una multa. Ojalá existiera siempre la vigilancia suficiente para proteger nuestros bosques. Mientras tanto, quizá sería más útil dedicar menos tiempo a la bronca política y más a fomentar la ganadería extensiva, combatir la despoblación rural y mantener vivo un territorio que, abandonado, se convierte en un combustible perfecto.

También conviene desconfiar de esos vídeos virales que aparecen cada verano mostrando escenas ocurridas en otros países o hace muchos años. Solo alimentan el viejo lema de que «solo el pueblo salva al pueblo». Es una frase emocionante, pero profundamente engañosa.

Al pueblo lo salvan unos servicios públicos fuertes. Bomberos y bomberas bien formados, bien pagados, con medios suficientes y contratos estables durante todo el año. La prevención no puede ser un gasto estacional. Es una inversión permanente.

No hay nada más viejo que esconder la propia responsabilidad detrás de una mentira. Ni nada más mezquino que manipular la indignación de la gente para ponerla al servicio de quienes, mientras el país arde verano tras verano, solo piensan en sus beneficios. El cambio climático, la prevención y la gestión del territorio no entienden de consignas ni de propaganda.

El fuego que quema el bosque también se alimenta de las mentiras.

Y el bosque que arde hoy tardará décadas en volver. No tiene repuesto ni sustitución. Cuando desaparece, perdemos todos.

Los bulos no apagan incendios. Solo consiguen que arda también la verdad.

REFLEXIONES VERANIEGAS (3)

Hace algunas décadas, bastantes en realidad, no se preguntaba opinión a la gente pequeña a la que se empaquetaba como una maleta más para superar largos veranos, sin que enloquecieran a quienes debían hacerse cargo de ellos. Casi siempre ese papel era para las madres pero si se les acumulaba la faena con cinco o siete retoños, entraban en el terreno de juego las abuelas, las tías o las suegras , más o menos dispuestas y preparadas para la crianza. Lo de hacer turismo todavía no se había inventado y el destino era el pueblo, el del siempre y el único posible, donde las criaturas podían campar por las calles aparentemente sin control, aunque vigiladas por decenas de ojos protectores que no las perdían de vista.

Con la adolescencia, los veranos eran otra cosa. A veces se conseguía hacer viajes aventureros, en condiciones bastante precarias, cuyo destino daba igual porque lo que importaba era evitar el control ajeno. O pasar días dorados en casas ajenas siempre fuera del alcance de la vista criticona de los adultos. El objetivo era vivir nuevas experiencias , temidas y deseadas a la vez, desde el protagonismo más absoluto, a veces desde la más ingenua soberbia.

Los veranos de la edad adulta a día de hoy , son momentos muy planificados. Con una cuidadosa selección previa: destino, duración, fechas, coste….Todo tiene que encajar en las preferencias personales, pero también en las modas, en las experiencias ajenas, en las posibilidades materiales. Y sobre todo hay que dejar constancia de ellos, aunque no haya nada más aburrido que visionar miles de fotos de viajes ajenos. Los veranos de la edad adulta construyen año a año, la imagen de la propia vida y por tanto no se pueden descuidar.

Los veranos de la vejez pueden ser pacíficos si no hay asignaturas pendientes. Lo que se ha hecho , ya está bien. También perturbadores si se impone en la balanza lo que falta: los viajes que no se hicieron, las experiencias que no se vivieron, las compañías que ya no serán posibles…

Si hay suerte, pueden ser los más libres. Menos obligaciones autoimpuestas, menos decorados falsos. Es habitual que se sientan como si fueran el último, sencillamente porque pueden serlo. Algo que se ha de aceptar sin dramas intentando soltar lastre. Eso no quiere decir tumbarse en la hamaca para descansar en paz, en sentido literal. Quien así lo entienda, necesita terapia urgente. Al contrario, se trata de echarse a la espalda el pasado, sin permitir que nos aplaste, para disfrutar sin filtros del presente. Significa abrir las ventanas y atreverse a mirar por ellas para ver lo que la vida ofrece.

REFLEXIONES VERANIEGAS (2)

Hay gente a la que no hay que buscar en los Sanfermines. Ni en la tomatina de Buñol. Ni en el Rocío.Gente q rompe la regla hasta el punto de q ni siquiera le gusta el fútbol en un país q el tópico define como enamorado de los toros, del futbol y de las mujeres. Olé.

Los toros a día de hoy pacen tranquilos en sus pastos.Y eso q hay quien se empeña en enseñar a las criaturas el noble arte del toreo q consiste básicamente en clavarles estacas y degollarlos con limpieza.

Las mujeres han descubierto q no son una atracción,sino q son ciudadanas de pleno derecho,por lo q van llegando todo lo lejos q pueden en materia de autoridad, respeto y dignidad.Todavía les falta camino a pesar del griterío de tanto carca misógino q sigue suelto.

El fútbol…ay, el fútbol…, ese deporte rey q es espectáculo, negocio, famoseo y , no hay q olvidarlo, deporte también. Sobre todo el q se practica desde abajo en las escuelas municipales, en los clubs de tercera división o en el patio de las escuelas. El Mundial levanta pasiones en todos los países participantes.Y eso es lo mejor.

Ver a los rubios noruegos aullando a pleno pulmón,haciendo el remo vikingo q es su forma de celebración,tan ardorosa como la de cualquier pueblo latino.O a los ciudadanos de Cabo Verde recibiendo a su selección de vuelta a casa, vencidos pero no derrotados , orgullosos y triunfantes, diga lo q diga el marcador. Escuchar aquí en España, el griterío lejano q se arma cuando la Roja mete el gol q nadie esperaba.

Hay gente q no dedicará su tiempo a ver correr a hombres jóvenes en perfecta forma física. Algunos especialmente admirables como el noruego Erling Haaland, para que negarlo. Pero no es su afición y eso no admite crítica ni reprobación.

Pero si se olvida el negocio,las zancadillas reales y figuradas,las injusticias, los abusos.Si se cancela a Trump,el q todo lo ensucia con su megalomanía, su mezquindad y su soberbia, casi nadie puede dejar de disfrutar ante tanta alegría ajena, tanto entusiasmo gratuito, tanta emoción desbordante. Solo faltaría a quienes sueñan un mundo al revés que alguna vez ganaran el Mundial países como Haití o Cabo Verde. Eso sí q merecería una celebración.

REFLEXIONES VERANIEGAS (1)

Primer día del verano convencional. Que levante la mano el que no haya hablado del calor en los últimos 5 días. Será alguien que haya permanecido encadenado al aire acondicionado susurrándole palabras de agradecimiento.

Dios, que calor.

Pero no es como el calor de antes. Parece la típica expresión de anciana nostálgica pero responde a la verdad. Es un calor infernal, insoportable, que derrite el cerebro y las pocas neuronas que nos van quedando. Hay quien las ha perdido todas.

A los vecinos europeos les ha pillado en bolas -que más quisieran ellos porque la ropa es un castigo- por no haber hecho los deberes… Están cayendo como moscas. Y no hay derecho. Alguien decidió hacerse el loco y han perdido. Claro que los sufrientes son los que tiran de ventilador y no los que deciden sobre las exigencias del desafío climático en sus despachos, con aire acondicionado a toda pastilla . Como podrían sino aguantar la corbata y la camiseta de tirantes?

Que risa la agenda 2030, decían algunos. Que exigía medidas urgentes para evitar el calentamiento global. Gilipolleces, decían algunos, pocos pero que gritan mucho. Trump se levantó de la mesa y se fue a montar un pollo en alguna parte del mundo. Y cuando el amo manda, hay quien se siente esclavo y no como Espartaco.

Total , que hace mucho calor. Felicidades a los fabricantes de abanicos.

BEGOÑA GÓMEZ

No me imagino a Begoña Gómez escondida en la trasera de un coche que la lleva fuera de España. Ni disfrazada con peluca y enormes gafas de sol subiendo a un avión que vuela a las Bahamas. He visto muchas pelis con tórridas historias de amor entre escoltas y protegidas, pero que quieren que les diga, no me puedo imaginar esas escenas.

Cierto que un señor, Puigdemont, protagonizó una escapada de ese tipo dejándonos a medio país con la boca abierta. Y recuerdo a otro más lejano, Roldán, que huyó cubriéndose la calva con una peluca de guateque barato.

Pero la comparación es imposible, más que nada porque los señores mencionados tenían razones reales más que suficientes para levantar el vuelo y las circunstancias de esta señora, ni parecen, ni son de la misma categoría delictiva.

Es evidente que a esa mujer no se la juzga por ser quien es, sino por con quien se ha casado. Y es cierto que el puesto de consorte que ocupa tiene sus ventajas y privilegios pero también sus servidumbres y exigencias. Que deben ser duras porque más de una en similar situación, cogió la puerta en cuanto pudo y se largó a vivir a su vida.

Cierto es , aunque demasiado manoseado ,aquello de que la mujer del Cesar no solo ha de ser honrada sino parecerlo. Pero también que no es honrado intentar cargarse al César a base de dar latigazos a su señora en plaza pública. Para eso, hay vías autorizadas y legítimas que nadie podría discutir.

Se pone difícil con tanta escandalera y sin formación jurídica, entender las acusaciones. Pero habría que hacer un esfuerzo por simplificar y entender de lo que se habla, dicho sea sin ningún ánimo de ejercer la defensa de nadie, pero sí de entender más allá del ruido, los prejuicio y el sesgo político, que lo contamina todo.

Parece ser que en esos años de supuestos negocios ilícitos, la acusada recaudó fondos para la Universidad Complutense y dirigió una catedra sin salario, ingresando algo menos de 35.000 euros en una década. Menuda birria de botín. Que el programa informático del que dicen que se apropió, era gratuito, así que es difícil encontrar los beneficios. Que recomendó a un amigo para unos contratos públicos al igual que otras 31 personas e instituciones hicieron también, incluidos el Ayuntamiento de Madrid. Y por último, que la asesora de la que disponía en su condición de consorte, pagada con fondos públicos, realizó tareas de apoyo en su ámbito privado consistentes en enviar 21 correos y asistir a diez actos en ocho años. Mucha menos faena que la del asistente del padre de Rajoy que durante dos años lo atendió en la Moncloa, con la dedicación que merece el padre de cualquiera.

Pero a estas alturas, la mayoría ha escogido bando y no está dispuesta a mover ni una sola coma de su docta opinión. Por eso, el relato anterior, será rápidamente discutido, criticado, desmentido -sería de agradecer que sin incluir insultos- , por quienes piensan que las cosas no fueron así, sino infinitamente peores, que la imputada es la cabecilla de una peligrosa trama de corrupción con unos beneficios de millones de euros muy bien escondidos por lo que no hay manera de demostrar su existencia aunque algún día aparecerán.. Y ven perfectamente coherente que se le pidan 24 años de cárcel a la susodicha, pena similar a la que se pide para terroristas y otros delincuentes que han cometido delitos gravísimos y sin ningún tipo de atenuantes.

Sin embargo, ante esta situación quien sale más perjudicada, la víctima real de todo este engendro, la que más pierde, es la justicia, que ni está ni se la espera. Esa en la que nadie confía aunque todos quieran apropiársela y hacerla suya, para que diga lo que quieren oír. La justicia, ese principio de convivencia que garantiza que los conflictos no los gane quien grite más alto, compre más titulares, discuta con más astucia o insulte con mayor contundencia. Esa pobre mujer con los ojos vendados, que en tiempos fue poderosa y soberana. Que tiene una balanza en la mano, mientras que con la otra sostiene una espada, quizás para poder defenderse.

SARAO PAPAL

Menudo sarao montado con la visita del Papa Leon XIV. Por otra parte nada nuevo bajo el sol ya que se pueden recordar otras visitas en las que el espectáculo también es mucho y los resultados más bien nulos. Aunque la última fue hace 15 años con Juan Pablo II que vino hasta en cinco ocasiones. Nos han tenido un poco abandonados.

Es un Jefe de Estado, sí, un Estado pequeñito pero matón, dicho sea sin segundas intenciones. Cabeza también de una Iglesia de gran arraigo histórico y cultural en este país, con sus luces, es cierto , y también con sus múltiples y documentadas sombras. Una Iglesia que a estas horas, está en sus horas más bajas. Según el último CIS, la población católica en España es el 53%. Según Francisco Delgado, durante muchos años presidente de Europa Laica, los católicos practicantes en España son 5 millones.

En cualquier caso, movilizarse para ver al Papa, una figura lejana vestida de rojo y blanco, es una decisión muy personal. Se puede compartir o no . Lo que no es tan personal sino más bien político, como casi todo, son los criterios utilizados, los espacios elegidos, los actos organizados, la participación de responsables públicos que también representan al amplio surtido de creencias y religiones que proliferan en este país.

Líbrenos dios de prohibir las creencias de nadie. Pero también de imponerlas. Y menos de subvencionarlas. Cosa que al parecer se ha obviado esta vez, según declaraciones de la Conferencia Episcopal que afirma que son donaciones privadas las que financian el viaje. Hasta un millón de euros se abonan con alegría por quien puede y quiere merendar con el Santo Pontífice.

Además de los creyentes practicantes , habrá otros también satisfechos. Y es que la coincidencia entre la visita de León XIV a España y los conciertos de Bad Bunny en Madrid ha provocado un fuerte aumento de los precios hoteleros. Hasta 637 por una habitación doble en la capital durante una noche.

Que los disfruten los fans de uno u otro, o de los dos a la vez, aunque es una coincidencia algo rara. Ambos son espectáculo, hacen caja. Dan respuesta a necesidades emocionales o ideológicas de la sociedad. No pasa nada. Siempre que nadie emprenda una cruzada.