Esta monserga del «Halloween» suena a papanatismo , a colonización cultural pura y dura, a fascinación cateta por culturas ajenas a las que se permite que suplanten las propias.
Si hay que montar fiesta, se monta, faltaría más. El negocio es el negocio, pero también se podrían fomentar las propias tradiciones fomentando así que pervivan.

Lo que sobra es esta imitación barata y bobalicona tan ajena y tan escandalosamente comercial.
Cualquier día estamos comiendo pavos gigantescos en Navidad, como hacen esos pavos que se creyeron los salvadores del mundo hasta que llegó The King, peligroso y pelirrojo, y les hizo vivir una pesadilla que nos amenaza a todos.
