El blog de Mar Vicent Artículos destacados

El desafío del SIDA

Si contraer una enfermedad y tener que aprender a convivir con ella ya es una mala jugada del destino, cuando la enfermedad es el SIDA, todavía el desafío va más allá.

En sus orígenes, cuando todo era desconocido, misterioso y enormemente amenazador, la infección por VIH se consideró desde la ignorancia supina, claro, como una especie de maldición bíblica, castigo celestial a las gentes de mal vivir cuyas conductas depravadas merecían un castigo divino del que no se iban a librar.

Fueron tiempos oscuros, difíciles de sobrellevar para los enfermos con escasas, casi nulas, esperanzas de futuro, que además debían intentar disfrazar ante la sociedad su padecimiento, porque darlo a conocer era arriesgarse a sufrir un rechazo explícito y enormemente cruel. Luchando contra prejuicios infundados que asignaban alegremente culpas y responsabilidades

No es que la empatía salve vidas, pero es evidente que ayuda a vivir ese último tránsito con alguna serenidad. En la década de los años 1990, la infección por VIH y el posterior desarrollo del SIDA era la primera causa de muerte en la población de 25 a 44 años en España.  El señalamiento social de las personas que al desarrollar la enfermedad no podían ocultarla y era estigmatizadas por su apariencia física o a la vista de sus síntomas evidentes es uno de las respuestas más inhumanas y crueles que se pueden presenciar.

Contraer la infección por VIH era una sentencia inexorable que obligaba a afrontar un  pronóstico fatal, junto al  estigma social que llevaba aparejada esta enfermedad, manifestada a veces de forma ostentosa e irracional, fruto del miedo que deshumaniza y anula principios morales básicos de convivencia y solidaridad. 

Casi 40 años de que se iniciara la epidemia de VIH y sida en el mundo, la infección ahora ha pasado a ser una enfermedad crónica. Nada que ver con la condena que representaba en los inicios de la enfermedad, que ha causado la muerte de 36 millones de personas en todo el mundo y 60.000 en España, desde 1981.Solo se conocen los casos de tres personas  en todo el mundo que han logrado superar el VIH, es decir, hacerlo desaparecer de su organismo. Aun así, una detección precoz y un tratamiento adecuado permiten hoy a la persona portadora tenga una vida de calidad y una esperanza de vida similar a la de la población sana.

A día de hoy se estima que, en nuestro país viven con VIH entre 1.360.000 y 162.000 personas. Es decir, personas que portan el virus aunque no han desarrollado la enfermedad. La mayoría conoce su situación y sabe que con el tratamiento adecuado su esperanza de vida supera en mucho los 2-3 años prometidos en la década de los 90. También conoce su responsabilidad individual a la hora de evitar el contagio.

El 1 de diciembre se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA. Un día dedicado a la divulgación, a la concienciación y a la eliminación del estigma que acompaña a todo aquel que se ha contagiado con el VIH. Un día en el que se reconocen los avances en la investigación de medicamentos que han permitido que la infección por VIH y sida haya  dejado de ser una sentencia de muerte en la mayoría de los países.

Con todo, no está mal recordar, que, del SIDA, como aprendimos con el coronavirus, no nos libraremos en la medida en que no se reconozca que las oportunidades de supervivencia han de ser iguales para todas las personas. Y aprendamos que el miedo y la ignorancia, los prejuicios y las aprensiones, ni curan ni protegen, sino que nos hacen más vulnerables.

Las cosas por su nombre

Diciembre del 2022 fue un mes malísimo porque mataron a 11 mujeres. En un solo mes.  Entre ellas, a  María de 67 años, enferma de esclerosis múltiple y Alzheimer que cayó al suelo donde estuvo 5 días agonizando sin que su marido  le prestara ningún tipo de ayuda ni avisara a nadie. Lo había denunciado pero de nada sirvió.

En enero se llevaron por delante a otras 7 mujeres  Y da mucha pena la muerte de India,  criatura de 8 años a la que mataron a puñaladas junto a su madre, Paloma.

En febrero, a  Elia de 17 años, sevillana,  con toda la vida por delante la mató su pareja con un arma de fuego. Tenía toda la vida por delante. En marzo le tocó  a Anna Marie de 63 años , jubilada británica que vivía en Orihuela.

En abril , el marido de Encarnación de 81 años la estranguló. Y llegó mayo con 5 asesinatos ,entre ellos el de Maialen, una alavesa de 32 años embarazada de 14 semanas. Llevaba gemelos que no llegaron a nacer.

En junio el marido de Francy la tiró por la ventana por lo que  murió 2 días después. Llegaba julio un mes terrible en el que arrebataron la vida a 8 mujeres en solo 30 días. Especialmente terrible el asesinato  de Salwa , de nacionalidad siria, a la que degolló su pareja tras lo cual se tiró al rio Ebro con sus dos hijas para acabar también con sus vidas, aunque ambas pudieron ser rescatadas. El asesino también.

Agosto repite la tendencia. Ya se sabe, el verano, la convivencia…nada nuevo para las estadísticas que se repiten año tras año. Fueron 8 los asesinatos  siendo especialmente terrible el de  Zhour en Almería asesinada con un cuchillo de cocina delante de sus tres hijos.

Claro que septiembre se lleva la palma. Hay que enterrar a 10 mujeres. Asesinan a Nicola que era enfermera, a Laura dependienta.  En Octubre matan a Paqui y en Noviembre,  Mateo, de tan solo  7 años,  con el que se arroja su padre, que no merecería tal nombre, desde un acantilado en Navarra  con el único y objetivo de causar  el máximo dolor a su madre.

De las 63 mujeres que ya no celebrarán estas Navidades, dos no habían cumplido los 20 años pero  cinco tenían más de 80. Treinta y nueve eran españolas y 23 habían nacido en otros países. Tenían muy diferentes ocupaciones y profesiones, camareras, limpiadoras, abogadas, comerciales, amas de casa….De todas ellas , 44 vivían con sus asesinos y solo 18 habían iniciado el tramite de separación o divorcio. Treinta tenían hijos que se criarán sin madre y tres murieron embarazadas junto a sus hijos no nacidos.  Imposible olvidar a India y Mateo, 8 años, que no volverán a su escuela.

Tantas mujeres, tan distintas, tan diversas tienen un solo nexo común: todas son mujeres y esa condición es la que causa sus muertes. Las asesinan porque son mujeres y eso las convierte  para algunos hombres en seres sin derechos, susceptibles de ser sometidas y humilladas, maltratadas y privadas del derecho más básico que es el derecho a la vida.

Negarlo, difuminar su realidad integrándola en la condena genérica y absolutamente compartida de todas las violencias que existen y existirán , es trasladar a quienes viven en el miedo permanente, aisladas y vulnerables,  que solo son ellas las responsables de su destino.

Reconocer e identificar correctamente el origen de la violencia machista  es la garantía para la protección y recuperación de las mujeres porque solo así se garantizan  recursos y especialistas No hacerlo,   sería lo más indecente que una sociedad que se cree civilizada podría hacer.

El 25 de Noviembre, Día Internacional contra la violencia de género, hay que exigir que se llame a las cosas por su nombre. Porque las palabras también matan.

Datos extraídos de www.feminicidio.net, Delegación Gobierno, Informe CGPJ

El cumple de Leonor

Esta semana ha sido el cumpleaños de una chavala cuyo destino está escrito desde que nació. Ha cumplido 18 años Leonor de Borbón, princesa de Girona, de Viana, duquesa de Montblanc, condesa de Cervera y señora de Balaguer, dice la Wikipedia. Heredera que un día ocupará el trono del Reino, con la esperanza de que el retiro de su padre no sea tan tormentoso como el de su abuelo.

Criatura expuesta al escrutinio público casi desde que nació, su vida tiene una vertiente aparentemente envidiable, pero otra que, bien pensado, da bastante lástima. Porque cuando se han presidido miles de actos solemnísimos, soltado cientos de discursos que otros han escrito, estrechado millones de manos de personas desconocidas, …aunque se viva en una jaula dorada, donde las necesidades básicas y mucho más estén cubiertas, el balance tiene que doler. Aunque sea un poquito. Al fin y al cabo, la aspiración de cualquiera es vivir la vida como se quiera, cómo y con quien se desee, algo que, evidentemente, no está al alcance de esta cumpleañera. Por eso, ningún mal hay que desear a la jovencita, que como persona y ciudadana merece todos los respetos y tiene todos los derechos.

Pero otra cosa es enjuiciar la institución de la que forma parte y de la que un día ostentará la representación, magnífica con su cetro de armiño y su capa de oro, o al revés, que en materia de lujos y boatos es difícil estar muy puesta

Una institución, que ya en 2018, dos de cada cinco españoles eran partidarios de abolir. Porcentaje que en 2021, ascendió al 39.4% según encuestas independientes, dado que el CIS dejó de preguntar temiendo la respuesta a la pregunta.

El mantenimiento de la Casa Real se cifra en unos 8,5 millones de euros al año consignados tal cual en los Presupuestos generales del Estado. En honor a la verdad, no es de las más caras de Europa. Nada que ver con la monarquía británica que el pasado año obtuvo 100 millones de euros para gastos oficiales. Aunque el problema, sinceramente, no solo es la pasta. Somos gente que sabemos rascarnos el bolsillo, si el objetivo lo vale. Pero el caso es que cada vez más surgen dudas sobre la utilidad de una institución que en pleno siglo XXI parece más relacionada con el Juego de Tronos que con la Inteligencia Artificial.

Preguntar por la función de la monarquía en una prueba de acceso provocaría sin duda un buen sofocón a la mayoría de estudiantes porque la respuesta no es fácil. De hecho, uno de los factores que ha permitido la supervivencia de las monarquías europeas es su capacidad de pasar inadvertidas, de ser discretas, sin intervenir, ni molestar demasiado. Son un puro decorado, lleno de simbología y de nostalgia que al perpetuarse dicen algunos, nos indica de donde venimos obviando que ya sabemos que, en última instancia, provenimos de los monos.

Sin embargo, para muchas otras personas, no es más que una rémora, una manifestación de los privilegios e injusticias que se aceptaban en sociedades pasadas, estrictamente divididas entre los de arriba y los de abajo. Consideran que su carácter hereditario dinamita cualquier criterio de justicia implicando una contradicción insuperable con una democracia real basada en la elección y no en la designación.

Hacen trampa quienes ensalzan a las mujeres “reales”, destacando el poder que, en realidad, no tienen. Porque el feminismo es una apuesta absoluta por la igualdad de derechos y oportunidades entre todos los seres humanos. Y esa es precisamente la premisa que la Monarquía niega con soberbia, proclamando que su cuna y genealogía les otorga sus exclusivos privilegios.

La cita de todos los días 25

Falta un mes para el 25 de Noviembre, que es el día Internacional contra la violencia de género, lo que dará lugar a muchos  actos e iniciativas en casi todas las ciudades . Amplias programaciones, actos simbólicos, manifiestos, datos… bien está que la mirada social se concentre por lo menos un día al año en esto que algunos llaman fenómeno como si fuera un ciclón, lacra como si fuera la peste , o tragedia porque lo es , y una de las más dolorosas para los seres humanos.

Pero más allá del 25N , en Xàtiva, los días 25 de los restantes once meses del año, desde el Consell de les Dones viene promoviéndose desde hace mucho, una concentración ante al Ayuntamiento organizada rotativamente por las entidades que lo integran . Desde el mundo fallero, hasta la Asociación de Amas de Casa Tiryus pasando por el Consell de la Joventut y CCOO, todas se hacen responsables de esa concentración una vez al año. También lo vienen haciendo todos los partidos políticos presentes en este órgano de participación, socialistas , populares y Xativa Unida junto a Vox que debutará este año. Lo hacen como consecuencia lógica de su compromiso en la lucha contra la violencia machista, que es una guerra cruenta que no tiene color político sino sobre todo humanidad y sentido de la justicia. Lo hacen porque son consecuentes en su rechazo frontal a los asesinatos de las mujeres que mueren por serlo. Lo hacen porque no quieren ser cómplices de los verdugos de las mujeres.

Tanto tesón , que para algunos es cabezonería porque no entienden la coherencia, tantos años  de concentraciones más o menos masivas ante el Ayuntamiento,  parece que han conseguido calar en la encallecida conciencia colectiva.

Así lo demuestra el hecho, que hay que agradecer sinceramente ,de que tanto este 25 de Octubre , como el próximo 25 de Noviembre, los partidos gobernantes, PSPV y Xàtiva Unida, hayan evitado contraprogramar a las concentraciones previstas, modificando incluso el horario de actividades municipales.

Con todo, hay que resaltar que la lucha contra la violencia machista no se desarrolla un día de cada treinta. No se gana así la batalla a los agresores, a los delincuentes disfrazados de hombres corrientes que tratan a las mujeres como seres culpables de delitos nunca conocidos, merecedoras de castigo permanente sin juicio ni sentencia. Tampoco se avanza en esta guerra si se esconden sus verdaderas causas, si no se reconoce que el origen es el machismo estructural, bien insertado en nuestro patrón de convivencia y no una serie interminable de “hechos luctuosos” que no pasan de la categoría de coincidencia. 

Contra la violencia de género se trabaja todos los días, desde la redacción del periódico o la radio , desde la  consulta  médica o en la fábrica. Se pelea palmo a palmo en los colegios e institutos, con profesorado motivado y formado suficientemente. Se enfrenta en la cena de Navidad, con el cuñado gracioso o la sobrina indiferente. También desde los programas electorales, en los campos de fútbol  y en los conciertos . En la barra del bar, en la competición ciclista o en el casal fallero. En el mercado, la sala de espera o la excursión de la peña.

Quizás a veces resulte difícil, tras tantos años al pie del cañón, resistirse a la tentación de tirar la toalla, de comprar resignación y acallar la conciencia. Sobre todo si nuestras vidas son cómodas y están libres de violencia. Pero transigir, consentir, renunciar no es una opción que permita luego dormir bien por las noches, sobre todo los días en que hay una mujer menos y un asesino más.

Vivir en Xàtiva, morir en Gaza

A veces, no siempre, somos capaces de apartar la mirada de nuestro ombligo, que, aun siendo una ocupación legítima, nos absorbe demasiado y nos priva de la oportunidad y la obligación de apreciar que el mundo y la vida es mucho más que nosotros y nuestras circunstancias.

Al levantar la vista y ver la ciudad en la que vivimos, el balance no suele ser trágico, aunque es fácil reconocer las carencias y discordancias de nuestra vida en sociedad. Xàtiva es una ciudad civilizada, donde la seguridad ciudadana está garantizada según la información facilitada recientemente. Aunque mandan más los coches que los peatones es, atendiendo a su tamaño, una ciudad cómoda y asequible. Eso sí, con unas temperaturas totalmente inapropiadas que son señal evidente de que algo va muy mal, y no sólo en Xàtiva, que por otra parte no sabe defenderse de ellas con el suficiente empeño……Una ciudad que no acaba de hacerse responsable de su patrimonio cultural, con una red de aguas que pide urgentes mejoras a golpe de reventón, un núcleo antiguo que se desmorona…Pero vivimos bien.

Nada que ver con lo que está pasando sólo a 3000 kilómetros. Es aburrido verlo día si y otro también en los periódicos. Nos perdemos entre tanto relato histórico, tanto personaje histérico e histórico, tanta bulla. Estamos ya inmunizados frente a fotografías o vídeos de gente destrozada, que aúlla su dolor frente a unas cámaras que ya han retratado toda la miseria humana.

Pero si perdemos de vista el ombligo, aunque sea un minuto y miramos más allá de nuestra ventana que da a la calle que tan bien conocemos e imaginamos lo que se está viviendo tan cerca y a la vez tan lejos, no más que Oslo o Estocolmo, se puede ver algo que nos causará dolor y desasosiego, pero también nos hará más humanos.

En Gaza, el estado de Israel está cometiendo un genocidio. En directo y a la vista del mundo, parte del cual está empeñado en mirar hacia otro lado. No es una guerra entre militares que son los profesionales de la guerra -allá ellos-, sino contra la población civil. Contra mujeres y criaturas y hombres desarmados sometidos a un destino histórico del que no tienen ninguna culpa. Gente corriente que llevaba años luchando por sobrevivir en un entorno hostil que ha sido el caldo de cultivo para que organizaciones terroristas hagan lo que saben hacer: aterrorizar para dinamitar cualquier posibilidad de entendimiento. Que paguen ellos el precio de sus actos, pero no quienes habitan Gaza donde la vida es todo un privilegio.

Y nosotros, los que retomamos nuestras plácidas vidas tras un merecido descanso, no seamos tan indecentes como para apostar por la equidistancia, ni tan inhumanos que permitamos crecer el callo en nuestra conciencia que nos protege de la vergüenza y la rabia ante tanta crueldad.

Cuando era inocente…

Cuando era inocente y presenciaba conflictos afectivos y amorosos que terminaban en dolorosas rupturas, ella siempre pensaba ,desde la perspectiva pragmática y asertiva propia de la corta edad, de la inexperiencia y del coraje suicida, en la tontería implícita existente en las relaciones humanas . Cuando veía que no saben centrarse en lo fundamental y olvidar lo accesorio, cuando no hablan en tiempo y forma oportuna y optan por callar lo esencial, cuando asumen dudas autodestructivas y muchas veces infundadas…

Parejas que se amaban intensamente, rotas por un malentendido, que acababan pegándose un tiro en la boca. Madres que amaban infinitamente a sus hijos y no podían soportar su alejamiento físico o psicológico y terminaban locas y desgraciadas. Hijos que necesitaban desesperadamente la aprobación paterna y , al no ser ésta suficientemente explícita, reaccionaban con una hostilidad desmesurada que rompía todos los puentes. Hermanas que se envidiaban mutuamente con la misma intensidad con que se necesitaban pero, ignorantes, se distanciaban e intentaban odiarse. Amigas cuyo vínculo indestructible quedaba maldito por un suceso que podía ser explicable, pero que dinamitaba su relación.

Perdida hace tiempo la inocencia y gran parte del coraje , con una considerable colección acumulada de dudas e incertezas ella piensa ahora que vivir es difícil, pero todavía lo es más vivir en paz con una misma y también con las personas a las que se quiere.

Quien invente la pastilla, la aplicación, el tratamiento o el entrenamiento para conseguirlo, merecerá cien premios nobel de golpe, estatuas en todas las ciudades, que inscriban su nombre en el libro grande de la Historia de la Humanidad y miles de series biográficas.

Vejez sin idiotez

Se habló hace poco de las Personas Mayores. Era su Día. Vaya por delante que la denominación confunde más que aclara porque excepto las criaturas de cortísima edad y jóvenes menores de edad legal, todo el mundo es mayor.

También se les llama personas de edad. ¿De qué edad? – diría la preguntona impertinente. De una considerable, podría ser la respuesta, por ejemplo los 65 años. Aunque peor aún es oír hablar de “edad del retiro”, como si se tratara de un coche viejo abandonado en la vía pública. O de pensionistas, definiendo a la persona por su situación administrativa.

Como son un botín jugoso en la batalla política, hay quien pretende apropiárselos, y se refiere a ellos como “nuestros mayores “, acepción francamente paternalista y algo humillante en referencia a un grupo humano que se las sabe todas, fruto de su larga experiencia que aunque a veces los haga crédulos y vulnerables, también les proporciona la sabiduría de la supervivencia.

Incurren en un gravísimo error de apreciación, porque los mayores no son de nadie. Sobre todo, son muy suyos, con sus errores y sus aciertos, porque después de toda una vida, la adquisición de la vela 65 no suele producir una catarsis transformadora, sino todo lo contrario un afianzamiento contundente, a veces rozando la terquedad para qué negarlo, en los principios, hábitos y comportamientos que han mantenido durante su larga vida.

La terminología, sin duda, daría para mucho, pero aceptando que hay que marcar un punto, por aquello de ordenar el tráfico generacional, se asume que las personas de más de 65 años, que son más de 5000 almas en Xàtiva, merecen gozar de un merecido descanso, un razonable reconocimiento social y una suficiente calidad de vida.

El envejecimiento es un proceso natural que no lleva obligatoriamente a la dependencia. Ser mayor no es sinónimo de limitación física ni de idiotez. Y de hecho tales situaciones se pueden dar en plena juventud. Ejemplos los hay a montones.

Ellos no son idiotas y por eso aprecian a la perfección el buen o mal trato que se les da. Y no debe haber persona mayor, ni joven tampoco, a quien no se le hiele el alma ante el trato recibido por los 7291 ancianos y ancianas muertos en las residencias madrileñas como resultado de unos protocolos que los condenaron a morir de forma cruel e inhumana y cuyos responsables siguen hoy cómodamente instalados en el poder escondidos tras mentiras obscenas.

Como no son idiotas saben que es su nivel de ingresos lo que asegura su sustento, su cuidado, su autonomía. Y por eso saben que las pensiones se defienden, gobierne quien gobierne. Así han conseguido a día de hoy unas pensiones dignas, suficientes y sostenibles que otros les negaron durante años.

Como no son idiotas saben que a pesar de las mejoras conseguidas, queda mucho que hacer. Como asegurar servicios públicos esenciales como la atención domiciliaria o los centros de día atendidos por personal especializado y satisfecho de sus condiciones laborales. Como contener los precios de la energía y artículos básicos para no ser arrastrados a situaciones de pobreza. Como asegurar la accesibilidad de espacios públicos y viviendas como bien saben quienes habitan el Casc Antic de Xàtiva. Como conseguir que las nuevas tecnologías no sean un factor extra de marginación. Que se lo digan al señor que desafió al sistema bancario que pretendía ningunearlos.

Hay que rendirles homenaje y también mirarlos con respeto. Son el espejo del futuro que nos espera a cualquiera, si hay suerte. Y si exigen mucho a la vida, es porque saben el valor que tiene.

Derechos de quita y pon

Es fácil sentirse a veces como el hámster enjaulado que no hace más que dar vueltas en la misma rueda que no le lleva a ninguna parte. Les pasa sobre todo a las mujeres que siempre tienen que estar alertas y vigilantes porque lo que hoy es realidad y ayer era utopía puede volver a ser fantasía, a poco que nos descuidemos.

Si alguien discutiera el derecho al voto de las mujeres, se montaría un buen pollo en este país, concitando el rechazo de la mayoría de la población que pondrían el grito en el cielo. Excepto para los machistas graciosos y ocurrentes que tanto proliferan en este país, sería un despropósito escandaloso e inaguantable que removería la dormida conciencia democrática de mucha gente.

Sin embargo, sucede que otros derechos de las mujeres  se ven permanentemente discutidos y amenazados, como si fueran de quita y pon, como si en lugar de ser derechos humanos fuera de toda discusión, fueran graciables, susceptibles de desaparecer si personas con un ideario político francamente obsoleto, denigrante y peligroso para las mujeres ocuparan los sillones adecuados.

Empezando por el principio, que nunca sobra repetirlo, el aborto es un derecho que certifica un enorme fracaso social. Si hace falta legislar sobre un episodio tan triste, es porque no se garantiza  el nivel de educación afectiva y sexual suficiente para evitar que se llegue a esa terrible encrucijada. Con todo, ante un embarazo no deseado, siempre y en cualquier caso, es la mujer quien ha de tener la capacidad de elegir sobre su maternidad, siendo su decisión respetada y apoyada por la sociedad y las instituciones.

En España el derecho está garantizado con una Ley aprobada en marzo de 2023, la Ley Orgánica 1/2023, de 28 de febrero, conocida en todo el país como Ley del aborto. Es un texto legal que modificó la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo.

Una buena ley que apuesta por la prevención y la protección, contemplando no solo las bajas por menstruación dolorosa o el permiso retribuido en el último mes de la gestación sino, la gratuidad de los anticonceptivos y la píldora del día después.  También mantiene la posibilidad de abortar hasta la semana 14 de la gestación y contempla entre la semana 14 y 21 la posibilidad del aborto terapéutico, siempre justificado por alguna causa médica, por ejemplo, una malformación del feto. Le preocupa especialmente garantizar que no sean necesarios dolorosos viacrucis en busca de centros públicos que asistan a las mujeres convirtiendo el dolor en negocio de la sanidad privada.

Hoy, 28 de septiembre es el Día de Acción Global por el Aborto Legal, Seguro y Accesible. Porque no en todos los países existen servicios que cuiden la salud sexual y reproductiva de sus ciudadanas. En Nicaragua, Honduras, El Salvador, República Dominicana, Madagascar, Malta o Andorra  existen leyes que prohíben el aborto en todas las circunstancias y otros países como Polonia, sólo lo permiten en caso de que la vida de la embarazada esté en peligro. 700 millones de mujeres en todo el mundo no tienen derecho a la propia vida, a la salud y la independencia

Todas las mujeres debemos tener los mismos derechos. Porque la maternidad siempre ha de ser una elección y nunca una imposición.

 porque hay que recordar que las leyes sobre el aborto varían drásticamente según países siendo en algunos decisión personal y  en otros un grave delito. 700 millones de mujeres en todo el mundo en edad reproductiva, no tienen acceso a abortos seguros.  Toda niña o mujer

EN LA DIRECCIÓN CORRECTA

Nos movemos todos los días, en todas las direcciones, acudiendo a nuestras obligaciones, nuestros compromisos, nuestras distracciones. Son muchas las personas que cada día, todos los días, van y vienen, entran y salen, suben y bajan. La movilidad en las ciudades es elemento imprescindible que determina la calidad de vida. Y si no que se lo digan a quien depende para cumplir en su trabajo o sus estudios, de un transporte público, viejo, incómodo o directamente inexistente. O a quien siente que transitar por su ciudad es un deporte de riesgo o una misión imposible. Quizás porque el acceso de la población escolar a sus respectivos centros no cuenta con todas las garantías de seguridad. O porque aparcar supone un viacrucis con martirio final en forma de multa o sanción.

No es un asunto menor que deba ser valorado sólo desde la inmediatez, sino también con perspectiva de futuro, evaluando las consecuencias que en materia de sostenibilidad pueden repercutir en un conflicto tan preocupante y de tan mal pronóstico como el que mantiene el ser humano con el planeta que habita y que parece empeñado en destruir.  Una política de movilidad coherente también es garantía de futuro, de sostenibilidad, de cuidado medioambiental. Potenciar el transporte público para eliminar vehículos contaminantes contribuye a la lucha contra el cambio climático. Una amenaza cuya realidad se impone cada día a pesar de la irresponsable ceguera de algunos.

Xàtiva contó en el pasado reciente, pero no inmediato, con una Regidoría de movilidad que hizo los deberes, por lo menos en parte. Que cogió el toro por los cuernos e intentó dar una solución integral a los problemas detectados en la ciudad, evidentes para cualquier peatón o conductor. La escasez de transporte público intraurbano, la predominancia absoluta de los vehículos sobre los peatones, la organización o mejor desorganización caótica del tráfico, la total falta de respeto a las zonas que necesitan urgente protección ante una circulación invasiva e irracional… En materia de accesibilidad la lista era interminable: los pavimentos peligrosos, las aceras imposibles, los accesos inviables a determinados servicios públicos…No se consiguieron éxitos totales como suele pasar cuando la solución exige no sólo fuertes inversiones en infraestructuras sino también un cambio en la mentalidad ciudadana, modificando hábitos y costumbres que exigen coger el coche de forma habitual en una ciudad que se recorre de punta a punta en no más de media hora. Pero se elaboró una hoja de ruta convincente y cuidadosa, abierta a la participación ciudadana, en forma de Plan de Movilidad Urbana sostenible, que, sin embargo, duerme un sueño inducido por esos sesgos mezquinos y ruines de la política cuando no está al servicio de la ciudadanía.

En cualquier caso, en el actual gobierno municipal parece haber otra disposición, manifestada en hechos puntuales como la apertura de la Alameda al paseante en festivos o la organización de la reciente Semana de la movilidad con una programación ajustada pero digna.

Hay muchas coincidencias en los programas de las formaciones políticas que dirigen la ciudad. El fomento del uso de la bicicleta, la mejora de las aceras, la ampliación del servicio de bus urbano o la pacificación del tránsito en determinados barrios o en los accesos a colegios o centros de salud son medidas compartidas en ambos programas electorales.

Todas ellas deberían ser la garantía de que, esta vez sí, quienes van en la misma barca – juntos, pero no revueltos- sean capaces de remar en la misma dirección para demostrar que la política, desde la coherencia y la honestidad, es herramienta de resolución de problemas a corto y medio plazo y garantía de futuro.

Los 65

Andaba un poco preocupada por su próximo cumpleaños. Y no porque considerara difícil situar 65 velas en la tarta de rigor. Era por el dígito. Una edad venerable. Aunque en realidad nada más que 65 vueltas al sol, que en ocasiones  calentó, incluso  excesivamente, y otras la dejó a la intemperie, sometida al caprichoso destino que a veces las gasta bien gordas.

Lo peor era la esquizofrenia. Entendida como el divorcio total existente entre su yo interior, al que conocía muy bien sin necesidad de clases de yoga,  y la imagen de la mujer desconocida y extrañada que le devolvían los espejos. Lo segundo peor, los tópicos sobre la longevidad femenina que le  auguraban largos años de supervivencia sin mencionar las condiciones. Lo tercero peor, las despedidas, las desapariciones y ausencias de colegas, socias y compañeras de su misma quinta que iban diciendo adiós, no a causa de iniciar el tránsito definitivo e irremediable,  sino simplemente debido al cansancio, a la rendición ante la vida por déficit energético vital. Algo que no soluciona el propóleo.

Los 65 en las mujeres de hoy llevan asociada la imagen de señoras de pelo corto, mayormente blanco aunque con labios bien rojos. Suelen ser valientes, comunicativas y prudentes. Están libres como los taxis pero no cogen a cualquier pasajero ni hacen cualquier trayecto. Pueden ser sabias, o no. Todo depende de su capacidad de interpretar el pasado, sin idealizarlo, ni condenarlo y, a ser posible,  sin compartirlo con todo bicho viviente.

Su imagen es mucho más atractiva que la de alguna generación anterior que a esa edad se abonaba al moño cardado, la falda recatada y preferentemente  hasta la rodilla con un zapato de tacón tan plano como su aburrido presente y su previsible futuro. Mujeres que se retiraban a la soledad de las frías iglesias o se concentraban en el cuidado ajeno al que ellas nunca tendrían derecho. Mujeres mudas sin nada que decir. Invisibles a las que nadie se molestaba en mirar.

A ella, le preocupaba su 65 cumpleaños. Hasta que descubrió que no era una puerta que se cierra sino una nueva fase del viaje que requería cierta adaptación a las nuevas oportunidades y a las previsibles limitaciones. Quizás no viera las letras de cerca, pero detectaba a los idiotas de lejos. Quizás no la miraran a ella, pero ella sabía exactamente quien merecía su atención. Ya sabía que nunca podría, ni le convenía  gustar a todos y que lo importante era gustarse a ella misma. Podía permitirse ser descarada, provocativa y juguetona y decir alto y claro lo que pensaba consciente de que su  consideración y prestigio ya no cambiaría demasiado. La vergüenza ya no era enemiga a abatir, la competitividad ya no era de su interés.

Bienvenidos los 65, concluyó esta sabia mujer, porque ya se quien soy.