El blog de Mar Vicent Artículos destacados

La cita de todos los días 25

Falta un mes para el 25 de Noviembre, que es el día Internacional contra la violencia de género, lo que dará lugar a muchos  actos e iniciativas en casi todas las ciudades . Amplias programaciones, actos simbólicos, manifiestos, datos… bien está que la mirada social se concentre por lo menos un día al año en esto que algunos llaman fenómeno como si fuera un ciclón, lacra como si fuera la peste , o tragedia porque lo es , y una de las más dolorosas para los seres humanos.

Pero más allá del 25N , en Xàtiva, los días 25 de los restantes once meses del año, desde el Consell de les Dones viene promoviéndose desde hace mucho, una concentración ante al Ayuntamiento organizada rotativamente por las entidades que lo integran . Desde el mundo fallero, hasta la Asociación de Amas de Casa Tiryus pasando por el Consell de la Joventut y CCOO, todas se hacen responsables de esa concentración una vez al año. También lo vienen haciendo todos los partidos políticos presentes en este órgano de participación, socialistas , populares y Xativa Unida junto a Vox que debutará este año. Lo hacen como consecuencia lógica de su compromiso en la lucha contra la violencia machista, que es una guerra cruenta que no tiene color político sino sobre todo humanidad y sentido de la justicia. Lo hacen porque son consecuentes en su rechazo frontal a los asesinatos de las mujeres que mueren por serlo. Lo hacen porque no quieren ser cómplices de los verdugos de las mujeres.

Tanto tesón , que para algunos es cabezonería porque no entienden la coherencia, tantos años  de concentraciones más o menos masivas ante el Ayuntamiento,  parece que han conseguido calar en la encallecida conciencia colectiva.

Así lo demuestra el hecho, que hay que agradecer sinceramente ,de que tanto este 25 de Octubre , como el próximo 25 de Noviembre, los partidos gobernantes, PSPV y Xàtiva Unida, hayan evitado contraprogramar a las concentraciones previstas, modificando incluso el horario de actividades municipales.

Con todo, hay que resaltar que la lucha contra la violencia machista no se desarrolla un día de cada treinta. No se gana así la batalla a los agresores, a los delincuentes disfrazados de hombres corrientes que tratan a las mujeres como seres culpables de delitos nunca conocidos, merecedoras de castigo permanente sin juicio ni sentencia. Tampoco se avanza en esta guerra si se esconden sus verdaderas causas, si no se reconoce que el origen es el machismo estructural, bien insertado en nuestro patrón de convivencia y no una serie interminable de “hechos luctuosos” que no pasan de la categoría de coincidencia. 

Contra la violencia de género se trabaja todos los días, desde la redacción del periódico o la radio , desde la  consulta  médica o en la fábrica. Se pelea palmo a palmo en los colegios e institutos, con profesorado motivado y formado suficientemente. Se enfrenta en la cena de Navidad, con el cuñado gracioso o la sobrina indiferente. También desde los programas electorales, en los campos de fútbol  y en los conciertos . En la barra del bar, en la competición ciclista o en el casal fallero. En el mercado, la sala de espera o la excursión de la peña.

Quizás a veces resulte difícil, tras tantos años al pie del cañón, resistirse a la tentación de tirar la toalla, de comprar resignación y acallar la conciencia. Sobre todo si nuestras vidas son cómodas y están libres de violencia. Pero transigir, consentir, renunciar no es una opción que permita luego dormir bien por las noches, sobre todo los días en que hay una mujer menos y un asesino más.

Vivir en Xàtiva, morir en Gaza

A veces, no siempre, somos capaces de apartar la mirada de nuestro ombligo, que, aun siendo una ocupación legítima, nos absorbe demasiado y nos priva de la oportunidad y la obligación de apreciar que el mundo y la vida es mucho más que nosotros y nuestras circunstancias.

Al levantar la vista y ver la ciudad en la que vivimos, el balance no suele ser trágico, aunque es fácil reconocer las carencias y discordancias de nuestra vida en sociedad. Xàtiva es una ciudad civilizada, donde la seguridad ciudadana está garantizada según la información facilitada recientemente. Aunque mandan más los coches que los peatones es, atendiendo a su tamaño, una ciudad cómoda y asequible. Eso sí, con unas temperaturas totalmente inapropiadas que son señal evidente de que algo va muy mal, y no sólo en Xàtiva, que por otra parte no sabe defenderse de ellas con el suficiente empeño……Una ciudad que no acaba de hacerse responsable de su patrimonio cultural, con una red de aguas que pide urgentes mejoras a golpe de reventón, un núcleo antiguo que se desmorona…Pero vivimos bien.

Nada que ver con lo que está pasando sólo a 3000 kilómetros. Es aburrido verlo día si y otro también en los periódicos. Nos perdemos entre tanto relato histórico, tanto personaje histérico e histórico, tanta bulla. Estamos ya inmunizados frente a fotografías o vídeos de gente destrozada, que aúlla su dolor frente a unas cámaras que ya han retratado toda la miseria humana.

Pero si perdemos de vista el ombligo, aunque sea un minuto y miramos más allá de nuestra ventana que da a la calle que tan bien conocemos e imaginamos lo que se está viviendo tan cerca y a la vez tan lejos, no más que Oslo o Estocolmo, se puede ver algo que nos causará dolor y desasosiego, pero también nos hará más humanos.

En Gaza, el estado de Israel está cometiendo un genocidio. En directo y a la vista del mundo, parte del cual está empeñado en mirar hacia otro lado. No es una guerra entre militares que son los profesionales de la guerra -allá ellos-, sino contra la población civil. Contra mujeres y criaturas y hombres desarmados sometidos a un destino histórico del que no tienen ninguna culpa. Gente corriente que llevaba años luchando por sobrevivir en un entorno hostil que ha sido el caldo de cultivo para que organizaciones terroristas hagan lo que saben hacer: aterrorizar para dinamitar cualquier posibilidad de entendimiento. Que paguen ellos el precio de sus actos, pero no quienes habitan Gaza donde la vida es todo un privilegio.

Y nosotros, los que retomamos nuestras plácidas vidas tras un merecido descanso, no seamos tan indecentes como para apostar por la equidistancia, ni tan inhumanos que permitamos crecer el callo en nuestra conciencia que nos protege de la vergüenza y la rabia ante tanta crueldad.

Cuando era inocente…

Cuando era inocente y presenciaba conflictos afectivos y amorosos que terminaban en dolorosas rupturas, ella siempre pensaba ,desde la perspectiva pragmática y asertiva propia de la corta edad, de la inexperiencia y del coraje suicida, en la tontería implícita existente en las relaciones humanas . Cuando veía que no saben centrarse en lo fundamental y olvidar lo accesorio, cuando no hablan en tiempo y forma oportuna y optan por callar lo esencial, cuando asumen dudas autodestructivas y muchas veces infundadas…

Parejas que se amaban intensamente, rotas por un malentendido, que acababan pegándose un tiro en la boca. Madres que amaban infinitamente a sus hijos y no podían soportar su alejamiento físico o psicológico y terminaban locas y desgraciadas. Hijos que necesitaban desesperadamente la aprobación paterna y , al no ser ésta suficientemente explícita, reaccionaban con una hostilidad desmesurada que rompía todos los puentes. Hermanas que se envidiaban mutuamente con la misma intensidad con que se necesitaban pero, ignorantes, se distanciaban e intentaban odiarse. Amigas cuyo vínculo indestructible quedaba maldito por un suceso que podía ser explicable, pero que dinamitaba su relación.

Perdida hace tiempo la inocencia y gran parte del coraje , con una considerable colección acumulada de dudas e incertezas ella piensa ahora que vivir es difícil, pero todavía lo es más vivir en paz con una misma y también con las personas a las que se quiere.

Quien invente la pastilla, la aplicación, el tratamiento o el entrenamiento para conseguirlo, merecerá cien premios nobel de golpe, estatuas en todas las ciudades, que inscriban su nombre en el libro grande de la Historia de la Humanidad y miles de series biográficas.

Vejez sin idiotez

Se habló hace poco de las Personas Mayores. Era su Día. Vaya por delante que la denominación confunde más que aclara porque excepto las criaturas de cortísima edad y jóvenes menores de edad legal, todo el mundo es mayor.

También se les llama personas de edad. ¿De qué edad? – diría la preguntona impertinente. De una considerable, podría ser la respuesta, por ejemplo los 65 años. Aunque peor aún es oír hablar de “edad del retiro”, como si se tratara de un coche viejo abandonado en la vía pública. O de pensionistas, definiendo a la persona por su situación administrativa.

Como son un botín jugoso en la batalla política, hay quien pretende apropiárselos, y se refiere a ellos como “nuestros mayores “, acepción francamente paternalista y algo humillante en referencia a un grupo humano que se las sabe todas, fruto de su larga experiencia que aunque a veces los haga crédulos y vulnerables, también les proporciona la sabiduría de la supervivencia.

Incurren en un gravísimo error de apreciación, porque los mayores no son de nadie. Sobre todo, son muy suyos, con sus errores y sus aciertos, porque después de toda una vida, la adquisición de la vela 65 no suele producir una catarsis transformadora, sino todo lo contrario un afianzamiento contundente, a veces rozando la terquedad para qué negarlo, en los principios, hábitos y comportamientos que han mantenido durante su larga vida.

La terminología, sin duda, daría para mucho, pero aceptando que hay que marcar un punto, por aquello de ordenar el tráfico generacional, se asume que las personas de más de 65 años, que son más de 5000 almas en Xàtiva, merecen gozar de un merecido descanso, un razonable reconocimiento social y una suficiente calidad de vida.

El envejecimiento es un proceso natural que no lleva obligatoriamente a la dependencia. Ser mayor no es sinónimo de limitación física ni de idiotez. Y de hecho tales situaciones se pueden dar en plena juventud. Ejemplos los hay a montones.

Ellos no son idiotas y por eso aprecian a la perfección el buen o mal trato que se les da. Y no debe haber persona mayor, ni joven tampoco, a quien no se le hiele el alma ante el trato recibido por los 7291 ancianos y ancianas muertos en las residencias madrileñas como resultado de unos protocolos que los condenaron a morir de forma cruel e inhumana y cuyos responsables siguen hoy cómodamente instalados en el poder escondidos tras mentiras obscenas.

Como no son idiotas saben que es su nivel de ingresos lo que asegura su sustento, su cuidado, su autonomía. Y por eso saben que las pensiones se defienden, gobierne quien gobierne. Así han conseguido a día de hoy unas pensiones dignas, suficientes y sostenibles que otros les negaron durante años.

Como no son idiotas saben que a pesar de las mejoras conseguidas, queda mucho que hacer. Como asegurar servicios públicos esenciales como la atención domiciliaria o los centros de día atendidos por personal especializado y satisfecho de sus condiciones laborales. Como contener los precios de la energía y artículos básicos para no ser arrastrados a situaciones de pobreza. Como asegurar la accesibilidad de espacios públicos y viviendas como bien saben quienes habitan el Casc Antic de Xàtiva. Como conseguir que las nuevas tecnologías no sean un factor extra de marginación. Que se lo digan al señor que desafió al sistema bancario que pretendía ningunearlos.

Hay que rendirles homenaje y también mirarlos con respeto. Son el espejo del futuro que nos espera a cualquiera, si hay suerte. Y si exigen mucho a la vida, es porque saben el valor que tiene.

Derechos de quita y pon

Es fácil sentirse a veces como el hámster enjaulado que no hace más que dar vueltas en la misma rueda que no le lleva a ninguna parte. Les pasa sobre todo a las mujeres que siempre tienen que estar alertas y vigilantes porque lo que hoy es realidad y ayer era utopía puede volver a ser fantasía, a poco que nos descuidemos.

Si alguien discutiera el derecho al voto de las mujeres, se montaría un buen pollo en este país, concitando el rechazo de la mayoría de la población que pondrían el grito en el cielo. Excepto para los machistas graciosos y ocurrentes que tanto proliferan en este país, sería un despropósito escandaloso e inaguantable que removería la dormida conciencia democrática de mucha gente.

Sin embargo, sucede que otros derechos de las mujeres  se ven permanentemente discutidos y amenazados, como si fueran de quita y pon, como si en lugar de ser derechos humanos fuera de toda discusión, fueran graciables, susceptibles de desaparecer si personas con un ideario político francamente obsoleto, denigrante y peligroso para las mujeres ocuparan los sillones adecuados.

Empezando por el principio, que nunca sobra repetirlo, el aborto es un derecho que certifica un enorme fracaso social. Si hace falta legislar sobre un episodio tan triste, es porque no se garantiza  el nivel de educación afectiva y sexual suficiente para evitar que se llegue a esa terrible encrucijada. Con todo, ante un embarazo no deseado, siempre y en cualquier caso, es la mujer quien ha de tener la capacidad de elegir sobre su maternidad, siendo su decisión respetada y apoyada por la sociedad y las instituciones.

En España el derecho está garantizado con una Ley aprobada en marzo de 2023, la Ley Orgánica 1/2023, de 28 de febrero, conocida en todo el país como Ley del aborto. Es un texto legal que modificó la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo.

Una buena ley que apuesta por la prevención y la protección, contemplando no solo las bajas por menstruación dolorosa o el permiso retribuido en el último mes de la gestación sino, la gratuidad de los anticonceptivos y la píldora del día después.  También mantiene la posibilidad de abortar hasta la semana 14 de la gestación y contempla entre la semana 14 y 21 la posibilidad del aborto terapéutico, siempre justificado por alguna causa médica, por ejemplo, una malformación del feto. Le preocupa especialmente garantizar que no sean necesarios dolorosos viacrucis en busca de centros públicos que asistan a las mujeres convirtiendo el dolor en negocio de la sanidad privada.

Hoy, 28 de septiembre es el Día de Acción Global por el Aborto Legal, Seguro y Accesible. Porque no en todos los países existen servicios que cuiden la salud sexual y reproductiva de sus ciudadanas. En Nicaragua, Honduras, El Salvador, República Dominicana, Madagascar, Malta o Andorra  existen leyes que prohíben el aborto en todas las circunstancias y otros países como Polonia, sólo lo permiten en caso de que la vida de la embarazada esté en peligro. 700 millones de mujeres en todo el mundo no tienen derecho a la propia vida, a la salud y la independencia

Todas las mujeres debemos tener los mismos derechos. Porque la maternidad siempre ha de ser una elección y nunca una imposición.

 porque hay que recordar que las leyes sobre el aborto varían drásticamente según países siendo en algunos decisión personal y  en otros un grave delito. 700 millones de mujeres en todo el mundo en edad reproductiva, no tienen acceso a abortos seguros.  Toda niña o mujer

EN LA DIRECCIÓN CORRECTA

Nos movemos todos los días, en todas las direcciones, acudiendo a nuestras obligaciones, nuestros compromisos, nuestras distracciones. Son muchas las personas que cada día, todos los días, van y vienen, entran y salen, suben y bajan. La movilidad en las ciudades es elemento imprescindible que determina la calidad de vida. Y si no que se lo digan a quien depende para cumplir en su trabajo o sus estudios, de un transporte público, viejo, incómodo o directamente inexistente. O a quien siente que transitar por su ciudad es un deporte de riesgo o una misión imposible. Quizás porque el acceso de la población escolar a sus respectivos centros no cuenta con todas las garantías de seguridad. O porque aparcar supone un viacrucis con martirio final en forma de multa o sanción.

No es un asunto menor que deba ser valorado sólo desde la inmediatez, sino también con perspectiva de futuro, evaluando las consecuencias que en materia de sostenibilidad pueden repercutir en un conflicto tan preocupante y de tan mal pronóstico como el que mantiene el ser humano con el planeta que habita y que parece empeñado en destruir.  Una política de movilidad coherente también es garantía de futuro, de sostenibilidad, de cuidado medioambiental. Potenciar el transporte público para eliminar vehículos contaminantes contribuye a la lucha contra el cambio climático. Una amenaza cuya realidad se impone cada día a pesar de la irresponsable ceguera de algunos.

Xàtiva contó en el pasado reciente, pero no inmediato, con una Regidoría de movilidad que hizo los deberes, por lo menos en parte. Que cogió el toro por los cuernos e intentó dar una solución integral a los problemas detectados en la ciudad, evidentes para cualquier peatón o conductor. La escasez de transporte público intraurbano, la predominancia absoluta de los vehículos sobre los peatones, la organización o mejor desorganización caótica del tráfico, la total falta de respeto a las zonas que necesitan urgente protección ante una circulación invasiva e irracional… En materia de accesibilidad la lista era interminable: los pavimentos peligrosos, las aceras imposibles, los accesos inviables a determinados servicios públicos…No se consiguieron éxitos totales como suele pasar cuando la solución exige no sólo fuertes inversiones en infraestructuras sino también un cambio en la mentalidad ciudadana, modificando hábitos y costumbres que exigen coger el coche de forma habitual en una ciudad que se recorre de punta a punta en no más de media hora. Pero se elaboró una hoja de ruta convincente y cuidadosa, abierta a la participación ciudadana, en forma de Plan de Movilidad Urbana sostenible, que, sin embargo, duerme un sueño inducido por esos sesgos mezquinos y ruines de la política cuando no está al servicio de la ciudadanía.

En cualquier caso, en el actual gobierno municipal parece haber otra disposición, manifestada en hechos puntuales como la apertura de la Alameda al paseante en festivos o la organización de la reciente Semana de la movilidad con una programación ajustada pero digna.

Hay muchas coincidencias en los programas de las formaciones políticas que dirigen la ciudad. El fomento del uso de la bicicleta, la mejora de las aceras, la ampliación del servicio de bus urbano o la pacificación del tránsito en determinados barrios o en los accesos a colegios o centros de salud son medidas compartidas en ambos programas electorales.

Todas ellas deberían ser la garantía de que, esta vez sí, quienes van en la misma barca – juntos, pero no revueltos- sean capaces de remar en la misma dirección para demostrar que la política, desde la coherencia y la honestidad, es herramienta de resolución de problemas a corto y medio plazo y garantía de futuro.

Los 65

Andaba un poco preocupada por su próximo cumpleaños. Y no porque considerara difícil situar 65 velas en la tarta de rigor. Era por el dígito. Una edad venerable. Aunque en realidad nada más que 65 vueltas al sol, que en ocasiones  calentó, incluso  excesivamente, y otras la dejó a la intemperie, sometida al caprichoso destino que a veces las gasta bien gordas.

Lo peor era la esquizofrenia. Entendida como el divorcio total existente entre su yo interior, al que conocía muy bien sin necesidad de clases de yoga,  y la imagen de la mujer desconocida y extrañada que le devolvían los espejos. Lo segundo peor, los tópicos sobre la longevidad femenina que le  auguraban largos años de supervivencia sin mencionar las condiciones. Lo tercero peor, las despedidas, las desapariciones y ausencias de colegas, socias y compañeras de su misma quinta que iban diciendo adiós, no a causa de iniciar el tránsito definitivo e irremediable,  sino simplemente debido al cansancio, a la rendición ante la vida por déficit energético vital. Algo que no soluciona el propóleo.

Los 65 en las mujeres de hoy llevan asociada la imagen de señoras de pelo corto, mayormente blanco aunque con labios bien rojos. Suelen ser valientes, comunicativas y prudentes. Están libres como los taxis pero no cogen a cualquier pasajero ni hacen cualquier trayecto. Pueden ser sabias, o no. Todo depende de su capacidad de interpretar el pasado, sin idealizarlo, ni condenarlo y, a ser posible,  sin compartirlo con todo bicho viviente.

Su imagen es mucho más atractiva que la de alguna generación anterior que a esa edad se abonaba al moño cardado, la falda recatada y preferentemente  hasta la rodilla con un zapato de tacón tan plano como su aburrido presente y su previsible futuro. Mujeres que se retiraban a la soledad de las frías iglesias o se concentraban en el cuidado ajeno al que ellas nunca tendrían derecho. Mujeres mudas sin nada que decir. Invisibles a las que nadie se molestaba en mirar.

A ella, le preocupaba su 65 cumpleaños. Hasta que descubrió que no era una puerta que se cierra sino una nueva fase del viaje que requería cierta adaptación a las nuevas oportunidades y a las previsibles limitaciones. Quizás no viera las letras de cerca, pero detectaba a los idiotas de lejos. Quizás no la miraran a ella, pero ella sabía exactamente quien merecía su atención. Ya sabía que nunca podría, ni le convenía  gustar a todos y que lo importante era gustarse a ella misma. Podía permitirse ser descarada, provocativa y juguetona y decir alto y claro lo que pensaba consciente de que su  consideración y prestigio ya no cambiaría demasiado. La vergüenza ya no era enemiga a abatir, la competitividad ya no era de su interés.

Bienvenidos los 65, concluyó esta sabia mujer, porque ya se quien soy.

Resumen exprés del verano 2023

El verano ha sido sabrosón. Empezó con aquellas elecciones de infarto que ya parecen lejanas, pero cuyas consecuencias todavía estamos digiriendo con la aparición en escena de personajes y personajillos bastante predecibles en sus acciones y omisiones. Ha acabado con la sensacional victoria de las deportistas españolas en el Mundial Femenino de Fútbol que no solo ganaron el partido sino que también se han enfrentado a un Presidente de la Federación que demostró públicamente quien era, sin filtros ni disimulos, generando un rechazo social que lo pondrá en su sitio.

En el contexto más cercano de nuestra ciudad, también hay temas que, casi en los mismos términos,  se repiten verano tras verano .

Por las altas temperaturas, Xàtiva ha sido calificada de  horno, brasa, infierno y otras lindezas, aunque todo sea insuficiente para convencer a los negacionistas del cambio climático desde la burda ignorancia o desde el interés ilegítimo. Tampoco son adjetivos que hagan demasiado atrayente la visita a la ciudad, aunque a pesar de eso vinieron muchos turistas. Nunca los suficientes pero siempre los necesarios. Interesante la reflexión sobre el tema recientemente publicada por @PuriMascarell.

En relación a la Fira, ninguna novedad, a pesar de ser una Fira “postelectoral”, que siempre parece un poco improvisada. Ha sido la de costumbre, más allá de la deserción del “Hombre del Bigote”  y de la baja causada por  23 paradas, compensadas por una gigantesca noria y un montón de papeleras nuevas. Pero cayeron 82 fartons en el glorioso y elegante concurso de comedores de ídem y las autoridades políticas en su visita habitual hicieron jugosos anuncios que se cumplirán,  o no.

El nuevo Ayuntamiento en verano,  ha mantenido la usual costumbre de dar difusión a  las contrataciones realizadas al amparo de los diferentes programas y subvenciones. Lo hace con esa repetida foto que chirría bastante, en la que varios concejales de la corporación, desde la superior altura que les proporciona el escenario municipal,  “dan la bienvenida” a las nuevas personas contratadas que las observan desde abajo, sentadas en las gradas. No hay sonido pero la escenografía resulta un poco rancia.

Con todo, durante estos meses estivales ha habido períodos “aburridos” donde han ocupado espacio las consabidas noticias sobre perros que se escapan o muerden o ambas cosas a la vez. También emocionantes relatos de jabalíes destrozones que arrasan  campos y jardines.  Y se han mantenido las incidencias habituales en materia de ramas que caen y reventones de agua, temas recurrentes a pesar de críticas y denuncias.

Ha habido  personajes con nombre propio que merecen ser recordados. Empezando por Luz Casal, cuyo concierto pasará a la historia porque quienes asistieron pertenecen a un selecto grupo de gente con mucha, muchísima suerte. Pasando por Judith Tortosa, campeona mundial de atletismo adaptado. Y  sin olvidar a Cáliz Vila, mujer hecha de pasión y reivindicación que se fue este verano de la ciudad que tanto quería.

Se han producido buenas noticias como el aumento de tres a cinco especialistas en el Servicio de Neurología del Hospital LLuis Alcanyiz, aunque siguen siendo insuficientes para atender a cerca de 200.000 personas. Y se han podido vivir experiencias demoledoras, como pasar la ITV en Xàtiva tras más de cinco de horas de espera a pleno sol. Por desgracia, se han puesto de moda actividades claramente delictivas e insolidarias como defecar en las piscinas públicas provocando su cierre cuando más falta hacían o visitar cementerios con oscuras y sacrílegas intenciones.

Pero lo peor, sinceramente, es el asesinato durante estos dos meses,  de 15 mujeres por sus parejas o exparejas, la más reciente en Alzira. De eso, nunca se habla lo suficiente.

Lo que sobra y lo que falta

Vera es una perra tonta. Que las hay, como en todas las especies, incluida la humana, para qué negarlo. Eso no quiere decir que no merezca buen trato y cariño y que tenga cualidades indiscutibles como su inagotable energía y su buen carácter. Pero es tonta. Es lo que hay.

Hay que repetirle las órdenes, muchas, bastantes veces. Porque por muy claras y contundentes que éstas sean, las confunde descaradamente y  sale cuando ha de entrar y ladra cuando ha de callar.  Es perra de amos, sí, pero no los entiende en absoluto y siempre representan para ella  un interrogante. No percibe sus estados de ánimo, ni se anticipa a sus deseos detectando lo que se espera de ella. Más bien se pone por en medio, pisoteando con pasión, cuando pintan bastos en lugar de buscarse un buen rincón. O muerde lo que no debe, persigue al gato equivocado o acerca demasiado su cola a una fuente de calor. Lo dicho, tonta hasta rozar la estupidez.

Cora, con la que convive, es inteligente. Casi demasiado. Se pueden mantener con ella conversaciones, aunque solo sea en base a la comprensión y ejecución de órdenes rápidamente entendidas. Sube al coche, sale a la calle o se tumba según le piden. Tiene una sensibilidad casi excesiva que la hace desaparecer cuando las emociones andan revueltas, pero también acercar con suavidad su morro húmedo ante el desconsuelo humano. A veces mira las tonterías que hacen esos seres  que se creen superiores y se podría apreciar en sus ojos – si no fuera un animal irracional, claro- un cierto juicio de valor. Del tipo “están todos locos…”

Tienen algo en común. Ambas fueron cachorras encantadora que ladraban ante lo desconocido, como siguen haciendo ahora con más o menos sentido de la oportunidad, pero con la legítima pretensión de avisar y proteger.  Ambas saben cuál es su lugar en el ecosistema que habitan: por encima del pez de colores del acuario y por debajo de ese objeto que se arrastra por el suelo, llegando a todos los rincones y emitiendo sonidos misteriosos,  al que en ningún caso deben detener.

Ambas  son conscientes de su pertenencia a la  manada . La que forman ellas y los bípedos con los que conviven. Todos ellos, incluso los que gatean o los que incorporan tercera pata  en forma de bastón. Su lealtad y fidelidad a esa manada es incuestionable. Darían la vida por sus integrantes. En su defensa o para su protección.  Porque son irracionales, es verdad, pero les sobra humanidad , generosidad y nobleza para devolver mucho a cambio de lo poco que reciben.

Da igual lo tontas o inteligentes que sean.

El cuento de la libélula azul

Desde hace muchos, muchos años en la casa donde paso el verano viene una libélula azul a visitarme. Tengo claro que es una libélula, que no es precisamente de los bichos que más me atraen, empezando por su nombre, farragoso y difícil de pronunciar pero le tengo un afecto y una lealtad especial, comparable al que ella siente por mí.


A diferencia de otras que también pasan por aquí presumiendo de colores más vivos (verdes , corales y anaranjados) que vuelan más rápido o tienen las alas más largas, es única en su especie porque es la mía .


Mi libélula es la que vuela con el poderío de un Falcon y la gracia de una trapecista, la que me provoca y juega conmigo cuando me quedo quieta como una estatua para conseguir que se acerque a mí recortando distancias hasta resultar casi inexistentes. La que ataca y huye pero sin miedo, todo juego y divertimento. La que es de un azul rabioso, sin concesiones ni matices.


Que nadie pretenda argumentarme que puede haber muchas que vengan a beber en mi piscina. Nadie podrá convencerme de que, como mucho, será hermana, prima o concuñada de la que hace más de 10 años empezó a visitarme. Estoy segura, porque así lo he decidido, de que es la misma, quizás con algún ligero cambio, igual que yo he cambiado a lo largo de estos años.