El blog de Mar Vicent Artículos destacados

PELEA A MUERTE

La miraba con sus ojos planos, desafiante, desde el silencio más absoluto. Su gran envergadura era en sí misma, una amenaza latente que avisaba que cualquier intento de imponer límites y reducir sus dimensiones  no sería aceptado sin una feroz resistencia.

Pero había que hacerlo porque el calor apretaba y ese edredón campando a sus anchas con todo su volumen ocupaba un espacio indebido y creaba un caos insoportable.

La pelea no era justa. Un edredón enorme, vigoroso, lleno de aire indomable contra una solitaria mano izquierda bastante torpe y cansada que trataba de reducirlo a la mínima expresión para meterlo en una bolsa plastificada donde debía reposar los próximos meses.

Todo un desafío.

 A él le bastaba con dejarse hacer, con una resistencia pasiva, casi burlona.

La mano luchadora, por el contrario, tenía que lanzar un ataque infernal , en alianza  con cualquier otra parte útil de la anatomía: dientes, torso,  codos, rodillas… Todo aquello que sirviera para someter y doblegar la resistencia infame de esa masa amorfa y rebelde.

No hay sonido en la gran batalla como si fuera una película muda, o mejor una película porno llena de gemidos, bramidos, suspiros y sudores,  todos con el mismo origen.

Hay dos finales posibles . Aviso a navegantes que se creen invencibles como el bote de mermelada,  la  pastilla del lavavajillas o el cierre anti-niños de algunos productos.

Para acertar, solo hay que recordar el poder de una mujer enfurecida, empeñada en salir victoriosa ante un adversario prepotente y burlón que parece no tomarla en serio.

LA AMBULANCIA Y LAS URGENCIAS

La experiencia de la ambulancia,  aunque no es la primera vez, sucede como con el sexo que siempre, o casi siempre, es diferente. El personal sanitario que acude está entrenado para transmitir amabilidad y empatía lo que no obsta para que se acerquen con prevención al no saber lo que se van a encontrar.

Al ver sentada en el banquito a alguien con la mirada un poco perdida pero sin sangre ni otros fluidos corporales desparramados por el asfalto se tranquilizan. Entablan una animada conversación con el policía para determinar los hechos como si la víctima estuviera incapacitada para el habla y no para jugar a los bolos, por ejemplo. Cosas de la profesión.

El servicio de Urgencias del hospital de referencia es como todos, deplorable y deprimente por el exceso de trabajo y la falta de recursos que repercuten en un puñado de gente, más o menos fastidiada, que se amontona en las salas de espera

A la transeúnte besa-suelos la aparcan en su silla de ruedas al lado por pura casualidad de una criatura con uniforme escolar que llora a moco tendido al parecer como resultado de una lesión similar a la suya porque se agarra el bracito con la misma delicadeza y aúlla para protegerlo hasta de las miradas. Aprovecha para reclamar a su padre una extensa lista de privilegios y adquisiciones compensatorias y la adulta de al lado lamenta mucho que no le esté permitida  una conducta similar.

Tras las horas necesarias para hacer la obligada rueda de pruebas y contar la misma historia, que cada vez interesa menos, a estresados profesionales sanitarios que a veces parecen más fastidiados que los pacientes que esperan , la mujer caída, dicho sea sin ninguna connotación moral, se va a su casa con una bonita fractura distal de radio y una escayola que se hace antipática desde el primer momento y con la que tendrá que convivir de forma obligada como una hemorroides mal ubicada pero igual de molesta durante las próximas semanas

EL BATACAZO

Esa sensación cuando tropiezas con un desnivel de cinco centímetros que no debería haber estado allí y sales propulsada por un motor invisible que te empuja con fuerza contra el suelo. Antes de llegar , previendo que tu cabeza va a sufrir mucho con el impacto usas tu brazo derecho para amortiguar. Aún así cuando llega el dolor es tan fuerte que no sabes exactamente dónde empieza y dónde acaba.

 El tiempo es relativo, lo dijo Einstein ,y así se percibe claramente cuando el rato que te quedas aplastada contra el pavimento ,se hace eterno hasta que aparece el primer alma caritativa a socorrerte .

Es un chaval  joven que hace la  pregunta improcedente y provocadora pero lógica por la inercia:  señora está usted bien ?

Como no sabes por dónde empezar ni exactamente que responder para no ser desagradecida y desagradable te callas e intentas evaluar daños.

Tras él llegan los refuerzos, sobre todo, y es curioso, mujeres, hasta doce o quince que se congregan a tu alrededor. Tú solo quieres que te enderecen un poco para no sentirte como un chicle pegado al asfalto y revisar los daños causados que sigues sin tener claros

Este es un país al que le gustan los debates democráticos y tras un pequeña discusión sobre la conveniencia del cambio de postura,  con mención a conmociones cerebrales o roturas de cuello algo preocupantes, acabas en un banquito cercano al que también llevan todas tus pertenencias, dispersas por la zona de guerra. Alguien muy amable que se identifica como médica  te palpa el antebrazo con verdadera pasión y te hace ver que no morirás en ese momento aunque el dolor sea absoluto. Pero es un consuelo que no sea el definitivo.

Te ofrecen agua y ahí se abre otro pequeño debate sobre la conveniencia o no de su ingesta, a cuenta de futuros e hipotéticos vómitos pero pesa la opinión de la profesional.

En la espera de la ambulancia que llega precedida de la Policía local hay un interesante intercambio de experiencias vividas en relación a caídas propias o ajenas, a sus secuelas y sobre todo relacionadas con la búsqueda implacable de un culpable que es el Ayuntamiento, como no podía ser de otra manera.

En cualquier caso hay que destacar el cariño, la atención y el buen trato recibido por parte de todas las viandantes, sus buenas intenciones y su perfecta actuación que quieras que no facilita la situación y te permite no ser protagonista sino espectadora , aunque lo que querrías es salirte del cine e irte a tu casa a meterte en la cama.

OTROS 8M QUE CELEBRAR

Hay gente que  desearía fervientemente no tener que celebrar el puñetero 8M, Día Internacional de la Mujer. Por lo menos de la forma actual que, en realidad, consiste en exhibir en pantalla grande y a todo color , una enorme injusticia que la sociedad fomenta y tolera . La que se comete además contra la mitad de la Humanidad desde el principio de los tiempos. La que convirtió a las mujeres en el “sexo débil”, imprescindible para la procreación y para los cuidados que garantizaban la supervivencia de la especie. Y de paso,  a los hombres en el “sexo fuerte” , héroes garantes del sustento  a jornada completa y sin opción a desfallecimientos.

Quizás parezca un análisis trasnochado y superado por la realidad, pero se confirma viendo  como el derecho al aborto, que no es otra cosa que el  derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y su maternidad, es cuestionado de forma permanente, siendo caballo de batalla de quienes abominan de la igualdad entre mujeres y hombres aunque tal cosa no figure en su programa electoral.  De  hecho, hubo que cargarse a todo un Ministro para abrirle camino en España. De hecho,  Francia acaba de blindar este derecho en la Constitución para evitar retrocesos intolerables que perviven siempre amenazantes. Pero es que  permitir que las mujeres decidan , elijan, siendo,  en definitiva,  dueñas de sus vidas resulta enormemente peligroso, al darles un poder que otros tenían sobre ellas  y es vital para la especie.

Seguimos en los mismos charcos, a pesar de los siglos de  coexistencia no siempre pacífica, viendo que  los cuidados, imprescindibles para evitar la extinción de la especie,  siguen estando asignados a las mujeres por mandato  social, impuesto por un mensaje cultural tácito y sutil,  que las hace responsables en completa soledad. Siguen siendo ellas las cuidadoras, las domésticas, las que mejor hacen la cama y limpian el WC, dotadas en exclusiva de las cualidades que permiten el mantenimiento de la vida. La empatía, la capacidad de sacrificio o la resistencia son cualidades que, al parecer,  les tocaron a ellas, en monopolio absoluto. Y siendo las mejores,  nadie debe pensar en sustituirlas.

Claro que el 8M es también la proclamación orgullosa y sin complejos del camino recorrido por las mujeres  desde las cuevas y las cocinas a las que estaban destinadas únicamente en razón de su sexo.  Y ciertamente hoy se viven  realidades muy diferentes en los espacios de trabajo, en el ámbito doméstico o las esferas  de la cultura o del ocio. El poder ya no puede excluir sistemáticamente a las mujeres, aunque tampoco se lo ponga fácil. El mundo laboral no ha tenido más  remedio que asumir la presencia de las mujeres,  aunque siempre valorando a la baja  sus condiciones laborales e intentando acotar sus espacios. La corresponsabilidad, la distribución equitativa de los cuidados, la racionalidad de los usos del tiempo, siguen de realidad incierta pero  enuncian  una pretensión que antes ni siquiera existía. La violencia permanece pero ya no es invisible y soterrada.

Quizás un retrato sin  triunfalismos  les puede servir a algunos  para desacreditar de un plumazo la lucha sacrificada y anónima de muchas   mujeres y  hombres por la igualdad. Pero se equivocan. Porque a día de hoy, lo que ha quedado demostrado es  que la igualdad es el camino, el factor de permanencia y supervivencia, la herramienta que garantiza un futuro abierto donde se pueden resolver los conflictos autodestructivos que proliferan cada vez más. Luchar por la igualdad nos ha traído hasta el presente que hoy vivimos, donde incuestionablemente queda mucho por hacer  desde  una situación mejorada y sin ninguna duda, mejorable.  

Por eso, siempre valdrá la pena celebrar el 8M, Día de las Mujeres para poner en valor el esfuerzo y la inteligencia de quienes consiguieron convertir las injusticias y abusos sufridos por las mujeres en vergonzosos recuerdos de imposible repetición.

8M, UNA MANIFESTACIÓN DIFERENTE

Esta semana las calles de Xàtiva se van a llenar de gente. Es la manifestación de las mujeres, con motivo de la celebración del  Día internacional  instaurado por la ONU en 1975,  que celebra en todo el mundo los avances conseguidos por las mujeres señalando el camino a recorrer. Es una causa más que suficiente para que mucha gente que no tiene la asistencia a manifestaciones entre sus ocupaciones habituales, haga  un hueco en su agenda y acuda a una marcha que es diferente a otras convocatorias.

Maribel acude con su hermana. Ambas son mayores, ya felizmente jubiladas pero acuden religiosamente a esta manifestación porque entienden que es la que habla de ellas y por ellas, de las mujeres silenciosas  que vivieron vidas anónimas, sacrificando mucho y recibiendo poco o nada. Acuden porque tienen hijas y no quieren para ellas lo que les tocó vivir a su generación. Que no hayan de consentir que nadie les ponga una mano encima. Quieren que puedan elegir, que no tengan sólo  obligaciones sino una vida propia que vivir.

Acudirán también muchas  mujeres jóvenes , de las que están empeñadas en  encontrar su espacio, en construir un proyecto vital en el que puedan aportar su talento o su capacidad. Se manifiestan desde la exigencia y la beligerancia porque necesitan que las puertas se abran para  poder entrar a demostrar quienes son y lo que valen. Quieren vivir en paz, sin miedo y con libertad, siendo protagonistas y no comparsas, tomando decisiones y asumiendo consecuencias.

Esther acude con sus amigas. A punto de titularse, están luchando a codazos por abrirse paso buscando ocupación para poder independizarse  y vivir sus vidas. No quieren privilegios, ni regalos pero tampoco piensan tolerar que por su sexo o edad, no se reconozca su valía. Quieren salarios dignos en trabajos con condiciones razonables. Están preparadas y dispuestas a salir al mundo y lo quieren hacer sin miedo, cuando y como quieran, sin necesidad de dar explicaciones ni pedir perdón. Van a la manifestación del 8M porque no quieren callar y consentir sino reclamar la existencia libre y digna a la que tienen derecho.

Hay quien asiste para mostrar  su aprecio en las mujeres de su vida, las madres, hijas, hermanas o amigas a las que respetan y valoran desde la distancia corta, en las que confían y a las que necesitan para seguir adelante. Convencidos de que  se lo merecen todo ,  salen a celebrar su existencia, el placer de haberlas conocido y convivir con ellas.

Pepe asiste porque, aunque le ha costado un poco,  ha aprendido a valorar a las mujeres y apreciar su inteligencia, su dedicación y resistencia.. Siempre creyó que él era quien debía tener el mando y solucionar los problemas pero la vida le demostró que las mujeres tenían capacidad más que de sobra para afrontar los más duros reveses de la vida. Cuando a él le dejaron noqueado fueron ellas las que reaccionaron y consiguieron salir  adelante. Y  el aprendió que ni ellas estaban para obedecer, ni él para mandar. Y lo agradeció con sinceridad,  reconociéndoles a ellas el  mérito y a él sus limitaciones. Por eso, asiste todos los años a la manifestación de las mujeres, quizás no en primera fila , pero siempre infinitamente agradecido.

Susana va porque tiene una criatura y quiere para ella un futuro sin sombras ni amenazas,  en el que pueda convivir con respeto y armonía. Sin mentiras y  sin violencia.

Xàtiva se llenará sin duda la tarde del 8 de Marzo de gente decente  que cree en las mujeres y sus derechos. Por muchas razones, todas legítimas y compartidas.

SINRAZONES PARA LA DESIGUALDAD SALARIAL

Esta semana es el día de la Igualdad Salarial y se descuelgan los sindicatos como CCOO  con sesudos estudios que demuestran sin lugar a dudas que las mujeres cobran menos por realizar trabajos de igual valor. Pero quien lee los estudios en este país? Casi que nadie porque es  más fácil cuestionarlos de entrada desde la sensación absolutamente subjetiva y errónea de que a estas alturas  en un país moderno y civilizado como el nuestro, esto NO puede pasar.

Pero pasa. Lo dice la EPA que no es sospechosa de afiliación sindical y mantiene año tras año que del análisis de la tozuda realidad, guste o no guste, se desprende que ellas cobran una media de 4300 euros menos de salario medio. Un 18,6% que no es nada despreciable.

Y las razones las dan los Sindicatos, centrándose en tres razones fundamentales e incuestionables, porque también se apoyan en datos estadísticos de los que no se cocinan ni se prestan a interpretaciones sesgadas. Aunque siempre hay alguien que conoce a alguien que es mujer y cobra un pastizal y de ahí generaliza alegremente. O también quien opina que las mujeres se han vuelto demasiado reivindicativas y protestan por costumbre y tradición sin que haya razones que lo sustenten. No hay peor ciego, que el que no quiere ver.

Son tres las razones fundamentales de esta injusticia tan flagrante como antigua.

Primero, las mujeres soportan mayores tasas de trabajo parcial, ocupaciones sólo de algunas horitas para cobrar un poquito. Falta decir, que así es , no porque quieran sino porque no tienen otro remedio para atender sus otras y numerosísimas responsabilidades. Cómo si no , con los caóticos y absurdos horarios de este país, se podrían atender los horarios escolares, extraescolares, postescolares y demás? Solo si trabajas a media jornada por lo menos hasta que no se descubra el don de la ubicuidad. Solo si eres mujer y es tu obligación, aunque tal cosa ya no se diga en voz alta aunque permanece escrito con letras de oro en la conciencia social colectiva

Segundo porque en las nóminas aparece el sueldo base acompañado de diferentes complementos que premian determinadas características del trabajo desempeñado. Y que casualidad que la mayoría de estos complementos premien rasgos habituales de los trabajos que realizan mayormente hombres (esfuerzo físico, penosidad, nocturnidad…) frente a cualidades que se precisan para trabajos de mujeres (atención, precisión, resistencia….) que por lo que se ve no merecen ningún reconocimiento y reflejado en la nómina.

Por último y no menos importantes las mujeres como media, aunque existan las  correspondientes excepciones , cobran menos  salario en cálculo anual, porque más del 80% de las excedencias por cuidado de hijos e hijas las “disfrutan” ellas al igual que las reducciones de jornada que también se llevan otro pellizco. Lo tienen así mucho más difícil para ocupar los puestos mejor retribuidos y que también conllevan mayor responsabilidad y disponibilidad. Pero alguien tiene que estar en casa a la hora de bañar a las criaturas.

Soluciones las hay. Y de hecho , la aplicación de algunas de las medidas sindicales propuestas han reducido la brecha de forma manifiesta pero insuficiente. Acabar con la parcialidad femenina, valorar justamente los requisitos asociados a los  trabajos que realizan las mujeres, elaborar y aplicar planes de igualdad en las empresas son algunas de ellas. Y sobre todo avanzar en la conciliación y la corresponsabilidad que quiere decir  erradicar definitivamente la peligrosa, ancestral e interesada idea que viene muy bien a algunos, de que las mujeres son las reinas de la casa, garantes del bienestar doméstico porque esa es su mejor opción, para la que están mejor dotadas y que por supuesto no tiene precio. Ni salario, claro.

PARTICIPA COMO PUEDAS

Es  Ontinyent ciudad vecina y amiga de Xàtiva, pero  con la cual ,  como pasa en las mejores familias con los hermanos o primos,  se está en permanente competición , a ver quién puede más o llega más lejos, porque lo cortés, ya saben, no quita lo valiente.

En estas fechas allí  están  en pleno proceso de participación ciudadana para consultar y elegir las mejores propuestas a realizar para y desde la ciudadanía.

Esto de la participación es un entrenamiento que como en toda aquella disciplina donde se quiere adquirir maestría , no se acierta a la primera sino que se ha de persistir para ir aprendiendo . Porque toda innovación  como esta de orquestar procesos de participación abiertos y transparentes implica errores de más o menos calibre. Se va aprendiendo con la experimentación, puro método científico, y no hay guía publicada ni técnico cualificado que impida los batacazos. Se puede  pedir demasiado o pedir demasiado poco, se pueden incumplir las predicciones presupuestarias que se manejan, pueden aparecer factores que imposibiliten el cumplimiento de objetivos  que quizás se asumieron demasiado alegremente.   En fin que no deja de ser un mecanismo que se va afinando con el tiempo. De hecho en Ontinyent , ya llevan mas de 10 años, pero poco a poco lo van bordando.

En Xàtiva, se dio en otras legislaturas no muy lejanas,  un fuerte impulso a este tipo de iniciativas que sin embargo tras un arranque potente han acabado en el rincón del olvido.  Quizás porque supone más  complicaciones no solo para quien sea responsable del área sino  también para el conjunto de la estructura municipal  que ha de tensarse y volcarse para garantizar un procedimiento bien diseñado , fluido y racional, capaz de articular las mejores propuestas y por supuesto su aplicación en plazos razonables. Nadie dice que sea fácil.

Pero lo cierto es que no abordar el desafío de la participación ciudadana, poniéndose de perfil, o enfatizando otras actuaciones de indiscutible calado, no dice mucho, ni bueno del compromiso real del Ayuntamiento con la democracia abierta, transparente y participativa. Que como siempre, se demuestra con hechos  y no con discursos. Bienvenido sea el Consell de xiquets o xiquetes de reciente creación  para educar en la participación a las próximas generaciones. Pero ya tarda impulsar  para las actuales generaciones con plenos derechos políticos, un ejercicio práctico del calado de unos presupuestos participativos como toca.  

Y es que  la política y más en el ámbito municipal , no puede ser  cosa de dos equipos , los que mandan y los mandados sino que  hace falta tender puentes entre ambos para favorecer la empatía mutua y la responsabilidad compartida. A los gobernantes municipales  les puede venir muy bien asumir  sin soberbia y sin hostilidad, la visión ciudadana de la realidad de la ciudad tal como la viven quienes la habitan. Podrá no ser absolutamente acertada pero aporta información de indudable interés que debe tenerse en cuenta. Por otra parte, a la ciudadanía , esa masa que a veces opina con demasiada alegría y poca reflexión sobre las circunstancias de su vida en comunidad, le viene bien ese ejercicio de encajar las aspiraciones diversas en un marco común. Es buena lección de convivencia para  esa gente tan aficionada a pontificar sobre  lo que debe hacerse  sin tener en cuenta más que los propios intereses, ni  querer ver las limitaciones, ni preocuparse de las prioridades. 

La participación es una escuela de democracia que rebaja los humos e imprime seriedad y rigor a las decisiones y a las opiniones  políticas. Otra cosa es que los procesos participativos tengan sus reglas y sus exigencias de calidad, que no puedan ser improvisados ni tutelados, que exijan  una conjunción de factores a veces inestable y un esfuerzo innegable  para conjugar intereses y posibilidades.

Cierto que se trabaja más cómodo a puerta cerrada pero si no se deja entrar el aire , el resultado a la larga se empobrece porque le falta el oxígeno que lo enriquece .Trabajar para la gente, pero sin la gente , es una formula ya muy ensayada a lo largo de la historia que fracasa a pesar de las buenas intenciones.

SIN PANTALONES

El hombre atravesó la concurrida terraza del bar a pasitos cortos con los pantalones bajados. Dejaban ver unos calzoncillos amplios a pesar de que se agarraba con la mano sana la cinturilla del pantalón que al parecer, se le había desabrochado.  Pero lo tenía difícil lidiando al mismo tiempo con el bastón y la gorra. 

Se le veía confuso, entre avergonzado y cabreado. Impotente. 

Dos mujeres mayores lo miraron sobresaltadas. Una pareja joven hizo gestos de extrañeza. Una joven madre con su criatura al brazo, lo miraba con pena 

Pero fue un chaval veinteañero, con tatuajes en el cuello y anillo en la oreja quien se acercó a él y con toda naturalidad, con respeto pero sin dramas,  le propuso echarle una mano porque parecía que le  hacía falta. 

El viejo lo miró, primero hostil, luego desconfiado, al final solicitando con la mirada lo que no sabía trasladar con palabras, y aceptó su ayuda. Dieron la vuelta a la esquina, fuera de la mirada colectiva y al poco aparecieron, charlando y sonriendo hasta que chocaron puños a iniciativa del joven y se separaron.  

El hombre mayor llegó a su casa con el corazón contento, aunque ya no se acordaba exactamente de porqué. El chico se puso los cascos y siguió escuchando su música, extrañamente alegre también.  

PACIENTES COMO REYES

El rey Carlos III de Inglaterra, más conocido muy a su pesar por príncipe Carlos, porque ese es el título que ha ostentado toda su vida, está enfermo.

La cuestión es que tiene cáncer y esa será una noticia completamente irrelevante para gran parte de la población del planeta. Pero habrá gente que ante la noticia sentirá cierta sorpresa, quizás algo de extrañeza porque, a falta de una reflexión más rigurosa, a veces parece que hay ciertos seres privilegiados que están fuera del alcance de la enfermedad. Una enfermedad que te pilla cuando te toca, por mucho que se tengan hábitos sanos y una vida ejemplar en lo que se refiere al cuidado físico. Cuando te toca, te toca, y ahí empieza otra fase, que la experiencia dice que no conviene considerar guerra, lucha o batalla contra el cáncer porque así no entra en la ecuación el concepto de derrota o fracaso que, desgraciadamente, a veces pasa.

La cuestión es que sea rey o proletario, el cáncer es enfermedad que no conoce de clases sociales, ni de geografías, ni de sexos o edades. Para todos tiene peligro y representa una seria amenaza. Igual que la tuberculosis era enfermedad propia, aunque no exclusiva de los mineros por sus condiciones laborales, o las enfermedades de transmisión sexual se producen más frecuentemente en quienes disfrutan de una agitada vida sexual, el cáncer es enfermedad democrática que se contrae porque el destino, el elemento más injusto y arbitraria que interfiere en nuestras vidas, así lo decide. Aunque a veces reciba algo de ayuda, también.

Pero una vez te ha pillado el toro es curioso constatar que, por lo menos en ciertos países con determinados derechos, también el rico y el indigente serán iguales ante la enfermedad.

El rey Carlos III, es seguro que será tratado por un equipo de médicos altamente especializados, que le darán un trato personalizado y adaptado que le evitará demoras en las citas, listas de espera, viajes a consultas, etc…. Pero en lo que se refiere al tratamiento médico que reciba, el verdaderamente importante y decisivo que no tiene nada que ver con las formas y el protocolo, tendrá a su disposición los mismos conocimientos, y por tanto las mismas posibilidades, que un ciudadano corriente y moliente de cualquier país, que eso sí, posea sólido y bien engrasado, un sistema público de sanidad, universal y de calidad. Como, por ejemplo, España.

Entre el rey y el mendigo, y es una metáfora sin ánimo de ofender, lo cierto es que las posibilidades de supervivencia son las mismas porque el sistema, al ser público, facilitará a ambos los mejores tratamientos posibles. Y eso es motivo de reconciliación con la especie humana que en tantas cosas yerra, porque pone de manifiesto que también es capaz de arbitrar fórmulas de convivencia, que nos igualan a todos, sin discriminar a nadie, sin excluir de la atención médica y los

tratamientos a ningún ser humano porque todos tienen derecho a vivir. Cosa que, en otros países y latitudes, sí que pasa.

Por eso la privatización de la sanidad es un crimen humanitario que pretende que el dinero, el negocio marque la diferencia Por eso el sistema público, con sus averías y sus carencias, es una conquista irrenunciable que, en este país, se consiguió con lucha y empeño, a pesar de algunos.

No se vayan muy lejos. Los profesionales sanitarios del área de Oncología del Hospital Lluis Alcanyis de Xàtiva cuentan con un altísimo índice de agradecimientos por la calidad de la atención recibida. Y seguro que es porque cuidan y sanan, si pueden, a sus pacientes como reyes.

ORINA DONDE TOCA

Hay conflictos de convivencia que parecen anecdóticos, pero no lo son. Desde el vecino asilvestrado que fuma puros en el ascensor hasta la que aparca ocupando dos plazas y media. Son incómodos problemas que hacen antipática la convivencia humana. Y que a veces se pueden solucionar con imaginación. Algunos, de vez en cuando y si la sangre no llega al río, son susceptibles de tratarse desde la óptica del humor que tampoco hace falta ser tan trascendentales todo el rato.

La cosa es que el tan elogiado como abandonado casco histórico de Xàtiva, sobre el que hay coincidencia universal en que debe configurarse como un punto de atracción innegable para el turisteo, huele mal. En sentido literal. Y por una vez, es evidente, que no es la población canina la culpable, sino la de dos patas.

Al albergar también la zona de copas y otras distracciones de la ciudad, ya eran conocidas las quejas de los residentes por los problemas de ruidos y algarabías, resultantes del estilo de diversión de este país, que no sabe expansionarse si no es a grito pelado y con la música a los máximos decibelios soportables por el oído humano.

Ahora se abre un nuevo flanco a cuenta de las denuncias formales de los dueños de comercios y locales de la zona por los antihigiénicos hábitos fisiológicos de algunos que convierten la zona en un urinario. Serán aguas menores, pero no es una cuestión menor, viendo la indignación de los comerciantes que claman y con razón por ofrecer una imagen tan desalentadora para la clientela teniendo, además, que hacerse cargo de gastos de limpieza y desinfección.

Es evidente que no se contribuye demasiado al fomento turístico de la zona permitiendo que los abundantes y desagradables restos de las juergas y francachelas queden expuestas a la vista de esos turistas que tanto se han de mimar para que vuelvan y gasten.

No es un asunto local. Sucede en todas las zonas de fiesta y desparrame como si la alegría y el bullicio dieran carta blanca para saltarse las normas de convivencia y a pesar de que la mayoría de las ordenanzas municipales recogen prohibiciones y normas que no prescriben cuando se está de juerga.

De hecho, las medidas sancionadoras son duras en sitios como Madrid o Barcelona donde la renuncia a dar uso a los WC puede suponer multas de 750 euros como mínimo. Originales los navarros que durante los últimos San Fermines, utilizaron en Pamplona un repelente para la orina que conseguía que la micción rebotara contra la fachada, salpicando los pantalones y el calzado del incontinente. Donde las dan, las toman, debe ser la filosofía. En Écija, apuestan por la vía de la tecnología, con drones que graban a los meones en plena faena.

En Xàtiva, respondiendo a las quejas, han hecho otra propuesta también imaginativa que, por lo que ha trascendido, consiste en instalar unos sensores que, al detectar movimientos inesperados en zonas oscuras, encenderán un potente foco que iluminará de pleno a los vándalos en plena hazaña delictiva. A más de uno se le cortará en seco su iniciación como delincuente urbano, aunque lo sea en pequeña escala. Y habrá escenas, rostros y reacciones que desgraciadamente no quedarán grabadas, pero facilitarían un archivo de imágenes con bastante vis cómica. Solo hay que usar la imaginación.

En cualquier caso, son actitudes incívicas que pueden y deben ser combatidas no solo desde la penalización sino también garantizando que los locales ofrecen aseos públicos en condiciones

que, en caso de ser insuficientes, podrían ser complementados con instalaciones municipales al uso como han hecho en Barcelona.