Categoría: SOY CIUDADANA

Malos tiempos para las mujeres

No hace falta tener una bola de cristal para anticipar que se avecinan malos tiempos para las mujeres. Aunque quizás haya quien no lo perciba así  hasta que se haya de enfrentar sin paños calientes a las consecuencias del cambio político sucedido tras el 28M en el País Valenciano.

Muchas mujeres sentirán  indiferencia porque no les interesa la política, fruto de las eficientes estrategias utilizadas para llevarlas a esa conclusión. Otras, se verán afectadas por ese rechazo generalizado resultante del mantra nefasto  e interesado que pretende hacer pensar que gobierne quien gobierne, ninguno piensa en la gente. Algunas incluso pensarán que les irá mejor con la derecha tan aficionada en sus discursos a encumbrar a las mujeres, a ponerlas en un pedestal y adorarlas mientras se mantengan guapas, serviciales y a ser posible , calladas.

Pero para un amplio sector de las mujeres, el futuro pinta mal. Y no solo por lo que se puede perder, sino por lo que se puede dejar de ganar.

 Aunque se hayan repartido el papel de poli bueno y poli malo, PP y VOX en realidad están muy de acuerdo en lo que han de hacer con nosotras. Para empezar, dejarnos sin Ministerio, sin Consellería, ni organismo que nos ladre. Y esa supresión es el primer paso en su política declarada de hacernos invisibles como si nosotras y nuestros problemas fuéramos un problema imaginario que al esconderlo, desaparece. Nadie pensará en nosotras cuando no existamos en las instituciones, cuando no haya referencia, ni responsable ni quien impulse iniciativas para mejorar nuestras vidas.

Sus proclamadas intenciones de recortar impuestos derivarán inevitablemente en el recorte de servicios. Quizás pasen a mejor vida las escoletas matineras, las aulas de extraescolares, las becas de comedor….Si la sensacional subida de las pensiones benefició sobre todo a las mujeres que cobraban las más bajas, o el incremento del SMI  sacó a muchas  de la pobreza ,  ahora están en riesgo todos los acuerdos laborales que permitieron reducir considerablemente la precariedad que afectaba sobre todo a las trabajadoras o pretendían acabar con la demostradísima brecha salarial existente que seguirá, humillante, en las nóminas de las mujeres. La educación, madre de todos los cambios culturales encaminados a favorecer unas mejores relaciones entre las personas basadas en el respeto, en la solidaridad y la justicia, va a naufragar estrepitosamente con las reformas anunciadas.

No es un pronóstico catastrofista. Ojalá. No hay más que ver sus intenciones en relación a la lucha contra la violencia machista. Las asociaciones de mujeres que existen en casi todas las localidades llevan años peleando  por identificarla correctamente, sacándola del ámbito doméstico o intrafamiliar,  donde se producen ciertamente actos violentos y condenables , entre cuñados, hermanos o personas ligadas por cualquier tipo de parentesco. Pero que, sin lugar a dudas,  no tienen las mismas causas, ni tratamiento, ni desgraciadamente se producen con la frecuencia nefasta de la violencia contra las mujeres, la que asesina a las mujeres por el hecho de serlo, es decir, la violencia de género. Una violencia que  las mata en su casa si no pudieron escapar, pero también en el agujero donde intentaron esconderse. O las agrede cuando salen a correr, cuando van de fiesta, cuando intentan rehacer sus vidas.  Años de leer sus nombres para que no se olviden, de reclamar fondos para Pactos sociales y políticos que articularan medidas para su prevención y protección, de generar un sólido rechazo social, para que ahora, el próximo Vicepresidente de les Corts, las borre a todas con su soberbia declaración negacionista, negando la mayor, negando la misma existencia de la violencia machista.

Querrán convencernos de que si hay  1206 mujeres asesinadas y 400 huérfanos desde 2003 , si este año 22 mujeres de todas las edades y clases sociales, no vivirán la navidad con los suyos , es una pura casualidad, el destino, el karma, la mala suerte. Querrán negar que en la tierra de  las flores, no las habrá para muchas mujeres , siendo  la tercera comunidad de todo el Estado con la tasa más alta de mujeres víctimas del machismo, más de 12000 casos registrados en 2022, de los que casi 8000 necesitan algún tipo de protección policial.

Gobierno azul o rojo, hay algo que no va a cambiar. Ya no somos mujeres calladas o sumisas,  pasaron los tiempos de la resignación y la oscuridad. Nos alimenta la rabia y la exigencia de justicia. Nos jugamos el futuro de nuestras hijas y nietas. Por eso, nos van a seguir encontrando en ese  camino que piensan recorrer apartando a patadas la realidad que no quieren ver.

18.6.23

Candidaturas

En tiempos de elecciones suceden,  entre otros  fenómenos que también proliferan,  las presentaciones de las  candidaturas. Son esos equipos de personas que posan en grupo, con la mejor de sus sonrisas y de sus atuendos, que miran a la cámara con una mezcla de incomodidad  y expectación. En  escaleras y plazas, delante de edificios personalísimos , buscan rincones con identidad propia, paisajes con mensaje peculiar, con los que de alguna manera buscan identificarse.

Ahora también actúan en vídeos más o menos caseros en los que se les ve gesticular, saludarse afectuosamente, abrazarse con cariño o mirar a su amado líder o lideresa con admiración ilimitada. Caminan juntos , doblan esquinas y protagonizan encuentros casuales que dan lugar a conversaciones algo artificiales porque ser candidato o candidata no implica dotes para la representación. O son entrevistados por su cabeza de lista que intenta mostrar su mejor cara, su afán de servicio o su alto grado de responsabilidad social.

Todos ellos, sin excepción, son unos valientes , con un coraje a prueba de bomba porque es bien difícil ponerse en el escaparate de la política y significarse saliendo de la cómoda ambigüedad del anonimato. Hacen lo que una inmensa mayoría de la ciudadanía no se atreve a hacer , dar la cara y comprometerse para trabajar en conseguir una sociedad más justa. Por eso, merecen nuestro absoluto  respeto y consideración, excepto en el hipotético caso de que hubiera algún garbanzo negro de los que antes proliferaban tanto en el campo de la política y la convirtieron un lodazal inmundo lleno de corrupción y miseria moral. Afortunadamente a día de hoy, tras casi tocar fondo en este país, las reglas del juego  han mejorado considerablemente a la hora de establecer cortafuegos y garantizar vacunas que eviten la podredumbre. Lo que no quita para que las cautelas sigan siendo necesarias para evitar tentaciones desastrosas.

Lo que sigue siendo una tara evidente en estos equipos es la constante infrarrepresentación de las mujeres como cabezas de lista.  Porque así es, aunque sea lamentable y cansino tener que seguir reincidiendo en el tema.  La Ley de Igualdad vigente, del año 2007, obliga a que la proporción entre sexos en las listas tenga como máximo una diferencia del 60% y 40%, y que esta se vea cada cinco puestos. Pero no dice nada sobre quien tiene que encabezar la lista.

En Xàtiva de las  cuatro formaciones que optan a ocupar alguna silla o sillón, sillita o mecedora,  el 50 % están dirigidas por mujeres ( Xàtiva Unida y Ciudadanos)  lo que es de agradecer. Pero a nivel autonómico, de las  seis candidaturas existentes, solo una la encabeza una mujer. Y por si acaso habrá que repetir una vez más, que tal exclusión no obedece a que las mujeres  no estén capacitadas para la dirección política, ni porque sean tímidas o prefieran otras ocupaciones,  sino a que la competencia es dura, el puesto goloso y el reglamento tácito del juego siempre las perjudica a ellas, sea cual sea el partido. Aunque ciertamente, en esto  como en todo, no todos los partidos son iguales. De hecho a nivel nacional algunos partidos tienen hasta el 80% de mujeres como cabezas de lista lo que demuestra que sí se puede.

Sería estúpido entregar el voto en función del sexo de la persona. Pero sería inteligente juzgar a las formaciones políticas , entre otras cosas, por su capacidad de presentar candidaturas cuyo  primer nombre corresponda única y exclusivamente a las mejores personas, las más preparadas y empeñadas en cambiar la vida del electorado a quien piden el voto. Y de esas muchas, sin duda, son mujeres.

7 mayo, 2023

El pisito

Es una realidad indiscutible que el problema de la vivienda amarga la vida de cantidad de familias  desesperadas por no poder asegurar una de las necesidades básicas. Tampoco que representa un contundente bloqueo vital para las nuevas generaciones que han de  seguir okupando la casa familiar no por deseo sino por obligación y, en muchos casos,  con desesperación.

Comprar una vivienda en los tiempos que corren es como un deporte de riesgo parecido a subir al Everest, por la dificultades y exigencias que comporta. Pero alquilarla, la solución intermedia y a veces definitiva en otros países europeos, también está fuera del alcance de la mayoría. Importante señalar que tal cosa no sucede porque el parque inmobiliario haya alcanzado sus límites de ocupación sino más bien porque son demasiadas las viviendas vacías que con sus persianas bajadas no contribuyen demasiado al progreso del país.

En Xàtiva hace poco las inmobiliarias dieron la voz de alarma ante el descenso en picado de las viviendas en alquiler que no superaban las 30. Una cifra ridícula a todas luces para una ciudad de casi 30.000 habitantes que pretende crecer en censo y servicios. Algo que se consigue ofreciendo un nivel aceptable de calidad de vida, lo que en todos los casos sin excepción, requiere tener un techo en el que cobijarse a un precio que no sea disparatado.

La mayor parte del importante número de viviendas vacías existentes son propiedad de  alrededor de treinta grandes empresas y cuatro bancos. También hay alrededor de 200 personas propietarias de más de 10 pisos a las que parece razonable considerar grandes propietarias. El Ayuntamiento de Xàtiva dio a conocer hace meses su intención de aplicar recargos del 30% del IBI para animarles a poner sus viviendas al servicio de la comunidad , por supuesto a cambio de una ganancia justa y con todas las garantías.

Y sobre todo está la SAREB , ese banco que empezó siendo malo y que sigue siéndolo a pesar de que cambiara su titularidad que ahora es pública. Y lo es porque las viviendas que posee seguían  sin ponerse a disposición de quienes lo necesitan, a la espera de decisiones como la que se ha hecho pública esta semana. Esa es la decisión que se anuncia ahora a bombo y platillo que py que complementa las medidas anunciadas en la futura Ley de Vivienda  que está recorriendo ya las últimas fases de su carrera para conseguir la aprobación.

Mas de un centenar de pisos son de su propiedad en Xàtiva y facilitarlas en régimen de alquiler con precios sociales, marcará sin duda,  una enorme diferencia.

Bienvenida sea la presión mediática si sirve para contar la realidad, reflejando la inquietud que se vive en la calle a causa de problemas reales que la política ha de resolver. Bienvenidos sean los socios de gobierno si sacan la parte más solidaria y progresista de sus compañeros de viaje.  Bienvenidas sean las elecciones, si ello implica decisiones. Y sobre todo, feliz día de votación para que pierdan unos pocos y ganemos todas.        

16 abril, 2023

Nos han robado la primavera

Sería un puntazo que en lugar de seguir rezongando por el calor que hace , de temer lo que nos espera cuando llegue el verano que ya se anticipa,  de protestar airados ante estas  temperaturas extremas que nos han robado la primavera. …fuéramos capaces de afrontar el problema de cara para ponerle solución.  Se nos da bien el parloteo, la queja furibunda, la protesta desnatada pero nos cuesta comprender  que no es un problema con el que podamos convivir eternamente porque si no acabamos con él, acabará él con nosotros. Y no es una peli apocalíptica para visionar relajadamente comiéndose un helado,  sino una promesa cada vez más real y menos virtual.

El verano de 2022 fue cinco semanas más largo que los anteriores, dice la AEMET, el más caluroso desde hace 107 años, causante directo o indirecto de la muerte de más de 4700 personas en España.  Las flores no brotan cuando toca, cada vez hay menos insectos que aunque nos mortifiquen son necesarios para la supervivencia y este mes la temperatura media de los océanos ha superado todos los registros históricos. Si nada lo remedia, el calor y la sequía podrían instalarse en España en 30 años dejando en Madrid un clima similar al del Marrakech.

El cambio climático es hoy el segundo problema del país y eso ayuda a modificar hábitos , como estamos haciendo indudablemente.

Pero  no todo  depende de nuestras modestas acciones relacionadas con el ahorro de agua o energía. No depende solo y en exclusiva de que reciclemos más o usemos menos plásticos. De que comamos menos carne o vayamos en bus o compremos bombillas de bajo consumo o nos compremos coches no contaminantes. Todo eso ayuda, claro que sí, y es imprescindible para conseguir invertir las prioridades poniendo por delante las necesidades del planeta y no las propias.

Pero ante la absoluta  unanimidad científica  que avisa de las gravísimas consecuencias del  aumento de tan solo 0’5 grados al llegar a final de siglo ( elevación del nivel del mar, extinción de los arrecifes de coral…) hace falta, sobre todo,  el compromiso responsable y coherente de los gobernantes de las potencias mundiales con las políticas de sostenibilidad .

Se trata pues de desalojar de los sillones del poder  -a empujones, a codazos, mayormente con votos que es lo más recomendable-  a quienes los ocupan y son perezosos, ignorantes o defensores de intereses ajenos a la mayoría. Gente como ese cretino senador republicano capaz de asegurar que el calentamiento global es beneficioso a menos que vivas en África. Quizás ese nos pille lejos, pero otros hay mas cercanos que afirman que el cambio climático que vivimos es natural , sin mayores consecuencias que algunos osos polares esqueléticos utilizados para  crear un alarmismo medioambiental injustificado.

Más cerca todavía, al alcance de nuestro voto y nuestra exigencia están las candidaturas autonómicas y municipales que en sus programas electorales deberían incluir inexcusablemente políticas verdaderamente contundentes y eficaces en materia medioambiental.

Se consiguen menos coches con más transporte público. Se reduce el gasto de energía si las calles son lugares habitables con sombras que permitan la supervivencia. Se ahorra agua si la red pública está en las condiciones adecuadas. Los árboles atemperan el ambiente, si no se les deja morir y pueden hacer su labor. La pintura blanca o la grava  frente al hormigón o el asfalto construyen ciudades aptas para la vida.

En época electoral la responsabilidad es compartida entre quien pide el voto y el que lo da. Hay que votar con responsabilidad, apostando por la sostenibilidad si no tienen otro planeta al que irse a vivir.

25 abril, 2023

Santa parálisis

Es esta una semana entre el todo y la nada, noticiosamente hablando. Porque más allá del tema monotemático de la Semana santa y el debate abierto sobre religión o cultura, es como si el país se paralizara y se abriera un gigantesco kit kat que a todo se superpone imponiendo una especie de respiro, que rompe las rutinas habituales.

Lo cierto es que seis de cada 10 personas, que son muchas, habrán acudido a algún desfile o procesión de las 15.000 que pasean las calles de todo el país, pero muy pocos asistirán a los oficios de Jueves o viernes Santo. Y tal vez se debería reflexionar sobre el interesante dato que habla de los casi tres millones de hombres  que componen las cofradías o hermandades en convivencia con un número muy inferior de mujeres que siguen teniendo dificultades para participar como costaleras o similar. Y eso pasa a estas alturas, si.

Los datos hacen pensar  que cada vez está más consolidada una España laica que sabe distinguir a la perfección entre la institución eclesiástica y la práctica religiosa sometida a dogmas, en situación de caída libre en cuanto a número de fieles practicantes, frente al vínculo emocional fruto del sentimiento y del respeto, de la fascinación y del aprecio a la belleza plástica e incuestionable de las tradiciones y figuras de la Semana Santa. Así se explican la abrumadora muchedumbre que llena las calles pero deja vacías las iglesias.

El país se divide pues entre los que se van de procesión y los que se van de viaje. Porque son días viajeros en las que abundan las opciones de viajes de más o menos distancia. Vale tanto irse al pueblo como tres días a Nueva York. Tan frecuente es destensarse a la sombra de los pinos, con buenas charlas, buen tiempo y buenos antidepresivos naturales como marcarse un viaje express a algún destino exótico para romper a martillazos  la rutina cotidiana. Todo vale para marcarse una aparición en las redes sociales dando a conocer, tanto a quien interese como a quien no, la ubicación y ocupación de esos días.

Son fechas  de alta saturación para las casetas y chalets de la contornada, no solo de Bixquert sino en un círculo mucho más extenso, que se perciben ocupadas hasta los máximos posibles e incluso recomendables. Así lo evidencian las docenas de coches aparcados y los griteríos atenuados por la distancia que se multiplican por todos los rincones. Se consumen toneladas de comida y bebidas como si no hubiera un mañana y multitud de pascueros y pascueras diseminados por caminos y senderos, con su longaniza y su mona de Pascua, dan identidad a estas semanas que transcurren con placidez.

No vienen mal para prepararse para la tempestad. La que nos espera en breve, con la vuelta a la estresante actividad habitual con sus tensiones y esfuerzos para superar cada día , más o menos exitosamente, es decir, con alegría y sin sufrir demasiado castigo . A lo que hay que añadir la fiesta de las elecciones que se avecina con su campaña, sus anuncios bomba, sus candidaturas , a veces sorprendentes a veces todo lo contrario.

Debemos considerarlas la fiesta de la democracia, a pesar de las decepciones, los desencuentros y los sonados fracasos que se les asocian. Pero solo hay que pensar en lo malo que era no poder elegir y tener que resignarse a que otros decidieran por nosotras para recuperar algo de la ilusión en dar nuestro voto a quien más nos guste o menos malo nos parezca.

Vayan calentando motores porque la fiesta empieza en breve.

26 abril, 2023

EL DILEMA DE LAS EXTRAESCOLARES

Muchas familias disfrutan anticipadamente del inicio del curso escolar, como agua de mayo en años de sequía, porque el verano se hace largo y tortuoso cuando se han de atender a criaturas de corta edad que no se pueden almacenar en vitrinas durante el verano. Sin olvidar que ellas están en su derecho de vivir días sin horarios ni obligaciones, en resumen, a tener vacaciones.

Es el manido tema de la conciliación, término al que se la va poniendo el apellido de la corresponsabilidad para significar que no es un problema unipersonal que sólo atañe a un miembro de la pareja, sino que son ambas partes las implicadas y responsables del cuidado de los menores a su cargo. Y esa es la intención, faltaría más, aunque sea ciertamente difícil conjugar las necesidades de unos con las obligaciones de otros, por lo que el caos está servido.

Tras el paréntesis veraniego, muchas familias andan como pollos sin cabeza intentando

Pablo picaso

Es la hora de las extraescolares porque la tendencia inmediata es buscar la colocación de las criaturas. Sobre todo, cuando no se tienen como antaño familiares con el suficiente grado de abnegación y buen estado de conservación como para afrontar esta responsabilidad. Hace 10 años el último estudio realizado por el Ministerio de Educación dictaminó que el 90% de los alumnos de Primaria ocupaba las tardes después de clase con actividades deportivas, aprendizaje de idiomas, música o baile.

Tanta unanimidad plantea diferentes reflexiones. La primera, ya antigüa, sobre los efectos causados a la población infantil con ese stress formativo, esa saturación de horarios , esa presión para desarrollar actividades dirigidas, que como a todo hijo de vecino, a veces les apetecerán y otras no tanto. Ya se va detectando que una de las carencias de la gente joven es la incapacidad para organizar sus tiempos, para aprender a administrarlos, algo que no aprenden en su infancia cuando sus horarios están pautados por lo menos cinco días a la semana desde que se levantan hasta que se lavan los dientes para irse a la cama y el concepto de tiempo libre es un puro espejismo.

Muy preocupante también, según avisan especialistas en la materia, es la desigualdad que generan las extraescolares, que a veces pueden ser un lujo al alcance de las familias con más recursos que arrincona a los más pobres. Si ya en edades tan tempranas, desde los 6 a los 12 años, hay quienes reciben refuerzo, amplían conocimientos, consolidan técnicas…se están gestando ya futuros diferentes. De ahí la importancia de una oferta de extraescolares pública, asequible y de calidad.

En todo caso, se debería ir pensando en soluciones que dieran tiempo de respiro a los menores, rechazando la prolongación de sus horas “lectivas” y apostando por la reducción de los tiempos de trabajo de los adultos. Algo que por supuesto no depende de la voluntad de quienes viven a costa del sudor de sus frentes y tienen poca voz y ningún voto en la organización del mundo laboral. Aunque van surgiendo, tímidas pero consistentes propuestas e iniciativas que apoyan la racionalidad de los horarios y la disminución de la jornada laboral. Y por ahí se abre un fecundo camino a recorrer.

TIEMPO LOCO

En la cola de la frutería, un señor intentaba apasionadamente convencer a la clientela de que era normal y habitual que lloviera durante 20 días seguidos,  a pesar de que la mayoría del personal en absoluto acostumbrada a andar con  botas de agua, paraguas e impermeable, sienta ya la tentación de buscarse un Arca de Noe donde ponerse a resguardo. Hablaba del refranero ( en Abril, aguas mil…) de lo bueno que era para el campo ( aunque no parece haber unanimidad sobre ello..)… rememoraba nostálgico otras primaveras también muy lluviosas….en fin, que el hombre se esforzaba para normalizar el fenómeno, con poco éxito porque  lo cierto es que no tenía ninguna razón.

Hay cosas, sucesos, acontecimientos que no son normales, no son habituales, no son frecuentes y que no se prestan a  falsificar la verdad , a adaptarla a nuestro punto de vista , a nuestra manera de pensar a base de martillazos hasta que todo encaje.

Que llueva tanto no se debe sólo a que el tiempo este loco, que es un recurso muy común de conversación de ascensor, pero poco más. El tiempo está loco, sí, , y por eso a veces atravesamos épocas de sequías donde a los pantanos se les ven las vergüenzas porque se quedan casi vacíos  a los que siguen diluvios universales como este que estamos viviendo que dificulta enormemente la vida, genera problemas mentales poco asumidos pero evidentes, causa problemas de movilidad cortando carreteras y caminos y , sobre todo , origina enormes pérdidas a un sector tan castigado y prioritario como es el campo. Como el tiempo está loco han desaparecido las primaveras y los otoños y nos hemos acostumbrado a pasar del frío, tampoco demasiado exagerado, a días de enorme y bochornoso calor. Por eso la nieve se ha convertido en un bien escaso y en las estaciones de esquí la han de fabricar como quien fabrica algodón de azúcar. 

Pero la terrible cuestión que subyace es que el tiempo no está loco sino que lo hemos vuelto loco nosotros, la insensata Humanidad a pesar de avisos y amenazas que ya vienen de lejos pero que por un oído entran y por otro salen, como si no hubiera nada en medio.  Los viene haciendo la comunidad científica con argumentos que no deberían ser objeto de discusión,  sin conseguir que asumamos que el planeta y sus recursos son finitos, aunque nuestra estupidez y capacidad destructora sea infinita. Y ninguno hacemos lo que debemos. Ni a gran escala, ni a pequeña, no nos engañemos.

Los Gobiernos siguen aprobando directrices que ellos mismos incumplen sistemáticamente y el daño sigue produciéndose de forma inexorable desde el desprecio más o menos explícito a las políticas de sostenibilidad. En el papel se siguen proponiendo medidas y en los discursos abundan las buenas intenciones, pero en la práctica nadie pone freno a las grandes empresas que contaminan impunemente, que explotan recursos naturales sin ningún miramiento a lo que dejan atrás. Incluso hay políticos, cuya acción de gobierno si algún día llegaran a gobernar sería catastrófica, que afirman desde la más completa ignorancia y la mas estúpida soberbia que el cambio climático es una enorme mentira, una falacia, un espejismo. Que afirman con total descaro y desvergüenza que el calentamiento del planeta evitará que la gente muera de frío. Y que por ello votan en contra de las leyes que pretenden garantizar un planeta que podamos seguir habitando.

Pero existe  también una responsabilidad individual que no se puede negar. Empezando por la que nos obligaría a desmentir a quienes pueden aumentar el daño con sus mentiras. Continuando por incorporar a nuestros hábitos cotidianos las precauciones necesarias para contribuir al bien común. Desde evitar el uso innecesario del coche, hasta usar el transporte público pasando por reciclar correctamente o no hacer un uso abusivo de la climatización.  Desde consumir productos elaborados con respeto a la naturaleza hasta no participar en la orgía consumista que solo a algunos reporta beneficios.  Desde no usar bolsas de plástico que asfixian el medio ambiente hasta apagar luces, separar  la basura, usar bombillas de bajo consumo, evitar aparatos siempre enchufados, cerrar los grifos …No es una  lista de los boy scouts, es la descripción de la forma de actuar propia de personas inteligentes que quieren mantener vivo y en condiciones un lugar donde vivan las próximas generaciones.

30.3.2022

HUELE MAL

Esta semana se ha recordado una vez más, una realidad maloliente que, como no desaparece, se hace necesario repasar año tras año. Maloliente es lo que huele mal, y así se ha de percibir el hecho de que las mujeres con empleo remunerado de este país, en cómputo general, reciban salarios inferiores al de los hombres.

La diferencia salarial, no es un espejismo, ni un montaje demagógico que inventan algunas mujeres a las que les gusta sentirse víctimas. Es un hecho empírico que queda demostrado fehacientemente tras el análisis de los datos salariales provenientes de fuentes oficiales. Que establece, fuera de toda discusión, que, en 2019, las mujeres ganaron 5.252 euros menos al año que los hombres. CCOO traduce esta cantidad en una brecha del 24%, que es el porcentaje en el que se debería aumentar el salario anual de las mujeres para igualar al de los hombres.

El primer truco consiste en pagar de forma distinta empleos que en realidad tienen igual valor, si se consideraran las funciones desempeñadas. Hay que hilar fino para encontrar la diferencia entre las tareas de administración y secretaría que determinan que la  primera tenga retribución más alta que la segunda,  dándose la pasmosa casualidad de que los puestos de administrativos suelen ser ocupados por hombres mientras que el secretariado, tradicionalmente, es cosa de mujeres.

Otro elemento causante de que las nóminas de las mujeres sean, casi siempre y en general inferiores, es la falta de corresponsabilidad. Abordar la tarea de los cuidados casi en solitario, excepto honrosas excepciones, mengua significativamente la bolsa salarial de las mujeres. No solo en su presente, sino también en su futuro. Las jornadas parciales que casi monopolizan para poder atender todas sus obligaciones, no son nada rentables. Todas esas reducciones de jornada para atender a menores y dependientes, todas esas excedencias forzadas por circunstancias familiares conforman una vida laboral con grandes agujeros que derivan en pensiones inferiores por término medio, a las de los hombres que, ciertamente, tampoco son para echar cohetes.

Por último, hay un tercer mecanismo, origen de esta brecha que es casi precipicio, que son los complementos salariales, cantidades asignadas a cada trabajador o trabajadora que valoran aspectos determinados de su tarea. Es curioso que se retribuya la circunstancia de estar disponible a toda hora, de currar en festivos o de noche que son “méritos” asequibles para los hombres, quizás porque hay alguien que se queda con la familia durante su ausencia. Es intrigante la razón por la que complementos como la toxicidad se asigna sin discusión a operarios que manejan productos químicos, pero no a las trabajadoras de la limpieza que manejan un verdadero arsenal. Es difícil explicar porque se recompensa, muy justamente, con un plus el esfuerzo físico de quien levanta sacos de 50 Kg, pero no a las mujeres que movilizan a pulso y con cuidado a personas enfermas que superan ese peso.

El diagnóstico está hecho. Da igual tu ocupación o tu formación: si eres mujer, la brecha salarial te roba más de una hora de sueldo al día. Si eres mujer y vives en Valencia trabajas gratis desde el 15 de octubre.                            Si eres mujer trabajarás el doble para cobrar la mitad.

Falta el capítulo de soluciones que pasan por valorar con justicia cada puesto de trabajo, hacer una asignación justa de los complementos que correspondan y, sobre todo, por equilibrar y redistribuir la tarea de los cuidados entendiéndola como factor esencial y determinante de la economía de un país que no puede seguir recayendo abusivamente sobre las sobrecargadas espaldas de las mujeres. Ya toca empezar a hablar de eso.

MEMORIA HISTÓRICA

A veces, hay que vencer esa insidiosa tentación de encerrar bajo siete llaves cualquier recuerdo o mención a episodios tan insoportables como las políticas de exterminio vividas durante la Segunda Guerra Mundial. Para mucha gente, resultan tan increíblemente crueles y denotan tal anestesia moral y crueldad infinita que resulta imposible asimilarlas. Más teniendo en cuenta que más allá del ingente número de víctimas, hubo una considerable parte de la población que se sumó, no ya con su silencio sino incluso con su protagonismo activo al bando criminal. Esa innegable realidad, vista con los ojos de la memoria histórica, es especialmente inquietante por lo que demuestra de nuestra capacidad de enterrar de un plumazo nuestros valores en un pozo oscuro donde no molesten. Aunque de ello pudiera depender la supervivencia, dice muy poco de esa superioridad moral que decimos que nos identifica y nos hace superiores a los animales.

Se puede comprender que haya gente que nunca visitaría Auschwitz en un placentero viaje de turismo, ni un horno crematorio, ni la casa de Ana Frank. O que no leería jamás “El Pijama a rayas” por muy best seller que fuera, o vería a regañadientes “La vida es bella”, sólo porque la calidad cinematográfica del guion permitía soportar  el retortijón y la angustia hábilmente mezcladas  con el sentido del humor y la ternura. En todo caso, ninguna opción es cuestionable porque cada cual afronta sus miedos y congojas como puede.

De lo que nunca deberíamos prescindir, en todo caso, es del recuerdo como homenaje a las víctimas y como garantía del nunca más. Y sobre todo de lo que no deberíamos abdicar jamás es de denunciar, acusar, recriminar e inculpar siempre y en todo lugar a los personajes, y sobre todo a las ideologías que están en el origen de la matanza y la tortura de tantísimos millones de personas. No son admisibles los silencios cansados, la indiferencia desde la superioridad , el desprecio mudo que no se comparte. No caben aquí criterios de rendimiento político, de prioridades en función de intereses partidistas o personales. Es una obligación personal y colectiva negar el pan y la sal, cerrando todas las puertas a todas aquellas teorías, personas u organizaciones, que empiezan trivializando, siguen poniendo en duda y acaban por negar una historia que efectivamente la inmensa mayoría preferiría que no hubiera existido. Porque su objetivo no es otro que es recrear un escenario donde fueran más afortunados en el reparto de poder y  pudieran repetirse tales hazañas. Y eso tiene mucho peligro.

Por eso hace falta mucha pedagogía para la gente joven a la que resulta difícil percibir en el aburrido relato de los libros de historia , el pánico vivido en los campos de exterminio. Mucha persuasión para no olvidar que las urgencias sociales que hoy vivimos , nuestras preocupaciones cotidianas serían invalidadas si cambiaran las reglas básicas del juego de la convivencia que nos permite la supervivencia. Imprescindible fomentar el respeto y el entendimiento entre las personas, negando cualquier legitimidad al discurso del odio y huyendo del buenismo fatuo para construir con inteligencia una sociedad asentada en la justicia y la igualdad .

Hace falta un discurso permanente que no solo mire atrás, sino también al presente para identificar y extirpar todos los rebrotes envenenados que intentan renacer. Y convendría que fuera un discurso único y sin fisuras de todos los partidos democráticos sin ausencias ni desencuentros que deberían subordinarse a la relevancia del objetivo que se persigue.  Nos jugamos mucho ante un desafío, fruto del eterno conflicto entre el amor y el odio, que nos hace invencibles o nos condena a la autodestrucción.

EL TREN QUE NO LLEGA

La conjunción de las protestas ciudadanas, la difusión mediática y la intervención política son tres elementos en íntima interrelación, cuya acción conjunta suele conseguir reacciones de calado, aunque no siempre definitivas.

Esta vez han conseguido la visita de toda una Ministra de Transportes que visitó recientemente la Estación del Norte de Valencia e intentó dar respuesta a los graves problemas existentes en la Red de Cercanías. Lo intentó, aunque lo consiguió muy relativamente, quizás porque el problema no se arregla con unas cuantas contrataciones, ni sustituyendo trenes por autobuses, ni devolviendo el dinero de los viajes fallidos.

A la mayoría de las personas usuarias de este servicio público les sabe a poco, a poquísimo, que haya informadores a pie de vía que ilustren sobre los retrasos y cancelaciones de los trenes que te debían llevar puntualmente al trabajo o a casa, después de un día cansado. De lo que se trata es de que no haya nada que informar en ese sentido.

Dijo la ministra que en un par de semanas serán contratados ocho maquinistas. Aleluya, porque es, efectivamente, uno de los elementos esenciales para que el tren funcione. Pero son  pocos para una plantilla con demasiadas bajas, por otra parte previsibles, en razón a las jubilaciones previstas que  nadie se ocupó de cubrir. De los restantes elementos imprescindibles para el saneamiento integral de la red de cercanías, nada dijo. Nada sobre las inversiones estructurales que se precisan para mejorar la red ferroviaria, nada sobre la adquisición de nuevos equipamientos. Que se abaraten los precios, es de agradecer pero el malestar de las personas usuarias no se resuelve con rebajas económicas sino con medidas que garanticen que todos los  trenes  previstos  salgan y  lleguen a su hora.

Eso no pasará mientras que la Red de cercanías siga siendo tratada como la hermana pobre, merecedora de una raquítica inversión de 3600 millones para sus más de 500 millones de pasajeros en todo el Estado frente a la generosidad con las líneas de alta velocidad que siendo utilizadas por  cerca de 30 millones de pasajeros han recibido una inversión de casi 56.000 millones de euros, según la AIREF. Las cifras aburren, pero permiten entender de un vistazo dónde está el origen del problema.

A la Comunidad valenciana, de esa “lluvia” escasa de millones nos han tocado unos 700 millones, que son calderilla en un paquete macroeconómico destinado a hacer frente a un conflicto  social de tan enorme envergadura.

El problema no admite demora. Más de ocho millones de viajeros se han buscado la vida para sus traslados personales o laborales y es seguro que las forzosas soluciones adoptadas no colaboran a la sostenibilidad medioambiental. Pero lo han hecho, hartos de verse perjudicados por un servicio público que les ha hecho llegar tarde al trabajo, perder consultas médicas, retrasarse ante exámenes decisivos…. Problemas del día a día que exasperan y desesperan, añadidos a otros tantos con los que hay que lidiar inevitablemente y absorben toda nuestra capacidad de resistencia a la frustración que se vive en un andén plagado de gente  cabreada.

Las propuestas de la ministra han conseguido, por otra parte, la total coincidencia en la respuesta de partidos políticos y entidades ciudadanas que han salido en tromba, con argumentos más o menos interesantes o interesados, a contradecir a la Ministra del ramo.

Ella se habrá vuelto, seguro que en el AVE, a su despacho en el Ministerio, aunque es de esperar que se haya llevado la potente impresión de que esta gente de la Comunidad Valenciana no va a parar hasta conseguir el tren que les lleve a donde quieren ir.