No hace falta tener una bola de cristal para anticipar que se avecinan malos tiempos para las mujeres. Aunque quizás haya quien no lo perciba así hasta que se haya de enfrentar sin paños calientes a las consecuencias del cambio político sucedido tras el 28M en el País Valenciano.
Muchas mujeres sentirán indiferencia porque no les interesa la política, fruto de las eficientes estrategias utilizadas para llevarlas a esa conclusión. Otras, se verán afectadas por ese rechazo generalizado resultante del mantra nefasto e interesado que pretende hacer pensar que gobierne quien gobierne, ninguno piensa en la gente. Algunas incluso pensarán que les irá mejor con la derecha tan aficionada en sus discursos a encumbrar a las mujeres, a ponerlas en un pedestal y adorarlas mientras se mantengan guapas, serviciales y a ser posible , calladas.
Pero para un amplio sector de las mujeres, el futuro pinta mal. Y no solo por lo que se puede perder, sino por lo que se puede dejar de ganar.
Aunque se hayan repartido el papel de poli bueno y poli malo, PP y VOX en realidad están muy de acuerdo en lo que han de hacer con nosotras. Para empezar, dejarnos sin Ministerio, sin Consellería, ni organismo que nos ladre. Y esa supresión es el primer paso en su política declarada de hacernos invisibles como si nosotras y nuestros problemas fuéramos un problema imaginario que al esconderlo, desaparece. Nadie pensará en nosotras cuando no existamos en las instituciones, cuando no haya referencia, ni responsable ni quien impulse iniciativas para mejorar nuestras vidas.
Sus proclamadas intenciones de recortar impuestos derivarán inevitablemente en el recorte de servicios. Quizás pasen a mejor vida las escoletas matineras, las aulas de extraescolares, las becas de comedor….Si la sensacional subida de las pensiones benefició sobre todo a las mujeres que cobraban las más bajas, o el incremento del SMI sacó a muchas de la pobreza , ahora están en riesgo todos los acuerdos laborales que permitieron reducir considerablemente la precariedad que afectaba sobre todo a las trabajadoras o pretendían acabar con la demostradísima brecha salarial existente que seguirá, humillante, en las nóminas de las mujeres. La educación, madre de todos los cambios culturales encaminados a favorecer unas mejores relaciones entre las personas basadas en el respeto, en la solidaridad y la justicia, va a naufragar estrepitosamente con las reformas anunciadas.
No es un pronóstico catastrofista. Ojalá. No hay más que ver sus intenciones en relación a la lucha contra la violencia machista. Las asociaciones de mujeres que existen en casi todas las localidades llevan años peleando por identificarla correctamente, sacándola del ámbito doméstico o intrafamiliar, donde se producen ciertamente actos violentos y condenables , entre cuñados, hermanos o personas ligadas por cualquier tipo de parentesco. Pero que, sin lugar a dudas, no tienen las mismas causas, ni tratamiento, ni desgraciadamente se producen con la frecuencia nefasta de la violencia contra las mujeres, la que asesina a las mujeres por el hecho de serlo, es decir, la violencia de género. Una violencia que las mata en su casa si no pudieron escapar, pero también en el agujero donde intentaron esconderse. O las agrede cuando salen a correr, cuando van de fiesta, cuando intentan rehacer sus vidas. Años de leer sus nombres para que no se olviden, de reclamar fondos para Pactos sociales y políticos que articularan medidas para su prevención y protección, de generar un sólido rechazo social, para que ahora, el próximo Vicepresidente de les Corts, las borre a todas con su soberbia declaración negacionista, negando la mayor, negando la misma existencia de la violencia machista.
Querrán convencernos de que si hay 1206 mujeres asesinadas y 400 huérfanos desde 2003 , si este año 22 mujeres de todas las edades y clases sociales, no vivirán la navidad con los suyos , es una pura casualidad, el destino, el karma, la mala suerte. Querrán negar que en la tierra de las flores, no las habrá para muchas mujeres , siendo la tercera comunidad de todo el Estado con la tasa más alta de mujeres víctimas del machismo, más de 12000 casos registrados en 2022, de los que casi 8000 necesitan algún tipo de protección policial.
Gobierno azul o rojo, hay algo que no va a cambiar. Ya no somos mujeres calladas o sumisas, pasaron los tiempos de la resignación y la oscuridad. Nos alimenta la rabia y la exigencia de justicia. Nos jugamos el futuro de nuestras hijas y nietas. Por eso, nos van a seguir encontrando en ese camino que piensan recorrer apartando a patadas la realidad que no quieren ver.
18.6.23

