Categoría: política

RICO Y PELIGROSO

https://www.levante-emv.com/costera/2025/02/06/rico-peligroso-114033260.html

Elon Musk es un empresario, inversor y magnate. Y ahora también uno de los hombres con más poder político del mundo. La mano derecha, si es que le hacía falta más derecha, de Trump.  De su poderío económico queda todo dicho cuando se le atribuye un patrimonio de más 400.000 millones de dólares. Una cifra tan descomunal que se hace difícil de entender para cualquier intelecto normal. Aunque más difícil es de entender que quien todo lo pueda comprar, elija comprar miseria, odio, guerra y destrucción.

Es el dueño de la red social X, antes Twitter, que se compró en 2022 por 44.000 millones de dólares, un pellizquito insignificante en su fortuna total. Que haya perdido aproximadamente el 90% de su valor desde su compra, es algo que tampoco preocupa al comprador.  Parecía un capricho de milmillonario insatisfecho y juguetón, pero era una estrategia contundente para el objetivo perseguido.

Pero antes de cambiar de amo, Twitter, sin ser ninguna panacea, era una red social que funcionaba a modo de patio de debate público donde se podía encontrar información actualizada y opiniones muy diversas sobre todo tipo de temas. La información podía ser sesgada ciertamente, y las opiniones eran en algunos casos, bastante prescindibles. Había que aplicar, como en cualquier red social, ese principio de sensatez que dice que no hay que creer todo lo que se lee o escucha, ni dar crédito a opiniones, cuando se emiten como si fueran gases.

Pero cuando el pájaro azul voló y la X se impuso, se convirtió en otra cosa muy diferente y mucho más peligrosa. El efecto “Musk” ha sido evidente porque las desinformaciones y bulos se han multiplicado. Porque el relato ha dejado de estar en manos de las personas usuarias para ser propiedad exclusiva del dueño que cuenta lo que quiere y cómo quiere, extendiendo así un mensaje permanente de odio y violencia. Se ha convertido en una perfecta herramienta de guerra contra las mujeres, contra las personas diversas, las inmigrantes y en general, contra la gente vulnerable que somos casi todos.

Por eso, mucha gente ha tomado el camino de salida. Desde “The Guardian” a “La Vanguardia”, desde Ecologistas en acción a Greenpeace. Y también lo ha hecho en Xàtiva el colectivo de Xàtiva Unida, que cierra su cuenta y recomienda al Ayuntamiento que comparta su iniciativa.

Podrá parecer un gesto inútil, irrelevante, casi pueril, que no añade nada a los siete millones de usuarios que la marca pierde en EEUU cada mes o a los 30.000 franceses que dijeron “adieu” el mismo día que Trump tomó posesión. Pero tiene valor si se recuerda el efecto mariposa, esa creencia, que no es poesía sino experiencia vital, que habla de la gente pequeña, que, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.

Si no lo cambian, lo cambiarán otros a su medida, dejando fuera a la inmensa mayoría. Es cuestión de supervivencia.

LA PATRIA QUE DEFIENDO

Nunca entendió la palabra patria. Siempre le sonó a tricornio, a marcha militar, a vozarrón marcial, a leyenda para atrapar incautos…

Es que nunca le gustaron los uniformes , ni uniformarse. No podía creer -y ya le hubiera gustado- en las certezas absolutas, en las verdades a ciegas, en las lealtades incuestionables..

No podía tragar los discursos fervorosos y vacíos, los golpes de pecho, ni identificarse con quienes marcaban esa línea que solo admitía dentro a quienes tomaban la pastilla de la sinrazón.

Pero ahora viendo esas cadenas humanas, de gente armada con escobas que, sin necesidad de hacer discursos, caminaba con pocas esperanzas pero con absoluta determinación , descubrió la patria a la que quería pertenecer .

Los vio frágiles pero poseedores de enorme fuerza. Vulnerables pero generosos. Atacando el barro, puerta a puerta, calle a calle, sabiendo que aunque sus medios son insuficientes aportan algo infinitamente necesario para mirar con esperanza el futuro: la capacidad de compartir el sufrimiento sin resignación, la fe en el ser humano, la solidaridad entre iguales.

Y entendió cuál era la patria que quería defender.

PARTICIPA COMO PUEDAS

Es  Ontinyent ciudad vecina y amiga de Xàtiva, pero  con la cual ,  como pasa en las mejores familias con los hermanos o primos,  se está en permanente competición , a ver quién puede más o llega más lejos, porque lo cortés, ya saben, no quita lo valiente.

En estas fechas allí  están  en pleno proceso de participación ciudadana para consultar y elegir las mejores propuestas a realizar para y desde la ciudadanía.

Esto de la participación es un entrenamiento que como en toda aquella disciplina donde se quiere adquirir maestría , no se acierta a la primera sino que se ha de persistir para ir aprendiendo . Porque toda innovación  como esta de orquestar procesos de participación abiertos y transparentes implica errores de más o menos calibre. Se va aprendiendo con la experimentación, puro método científico, y no hay guía publicada ni técnico cualificado que impida los batacazos. Se puede  pedir demasiado o pedir demasiado poco, se pueden incumplir las predicciones presupuestarias que se manejan, pueden aparecer factores que imposibiliten el cumplimiento de objetivos  que quizás se asumieron demasiado alegremente.   En fin que no deja de ser un mecanismo que se va afinando con el tiempo. De hecho en Ontinyent , ya llevan mas de 10 años, pero poco a poco lo van bordando.

En Xàtiva, se dio en otras legislaturas no muy lejanas,  un fuerte impulso a este tipo de iniciativas que sin embargo tras un arranque potente han acabado en el rincón del olvido.  Quizás porque supone más  complicaciones no solo para quien sea responsable del área sino  también para el conjunto de la estructura municipal  que ha de tensarse y volcarse para garantizar un procedimiento bien diseñado , fluido y racional, capaz de articular las mejores propuestas y por supuesto su aplicación en plazos razonables. Nadie dice que sea fácil.

Pero lo cierto es que no abordar el desafío de la participación ciudadana, poniéndose de perfil, o enfatizando otras actuaciones de indiscutible calado, no dice mucho, ni bueno del compromiso real del Ayuntamiento con la democracia abierta, transparente y participativa. Que como siempre, se demuestra con hechos  y no con discursos. Bienvenido sea el Consell de xiquets o xiquetes de reciente creación  para educar en la participación a las próximas generaciones. Pero ya tarda impulsar  para las actuales generaciones con plenos derechos políticos, un ejercicio práctico del calado de unos presupuestos participativos como toca.  

Y es que  la política y más en el ámbito municipal , no puede ser  cosa de dos equipos , los que mandan y los mandados sino que  hace falta tender puentes entre ambos para favorecer la empatía mutua y la responsabilidad compartida. A los gobernantes municipales  les puede venir muy bien asumir  sin soberbia y sin hostilidad, la visión ciudadana de la realidad de la ciudad tal como la viven quienes la habitan. Podrá no ser absolutamente acertada pero aporta información de indudable interés que debe tenerse en cuenta. Por otra parte, a la ciudadanía , esa masa que a veces opina con demasiada alegría y poca reflexión sobre las circunstancias de su vida en comunidad, le viene bien ese ejercicio de encajar las aspiraciones diversas en un marco común. Es buena lección de convivencia para  esa gente tan aficionada a pontificar sobre  lo que debe hacerse  sin tener en cuenta más que los propios intereses, ni  querer ver las limitaciones, ni preocuparse de las prioridades. 

La participación es una escuela de democracia que rebaja los humos e imprime seriedad y rigor a las decisiones y a las opiniones  políticas. Otra cosa es que los procesos participativos tengan sus reglas y sus exigencias de calidad, que no puedan ser improvisados ni tutelados, que exijan  una conjunción de factores a veces inestable y un esfuerzo innegable  para conjugar intereses y posibilidades.

Cierto que se trabaja más cómodo a puerta cerrada pero si no se deja entrar el aire , el resultado a la larga se empobrece porque le falta el oxígeno que lo enriquece .Trabajar para la gente, pero sin la gente , es una formula ya muy ensayada a lo largo de la historia que fracasa a pesar de las buenas intenciones.

PACIENTES COMO REYES

El rey Carlos III de Inglaterra, más conocido muy a su pesar por príncipe Carlos, porque ese es el título que ha ostentado toda su vida, está enfermo.

La cuestión es que tiene cáncer y esa será una noticia completamente irrelevante para gran parte de la población del planeta. Pero habrá gente que ante la noticia sentirá cierta sorpresa, quizás algo de extrañeza porque, a falta de una reflexión más rigurosa, a veces parece que hay ciertos seres privilegiados que están fuera del alcance de la enfermedad. Una enfermedad que te pilla cuando te toca, por mucho que se tengan hábitos sanos y una vida ejemplar en lo que se refiere al cuidado físico. Cuando te toca, te toca, y ahí empieza otra fase, que la experiencia dice que no conviene considerar guerra, lucha o batalla contra el cáncer porque así no entra en la ecuación el concepto de derrota o fracaso que, desgraciadamente, a veces pasa.

La cuestión es que sea rey o proletario, el cáncer es enfermedad que no conoce de clases sociales, ni de geografías, ni de sexos o edades. Para todos tiene peligro y representa una seria amenaza. Igual que la tuberculosis era enfermedad propia, aunque no exclusiva de los mineros por sus condiciones laborales, o las enfermedades de transmisión sexual se producen más frecuentemente en quienes disfrutan de una agitada vida sexual, el cáncer es enfermedad democrática que se contrae porque el destino, el elemento más injusto y arbitraria que interfiere en nuestras vidas, así lo decide. Aunque a veces reciba algo de ayuda, también.

Pero una vez te ha pillado el toro es curioso constatar que, por lo menos en ciertos países con determinados derechos, también el rico y el indigente serán iguales ante la enfermedad.

El rey Carlos III, es seguro que será tratado por un equipo de médicos altamente especializados, que le darán un trato personalizado y adaptado que le evitará demoras en las citas, listas de espera, viajes a consultas, etc…. Pero en lo que se refiere al tratamiento médico que reciba, el verdaderamente importante y decisivo que no tiene nada que ver con las formas y el protocolo, tendrá a su disposición los mismos conocimientos, y por tanto las mismas posibilidades, que un ciudadano corriente y moliente de cualquier país, que eso sí, posea sólido y bien engrasado, un sistema público de sanidad, universal y de calidad. Como, por ejemplo, España.

Entre el rey y el mendigo, y es una metáfora sin ánimo de ofender, lo cierto es que las posibilidades de supervivencia son las mismas porque el sistema, al ser público, facilitará a ambos los mejores tratamientos posibles. Y eso es motivo de reconciliación con la especie humana que en tantas cosas yerra, porque pone de manifiesto que también es capaz de arbitrar fórmulas de convivencia, que nos igualan a todos, sin discriminar a nadie, sin excluir de la atención médica y los

tratamientos a ningún ser humano porque todos tienen derecho a vivir. Cosa que, en otros países y latitudes, sí que pasa.

Por eso la privatización de la sanidad es un crimen humanitario que pretende que el dinero, el negocio marque la diferencia Por eso el sistema público, con sus averías y sus carencias, es una conquista irrenunciable que, en este país, se consiguió con lucha y empeño, a pesar de algunos.

No se vayan muy lejos. Los profesionales sanitarios del área de Oncología del Hospital Lluis Alcanyis de Xàtiva cuentan con un altísimo índice de agradecimientos por la calidad de la atención recibida. Y seguro que es porque cuidan y sanan, si pueden, a sus pacientes como reyes.

DE VIRUS E INCOMPETENCIA

Les ha costado a muchas personas mayores superar y desmontar falsas creencias con las que se criaron. Asumir que el frío no resfría, sino que en todo caso son los virus los que atacan porque con el frío están más cómodo que con el calor. Olvidarse de una vez por todas del mito de que andar descalzo es motivo de enfriamiento, cuando parece estar superdemostrado, no ya la inexistente relación causa-efecto entre pies desnudos y constipado, sino incluso el beneficio y la conveniencia de que las criaturas anden descalzas para formar bien las plantas de sus pies.

Son también la generación del vino quinado para las criaturas que les ayudaba a crecer o de la leche con coñac que curaba de sopetón y de resopón las congestiones nasales. Se han criado con la férrea convicción de que tragar un chicle podía poner en riesgo la vida o de la inexcusable necesidad de respetar dos largas horas de digestión antes del baño. Han creído a pies juntillas, para desgracia de muchas mujeres, en la incompatibilidad de la menstruación con las duchas y baños.

Son creencias que ahora causan risa y permiten mirar con cierta superioridad a los incautos que se creyeron esas idioteces. Pero lo cierto es que, aunque la ciencia y la medicina avancen una barbaridad, sigue habiendo agujeros negros de ignorancia que afortunadamente se van superando con la investigación y la educación sanitaria de la población. Poco le queda al muy extendido recurso de colocar cebollas manifiestamente olorosas cerca de criaturas que no paran de toser por la noche.

Estamos en pleno pico epidemiológico de enfermedades respiratorias que amenazan con saturar el sistema sanitario. Proliferan esos titulares tan poco tranquilizadores que parece que compiten en anunciar catástrofes planetarias. Pero los datos, la hemeroteca, dice que siempre en estas fechas se producen esos picos infecciosos ante los cuales se debería actuar con previsión.

Para empezar, reforzando la prevención, es decir, la educación sanitaria de la población a la que se debería bombardear -como se sabe hacer a la perfección cuando conviene a otros intereses- fomentando hábitos que protegen la salud pública, es decir, la de todos. El lavado de manos es herramienta que salva vidas, que evita contagios y economiza recursos. Lo aprendimos cuando el miedo nos metió en casa durante la pandemia y lo olvidamos con demasiada rapidez. La ventilación suficiente y permanente sabemos que se lo pone difícil a los virus, por no hablar de la vacunación que no es más que la carta de presentación a nuestro sistema inmunitario del virus que se han de cargar en cuanto se lo encuentren. La mascarilla fue y es aliada insustituible y no hace falta que lo diga el Gobierno, para dejarnos guiar por la sensatez y la solidaridad social.

Cuando todo falla -porque no es cierto que el ser humano sea el rey del planeta y cualquier bicho invisible es muy capaz de bajarle los humos- lo razonable e inteligente sería garantizar los medios y recursos suficientes para que las personas enfermas fueran atendidas con agilidad y eficacia. En lugar de eso, año tras año, los servicios y departamentos sanitarios afrontan como sorprendidos, pillados a traición, una situación complicada con plantillas reducidas porque a nadie le ha preocupado solucionar la endémica falta de personal que sobre todo en Atención Primaria convierte en un safari, conseguir la consulta médica cuando la necesitas.

De ahí que resulte muchísimo más grave, de todo punto imperdonable, mantener año tras año, los mismos errores con sus terribles consecuencias, por falta de previsión y planificación. Porque el virus realmente peligroso es el de la incompetencia.

El desafío del SIDA

Si contraer una enfermedad y tener que aprender a convivir con ella ya es una mala jugada del destino, cuando la enfermedad es el SIDA, todavía el desafío va más allá.

En sus orígenes, cuando todo era desconocido, misterioso y enormemente amenazador, la infección por VIH se consideró desde la ignorancia supina, claro, como una especie de maldición bíblica, castigo celestial a las gentes de mal vivir cuyas conductas depravadas merecían un castigo divino del que no se iban a librar.

Fueron tiempos oscuros, difíciles de sobrellevar para los enfermos con escasas, casi nulas, esperanzas de futuro, que además debían intentar disfrazar ante la sociedad su padecimiento, porque darlo a conocer era arriesgarse a sufrir un rechazo explícito y enormemente cruel. Luchando contra prejuicios infundados que asignaban alegremente culpas y responsabilidades

No es que la empatía salve vidas, pero es evidente que ayuda a vivir ese último tránsito con alguna serenidad. En la década de los años 1990, la infección por VIH y el posterior desarrollo del SIDA era la primera causa de muerte en la población de 25 a 44 años en España.  El señalamiento social de las personas que al desarrollar la enfermedad no podían ocultarla y era estigmatizadas por su apariencia física o a la vista de sus síntomas evidentes es uno de las respuestas más inhumanas y crueles que se pueden presenciar.

Contraer la infección por VIH era una sentencia inexorable que obligaba a afrontar un  pronóstico fatal, junto al  estigma social que llevaba aparejada esta enfermedad, manifestada a veces de forma ostentosa e irracional, fruto del miedo que deshumaniza y anula principios morales básicos de convivencia y solidaridad. 

Casi 40 años de que se iniciara la epidemia de VIH y sida en el mundo, la infección ahora ha pasado a ser una enfermedad crónica. Nada que ver con la condena que representaba en los inicios de la enfermedad, que ha causado la muerte de 36 millones de personas en todo el mundo y 60.000 en España, desde 1981.Solo se conocen los casos de tres personas  en todo el mundo que han logrado superar el VIH, es decir, hacerlo desaparecer de su organismo. Aun así, una detección precoz y un tratamiento adecuado permiten hoy a la persona portadora tenga una vida de calidad y una esperanza de vida similar a la de la población sana.

A día de hoy se estima que, en nuestro país viven con VIH entre 1.360.000 y 162.000 personas. Es decir, personas que portan el virus aunque no han desarrollado la enfermedad. La mayoría conoce su situación y sabe que con el tratamiento adecuado su esperanza de vida supera en mucho los 2-3 años prometidos en la década de los 90. También conoce su responsabilidad individual a la hora de evitar el contagio.

El 1 de diciembre se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA. Un día dedicado a la divulgación, a la concienciación y a la eliminación del estigma que acompaña a todo aquel que se ha contagiado con el VIH. Un día en el que se reconocen los avances en la investigación de medicamentos que han permitido que la infección por VIH y sida haya  dejado de ser una sentencia de muerte en la mayoría de los países.

Con todo, no está mal recordar, que, del SIDA, como aprendimos con el coronavirus, no nos libraremos en la medida en que no se reconozca que las oportunidades de supervivencia han de ser iguales para todas las personas. Y aprendamos que el miedo y la ignorancia, los prejuicios y las aprensiones, ni curan ni protegen, sino que nos hacen más vulnerables.

El cumple de Leonor

Esta semana ha sido el cumpleaños de una chavala cuyo destino está escrito desde que nació. Ha cumplido 18 años Leonor de Borbón, princesa de Girona, de Viana, duquesa de Montblanc, condesa de Cervera y señora de Balaguer, dice la Wikipedia. Heredera que un día ocupará el trono del Reino, con la esperanza de que el retiro de su padre no sea tan tormentoso como el de su abuelo.

Criatura expuesta al escrutinio público casi desde que nació, su vida tiene una vertiente aparentemente envidiable, pero otra que, bien pensado, da bastante lástima. Porque cuando se han presidido miles de actos solemnísimos, soltado cientos de discursos que otros han escrito, estrechado millones de manos de personas desconocidas, …aunque se viva en una jaula dorada, donde las necesidades básicas y mucho más estén cubiertas, el balance tiene que doler. Aunque sea un poquito. Al fin y al cabo, la aspiración de cualquiera es vivir la vida como se quiera, cómo y con quien se desee, algo que, evidentemente, no está al alcance de esta cumpleañera. Por eso, ningún mal hay que desear a la jovencita, que como persona y ciudadana merece todos los respetos y tiene todos los derechos.

Pero otra cosa es enjuiciar la institución de la que forma parte y de la que un día ostentará la representación, magnífica con su cetro de armiño y su capa de oro, o al revés, que en materia de lujos y boatos es difícil estar muy puesta

Una institución, que ya en 2018, dos de cada cinco españoles eran partidarios de abolir. Porcentaje que en 2021, ascendió al 39.4% según encuestas independientes, dado que el CIS dejó de preguntar temiendo la respuesta a la pregunta.

El mantenimiento de la Casa Real se cifra en unos 8,5 millones de euros al año consignados tal cual en los Presupuestos generales del Estado. En honor a la verdad, no es de las más caras de Europa. Nada que ver con la monarquía británica que el pasado año obtuvo 100 millones de euros para gastos oficiales. Aunque el problema, sinceramente, no solo es la pasta. Somos gente que sabemos rascarnos el bolsillo, si el objetivo lo vale. Pero el caso es que cada vez más surgen dudas sobre la utilidad de una institución que en pleno siglo XXI parece más relacionada con el Juego de Tronos que con la Inteligencia Artificial.

Preguntar por la función de la monarquía en una prueba de acceso provocaría sin duda un buen sofocón a la mayoría de estudiantes porque la respuesta no es fácil. De hecho, uno de los factores que ha permitido la supervivencia de las monarquías europeas es su capacidad de pasar inadvertidas, de ser discretas, sin intervenir, ni molestar demasiado. Son un puro decorado, lleno de simbología y de nostalgia que al perpetuarse dicen algunos, nos indica de donde venimos obviando que ya sabemos que, en última instancia, provenimos de los monos.

Sin embargo, para muchas otras personas, no es más que una rémora, una manifestación de los privilegios e injusticias que se aceptaban en sociedades pasadas, estrictamente divididas entre los de arriba y los de abajo. Consideran que su carácter hereditario dinamita cualquier criterio de justicia implicando una contradicción insuperable con una democracia real basada en la elección y no en la designación.

Hacen trampa quienes ensalzan a las mujeres “reales”, destacando el poder que, en realidad, no tienen. Porque el feminismo es una apuesta absoluta por la igualdad de derechos y oportunidades entre todos los seres humanos. Y esa es precisamente la premisa que la Monarquía niega con soberbia, proclamando que su cuna y genealogía les otorga sus exclusivos privilegios.

Vivir en Xàtiva, morir en Gaza

A veces, no siempre, somos capaces de apartar la mirada de nuestro ombligo, que, aun siendo una ocupación legítima, nos absorbe demasiado y nos priva de la oportunidad y la obligación de apreciar que el mundo y la vida es mucho más que nosotros y nuestras circunstancias.

Al levantar la vista y ver la ciudad en la que vivimos, el balance no suele ser trágico, aunque es fácil reconocer las carencias y discordancias de nuestra vida en sociedad. Xàtiva es una ciudad civilizada, donde la seguridad ciudadana está garantizada según la información facilitada recientemente. Aunque mandan más los coches que los peatones es, atendiendo a su tamaño, una ciudad cómoda y asequible. Eso sí, con unas temperaturas totalmente inapropiadas que son señal evidente de que algo va muy mal, y no sólo en Xàtiva, que por otra parte no sabe defenderse de ellas con el suficiente empeño……Una ciudad que no acaba de hacerse responsable de su patrimonio cultural, con una red de aguas que pide urgentes mejoras a golpe de reventón, un núcleo antiguo que se desmorona…Pero vivimos bien.

Nada que ver con lo que está pasando sólo a 3000 kilómetros. Es aburrido verlo día si y otro también en los periódicos. Nos perdemos entre tanto relato histórico, tanto personaje histérico e histórico, tanta bulla. Estamos ya inmunizados frente a fotografías o vídeos de gente destrozada, que aúlla su dolor frente a unas cámaras que ya han retratado toda la miseria humana.

Pero si perdemos de vista el ombligo, aunque sea un minuto y miramos más allá de nuestra ventana que da a la calle que tan bien conocemos e imaginamos lo que se está viviendo tan cerca y a la vez tan lejos, no más que Oslo o Estocolmo, se puede ver algo que nos causará dolor y desasosiego, pero también nos hará más humanos.

En Gaza, el estado de Israel está cometiendo un genocidio. En directo y a la vista del mundo, parte del cual está empeñado en mirar hacia otro lado. No es una guerra entre militares que son los profesionales de la guerra -allá ellos-, sino contra la población civil. Contra mujeres y criaturas y hombres desarmados sometidos a un destino histórico del que no tienen ninguna culpa. Gente corriente que llevaba años luchando por sobrevivir en un entorno hostil que ha sido el caldo de cultivo para que organizaciones terroristas hagan lo que saben hacer: aterrorizar para dinamitar cualquier posibilidad de entendimiento. Que paguen ellos el precio de sus actos, pero no quienes habitan Gaza donde la vida es todo un privilegio.

Y nosotros, los que retomamos nuestras plácidas vidas tras un merecido descanso, no seamos tan indecentes como para apostar por la equidistancia, ni tan inhumanos que permitamos crecer el callo en nuestra conciencia que nos protege de la vergüenza y la rabia ante tanta crueldad.

Suicidio

Se imaginó tumbada en las vías , oyendo el estruendo del tren pero descartó la idea. Demasiada  destrucción. Se vio luego cayendo  desde un sexto piso y la imagen resultaba placentera, hasta que el vuelo se convirtió en caída libre y el resultado era bastante catastrófico. Empezó a oír a su bebe de 7 días al otro lado de la puerta y se levantó para prestarle atención.

Buscó en Google la diferencia entre la lejía y el salfumán y comprobó que ambas opciones eran lentas y dolorosas. Observó con atención las cuchillas del baño pero la escena final era demasiado sangrienta. Siguió preparando con calma la mochila pensando que quizás este curso sería diferente porque todavía no había recibido ningún mensaje lleno de insultos y de odio.

Revisó todos los medicamentos almacenados durante largos años y lamentó el despilfarro realizado. Aunque quizás finalmente pudieran tener alguna utilidad. En la pared de la vieja casa todavía se apreciaba la mancha oscura causada por el disparo que hace muchos años cambió sus vidas.  Tenía que vaciar los armarios de la ropa que ya nadie necesitaría y empezar a pensar en la manera de seguir navegando sin patrón en el barco.

En 2021 murieron en España más de 4000 personas por suicidio. Más hombres que mujeres, porque cuando ellos lo deciden, son más efectivos. Pero más del 50% de mujeres entre 15 y 29 años ha experimentado ideas suicidas.

Contra el suicidio funciona la escucha, rompiendo el aislamiento y la incomunicación. Es indispensable la red social, capaz de recoger a las personas a punto de desintegrarse . Imprescindible la mirada atenta, respetuosa siempre, nunca indiferente.

En los momentos más tristes, negros y  oscuros es cuando más falta hace alguien que recuerde cómo se enciende la luz.

Malos tiempos para las mujeres

No hace falta tener una bola de cristal para anticipar que se avecinan malos tiempos para las mujeres. Aunque quizás haya quien no lo perciba así  hasta que se haya de enfrentar sin paños calientes a las consecuencias del cambio político sucedido tras el 28M en el País Valenciano.

Muchas mujeres sentirán  indiferencia porque no les interesa la política, fruto de las eficientes estrategias utilizadas para llevarlas a esa conclusión. Otras, se verán afectadas por ese rechazo generalizado resultante del mantra nefasto  e interesado que pretende hacer pensar que gobierne quien gobierne, ninguno piensa en la gente. Algunas incluso pensarán que les irá mejor con la derecha tan aficionada en sus discursos a encumbrar a las mujeres, a ponerlas en un pedestal y adorarlas mientras se mantengan guapas, serviciales y a ser posible , calladas.

Pero para un amplio sector de las mujeres, el futuro pinta mal. Y no solo por lo que se puede perder, sino por lo que se puede dejar de ganar.

 Aunque se hayan repartido el papel de poli bueno y poli malo, PP y VOX en realidad están muy de acuerdo en lo que han de hacer con nosotras. Para empezar, dejarnos sin Ministerio, sin Consellería, ni organismo que nos ladre. Y esa supresión es el primer paso en su política declarada de hacernos invisibles como si nosotras y nuestros problemas fuéramos un problema imaginario que al esconderlo, desaparece. Nadie pensará en nosotras cuando no existamos en las instituciones, cuando no haya referencia, ni responsable ni quien impulse iniciativas para mejorar nuestras vidas.

Sus proclamadas intenciones de recortar impuestos derivarán inevitablemente en el recorte de servicios. Quizás pasen a mejor vida las escoletas matineras, las aulas de extraescolares, las becas de comedor….Si la sensacional subida de las pensiones benefició sobre todo a las mujeres que cobraban las más bajas, o el incremento del SMI  sacó a muchas  de la pobreza ,  ahora están en riesgo todos los acuerdos laborales que permitieron reducir considerablemente la precariedad que afectaba sobre todo a las trabajadoras o pretendían acabar con la demostradísima brecha salarial existente que seguirá, humillante, en las nóminas de las mujeres. La educación, madre de todos los cambios culturales encaminados a favorecer unas mejores relaciones entre las personas basadas en el respeto, en la solidaridad y la justicia, va a naufragar estrepitosamente con las reformas anunciadas.

No es un pronóstico catastrofista. Ojalá. No hay más que ver sus intenciones en relación a la lucha contra la violencia machista. Las asociaciones de mujeres que existen en casi todas las localidades llevan años peleando  por identificarla correctamente, sacándola del ámbito doméstico o intrafamiliar,  donde se producen ciertamente actos violentos y condenables , entre cuñados, hermanos o personas ligadas por cualquier tipo de parentesco. Pero que, sin lugar a dudas,  no tienen las mismas causas, ni tratamiento, ni desgraciadamente se producen con la frecuencia nefasta de la violencia contra las mujeres, la que asesina a las mujeres por el hecho de serlo, es decir, la violencia de género. Una violencia que  las mata en su casa si no pudieron escapar, pero también en el agujero donde intentaron esconderse. O las agrede cuando salen a correr, cuando van de fiesta, cuando intentan rehacer sus vidas.  Años de leer sus nombres para que no se olviden, de reclamar fondos para Pactos sociales y políticos que articularan medidas para su prevención y protección, de generar un sólido rechazo social, para que ahora, el próximo Vicepresidente de les Corts, las borre a todas con su soberbia declaración negacionista, negando la mayor, negando la misma existencia de la violencia machista.

Querrán convencernos de que si hay  1206 mujeres asesinadas y 400 huérfanos desde 2003 , si este año 22 mujeres de todas las edades y clases sociales, no vivirán la navidad con los suyos , es una pura casualidad, el destino, el karma, la mala suerte. Querrán negar que en la tierra de  las flores, no las habrá para muchas mujeres , siendo  la tercera comunidad de todo el Estado con la tasa más alta de mujeres víctimas del machismo, más de 12000 casos registrados en 2022, de los que casi 8000 necesitan algún tipo de protección policial.

Gobierno azul o rojo, hay algo que no va a cambiar. Ya no somos mujeres calladas o sumisas,  pasaron los tiempos de la resignación y la oscuridad. Nos alimenta la rabia y la exigencia de justicia. Nos jugamos el futuro de nuestras hijas y nietas. Por eso, nos van a seguir encontrando en ese  camino que piensan recorrer apartando a patadas la realidad que no quieren ver.

18.6.23