El blog de Mar Vicent Artículos destacados

LA RUINA DE LA IGLESIA CATÓLICA

Hay relaciones complicadas en las que a veces prima la mutua utilización frente al amor sincero. Que vienen de lejos y han pasado por fases de enamoramiento incondicional, de disputa o de franco rechazo. Sobre todo a la hora de valorar quien obtiene más beneficios o asume mayores pérdidas en esa prolongada relación. Esto es lo que pasa con las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado español, laico en teoría, pero vinculado a la Iglesia católica, apostólica y romana desde hace generaciones que a ella le deben gran parte de sus filias y fobias.

iglesiaNo se trata de faltarle al respeto a nadie, sobre todo a las personas que están en su legítimo derecho de profesar unas creencias con las que intentan ser coherentes en su práctica diaria. Gente con principios religiosos arraigados que practica su religión con dedicación , sin hacerse ni hacer trampas a nadie, siempre desde el empeño de ser mejor persona y mejor ser humano .

Pero de esos quedan pocos en España. Según datos de la propia Conferencia episcopal cada año desciende el número de bautizos que hoy no recibe el 40% de los recién nacidos. El 70% de las bodas son civiles. Solo una de cada 3 personas se declara católica, proporción que desciende considerablemente en los jóvenes menores de 35 años. Con todo, sean pocos o muchos, poseer y practicar principios éticos y morales acredita a las personas y es un derecho incuestionable a proteger.

Otra cosa es la institución que patrimonializa esas creencias, esa Santa Madre dependiente del Vaticano que tiene poco de madre y menos de santa, por lo menos según el criterio indudablemente sesgado de quienes la juzgan a la vista de su experiencia histórica , pasada y presente. Sin contar con todas aquellas entidades que no tienen personalidad jurídica civil, la Iglesia tiene más de 40.000 terminales: desde parroquias a monasterios, desde órdenes a congregaciones, desde ONG hasta fundaciones, desde Manos Unidas a la Universidad Pontificia de Comillas. Eso es la Iglesia en un sentido amplio.

Es una institución que se lleva al año el 1% del PIB, lo que supone unos 11.000 millones de euros, siendo la mayor propietaria de este país después del Estado. Según el informe 2017 de Europa Laica, a través de sus más de 40.000 instituciones, la Iglesia conforma un enorme patrimonio, consistente en bienes mobiliarios e inmobiliarios. Entre ellas, más de 110.000 propiedades, entre lugares de culto, pisos, locales, etc. Por si no era suficiente, en las últimas dos décadas puso a su nombre alrededor de 30.000 propiedades, desde catedrales, iglesias, ermitas… a

casas parroquiales o de maestro, plazas, fuentes, frontones y todo tipo de parcelas según los datos que el Colegio de Registradores entregó al Gobierno. Además posee el 70% del suelo habitable de Toledo, Ávila, Burgos y Santiago y porcentajes menores en los más de 8.000 municipios del Estado amén de más de 150.000 hectáreas en tierras agrícolas. Sin mencionar el enorme y rentable privilegio de estar exenta de pagar una serie de impuestos como el IBI, el de de Sucesiones, etc…

Por eso la noticia de que la Seu de Xàtiva va a cobrar una entrada de 3 euros de la que no se librarán ni las criaturas que gozarán de rebaja, aunque no de exención total como las personas devotas que vayan a orar, no ha de ser causa de alarmismos catastrofistas y temores claramente infundados. A la vista de lo descrito, no hay ningún riesgo de presenciar la quiebra económica de una institución tan antigüa, necesaria, transparente y democrática como la Santa Madre Iglesia.

 

VIOLENCIA INÚTIL

 Todo el que haya visto ese vídeo que circula estos días por las redes sociales a cuenta de lo sucedido, al parecer,  en una discoteca de Xàtiva, tiene que quedarse con mal cuerpo. Se ve a un chaval aporreado e inmovilizado, por dos, tres y hasta cinco empleados de seguridad, es de suponer que  en el desempeño de sus funciones, con toda profesionalidad,

no violenciaLo malo que tienen las imágenes es que no aportan contexto. Te cuentan la historia tal cual, sin adjetivos ni juicios de valor. En este caso se ve a un chaval, común  y corriente, alto, flaco,  pelado, nervioso, que no se sabe si quiere entrar o salir, ni de dónde, al que detienen y retienen unos hombres uniformados que para hacerlo propinan puñetazos, atizan patadas y sacuden con potentes empujones a la vez que manejan la porra con una alegría y contundencia francamente preocupante.  El vídeo acaba con el joven e involuntario protagonista inmovilizado y casi enterrado bajo el peso y la mirada de cinco triunfantes empleados de seguridad

La explicación de la empresa, según se explicó en este mismo diario,  es que se trata de la expulsión de alguien que se comportó de forma violenta cuando fue desalojado del recinto por estar drogándose en el baño. La otra versión, que la hay evidentemente,  cuenta que sólo se trataba de entrar de nuevo en la discoteca, sin pagar por un nuevo “cuño” , ya que había salido por error.

Dos versiones efectivamente contrapuestas, que no admiten consenso alguno. Muy raro sería que los seguratas admitieran que se les fue la mano, o que el chaval reconociera que se puso burro.

Pero sea cual sea la historia real,  el hecho incuestionable es que, excepto a raros especímenes que disfrutan con la violencia porque mueve en ellos turbias pasiones inconfesables, a la mayoría del personal les remueve las tripas ver tratada así a una persona. Sea joven o vejete venerable o a una mujer madura, que tampoco hay porqué hay que establecer diferencias. La cuestión es que drogata o no, violento o no, equivocado o con razón, nadie debiera  ser sometido a tratamiento tan violento y agresivo, sobre todo si, a priori,  no parece resultar indispensable para disuadirle de sus propósitos.

Sobre todo teniendo en cuenta la franca superioridad numérica y de volumen de una parte de los contendientes. Sobre todo teniendo en cuenta, que los hijos y nietos de cualquiera son capaces de hacer tonterías por el estilo y no parece deseable que reciban como castigo una paliza que recuerda a las que se ven en las películas de acción, con la diferencia de que aquí el dolor causado es real.

Porque incluso aunque fuera un peligroso delincuente juvenil, vivimos o queremos vivir en una sociedad que no utiliza la violencia para dar respuesta a las conductas antisociales o delictivas sino que apuesta por la reeducación y la recuperación de las personas. Lo cual no quiere decir que haya consentimiento o debilidad a la hora de defender los derechos colectivos y la eliminación de toda aquella conducta que amenace la convivencia en paz. Pero la violencia solo enseña violencia y es ajena a cualquier regla de conducta y comportamiento que permita vivir la vida en paz.

En el vídeo, viendo volar las porras golpeando a un chaval descontrolado, alguien que lo  presencia se lamenta y dice que no puede ver esas cosas. Lo cierto es que no se pueden ver, ni deben suceder. Acabaremos en feos escenarios si consentimos que en la vida cotidiana se resuelvan los conflictos según la ley del más fuerte y más bruto.

 

 

 

LA TRISTE HISTORIA DE PATROCINIO CAMÚS

Si Patrocinio Camús  levantara la cabeza se quedaría estupefacta al ver los conflictos y tensiones que se han generado en torno a un reconocimiento que nunca pretendió.

patro a dosElla, mujer discreta que nunca aspiró a homenajes y desagravios, fue hija de su tiempo y de la historia que le tocó vivir. Alguien que merece ser recordada en esta ciudad, especialmente  escasa en referentes femeninos, no porque no existan, sino por la escasa preocupación en rescatarlos del olvido (¿cuántas estatuas de mujeres, nombres de calles en femenino, artistas o escritoras reconocidas…? )

Ya obtuvo un protagonismo no deseado cuando en  tiempos del PP, año 2008,  la Presidenta del Consell de les Dones,  una vez comprobados los sospechosos antecedentes de la interfecta,  se negó a rendirle el homenaje que XATEBA había propuesto.

Entonces resultó  ridículo y doloroso que se negara el pan y la sal del recuerdo a una mujer tan inofensiva y poco peligrosa como Patrocinio. Resultó mezquino y vengativo que una Alcaldía y un equipo de Gobierno, monocolor , en un alarde de autoritarismo que es de esperar que hoy esté felizmente superado ,  negara cualquier homenaje institucional a una viejita de cabello blanco,  “culpable”, sin duda, de  enarbolar una bandera, legítimamente republicana. A una setabense en la que se quería representar a toda una generación de mujeres, supervivientes de la postguerra, que vivieron en difíciles condiciones a la sombra de sus maridos frente a los cuales su vida no tenía relevancia pero junto a los  que pagaron el mismo precio de cárcel, destierro y miseria.

Felizmente superados los tiempos del rodillo y la rodilla en tierra, ocupado desde 2015 el Ayuntamiento por  un Gobierno de coalición que, en teoría,  actuaba de común acuerdo, desde la misma sensibilidad y sentido de la justicia, Camús recibió al final, el  reconocimiento que merecía, de forma en todo caso, modesta: sólo su imagen, bandera en ristre,  reproducida en una tranquila plaza de la ciudad. Imagen que,  por cierto, hubo que defender inicialmente de los previsibles e infantiles ataques fascistoides,  de esos que pintan cuernos y cometen otras tropelías, ignorantes de que  esas acciones  califican mucho más a quienes las realizan  que a una  mujer  y a una Historia  que ya es invulnerable a cualquier ataque.

En 2019,  con un Gobierno municipal  con diferentes presencias y señaladas ausencias,  la imagen de Patrocinio aparece una mañana  seccionada,  desapareciendo la parte superior, justo la de la bandera tricolor, que es  sustituida por un prosaico anuncio publicitario de la Empresa Municipal PROEXA. Una modificación susceptible de ser entendida fácilmente,  como mínimo,  como una falta de respeto a la persona  y  para muchos, como una ofensa totalmente innecesaria  a la memoria histórica de una ciudad

En todo caso, parece más  fácil reconocer un error y rectificar a tiempo  que ofender de esa forma a quienes viendo la imagen íntegra,  sentían reconocida, tras larga espera, su sensibilidad  y visión de la historia. Lo que no hace ninguna falta es  crear un amargo conflicto  en torno a una de las escasas mujeres de Xàtiva que ha merecido un reconocimiento público. Duele que sea  Patrocinio Camús,  la pagana involuntaria e  indefensa de una pugna que ella jamás quiso originar cuando enarboló la bandera de la legalidad vigente en Abril de 1936, sólo y exclusivamente porque simbolizaba la libertad y el progreso. La bronca es  mezquina y sin justificación porque su origen está mucho más allá de la historia de la susodicha y ella, en realidad, en su muerte como en su vida, no es más que una mujer invisible a la que no se quiere reconocer como verdadera protagonista de la historia.

SI YO FUERA ALCALDESA…( O TÚ…)

Trescientos mil pavos no son precisamente  moco de pavo, sino una cantidad prometedora por todo lo que permitiría hacer en una ciudad como Xàtiva. Es el importe asignado a los presupuestos participativos del año próximo, para los que no habrá olvido ni perdón porque es un compromiso proclamado y vendido por el actual Equipo de Gobierno y comprado por una ciudadanía deseosa de conocer en propia carne, para variar,  la experiencia de tener un Ayuntamiento cumplidor de sus promesas.

CIUDAD MUJERESLos presupuestos participativos es una oportunidad de oro, nunca mejor dicho, de reclamar el mejor uso para los fondos públicos, siempre desde la premisa de  que satisfagan el bienestar común y no el propio, el de mi gente o el de mi reducido grupo de colegas. Los espabilados que pretenden lanzar propuestas interesadas para que les asfalten la entrada de su garaje, les compren ese solar devaluado o les financien algún chiringuito de su propiedad han de saber que el juego no se juega así, y que el árbitro les va a pitar falta y expulsión.

Tampoco se trata de escribir una ingenua carta a los Reyes Magos como si el cielo fuera el límite y no hubiera un mañana,  porque hay que respetar determinados límites presupuestarios y normas autoimpuestas para que sea factible y realista la realización de los proyectos aprobados.

Estamos ante un ejercicio de democracia que exige  hacer frente a los mensajeros del escepticismo que recomiendan quedarse en casa, a los profesionales del cinismo y apóstoles del individualismo que solo nos condenan  a la soledad y la amargura.

 También obliga a un doble  esfuerzo. A los gobernantes, porque poca gracia les debe hacer renunciar, aunque sea en una parte mínima,  a su absoluto poder de decisión sobre el presupuesto municipal. Y es  también un desafío para la gente común, para la ciudadanía porque ha de salir del modo de la  queja pasiva, del espíritu destructivo del gruñido en la barra del bar,  para sentirse Alcalde por un día y dueño  -sin haber atracado un banco- de la nada despreciable cantidad de 300.000 euros sobre los que tiene la potestad de decidir su mejor uso. Alcalde o alcaldesa, se debería añadir, porque   siendo las mujeres la mitad de la población setabense y haciendo un cálculo algo tramposo, se podría afirmar que la mitad de esa cantidad debería ser invertida en inversiones que beneficiaran especialmente a las mujeres. Porque como ya deberíamos saber a estas alturas, los presupuestos, las inversiones, las subvenciones no repercuten casi nunca exactamente igual en unos que en otros, ni atienden a las necesidades vitales específicas de las mujeres que en muchos casos, tienen carácter propio e intransferible.

Por eso, esta oportunidad ha de ser aprovechada para las mujeres, de toda edad, clase y condición para imaginarse con ese bastón de mando que no tiene nada que ver con una varita mágica, en ese despacho a veces demasiado insonorizado, en posición de decidir las cosas que hay que cambiar en la ciudad para vivir con mayor calidad de vida, aliviando los problemas con que nos encontramos cada día.

Se trata de identificar aquello que cada día complica la vida  a las mujeres, nos hace maldecir y crisparnos, nos altera, nos agota y nos preocupa intentando ver si su solución estaría vinculada a una de esas inversiones susceptibles de ser financiadas con esos 300.000 euros disponibles.

Seguro que no todo tiene solución por esta vía, pero vale la pena pensarlo  porque es seguro que el esfuerzo será productivo. En la preparación de este evento hay una cita fijada, el 15 de Febrero. Allí nos han de encontrar.

 

OLVIDOS IMPOSIBLES

Hace ahora 75 años del final de la Segunda Guerra Mundial, acontecimiento que hoy se estudia en los libros de Historia y parece un episodio más de los vividos por la Humanidad durante su existencia. Nos acostumbran  a rememorarla en películas que incluso constituyen un género, el género bélico,  donde los malos son muy malos, francamente insoportables,  y los buenos, héroes, guapos e inteligentes que siempre acaban ganando. Al final, entre tanto relato de ficción, olvidamos la realidad de una guerra que, como cualquiera de ellas,  no tiene nada de bello y glorioso, porque es simplemente el intento de imponerse a otros  mediante la violencia indiscriminada y cruel. antinazis3

Sería bueno recordar que esta guerra acabó con la vida de 75 a 80 millones de personas, entre  combatientes, población civil y sobre todo aquellos grupos humanos a los que se pretendió exterminar como fueron los judíos, los homosexuales, los gitanos… en resumen, todo aquel que no cumplía los standards de raza que el fascismo pretendió imponer.  Es terrible constatar que la mayoría de los países  perdieron más población durante la ocupación alemana y sus continuas «purgas», que durante el enfrentamiento bélico propiamente dicho ante los Ejércitos del Eje.

La II Guerra Mundial, duró  6 años y un día e implicó a 23 países. Se calcula que acabó con la vida del 3 % de la población mundial existente en 1940.

Por este motivo,  se programan conferencias, actos y exposiciones realizadas con la pretensión de que la sociedad recuerde y no olvide, mal que le pese, el horror y la crueldad con el que somos capaces de comportarnos los seres humanos si nos ponen en la circunstancia necesaria para sacar de nosotros nuestra alma más bestial e inhumana.

Habrá quien piense que es un empeño innecesario y nostálgico, porque la Historia ya fue vivida y saldría más a cuenta, correr un tupido velo y borrar de la memoria  aquellos espantosos sucesos que horrorizan a cualquiera. Hay quien no tiene estómago para afrontar esos horrores y prefiere no mirar de frente a un monstruo verdaderamente angustioso y sobrecogedor. También hay  quien quiere vivir feliz en su nube, ajeno a las miserias humanas que por supuesto condena y rechaza, pero desde la cómoda distancia de la zona de confort que habita donde no hay sitio para campos de concentración y cuerpos torturados.

Todas ellas son actitudes peligrosas, porque las guerras, ninguna de ellas son explosiones imprevistas e inesperadas, sino que se declaran tras un largo y complejo proceso de preparación, que va ajustando las condiciones políticas hasta que sólo las armas tienen la palabra. Por eso quienes no queremos de ninguna forma repetir esa historia maldita hemos de estar alertas y participativos para que nunca más nadie, en nuestro nombre, tome decisiones que desencadenen catástrofes similares

Pero son especialmente peligrosos quienes en  un alarde de ignorancia voluntaria y premeditada, fruto de un interés tramposo en falsear la historia para que sirva a sus intereses, quieren negar una realidad que no les conviene,  para poder así repetir errores y difundir mensajes capaces de llevarnos al mismo destino. Esos que  quieren borrar de la memoria no sólo a las víctimas sino sobre todo a los causantes, porque comparten con ellos, aunque siempre en sordina y sin hacer alardes, su ideología criminal y excluyente.

Hay ahí mucho peligro, porque permitir que prenda la semilla de su odio indiscriminado, de su insolidaridad e inhumanidad nos hace a todos, la mayoría restante, un poco más vulnerables y susceptibles de volver a ser espectadores de una tragedia global que esta vez, probablemente, sería la definitiva.

Así que bienvenidas sean programaciones y actos que refresquen la memoria que nunca ha de quedar dormida. Bienvenidas las iniciativas de los centros educativos para que las jóvenes generaciones conozcan a la perfección los caminos que jamás han de transitar. Deseables todas aquellas manifestaciones, públicas y privadas donde todos y cada uno de nosotros, rememoremos el horror y nos conjuremos para que nunca jamás vuelva a repetirse.Que las guerras nunca vuelvan a salir de los libros de historia. Con nosotros, no. En nuestro nombre, jamás.

LA VACUNA DE LA EDUCACIÓN

Así acaba cualquier análisis sobre la violencia machista. Es la razonable conclusión de cualquier reflexión sobre las personas que mueren en la carretera o el colofón al describir a una juventud que debe hacer frente a adicciones letales. Siempre se acaba diciendo lo mismo: el papel de la educación. En igualdad, en ciudadanía, en seguridad vial, para la vida saludable…Absoluta coincidencia sobre la rotunda necesidad de  educar a la juventud para que salga de  los centros educativos no sólo debidamente informada sobre  conocimientos que,  por otra parte, tienen hoy al alcance de un botón,  sino formadas en hábitos y valores  que les garanticen, salvo catástrofes imprevistas, una vida larga y feliz.

pin parental2Existe  un absoluto consenso en que el machismo como la homofobia o el racismo son, todas ellas,   patologías sociales que convierten a  las personas  en jueces implacables de su prójimo, incapaces de ver la viga en su propio ojo, pero preparadas para aniquilar a quien se salga de su orden de valores. Y la vacuna es la educación.

Pero ahora un partido, instalado en el odio a la diferencia y en la imposición de sus propias creencias, propone que sea  potestad de los padres (en ningún caso de las madres, porqué será?) eso que se ha llamado pin parental ,término bastante poco explicativo para dar a conocer tan peligrosa iniciativa. Mucho mejor lo de Pin Neandhertal que se ha inventado Gabriel Rufián o sencillamente la censura parental.

El PIN parental  es un documento que un padre podría dirigir al centro escolar de sus hijos e hijas, amenazando al profesorado con represalias legales si su retoño recibe formación sobre determinados valores y creencias que el progenitor no comparte.  Es decir que los trogloditas que sigan manteniendo aquello de la mujer con la pata quebrada…, quienes son partidarios de dejar morir en el mar a las personas  que aspiran a una vida mejor,  los que opinan que una paliza al moro, a su debido tiempo, sería de gran utilidad….estarían en su derecho de prohibir que su hijo reciba influencias externas para impedir que sea igual de machista, homófobo, racista y, en suma, tan inhumano como él.

Vociferan que los hijos son suyos y sólo ellos tienen derecho a decidir sobre su educación. Lo que implica, por ejemplo, que quien siga creyendo que la tierra es plana y no redonda, por lo que uno se puede caer si llega hasta el borde – teoría pintoresca que sin embargo algunos siguen compartiendo- , puede exigir que sus criaturas sean privadas del conocimiento y, por tanto,   destinadas a hacer el ridículo toda su vida. Convirtiendo así a los hijos e hijas en objetos que, como tales, pueden ser  tratados como propiedades carentes de derechos.

Por otra parte, permitir que la bestia del odio campe a sus anchas sin  trabajar por erradicarla de la forma más temprana posible, no sólo condiciona la felicidad de esas personas a las que se hace un flaco favor condenándolas a vivir en la ignorancia. Para ellas la vida no será más que una solitaria lucha permanente para sobrevivir entre la jauría humana,  matando para evitar  ser comido. A la vez, se  convierte a ese alumnado  en un peligro potencial para el resto, porque así se consiente que crezca el futuro agresor de las mujeres. O se permite el desarrollo de quien más tarde se sentirá con derecho a burlarse de quien es diferente, más gordo, más flaco… o con derecho a castigar a quien sea más oscuro de piel o tenga otra preferencia sexual.

Hay propuestas que las carga el diablo, empeñado en hacer de nuestra convivencia un infierno.

EL DESAFÍO DE LOS BUENOS PROPÓSITOS

Propositos-Año-NuevoEstrenamos un año que es como un libro de hojas blancas en el que escribiremos la historia de nuestra existencia. A fuerza de la costumbre nos pasa desapercibido el privilegio de  iniciar un año donde todo está por decir y por hacer y que por eso mismo,  puede ser  el año de nuestras vidas, de nuestra revolución pendiente, de nuestra rendición definitiva o de nuestra victoria.

Es el momento de los propósitos que habría que intentar que no se convirtieran en brindis al sol, astro rey que ya debe estar aburrido de tanta reiteración farisea. Valdría la pena  ser más realistas   intentando mirarnos con la distancia necesaria para descubrir nuestro talón de Aquiles y nuestra mayor fortaleza. Con estos datos,  las conclusiones serán evidentes e innegociables,  a pesar de  nuestra proverbial blandura y autocomplacencia.

En cualquier caso, en un alarde de madurez casi imposible de lograr ante estas disyuntivas,  se podría intentar traducir los usuales deseos semiutópicos para el nuevo año,  en exigencias  reales que favorezcan su consecución, superando así la etapa inicial y fallida de su simple enunciación. Ese sería el desafío real.

Al parecer el primer deseo compartido por la gran mayoría es cuidar la salud, el estado físico. Esto incluye una amplia gama de propósitos, según edad, peso y condición: desde levantarse del sofá de vez en cuando hasta correr la maratón de Nueva York.  También incluye hacerse chequeos médicos aleatorios, comer sólo lo que sea de color verde y además sin sal, reducir el consumo de alcohol y otras drogas legales, practicar alguna técnica reductora de stress… Sin  embargo, quizás saldría más rentable y desde luego sería más funcional,  canalizar esta legítima aspiración hacia la exigencia a los poderes públicos de políticas de salud, sanitarias, medioambientales, de movilidad y otras muchas más, cuya  existencia y aplicación eficaz son el complemento indispensable al necesario esfuerzo individual. Así se impulsaría  el  imprescindible cambio de modelo capaz de consolidar nuevos hábitos, modificar conductas tóxicas  y  facilitar los conocimientos  necesarios para diferenciar las majaderías de las verdades científicas. Es más fácil cuidar la salud en ciudades sin contaminación, , sin listas de espera en la sanidad pública, llena de jardines y grandes árboles que dan sombra y oxígeno, con un tráfico subordinado a las personas, instalaciones públicas de ocio y deportivas suficientes y accesibles y programas municipales de salud…

Otro deseo habitual es aprender idiomas -sobre todo el omnipresente inglés- leer libros, ampliar conocimientos en temáticas   que nos resultan apasionantes y que han estado fuera de nuestro alcance. Nada que objetar a tan legítima pretensión, que sin duda,  nos hará crecer como personas y resolverá carencias que nos limitan. Que se ha de satisfacer, además, desde el ámbito privado en el caso de las  personas que abandonaron hace tiempo los espacios públicos  de aprendizaje y educación. Sin embargo, como muestra de solidaridad con las generaciones venideras, sería de agradecer que no se repitieran errores y se reivindicaran políticas educativas capaces de conseguir un alumnado  políglota, empeñadas en fomentar el hábito de la lectura de formas ingeniosas y creativas.

Nada tiene de malo actualizar propósitos para el nuevo año. Pero para hacerlos realidad, si se desconfía del poder de las hadas y  duendes, conviene incidir en los  factores que realmente ayudarán a conseguirlos, complementando nuestra fuerza de voluntad, raquítica a veces. Siempre desde la conciencia de formar parte de un todo que ha de facilitar nuestro sincero propósito de ponernos en forma y aprender inglés.

QUEDA INAUGURADA LA NAVIDAD

Ya se inaugurado el Belén  que es el como el disparo de salida que indica que la Navidad, en Xàtiva  echa a andar.  Y lo hace sin pedir permiso a nadie, atropellando a los escépticos, entusiasmando a los que están rendidos a sus pies porque para ellos la Navidad es un regalo y un privilegio a disfrutar al que no están dispuestos a renunciar.

antinavidadComo todo la Navidad, tiene su parte de luz y de sombra. Aunque haría falta decidir previamente lo que entendemos por Navidad. Porque  ciertamente es una  fiesta religiosa que se sigue celebrando en Iglesias y centros de culta de forma algo residual aunque eso sí omnipresente,  porque para eso vivimos en un país laico bastante rarito,  donde la religión se cuela en todos los rincones de la práctica institucional y social. Es también momento vacacional, para algunos más que para otros, pero en general,  momento de relajación laboral. También es momento de encuentros lúdico festivos, de los que obedecen a una inercia festera que a todos conviene,  por lo que la mayoría se apunta sin hacer demasiado preguntas a cenas de empresa, de amigos y amigas, de comunidad de vecinos o de comunidad virtual que también las hay, que toda excusa es buena para darle al comercio y al bebercio. Así somos la gente de este país que nos apuntamos a un bombardeo, eso sí, si la gente es maja y se prevee que habrá buena comida y bebida.

No solo esto, tan material, es la Navidad. Es también el momento de los buenos deseos. Con el inicio del año los buenos deseos y propósitos, casi calcados de los del año anterior, resultan prometedores. Somos un año más viejos, y por tanto se supone que más sabios así que esta vez, sí que seremos capaces de aprender inglés, de preparar en serio la subida al Castell , o de escribir ese libro de memorias o de poemas que tenemos en la punta de la lengua.  Como nos sentimos generosos, miramos a quienes nos rodean con estima y les deseamos también con bastante sinceridad un buen año, sin concretar demasiado, porque a saber lo que eso significa para cada cual, más allá de prosperidad y salud,  significantes lo suficientemente amplios y vacíos como para que todo el mundo los reciba con alegría y agradecimiento.

Que tiene de malo la Navidad? Pues los escépticos, reticentes y algo cínicos podrían alegar que la hipocresía y la falsedad alcanzan cotas de campeonato. Que las miserias materiales y de las otras que no se ven, pero ahí están,  siguen existiendo igual de dañinas y vergonzantes aunque haya un pacto de silencio que las haga desaparecer. Que toda la Navidad es una inmensa farsa que encubre carencias reales y falsifica sentimientos con un solo objetivo, vaciar nuestras carteras sometiéndonos a  una presión consumista brutal que nubla conciencias y hace cometer verdaderas imprudencias económicas que se recuperan luego penosamente en lo que llaman con toda propiedad, cuesta de Enero.

No se equivocan del todo, y quizás lo sabemos  en el fondo de nuestros estómagos llenos y nuestros abrazos de compromiso con ese de la empresa que nos cae como un tiro en el pie. Pero hay un tópico típico que sigue siendo  capaz de desmontar una crítica tan tristemente realista. Ese que habla de  la mirada de la infancia, de la chiquillería ingenua y estupefacta. Esa gentecilla que no acaba de entender la extraña  convivencia entre Papa Noel y sus renos de nombres americanos, los Reyes Magos  de Oriente y sus camellos de dos jorobas , el Home dels Nassos y algunos personajes más pero que se los cree  todos, los espera a todos, juntos o revueltos y no sólo por los regalos que traerán sino porque encarnan esa mágica creencia en la vida que desgraciadamente los adultos perdemos para sobrevivir.

Solo por eso,  ojalá podamos vivirla el resto de nuestros días. No diciendo mentiras de cortesía, ni comiendo como si no hubiera un mañana, ni gastando lo que no tenemos. Simplemente reconociendo y compartiendo con la gente pequeña, sin cursilerías ni poesía barata, esa  confianza infinita en la bondad de la vida.

 

 

 

PARTICIPACIÓN, UN ÁCIDO CARAMELO

Por un reciente acuerdo del Ayuntamiento, se finiquita al Consell Sportiu de la Ciudad que ha sido durante 30 años, con sus luces y sus sombras,  un foro donde las partes implicadas se ponían de acuerdo, cosa harto difícil , y trabajaban codo con codo, cosa todavía más difícil, para que las necesidades deportivas de la ciudadanía estuvieran satisfechas, según el criterio colectivo y no del responsable de turno. Alguien a quien se puede presuponer la buena voluntad pero no el acierto permanente y universal en sus decisiones unilaterales.

Se reconvierte en otra clase de órgano de participación que se promete más efectivo y centrado en la práctica del deporte. Pero en el camino se pierde objetivamente una cualidad fundamental: su carácter autónomo  que permitía a sus integrantes ser libres e independientes, tomando sus propias decisiones, incluso controlando el presupuesto necesario, para diseñar la política deportiva de esta ciudad. Este carácter autónomo o capacidad de tomar decisiones y no sólo de opinar o recomendar,  era una facultad por la que suspiraban las integrantes del Consell de les Dones. Este es un órgano consultivo, informativo,  no vinculante al que se puede escuchar tanto como ignorar, al que se puede elogiar tanto como ningunear. Porque ya se sabe que cuando la opinión ajena  solo se ha de oir, pero no escuchar, matiz importantísimo, a veces no vale la pena ni el esfuerzo de formularla.  Por eso, desde el Consell de les Dones,  instaron en su momento  al Ayuntamiento para  que les fuera dada esta atribución pero se quedaron con un palmo de narices porque la negativa fue firme irreversible.  El agravio comparativo era inevitable porque si el mundo del deporte, con toda legitimidad, poseía esa facultad, era doloroso y un pelín humillante para los  corazoncitos femeninos, que no se reconociera a las vecinas de la ciudad la misma potestad.

Con el paso del tiempo, se van igualando las situaciones, pero no precisamente en sus mejores términos,  sino más bien a la baja, a la vista de la  transformación sufrida en el Consell sportiu.

La participación es un valor imprescindible en un Ayuntamiento democrático pero  que sin duda exige a  todas las partes implicadas trabajo, compromiso, respeto y cesión. Es un mantra que aparece obligatoriamente en todos los discursos políticamente correctos,  obviando que en el fondo gobernar en solitario, sin socios críticos ni  ciudadanía impertinente, es mucho más dulce, cómodo y placentero, donde vamos a parar… Por eso hay una cierta tendencia a tratar la participación con pinzas para evitar mancharse, sin agarrarla con ambas manos ante el riesgo de pringarse. Podría servir como ejemplo el Consejo de Xiquets i Xiquetes  de reciente creación en Xàtiva, una iniciativa de futuro  interesante y resultona, porque ahí están los cimientos de la casa que queremos construir. Aunque resultaría mucho mejor si  se complementara con una iniciativa de presente, articulando por ejemplo,  un Consejo de adultos y adultas, que pudieran decir la suya sobre los grandes temas que afectan a la ciudad.

La participación es un caramelo en el fondo ácido que exige compromisos para todas las partes implicadas. Complica la faena a quien gobierna, que con las manos libres y en solitario, seguramente podría hacer  de su capa un sayo, capaz de convencer a la mayoría. También compromete a quienes ostentan la representación de la ciudadanía en estos órganos de participación, sean deportistas, mujeres o miembros de la comunidad educativa porque  deben ejercer una crítica leal a la vez que   consecuentes colaboradores con las políticas que reclaman.

Pero si los de arriba no tienen la valentía de afrontar la participación como el desafío que es y los de abajo no tienen la responsabilidad de ejercer su derecho con ánimo constructivo y lealtad para el pueblo que representan, la participación sólo será una ficción.

VIOLACIÓN EN DIRECTO

Gran Hermano es un concurso que empezó a emitirse en el año 2000 así que está a punto de cumplir 20 años.  Seguramente no haga falta explicar su contenido y funcionamiento, porque raro será  quien en uno u otro momento no haya pasado un rato, sobre todo al principio, viéndolo en la caja llamada tonta, pero muy poderosa. Y puede ser que quedara fascinado ante un programa  que encerraba a personas como quien encierra osos polares y mostraba en público sus vergüenzas y desvergüenzas, desnudos en sentido literal y figurado ante una clientela que al final no creía tener ante sí seres humanos, sino sólo personajes actuantes con papeles más o menos significados.

gran-hermano-15-verano-2014-defaultFue  el primer programa de telerrealidad que se veía en este país y  supuso toda una novedad audiovisual que generó verdadera expectación. Ver a personas más o menos normales, aunque eso sí, con un alto grado de exhibicionismo,  encerradas sin posibilidad de escape y mostrando su más íntima cotidianidad ante miles de televidentes, tenía ciertamente un atractivo morboso que enganchó a mucho personal.

De hecho, el programa ha sido líder de audiencias en casi todas sus ediciones con unas cuotas de pantalla por las que algunos y algunas matarían .

La cosa tuvo que ir complicándose para mantener ese impacto y así e fueron incorporando cada vez personajes y situaciones más descarnadas, conflictivas, introduciendo de forma desaforada sentimientos y emociones en un guión libre, pero muy dinámico que impedía a muchos volver a la lectura de un buen libro, lo que hubiera sido mucho más beneficioso para este país.

El programa  lleva ya 18 ediciones así que el efecto novedad se ha evaporado. Para mantener la emoción,  por su famosa casa de Guadalix han pasado una caterva de personajes,  cada vez más increíbles y empeñados en armar la más gorda posible para  lograr que su minuto de fama se convirtiera en una eternidad en la que poder vivir cómodamente. Para lograrlo, algunos de ellos han sido  capaces de dejar boquiabiertos al personal que se hacía cruces ante determinadas actitudes, miserias, poses y conductas.

Esa ascensión a los infiernos del ser humano, ha expulsado afortunadamente a mucha gente que dejó hace años de seguir un programa que  no tenía nada de telerrealidad y todo de telebasura. Aunque sus audiencias, imposible negarlo, han seguido siendo millonarias.

Pero era un juego peligroso para propios y ajenos y al final parece que se han traspasado ciertos límites por los que deberán pagar una factura que tal vez, ojala, les arruine.

En 2017 una concursante fue violada en directo mientras estaba inconsciente sin que nadie del programa hiciera ningún intento por evitarlo. Más aún, al día siguiente le mostraron imágenes de lo sucedido recomendándole que guardara silencio.

Al parecer  los productores del programa  que vieron lo que estaba sucediendo  sólo pensaron en los beneficios que les podía reportar el descomunal escándalo que se podía armar. Quizás creyeron que era una actuación digna de Oscar aunque la protagonista no estuviera en condiciones de representar ningún guión.

Lo positivo del caso, si es que hay algo que positivar es que muchísimas de las marcas anunciantes han anulado sus patrocinios. Empresas tan potentes como Nescafé, Movistar, Telepizza o BBVA se han borrado porque intuyen, a perspicacia no les gana nadie, que no es bueno para sus empresas verse vinculadas a realidades tan sórdidas y merecedoras de absoluto rechazo social.

Pero lo enormemente negativo, lo que hace desear bajarse de este planeta habitado por una Humanidad bastante loca es que las cuotas de pantalla del desgraciado reality se mantienen e incluso crecen. La productora pidió disculpas dos años después de la violación y considera que aunque el caso está pendiente de juicio, a sus efectos ya está cerrado y la función debe continuar.

No deberían. No deberíamos consentir que se tratara con ningún tipo d tolerancia ni laxitud todas aquellas actitudes que conllevan cierta comprensión, algo de indiferencia  e incluso simpatía con la violencia sexual. Porque de esos barros, estos lodos que nos asquean a todos cuando pensamos en Diana Quer o Laura Luelmo o tantas otras chicas, mujeres que un día se levantaron para no volver a ver amanecer.