Categoría: política

LA PATRIA QUE DEFIENDO

Nunca entendió la palabra patria. Siempre le sonó a tricornio, a marcha militar, a vozarrón marcial, a leyenda para atrapar incautos…

Es que nunca le gustaron los uniformes , ni uniformarse. No podía creer -y ya le hubiera gustado- en las certezas absolutas, en las verdades a ciegas, en las lealtades incuestionables..

No podía tragar los discursos fervorosos y vacíos, los golpes de pecho, ni identificarse con quienes marcaban esa línea que solo admitía dentro a quienes tomaban la pastilla de la sinrazón.

Pero ahora viendo esas cadenas humanas, de gente armada con escobas que, sin necesidad de hacer discursos, caminaba con pocas esperanzas pero con absoluta determinación , descubrió la patria a la que quería pertenecer .

Los vio frágiles pero poseedores de enorme fuerza. Vulnerables pero generosos. Atacando el barro, puerta a puerta, calle a calle, sabiendo que aunque sus medios son insuficientes aportan algo infinitamente necesario para mirar con esperanza el futuro: la capacidad de compartir el sufrimiento sin resignación, la fe en el ser humano, la solidaridad entre iguales.

Y entendió cuál era la patria que quería defender.

PARTICIPA COMO PUEDAS

Es  Ontinyent ciudad vecina y amiga de Xàtiva, pero  con la cual ,  como pasa en las mejores familias con los hermanos o primos,  se está en permanente competición , a ver quién puede más o llega más lejos, porque lo cortés, ya saben, no quita lo valiente.

En estas fechas allí  están  en pleno proceso de participación ciudadana para consultar y elegir las mejores propuestas a realizar para y desde la ciudadanía.

Esto de la participación es un entrenamiento que como en toda aquella disciplina donde se quiere adquirir maestría , no se acierta a la primera sino que se ha de persistir para ir aprendiendo . Porque toda innovación  como esta de orquestar procesos de participación abiertos y transparentes implica errores de más o menos calibre. Se va aprendiendo con la experimentación, puro método científico, y no hay guía publicada ni técnico cualificado que impida los batacazos. Se puede  pedir demasiado o pedir demasiado poco, se pueden incumplir las predicciones presupuestarias que se manejan, pueden aparecer factores que imposibiliten el cumplimiento de objetivos  que quizás se asumieron demasiado alegremente.   En fin que no deja de ser un mecanismo que se va afinando con el tiempo. De hecho en Ontinyent , ya llevan mas de 10 años, pero poco a poco lo van bordando.

En Xàtiva, se dio en otras legislaturas no muy lejanas,  un fuerte impulso a este tipo de iniciativas que sin embargo tras un arranque potente han acabado en el rincón del olvido.  Quizás porque supone más  complicaciones no solo para quien sea responsable del área sino  también para el conjunto de la estructura municipal  que ha de tensarse y volcarse para garantizar un procedimiento bien diseñado , fluido y racional, capaz de articular las mejores propuestas y por supuesto su aplicación en plazos razonables. Nadie dice que sea fácil.

Pero lo cierto es que no abordar el desafío de la participación ciudadana, poniéndose de perfil, o enfatizando otras actuaciones de indiscutible calado, no dice mucho, ni bueno del compromiso real del Ayuntamiento con la democracia abierta, transparente y participativa. Que como siempre, se demuestra con hechos  y no con discursos. Bienvenido sea el Consell de xiquets o xiquetes de reciente creación  para educar en la participación a las próximas generaciones. Pero ya tarda impulsar  para las actuales generaciones con plenos derechos políticos, un ejercicio práctico del calado de unos presupuestos participativos como toca.  

Y es que  la política y más en el ámbito municipal , no puede ser  cosa de dos equipos , los que mandan y los mandados sino que  hace falta tender puentes entre ambos para favorecer la empatía mutua y la responsabilidad compartida. A los gobernantes municipales  les puede venir muy bien asumir  sin soberbia y sin hostilidad, la visión ciudadana de la realidad de la ciudad tal como la viven quienes la habitan. Podrá no ser absolutamente acertada pero aporta información de indudable interés que debe tenerse en cuenta. Por otra parte, a la ciudadanía , esa masa que a veces opina con demasiada alegría y poca reflexión sobre las circunstancias de su vida en comunidad, le viene bien ese ejercicio de encajar las aspiraciones diversas en un marco común. Es buena lección de convivencia para  esa gente tan aficionada a pontificar sobre  lo que debe hacerse  sin tener en cuenta más que los propios intereses, ni  querer ver las limitaciones, ni preocuparse de las prioridades. 

La participación es una escuela de democracia que rebaja los humos e imprime seriedad y rigor a las decisiones y a las opiniones  políticas. Otra cosa es que los procesos participativos tengan sus reglas y sus exigencias de calidad, que no puedan ser improvisados ni tutelados, que exijan  una conjunción de factores a veces inestable y un esfuerzo innegable  para conjugar intereses y posibilidades.

Cierto que se trabaja más cómodo a puerta cerrada pero si no se deja entrar el aire , el resultado a la larga se empobrece porque le falta el oxígeno que lo enriquece .Trabajar para la gente, pero sin la gente , es una formula ya muy ensayada a lo largo de la historia que fracasa a pesar de las buenas intenciones.

El cumple de Leonor

Esta semana ha sido el cumpleaños de una chavala cuyo destino está escrito desde que nació. Ha cumplido 18 años Leonor de Borbón, princesa de Girona, de Viana, duquesa de Montblanc, condesa de Cervera y señora de Balaguer, dice la Wikipedia. Heredera que un día ocupará el trono del Reino, con la esperanza de que el retiro de su padre no sea tan tormentoso como el de su abuelo.

Criatura expuesta al escrutinio público casi desde que nació, su vida tiene una vertiente aparentemente envidiable, pero otra que, bien pensado, da bastante lástima. Porque cuando se han presidido miles de actos solemnísimos, soltado cientos de discursos que otros han escrito, estrechado millones de manos de personas desconocidas, …aunque se viva en una jaula dorada, donde las necesidades básicas y mucho más estén cubiertas, el balance tiene que doler. Aunque sea un poquito. Al fin y al cabo, la aspiración de cualquiera es vivir la vida como se quiera, cómo y con quien se desee, algo que, evidentemente, no está al alcance de esta cumpleañera. Por eso, ningún mal hay que desear a la jovencita, que como persona y ciudadana merece todos los respetos y tiene todos los derechos.

Pero otra cosa es enjuiciar la institución de la que forma parte y de la que un día ostentará la representación, magnífica con su cetro de armiño y su capa de oro, o al revés, que en materia de lujos y boatos es difícil estar muy puesta

Una institución, que ya en 2018, dos de cada cinco españoles eran partidarios de abolir. Porcentaje que en 2021, ascendió al 39.4% según encuestas independientes, dado que el CIS dejó de preguntar temiendo la respuesta a la pregunta.

El mantenimiento de la Casa Real se cifra en unos 8,5 millones de euros al año consignados tal cual en los Presupuestos generales del Estado. En honor a la verdad, no es de las más caras de Europa. Nada que ver con la monarquía británica que el pasado año obtuvo 100 millones de euros para gastos oficiales. Aunque el problema, sinceramente, no solo es la pasta. Somos gente que sabemos rascarnos el bolsillo, si el objetivo lo vale. Pero el caso es que cada vez más surgen dudas sobre la utilidad de una institución que en pleno siglo XXI parece más relacionada con el Juego de Tronos que con la Inteligencia Artificial.

Preguntar por la función de la monarquía en una prueba de acceso provocaría sin duda un buen sofocón a la mayoría de estudiantes porque la respuesta no es fácil. De hecho, uno de los factores que ha permitido la supervivencia de las monarquías europeas es su capacidad de pasar inadvertidas, de ser discretas, sin intervenir, ni molestar demasiado. Son un puro decorado, lleno de simbología y de nostalgia que al perpetuarse dicen algunos, nos indica de donde venimos obviando que ya sabemos que, en última instancia, provenimos de los monos.

Sin embargo, para muchas otras personas, no es más que una rémora, una manifestación de los privilegios e injusticias que se aceptaban en sociedades pasadas, estrictamente divididas entre los de arriba y los de abajo. Consideran que su carácter hereditario dinamita cualquier criterio de justicia implicando una contradicción insuperable con una democracia real basada en la elección y no en la designación.

Hacen trampa quienes ensalzan a las mujeres “reales”, destacando el poder que, en realidad, no tienen. Porque el feminismo es una apuesta absoluta por la igualdad de derechos y oportunidades entre todos los seres humanos. Y esa es precisamente la premisa que la Monarquía niega con soberbia, proclamando que su cuna y genealogía les otorga sus exclusivos privilegios.

Vivir en Xàtiva, morir en Gaza

A veces, no siempre, somos capaces de apartar la mirada de nuestro ombligo, que, aun siendo una ocupación legítima, nos absorbe demasiado y nos priva de la oportunidad y la obligación de apreciar que el mundo y la vida es mucho más que nosotros y nuestras circunstancias.

Al levantar la vista y ver la ciudad en la que vivimos, el balance no suele ser trágico, aunque es fácil reconocer las carencias y discordancias de nuestra vida en sociedad. Xàtiva es una ciudad civilizada, donde la seguridad ciudadana está garantizada según la información facilitada recientemente. Aunque mandan más los coches que los peatones es, atendiendo a su tamaño, una ciudad cómoda y asequible. Eso sí, con unas temperaturas totalmente inapropiadas que son señal evidente de que algo va muy mal, y no sólo en Xàtiva, que por otra parte no sabe defenderse de ellas con el suficiente empeño……Una ciudad que no acaba de hacerse responsable de su patrimonio cultural, con una red de aguas que pide urgentes mejoras a golpe de reventón, un núcleo antiguo que se desmorona…Pero vivimos bien.

Nada que ver con lo que está pasando sólo a 3000 kilómetros. Es aburrido verlo día si y otro también en los periódicos. Nos perdemos entre tanto relato histórico, tanto personaje histérico e histórico, tanta bulla. Estamos ya inmunizados frente a fotografías o vídeos de gente destrozada, que aúlla su dolor frente a unas cámaras que ya han retratado toda la miseria humana.

Pero si perdemos de vista el ombligo, aunque sea un minuto y miramos más allá de nuestra ventana que da a la calle que tan bien conocemos e imaginamos lo que se está viviendo tan cerca y a la vez tan lejos, no más que Oslo o Estocolmo, se puede ver algo que nos causará dolor y desasosiego, pero también nos hará más humanos.

En Gaza, el estado de Israel está cometiendo un genocidio. En directo y a la vista del mundo, parte del cual está empeñado en mirar hacia otro lado. No es una guerra entre militares que son los profesionales de la guerra -allá ellos-, sino contra la población civil. Contra mujeres y criaturas y hombres desarmados sometidos a un destino histórico del que no tienen ninguna culpa. Gente corriente que llevaba años luchando por sobrevivir en un entorno hostil que ha sido el caldo de cultivo para que organizaciones terroristas hagan lo que saben hacer: aterrorizar para dinamitar cualquier posibilidad de entendimiento. Que paguen ellos el precio de sus actos, pero no quienes habitan Gaza donde la vida es todo un privilegio.

Y nosotros, los que retomamos nuestras plácidas vidas tras un merecido descanso, no seamos tan indecentes como para apostar por la equidistancia, ni tan inhumanos que permitamos crecer el callo en nuestra conciencia que nos protege de la vergüenza y la rabia ante tanta crueldad.

Malos tiempos para las mujeres

No hace falta tener una bola de cristal para anticipar que se avecinan malos tiempos para las mujeres. Aunque quizás haya quien no lo perciba así  hasta que se haya de enfrentar sin paños calientes a las consecuencias del cambio político sucedido tras el 28M en el País Valenciano.

Muchas mujeres sentirán  indiferencia porque no les interesa la política, fruto de las eficientes estrategias utilizadas para llevarlas a esa conclusión. Otras, se verán afectadas por ese rechazo generalizado resultante del mantra nefasto  e interesado que pretende hacer pensar que gobierne quien gobierne, ninguno piensa en la gente. Algunas incluso pensarán que les irá mejor con la derecha tan aficionada en sus discursos a encumbrar a las mujeres, a ponerlas en un pedestal y adorarlas mientras se mantengan guapas, serviciales y a ser posible , calladas.

Pero para un amplio sector de las mujeres, el futuro pinta mal. Y no solo por lo que se puede perder, sino por lo que se puede dejar de ganar.

 Aunque se hayan repartido el papel de poli bueno y poli malo, PP y VOX en realidad están muy de acuerdo en lo que han de hacer con nosotras. Para empezar, dejarnos sin Ministerio, sin Consellería, ni organismo que nos ladre. Y esa supresión es el primer paso en su política declarada de hacernos invisibles como si nosotras y nuestros problemas fuéramos un problema imaginario que al esconderlo, desaparece. Nadie pensará en nosotras cuando no existamos en las instituciones, cuando no haya referencia, ni responsable ni quien impulse iniciativas para mejorar nuestras vidas.

Sus proclamadas intenciones de recortar impuestos derivarán inevitablemente en el recorte de servicios. Quizás pasen a mejor vida las escoletas matineras, las aulas de extraescolares, las becas de comedor….Si la sensacional subida de las pensiones benefició sobre todo a las mujeres que cobraban las más bajas, o el incremento del SMI  sacó a muchas  de la pobreza ,  ahora están en riesgo todos los acuerdos laborales que permitieron reducir considerablemente la precariedad que afectaba sobre todo a las trabajadoras o pretendían acabar con la demostradísima brecha salarial existente que seguirá, humillante, en las nóminas de las mujeres. La educación, madre de todos los cambios culturales encaminados a favorecer unas mejores relaciones entre las personas basadas en el respeto, en la solidaridad y la justicia, va a naufragar estrepitosamente con las reformas anunciadas.

No es un pronóstico catastrofista. Ojalá. No hay más que ver sus intenciones en relación a la lucha contra la violencia machista. Las asociaciones de mujeres que existen en casi todas las localidades llevan años peleando  por identificarla correctamente, sacándola del ámbito doméstico o intrafamiliar,  donde se producen ciertamente actos violentos y condenables , entre cuñados, hermanos o personas ligadas por cualquier tipo de parentesco. Pero que, sin lugar a dudas,  no tienen las mismas causas, ni tratamiento, ni desgraciadamente se producen con la frecuencia nefasta de la violencia contra las mujeres, la que asesina a las mujeres por el hecho de serlo, es decir, la violencia de género. Una violencia que  las mata en su casa si no pudieron escapar, pero también en el agujero donde intentaron esconderse. O las agrede cuando salen a correr, cuando van de fiesta, cuando intentan rehacer sus vidas.  Años de leer sus nombres para que no se olviden, de reclamar fondos para Pactos sociales y políticos que articularan medidas para su prevención y protección, de generar un sólido rechazo social, para que ahora, el próximo Vicepresidente de les Corts, las borre a todas con su soberbia declaración negacionista, negando la mayor, negando la misma existencia de la violencia machista.

Querrán convencernos de que si hay  1206 mujeres asesinadas y 400 huérfanos desde 2003 , si este año 22 mujeres de todas las edades y clases sociales, no vivirán la navidad con los suyos , es una pura casualidad, el destino, el karma, la mala suerte. Querrán negar que en la tierra de  las flores, no las habrá para muchas mujeres , siendo  la tercera comunidad de todo el Estado con la tasa más alta de mujeres víctimas del machismo, más de 12000 casos registrados en 2022, de los que casi 8000 necesitan algún tipo de protección policial.

Gobierno azul o rojo, hay algo que no va a cambiar. Ya no somos mujeres calladas o sumisas,  pasaron los tiempos de la resignación y la oscuridad. Nos alimenta la rabia y la exigencia de justicia. Nos jugamos el futuro de nuestras hijas y nietas. Por eso, nos van a seguir encontrando en ese  camino que piensan recorrer apartando a patadas la realidad que no quieren ver.

18.6.23

Candidaturas

En tiempos de elecciones suceden,  entre otros  fenómenos que también proliferan,  las presentaciones de las  candidaturas. Son esos equipos de personas que posan en grupo, con la mejor de sus sonrisas y de sus atuendos, que miran a la cámara con una mezcla de incomodidad  y expectación. En  escaleras y plazas, delante de edificios personalísimos , buscan rincones con identidad propia, paisajes con mensaje peculiar, con los que de alguna manera buscan identificarse.

Ahora también actúan en vídeos más o menos caseros en los que se les ve gesticular, saludarse afectuosamente, abrazarse con cariño o mirar a su amado líder o lideresa con admiración ilimitada. Caminan juntos , doblan esquinas y protagonizan encuentros casuales que dan lugar a conversaciones algo artificiales porque ser candidato o candidata no implica dotes para la representación. O son entrevistados por su cabeza de lista que intenta mostrar su mejor cara, su afán de servicio o su alto grado de responsabilidad social.

Todos ellos, sin excepción, son unos valientes , con un coraje a prueba de bomba porque es bien difícil ponerse en el escaparate de la política y significarse saliendo de la cómoda ambigüedad del anonimato. Hacen lo que una inmensa mayoría de la ciudadanía no se atreve a hacer , dar la cara y comprometerse para trabajar en conseguir una sociedad más justa. Por eso, merecen nuestro absoluto  respeto y consideración, excepto en el hipotético caso de que hubiera algún garbanzo negro de los que antes proliferaban tanto en el campo de la política y la convirtieron un lodazal inmundo lleno de corrupción y miseria moral. Afortunadamente a día de hoy, tras casi tocar fondo en este país, las reglas del juego  han mejorado considerablemente a la hora de establecer cortafuegos y garantizar vacunas que eviten la podredumbre. Lo que no quita para que las cautelas sigan siendo necesarias para evitar tentaciones desastrosas.

Lo que sigue siendo una tara evidente en estos equipos es la constante infrarrepresentación de las mujeres como cabezas de lista.  Porque así es, aunque sea lamentable y cansino tener que seguir reincidiendo en el tema.  La Ley de Igualdad vigente, del año 2007, obliga a que la proporción entre sexos en las listas tenga como máximo una diferencia del 60% y 40%, y que esta se vea cada cinco puestos. Pero no dice nada sobre quien tiene que encabezar la lista.

En Xàtiva de las  cuatro formaciones que optan a ocupar alguna silla o sillón, sillita o mecedora,  el 50 % están dirigidas por mujeres ( Xàtiva Unida y Ciudadanos)  lo que es de agradecer. Pero a nivel autonómico, de las  seis candidaturas existentes, solo una la encabeza una mujer. Y por si acaso habrá que repetir una vez más, que tal exclusión no obedece a que las mujeres  no estén capacitadas para la dirección política, ni porque sean tímidas o prefieran otras ocupaciones,  sino a que la competencia es dura, el puesto goloso y el reglamento tácito del juego siempre las perjudica a ellas, sea cual sea el partido. Aunque ciertamente, en esto  como en todo, no todos los partidos son iguales. De hecho a nivel nacional algunos partidos tienen hasta el 80% de mujeres como cabezas de lista lo que demuestra que sí se puede.

Sería estúpido entregar el voto en función del sexo de la persona. Pero sería inteligente juzgar a las formaciones políticas , entre otras cosas, por su capacidad de presentar candidaturas cuyo  primer nombre corresponda única y exclusivamente a las mejores personas, las más preparadas y empeñadas en cambiar la vida del electorado a quien piden el voto. Y de esas muchas, sin duda, son mujeres.

7 mayo, 2023

El pisito

Es una realidad indiscutible que el problema de la vivienda amarga la vida de cantidad de familias  desesperadas por no poder asegurar una de las necesidades básicas. Tampoco que representa un contundente bloqueo vital para las nuevas generaciones que han de  seguir okupando la casa familiar no por deseo sino por obligación y, en muchos casos,  con desesperación.

Comprar una vivienda en los tiempos que corren es como un deporte de riesgo parecido a subir al Everest, por la dificultades y exigencias que comporta. Pero alquilarla, la solución intermedia y a veces definitiva en otros países europeos, también está fuera del alcance de la mayoría. Importante señalar que tal cosa no sucede porque el parque inmobiliario haya alcanzado sus límites de ocupación sino más bien porque son demasiadas las viviendas vacías que con sus persianas bajadas no contribuyen demasiado al progreso del país.

En Xàtiva hace poco las inmobiliarias dieron la voz de alarma ante el descenso en picado de las viviendas en alquiler que no superaban las 30. Una cifra ridícula a todas luces para una ciudad de casi 30.000 habitantes que pretende crecer en censo y servicios. Algo que se consigue ofreciendo un nivel aceptable de calidad de vida, lo que en todos los casos sin excepción, requiere tener un techo en el que cobijarse a un precio que no sea disparatado.

La mayor parte del importante número de viviendas vacías existentes son propiedad de  alrededor de treinta grandes empresas y cuatro bancos. También hay alrededor de 200 personas propietarias de más de 10 pisos a las que parece razonable considerar grandes propietarias. El Ayuntamiento de Xàtiva dio a conocer hace meses su intención de aplicar recargos del 30% del IBI para animarles a poner sus viviendas al servicio de la comunidad , por supuesto a cambio de una ganancia justa y con todas las garantías.

Y sobre todo está la SAREB , ese banco que empezó siendo malo y que sigue siéndolo a pesar de que cambiara su titularidad que ahora es pública. Y lo es porque las viviendas que posee seguían  sin ponerse a disposición de quienes lo necesitan, a la espera de decisiones como la que se ha hecho pública esta semana. Esa es la decisión que se anuncia ahora a bombo y platillo que py que complementa las medidas anunciadas en la futura Ley de Vivienda  que está recorriendo ya las últimas fases de su carrera para conseguir la aprobación.

Mas de un centenar de pisos son de su propiedad en Xàtiva y facilitarlas en régimen de alquiler con precios sociales, marcará sin duda,  una enorme diferencia.

Bienvenida sea la presión mediática si sirve para contar la realidad, reflejando la inquietud que se vive en la calle a causa de problemas reales que la política ha de resolver. Bienvenidos sean los socios de gobierno si sacan la parte más solidaria y progresista de sus compañeros de viaje.  Bienvenidas sean las elecciones, si ello implica decisiones. Y sobre todo, feliz día de votación para que pierdan unos pocos y ganemos todas.        

16 abril, 2023

MEMORIA HISTÓRICA

A veces, hay que vencer esa insidiosa tentación de encerrar bajo siete llaves cualquier recuerdo o mención a episodios tan insoportables como las políticas de exterminio vividas durante la Segunda Guerra Mundial. Para mucha gente, resultan tan increíblemente crueles y denotan tal anestesia moral y crueldad infinita que resulta imposible asimilarlas. Más teniendo en cuenta que más allá del ingente número de víctimas, hubo una considerable parte de la población que se sumó, no ya con su silencio sino incluso con su protagonismo activo al bando criminal. Esa innegable realidad, vista con los ojos de la memoria histórica, es especialmente inquietante por lo que demuestra de nuestra capacidad de enterrar de un plumazo nuestros valores en un pozo oscuro donde no molesten. Aunque de ello pudiera depender la supervivencia, dice muy poco de esa superioridad moral que decimos que nos identifica y nos hace superiores a los animales.

Se puede comprender que haya gente que nunca visitaría Auschwitz en un placentero viaje de turismo, ni un horno crematorio, ni la casa de Ana Frank. O que no leería jamás “El Pijama a rayas” por muy best seller que fuera, o vería a regañadientes “La vida es bella”, sólo porque la calidad cinematográfica del guion permitía soportar  el retortijón y la angustia hábilmente mezcladas  con el sentido del humor y la ternura. En todo caso, ninguna opción es cuestionable porque cada cual afronta sus miedos y congojas como puede.

De lo que nunca deberíamos prescindir, en todo caso, es del recuerdo como homenaje a las víctimas y como garantía del nunca más. Y sobre todo de lo que no deberíamos abdicar jamás es de denunciar, acusar, recriminar e inculpar siempre y en todo lugar a los personajes, y sobre todo a las ideologías que están en el origen de la matanza y la tortura de tantísimos millones de personas. No son admisibles los silencios cansados, la indiferencia desde la superioridad , el desprecio mudo que no se comparte. No caben aquí criterios de rendimiento político, de prioridades en función de intereses partidistas o personales. Es una obligación personal y colectiva negar el pan y la sal, cerrando todas las puertas a todas aquellas teorías, personas u organizaciones, que empiezan trivializando, siguen poniendo en duda y acaban por negar una historia que efectivamente la inmensa mayoría preferiría que no hubiera existido. Porque su objetivo no es otro que es recrear un escenario donde fueran más afortunados en el reparto de poder y  pudieran repetirse tales hazañas. Y eso tiene mucho peligro.

Por eso hace falta mucha pedagogía para la gente joven a la que resulta difícil percibir en el aburrido relato de los libros de historia , el pánico vivido en los campos de exterminio. Mucha persuasión para no olvidar que las urgencias sociales que hoy vivimos , nuestras preocupaciones cotidianas serían invalidadas si cambiaran las reglas básicas del juego de la convivencia que nos permite la supervivencia. Imprescindible fomentar el respeto y el entendimiento entre las personas, negando cualquier legitimidad al discurso del odio y huyendo del buenismo fatuo para construir con inteligencia una sociedad asentada en la justicia y la igualdad .

Hace falta un discurso permanente que no solo mire atrás, sino también al presente para identificar y extirpar todos los rebrotes envenenados que intentan renacer. Y convendría que fuera un discurso único y sin fisuras de todos los partidos democráticos sin ausencias ni desencuentros que deberían subordinarse a la relevancia del objetivo que se persigue.  Nos jugamos mucho ante un desafío, fruto del eterno conflicto entre el amor y el odio, que nos hace invencibles o nos condena a la autodestrucción.

A OSCURAS Y CON MIEDO

Llevan semanas metiendo miedo con el gran apagón. Aunque afortunadamente parece que el 70 % de la población no ha picado en la engañifa y no cree en esa posibilidad fantástica y malintencionada que predice una catástrofe mundial en la que se fundirían todas las bombillas a la vez y volveríamos a tener que encender hogueras con palitos y pedernales en hogares fríos e inhóspitos. A señalar que la ocurrencia ha permitido la lectura de ingeniosas propuestas en materia de kits de supervivencia que recomendaban desde pasaportes por si alguien quería hacer turismo aprovechando la oscuridad, hasta aguja e hilo para quien le apeteciera dedicarse a hacer punto de cruz a la luz de las velas. Lo cierto es que las ferreterías avisaron que se les terminaron los hornillos de gas y las linternas. Que se agotaron las velas y hubo demanda extra de pitos, cuya utilidad no está clara del todo. Dato curioso que la demanda se concentrara en una clientela de avanzada edad quizás con más memoria para rememorar tragedias pasadas.

El gran apagón es una gran mentira. Lo afirman por activa y por pasiva, autoridades científicas, políticos de diferentes colores, pero, en todo caso, respetuosos con la verdad… Sin basarse en opiniones interesadas o en debates trucados, sino a partir de informaciones contrastadas y rigurosas sobre la red eléctrica de nuestro país, su capacidad y su funcionamiento. Pero la verdad no acaba de imponerse sobre el ruido y las mentiras.

¿A quién les interesa cultivar la tóxica planta del miedo? La respuesta es fácil: a los que lo aprovechan para llevarnos, como ovejas memas y manipulables, al redil donde mejor serviremos a sus intereses. Si se canaliza debidamente el miedo a quedarnos sin trabajo o a ser pobres como ratas a pesar de tenerlo, el miedo a no tener pensión o que sea tan escasa que sólo nos permita morirnos poco a poco o el temor a quedarnos sin casa porque no podamos mantenerla o nos la ocupen, será más fácil alcanzar esa sociedad neoliberal en su versión más pura, con mano de obra barata y esclava, diseñada para la supervivencia del más fuerte y el abandono de los más débiles e improductivos.

Si el miedo les sirve para echar por tierra todo el edificio de la convivencia entre las personas, construido y sustentado en la justicia social, la sostenibilidad y la solidaridad, , saldrán ganando algunos, es cierto, pero perderemos la inmensa mayoría, al formar parte involuntaria e irrelevante de una sociedad donde no seamos ciudadanos sino supervivientes y no exista la política, entendida como el arte de convivir y resolver juntos los problemas comunes, porque la convivencia sea una fantasía y los problemas, angustias individuales a resolver en completa soledad.

El miedo nos hace egoístas, insolidarios, casi hasta la idiotez. En su forma más extrema nos hace perder las capas de civilización, de humanidad hasta convertirnos en seres tan básicos como los animales a los que solo preocupa la propia seguridad, la propia supervivencia…. El miedo nos deshumaniza, nos entontece y se lo pone fácil a la demagogia que fomenta el individualismo y la falta de empatía.

El miedo es tóxico, nos envenena y cambia nuestras prioridades. Para una sociedad temerosa y acongojada la necesidad más apremiante es la seguridad. Sentirse protegida a costa de lo que sea, aunque paguen justos por pecadores, aunque se cometan injusticias, se pierdan derechos para garantizar la autoprotección o se renuncie a libertades. Quien controla el miedo de la gente, se hace el amo de sus almas, decía Maquiavelo. Y por nuestro peor miedo debería ser vivir en el miedo.

INDIGESTA SOPA DE LETRAS

LGE, LOECE, LODE, LOGSE, LOPEG, LOCE, LOE, LOMCE … Y ya son ocho, que se dice pronto . Irritante sopa de letras compuesta por las leyes educativas que este país va aprobando a golpe de partido gobernante, aunque con diferencias esenciales en cuanta la capacidad de pasar el rodillo y hacer de su capa un sayo. En concreto esta ultima ley ha sido aprobada con 177 votos, menos que en otras ocasiones, pero procedentes de siete diferentes formaciones políticas, lo que induce a pensar que ha conseguido sumar mucho más apoyos, que las leyes del PP que se aprobaban, casi siempre, en cómoda y completa soledad.

Esta ley Celaá, tampoco es la panacea, para que engañarnos, pero lo cierto es que afronta temas pendientes aunque haya otros que sólo obtienen una respuesta tibia. En todo caso, en razón a las amenazadoras opiniones del Partido Popular, no parece que vaya a tener mucho futuro.

En cualquier caso, lo peor del juego político es el uso de la mentira. Porque se puede y se debe discrepar entre derechas e izquierdas pero los argumentos utilizados deberían sustentarse en verdades y no en manipulaciones y falsedades.

La moción del PP en el Ayuntamiento de Xàtiva propuesta la semana pasada, al hilo de las existentes en el resto del Estado, manifiesta una oposición frontal a la ley, que podría ser legítimo en un partido de derechas y fervorosamente neoliberal, pero se convierte en fake o mentira continuada al hacer alegaciones totalmente carentes de veracidad.

Véase por ejemplo el susto que meten en el cuerpo a quienes son usuarios de la Educación Especial al oir los negros augurios de los populares sobre su desaparición. Algo que en absoluto se plantea en el texto, sino más bien todo lo contrario, sumándose además de algunos partidos en cuyos programas sí que aparecía esta propuesta, hasta su reciente y repentina desaparición.

También es un argumento tramposo y manipulador la reclamación de la libertad de elección de las familias, más allá del sistema público que financiamos con nuestros impuestos. Unos centros públicos que tienen un más que aceptable nivel de calidad, gracias, entre otras cosas, a los impuestos con los que se financian cuya propuesta de reducción no es más que otro globo de gas que nos explotaría en la cara. No obstante es lícito que quien disponga de los fondos suficientes, financie a sus criaturas la enseñanza en trilingüe en un colegio carísimo, pero sin pretender que ese deseo sea costeado por todos los demás. Cuesta aprender que los deseos no son derechos.

El tema de la lengua vehicular tiene un tratamiento especialmente nefasto en la denuncia de la ley, ya que ha obligado a una ingente cantidad de argumentaciones que se resuelven con la simple lectura del articulado cuando dice que “los alumnos deben acabar la enseñanza obligatoria con un dominio pleno tanto del castellano como de la lengua cooficial”

Y el “problema” de la Religión, dado que el número de creyentes practicantes de este país va cayendo en picado en cada nuevo recuento, no parece ser un problema de amplias sectores de la población. En todo caso, es una de las cuestiones en que la ley Celaá se queda extremadamente corta, porque sigue sin explicarse porqué un estado aconfesional, permite la enseñanza de una religión, de cualquier religión, en sus centros. Para eso están las iglesias.

Así que la derecha, derechita y derechona, tienen todo el derecho a criticar la ley, aunque sería deseable que lo hicieran con veracidad y en positivo, ofertando su modelo educativo para que lo compre quien lo quiera, sabiendo el saldo que se lleva a casa