Categoría: SOY CIUDADANA

FELIZ DÍA DEL LIBRO

Hoy es el Día del Libro y se trata de celebrar ese objeto, presente en casi todas nuestras casas, en mayor o menor medida, que puede ser de muchas clases y tipologías, con diferentes apellidos y utilidades.

Háganse una idea. Hay libros de bolsillo, de cabecera,  de contabilidad, de escolaridad, de familia, de texto. Hay libros  blancos, libros  sagrados, libros prohibidos…

Dice la UNESCO, basándose en la definición oficial que habla de conjunto de hojas de papel encuadernadas, que han de ser más de 50 para dejar de ser folleto, y subir de categoría, convirtiéndose en libro. Claro que entonces quizás no se había generalizado el uso de  esos trastos, los e-books, fruto del avance tecnológico,  que te permiten una lectura interminable a cambio de privarte del placer de ver, oler y tocar esos objetos que a veces son, en sí mismos,  preciosos.

Todos hemos tenido alguno en nuestras manos alguna vez en nuestra vida. A algunos los hemos amado, a otros,  odiado. Con algunos hemos sufrido enamoramiento a primera vista y nos han acompañado toda la vida. Aunque a veces por el contrario, uno se nos atragantó y no hubo manera de lidiar con él, hasta que acabo sujetando la pata de una mesa que cojeaba. Hay quien los compra según colores, porque conjuntan con las cortinas. O quien compra extensas colecciones que algún día piensa tener la oportunidad de leer.  Nos recomendamos libros a veces para  compartir descubrimientos  o decepciones.  Los leemos con ansiedad, con paciencia, para llorar o divertirnos, para aprender o desaprender.

Muchas  veces no los valoramos en su justo valor, ignorando que son armas revolucionarias capaces de mover y remover conciencias, de inspirar luchas y encender hogueras. Por eso, la Alemania nazi por ejemplo, los quemaba con furia y por eso, surgió la censura, necesaria para regímenes despóticos y dictatoriales, que los mutilaba o directamente los prohibía.

 Los leemos porque para eso han sido escritos,  a veces con mucho esfuerzo, con sangre, sudor y lágrimas. Siempre para ser leídos y transmitir realidades que no son las nuestras y que a veces resultan muy interesantes y otras francamente aburridas.

Todos ellos son una interesante aportación a la Humanidad, que con la escritura  pudo empezar a dejar constancia de su existencia, con sus luces y sombras, y  en los libros la fue acumulando convirtiéndolos en una herramienta de  comunicación que hoy por hoy, no tiene rival , sea cual fuere el formato que asuma.

Hoy es su día. Un 23 de Abril, según decidió la UNESCO ya que  ese día fallecieron autores insignes como Cervantes o Garcilaso. Un dato curioso: si la celebridad de un personaje se mide por la cantidad de libros que se le han dedicado, Jesucristo con gran diferencia es el personaje del que más se ha escrito y su madre María es la única mujer que aparece entre los 30 primeras personas dignas de tal honor. La sigue más de 500 puestos atrás, Juana de Arco. Como era de esperar no han recibido  las  mujeres, mucha más atención que en la realidad.

Es un buen día para hacer un turismo especial, para visitar librerías y bibliotecas.  Aunque sólo sea para tener la oportunidad de tocarlos, olerlos y sentir que las historias que cuentan, sus argumentos, tesis y opiniones  son un fiel reflejo de lo que somos capaces de hacer. Para no dejarlos morir entre tanto mensaje comprimido y fugaz que a veces es vacío y totalmente falto de interés.

Para agradecer, en resumen,  que existan porque son responsables sin duda alguna de nuestros progresos y culpables también de nuestros errores. Feliz Día del Libro.

 

MEMORIA

La memoria histórica es una clase de memoria especial que no se alimenta con rabos de pasas. Es una memoria necesaria que no es fruto del rencor ni de la venganza sino del convencimiento de que hay que reconocer la historia tal como fue y no tal como nos la contaron. No por revanchismo, no insistan, sino por equilibrar una situación de olvido y humillación que ha de ser rectificada para poder, entonces sí, dar un paso adelante y mirar el futuro sin deudas pendientes.  memoria 1

No es un tema bonito. Muy al contrario, es enormemente doloroso recordar uno de los momentos más crueles y sanguinarios vividos en este país, cuando las reglas de convivencia desaparecieron y la fuerza bruta se impuso sobre la razón. Un conflicto que ha marcado a muchas generaciones de ciudadanos y ciudadanas que no pudieron aprender a serlo, sino que por el contrario han crecido y aprendido con el miedo, la sumisión y la impotencia.

A las jóvenes generaciones, a las que igual de poco inspira la Guerra Civil que la Guerra de Sucesión, les puede parecer un tema de mesa camilla, de gente vieja y traumatizada que no es capaz de sacarse de encima un episodio histórico algo áspero. Y no perciben que la Guerra Civil, cambió el curso de la historia de este país con consecuencias que les afectan de lleno porque determinan como es el país en que viven, quien manda realmente en él, como es la distribución del poder y la riqueza, quien cuenta la Historia y las historias para quedar en la mejor posición…

Hay también quien reniega de la memoria porque pretende situarse en una imposible equidistancia, atribuyendo a ambos bandos responsabilidades y repartiendo por igual la cuota de sangre y violencia que conlleva cualquier enfrentamiento armado. Cierto es que la guerra es, por definición, sucia y brutal porque siendo su fin el exterminio del enemigo no podía ser de otra manera

Pero se empeñan en ignorar que su origen se sustenta en una decisión soberbia e ilegítima que se pasó por el forro la voluntad de la mayoría de la población y siguió haciéndolo durante 40 largos años. Y no quieren mirar a las miles de víctimas causadas cuando ya estaban cautivas y desarmadas que hoy siguen esperando justicia y reconocimiento.

Lo cierto es que la Historia ya ha dado su veredicto que es inapelable, por mucho que queden reductos donde se cuenten cuentos que sólo algunos se atreven a oir. Porque no hay, a estas alturas, ningún debate que ganar sobre el quien, cómo , cuándo y porqué. Lo que sí que queda es una, o más bien miles, de heridas que cerrar reconociendo la injusticia sufrida por miles de personas, muertas y enterradas bajo un olvido feroz. Nadie puede volverlas a la vida, pero sí que es posible recuperar su memoria y darles una digna despedida.

De eso trata la memoria histórica. De la paz, Pero no de la paz de los cementerios, de la paz de los corderos, de la paz del olvido. Es la búsqueda de la justicia pacífica, del reconocimiento de la verdad, que fue la primera víctima de la contienda.

Por eso, que haya una Concejalía y un concejal, responsable de la Memoria histórica en el Ayuntamiento de Xàtiva, que además se muestra activo en su responsabilidad, organizando actos divulgativos y sensibilizadores sobre el tema, es de agradecer. Quizás su tarea no dará muchos votos porque podría parecer que moverse en el pasado no da opciones de futuro, pero en realidad no hay tarea más rentable que construir un presente sustentado en la justicia histórica.

LA VEJEZ NO ES IDIOTEZ

Viejos pero no idiotas. Quizás suena un poco irrespetuoso, pero más lo es la forma en que se está tratando a la gente mayor de este país. En Xàtiva, un 18 % de la población supera los 64 años. Mucha gente vive o sobrevive con una pensión que nadie le ha regalado. Que suele compartir si hace falta, con sus familias, cuando necesitan ayuda para superar baches económicos que se prolongan angustiosamente a pesar de proclamas triunfales tan repetidas como engañosas. PENSION 1

Mayores, pero no muertos. Como algunos los querrían (“los ancianos viven demasiado y eso es un riesgo para la economía global” dixit C. Lagarde del FMI) para ahorrarse los gastos de mantenimiento y hacer como con los coches usados, que se llevan al desguace cuando han cumplido su misión.

Pero sucede que ellos y ellas no son objetos inanimados sin alma ni corazón. Es gente que tuvo y retuvo, que vivió y luchó, y que conquistó unos derechos a los que no está dispuesta a renunciar.

Porqué tendría que hacerlo? Les pretenden endosar una mentira estructural que mantiene que para sus pensiones no queda dinero. Y lo dicen, imperturbables, quienes han vaciado la llamada hucha de las pensiones, quienes se han empeñado en rescatar bancos y autopistas, quienes han consentido un estado de corrupción que ha permitido amasar grandes fortunas a costa del dinero público.

Lo dicen con un descaro infinito quienes gastan ahora mismo, ante sus narices, 10.000 millones en la compra de armamento y les niegan cantidades bastante menores, necesarias para superar ese insultante 0’25 % con el que pretenden seguir asfixiándolos un año más.

Han declarado la guerra a 10 millones de personas, creyendo que son un ejército cansado que pronto caerá derrotado. Utilizan todo su arsenal: la mentira, la hipocresía y sobre todo, el miedo. Son expertos en amenazas latentes que paralicen al adversario. En alimentar la idea de que las protestas son peligrosas e inútiles. También en refugiarse detrás de un puñado de “expertos” que venderán humo a precio de saldo. O en fomentar divisiones que debiliten. Si se tercia, cambiarán de estrategia y pretenderán firmar una falsa tregua, con propuestas tan traidoras como tramposas. Todo vale, porque el botín es grande: hacerse con el pastel de las pensiones públicas y cocinar el de las privadas, que implican riesgos cuidadosamente obviados y que, sobre todo, no están al alcance de cualquiera, por lo que rompen en mil pedazos el imprescindible principio de solidaridad que nos hace fuertes.

Gran equivocación la suya. No se dan cuenta de que se les están viendo las vergüenzas, es decir, la causa última generadora del problema que no es más que un reparto absolutamente desigual de la riqueza de este país, hecho causante de la insuficiencia de fondos para financiar servicios públicos esenciales. De ahí, la urgente necesidad de una reforma fiscal que evite que la riqueza española se distribuya en torno a un 46% para el trabajo y un 54% para el capital, mientras que el 75% de los impuestos (IRPF e IVA) se liquide por la clase trabajadora y sólo el 25% corresponda al capital (Miren Etxexarreta, UAB).

Vayan con cuidado los privilegiados, los aprovechados, las élites económicas y políticas que defienden un mundo hecho a su medida. También quienes defienden fielmente sus intereses, con mentiras y artimañas. Frente a ellos tienen a los pensionistas que nada tienen que perder. A la juventud, que lo tiene todo por ganar. Y a las mujeres, las más pobres entre los pobres, que ya han demostrado que no quieren ser la abuelita de Caperucita, sino más bien el lobo feroz.

ESAS DELINCUENTES VETERANAS

Se ha hecho famosa Paquita, esa señora de moño blanco que apareció en la Sexta noche,  echo la bronca a quien se le puso por delante, señalando que por ser mayor no era gilipollas y que ya estaba bien de abusos e injusticias. Tiene 91 años, que deben estar muy bien llevados porque también pudo asistir y hacer agudas declaraciones en Madrid en la concentración de protesta de los pensionistas  para denunciar la subida ridícula y humillante de las pensiones

viejitas

No son tan famosas dos hermanas de 94 y 83 años cuyo historia hay también que contar porque es emocionante, E indignante, porque nos hace ver una realidad que nos retrata en alguna medida como la sociedad que somos, pero no deberíamos ser.

Su historia la cuenta Sergio del Molino en un medio digital. Son dos hermanas, Encarna y Julia, de 83 y 94 años, que se fueron a vivir juntas a una residencia de Soria. La administración reaccionó con premura y diligencia bastante desacostumbrada en líneas generales,  enviándoles una carta en la que anunciaban que iban a retirarle a Encarna su pensión no contributiva de 370 euros porque, al compartir residencia con su hermana, consideraban que formaban una unidad familiar. Para evitar perder tan gran privilegio financiero, las dos hermanas decidieron separarse, aunque lo único que querían al vivir juntas era mitigar su soledad. Esta semana, Julia murió en Madrid, a 230 kilómetros de su hermana, sin ni siquiera poder despedirse de ella.

A quien le parezca que la historia no tiene un terrible fondo que se lo haga mirar. Porque es terrible pensar  que una Administración, cuyo índice de tolerancia con otro tipo de delitos  es extremadamente amplio, cuya efectividad y eficacia en la lucha contra determinadas faltas es  realmente inexistente,  sea capaz de actuar con tanta celeridad y caer como un rayo vengador cuando lo considera necesario.

Porque así sucedió a estas dos mujeres, a las que se les aplicó con rigor y rapidez todo el peso de la ley amenazándolas con un castigo que no se podían permitir, para forzarlas a   renunciar a su inapropiada aspiración: compartir la vida que  les quedaba, como se ve, bastante poca cosa,  en una tranquila residencia de Soria.

Mil millones de euros es la cantidad a pagar por el fracaso de las autopistas radiales que nadie utiliza , 60000 millones los que todos hemos pagado para salvar a los bancos de su propia codicia, y 370 euros los que estas viejillas hubieran cobrado indebidamente de haber vivido juntas en la Residencia.  Como se ve, absolutamente imposible consentir tan flagrante transgresión de las leyes. Un bochorno insoportable que un país civilizado consienta tal abuso . Y así nos va.

En fin, hay que preguntarse que funciona mal  en este mundo, en esta sociedad y en este país para que sucedan cosas tan inhumanas, sabiendo que el factor comparativo no nos da la razón pero tampoco nos la quita. Y que las leyes han de ser para todos, pero tienen que mirar a la cara a quienes la transgreden para buscar justicia y no venganza. Y sobre todo, que no pueden ser para algunos más  obligatorias que para otros y han de ser cumplidas, aunque  también hay que  cambiarlas si consagran la injusticia.

Es un tema delicado, ciertamente. Porque si  queremos mantener la convivencia, no  nos podemos saltar las reglas del juego Pero estas señoras, no parecían estar ya para muchos saltos, ni parece que su pretensión fuera obtener un lucro ilícito Toda su pretensión era  hacerse compañía mutua los años o días que les quedaran.

Ojalá no tardemos mucho más en  darnos cuenta de que vivimos sometidos a esa maldita ley del embudo que nos asigna la parte más estrecha y dolorosa  siempre a la misma mayoría sufridora y vulnerable mientras que  los mangantes poderosos están a salvo, aunque sean pocos mientras sean lo suficientemente crueles e inhumanos

PENSIONISTAS

La pasada semana un grupo numeroso de personas se congregó ante el Ayuntamiento de Xàtiva en una protesta que, como otras muchas, no tiene nada de resignada ni silenciosa. Eran pensionistas, mujeres y hombres que han alcanzado una etapa de la vida que antaño se identificaba con pérdida de facultades, dependencia e inminente fin del ciclo vital. Hoy, sin embargo, en la mayoría de los casos, llega a este status gente llena de energía y proyectos, perfectamente capaz y autónoma, y desde luego absolutamente convencida, con toda la razón, de que su contribución a la sociedad ya ha sido mucha y se merecen disfrutar, ahora o nunca, de un merecido momento de  relax y descanso.

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Es gente que ha conseguido llegar a esa edad prometida y esperada en la que se inicia una nueva etapa donde el empleo, como ocupación cotidiana, obligatoria, reglada y, a veces, muy poco gratificante, deja de ser una obligación. Gente que se ha ganado la vida y ha contribuido a la sociedad en la medida de sus posibilidades, alcanzando así el derecho a disfrutar del esfuerzo realizado durante muchos años. Y por eso cobran pensiones de jubilación, que nadie les regala graciosamente sino que es resultado directo de sus largas vidas laborales y de las aportaciones realizadas durante muchos años.

Congregadas ante el Ayuntamiento de Xàtiva, como sucedió  en muchos otros del país, pretendían hacer ver su justificado cabreo ante la subida de un ridículo 0’25 % de su pensión que puede llegar a suponer en el mejor de los casos, dos euros mensuales. Tan macanudo importe se presta a muchas bromas y chirigotas, pero lo cierto es que no tiene nada de gracia que por cuarto año consecutivo la pensión suba menos que ese puñetero IPC que señala el precio de las cosas y siempre supera las subidas  haciendo que la nómina o pensión se queden cada vez más cortas e impongan penurias derivadas de los excesos ajenos.

La OCDE advierte de que en España peligran las pensiones “decentes” aunque se olvida de las indecentes que también existen y también peligran como las pensiones de viudedad, que perciben mujeres en el 82% de los casos y cuya mísera cuantía hace de ellas un insulto más que una pensión imponiendo a sus “beneficiarias” la pobreza como compañía no deseada. Muchas mujeres perciben además, las llamadas pensiones no contributivas, porque su aportación laboral se ha dado en lo que se llama la economía informal, esa que sostiene el mundo pero no tiene regulación, ni reconocimiento, ni recompensa.

Todas peligran porque la llamada hucha de las pensiones ha sido metódicamente desvalijada, año tras año, lo que es motivo de auténtica preocupación. Sobre todo teniendo en cuenta que según el propio gobierno, el número de españoles mayores de 64 años se duplicará en las próximas cuatro décadas. En pocas palabras que esto no pinta nada bien.

La muy preocupante conclusión es que si las pensiones de hoy son una mierda como han sido calificadas con acierto aunque con poca elegancia, las del futuro no parecen gozar de buena salud, sino todo lo contrario. Y permitir que esta bola siga rodando, aceptando que las pensiones acaben siendo limosnas y que el sistema quiebre, dejando a cada cual que se apañe como pueda es un escenario que produce verdadero pánico.

Se impone quitarles de las manos la llave de la caja a los actuales gestores ante su inexcusable mala gestión y garantizar que quienes los sustituyan apuesten con firmeza por la calidad y la sostenibilidad del sistema público de pensiones, defendiendo la justicia social hasta sus últimas consecuencias

SOBRE ACUERDOS NECESARIOS Y MEJORABLES.

A día de hoy, están sobre la mesa  dos acuerdos importantes que recogen medidas contra la violencia machista. Uno es el Pacto Estatal contra la violencia de género, que está en fase de consultas con CCAA , Ayuntamientos y sociedad civil, en base a las 213 medidas propuestas por la Subcomisión de Igualdad del Congreso de los Diputados tras 11 meses de trabajo y 66 comparecencias donde han sido oídas personas y entidades expertas.

El otro es el Pacto valenciano contra la violencia machista y de género suscrito el 18 de Septiembre por 63 entidades, asociaciones y responsables que abarcan desde la patronal y Sindicatos,  a los Colegios profesionales implicados, pasando por los Ayuntamientos, Cuerpos de Seguridad , asociaciones de mujeres y , es evidente, la propia Administración valenciana.

SUMATE

Son dos acuerdos de diferente índole, ya que el primero es un compromiso político que el Gobierno del Estado  piensa adoptar y el segundo, es un acuerdo social entre las diferentes agentes implicados, en el que la Administración valenciana ha actuado como elemento dinamizador aunque también ha suscrito compromisos de gran envergadura.

Habría que resaltar en primer lugar que la existencia de ambos acuerdos no es casual. Responde, entre otros factores,  a la presión en las calle de las mujeres y  de sus asociaciones que tras años de lucha sorda y constante para visualizar y conseguir complicidades sociales, dieron un paso cualitativo de gran importancia concentrando sus demandas en un Pacto de estado que integrara una serie de medidas, imprescindibles y evidentes para  interrumpir la sangrienta lista de mujeres asesinadas mes tras mes.

Por eso razón se convocaron y realizaron movilizaciones de gran alcance, como el 7N que ocupó las calles de Madrid con gente llegada de todos los puntos del Estado y que tuvo como reivindicación central el Pacto de Estado que ahora está a punto de concluirse. Otras convocatorias, como el 19J ocupando más de 150 Ayuntamientos para exigir un incremente de la dotación presupuestaria para la lucha contra la violencia de género, fueron también señal inequívoca de que las mujeres y sus asociaciones no estaban dispuestas a la resignación y la paciencia. Porque ya se había superado con creces la etapa de minutos de silencio y dolientes concentraciones y había llegado la hora de exigir soluciones, medidas operativas y consensuadas, ajenas al mercadeo político  y dotadas de consignación presupuestaria. Medidas, en resumen  que fueran capaces de dar solución y no compasión.

Ahora las mismas asociaciones y en general toda la ciudadanía que mostró su rechazo y su exigencia de soluciones, tiene un doble desafío. Por un lado, desde la responsabilidad y el compromiso  ha de conocer y evaluar ambos acuerdos para llegar a conclusiones justificadas sobre su validez y efectividad.  Esta es la razón que fundamenta la Jornada que Alerta Feminista ha organizado el 4 de Noviembre en Valencia, centrada en la explicación y valoración colectiva de ambos acuerdos.

Por otro lado,  más allá de reivindicar las mejoras que considere,  ha de mantener la presión y la fiscalización que garantice la aplicación del conjunto de medidas estipuladas.

No sería en absoluto extraño que tras el momento de gloria que supone la publicitación del Pacto, del avance que sus medidas suponen, se produjera desde los ámbitos de poder, un gran silencio, un gran vacío que diera lugar a  una interminable demora en su aplicación. Cierto es que nunca es aconsejable la precipitación y que los tiempos de la Administración son lentos y parsimoniosos. Pero también es cierto que no se luchado tanto, ni recibido tan buenas palabras como para consentir ahora que las medidas acordadas no tengan más realidad que el papel en que fueron escritas.

El Pacto Estatal ya presenta de entrada un interrogante preocupante en lo que se refiere a su financiación.  Porque si bien se presentó en sociedad, alardeando de su financiación, nada menos que mil millones de euros en 5 años, lo cierto es que en 2018, primer año de aplicación del Plan, no parece que se vayan a dar los pasos necesarios para hacer realidad dicha promesa. Siendo previsible la prórroga de los Presupuestos  del 2017 , se requeriría una modificación presupuestaria para hacerla realidad. Y no hay señales, ni movimiento en este sentido.

Por ello, y en general, como procedimiento habitual si se aspira no sólo a la denuncia sino a la transformación de una realidad incompetente y pasiva que ya resulta insoportable, hace falta un marcaje riguroso, una vigilancia extrema para que lleguen a buen término las medidas propuestas  en los plazos fijados y con los procedimientos necesarios.

Salimos a la calle el 7N en demanda de un Pacto útil y eficaz,  hartas de mentiras, de dilaciones, de promesas incumplidas. Igualmente el 19 J y también,  muchos más días en que ha habido concentraciones en multitud de localidades para leer desde la rabia y la indignación  nombres de mujeres y criaturas que ya no están. El proceso para la elaboración de estos Acuerdos ha sido largo y doloroso porque cualquier plazo es demasiado largo para ofrecer esperanza a quienes continúan sin ver que se adoptan  medidas  con las garantías suficientes  para   poner a salvo sus vidas.

No es posible pues la decepción, ni el incumplimiento.  Por eso, más que nunca y como siempre,  es necesaria la presión ciudadana de las mujeres y sus asociaciones. Más que nunca hay que apostar por la vida. Por una vida digna  para todas las mujeres. Porque no hemos nacido mujeres para que nos maten por serlo.

PACTOS FIRMADOS PARA CUMPLIRLOS

En el pasado Pleno el Ayuntamiento de Xàtiva, como pasará en otros muchos sitios, suscribió el Pacto valenciano contra la violencia machista. Vaya por delante que no lo aprobó, como se tituló la noticia, sino que lo suscribió, porque aprobado ya está por la plana mayor del poder político, los agentes sociales, entidades y plataformas, Universidades, colegios profesionales, ONGs, Fuerzas de seguridad y así hasta sumar 63 actores y actrices participantes en la elaboración de este pacto. De lo que se trata ahora es de adherirse desde la responsabilidad, como obligación libremente asumida haciendo propios los compromisos y medidas que allí se plantean

El pacto valenciano es un acuerdo, un pacto social promovido desde el gobierno valenciano, que pretende que cada cual ponga su grano o su saco de arena, según proceda, para contribuir a aislar y destruir el machismo.

Su valor radica en que ha sido consensuado con todas las partes que de alguna forma intervienen en el proceso de prevención, detección, atención y protección de las mujeres víctimas de violencia de género, o que tienen un papel esencial en su supervivencia facilitando medios y recursos. Su riesgo es el incumplimiento, realidad tristemente habitual de este tipo de acuerdos, pasado su momento de gloria mediática.

El Ayuntamiento de Xàtiva por unanimidad suscribió dicho pacto. Y hay que celebrarlo, pues sería intolerable la desvinculación de una apuesta social compartida de esta envergadura. Sin embargo, suscribir declaraciones o manifiestos de condena contra la violencia de género, siendo acción muy necesaria por lo que tiene de enviar un mensaje nítido y sin fisuras a la sociedad, ha demostrado también su inutilidad para frenar, por si misma, la violencia machista.  Ilustración. Una mano firmando un contrato. Contratación. Trabajo.

Se requiere pues, un paso más allá que consiste en el desarrollo y aplicación de las medidas contenidas en el pacto. En este caso de las que competen a los Ayuntamientos que son 27, lo que supone más de un 9 % del total del pacto.

Entre ellas, algunas ya están en marcha en Xàtiva, lo que constata el interés y sensibilidad del actual Gobierno de la ciudad. Otras, ciertamente están formuladas con cierto grado de ambigüedad, lo que exige un esfuerzo suplementario para concretar su aplicación. Pero también hay otras cuyo cumplimiento requiere con claridad meridiana una acción concreta que implica la creación o modificación de normativas y procedimientos.

Así sucede, por ejemplo, con la medida que obliga a reservar para las mujeres un 30% de plazas en las oposiciones a Policía local. O la que insta a tomar medidas que garanticen el anonimato en los padrones municipales de las mujeres y sus criaturas para evitar su localización. No admite dudas la medida que plantea la bonificación del 100 % del IBI de la parte de la vivienda que sea propiedad de las mujeres víctimas de violencia si comparte su posesión con el agresor. O la que prevee bonificaciones totales o parciales en el acceso al ocio educativo y deportivo de las mujeres y sus criaturas, como XATEBA ha reclamado en sus alegaciones a las ordenanzas fiscales.

También es clara la medida que insta a los municipios a analizar sus recursos y procesos de intervención para detectar fortalezas y debilidades, que viene a ser el antecedente a dotarse de un Plan Integral contra la violencia, del que Xàtiva todavía carece. El Pacto también afectará áreas tan sensibles como la del presupuesto, que deberá ser blindado y aumentado,

Son medidas contra la violencia machista que incrementan considerablemente la efectividad de las concentraciones y minutos de silencio habituales. Para determinarlas se ha buscado el necesario consenso social. Ahora solo hace falta que salten del papel a la realidad.

ELLAS ESTÁN AHÍ

lupa3Xàtiva, ciudad culta, amante de la literatura. Xàtiva, ciudad organizadora de certámenes literarios  de reconocido  prestigio. Xàtiva, ciudad  que no encuentra para formar parte de los eminentes jurados que librarán  importantes premios, a mujeres con la suficiente talla cultural o artística,  como para evitar que el listado de integrantes sea absolutamente monocolor, absolutamente masculino. No sólo sucede con la literatura. También con otras actividades, culturales y artísticas, donde suele ser un ejercicio decepcionante comprobar que nunca, y nunca es nunca, aparecen mujeres formando parte de los órganos encargados de la valoración, como si no existieran, como si no estuvieran cualificadas, como si su opinión no tuviera ningún valor.

A la hora de designar personalidades de reconocido prestigio del ámbito local que aporten con su rigor y cualidades, seriedad y transparencia a cualquier evento es enormemente llamativo, y si me permiten, algo insultante, que las mujeres nunca sean reclamadas, jamás designadas por ese dedo que parece  algo despistado, por no decir,  misógino.  Parece mentira, y lo es, que en una ciudad donde el 52% de la población es del sexo femenino, no haya, como hay entre los hombres, mujeres con suficiente nivel  en cualquiera de las áreas a valorar,  como para  ser objeto de este tipo de honores y consideraciones.

Más teniendo en cuenta que en la vida cultural de esta ciudad  las mujeres son un activo motor que impulsa, organiza, celebra y protagoniza multitud de encuentros e iniciativas.  Están ahí, quizás sin ocupar en el escaparate social el puesto que deberían,  por causas, de las que sin duda alguna, no son ellas responsables.

 

Están ahí y solo hay que hacer el esfuerzo de verlas, de ponerles nombres y apellidos, de reconocer sus méritos , de no permitir que sus talentos sean enmascarados , oscurecidos por los de los varones que sin duda, son también expertos acreditados cuya valía nadie puede discutir.

Están ahí, pero si no estuvieran, habría que poner los medios para que estuvieran porque una sociedad, una ciudad que no extrae todas las capacidades y posibilidades de la mitad de su población está haciendo un ejercicio de miopía que sin duda irá en su contra.

Apostar por la igualdad es algo más que sentidas declaraciones y actos simbólicos. Es cambiar la realidad, transformarla, introducir cambios reales y visibles, contantes y sonantes. En todas las áreas municipales. Sin excepción. Implica por ejemplo, que las ordenanzas fiscales del próximo año, en fase de exposición pública, pendientes de las alegaciones que puedan ser presentadas, incluyan entre quienes se benefician de exenciones y bonificaciones en el uso de instalaciones públicas a las mujeres especialmente vulnerables y necesitadas de protección, como son las víctimas de violencia machista.

El movimiento se demuestra andando. De los dichos a los hechos, a veces va un trecho tan grande que mientras se recorre, se pierde la memoria  y se cuelan urgencias y prioridades  que hacen olvidar  con enorme facilidad compromisos y promesas.

A las mujeres les pasa siempre. Siempre son las primeras sacrificadas en las crisis, las últimas en ver reconocido  su esfuerzo. Cuando reclaman, siempre reciben más mordiscos de los habituales, cuando callan son ignoradas sin ningún  sentimiento de culpa. Cuando triunfan, su éxito es menos brillante, cuando fracasan, a todos les parecía previsible. Su excelencia siempre es cuestionada y aprenden bien pronto que han de trabajar siempre  el doble para conseguir, muchas veces,  la mitad

Ya es hora de que las cosas cambien. Desde los pequeños detalles a los actos más revolucionarios. Empezando por buscarlas para que, en pie de igualdad, formen parte de quienes juzgan y puedan dejar así de ser juzgadas.

LAS DE TODA LA VIDA

pequeño comercio

Es un hecho constatado el esfuerzo realizado por el Ayuntamiento y su Concejalía de Promoción económica para dinamizar la economía de la ciudad impulsando la no siempre cómoda participación de las asociaciones del empresariado y comerciantes y promoviendo ofertas formativas y eventos como los Outlets que esta pasada semana ocupaba la Alameda. Quizás valga la pena detenerse, sin embargo, sólo un minuto, en reconocer la labor de otro tipo de negocio, de empresariado que no suele obtener ningún tipo de protagonismo en estas campañas , sin duda muy necesarias para fortalecer uno de los elementos esenciales de la economía de una ciudad de servicios como es Xàtiva.

Pero igual que Teruel también existen, los pequeños, los muy pequeños, comercios. Esos de toda la vida, que se ubican en calles y plazas de barrios donde los especialistas dicen que no hay negocio y por tanto son ignorados por las grandes cadenas. Esos que están en los barrios histórico o viejos según se mire, en las calles estrechas donde no se compra con coche, sino que se arrastran los carritos de la compra, -qué buen invento para las mujeres-, a pesar de las aceras raquíticas o los grandes escalones.

Son las pequeñas tiendas, las de toda la vida, que carecen de escaparate y a veces hasta de nombre, porque son la tienda de Pepita, o la de la esquina, o simplemente la del barrio porque es la única que resiste.

Tiendas oscuras, pero limpias. Carnicerías diminutas pero relucientes. Peluquerías de un solo secador. Fruterías con básculas del siglo pasado. Esas tiendas donde la clientela tiene nombre y apellido, y se conocen las anteriores y venideras generaciones. Donde siempre hay un rato para la cháchara y por eso, si caben, hay un par de sillas para que la gente, las mujeres que suelen ser mayores, descansen antes, durante y un ratito después de comprar.

Tiendas que son negocios, pero sólo técnicamente, porque sus beneficios son de risa y solo sirven para sustentar una existencia modesta y sin grandes aspiraciones económicas. Tiendas además que durante la época más dura de la crisis, en aquel momento en que muchas neveras se quedaron vacías de forma casi permanente y muchos niños almorzaban

pan con pan, fueron fundamentales para evitar situaciones verdaderamente dolientes.

Porque son tiendas modestas pero solidarias. Y muchas de ellas supieron comprender el tiempo que vivían y el papel que se exigía de ellas y actuaron con criterios poco comerciales pero muy humanos y generosos. Y fiaron dinero a quien necesitaba un respiro, que luego casi siempre recuperaron. Y adelantaron alimentos a quienes no se lo pedían, por vergüenza, sin hacer sufrir ni un milímetro a la dignidad de la persona.

Gracias a ellas, muchas personas superaron los meses más negros de un período que ahora nos dicen que terminó aunque en el camino se ha dejado mucha gente y mucho sufrimiento

En ellas se escucharon muchas confesiones, muchas pequeñas tragedias que se cuentan en voz baja, sin aspavientos ni altavoces, pero que reflejan el dolor que ahora parece que fue imaginario.

Ahora que salimos de la crisis, que dicen que volvemos a los tiempos de las vacas gordas, de la abundancia quizás alguien tendría que hablar por ellas, para reconocer su valor y su función y también, porqué no , para reivindicar que sean protegidas frente a la implacable invasión de las grandes cadenas y marcas contra las que les es imposible competir.

Cada vez que una de estas pequeñas tiendas baja la persiana para no subirla, el barrio queda más despoblado, más desprotegido… Muchas familias sentirán su ausencia y se replantearán vivir en un sitio tan abandonado y carente de servicios. Y se tomarán decisiones que afectarán mucho más que a los dueños que cerraron su pequeño negocio porque ya no podían aguantarlo más, o simplemente porque se hicieron tan mayores que decidieron que ya era hora de entender la vida como algo más que un trabajo.

Tiendas pequeñas, pequeño comercio. Pero grandes empresas humanas absolutamente necesarias en una ciudad que cuida a su gente y sabe que cosas son las que realmente importan en la vida

JUVENTUD, DIVINO TESORO

La juventud es una fase de la vida de limitada duración que se vincula a una serie de cualidades y privilegios de los que habría que mucho que hablar.

Es realmente un momento envidiable porque hay toda una vida por vivir, esa famosa página en blanco que unos escriben con letra de caligrafía y otros emborronan. En cualquier caso, es un período siempre prometedor de emociones y experiencias dignas de ser vividas que hemos de afrontar a ciegas, sin anticipar algunas de las que nos gustaría más prescindir.    vejez evitable

Ser joven es ciertamente un privilegio por lo que tiene de abundancia de energías, de ímpetu, de exuberancia vital y seguridad en la propia persona que se cree invulnerable y todopoderosa. Aunque el mismo tiempo, ser joven sea también un castigo en lo que se refiere a incertidumbres, miedos, complejos e inseguridades. Evidente contradicción que inaugura un catálogo interminable que viviremos a lo largo de nuestra existencia.

Quizás lo ideal sería tomar una pastilla tras la jubilación para recuperar la juventud y poder volver a afrontar la vida con las experiencias adquiridas. Pero esa oferta no está en el mercado. Vendría bien, quizás, no simplificar e ignorar los matices para no reverenciar ciegamente la condición juvenil, ni machacar groseramente la vejez, porque en ambos momentos vitales soplan vientos a favor y en contra.

Lo cierto es que las circunstancias que les han tocado hoy a la gente joven no son para echar cohetes. Dos de cada tres jóvenes menores de 25 años están en paro a pesar del esfuerzo formativo, que hacen los propios interesados y sus familias. Se coleccionan titulaciones como para empapelar la muralla china lo que les convierte en la generación teóricamente más preparada que ninguna, aunque laboralmente más castigada que cualquier otra.

El panorama hace cundir el desaliento y es caldo de cultivo de actitudes derrotistas, autoexcluyentes y pasotas. Prima el individualismo más feroz, desconfiando de una sociedad que no sólo los bloquea, sino que además, en algunos casos, pretende desacreditarlos haciéndolos responsables de una situación que les ha sido impuesta y que se niegan legítimamente a aceptar. No es pereza, sino rebelión negarse a trabajar por salarios de miseria o directamente gratis. O hacerlo en faenas muy por debajo de su preparación, o si son acordes con ésta, esquivando fácilmente el reconocimiento profesional y salarial que merecen.

Por eso es de agradecer que una entidad como el Consell de la Joventut de Xàtiva se esfuerce para dinamizar el tejido social joven de la ciudad. Es vital no dejar que se amuermen, que se resignen, que se vayan.…muchos se han ido físicamente, pero otros lo han hecho en espíritu renegando de un país que a ellos como a tantas otras personas, ni les da , ni espera nada.

Y, sin embargo, a poco que se reflexione, es estúpido ignorar que son el futuro. Visto desde la perspectiva más materialista, el futuro de esas pensiones y prestaciones que todo el mundo aspira a cobrar. Y alzando la vista, a horizontes menos interesados pero más interesantes, el futuro de todo un país que, sin jóvenes, se va a la mierda.

Por eso conseguir que se vinculen a proyectos sociales y colectivos, que opten por defender opciones ideológicas y se comprometan con ellas rompiendo el nihilismo estéril y el individualismo embrutecedor en el que les quieren encerrar, es una tarea tan necesaria como compleja.

El Consell de la Joventut de Xàtiva y la Concejalía del ramo tiene que intentarlo. No lo tiene fácil y en ese empeño, ha de contar con la colaboración necesaria para recuperar a esa generación que no podemos dar por perdida.