Categoría: SOY CIUDADANA

ENCIENDE LA RADIO

 Hoy, justamente hoy,  es el Día de la radio. Un medio de comunicación muy longevo, inventado nada menos que en 1896 aprovechando otros descubrimientos anteriores. La autoría se la disputan como suele pasar con las buenas ideas,  el italiano  Marconi y el americano Tesla. Sin embargo, no fue hasta 1922 cuando apareció  la primera radio portátil de la historia…,aunque de  portátil tenía poco porque  pesaba nada menos que  diez kilos.

Hoy en pleno siglo XXI, la radio es  una  superviviente ante fortísimos competidores que le   han ido apareciendo, pero frente a los cuales nunca ha agachado cabeza, sino que ha sabido mantenerse, reinventándose cada vez. Ni la televisión, ni Internet han conseguido acabar con su presencia social y el insustituible papel que juega la radio en el terreno de la comunicación social.

Claro que ahora, la radio ya no es  ese artilugio que presidia las tardes de mesa camilla y punto de cruz. Ya no es la radio de los folletines y  las consultas sentimentales.  No es la del discurso monolítico, en tono plano, más bien aburrida, sólo a veces ocurrente, casi siempre previsible.

La radio es cómoda, la escuchas en la cama o en el cuarto de baño. En el coche o en el tren. Los avances tecnológicos permiten que administres, guardes, retrases los programas que te interesan. De aquellas cajas cuadradas, de aquellas ruedas dentadas para buscar emisoras, de aquellos trastos  que tan malamente se oian a veces, hemos pasado a modelos minúsculos, a cascos mayúsculas, a radios por Internet. A una oferta que ofrece casi todo lo que se puede ofrecer; música, deporte cocina, política, arte, cultura.

La radio es hoy un espacio imaginativo, enormemente creativo que se supera a sí misma cuando es capaz de no solo de hacer un relato de lo que está sucediendo, sino de construir con las palabras una realidad que no por ser imaginada deja de ser real.

Hay que reconocerle el enorme mérito de haber sabido tejer lazos con los oyentes que de ser receptores pasivos, casi sin voz  y desde luego sin voto, han pasado a ser activos protagonistas de las programaciones.RADIO1

La radio es hoy inmediatez, cercanía, dinamismo, energía. También es opinión porque ya nadie cree en la neutralidad de los medios de comunicación, pero excepto deshonrosas excepciones, es sincera en sus aciertos y equivocaciones.

Y sobre todo es información urgente, inmediata, a pie del suceso, presente en el evento, contando la realidad sin filtros ni opacidad.

No se puede tampoco olvidar su capacidad formativa porque traslada conocimientos, regala sabiduría a quien la necesite o interese. También es entretenimiento, claro, pero sobre todo es compañía, buen rollo, mano tendida que no por ser virtual deja de ser bien acogida y muchas veces necesitada.

En la radio suenan voces que acaban siendo como de la familia, que hablan sobre cosas que nos preocupan, que nos agobian, A veces nos explican asuntos que es  difícil entender pero también explicar. A veces nos hace reir, sonreir si es el caso, lo cual es una gran victoria en una sociedad a veces entre tanta animosidad y mal rollo.

La radio  une a quienes la oyen, aunque estén  ubicados en muy diferentes espacios, realizando muy diversas tareas. Pero ante un primicia que suena en  la radio, ante un personaje cuya voz es respetada , ahí está la gente, unida por el mismo interés.

Hoy es el Día de la Radio, y ciertamente si no existiera habría que inventarla porque es uno de los inventos que más ha hecho por la Humanidad, conectando a las personas y facilitando la comunicación y el entendimiento. Que tenga larga vida, que no se rinda nunca y que siga siendo elemento facilitador del progreso y la convivencia.

 

MEMORIA

El pasado Día 27 fue el Día Internacional en recuerdo de las Victimas del Holocausto. Una fecha que para algunos huele naftalina,  a historia pasada y superada. A mención en libro de texto. Es como las Guerras púnicas o el descubrimiento de América. Algo que pasó en la rueda de la Historia.  Algo que la Humanidad dejó escrito en su historia, para mal de muchos. Un relato emocionante, lleno de horror y sangre, que nos fascina precisamente porque nos repele de forma absolutaholocausto2

Con el paso del tiempo, conocemos la realidad sucedida desde los textos históricos, pero también desde la literatura o el cine que a veces lo convierten en algo  fantástico, increíble. Aunque se percibe con claridad que es un hecho horripilante,  el paso del tiempo y las versiones en formato fantasía, acaban convirtiéndolo en un relato fantástico, casi increíble, algo que se empeñan en contarnos, pero que  tamizado por el paso del tiempo,  se acaba convirtiendo en un hecho  tan repulsivo como irrepetible.

Y  puede que ahí esté el gran error, porque el ser humano, tan inteligente como se cree, es el único animal capaz de tropezar una y varias veces en la misma piedra. A cuenta de la desmemoria, de la pereza, de la indiferencia o de la sinrazón. En esa esquizofrenia que nos hace ser la mejor y la peor de las especies que pueblan la tierra, somos capaces de patentar las mayores crueldades y también, de protagonizar las más grandes heroicidades.

Quizás lo que más nos falta en previsión y memoria.

Nos falta memoria para recordar que eso que llamamos Holocausto, no se gestó de un día para otro sino que fue un largo proceso en el que se  tomaron decisiones de gran calado que daban oxígeno a líneas políticas y a gobernantes a los que habría que haber amordazado y eliminado sin darles tiempo a generar tan grandes tragedias que marcaron para siempre la Historia de la Humanidad. Quizás si Hitler hubiera resbalado en la bañera,  hoy la Historia sería diferente y sobre todo, 12 millones de personas no hubieran perdido la vida de forma tan horrorosa como inútil.

Y nos sobra pereza e indiferencia para no permanecer pasivas ante los mensajes, por triviales e insignificantes que parezcan,  que vayan en la línea de justificar, minorar o  banalizar una tragedia de dimensiones tan descomunales. Y de forma particular, frente a quienes pretenden decididamente someter a las víctimas, tantísimos hombres, mujeres y criaturas inocentes a la última de las humillaciones y venganzas: hacer que su existencia y sus terribles muertes, parezcan un espejismo y sus verdugos personajes de cartón, que no merecen castigo eterno, sino simplemente la paz del olvido.

No hay que vivir  con la vista en el pasado, ni se trata de alimentar nostalgias innecesarias y nada operativas. Vamos avanzando, se producen errores, se hacen descubrimientos, aprendemos de las experiencias. Pero quienes se quedaron  en el camino en aquellos agujeros negros que cavamos con nuestra sinrazón y  nuestra pasividad, no pueden ser arrinconados. No repetir nunca, nunca más la historia, y en concreto episodios tan aterradores es algo en lo que hay que empeñarse, sobre cualquier otro interés o creencia.

Por eso está bien de vez en cuando,  refrescar la memoria y recordar nuestras miserias más vergonzosas, sin contemplaciones. Conocer la cara oscura del ser humano, servirá para reforzar el deseo de presentar la otra, la más gloriosa, la que nos coloca por encima de las bestias que nunca jamás se exterminan mutuamente por pura maldad.

PAPÁ, NO VENGAS EN TREN

Papa, ven en tren. Eso es lo que decía una antigüa campaña publicitaria, recomendando a los padres viajeros usar el tren para evitar los peligros de la carretera. Evidentemente, las mamis no viajaban entonces, que bastante faena tenían en casa, con la pata quebrada y los churumbeles.

TRENA día de hoy, el consejo no tendría mucha validez, sobre todo si se quiere preservar la salud, no solo física sino también psíquica, del mencionado progenitor ya que, tal y como funcionan estas últimas semanas los trenes, su uso representa una seria amenaza para la paz espiritual.

Mucha gente coge el tren todos los días para ir al trabajo, a estudiar o donde sea necesario. Para ello ha de utilizar un servicio que se dice público, aunque parece más útil a los fabricantes de coches, por lo que incentiva su uso

Y es que coger un tren es, a veces, una aventura a lo Indiana Jones porque nunca sabes, sentado en el asiento que religiosamente has pagado, si una voz fría y aséptica te informará de repente de la anulación precisamente de ese tren. Habrás de poner tus esperanzas en el próximo sin que a nadie le importe que tus citas médicas se vayan a la porra, que llegues tarde al trabajo o que pierdas la entrevista que tenías concertada…

En esos días de caos en los que parece que la RENFE no haya perdido un tornillo sino la caja de herramientas entera, es fácil que instalado ya en el tren, éste cambie súbitamente su destino, y ya no vaya a dónde tú creías,  sino a otro lugar, sin duda con algún atractivo turístico, pero que sin embargo, no es momento de visitar. O que sufra una avería mortal sin que haya McGyver cerca para arreglarlo.

Más de una vez, se producen situaciones que podrían ser jocosas sobre todo si uno no las protagoniza. Porque, innegablemente, hay una inmensa carga de comicidad en esa masa de aspirantes a pasajeros que vagan por los andenes buscando desesperados el tren que ha de llevarlos, sin que los altavoces lancen ni una maldita información, ni haya persona humana al alcance para disipar dudas, bastante urgentes y razonables.

Se les ve deambular por los andenes, al modo “walking dead”, buscando pistas que indiquen cual será el convoy que partirá temiendo, como alguna vez se ha visto, que a velocidad de vértigo se lancen los pitidos reglamentarios y se cierren las puertas, marchándose con algunos afortunados dentro, mientras que el resto, con menos olfato para oler el tren saliente, se desespera en el andén. Y eso a las 8 de la mañana, no tiene ninguna gracia.

Vendieron hace poco el wifi gratis en las estaciones como una gran mejora, señal inequívoca de la modernización de la empresa. Seguramente la mayoría de usuarios prescindiría gustosamente de ese wifi, malo y limitado, a cambio de contar con personal humano y accesible en las taquillas a todas horas. Porque es duro tener que hablar con tornos que no se abren o máquinas expendedoras de billetes, que ni saben ni contestan.

Dicen las estadísticas que la Comunidad Valenciana es una de las más impuntuales porque la mayoría de los trenes supera los tres minutos de retraso sobre la hora prevista. El caos circulatorio general de las últimas semanas es mucho más estresante que tres o incluso treinta minutos de retraso soportados con resignación aprendida.

Papa, ven en tren, decían. Pero habría que añadir, y tómatelo con calma, ten los nervios templados y, sobre todo, no tengas prisa. Nosotros, tu feliz familia, te esperaremos con paciencia, por tarde y cabreado que llegues.

EL VIVO AL HOYO Y ….

Mañana es el Día de los Difuntos y somos un país aficionado a procesionar a los cementerios, a llenarlos de flores, a comer en familia  para recordar a los ausentes haciendo un esfuerzo por revivirlos en nuestra memoria , porque según el tiempo pasado desde su marcha, su recuerdo se va desdibujando haciéndonos sentir más solos y un poco traidores.snoopy

Quizás sería bueno quitarle un poco de dramatismo al día y hacer un esfuerzo para convertirlo en una jornada  que no solo evoque tragedias y pérdidas sino que también provea de consuelo y  respiro  a quienes sufrieron una pérdida y han de vivir con ella, luchando por recuperar la alegría y el coraje de vivir.

Porque dice el refranero, que suele ser bastante bruto eso de “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”, que es una gran verdad, expuesta con bastante poca diplomacia y cuidado de los sentimientos ajenos. Pero es una verdad tan grande como esas pirámides gigantescas que los egipcios construyeron para guardar momias olvidadas.

Si nacemos para morir, como tantos filósofos, grandes o de ir por casa,   han defendido a lo largo de la  historia de la Humanidad, ya sería hora de que nos fuéramos acostumbrando, naturalizando la idea y  asumiéndola con todas sus repercusiones para hacerla jugar en nuestro favor y no en nuestra contra. Si hay que morirse, vivamos sin miedo porque el final está cantado. Si hay que morirse, aprovechemos la vida sin racanería , relativicemos nuestros disgustos cotidianos y apostemos por la felicidad permanente. Solo hay una vida, una oportunidad y lo único que sabemos cierto es que es finita, porque lo de las prórrogas sobrenaturales, la luz al final del túnel y otras fantasías está por demostrar, aunque todo el mundo es libre de buscarse la vida y explicarse la muerte como mejor le parezca.

Tras esta declaración de principios, propia de un curso básico de autoayuda,  es evidente que habría que diferenciar entre la muerte ajena y la propia, porque no la procesamos, ni sentimos de la misma manera.

Nuestra propia muerte es un mal menor, mira por donde,  porque una vez muertos ya se nos pasó el momento de sufrir, quejarse, o protestar.  Aunque es bien cierto que  un deseo compartido por la mayoría del personal es el de tener garantizada una muerte digna, amable, elegante, sin dolor ni pérdida de dignidad. Es esa una íntima aspiración  de la mayoría de las personas a pesar de que algunos de nuestros representante políticos más impresentables mantengan  que ese es un tema que a nadie preocupa por lo que no son necesarias leyes que regulen un momento sobre el que todos querríamos poder decidir en la medida de lo posible sin someterse a decisiones ajenas que a veces no nos lo ponen nada fácil.

Que levanten la mano quienes nunca hayan imaginado su propio fallecimiento y hayan deseado poder decidir sino el cuándo, que por mucha vida sana y hábitos saludables no depende de nosotros,  por lo menos el cómo. No a todo al mundo le gusta programar la música de su entierro y el color de las flores pero sí que sería preferencia generalizada tener la seguridad de que el transito será  rápido e indoloro. Algo que una ley adecuada nos podría garantizar.

Es mucho más insoportable la muerte ajena, la de los seres queridos que estimamos porque la muerte nos obliga a prescindir de su compañía, a no disfrutar de su contacto, de la convivencia con ellos. La muerte es siempre un punto y  final para las relaciones basadas en el amor, en la necesidad y a nadie le gusta decir adiós. Por eso luchamos como jabatos para mantener el recuerdo, por recordar olores, voces y gestos que nos reviven a quien se fue, en una pelea eterna que dura hasta que nosotras mismas nos vamos a descansar. Dicen que el tiempo todo lo cura, pero las ausencias nunca dejan de doler. Simplemente nos acostumbramos a ellas, como a una muela que nos da avisos de vez en cuando de su dolorosa existencia.

Mañana se llenaran los cementerios. Se repetirán conversaciones nostálgicas de tiempos que nunca se repetirán con personas que ya no están aquí. Quienes sí que estamos, todavía, hemos de mirar la vida que tenemos y hacernos dueños de ella, para que cuando bajemos definitivamente la persiana, tengamos la mochila llena de alegrías y una multitud de personas que nos echen de menos. Eso es lo único que nos llevaremos y en realidad lo único que nos hace falta.

 

 

 

PRESUPUESTOS Y MUJERES

No tenemos Presupuestos del Estado todavía para el año próximo y como en las buenas películas de suspense nos van a dejar con la incógnita durante un buen rato. El PSOE y Unidos Podemos han hecho una propuesta que puede resultar bastante satisfactoria pero el resultado final depende de conseguir el necesario cambalache aritmético en el Congreso de los Diputados donde todos deben mojarse.pptps2

Lo cierto es que no es una mala proposición porque, entre otras cosas, beneficia especialmente a las mujeres que bien que se lo han peleado sin lugar a dudas.

La subida del SMI, con ese tope mínimo de 900 euros para todo bicho viviente es para algunos una catástrofe sideral que conlleva la extinción de la Humanidad,  pero para las mujeres es un auténtico acto de justicia. Sólo se desbaratan ante la idea quienes cobrando 150.000 pavos al año, se creen legitimados para pedir austeridad. Quienes sufren una amnesia absoluta que les impide recordar que la Iglesia Católica percibe al año 11.000 millones de euros no se sabe exactamente porqué o que la corrupción ha supuesto un coste cifrado entre 24.000 y 90.000 millones de euros. Cifras que hacen que los 340 millones que supondrán la subida salarial sean pecata minuta.

La propuesta incluye otras medidas que serán recibidas como agua de mayo por las mujeres de este país. Como las cuidadoras, cuya cotización a la seguridad social se vio suspendida de golpe y repente cuando a los gobernantes populares les pareció que lo suyo debía ser devoción, sin nada que ver con la aportación que supone a la economía del país. O la rebaja del IVA del 10 al 4% que encarecía productos básicos de higiene femenina como compresas y pañales, como si fueran artículos de lujo, penalizando el bolsillo por un gasto que no tiene nada de fashion.

Y no solamente hay que hablar de medidas estrictamente económicas. El acuerdo incluye la firma y ratificación del convenio 189 de la OIT lo que permitirá a las Empleadas de Hogar, dejar de ser esclavas del hogar para ser trabajadoras con derechos. O la equiparación de los permisos de paternidad y maternidad que igualará a mujeres y hombres en sus obligaciones familiares, acabando de una vez por todas con el extra de responsabilidad que las relegaba del mercado laboral otorgándonos el dudoso honor de ser el segundo país de la Unión europea con mayor índice de paro femenino.

En relación a la lucha contra la violencia machista, duplica los fondos destinados a los Ayuntamientos que pasan de 20 a 40 millones devolviéndoles además las competencias que les fueron retiradas. Pone en marcha las reformas legislativas que permitirán acreditar la condición de víctima de violencia de género sin necesidad de denuncia y elimina la absurda diferencia entre abuso y agresión sexual. También se compromete con carácter de urgencia a abordar una Ley de Igualdad salarial que acabe con esa brecha que tanto se ha tardado en reconocer y mucho más en eliminar.

Es por eso una buena propuesta, que aún siendo mejorable -siempre lo es- va en la línea de corregir las enormes desigualdades que estaban convirtiendo este país en el paraíso de unos pocos y el purgatorio de la mayoría. Ojalá quienes están empeñados en que la propuesta se descalabre, no triunfen en su objetivo. Ojalá tengan que lamentar su derrota, eso sí, desde sus lujosas mansiones . Mucha pena no darán.

BANDERAS

Son las banderas un tema delicado por excelencia, porque toca vísceras y levanta pasiones, a veces poco racionales. Hay quien moriría por una bandera y quien no entiende dónde está el consuelo de ser enterrado con ella. Pero siempre las opiniones divergentes deberían merecer respeto, aunque no sean compartidas. A menos que amenacen la integridad ajena o no respeten las reglas de convivencia en cuyo caso, en legítima defensa, no cabe más que combatirlas con todos los medios a nuestro alcance.banderas2

Banderas. Telas que ondean al viento y lanzan un aireado mensaje en pro de ideologías, marcando preferencias o recordando efemérides. En sí mismas, no tienen ningún valor. Todo depende de lo que representen, pero también de quien las enarbole, de sus propósitos, del fin perseguido. Porque es fácil pillar banderas ajenas y esconderse tras ellas para cometer maldades. O falsificarlas adornándolas con mensajes engañosos. O directamente inventarlas abusando de la credibilidad e ignorancia ajenas. No olvidar que cuelgan de un palo que, en ocasiones, puede alcanzar un enorme y doloroso protagonismo.

Hay banderas caducadas, casi podridas, a pesar de que quienes las defienden se empeñan en resucitarlas, aunque cada vez huelan más a muerto, muerto y enterrado, y próximamente vuelto a enterrar. Que pugnan y repugnan. Banderas que representan nostalgias criminales, llenas de odio y rencor, que hieren la vista e insultan la memoria de la historia. Esa historia que no admite cómodas adaptaciones a la medida de los propios intereses, porque la realidad no admite discusiones y no hay verdad más verdadera que la que afirma que el tiempo pone a cada cual en el lugar que merece. Aunque a veces haya tardado demasiado.

Las hay también excluyentes, impositivas, soberbias, que exigen total acatamiento so pena de condena de ostracismo, ese castigo que niega el saludo, el pan y la sal a quienes no se alinean tras ella. Quizás porque han conocido el infierno de la prohibición y el castigo, a veces, se llegan a considerar divinas y libres del juicio ajeno, confundiendo el respeto que, sin duda, merecen con el blindaje ante críticas o cuestionamientos. Exigen lealtades incondicionales, complicidades indiscutibles, para escapar de la crucifixión que espera a quien no grite su mensaje suficientemente alto y claro.

Otras tienen vocación de sábana más que de bandera y con su descomunal tamaño pretenden enterrar la verdad que no les conviene. Como también las hay tímidas, valerosas, fruto de íntimas emociones o convicciones personales que no desafían a nadie, ni pretenden convencer sino sólo expresar un principio, una querencia, un sentimiento que no se quiere esconder pero tampoco hay necesidad de exhibir. Que son sólidas y sentidas y no necesitan escenarios gigantes, ni himnos patrióticos pero concitan la fuerza del ser humano que lucha por lo que cree.

Hay banderas que no existen y deberían. Y quizás sean las que más valgan la pena. Porque son las banderas que unen a quienes creen en la solidaridad, la igualdad y la libertad y la democracia. Grandes palabras que no se pronuncian sino que se practican. Banderas que no tienen, ni falta que les hace, quienes acogen con generosidad, educan en solidaridad, trabajan por la dignidad, viven en libertad.

Esta es una semana de banderas. Y no todas son iguales. Imprescindible discriminar y asignar a cada una el valor que merece. En todo caso, recordando que son trozos de tela que ondean al viento, símbolos valiosos para la escenificación pero inútiles por sí mismos para satisfacer necesidades reales y aliviar sufrimientos. No vale la pena luchar por ellas, aunque sí sea necesario defender hasta la muerte lo que algunas representan

EL RETORNO

Iniciado el mes de Septiembre hay  temas  de tratamiento obligatorio en la actualidad informativa, aunque sea en lugar secundario,  por lo menos hasta que recupere su tono habitual  la accidentada vida política y social a la que estamos acostumbrados.

Uno es el fin de las vacaciones, asunto sobre el que debería decaer la atención teniendo en cuenta que en este país, un 34% de las familias no se toma ni una mísera semana de vacaciones. Las vacaciones, en muchos casos, son un mito, un espejismo, porque quien percibe menos de 8000 euros anuales, bastante tiene con sobrevivir los 365 días del año. Y así vive el 25% de habitantes que toma el sol, sí, mientras que no le cueste dinero. Cierto es que, dado que siempre ha habido una cultura vacacional, se hace de la necesidad, virtud y  se utiliza esa ancestral táctica, entre el cariño y el abuso, que consiste en volver al pueblo o instalarse en domicilios familiares ajenos, donde se vive con las mismas estrecheces pero con un cambio de escenario que alimenta la fantasía vacacional a la que todo el mundo tiene derecho.VUELTA1

El otro tema obligado, va a ser sin duda el de la vuelta al cole. Un asunto al que casi todas las grandes marcas comerciales quieren brindar su nada desinteresada ayuda con promociones y campañas que convierten el retorno en un saqueo de las cuentas familiares.

Cuando algunos grandes almacenes se apropiaron desde sus departamentos de Publicidad de un hecho tan habitual y doméstico como la Vuelta al Cole, sabían lo que hacían. Lo convirtieron en una especie de festejo social que acaba exigiendo una inversión similar a la de bodas, bautizos y comuniones, quizá no en cuantía, pero sí en cuanto a la obligatoriedad de pasar por caja.

Jugaban con ventaja porque sabían que tras el desalojo de los centros escolares en Junio,  la vuelta del alumnado estaba garantizada, mientras que a la gente adulta que nunca se ha ido de sus trabajos porque no los tiene, ni de vacaciones porque no puede pagárselas, era más difícil convencerles de que había algo que celebrar.

Vuelta al cole, pero siempre, por supuesto, desde la óptica del consumo puro y duro, es decir, de fomentar la adquisición de multitud de artículos y accesorios que las criaturas han de llevar, flamantes, en su primer día de escuela como si su autoestima y sensación de seguridad tuviera que fundamentarse en el precio de sus gomas de borrar.

Hablamos,  no de libros de textos, asignatura felizmente superada, por lo menos en esta Comunidad, Andalucía y Navarra, sino de esa infinidad de artilugios y accesorios que las criaturas deben llevar en su primer día de clase. Sacapuntas, cuadernos, mochilas, lápices, rotuladores, reglas, calculadoras, estuches…Todo ello convenientemente decorado, según el sexo de las criaturas destinatarias cuya capacidad de elección queda derogada porque a las niñas les toca Frozen y a los críos Spiderman.

Aquello de huir de los estereotipos y apostar por educar personas sin imponerles   colores, ni, por derivación, lugares más o menos preferentes en el mundo, queda así en el rincón del olvido. Y se pierde, además,  una buena oportunidad de ahondar en otros de esos principios que compartimos en la teoría y machacamos en la práctica. Ese que se refiere a aquello del reciclaje, del reaprovechamiento, del consumo sostenible…

Pero nadie está por la labor de hacer comprender a las criaturas que esa mochila que costó una pasta hace pocos meses es perfectamente apta para su reutilización. Ni de aclarar que colores hay muchos, pero no significan nada y pueden elegir el que más les guste.

EL DILEMA

El cambio climático anunciado por el mundo de la ciencia desde hace ya muchos años, y negado con la misma insistencia por algunos políticos ignorantes y atrevidos, es ya una realidad que podemos percibir en cada inundación, en cada tornado, en cada fenómeno climático que nos deja boquiabiertos ante su potencia y su capacidad destructiva. PLASTICOS 1

El cambio climático nos acabará destruyendo a todos. No hace falta ser Nostradamus   para hacer la predicción. Destruirá a los que creen en él y se movilizan para impedirlo y a quienes en un ejercicio intolerable de egoísmo e insolidaridad, predican aquello del sálvese quien pueda, o peor aún consideran que no les afecta el asunto porque cuando se produzca el desastre anunciado, ellos estarán criando malvas.

Así  piensan algunos de la tercera edad, porque la acumulación de años no siempre hace más sabias y generosas a las personas. Pero también lo piensa parte de la gente joven, que es incapaz de interesarse por nada que no le afecte de forma individual, porque lo colectivo les resbala y presumen de su escepticismo como si eso fuera virtud en lugar de cobardía y estupidez. Y también hay adultos, ni jóvenes ni viejos, que se dedican a sobrevivir en el día a día que a veces se les presenta muy duro, trabajando, afrontando y resolviendo problemas, construyendo una existencia sin darse cuenta de que todo eso son edificios construidos en una bola, en un planeta,  que rueda hacia el desastre.

No nos pongamos apocalípticos. Que para eso ya hay películas la mar de descriptivas y angustiosas. También hay pasos en la dirección correcta  como los dados por el Parlamento de Navarra, o se proponen por la Comisión europea.

Si uno lo piensa, es un placer ver aumentar en las ciudades el número de personas que utilizan medios de transporte alternativos en lugar de coger el coche para ir al kiosco de la  esquina. Da un poco de susto ver la proliferación de  patinetes, tablas y otros inventos con los que la gente se desplaza de forma rápida y nada contaminante, aunque generando a veces cierto peligro para la integridad física del resto de peatones que ocupan la calle. Pero ciertamente son un avance indicativo de la colaboración necesaria en un esfuerzo colectivo , grande y permanente, que  será el único capaz de frenar la degradación de este planeta que nos acoge y que estamos demostrando que somos muy capaces de destruir.

Es también una medida acertada la restricción del uso del plástico por lo que tiene de contaminante de efecto permanente. El 90% de las bolsas de plástico se usan una sola vez, durante un período de entre 12 y 25 minutos como máximo y luego tardan más de 100 en descomponerse. Cualquiera se estremece cuando le dicen que cada segundo llegan al mar 200 kilos de plástico. Queda la pregunta de si hacernos pagar por las dichosas bolsas causará el suficiente disuasorio para abandonar su uso. Pagamos por ellas un precio ridículo desde el 1 de Julio aunque habrá que esperar al 2021 para su prohibición total.

España es el segundo país, detrás de Turquía, que más plástico está vertiendo en el Mediterráneo, ese que nos enamora, que cantó Serrat y que estamos convirtiendo en un vertedero asqueroso de toallitas. Quizás sea ahora de ponerse en serio a hacer los deberes, asumiendo que no hay nave espacial ni héroe forzudo que nos salve del desastre, si todas y cada una de nosotras, las personas, no entendemos que nos estamos jugando  nuestro presente y nuestro futuro, por unos hábitos y costumbres que no nos podemos permitir. No hay margen. No queda tiempo. No hay excusas.

O ecologistas  de corazón y de práctica, o especie de extinción. Ese es el dilema.

DE GOLONDRINAS Y PIEDRAS

Una golondrina no hace verano y “tota pedra fa paret”. Dos dichos muy dichos, en dos lenguas diferentes, que se contradicen flagrantemente. O quizás no, porque ambos son ciertos aunque, eso sí, según circunstancias. GOLONDRINA

Acoger a 629 personas cuyas vidas estaban en peligro es sin duda un hecho a celebrar. Sin reticencias, ni lecturas sesgadas, ni felicitaciones con la boca pequeña. Es un triunfo sin paliativos de la solidaridad que no tiene nada que ver con el buenismo, como algunos pretenden hacer ver. El hecho es que esas personas hoy respiran como resultado de una decisión política, diferente a otras que hubieran condicionado un final mucho más triste y habitual. “Tota pedra fa paret”.

Sin embargo, el rescate de las personas del Aquarius es una golondrina que no trae el verano de la vida, teniendo en cuenta que sólo en 2017 llegaron a este país más de 22.000 personas que prefirieron arriesgarse a la terrible muerte en el mar, que afrontar la inseguridad de sus propias ciudades. Cerca de nuestras costas se produjeron más del 20 % de las muertes por esta causa en todo el planeta. Son muchos cadáveres. Algunos bien a la vista, como el del pequeño Aylan, tan llorado a diferencia de otros anónimos y olvidados.

Las mujeres al poder, celebramos al unísono, porque, efectivamente, es nuestro momento. Quizás porque será difícil hacerlo peor. O porque la situación es tan difícil, que solo ellas parecen atreverse a enfrentarla, aún sabiendo el alto precio que pagarán por sus errores y fracasos. Son Vicepresidentas, Ministras, Alcaldesas… Se postulan para Jefas de la oposición, para Fiscalas Generales… Presiden el Consejo de Estado o dirigen periódicos de gran tirada. Sólo falta que nombraran a alguna Seleccionadora nacional de futbol. Eso sí que dejaría a más de alguno en estado de colapso mental. Sucede a todos los niveles, incluso en Xàtiva, donde una mujer preside por primera vez en toda su historia la Agrupación socialista de la ciudad. “Tota pedra fa paret”.

Pero la mera presencia femenina, siendo imprescindible, no es suficiente para cambiar una sociedad que lleva siglos ignorando y explotando a las mujeres. Eso solo se consigue con una práctica cotidiana, que nunca olvide a las compañeras de viaje que cementaron el camino por el que ellas transitan. Requiere un empeño permanente para conseguir cambios radicales que mejoren las condiciones de vida de todas las mujeres. Exige un tozudo esfuerzo para cambiar la forma de actuar y entender la realidad sustentada en otros valores, otros principios. Eso es el feminismo, una

teoría revolucionaria y transformadora por definición. No la golondrina vistosa que pía bien alto, pero que cuando se va, deja el mismo paisaje.

Esta semana se ha cumplido un año del 19J. Una fecha que pilló a bastantes ocupando los Ayuntamientos de muchas ciudades para reclamar 120 míseros millones de euros reclamados para financiar la lucha contra la violencia machista. En las últimas 48 horas han asesinado a cuatro mujeres más, en Barcelona, Pontevedra, Badalona y Granada.

Es la hora de que lleguen las bandadas de golondrinas, como si fueran los pájaros asesinos de Hitchcock, a exterminar las ideas que arman a los agresores machistas. Como el que asfixió a su mujer dejando 3 criaturas huérfanas.

Es hora de que consigamos muchas piedras, todas las necesarias, para construir el muro que nos defienda de quien es capaz de pegar dos tiros a su mujer tras una discusión. Un muro útil para dejar definitivamente fuera de la sociedad, a las ideas y a las personas que no merecen vivir en compañía de seres humanos porque ellos no lo son.

PERDONEN QUE INSISTA

Hay temas sobre los que pesa una especie de ley de punto  final. Por ejemplo, en el asunto  de la Reina de la Fira de Xàtiva existe,    una especie de ley del silencio derivada de la conclusión  del  referéndum realizado  en su día. Su resultado se entiende como una  sentencia divina que impide cualquier replanteamiento o debate posterior, permitiendo cerrar todas las bocas y silenciar cualquier discrepancia. Nadie quiere alcanzar la sabiduría, con una rectificación colectiva.2014-07-22 13.18.12

Cierto es que se realizó una consulta en 2016 en la que 3.984 personas avalaron la existencia de la figura de la Reina.  Algo impensable para quienes entienden con absoluta claridad, que esta figura es hoy anacrónica y prescindible. La figura, se entiende, no la persona que desempeña el papel. En ningún caso se trata, de cuestionar la valía y dignidad de las mujeres que han desempeñado y desempeñarán el puesto, si nadie lo remedia. Así que que nadie ha de pretender convertir el rechazo de la figura de la Reina, en el rechazo a las muchas mujeres que lo han hecho muy requetebién.

La opción ganadora en el referéndum resultó tan increíble porque de ninguna manera encaja con un país que secundó en masa una convocatoria feminista que reivindicaba igualdad y respeto para las mujeres.

Pero las opiniones pueden mutar y avanzar en coherencia con  valores  de igualdad  que consiguen ir triunfando  sobre  prejuicios caducos que poco a poco son erradicados. Y ya se sabe que las feministas y los feministas, que ahora resulta que son mayoría por aquí,  son tercas, incombustibles y nunca olvidan. Y por eso,  es legítimo declararse en rebeldía, y acogerse a la libertad de expresión o lo que queda de ella, para seguir defendiendo  las propias ideas.

Aunque sólo sea  como terapia contra los picores que produce toda la parafernalia sexista que la coronación  conlleva, merece respeto la manifestación de tan honda discrepancia e incluso un esfuerzo añadido para empatizar y comprender a quien no puede callar, a riesgo de reventar.

Lo que se presta a discusión es  la oferta de representación que se hace, sólo a ellas, basada en su condición de mujeres, como objeto ornamental, estéticamente agradable pero vacío de cualquier  contenido.

Opciones  existen, como la de Vilafranca  donde optaron por ejemplo por elegir niña y niño que realizaran estas funciones de representación de la ciudadanía.  O Moncada donde fue una persona intergénero -un tipo de identidad sexual- la que optó y fue elegida a ocupar el puesto. O Gata de Gorgos, donde ejerce esas funciones de representación una pareja perteneciente a una generación que es promesa de futuro.

Resulta difícil comulgar con tradiciones que se pegan puñetazos con el deseo de dejar atrás estereotipos que de ninguna forma favorecen a las mujeres. También era tradición fregotear la ropa en el lavadero, y a ver quien es el guapo que aboga aquí por mantener la costumbre.

 Al mismo tiempo que se preguntó sobre la reina se preguntó sobre los toros y es de suponer que la respuesta obtenida tampoco satisfizo a todo el mundo. Sin embargo hay diferencias importantes entre ambas preguntas ya que es legítimo opinar sobre el trato dado a los animales porque todos lo somos, dicho sea educadamente. Pero, en cambio, los asuntos relativos al papel de las mujeres  en la sociedad,  no deberían ser fruto de ninguna votación, sino determinados desde el respeto absoluto a los derechos básicos de igualdad y no discriminación. Se podría señalar también que la decisión tomada sobre los animales  está en la línea de una sociedad moderna y civilizada, mientras que las mujeres no tuvieron tanta suerte.