Categoría: SOY CIUDADANA

NO NOS MOVERÁN

Movilidad: capacidad para moverse o ser movido. Y eso es lo que somos, seres movibles, que nos desplazamos de un lugar a otro por placer o por obligación. Que nos movemos por nuestros propios medios o por medios ajenos. Con más o menos facilidad y comodidad.

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Y que solemos hacerlo, si está en nuestra mano, de la forma más cómoda, es decir, en coche, y si es el propio, mejor. Con lo que nos cuesta adquirir nuestro propio medio de locomoción, nos empeñamos en sacarle el máximo rendimiento y por eso queremos ir con él a todas partes, y además de puerta a puerta. Claro que eso exige un número ilimitado de aparcamientos, llena la ciudad de humos y gases desagradables, incrementa el ruido ambiental y perjudica a una mayoría silenciosa, los peatones, que ven sacrificado alegremente su derecho a vivir en una ciudad transitable con comodidad.

Además solemos aplicar la ley del más fuerte y exigimos para nuestros vehículos paso preferente, y que nos dejen conducir con libertad. Por eso ignoramos las normas y protestamos con acritud cuando se regulan los espacios públicos intentando que beneficien por igual a toda la población. Y nos quejamos de las multas sintiéndonos injustamente perseguidos, cuando solamente duplicábamos la velocidad permitida, restringida de forma indignante o nos hemos saltado un semáforo que estaba casi verde. Nos sentimos atropellados en nuestros derechos cuando nosotros no hemos atropellado a nadie. Todavía.

Nuestro coche es nuestro castillo y nos gusta ir solos, sin tener que compartir espacio, ni acordar horarios, ni esperar a otros pasajeros. Cada uno en su coche, igual que en su casa, aunque hagamos el mismo trayecto a la misma hora. Somos así de independientes. El transporte público no es lo nuestro. En algunos casos por sus propias deficiencias, hay que reconocerlo. En otros, léase el inicio del párrafo y se encontrará la explicación.

Pero luego hay unanimidad en desear una ciudad limpia y sin humos. Donde se respire aire fresco y no contaminado. Que huela a campo. Y odiamos el ruido de los motores, sobre todo el de las motos que rugen encabritadas, o de las bocinas que algunos hacen sonar alegremente.

Y también nos gustaría que nuestros hijos e hijas fueran solos al colegio porque hubiera calles seguras, sin tráfico, donde su integridad física no estuviera amenazada de ninguna manera. No solemos sentirnos solidarios hasta que nos vemos en esa situación, con quien circula con dificultad porque sufre alguna discapacidad, permanente o momentánea y se encuentra con aceras invadidas por terrazas o mobiliario urbano mal ubicado o escalones imposibles de superar.

Por todo ello, se está celebrando esta semana en Xàtiva y en multitud de municipios la semana de la Movilidad. Desde 1999, se celebra en toda Europa como un esfuerzo de las Administraciones Públicas para afrontar un serio problema como es el reparto justo del espacio público asumiendo que el problema no es el tráfico, sino la movilidad, como bien explicó el experto Joan Olmos en esta ciudad hace unos pocos meses.

En Xàtiva, que incluso se ha dotado de un órgano de participación lleno de contenido y dinamismo, es un tema que va cogiendo alas, valga la parábola aérea, fruto del empeño pedagógico de un área municipal que ciertamente no coleccionará en algunos casos muchas simpatías, pero está haciendo aquello para lo que fue elegida: trabajar

por la ciudadanía y junto a la ciudadanía para construir una ciudad moderna, solidaria y sostenible. Una ciudad que ha de ser repensada para todas las personas que transitan por ella y no sólo para los coches y quienes los conducen.

LAS RENTAS DE LA IGLESIA

Estamos en plena operación recaudatoria , es decir, en mitad de ese período del año en el que nos toca hacer las cuentas correspondientes con el erario público, lo que resulta un acto tan necesario como ir al dentista por los beneficios que obtendremos, pero sin duda igual de  antipático y a veces doloroso.  facebook_1498136577353

Vivimos en una comunidad organizada  que necesita  fondos  para mantener servicios necesarios que exigimos  a voz en grito si hace falta. Y poco a poco estamos comprendiendo, que defraudar al fisco es hacerse trampas al solitario y sólo promueve una sociedad un poco más ruin y mezquina. Claro que no ayuda mucho a mantener viva la responsabilidad ciudadana , los centenares de casos destapados que muestran las vergüenzas de algún prócer de la patria que,  era una artista a la hora de estafar a la Hacienda pública, ahorrándose su parte, efectivamente muy considerable, dada su considerable fortuna. Artimañas legales y asesores muy especializados cubrían sus delitos a la perfección y asusta pensar que por muchos que vayan al talego, demasiados quedaran impunes con sus cuentas secretas y su dinero ennegrecido.

En cualquier caso, aunque haya frutos podridos hay que pensar que la mayoría social de este país es consciente de que lo que es público y contribuye a nuestra calidad de vida, entre todos se ha de pagar. Y por eso, convertidos en contribuyentes  más o menos remolones, pasamos en estas fechas por caja, para liquidar.

Hay sin embargo, una cuestión final sobre la que se oyen diversas leyendas urbanas, fruto de esa afición a opinar como si tuvieramos el titulo de asesor fiscal bajo el brazo. Es la que se refiere a esa casilla final que te obliga a elegir entre la Iglesia Católica y Fines sociales.

Vaya por delante que quien se considere católico, apostólico y romano, y sea un fiel practicante que quiere que su dinero financie a la Iglesia católica, a su clero y a su culto, está en todo su derecho de hacerlo. Faltaría más. Y lo tiene bien fácil .

El problema lo tienen quienes por el contrario, opinan que la religión es una cuestión privada que, en ningún caso, debe ser financiada con fondos públicos y tienen difícil ser respetados en su elección.

La formulación de la cuestión parece querer ya contribuir al despiste, porque lo cierto es que al señalar cualquiera de las dos opciones, la pasta acabará yendo a la Iglesia Católica en mayor o menor proporción.

Y esta no es una institución precisamente en riesgo de quebrar ya que recibe del Estado   más de  11.000 millones de euros al año, aunque sólo  250  llegan a través del IRPF. De hecho en  2016, el 65% de las declaraciones no tenía ninguna cruz en la casilla correspondiente lo que parece indicar que no hay una tendencia generalizada a favor de financiar a la Santa Madre Iglesia.

Quizás se deba a que no es una entidad precisamente maltratada por unos poderes públicos que le deparan un trato exquisito y muy generoso en materia de privilegios  y subvenciones. De hecho, no solo está exenta de pagar impuestos como el de  sociedades,  obras,  patrimonio y sobre todo, el IBI , lo que es un auténtico puntazo dada la abundancia de  bienes inmobiliarios sino que además  recibe muy importantes cantidades, hasta   5000 millones de euros, para financiar la enseñanza católica en colegios concertados.

Así que si usted, contribuyente, no desea subvencionar a ninguna entidad religiosa, la recomendación de los expertos es no marcar ninguna casilla. Hagámosles caso, por una vez.

 

EL NEGOCIO DE LA MUJER OBJETO

Uno de los mejores abonos para alimentar el  machismo que la ciudadanía de Xàtiva y buena parte de sus representantes municipales condenan los días 25  de cada mes en la puerta del Ayuntamiento, es la cosificación de las mujeres. Tal palabro define el procedimiento por el cual se convierte a las mujeres en objetos, a ser posible de bonita apariencia,  aunque no del todo inanimados porque un poco de ánimo marchoso siempre viene bien  para el objetivo buscado.

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Éste es su explotación como fuente de negocio y beneficio,  como no podía ser de otra manera en esta sociedad mercantilizada donde todo se compra y se vende  . Y a esa finalidad,  prioritaria y descarada,  se subordina todo los demás: principios,  valores, creencias… En un mundo donde el dinero es la medida de casi todas las cosas, las mujeres son muy útiles para proporcionar, convenientemente cosificadas, pingües beneficios en innumerables negocios.

Así sucede, ya sea como usuarias de florecientes industrias derivadas de la más cruda tiranía estética, o como producto en venta  mediante la utilización de su cuerpo por partes, según su  uso y aprovechamiento: la vagina para el placer (en la prostitución) o el útero para parir (en las maternidades por encargo).  Sin olvidar otros tipos de explotación que, por su carácter más habitual, parecen menores: entrada gratis de las chicas en las discotecas como reclamo sexual, publicidad  sexista llena de piernas y escotes de imposible relación con el producto a promocionar …

También es cosificar, esa tendencia en apariencia inocente, de convertir a las mujeres en símbolos llamadas mises, reinas o festeras, con funciones de representación del  resto de la especie femenina .Cualquiera  sirve para personificarlas a todas, como si lo que tuvieran en común las mujeres no pasara de un diseño biológico básico, despreciando las cualidades y creencias , que son las que realmente  nos asignan  cualidad de seres humanos individuales.

Deriva también en la existencia de  profesiones tan curiosas como azafatas o paragüeras cuya función consiste  básicamente en lucir palmito, reuniendo requisitos tan curiosos como calzar un 38, amén de ser extrovertidas y simpáticas. Condiciones  absolutamente necesarias como todo el mundo sabe, para llevar un paragüas, durante tres días, de 8 a 18 horas, por 100 euros. Una oferta laboral que indudablemente no se puede rechazar.

Con todo, hoy  peligran  algunas de estas mal llamadas tradiciones, cuyo mérito está por demostrar. Así los australianos han sido los primeros en ofrecer a los ciclistas que participan en la   Tour Down Under, un ramito de flores pero no una muñeca de plástico. También en la Vuelta ciclista al País Vasco se han tomado medidas en igual sentido a las que se ha sumado el Ayuntamiento de Jerez,  desatando una agria polémica, como siempre ocurre cuando se tocan estos temas relativos a las mujeres, en los que no suele primar la sensatez sino el derecho de cualquiera  a opinar desde las vísceras.

En la Fira de  Xàtiva, en 2015 y 2016,  se pudo ver con motivo de la muy masculina carrera de motos, un ramillete de jovencitas,  en la calle y en formación militar, uniformadas con pantaloncillo escaso y camiseta blanca,  en algunos casos de talla inexplicablemente inferior a la necesaria,  que posaban sonrientes con el motero ganador o sujetaban paragüas para que las motos no sufrieran con el calor.

Es de esperar  que esta tradición por lo menos, desaparezca este año. Como desapareció la de tirar patos del campanario o ir a lavar la ropa al lavadero.  Más que nada por comprobar que esta  ciudad no va de farol y no quiere perder en su apuesta por la igualdad.cosificacion

MICROCORRUPCIÓN

Anda el personal bastante rebotado viendo como, telediario tras telediario,  van apareciendo casos de corrupción cada uno más tremendo  que  el anterior. Hasta 30 causas y 800 imputados. Parece mentira que tanta gente deshonesta,  al parecer, se haya refugiado  en el mismo partido. Eso sí que es mala suerte. chorizo

La lista de casos que  están en procesos judiciales es cuasi infinita sin que se pueda saber cuándo llegarán a término  viendo lo lenta y poco inexorable que es  la justicia por lo menos, en determinados casos. La condena en firme sería lo único que quizás aliviaría la sensación general de ser una sociedad estafada impunemente por unos cuantos impresentables repeinados que además, se van de rositas. Aunque lo interesante, como se exige hasta la saciedad, es que devuelvan lo robado y no saquen beneficio, ni presente ni futuro, ni ellos ni su entorno,  del delito cometido. Porque, en caso contrario,  sale barato penar unos cuantos años para disfrutar después de una privilegiada  vida a cuenta de lo robado.

Hay países, que sin tener la solución definitiva porque no se trata de otorgar certificados de santidad, tienen el tema algo más controlado. Hubo un presidente alemán que  dimitió por un nimio asunto de favores y un ministro de Defensa que hizo lo mismo por plagiar su tesis doctoral. En Francia llegaron a condenar a un Presidente de la Republica por malversación de fondos públicos. En Japón, llegó al impensable e indeseable extremo en 2007 del suicidio del  ministro de Agricultura , Toshikatsu Matsuoka, que  se quitó la vida horas antes de afrontar una sesión parlamentaria sobre la ocultación de donaciones económicas. Incluso aquí en España, no hace tanto,  un político de primer nivel,  dimitió por tener un hermano aprovechado que ocupaba despachos oficiales por la cara.

En cualquier caso,  quienes despotrican hasta la afonía contra tanto mangante deberían reflexionar sobre la parte de responsabilidad colectiva existente. Porque un sistema corrupto no nace, crece y se reproduce en solitario, sino que prospera , entre otras cosas,  gracias a una permisividad ambiental que fomenta y tolera  conductas en apariencia inofensivas.

Somos un país de listos, de pícaros que ensalza a quienes -dicho amablemente- cazan al vuelo las  oportunidades, aunque en el camino se queden algunos de los principios que luego se enarbolan como bandera y se exigen a gritos. Por eso, nos burlamos de quien devuelve el mazo de billetes que se encontró olvidado en el taxi. O competimos a ver quien engaña más en la declaración de la renta.  O nos quedamos con el cambio que nos dieron equivocadamente. O pedimos facturas sin IVA. Por eso, a veces, identificamos honradez con estupidez y desacreditamos, con más o menos crueldad,  a quien no admite cambalaches, ni comete aprovechamientos ilícitos ni siquiera a la hora de llevarse folios de la oficina.

La corrupción es el cuarto problema más importante para la población mundial tras las drogas, el terrorismo y el tráfico de armas. Véase pues la urgencia de que las personas decentes actúen contra ese monstruo,  desde su trinchera, con humildad y con decisión, sobre todo cuando sólo les vigila su propia conciencia.

Pero es la clase política, sin excepciones, la que debe dar un ejemplo inflexiblemente rígido de honestidad, sin sitio  para la más mínima transgresión. Ni la más tonta, ni la más insignificante, ni la más inocente. Conscientes de que hoy,  cualquier atisbo de abuso de poder, de aprovechamiento ilícito, de privilegio indebido, que implique el incumplimiento de las normas que rigen para cualquier mortal que carece de cargo público, es letal para la credibilidad de cualquier Gobierno, especialmente en el ámbito municipal.

TÚ DECIDES

Han lanzado un desafío. Este Ayuntamiento, demostrando su clara vocación de tender puentes hacia la calle huyendo del cómodo silencio de los despachos,  ha hecho una oferta que no se puede ignorar.  Se ha dirigido a todas las mujeres y hombres mayores de 16 años ofreciendo  la emocionante posibilidad de abandonar fugazmente el ingrato papel de  espectadores pasivos  para decidir, sin intermediarios, importantes cuestiones que se miden en dinero, que al fin y al cabo,  es el valor que más apreciamos.

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Como quien no quiere la cosa, desde el mandato de la participación ciudadana, han lanzado  un  guante a la cara de la gente y  han dicho “Ahí tenéis eso. Es vuestra oportunidad. Aprovechadla.”

“Eso” son 250.000 euracos del presupuesto municipal, casi 42 millones de pesetas de las de antes. Y lo que hay que  hacer es decidir su uso, haciendo propuestas de inversiones que reviertan en beneficio de la comunidad. Son los presupuestos participativos. Es una película fácil de contar y, previsiblemente, con final feliz porque todo el mundo ha de salir ganando.

Se trata de  imaginar que el Alcalde ha sido desalojado  momentáneamente de su sillón, ocupado ahora por cada vecino o vecina de la ciudad  que, pletórico de buenas intenciones, tiene la encomienda de administrar un considerable presupuesto para conseguir la mayor satisfacción colectiva.   Hay que soñar, como en aquel mítico y casposo  programa “Reina por un día”, que se tiene por  un rato, la llave del cofre del dinero  y esforzarse para tomar la mejor decisión sobre su uso.

Hay condiciones, claro. Siempre las hay. Pero parecen sensatas, necesarias  y factibles. No se pueden proponer proyectos mirándose el ombligo, por muy bonito y necesitado que éste parezca. No vale pedir la construcción de la Muralla China, o solicitar un servicio que exija inversiones durante años comprometiendo presupuestos posteriores. No hay que insistir en lo que ya está previsto. Hay que pensar en el aquí y en el ahora, ajustándose al presupuesto y respetando los plazos. Hace falta echarle imaginación, inteligencia, creatividad y sobre todo, sentido común y de comunidad. Hay que ser realistas, generosos y competentes. Habrá que priorizar. Y buscar apoyos, encajando  diferentes intereses para encontrar acuerdos donde tendrá  que haber cesiones y ganancias. En fin, hay que hacer política, pero de la buena, de la que engrasa la convivencia  y evita los roces buscando el beneficio colectivo.

Puede pasar que haya quien no se entere, porque ni lea, ni escuche ni sea usuario de redes sociales por lo que es imprescindible que a todas las casas llegue la información. Y también quienes no se crean nada, pasotas y desconfiados, porque tantos desengaños a cuenta de la casta, les ha llevado al escepticismo más absoluto, generador de impotencia y esterilidad.  Hay que remover esas cenizas para que recuperen  su confianza en lo público. Y  luego están los perezosos,  los indolentes, los que andan muy ocupados y  no tienen tiempo para ir a votar y mucho menos para hacer propuestas. Y votar es absolutamente necesario como manifestación inequívoca de la responsabilidad ciudadana y el compromiso con la participación.

Xàtiva tiene una oportunidad de oro para comprobar, tras la amarga experiencia de haber sido víctima de peligrosas e incompetentes decisiones, que hay otra forma de  administrar el dinero público, el más importante, el dinero de todos. Pontificar, criticar, maldecir o reclamar son lógicas y necesarias reacciones  ciudadanas,   pero también apreciar un nuevo modelo de gasto e inversión totalmente diferente y enormemente productivo. Tiene un valor indiscutible porque cuenta con la inteligencia colectiva, evita los privilegios y busca el bien común. Tratemos de estar a la altura de las circunstancias.

EN LA COLA DEL PAN

Este viernes pasado mataron a una vecina. Se llamaba Josefa Cuquerella, y tenía 75 años. Xàtiva es un pueblo grande o una ciudad pequeña, según se mire, así que es probable que mucha gente  la conociera de vista o de referencias. La cercanía hace que mucha gente reaccione con especial virulencia y congoja ante un nuevo asesinato machista, pero también que la esencia del suceso -una  mujer asesinada  por su condición de mujer- quede desdibujada  entre consideraciones gratuitas que rozan el comadreo pueblerino.

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Lo verdaderamente importante es el hecho de que la violencia sobre las mujeres, el monstruo  contra el  que se pelea día a día y desde hace tiempo en esta ciudad,  se ha manifestado en su forma más brutal muy cerca, casi en la calle de al lado.

Por eso, como debe ser, se convocó con toda celeridad, una concentración ante el Ayuntamiento, que durante cuatro minutos manifestó de forma  palpable el rechazo institucional y ciudadano ante un hecho tan repugnante.  Dado que el supuesto culpable ha sido detenido y ya está a disposición del juez, podría  parecer que  del triste  asunto, poco queda por decir. En breve, Josefa  quedará doblemente  enterrada  bajo una actualidad palpitante que pronto hará que de  su nombre y su terrible muerte no se acuerde ni dios. No es nada personal, es que son tantas…

Este año, del que no han pasado ni dos meses,  ya hay 12  nombres en esa lista de la vergüenza, contando a esa criatura de apenas un año,  a la  que mató  su padre tirándose con ella  por la ventana para, como dejó dicho, darle  a la madre donde más le pudiera doler. O esa niña de 14 años, que junto a su madre, fue acuchillada hasta la muerte. Es, desde luego,  verdaderamente escandaloso. Cualquier persona decente se lleva las manos a la cabeza y protesta  en la cola del pan, o en la barra del bar poseída de una legítima indignación. O maldice a quienes así  actúan. Y la mayoría lamenta sinceramente tantas muertes evitables.

Pero lo malo es que no es suficiente. No lo ha sido nunca, ni lo es ahora.  Las concentraciones en silencio lanzan un mensaje de rechazo que, indiscutiblemente,  precisa de una mayor concreción para dejar de ser un símbolo, positivo pero insuficiente.

Hace un año, el 7N, Madrid se llenó con una multitud cabreada que exigió que quienes pueden hacerlo, hicieran de una puñetera vez lo que tenían que hacer. Ese Pacto de Estado, ese  acuerdo que, por encima de cualquier otro interés, asignara a la lucha contra la violencia de género  los recursos necesarios. No vamos a volver todas las semanas. No se puede. Pero lo cierto es que no ha habido mucho éxito, para que engañarse. Con un panorama político tan animado como el que tenemos, las prioridades bailan a ritmo de samba, y lo que hoy es una urgencia, mañana es un marrón, que nadie quiere comerse. Y perdonen el cinismo, porque siempre hay honrosas excepciones, pero son los resultados los que cantan.

Tampoco contribuyen ciertas conductas individuales que son aparentemente inocuas, pero dan de comer al monstruo.  El lenguaje que no respeta a las mujeres, el desprecio al  valor de su trabajo, la indiferencia hacia conductas insultantes, la tolerancia ante abusos bien reconocibles..…. todo ayuda, alimentando prejuicios y estereotipos. Por eso,  las mujeres y  hombres, esos “nadies” que en realidad son el todo,  son también quienes en la barra del bar o en la cola del pan, pueden obligar al monstruo de la violencia machista a que cierre su asquerosa boca y deje de matar  a las mujeres.

Tan sencillo como ir en bicicleta, haciendo que ambas ruedas vayan en la misma dirección.

 

 

 

 

CIUDAD LIBRE DE DESAHUCIOS

Ciudades libres de desahucios, ese es el objetivo. Pero quien esté libre de pecados que tire la primera piedra. Y desde luego no podrá ser nuestra ciudad donde se siguen produciendo desalojos que no se frenan con buenas intenciones.

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Tener que abandonar la propia casa es una de las experiencias más duras para un ser humano. El techo en que te proteges, el lugar en donde creces, el espacio de convivencia con la familia es un terreno sagrado, que incluso la ley, en otras de sus vertientes, protege como espacio inviolable .

Sin embargo, hay quienes están autorizados a transgredir esta regla básica. Son los bancos que pueden desalojar a la gente de sus casas ante los impagos de hipotecas porque la ley , ciega, sorda y a veces torpe, se lo permite.

Mientras la crisis siga castigando a las personas, miles de familias deberán dejar de pagar la hipoteca, igual que han dejado de calentar su casa, para poder comer. Cuestión de prioridades.

También ha habido, por cierto, entidades bancarias codiciosas que por su mala gestión han tenido que ser apuntaladas por el Estado con cantidades astronómicas, que han dejado tambaleándose las cuentas públicas. Fondos donados generosamente, sin intención de reclamar su pago, como inversión obligada de un Gobierno que sabe de quien es la mano que mece la cuna.

Quienes firmaron hipotecas con cláusulas abusivas a las que no pudieron hacer frente cuando las cosas se pusieron imposibles, no han merecido el mismo trato solidario y empático. En muchos casos, pagan caro su atrevimiento de querer poseer una vivienda y su errónea confianza a la hora de firmar una hipoteca.

Lo cierto es que La ley española de desahucios vulnera la normativa comunitaria porque no garantiza una protección eficaz de los consumidores frente a posibles cláusulas contractuales abusivas en las hipotecas. Lo cierto es que se producen actuaciones que siendo legales, son absolutamente inmorales, injustas y contradictorias. Sólo habría que preguntarse porqué es tan importante respaldar el derecho de los bancos a cobrar su deuda , pero no lo es respetar el derecho constitucional de las personas a tener una vivienda.

Esta semana estaba previsto que el Juzgado ejecutara en la ciudad de Xàtiva, un lanzamiento que es el término, bastante gráfico, utilizado para describir la acción material de un desahucio. No se produjo porque la Plataforma Antidesahucios de Xàtiva, hizo un llamamiento que encontró respaldo legal y humano. Porque la sociedad civil se hizo presente y arrimó el hombro en lugar de dar la espalda.

No es un caso único. Según la PAH durante 2016 se produjeron 550 desalojos en el partido judicial de Xàtiva. Cuentan que hay gente que lleva más de 4 años esperando una orden de ejecución que puede llegar cualquier día y que los pondrá automáticamente de patitas en la calle. Esa no es forma de vivir.

Por eso, en positivo hoy se puede celebrar que una familia siga durmiendo en su casa (con cautelas, porque sólo es una prórroga) .Siendo conscientes, no obstante, de que el apoyo institucional previo junto a asesoramiento cualificado hubiera evitado el aislamiento y la desinformación que son factores de segura derrota

En negativo, hay que lamentar la inaplicación de las medidas aprobadas por todos los grupos del Ayuntamiento de Xàtiva en Septiembre de 2015. En concreto, elaborar un convenio con los Juzgados para anticiparse y poder actuar ante estas situaciones así como realizar un inventario de pisos vacíos que fueran propiedad de entidades financieras para estudiar un posible recargo del IBI.

Xàtiva, ciudad libre de desahucios, no es un slogan electoral. Es una impostergable aspiración ciudadana que exige respuestas coherentes.

WWW.XATIVA.ES

Hay muchos setabenses que sin ser frikis de la informática, teclean esa dirección en el ordenador cuando necesitan  alguna información de su Ayuntamiento. Su intención es obtener la indicación que precisan, pero también, en el colmo del optimismo,  transmitir y  recibir respuesta sobre opiniones o sugerencias relativas a la gestión municipal. No hay mayor soledad, ni sensación de burla, que la del administrado que por responsabilidad ciudadana abre una línea de comunicación que la Administración ignora olímpicamente.

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La era digital no ha llegado a todos por igual, pero se ha convertido  en una potente herramienta a la que recurrimos con frecuencia para que nos haga más fácil la vida. Acostumbradas a enterarnos de todo tarde y mal, una buena web municipal, puede ser la herramienta útil para recibir información permanente y actualizada, realizar trámites y transmitir opiniones y quejas.

Por eso, una web bien diseñada, con buenos contenidos y mejor funcionamiento  es como un premio gordo en la tómbola de la política municipal de este país.

En Xàtiva no hemos tenido la suerte. La web del Ayuntamiento, www.xativa.es, es un laberinto complicado y farrragoso, con un diseño antigüo de letra minúscula y formato pasado de moda. Merecen respeto y aplauso las contadas excepciones que demuestran el interés de quien gestiona esas áreas por ofrecer un mejor servicio,  por ejemplo, Urbanismo y Gran Teatre.

Es un elemento humillante e indicativo  de la falta de modernidad  el lenguaje utilizado, que generalmente se empeña en excluir  a las ciudadanas, las contribuyentes, las participantes con un lenguaje  sexista, desdeñoso con las mujeres,  inconstitucional y además  pasado de moda.

Abundan  las noticias que pregonan el buen hacer de nuestros gobernantes, pero lo cierto es que, aunque  nunca viene mal alimentar la propia autoestima, ésa no debiera ser ese la principal utilidad. Máxime cuando en general, el reloj se paró en demasiadas secciones que dejaron de informar allá por Abril de 2015, como es el caso de Juventud o de Dona donde aparece una encuesta cuyo plazo terminó en Septiembre de 2016. También aparecen proyectos prometedores e innovadores de los que luego jamás se supo, como el Registro de Artistas Musicales o el Socarrats al exili.

En lo que se refiere a información administrativa destaca la asiduidad y constancia con la que se publicitan listados de solicitantes, admitidos, excluidos, etc… en materia de Recursos Humanos que junto con información relativa.  por ejemplo a los permisos para cortar cañas,  son bien fáciles de detectar. Más difícil es por ejemplo, encontrar el Plan de Igualdad laboral cuya búsqueda es similar a la de Wally o el Presupuesto de 2017, que directamente no aparece  tras casi un mes desde su aprobación. Están disponibles las Actas de los Plenos y Juntas de Gobierno, por lo menos hasta Octubre de 2016, como es exigible en un Ayuntamiento sin cortinas.

Una web bien trabajada, es sobre todo, un elemento esencial para garantizar la transparencia de la acción de Gobierno.  Eso implica,  como así aparece, publicitar de forma abierta los bienes del personal político de modo que no haya duda alguna  a posteriori sobre ilícitos aumentos de patrimonio. Pero requiere también,  algo tan básico como colgar las agendas de los concejales y concejalas. Hoy por hoy, aparece la del alcalde, cuya consulta no es demasiado clarificadora pero no se mencionan las ocupaciones previstas del resto de responsables municipales, que también deben, como el Rey del cuento, acostumbrarse a andar desnudos sin esconder las vergüenzas de una gestión perezosa , si ése fuera el caso.

Transparencia, nos prometieron mirándonos a los ojos y firmándolo en San Domenech. Transparencia es, entre otras cosas, una buena web municipal.

 

 

 

LAS PRIMERAS DE LA LISTA

Esta semana macropuéntica, palabro que me acabo de inventar, se debe fundamentalmente a dos eventos, una fiesta religiosa, la de la Inmaculada Concepción y otra civil, que es la celebración del Día de la Constitución.

La Constitución de este país, tiene 38 años y está  ya la pobre bastante amortizada. Tuvo, y eso no se lo niega nadie,  un papel estelar en determinados momentos de la historia pero a día de hoy, tiene tantos descosidos que necesita algo más que un remiendo.

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Pero sucede que a todos les da miedo meterle mano y todos hablan de su necesaria reforma pero nadie coge el toro por los cuernos y se atreve con ella. O sí, pero siempre que sea con discreción, para hacer lo justo, según los propios intereses, pero sin abrir la veda no sea que se abra la caja de los truenos y todo el mundo se ponga a pedir     mejoras a diestro y siniestro -nunca mejor dicho- , y ya sea imposible cerrar la caja porque no haya acuerdo sobre lo que ha de contener.

Si hay una palabra sagrada en este tema, es la del consenso, el acuerdo porque al parecer sin él, nada es posible aunque con él, el resultado sea algo decepcionante.

Reformar la vieja ley, no es tan difícil. Aunque algunos dicen que es un trámite difícil y complejo, lo cierto es que cuando se quiere, cuando se quiere de verdad, que decía el poeta aunque aquí no estamos hablando de amor, se puede.  Véase la triste noche del 2010 cuando se cambió la norma para poner a los bancos antes que a las personas. Y ya antes en el 92, cuando se añadió una palabra necesaria para adaptarse al Tratado de Maastrich recién firmado. Para esas cosillas, el acuerdo entre fuerzas políticas, entre todas ellas,  fue rápido y eficaz.

Puestos a cambiarla hay una larga lista de mejoras propuestas. Desde la cuestión territorial  al Régimen del Estado, aunque no se conocen propuestas de medidas para garantizar que luego se cumplan sus preceptos en toda su literalidad. Ya sabemos todos y todas que aunque en ese viejo documento se hable de forma solemne del derecho a la vivienda, a la educación, al empleo, etc…luego tales derechos se convierten en algo así como recomendaciones subordinadas  a lo que es posible, lo que se puede pagar, lo que es oportuno, lo que es prioritario…Y por eso sigue habiendo en este país, gente sin casa, escolares en barracones, personas en desempleo etc… y mujeres que son asesinadas por causas conocidas y evitables.

Las propuestas de  las mujeres  deberían ponerse las primeras de la lista, si en realidad este país sintiera que tiene una deuda contraída con las mujeres, siempre ciudadanas de segunda categoría. Y si no se olvidara con enorme tozudez que la mitad de la población son mujeres. Y la más importante  de las reformas, no es el asunto de la herencia del título de la Corona, del que las mujeres son excluidas de forma expresa y descarada. Cierto es que es una discriminación directa, directísima, de indudable  valor simbólico aunque escasa repercusión en la vida diaria de las mujeres españolas.

Lo que sin embargo, si tiene una repercusión brutal son otro tipo de medidas y actuaciones  que sobre todo por no existir, es decir, de forma tácita causan un gran mal a las mujeres.  Hay que recordar que para  empezar la composición del Tribunal Constitucional, el principal encargado de juzgar la aplicación de esta ley marco fundamental, debería ser, como la misma Constitución predica, equilibrada, es decir mantener una relación proporcionada entre mujeres y hombres. Hoy no la tiene.

Para seguir, y puestos a denunciar injusticias en el campo constitucional, habría que reclamar que a la hora de alabar a los padres de la patria que parieron esta norma, cuya importancia y trascendencia nadie discute, se acuerden también de las madres de la patria, las mujeres constituyentes que participaron en pie de igualdad en ese trabajo sin que a posteriori nadie se acuerde de ellas.

Pero sobre todo, la exigencia de las reformas gira en torno a  su contenido, ese que hay que modernizar, actualizar….y que debe acordarse de forma inexcusable  de las mujeres. A la hora de hablar de derechos sociales, económicos, de acceso a la cultura, sería bonito que los y las nuevos constituyentes tuvieran en cuenta a las mujeres de este país, cuyo acceso a los bienes comunes o a los derechos colectivos siempre se ve mermado y reducido en relación a los hombres.

A la hora de hablar del derecho al trabajo, no hace falta insistir mucho más en que las mujeres tienen menos acceso al empleo retribuido, sufren más precariedad, cobran menos salarios y ocupan siempre los puestos más bajos de las pirámides jerárquicas por lo que los reformadores de la constitución deberían tener en cuenta esta realidad para arbitrar mecanismos que reconociendo esa realidad sean capaces de cambiarla.

Así que bienvenida sea la fiesta de la Constitución, la ley que hizo de este país un estado democrático. Y bien recibidas sean las reformas que la mejoren y modernicen. Pero, oigan, partidos políticos que tienen que ponerse de acuerdo para cualquier modificación, esta vez, acuérdense de las ciudadanas españolas, de la mitad de la población, de las siempre olvidadas y por una vez, póngannos a nosotras y nuestras cosillas, las primeras de la lista. Ya va siendo hora.

 

PARA TODAS LAS PERSONAS, TAMBIÉN PARA LAS MUJERES

El Pleno del Ayuntamiento es un acontecimiento que pasa demasiado desapercibido, teniendo en cuenta que esta reunión periódica y pública de los representantes electos es el foro donde se toman, o por lo menos se publicitan, decisiones de enorme repercusión en la vida cotidiana de la ciudadanía.

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De hecho en el último se aprobaron los presupuestos del 2017, que no es cuestión menor como recoge la famosa hemeroteca donde aparecen las contundentes críticas de los antaño opositores, exigiendo unos presupuestos que sirvieran a las personas y al presente y al futuro de la ciudad. Ahora son quienes toman las decisiones y esa parece ser su pretensión, aunque lastrados por el pago de la enorme deuda heredada, resaca de la fiesta que otros se montaron.

Sin embargo, carecen de algo tan importante como la perspectiva de género, que no es más que la pretensión de que se analice si la aplicación del presupuesto va a repercutir de igual manera en las mujeres y en los hombres de la ciudad. Parece una obviedad, pero si uno se para a analizar, por mencionar alguna cosa, el número de hombres y mujeres que se beneficiaron de las políticas de empleo recientemente impulsadas, quizá descubra que no han sido igualmente beneficiados. Teniendo en cuenta que el 52 por cien de quienes viven en la ciudad son mujeres, no es un hecho de importancia menor la existencia de desigualdad, involuntaria pero real, en la ocupación obtenida. Y realizar este análisis sí que es un compromiso suscrito por todos los partidos que hoy gobiernan, olvidado con demasiada facilidad.

Estos presupuestos destinan una pasta a la participación Y falta que hace, porque es prioritario recuperar la implicación de la ciudadanía. Es sintomático que tras la concentración que interrumpió el Pleno para manifestar la firme protesta por el asesinato machista de la joven Vanessa, ni una sola de las numerosas personas asistentes tuviera interés en presenciar la continuación del pleno municipal.

Esa es la otra incidencia del Pleno que vale la pena recordar. Sólo en el mes de Octubre, se han añadido siete nombres a la terrible lista de mujeres asesinadas: la que mató en Salamanca, su exmarido, anteriormente juzgado y absuelto, la de Granada muerta a golpes; aquella que de Torremolinos a la que su hermano atizó con una plancha y la transexual que murió al caer por el balcón mientras huía de su agresor en Santa Cruz de Tenerife. No hay que olvidar a la que murió en Barcelona tras la explosión de gas causada por su marido, ni a la mujer de 75 años asesinada en Calp, ni a la última, Vanessa, la chiquilla de 15 años que no volverá a sonreir.

El Congreso en su sesión de investidura guardó un minuto de silencio por todas ellas, aunque el Gobierno, pasado y presente, lleva recortados un 26 % en políticas de igualdad desde 2010. El Gobierno valenciano, sin embargo, aumentó en un 50 % la cantidad destinada a la lucha contra la violencia de género. Formas diferentes de hacer política que desmienten ese dicho traidor que iguala a todos en la desvergüenza.

El próximo día 5 un autobús saldrá de Xàtiva para acudir a Tarragona donde una vez más se reclamará el necesario pacto de Estado que saque la lucha contra la violencia machista del mercadeo político y lo afronte como una prioridad indiscutible. También, se celebrará aquí en Xàtiva, el encuentro que XATEBA ha organizado para dar voz a las supervivientes y aprender de su valor y su resistencia. Formas complementarias de luchar contra el monstruo de la violencia que no podemos alimentar con nuestra indiferencia.