Categoría: SOY CIUDADANA

TONTOS Y LOCOS

A VOTARPuede parece petulante, pero a estas alturas, la decisión sobre el voto es evidente. Si usted es de lo que cree que este país tiene como principal problema el asunto de las banderas, o los lazos y su variedad cromática… Si para usted es fundamental que haya toros en las plazas para ser descabellados como toca y no en la dehesa pegándose la vida padre…. Si es de los que piensa que la caza es un bien cultural a proteger como exponente de la civilización, o sueña con poder tener en casa fusiles y automáticas con los que acribillar a hipotéticos atacantes que pretendan atentar contra su honor,…Si es de los que tararea “soy el novio de la muerte” mientras que se ducha o le tiemblan las rodillas cuando ve a los legionarios desfilar tiesos y mayestáticos con su cabra…ya lo debe tener claro.

Si está convencido de que las pensiones son un gasto recortable aunque ello suponga recortar la vida de las personas porque, total, al final de su vida, ya no son productivas…Si cree que la gente joven, hoy en día, es demasiado zángana y quejica.. .Si es de los que opina que las mujeres tienen la culpa de lo que les pasa porque han sacado los pies del plato y se empeñan en estar donde no deben, a horas no apropiadas, provocando con vestimentas inadecuadas, saliendo a correr sin la protección de un recio varón español…

Si es usted de los que llena la nevera con altísimos principios morales y opina que quien cobra salarios de miseria es porque es un fracasado/a que no ha sabido hacer el esfuerzo necesario para labrarse un futuro digno. Si está convencido de que el trabajo dignifica aunque sea con jornadas de 12 horas a tres euros la hora, que la gente se ha vuelto muy delicada y protestona y se queja de todo. Si cree que la mejor asistencia médica ha de ser para el que se la pueda pagar y que enfermar no teniendo dinero es una costumbre que perjudica la sana convivencia. Si está convencido de que la educación, más allá de las cuatro letras, solo es rentable para quien sacará buen partido de ella porque, al fin y al cabo, pertenece al mundo de los triunfadores por tradición familiar.

Si cree que quienes vienen en patera y no se ahogan en el mar, deberían haberlo pensado antes, porque aquí no hay para tanta gente y su desesperación hace que la gente decente se sienta amenazada…

Si cree que la corrupción no es para tanto, solo una patraña, un invento disparatado fruto de una conspiración global para desacreditar a políticos de raza. Si en realidad, la política no le interesa porque cree ser demasiado espabilado para caer en las trampas de unos y otros….

Sobre todo si es usted persona de orden, de ese orden sustentado en el ordeno y mando, en el silencio de los corderos antes de ir al matadero, en el miedo que sustituye al respeto, en la mano dura que castiga sin miramientos, porque no es partidario de segundas oportunidades y palabras como solidaridad, sostenibilidad o concordia, le suenan a monsergas de gente débil y sin espíritu, usted ya debe tener decidido su voto.

Vote dentro de dos semanas. Con orgullo y la cabeza bien alta. Está en su derecho. Ese derecho que no siempre ha existido, como muchos otros que usted disfruta y que pueden estar en peligro de desaparición. Así que vote, pero no lo haga a tontas y locas. Y, a ser posible, no se lo regale a tontos y locos.

ELECCIONES ? NO, GRACIAS!

Hay gente muy despistada a la que hay que avisar de la cercanía de las elecciones contando con que recibiremos a modo de respuesta un bufido o exabrupto más o menos crudo, junto a una andanada de críticas mordaces.

A VOTAREs la reacción habitual del que anda preocupado por sus cosas, quizás porque no llega a fin de mes a pesar de que echa más horas extras que un tonto, que tampoco le hacen rico porque como no se las pagan… O de la que tiene entre veintimuchos y treintaypocos y está pensándose lo de la maternidad, sabiendo perfectamente que en cuanto aparezca con el cuento por la empresa la pondrán de patitas en la calle, eso sí, con mucha amabilidad.

Le interesa poco o nada la política al chaval que siempre oyó en su casa, dicho con la mejor de las intenciones, aquello de “estudia para tener un buen trabajo”, y ahora se encuentra con que ya no es un chaval, ha estudiado dos carreras y tres másters y sólo encuentra trabajos tan precarios como mal pagados.

Tampoco tiene ni idea de política, ni maldito interés en tenerla, esa pensionista, que estira su pensión como si fuera chicle, aunque sin poder hacer milagros como Cristo con los panes y los peces, y al final se desespera porque no hay derecho vivir toda una vida luchando, para acabar contando los céntimos y comiendo huevos todos los días.

Para nada piensa en votar ella, la que está pendiente de unas pruebas que marcarán la diferencia entre la salud y la enfermedad que lleva esperando desde hace demasiados meses, porque la sanidad pública, que los anteriores gobiernos fueron desmontando ladrillo a ladrillo, es lenta, tan lenta que ella se está desmoronando en esa incertidumbre que no la deja vivir.

Todos ellos contestarían si se les preguntara que pasan de la política, que se la trae al pairo las elecciones, quienes se presenten y quienes ganen, que más les da si son todos iguales, ladrones, corruptos, …si van a lo suyo, si son todos unos ineptos….

Y se equivocan tantísimo….

De quien gobierne este país, depende que vivamos en blanco y negro o en color. Depende que haya salarios y pensiones dignas, obligaciones para todos y privilegios para nadie. Del gobierno dependerá que la gente joven encuentre ventanas de oportunidad, o que las mujeres puedan salir cuando les de la gana a correr o disfrutar la noche y tener hijos cuando quieran porque serán dueñas de sus cuerpos. Es el Gobierno el único que puede proteger a las criaturas de la pobreza o aplicar políticas de sostenibilidad con el medio ambiente, para mantener vivo un planeta que estamos destruyendo con alegría suicida.

Todos, absolutamente todos, los aspectos de nuestra vida están relacionados con la política y, sobre todo, con quienes nos gobiernan. Así que, ante la cercanía electoral, ponerse la escafandra y pretender darle la espalda a una realidad tan comprometedora es una enorme imprudencia que podemos pagar cara.

Para evitarlo hay que poner las antenas y escuchar las propuestas. No todos dicen lo mismo. No todos se comportan igual. Que nadie nos cuente cuentos. Se trata de no vender barato, ni mucho menos regalar, el voto porque es nuestra mejor arma para dar pasaporte a quienes lo van a utilizar solo en su propio beneficio y la mejor herramienta para llevar a los despachos del poder a quienes van a solucionar problemas y no a crearlos, a los que hablan de nuestra existencia diaria y nos ayudan a vivir mejor.

No es tan difícil. Ustedes no son tontos. Y ellos no son tan listos.

21 DE MARZO

Las personas con síndrome de Down son personas cuya única diferencia con el resto de la Humanidad, a veces tan poco humana, es la existencia de un cromosoma de más. Por ello, muchas se enfrentan a una lucha tenaz durante toda su vida contra quienes pretenden excluirlos, minusvalorarlos, incluso eliminarlos, negando su derecho a la vida, con discursos explícitos como alguno que se ha oído recientemente que sólo puede provocar asco y disgusto. Hoy es el día de las personas con Síndrome de Down.

21mY es que la discriminación, esa posibilidad de señalar con el dedo a quien es diferente, a quien se sale de la norma, es una tentación a la que se sucumbe con facilidad. Quizás porque implica sentirse más importante y poderoso que aquel a quien se discrimina, aunque para eso, da igual la causa utilizada. Es muy usual la excusa de la raza, la discriminación racial que no hace falta practicar con la misma crudeza que el Ku Klux Klan, sino simplemente con algunos comentarios y juicios, dichos en tono intrascendente, contra gitanos, rumanos u otros grupos étnicos, precedidos del obligatorio “yo no soy racista, pero….” . Como si el color o más bien tonalidad de la piel, pudiera ser el criterio para clasificar, juzgar y condenar a las personas. Hoy es el día contra la Discriminación Racial.

Cuando lo bien cierto es que para gustos, colores y de estos existe una gama infinita que constituye un claro ejemplo de diversificación inacabable en la que caben matices que a veces nos cuesta apreciar, siempre tendentes a ver las cosas en blanco o negro, en una simplificación automática que suele dejarse en el camino elementos muy relevantes. Los colores son uno de los fenómenos más influyentes en la vida de las personas y uno de los canales que contribuye en mayor proporción a nuestro conocimiento del mundo. Hoy es el Día internacional de los Colores.

Una buena combinación de colores es la que exhibe un hayedo en otoño o un robledal en primavera. Los bosques son un espectáculo que no sólo cura el alma por su belleza, sino porque son también el pulmón del planeta, imprescindibles para seguir respirando, sin morir asfixiados por culpa de esa capa de residuos tóxicos que nosotros mismos producimos, incluso aunque supongan nuestra propia destrucción. Hoy es el Día de los Bosques.

Y bella es por excelencia la poesía , esa habilidad humana que ninguna especie puede imitar , capaz de utilizar las palabras que pueden ser tan crueles e hirientes para describir emociones y sentimientos que parecen imposibles de expresar , pero al final quedan plasmadas un poema que las hará eternas. Hoy el Día internacional de la Poesía.

Nuestra existencia no es eterna, pero vivimos con demasiada frecuencia una vida que no es la nuestra, sometida a intereses ilegítimos y muy poderosos, que se empeñan en hacer de nosotros títeres, marionetas sin capacidad de decisión ni de elección. No es una estrategia frontal, que actúe de cara, sino una táctica sibilina y silenciosa por la que actuamos, reaccionamos y vivimos con normas y hábitos que en realidad no compartimos, con las que no estamos cómodos ni nos reconocemos demasiado, pero que se imponen como la única opción a nuestro alcance. Hoy es el Día de las Marionetas.

Hoy, 21 de marzo, es el Día de las Personas con Síndrome de Down, de los Bosques, de los Colores, de la Poesía y las Marionetas. También el día contra la Discriminación racial. Lo dice la Wikipedia que todo lo sabe y todas son causas que merecen su minuto de atención.

ENCIENDE LA RADIO

 Hoy, justamente hoy,  es el Día de la radio. Un medio de comunicación muy longevo, inventado nada menos que en 1896 aprovechando otros descubrimientos anteriores. La autoría se la disputan como suele pasar con las buenas ideas,  el italiano  Marconi y el americano Tesla. Sin embargo, no fue hasta 1922 cuando apareció  la primera radio portátil de la historia…,aunque de  portátil tenía poco porque  pesaba nada menos que  diez kilos.

Hoy en pleno siglo XXI, la radio es  una  superviviente ante fortísimos competidores que le   han ido apareciendo, pero frente a los cuales nunca ha agachado cabeza, sino que ha sabido mantenerse, reinventándose cada vez. Ni la televisión, ni Internet han conseguido acabar con su presencia social y el insustituible papel que juega la radio en el terreno de la comunicación social.

Claro que ahora, la radio ya no es  ese artilugio que presidia las tardes de mesa camilla y punto de cruz. Ya no es la radio de los folletines y  las consultas sentimentales.  No es la del discurso monolítico, en tono plano, más bien aburrida, sólo a veces ocurrente, casi siempre previsible.

La radio es cómoda, la escuchas en la cama o en el cuarto de baño. En el coche o en el tren. Los avances tecnológicos permiten que administres, guardes, retrases los programas que te interesan. De aquellas cajas cuadradas, de aquellas ruedas dentadas para buscar emisoras, de aquellos trastos  que tan malamente se oian a veces, hemos pasado a modelos minúsculos, a cascos mayúsculas, a radios por Internet. A una oferta que ofrece casi todo lo que se puede ofrecer; música, deporte cocina, política, arte, cultura.

La radio es hoy un espacio imaginativo, enormemente creativo que se supera a sí misma cuando es capaz de no solo de hacer un relato de lo que está sucediendo, sino de construir con las palabras una realidad que no por ser imaginada deja de ser real.

Hay que reconocerle el enorme mérito de haber sabido tejer lazos con los oyentes que de ser receptores pasivos, casi sin voz  y desde luego sin voto, han pasado a ser activos protagonistas de las programaciones.RADIO1

La radio es hoy inmediatez, cercanía, dinamismo, energía. También es opinión porque ya nadie cree en la neutralidad de los medios de comunicación, pero excepto deshonrosas excepciones, es sincera en sus aciertos y equivocaciones.

Y sobre todo es información urgente, inmediata, a pie del suceso, presente en el evento, contando la realidad sin filtros ni opacidad.

No se puede tampoco olvidar su capacidad formativa porque traslada conocimientos, regala sabiduría a quien la necesite o interese. También es entretenimiento, claro, pero sobre todo es compañía, buen rollo, mano tendida que no por ser virtual deja de ser bien acogida y muchas veces necesitada.

En la radio suenan voces que acaban siendo como de la familia, que hablan sobre cosas que nos preocupan, que nos agobian, A veces nos explican asuntos que es  difícil entender pero también explicar. A veces nos hace reir, sonreir si es el caso, lo cual es una gran victoria en una sociedad a veces entre tanta animosidad y mal rollo.

La radio  une a quienes la oyen, aunque estén  ubicados en muy diferentes espacios, realizando muy diversas tareas. Pero ante un primicia que suena en  la radio, ante un personaje cuya voz es respetada , ahí está la gente, unida por el mismo interés.

Hoy es el Día de la Radio, y ciertamente si no existiera habría que inventarla porque es uno de los inventos que más ha hecho por la Humanidad, conectando a las personas y facilitando la comunicación y el entendimiento. Que tenga larga vida, que no se rinda nunca y que siga siendo elemento facilitador del progreso y la convivencia.

 

MEMORIA

El pasado Día 27 fue el Día Internacional en recuerdo de las Victimas del Holocausto. Una fecha que para algunos huele naftalina,  a historia pasada y superada. A mención en libro de texto. Es como las Guerras púnicas o el descubrimiento de América. Algo que pasó en la rueda de la Historia.  Algo que la Humanidad dejó escrito en su historia, para mal de muchos. Un relato emocionante, lleno de horror y sangre, que nos fascina precisamente porque nos repele de forma absolutaholocausto2

Con el paso del tiempo, conocemos la realidad sucedida desde los textos históricos, pero también desde la literatura o el cine que a veces lo convierten en algo  fantástico, increíble. Aunque se percibe con claridad que es un hecho horripilante,  el paso del tiempo y las versiones en formato fantasía, acaban convirtiéndolo en un relato fantástico, casi increíble, algo que se empeñan en contarnos, pero que  tamizado por el paso del tiempo,  se acaba convirtiendo en un hecho  tan repulsivo como irrepetible.

Y  puede que ahí esté el gran error, porque el ser humano, tan inteligente como se cree, es el único animal capaz de tropezar una y varias veces en la misma piedra. A cuenta de la desmemoria, de la pereza, de la indiferencia o de la sinrazón. En esa esquizofrenia que nos hace ser la mejor y la peor de las especies que pueblan la tierra, somos capaces de patentar las mayores crueldades y también, de protagonizar las más grandes heroicidades.

Quizás lo que más nos falta en previsión y memoria.

Nos falta memoria para recordar que eso que llamamos Holocausto, no se gestó de un día para otro sino que fue un largo proceso en el que se  tomaron decisiones de gran calado que daban oxígeno a líneas políticas y a gobernantes a los que habría que haber amordazado y eliminado sin darles tiempo a generar tan grandes tragedias que marcaron para siempre la Historia de la Humanidad. Quizás si Hitler hubiera resbalado en la bañera,  hoy la Historia sería diferente y sobre todo, 12 millones de personas no hubieran perdido la vida de forma tan horrorosa como inútil.

Y nos sobra pereza e indiferencia para no permanecer pasivas ante los mensajes, por triviales e insignificantes que parezcan,  que vayan en la línea de justificar, minorar o  banalizar una tragedia de dimensiones tan descomunales. Y de forma particular, frente a quienes pretenden decididamente someter a las víctimas, tantísimos hombres, mujeres y criaturas inocentes a la última de las humillaciones y venganzas: hacer que su existencia y sus terribles muertes, parezcan un espejismo y sus verdugos personajes de cartón, que no merecen castigo eterno, sino simplemente la paz del olvido.

No hay que vivir  con la vista en el pasado, ni se trata de alimentar nostalgias innecesarias y nada operativas. Vamos avanzando, se producen errores, se hacen descubrimientos, aprendemos de las experiencias. Pero quienes se quedaron  en el camino en aquellos agujeros negros que cavamos con nuestra sinrazón y  nuestra pasividad, no pueden ser arrinconados. No repetir nunca, nunca más la historia, y en concreto episodios tan aterradores es algo en lo que hay que empeñarse, sobre cualquier otro interés o creencia.

Por eso está bien de vez en cuando,  refrescar la memoria y recordar nuestras miserias más vergonzosas, sin contemplaciones. Conocer la cara oscura del ser humano, servirá para reforzar el deseo de presentar la otra, la más gloriosa, la que nos coloca por encima de las bestias que nunca jamás se exterminan mutuamente por pura maldad.

PAPÁ, NO VENGAS EN TREN

Papa, ven en tren. Eso es lo que decía una antigüa campaña publicitaria, recomendando a los padres viajeros usar el tren para evitar los peligros de la carretera. Evidentemente, las mamis no viajaban entonces, que bastante faena tenían en casa, con la pata quebrada y los churumbeles.

TRENA día de hoy, el consejo no tendría mucha validez, sobre todo si se quiere preservar la salud, no solo física sino también psíquica, del mencionado progenitor ya que, tal y como funcionan estas últimas semanas los trenes, su uso representa una seria amenaza para la paz espiritual.

Mucha gente coge el tren todos los días para ir al trabajo, a estudiar o donde sea necesario. Para ello ha de utilizar un servicio que se dice público, aunque parece más útil a los fabricantes de coches, por lo que incentiva su uso

Y es que coger un tren es, a veces, una aventura a lo Indiana Jones porque nunca sabes, sentado en el asiento que religiosamente has pagado, si una voz fría y aséptica te informará de repente de la anulación precisamente de ese tren. Habrás de poner tus esperanzas en el próximo sin que a nadie le importe que tus citas médicas se vayan a la porra, que llegues tarde al trabajo o que pierdas la entrevista que tenías concertada…

En esos días de caos en los que parece que la RENFE no haya perdido un tornillo sino la caja de herramientas entera, es fácil que instalado ya en el tren, éste cambie súbitamente su destino, y ya no vaya a dónde tú creías,  sino a otro lugar, sin duda con algún atractivo turístico, pero que sin embargo, no es momento de visitar. O que sufra una avería mortal sin que haya McGyver cerca para arreglarlo.

Más de una vez, se producen situaciones que podrían ser jocosas sobre todo si uno no las protagoniza. Porque, innegablemente, hay una inmensa carga de comicidad en esa masa de aspirantes a pasajeros que vagan por los andenes buscando desesperados el tren que ha de llevarlos, sin que los altavoces lancen ni una maldita información, ni haya persona humana al alcance para disipar dudas, bastante urgentes y razonables.

Se les ve deambular por los andenes, al modo “walking dead”, buscando pistas que indiquen cual será el convoy que partirá temiendo, como alguna vez se ha visto, que a velocidad de vértigo se lancen los pitidos reglamentarios y se cierren las puertas, marchándose con algunos afortunados dentro, mientras que el resto, con menos olfato para oler el tren saliente, se desespera en el andén. Y eso a las 8 de la mañana, no tiene ninguna gracia.

Vendieron hace poco el wifi gratis en las estaciones como una gran mejora, señal inequívoca de la modernización de la empresa. Seguramente la mayoría de usuarios prescindiría gustosamente de ese wifi, malo y limitado, a cambio de contar con personal humano y accesible en las taquillas a todas horas. Porque es duro tener que hablar con tornos que no se abren o máquinas expendedoras de billetes, que ni saben ni contestan.

Dicen las estadísticas que la Comunidad Valenciana es una de las más impuntuales porque la mayoría de los trenes supera los tres minutos de retraso sobre la hora prevista. El caos circulatorio general de las últimas semanas es mucho más estresante que tres o incluso treinta minutos de retraso soportados con resignación aprendida.

Papa, ven en tren, decían. Pero habría que añadir, y tómatelo con calma, ten los nervios templados y, sobre todo, no tengas prisa. Nosotros, tu feliz familia, te esperaremos con paciencia, por tarde y cabreado que llegues.

EL VIVO AL HOYO Y ….

Mañana es el Día de los Difuntos y somos un país aficionado a procesionar a los cementerios, a llenarlos de flores, a comer en familia  para recordar a los ausentes haciendo un esfuerzo por revivirlos en nuestra memoria , porque según el tiempo pasado desde su marcha, su recuerdo se va desdibujando haciéndonos sentir más solos y un poco traidores.snoopy

Quizás sería bueno quitarle un poco de dramatismo al día y hacer un esfuerzo para convertirlo en una jornada  que no solo evoque tragedias y pérdidas sino que también provea de consuelo y  respiro  a quienes sufrieron una pérdida y han de vivir con ella, luchando por recuperar la alegría y el coraje de vivir.

Porque dice el refranero, que suele ser bastante bruto eso de “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”, que es una gran verdad, expuesta con bastante poca diplomacia y cuidado de los sentimientos ajenos. Pero es una verdad tan grande como esas pirámides gigantescas que los egipcios construyeron para guardar momias olvidadas.

Si nacemos para morir, como tantos filósofos, grandes o de ir por casa,   han defendido a lo largo de la  historia de la Humanidad, ya sería hora de que nos fuéramos acostumbrando, naturalizando la idea y  asumiéndola con todas sus repercusiones para hacerla jugar en nuestro favor y no en nuestra contra. Si hay que morirse, vivamos sin miedo porque el final está cantado. Si hay que morirse, aprovechemos la vida sin racanería , relativicemos nuestros disgustos cotidianos y apostemos por la felicidad permanente. Solo hay una vida, una oportunidad y lo único que sabemos cierto es que es finita, porque lo de las prórrogas sobrenaturales, la luz al final del túnel y otras fantasías está por demostrar, aunque todo el mundo es libre de buscarse la vida y explicarse la muerte como mejor le parezca.

Tras esta declaración de principios, propia de un curso básico de autoayuda,  es evidente que habría que diferenciar entre la muerte ajena y la propia, porque no la procesamos, ni sentimos de la misma manera.

Nuestra propia muerte es un mal menor, mira por donde,  porque una vez muertos ya se nos pasó el momento de sufrir, quejarse, o protestar.  Aunque es bien cierto que  un deseo compartido por la mayoría del personal es el de tener garantizada una muerte digna, amable, elegante, sin dolor ni pérdida de dignidad. Es esa una íntima aspiración  de la mayoría de las personas a pesar de que algunos de nuestros representante políticos más impresentables mantengan  que ese es un tema que a nadie preocupa por lo que no son necesarias leyes que regulen un momento sobre el que todos querríamos poder decidir en la medida de lo posible sin someterse a decisiones ajenas que a veces no nos lo ponen nada fácil.

Que levanten la mano quienes nunca hayan imaginado su propio fallecimiento y hayan deseado poder decidir sino el cuándo, que por mucha vida sana y hábitos saludables no depende de nosotros,  por lo menos el cómo. No a todo al mundo le gusta programar la música de su entierro y el color de las flores pero sí que sería preferencia generalizada tener la seguridad de que el transito será  rápido e indoloro. Algo que una ley adecuada nos podría garantizar.

Es mucho más insoportable la muerte ajena, la de los seres queridos que estimamos porque la muerte nos obliga a prescindir de su compañía, a no disfrutar de su contacto, de la convivencia con ellos. La muerte es siempre un punto y  final para las relaciones basadas en el amor, en la necesidad y a nadie le gusta decir adiós. Por eso luchamos como jabatos para mantener el recuerdo, por recordar olores, voces y gestos que nos reviven a quien se fue, en una pelea eterna que dura hasta que nosotras mismas nos vamos a descansar. Dicen que el tiempo todo lo cura, pero las ausencias nunca dejan de doler. Simplemente nos acostumbramos a ellas, como a una muela que nos da avisos de vez en cuando de su dolorosa existencia.

Mañana se llenaran los cementerios. Se repetirán conversaciones nostálgicas de tiempos que nunca se repetirán con personas que ya no están aquí. Quienes sí que estamos, todavía, hemos de mirar la vida que tenemos y hacernos dueños de ella, para que cuando bajemos definitivamente la persiana, tengamos la mochila llena de alegrías y una multitud de personas que nos echen de menos. Eso es lo único que nos llevaremos y en realidad lo único que nos hace falta.

 

 

 

PRESUPUESTOS Y MUJERES

No tenemos Presupuestos del Estado todavía para el año próximo y como en las buenas películas de suspense nos van a dejar con la incógnita durante un buen rato. El PSOE y Unidos Podemos han hecho una propuesta que puede resultar bastante satisfactoria pero el resultado final depende de conseguir el necesario cambalache aritmético en el Congreso de los Diputados donde todos deben mojarse.pptps2

Lo cierto es que no es una mala proposición porque, entre otras cosas, beneficia especialmente a las mujeres que bien que se lo han peleado sin lugar a dudas.

La subida del SMI, con ese tope mínimo de 900 euros para todo bicho viviente es para algunos una catástrofe sideral que conlleva la extinción de la Humanidad,  pero para las mujeres es un auténtico acto de justicia. Sólo se desbaratan ante la idea quienes cobrando 150.000 pavos al año, se creen legitimados para pedir austeridad. Quienes sufren una amnesia absoluta que les impide recordar que la Iglesia Católica percibe al año 11.000 millones de euros no se sabe exactamente porqué o que la corrupción ha supuesto un coste cifrado entre 24.000 y 90.000 millones de euros. Cifras que hacen que los 340 millones que supondrán la subida salarial sean pecata minuta.

La propuesta incluye otras medidas que serán recibidas como agua de mayo por las mujeres de este país. Como las cuidadoras, cuya cotización a la seguridad social se vio suspendida de golpe y repente cuando a los gobernantes populares les pareció que lo suyo debía ser devoción, sin nada que ver con la aportación que supone a la economía del país. O la rebaja del IVA del 10 al 4% que encarecía productos básicos de higiene femenina como compresas y pañales, como si fueran artículos de lujo, penalizando el bolsillo por un gasto que no tiene nada de fashion.

Y no solamente hay que hablar de medidas estrictamente económicas. El acuerdo incluye la firma y ratificación del convenio 189 de la OIT lo que permitirá a las Empleadas de Hogar, dejar de ser esclavas del hogar para ser trabajadoras con derechos. O la equiparación de los permisos de paternidad y maternidad que igualará a mujeres y hombres en sus obligaciones familiares, acabando de una vez por todas con el extra de responsabilidad que las relegaba del mercado laboral otorgándonos el dudoso honor de ser el segundo país de la Unión europea con mayor índice de paro femenino.

En relación a la lucha contra la violencia machista, duplica los fondos destinados a los Ayuntamientos que pasan de 20 a 40 millones devolviéndoles además las competencias que les fueron retiradas. Pone en marcha las reformas legislativas que permitirán acreditar la condición de víctima de violencia de género sin necesidad de denuncia y elimina la absurda diferencia entre abuso y agresión sexual. También se compromete con carácter de urgencia a abordar una Ley de Igualdad salarial que acabe con esa brecha que tanto se ha tardado en reconocer y mucho más en eliminar.

Es por eso una buena propuesta, que aún siendo mejorable -siempre lo es- va en la línea de corregir las enormes desigualdades que estaban convirtiendo este país en el paraíso de unos pocos y el purgatorio de la mayoría. Ojalá quienes están empeñados en que la propuesta se descalabre, no triunfen en su objetivo. Ojalá tengan que lamentar su derrota, eso sí, desde sus lujosas mansiones . Mucha pena no darán.

BANDERAS

Son las banderas un tema delicado por excelencia, porque toca vísceras y levanta pasiones, a veces poco racionales. Hay quien moriría por una bandera y quien no entiende dónde está el consuelo de ser enterrado con ella. Pero siempre las opiniones divergentes deberían merecer respeto, aunque no sean compartidas. A menos que amenacen la integridad ajena o no respeten las reglas de convivencia en cuyo caso, en legítima defensa, no cabe más que combatirlas con todos los medios a nuestro alcance.banderas2

Banderas. Telas que ondean al viento y lanzan un aireado mensaje en pro de ideologías, marcando preferencias o recordando efemérides. En sí mismas, no tienen ningún valor. Todo depende de lo que representen, pero también de quien las enarbole, de sus propósitos, del fin perseguido. Porque es fácil pillar banderas ajenas y esconderse tras ellas para cometer maldades. O falsificarlas adornándolas con mensajes engañosos. O directamente inventarlas abusando de la credibilidad e ignorancia ajenas. No olvidar que cuelgan de un palo que, en ocasiones, puede alcanzar un enorme y doloroso protagonismo.

Hay banderas caducadas, casi podridas, a pesar de que quienes las defienden se empeñan en resucitarlas, aunque cada vez huelan más a muerto, muerto y enterrado, y próximamente vuelto a enterrar. Que pugnan y repugnan. Banderas que representan nostalgias criminales, llenas de odio y rencor, que hieren la vista e insultan la memoria de la historia. Esa historia que no admite cómodas adaptaciones a la medida de los propios intereses, porque la realidad no admite discusiones y no hay verdad más verdadera que la que afirma que el tiempo pone a cada cual en el lugar que merece. Aunque a veces haya tardado demasiado.

Las hay también excluyentes, impositivas, soberbias, que exigen total acatamiento so pena de condena de ostracismo, ese castigo que niega el saludo, el pan y la sal a quienes no se alinean tras ella. Quizás porque han conocido el infierno de la prohibición y el castigo, a veces, se llegan a considerar divinas y libres del juicio ajeno, confundiendo el respeto que, sin duda, merecen con el blindaje ante críticas o cuestionamientos. Exigen lealtades incondicionales, complicidades indiscutibles, para escapar de la crucifixión que espera a quien no grite su mensaje suficientemente alto y claro.

Otras tienen vocación de sábana más que de bandera y con su descomunal tamaño pretenden enterrar la verdad que no les conviene. Como también las hay tímidas, valerosas, fruto de íntimas emociones o convicciones personales que no desafían a nadie, ni pretenden convencer sino sólo expresar un principio, una querencia, un sentimiento que no se quiere esconder pero tampoco hay necesidad de exhibir. Que son sólidas y sentidas y no necesitan escenarios gigantes, ni himnos patrióticos pero concitan la fuerza del ser humano que lucha por lo que cree.

Hay banderas que no existen y deberían. Y quizás sean las que más valgan la pena. Porque son las banderas que unen a quienes creen en la solidaridad, la igualdad y la libertad y la democracia. Grandes palabras que no se pronuncian sino que se practican. Banderas que no tienen, ni falta que les hace, quienes acogen con generosidad, educan en solidaridad, trabajan por la dignidad, viven en libertad.

Esta es una semana de banderas. Y no todas son iguales. Imprescindible discriminar y asignar a cada una el valor que merece. En todo caso, recordando que son trozos de tela que ondean al viento, símbolos valiosos para la escenificación pero inútiles por sí mismos para satisfacer necesidades reales y aliviar sufrimientos. No vale la pena luchar por ellas, aunque sí sea necesario defender hasta la muerte lo que algunas representan

EL RETORNO

Iniciado el mes de Septiembre hay  temas  de tratamiento obligatorio en la actualidad informativa, aunque sea en lugar secundario,  por lo menos hasta que recupere su tono habitual  la accidentada vida política y social a la que estamos acostumbrados.

Uno es el fin de las vacaciones, asunto sobre el que debería decaer la atención teniendo en cuenta que en este país, un 34% de las familias no se toma ni una mísera semana de vacaciones. Las vacaciones, en muchos casos, son un mito, un espejismo, porque quien percibe menos de 8000 euros anuales, bastante tiene con sobrevivir los 365 días del año. Y así vive el 25% de habitantes que toma el sol, sí, mientras que no le cueste dinero. Cierto es que, dado que siempre ha habido una cultura vacacional, se hace de la necesidad, virtud y  se utiliza esa ancestral táctica, entre el cariño y el abuso, que consiste en volver al pueblo o instalarse en domicilios familiares ajenos, donde se vive con las mismas estrecheces pero con un cambio de escenario que alimenta la fantasía vacacional a la que todo el mundo tiene derecho.VUELTA1

El otro tema obligado, va a ser sin duda el de la vuelta al cole. Un asunto al que casi todas las grandes marcas comerciales quieren brindar su nada desinteresada ayuda con promociones y campañas que convierten el retorno en un saqueo de las cuentas familiares.

Cuando algunos grandes almacenes se apropiaron desde sus departamentos de Publicidad de un hecho tan habitual y doméstico como la Vuelta al Cole, sabían lo que hacían. Lo convirtieron en una especie de festejo social que acaba exigiendo una inversión similar a la de bodas, bautizos y comuniones, quizá no en cuantía, pero sí en cuanto a la obligatoriedad de pasar por caja.

Jugaban con ventaja porque sabían que tras el desalojo de los centros escolares en Junio,  la vuelta del alumnado estaba garantizada, mientras que a la gente adulta que nunca se ha ido de sus trabajos porque no los tiene, ni de vacaciones porque no puede pagárselas, era más difícil convencerles de que había algo que celebrar.

Vuelta al cole, pero siempre, por supuesto, desde la óptica del consumo puro y duro, es decir, de fomentar la adquisición de multitud de artículos y accesorios que las criaturas han de llevar, flamantes, en su primer día de escuela como si su autoestima y sensación de seguridad tuviera que fundamentarse en el precio de sus gomas de borrar.

Hablamos,  no de libros de textos, asignatura felizmente superada, por lo menos en esta Comunidad, Andalucía y Navarra, sino de esa infinidad de artilugios y accesorios que las criaturas deben llevar en su primer día de clase. Sacapuntas, cuadernos, mochilas, lápices, rotuladores, reglas, calculadoras, estuches…Todo ello convenientemente decorado, según el sexo de las criaturas destinatarias cuya capacidad de elección queda derogada porque a las niñas les toca Frozen y a los críos Spiderman.

Aquello de huir de los estereotipos y apostar por educar personas sin imponerles   colores, ni, por derivación, lugares más o menos preferentes en el mundo, queda así en el rincón del olvido. Y se pierde, además,  una buena oportunidad de ahondar en otros de esos principios que compartimos en la teoría y machacamos en la práctica. Ese que se refiere a aquello del reciclaje, del reaprovechamiento, del consumo sostenible…

Pero nadie está por la labor de hacer comprender a las criaturas que esa mochila que costó una pasta hace pocos meses es perfectamente apta para su reutilización. Ni de aclarar que colores hay muchos, pero no significan nada y pueden elegir el que más les guste.