El blog de Mar Vicent Artículos destacados

TTIP: UNA INDIGESTA SOPA DE LETRAS

Cuando unos pocos  se reúnen  en secreto para alcanzar acuerdos que nos afectarán a todos y toman toda clase de  precauciones para que nadie se entere de sus negociaciones, es posible adelantar  que nada bueno se cocina allí.

Hablando de cocina. Si usted  no es  muy partidario del pollo clorado, o de la carne tratada con hormonas; si tiene serias prevenciones ante esos alimentos que llaman transgénicos porque le gusta saber lo que come para cuidar  su salud, y no quiere que le envenenen por la vía del acuerdo comercial… tiene usted un serio problema, porque ese pacto secreto del que están hablando los mandamases de Europa con las grandes empresas americanas le va a poner en serio peligro.

Se llama TTIP y parece una sopa de letras inofensiva, pero es letal para los derechos y la calidad de vida de la ciudadanía europea. Dicen que es para favorecer el libre comercio, pero en realidad lo que favorece es la libre explotación de la ciudadanía de todos los países de Europa. Todas ellas conseguirán un status común: el de convertirse en convidados de piedra en sus propios países, ya que sus Gobiernos perderán la capacidad de gobernar ante los  grandes lobbies empresariales y burócratas que nadie ha elegido. La maniobra es contundente  y totalmente  demagógica: dicen que quieren armonizar las legislaciones de los Estados Unidos y Europa, y así lo hacen, pero haciendo retroceder en derechos y estado del bienestar a la ciudadanía Europea, ya que las  igualan a la baja, es decir,  permitiendo que las blandas normativas que regulan el mercado en  EEUU  se implanten en Europa.

Si a usted le preocupa el medio ambiente, cree en  la libertad de expresión o le cabrea el trato preferente que la banca recibe frente a las personas, debe empezar a preocuparse.

Si  cree que hace falta respetar a la naturaleza, cuidando el único planeta que podremos dejar en herencia a nuestros descendientes  y se pone malo ante prácticas como el fracking, ha de espabilar porque el TTIP supone un desprecio absoluto a las políticas de sostenibilidad ambiental y constituye una amenaza en toda regla al clima y la energía limpia. Con él, la agricultura familiar,  la ganadería ecológica o las denominaciones de origen que garantizan y mejoran los productos,  desaparecerán ante la agricultura industrial. Podrán venderse productos peligrosos para la salud y  hasta ahora prohibidos en Europa y también negociar  con nuestros datos personales y financieros. Si los Bancos le tenían preocupado porque siempre salen beneficiados en detrimento de las personas, debe alarmarse ante este Acuerdo que elimina controles sobre sus operaciones y  les da un amplio margen de maniobra que les permita  aumentar sus beneficios contables. Por si eran pocos.

Si se firma este acuerdo, cerca de un millón de puestos de trabajo se  perderán en Europa. Que se dice pronto. Las condiciones de trabajo, aunque parezca mentira,  podrían empeorar y los servicios públicos verse todavía más reducidos, frente a  la exquisita protección que recibirá la inversión privada. Si las privatizaciones le parecían escandalosas e innecesarias, con este Acuerdo, serán el pan de cada día.  Ya no habrá usuarios/as o pacientes,  sino clientes que deberán pagar para ser atendidos si su economía se lo permite.

Para las mujeres, este Acuerdo puede ser la puntilla que las remate en sentido literal y figurado. Frente a la violencia machista, menguarán los recursos y por tanto las garantías de protección y supervivencia. Una opción de empleo que ellas ocupan mayoritariamente como es la Administración pública, reducirá su oferta considerablemente. El entorno laboral, será especialmente duro y hostil con ellas y les negará derechos de conciliación abandonando cualquier pretensión de corresponsabilidad. Y ellas, desprotegidas y arrinconadas, tendrán sin embargo que continuar cubriendo las necesidades impostergables de menores y dependientes que necesitan ayuda para sobrevivir.

Saben lo mejor de todo? Que este Acuerdo puede frenarse en seco,  si la gente, la ciudadanía responsable, afectada y sufriente, sale a la calle y exige, sin contemplaciones, que vuelva al lugar de donde nunca debió salir.

EL CASO DE LA MUJER LOCA

Hay una médica en Galicia, que tiene 62 años y ha sido madre recientemente..

Fijense que atrevimiento el de esta mujer, que se niega a convertirse en una  abuela respetable, destinada a ser cuidada . O que, si está  bien conservada , debería tener como máxima aspiración convertirse en leal e impagable cuidadora de sus nietecillos y nietecillas que corretearían entre su largas faldas….Que irresponsabilidad la de esta mujer, que trae hijos, en este caso una hija, al mundo cuando le da la gana, ignorando que está escrito que su muerte  está cercana por lo  que dejará sola a esa criatura o en el peor de los casos le generará una carga extra de cuidado y atención. ..Que loca esa mujer, que ha desobedecido los dictados de la Madre Naturaleza utilizando la ciencia para satisfacer sus caprichos, sin pensar en los riesgos a los que somete a ese retoño que se gesta en una madre caducada y averiada.

El caso es que la buena señora, al salir el caso a la luz se ha ganado un sinfín de críticas, juicios y  casi maldiciones por su decisión.

Y sin embargo, hagamos funcionar  eso que tenemos encima del cuello y entre las orejas y que debe servir para pensar con autonomía e inteligencia: el cerebro

Porque resulta que conocemos montones de caso en que señores  de 70 u 80 años aspiran en el tercero, cuarto o quinto  intento a encontrar la esposa ideal, buscando para ello casi siempre a mujeres más jóvenes por razones que alguien debería atreverse a explicar. Muchas veces consiguen que  su semillita fecunde una nueva vida y entonces,  que es lo que pasa?

Pues que para empezar se le adjudica una cierta aureola picarona y triunfadora. También se suele ensalzar su amor a la vida. Y desde luego, nadie cuestiona el futuro, ni la calidad de vida del fruto de su pasión. Debe ser porque se da por hecho la salud económica del feliz padre que proveerá lo que haga falta, y sobre todo la existencia de una madre amantísima y joven que garantizará  el cuidado del bebé.

La cosa es que todos celebran el éxito de este anciano señor sin mencionar, ni dar ninguna trascendencia al hecho de que quizás la ciencia en forma de pastilla ha tenido alguna intervención en su éxito reproductor a edad tan provecta. Nadie discute su decisión, ni se cree con derecho a limitar su derecho a tener hijos cuando le de la gana como parte de su proyecto vital. Al fin y al cabo es un hombre, y la paternidad es una decisión personal que cada individuo toma cuando lo cree conveniente. Faltaría más, que la sociedad les dijera a los hombres cuando deben o no ser padres…

Y sin embargo, cuando es una mujer la que ejerce esa misma decisión le llueven,  no piedras,  sino ladrillos, por su atrevimiento.  Y eso sucede, sobre todo, dejémonos de monsergas, porque es ella quien  decide. Porque  ella manda sobre su propio cuerpo. Porque no se rinde ni ante la presión social, ni ante condicionamientos éticos de otros que pretenden imponer sobre los propios. Porque hace lo que cree que debe y puede hacer. Y eso tiene mucho peligro.

Una decisión como la de esta médica gallega, se puede compartir o no, pero desde luego se ha de respetar. No ha de ser excusa para criminalizarla, llamándola loca, inconsciente, caprichosa, egoísta, ignorante…No puede justificar pretensiones de fijar por ley cuando las mujeres pueden parir o deben dejar de hacerlo. Es una excelente oportunidad para visualizar la enorme e injusta diferencia en el tratamiento recibido por ellos y nosotras.

Y por ello, la absoluta necesidad de pedir igualdad, de que se aplique exactamente la misma vara de medir a unos que a otras, sin hacer trampas ni estafar a las mujeres. Porque jóvenes o ancianas, de aquí o allá cada vez tenemos más claro quienes somos y lo que queremos, y vamos a hacerlo respetar.