El blog de Mar Vicent Artículos destacados

BENDITA SEAS

Hoy he cogido el tren a la carrera y en el sprint final he coincidido con una monja corredora cuya avanzada edad y los bultos que cargaba no le impedían ser casi más rápida que yo.

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Hemos hecho migas, lógicas tras compartir sudores, y me ha contado que va vestida desde hace 45 años con esos largos faldones que no permiten grandes velocidades y que ya la aburren un poco. Solo un poco.Que iba a visitar a su hermana mayor, no se si en la orden o en la familia, que aquí me pierdo un poco, cuya edad en todo caso,debe ser infinita vista la referencia, porque está un poco delicada. Como si fuera una orquídea. Llevaba un móvil sencillo de esos con números grandes que miraba continuamente porque me cuenta que no oye bien y el modo vibración no le parece sano (??). No he querido averiguar más pero esa es la causa de que intente pillar las llamadas cuando se produzcan. Es una mujer muy mayor pero divertida, curiosa y extrovertida. Creo que no me iría de acampada con ella, pero hemos hecho un viaje relajado e interesante a falta de unas pastas y algo para mojar, aunque ella desayuna leche con colacao según me ha informado. Al despedirnos me ha dejado un poco traspuesta porque no me ha besado pero me ha bendecido. Y yo hace tiempo que descubrí que las maldiciones son mucho más frecuentes y efectivas.

JUGUETES CON MENSAJE

Como los toros en el momento previo a cruzar el callejón,  valga la metáfora a pesar de la referencia a un tema tan delicado,  estamos ya a punto de empezar la campaña navideña. El Belén ya está en la Alameda instalado con todo su esplendor, inaugurado como toca, publicitado como se debe y destinado a contribuir de forma relevante al futuro económico y turístico de la ciudad. Las luces navideñas se han encendido, causando un grato cambio en una ciudad normalmente fosca, aunque sobre todo en las periferias, que no son precisamente las más beneficiadas de esta momentánea riqueza lumínica. Las grandes superficies  ponen velas a cualesquiera que sean sus dioses  pidiendo avalanchas de compradores compulsivos que les vacíen los stocks y disparen su contabilidad post-navideña. Los pequeños comerciantes también elevan sus plegarias  y confían que el vecindario se acuerde de ellos, de su esfuerzo de todo el año, de su trato personal y humano y acuda a ellos en busca de  ingredientes culinarios, de regalos y de todo aquello que puedan necesitar y que ellos también venden.

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Un producto de enorme demanda, por definición, son los juguetes. La Navidad es  la fiesta donde la gente pequeña aporta una sobredosis de energía positiva que es recompensada con el esfuerzo de la gente adulta en forma de obsequios varios, adquiridos con la mayor ilusión y a veces, con mucho esfuerzo. De hecho, según la consultora TNS para eBay, la media de gasto es de  235 euros, de los que 151 irán destinados a menores. Se estima que el 80% de las criaturas reciben cinco o más regalos durante estas fiestas y que muchas reciben 10 veces más regalos de los que necesitan.

La psicología infantil  recomienda que madres y padres no pretendan demostrar su cariño con objetos, sino con presencia, lo cual parece tan sensato que no debiera hacer falta una carrera universitaria para llegar a esa conclusión. Y hacen también  algunas recomendaciones: regalar algo que tenga utilidad ,siempre un regalo relacionado con la lectura, que no falte algún objeto que sea de necesario uso , y por último, que tengan también ese regalo por el que las criaturas matarían, con el que no han dejado de dar la matraca y que colmará sin duda sus expectativas.

Por otra parte los juguetes son  determinantes a la hora de configurar los valores y el desarrollo de la personalidad de las criaturas. Y por eso tienen pleno sentido las campañas que recomiendan no ser cerriles empeñándose en vincular las niñas a entretenimientos vinculados con el cuidado de bebés, la limpieza del hogar, el baile o el diseño y a ellos con  actividades deportivas, la conducción o la construcción.

La exitosa campaña desarrollada por este Ayuntamiento de rechazo a la violencia machista, el NO es NO, debe conducir a una concepción igualitaria de mujeres y hombres que, a su vez,  implica que desde la infancia, deben educarse huyendo de estereotipos obsoletos. Y eso es, ni más ni menos, lo que hacen los juguetes que, a veces con demasiada ligereza, se regalan en estas fechas.

Si de verdad queremos que las niñas sean mujeres  independientes el mejor juguete es el que fomente sus cualidades para ser aquello que quieran ser: astronautas, ingenieras o amas de casa. Si queremos que los hombres del futuro  sean autónomos  hay que capacitarles para el cuidado propio y ajeno: deben aprender a  cocinar, limpiar y atender a quienes estimen.

Por eso el mejor regalo es el que no envía  ningún mensaje que  clasifique  a las criaturas por su sexo, sino que les abre todas las puertas para que crezcan en libertad.

LAS PRIMERAS DE LA LISTA

Esta semana macropuéntica, palabro que me acabo de inventar, se debe fundamentalmente a dos eventos, una fiesta religiosa, la de la Inmaculada Concepción y otra civil, que es la celebración del Día de la Constitución.

La Constitución de este país, tiene 38 años y está  ya la pobre bastante amortizada. Tuvo, y eso no se lo niega nadie,  un papel estelar en determinados momentos de la historia pero a día de hoy, tiene tantos descosidos que necesita algo más que un remiendo.

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Pero sucede que a todos les da miedo meterle mano y todos hablan de su necesaria reforma pero nadie coge el toro por los cuernos y se atreve con ella. O sí, pero siempre que sea con discreción, para hacer lo justo, según los propios intereses, pero sin abrir la veda no sea que se abra la caja de los truenos y todo el mundo se ponga a pedir     mejoras a diestro y siniestro -nunca mejor dicho- , y ya sea imposible cerrar la caja porque no haya acuerdo sobre lo que ha de contener.

Si hay una palabra sagrada en este tema, es la del consenso, el acuerdo porque al parecer sin él, nada es posible aunque con él, el resultado sea algo decepcionante.

Reformar la vieja ley, no es tan difícil. Aunque algunos dicen que es un trámite difícil y complejo, lo cierto es que cuando se quiere, cuando se quiere de verdad, que decía el poeta aunque aquí no estamos hablando de amor, se puede.  Véase la triste noche del 2010 cuando se cambió la norma para poner a los bancos antes que a las personas. Y ya antes en el 92, cuando se añadió una palabra necesaria para adaptarse al Tratado de Maastrich recién firmado. Para esas cosillas, el acuerdo entre fuerzas políticas, entre todas ellas,  fue rápido y eficaz.

Puestos a cambiarla hay una larga lista de mejoras propuestas. Desde la cuestión territorial  al Régimen del Estado, aunque no se conocen propuestas de medidas para garantizar que luego se cumplan sus preceptos en toda su literalidad. Ya sabemos todos y todas que aunque en ese viejo documento se hable de forma solemne del derecho a la vivienda, a la educación, al empleo, etc…luego tales derechos se convierten en algo así como recomendaciones subordinadas  a lo que es posible, lo que se puede pagar, lo que es oportuno, lo que es prioritario…Y por eso sigue habiendo en este país, gente sin casa, escolares en barracones, personas en desempleo etc… y mujeres que son asesinadas por causas conocidas y evitables.

Las propuestas de  las mujeres  deberían ponerse las primeras de la lista, si en realidad este país sintiera que tiene una deuda contraída con las mujeres, siempre ciudadanas de segunda categoría. Y si no se olvidara con enorme tozudez que la mitad de la población son mujeres. Y la más importante  de las reformas, no es el asunto de la herencia del título de la Corona, del que las mujeres son excluidas de forma expresa y descarada. Cierto es que es una discriminación directa, directísima, de indudable  valor simbólico aunque escasa repercusión en la vida diaria de las mujeres españolas.

Lo que sin embargo, si tiene una repercusión brutal son otro tipo de medidas y actuaciones  que sobre todo por no existir, es decir, de forma tácita causan un gran mal a las mujeres.  Hay que recordar que para  empezar la composición del Tribunal Constitucional, el principal encargado de juzgar la aplicación de esta ley marco fundamental, debería ser, como la misma Constitución predica, equilibrada, es decir mantener una relación proporcionada entre mujeres y hombres. Hoy no la tiene.

Para seguir, y puestos a denunciar injusticias en el campo constitucional, habría que reclamar que a la hora de alabar a los padres de la patria que parieron esta norma, cuya importancia y trascendencia nadie discute, se acuerden también de las madres de la patria, las mujeres constituyentes que participaron en pie de igualdad en ese trabajo sin que a posteriori nadie se acuerde de ellas.

Pero sobre todo, la exigencia de las reformas gira en torno a  su contenido, ese que hay que modernizar, actualizar….y que debe acordarse de forma inexcusable  de las mujeres. A la hora de hablar de derechos sociales, económicos, de acceso a la cultura, sería bonito que los y las nuevos constituyentes tuvieran en cuenta a las mujeres de este país, cuyo acceso a los bienes comunes o a los derechos colectivos siempre se ve mermado y reducido en relación a los hombres.

A la hora de hablar del derecho al trabajo, no hace falta insistir mucho más en que las mujeres tienen menos acceso al empleo retribuido, sufren más precariedad, cobran menos salarios y ocupan siempre los puestos más bajos de las pirámides jerárquicas por lo que los reformadores de la constitución deberían tener en cuenta esta realidad para arbitrar mecanismos que reconociendo esa realidad sean capaces de cambiarla.

Así que bienvenida sea la fiesta de la Constitución, la ley que hizo de este país un estado democrático. Y bien recibidas sean las reformas que la mejoren y modernicen. Pero, oigan, partidos políticos que tienen que ponerse de acuerdo para cualquier modificación, esta vez, acuérdense de las ciudadanas españolas, de la mitad de la población, de las siempre olvidadas y por una vez, póngannos a nosotras y nuestras cosillas, las primeras de la lista. Ya va siendo hora.

 

UN CUENTO DE HADAS PARA EL 25N

Hoy es un buen día para contar un cuento. Pero no precisamente de hadas. Imagínense un país donde el mes de noviembre no tuviera que estar casi monográficamente dedicado a hablar de un tema como el de la violencia sobre las mujeres. Donde, durante este mes, la agenda de la sociedad no tuviera que estar ocupada casi en exclusiva por un tema tan repulsivo y desagradable como la violencia sobre las mujeres. Donde no hubiera que ir el día 25 a concentrarse ante la puerta del ayuntamiento de cada ciudad y pueblo para manifestar el rechazo y la condena de los asesinatos a mujeres.

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Imaginen, como diría el añorado John Lennon, que vivimos en otro momento de la historia de la humanidad y resulta que las mujeres, que siguen conformando la mitad de la humanidad, disfrutan de los mismos derechos y oportunidades que sus compañeros varones (aunque mantienen, afortunadamente, emocionantes y complementarias diferencias biológicas que jamás van acompañadas de ninguna otra que las penalice).

Una sociedad donde cada persona es como quiere ser, donde el respeto es la seña de identidad. Donde no se castiga a quien es diferente. Donde no se impone una forma de ser, vestir o actuar. Ni con quien debe acostarse o cuales han de ser sus preferencias y aficiones. Donde a nadie se le dice lo que debe hacer con su cuerpo y ningún ser humano vende ni compra los cuerpos ajenos.

Donde cada niña que nace tiene el futuro abierto para construirse una vida a base de esfuerzo y voluntad para sacar el mejor partido a su talento, pero sin encontrar obstáculos añadidos y traicioneros. Decidirá sobre la compañía o la soledad que quiera disfrutar, sobre el momento y las circunstancias de su maternidad. Y nadie la juzgará, ni utilizará sus circunstancias personales para vincular su existencia al éxito o al fracaso.
En esa sociedad, las mujeres tienen empleos que les permiten vivir dignamente, acordes con la preparación que han obtenido y las competencias que poseen. Perciben salarios correspondientes al valor del trabajo que realizan, sin ningún tipo de minoración. Y trabajan en aquello que más felicidad les proporciona, porque son las mejores, y se han preparado concienzudamente, sin que haya ningún tipo de asignación de oficios ni exclusión de profesiones.

Las que se lo proponen y demuestran su capacidad, exactamente igual que los varones con los que comparten espacio laboral, obtienen la acreditación necesaria y son jefas, directivas, responsables, gobernadoras, ministras, presidentas. Es totalmente indiferente lo que tienen entre las piernas. Su competencia profesional es más que suficiente para hacerlas ocupar las responsabilidades a las que aspiran.
En esta sociedad hay menores y personas dependientes que precisan cuidados. Y los reciben, de forma inmejorable con la implicación de toda la sociedad, que dispone los recursos necesarios. Hay ayudas, personal cualificado, instalaciones, servicios para garantizar una atención más que suficiente que se aborda como responsabilidad de la sociedad en su conjunto.

En este cuento, las mujeres mueren por las mismas causas que los hombres. Por enfermedades incurables, accidentes€ pero ha desaparecido de las estadísticas el asesinato de las mujeres, como síntoma de una sociedad desigual y discriminatoria que ahora sólo es un recuerdo bochornoso.
Imaginen, que decía John Lennon y lo que es más importante, trabajen por conseguirlo

GUERRA SIN CUARTEL

Caen como moscas, pero no son una especie protegida. Son las mujeres, la mitad de la Humanidad, sometida a un ataque sistemático que no es casual, ni ocasional. Es una guerra sin cuartel pero no entre las mujeres y los hombres, a pesar de los esfuerzos interesados de algunos en falsear el conflicto y confundir sus causas. En realidad, el desafío está planteado entre quienes creen que todos los seres humanos son iguales y los que piensan, aunque sea en el rincón más profundo de su alma oscura, que las mujeres son ese desecho salido de la costilla de Adán, imperfectas en su naturaleza como decía Aristóteles, inferiores en sus capacidades como decía Rousseau.

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Cada nuevo asesinato es una victoria del machismo, ese veneno, del que algunos presumían como característica patria, pero que hoy, afortunadamente, ya presenta su cara más negra, perfectamente identificado como causa última que arma a los maltratadores y no tiene nada de divertido. Por el contrario, cada mujer que deja de ser víctima y pasa a ser superviviente, cada hombre que cruza la línea y se coloca en el lado de la igualdad y la justicia es una victoria silenciosa de la mejor esencia de las personas. Cada ser humano que lucha contra sus propios demonios, esos que ha ido tragando desde la más tierna infancia, y logra enterrarlos tan hondo que dejan de hacerle daño a él mismo y a los que le rodean, es un triunfador que contribuye de forma indiscutible a cambiar la realidad.

Durante mucho tiempo esta guerra se libró en la oscuridad, mediante emboscadas en espacios aislados e incomunicados, que llamaban hogar. Las pérdidas „las mujeres muertas„ no se publicitaban. Las agresiones se disfrazaban, se trivializaban, se normalizaban… y así nadie tomaba partido por ellas, las más débiles, las más indefensas. Luego, ellas conquistaron la esperanza. La esperanza que vence al miedo. Y empezó la rebelión, al intentar huir de las celdas solitarias donde estaban a merced de su verdugo. Hoy las siguen matando, justo en ese momento, pero muchas lo siguen intentando. Quizás porque aun sin certidumbres, ni garantías, han visto la luz de la esperanza. Y son unas valientes.

Por eso fue necesario hablar hasta perder la voz, gritar y manifestarse hasta desgastar el suelo. Nunca calladas, siempre beligerantes. Porque ellas miraban. Y se trataba de conseguir que no se sintieran solas, sino acompañadas de una sociedad más atenta y dispuesta a intervenir, abriendo ventanas de donde salía un fuerte y desagradable olor a pánico y miseria. Una sociedad que empezó a asumir que el maltrato sobre las mujeres obedecía a una forma de entender las relaciones entre ambos sexos, que otorgaba a unos el poder sobre las otras. Y que por tanto, había que igualar, luchar por la igualdad para que ninguna mujer fuera vulnerable ni ningún hombre tuviera poder para dañarlas.

A la lucha por la igualdad, se sumaron instituciones, organizaciones, entidades, personas, en miles de concentraciones, proclamas, gestos, cuyo valor es indiscutible. Pero hoy, algunos de boca grande pero corazón pequeño, creen que la condena es suficiente y no ven, o no quieren ver, que ha pasado la hora de las palabras.

La abrumadora coincidencia en el lenguaje verbal no puede contribuir a la pasividad en la acción real. No debe haber coartadas para la inacción derivadas de palabras gratuitas. Es indecente escuchar condenas a la violencia de quienes a continuación van a negar los recursos necesarios para combatirla. Hay que dejarlos desnudos en su vergüenza, aislados en su clamorosa hipocresía que alimenta promesas que no piensan cumplir para exigir avances rigurosos y objetivos en las soluciones.

LOS RECORTES EN SALUD, MATAN.

Se acaba de publicar un informe  elaborado por 13 organizaciones llamado “Deficiencias e inequidad en los servicios de salud sexual y reproductiva e España”. En él se valora la situación del sistema público de salud en España tras la reforma de 2012. Pero, para variar, lo hace  pensando en las mujeres, en cómo son tratadas cuando son atendidas en el sistema público de salud.

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Por ejemplo, la reducción de los servicios de salud mental, tuvo un efecto directo en las mujeres, principales usuarias de este servicio que tuvo que reducir tratamientos,  pasando a dar solución al problema  de forma generalizada con medicamentos, los ansiolíticos. De hecho los consumen el 21 % de las mujeres, frente al 11 % de los hombres.

El informe recuerda medidas que en su momento nos indignaron porque causaron graves prejuicios, como fue el copago, o mejor llamado repago de los medicamentos, aunque hoy la medida ya no existe en esta Comunidad autónoma, gracias al cambio de Gobierno. Para que luego digan algunos que da igual que gobiernen unos u otros.

Pero el  copago farmacéutico, fue  una medida con  consecuencias directas sobre la salud de las mujeres, que sentó especialmente mal a las  mujeres mayores, que suelen sufrir patologías crónicas y perciben    pensiones no   demasiado generosas. Muchas de ellas, renunciaron directamente a los  tratamientos que necesitaban, en vista de su imposibilidad de pagárselo. No parece demasiado justo que la calidad de vida de las  mujeres ancianas quede mermada porque no pueden adquirir medicamentos que aliviarían sus dolencias. Así que es de agradecer el esfuerzo de nuestros actuales políticos valencianos, para que casi un millón de personas, pensionistas o con rentas muy bajas, no tengan que renunciar a medicarse y hayan dejado de pagar con sus pensiones la fiesta del derroche y la corrupción que otros se montaron.

A día de hoy, y desde el 2013, algunos anticonceptivos hormonales dejaron  de estar cubiertos por la Seguridad Social,  por lo que las mujeres tuvieron que buscarse la vida por su cuenta si eran partidarias de una maternidad responsable y  una sexualidad sin condiciones. Tuvieron que rascarse el bolsillo y financiar el tratamiento que la sanidad publica les negaba,  lo que supuso aumentar, evidentemente, la  carga económica de cerca de un millón de mujeres, según estima la Federación de Planificación Familiar estatal.

Para  las jóvenes, los recortes en sanidad también tuvieron consecuencias porque se redujeron  drásticamente los programas de prevención de enfermedades de transmisión sexual, siempre necesarios, para prevenir y detectar antes de que la ignorancia o la imprudencia comprometan gravemente la salud de las chicas.

En relación  a la interrupción voluntaria del embarazo,  dice el informe que en la mayoría de los casos se producen en centros privados por lo que son las propias mujeres o sus familias quienes hacen frente al gasto. Por cierto , dice el informe que la nueva ley de plazos, arrancada a Gallardón, está dando ya sus primeros resultados favorables, ya que está descendiendo el número de abortos practicados, lo que siempre es un éxito.

En 2012  se adelgazó  el presupuesto real del Plan Nacional contra el Sida en un 90 %, lo que implica dejar de afrontar un tema que sigue siendo igual de peligroso y comprometedor para la vida de las personas. Contraer a estar alturas esta enfermedad, cuando puede ser evitable es un hecho lamentable e indefendible.

Y para rematar hay que señalar   lo que cuenta el informe sobre los recursos asignados para la lucha contra la violencia de género.

En cifras totales, el presupuesto del  Ministerio de Sanidad y Servicios  para la prevención de la violencia machista se  ha reducido un 21.6 %. En políticas de igualdad, un 18 %.

Cuadra eso bien poco con un Gobierno preocupado de verdad por la violencia, empeñado en erradicarla. Dice mucho, por el contrario, de quien  es capaz de  guardar un respetuoso minuto de silencio por respeto y recuerdo a las mujeres asesinados, y a continuación, regatea presupuesto y ningunea las medidas necesarias para que efectivamente no haya más asesinatos.

Los recortes matan, y perjudican la salud. Y no es un lema, es una realidad. En el caso de las mujeres, como se ha visto, de forma concreta y objetiva, por lo que de la misma forma, con la misma concreción hay que reclamar la reversión de los recortes y la recuperación de un sistema publico de salud que cuide a las personas y  no las discrimine ni por ser mujeres, ni por ser pobres.

 

 

PARA TODAS LAS PERSONAS, TAMBIÉN PARA LAS MUJERES

El Pleno del Ayuntamiento es un acontecimiento que pasa demasiado desapercibido, teniendo en cuenta que esta reunión periódica y pública de los representantes electos es el foro donde se toman, o por lo menos se publicitan, decisiones de enorme repercusión en la vida cotidiana de la ciudadanía.

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De hecho en el último se aprobaron los presupuestos del 2017, que no es cuestión menor como recoge la famosa hemeroteca donde aparecen las contundentes críticas de los antaño opositores, exigiendo unos presupuestos que sirvieran a las personas y al presente y al futuro de la ciudad. Ahora son quienes toman las decisiones y esa parece ser su pretensión, aunque lastrados por el pago de la enorme deuda heredada, resaca de la fiesta que otros se montaron.

Sin embargo, carecen de algo tan importante como la perspectiva de género, que no es más que la pretensión de que se analice si la aplicación del presupuesto va a repercutir de igual manera en las mujeres y en los hombres de la ciudad. Parece una obviedad, pero si uno se para a analizar, por mencionar alguna cosa, el número de hombres y mujeres que se beneficiaron de las políticas de empleo recientemente impulsadas, quizá descubra que no han sido igualmente beneficiados. Teniendo en cuenta que el 52 por cien de quienes viven en la ciudad son mujeres, no es un hecho de importancia menor la existencia de desigualdad, involuntaria pero real, en la ocupación obtenida. Y realizar este análisis sí que es un compromiso suscrito por todos los partidos que hoy gobiernan, olvidado con demasiada facilidad.

Estos presupuestos destinan una pasta a la participación Y falta que hace, porque es prioritario recuperar la implicación de la ciudadanía. Es sintomático que tras la concentración que interrumpió el Pleno para manifestar la firme protesta por el asesinato machista de la joven Vanessa, ni una sola de las numerosas personas asistentes tuviera interés en presenciar la continuación del pleno municipal.

Esa es la otra incidencia del Pleno que vale la pena recordar. Sólo en el mes de Octubre, se han añadido siete nombres a la terrible lista de mujeres asesinadas: la que mató en Salamanca, su exmarido, anteriormente juzgado y absuelto, la de Granada muerta a golpes; aquella que de Torremolinos a la que su hermano atizó con una plancha y la transexual que murió al caer por el balcón mientras huía de su agresor en Santa Cruz de Tenerife. No hay que olvidar a la que murió en Barcelona tras la explosión de gas causada por su marido, ni a la mujer de 75 años asesinada en Calp, ni a la última, Vanessa, la chiquilla de 15 años que no volverá a sonreir.

El Congreso en su sesión de investidura guardó un minuto de silencio por todas ellas, aunque el Gobierno, pasado y presente, lleva recortados un 26 % en políticas de igualdad desde 2010. El Gobierno valenciano, sin embargo, aumentó en un 50 % la cantidad destinada a la lucha contra la violencia de género. Formas diferentes de hacer política que desmienten ese dicho traidor que iguala a todos en la desvergüenza.

El próximo día 5 un autobús saldrá de Xàtiva para acudir a Tarragona donde una vez más se reclamará el necesario pacto de Estado que saque la lucha contra la violencia machista del mercadeo político y lo afronte como una prioridad indiscutible. También, se celebrará aquí en Xàtiva, el encuentro que XATEBA ha organizado para dar voz a las supervivientes y aprender de su valor y su resistencia. Formas complementarias de luchar contra el monstruo de la violencia que no podemos alimentar con nuestra indiferencia.

 

ANTES QUE NADA, PROYECTO

Si a algún vecino o vecina le hubiera dado por pasear por su ciudad el pasado fin de semana disfrutando de sus emblemáticos lugares, igual habría tenido que  pedir la vez o abrirse paso a codazos, porque  las calles debían estar abarrotadas. Diferentes grupos errantes, paseaban  en demostración palpable de  su amor a la ciudad, la que es hoy y la que fue ayer. Más allá de la caricatura, lo cierto es que dos formaciones políticas -una principiante,  la otra experta ya en estos menesteres-, junto con el propio Ayuntamiento desde la Concejalía del ramo, patrocinaban interesantes rutas encaminadas a destapar los encantos ocultos y evidentes de esta ciudad.

Tres iniciativas diferentes, para promover una idea que no es nueva,  pero sí resultona, y por tanto,  exportable. Dado su éxito, debería perfeccionarse, sobre todo para conseguir que no sólo sean nativos y residentes, cuyo número es evidentemente finito, quienes se apunten al paseo,  sino que la convocatoria se extienda allí  donde se diseñan los circuitos turísticos y promociones destinados a la gente que hace turismo de descubrimiento.

El  turismo, como motor económico de una ciudad,  requiere la construcción de un buen edificio que resista vientos y mareas, evitando la tentación de empezar por encalar las ventanas para que haga bonito. Existe una materia prima de valor indiscutible, un Ayuntamiento,  sin duda,  preocupado por la cuestión y una trayectoria bastante deficiente por cuanto sólo se preocupaba de contar y recontar  entradas vendidas  y  viajar a Madrid una vez al año. Ahora sería  la ocasión de demostrar la otra manera de hacer las cosas  con un estilo basado  en la reflexión previa,  el análisis acertado de las fortalezas y debilidades,  el asesoramiento técnico especializado y   la inversión suficiente. Sustentado  en el trabajo duro y constante, en la valentía para mantener los aciertos y la osadía para innovar, buscando fórmulas alternativas que sacudan inercias y rompan con las limitaciones que hacen de Xàtiva una ciudad que quiere ser algo para lo que no quiere prepararse, al  menos,  con el rigor y la coherencia necesaria. Como ya se ha escrito , no tiene gracia visitar una ciudad que los días festivos cierra sus monumentos, ofrece una limitada oferta gastronómica y parece que no acaba de creerse esa imagen de ciudad  digna de ser visitada.

Quizás la palabra clave es “proyecto” entendiendo éste como el diseño anticipado y concreto de lo que inicialmente son sólo intenciones. Su elaboración requiere tiempo y paciencia, pero es indispensable para trabajar con eficacia y sentido común. Un proyecto  permite actuar con coherencia, errando lo menos posible. Impide tropezones y batacazos,  porque no se camina a ciegas, ni se improvisa.

Un proyecto, es lo que permitiría, por ejemplo, que la Plaza del Mercat no se convierta en un laboratorio urbanístico,  donde se actúa de forma espasmódica y algo irritante. Definido  el espacio que se quiere,  consensuado con quienes  han de convivir en él, oídos los condicionamientos técnicos, es indispensable anticipar su diseño definitivo, antes de poner las vallas y empezar las obras. Si nunca es recomendable la marcha atrás, menos lo es todavía en materia urbanística donde hace falta un encaje exquisito entre las preferencias, las necesidades y las posibilidades.

Nadie empieza una reforma en su casa, sin saber exactamente el resultado final al que aspira. De la misma forma, sólo  una propuesta integral para la ciudad, elaborada desde la razón y la pasión, compartida lealmente por quienes han de gestionarla, será capaz de  obtener  el total apoyo ciudadano. Y sólo de ese acuerdo colectivo, podrá surgir la Xàtiva del siglo XXI  en la que valdrá la pena vivir.

REVÁLIDAS CON OLOR A NAFTALINA

Recuperen ustedes su cómodo calzado para ir de manifestación y planchen sus camisetas y sus pancartas. Porque las vamos a necesitar para defendernos en la calle de un Gobierno que de forman inminente va a dejar de estar en funciones para funcionar en modo ataque indiscriminado a la mayoría de la población.

huelga-revalidasEste pasado miércoles, tanto las AMPAs como los Sindicatos de estudiantes,  llamaron a hacer una huelga contra los exámenes de Reválida, en todos los  centros educativos excepto los universitarios.

Tenían buenas razones para ello. Las reválidas, denominación que ya huele a naftalina, son  pruebas de las que se prescindió  hace 70 años cuando quedó evidente que sólo eran una forma de impedir la permanencia del alumnado en el mundo  de la educación. Entonces, como ahora, servían para invalidar el esfuerzo hecho durante los 13 o 15 años anteriores y  privarles del título correspondiente jugándoselo a cara o cruz en una prueba. Ahora, sigue siendo igual de difícil,  sino imposible, argumentar que una reválida demuestra el nivel de conocimientos y ofrece la información suficiente para evaluar justamente el esfuerzo realizado.

Imponer esas pruebas de reválida al acabar la ESO o el Bachiller es también una forma  burda de fiscalizar de la peor manera posible, la labor realizada por el profesorado. La deseada evaluación permanente, útil para  valorar los avances, carencias y necesidades del alumnado, queda automáticamente suprimida ante un peaje tan brutal como las reválidas  que obligan a demostrar en un día y  en un examen lo que ha sido evaluado a lo largo de los años por un profesorado que no tiene porqué regalar nada ni exigir más de lo necesario.  Obviamente, desconfiar de  su criterio  es arrojar alegremente sospechas sobre su profesionalidad e imparcialidad.

Los partidarios de las reválidas pretenden ignorar que cada alumno o alumna es un mundo, que sus capacidades son distintas y sus circunstancias diferentes, por lo cual, aunque los conocimientos y habilidades alcanzados deban ser similares, es exigible también, en una sociedad justa,  la valoración del esfuerzo individual realizado para superar esos  desiguales obstáculos propios.

El único efecto objetivo que las reválidas van a ocasionar es que haya más jóvenes que al no conseguir el título de Secundaria no hagan el Bachiller, y al no conseguir el de Bachiller,   no vayan a la Universidad. Un sistema útil, parece, para  recortar en el sistema público de educación, pero no para ofrecer ninguna mejora en el sistema educativo

La medida ha conseguido poner de acuerdo a la comunidad educativa. Familias, alumnado y profesorado comparten diversos argumentos que confluyen con la misma unanimidad en el deseo de un sistema educativo público,  gratuito, laico y de calidad y en el rechazo a  las reválidas, por injustas y obsoletas,

Nadie hay con más interés que los  propios estudiantes  en recibir una educación que les dote de los mayores recursos para desarrollar al máximo sus capacidades. No habrá sector profesional más preocupado por la calidad de la educación que el profesorado, porque es su oficio, su vocación y su responsabilidad. Innecesario  hablar del interés de las familias en que el sistema educativo convierta a las criaturas que envían a la escuela en ciudadanos y ciudadanas educados para la convivencia y la felicidad.

Ninguno de ellos está por las reválidas. Solo las defiende y las impone este gobierno en funciones, que pronto dejará de serlo, y actuará con la soberbia y la indiferencia a la que nos tiene acostumbrados. Así que en legítima defensa, tendremos que seguir saliendo a la calle,  siempre que haga falta, a gastar las zapatillas tras la pancarta.

LO IMPORTANTE ES PARTICIPAR

Participación. Ese parece ser el mantra consolidado en los nuevos Gobiernos progresistas, reflejo de su  interés  en  las  personas y del abandono irreversible de  esas prácticas autoritarias y prepotentes que trataban a la ciudadanía como eternos menores de edad.

El Ayuntamiento de Xàtiva  que, acertadamente, se dotó  de  una Concejalía al efecto, dedicada exclusivamente a promover una participación plural, efectiva y  permanente, ha contratado  un especialista cuya responsabilidad será  asesorar y dinamizar el tejido asociativo de la ciudad.  Desde el punto de vista de los riesgos laborales corre el riesgo de sufrir lo que se llama “burnout” laboral, que viene a  significar acabar más quemado que las Fallas,  ya que la tarea que se le viene encima es tan descomunal como necesaria.

Para empezar esta ciudad tiene inscritas en su Registro de Asociaciones alrededor de  240 colectivos. Es evidente que gran parte de ellas son reliquias de otros tiempos, pero se hace necesario averiguar la vitalidad o mortalidad de todas y cada una,  sin prescindir de nadie pero exigiendo unos mínimos requisitos de actividad y organización.

Pero lo que viene después es peor. Porque como consecuencia lógica de esa opción ideológica y política que tanto fía a  la participación, existen en esta ciudad, constituidos formalmente o en trance de serlo,  hasta nueve Consejos u órganos de participación. Ahí están el Consell de les Dones, el Escolar, el  Esportiu, de Salut, de Joventut, el Económico y social, el de Participación, de Movilidad, el  de Benestar social, y cabe dentro de lo muy posible que alguno quede olvidado.

Cada uno de ellos depende del concejal o concejala del  ramo, aunque hay algunos, más ambiciosos o trabajadores, que presiden hasta dos de ellos.  Y todos  son importantes, o pueden llegar a serlo, si llega a feliz término la segunda parte de cualquier  proyecto de participación que se precie, que es hacerlos funcionar.

Constituir un Consejo, sentar en  una mesa a un grupo de personas y captar su atención es relativamente fácil. Lo difícil, casi heroico, es acertar con el procedimiento que permita sumar talentos y capacidades y construir proyectos comunes desde el respeto mutuo. Dice una de las incuestionables leyes de Murphy, que para que  una tarea no se lleve a término,  solo hace falta  crear una Comisión encargada de hacerla. Ahí morirá el empeño, de muerte natural o asesinada por las discusiones entre egos delicados, la suma de incapacidades, la asfixia del talento o el desprecio a los conocimientos técnicos imprescindibles.

Es imprescindible  evitar que los Consejos de participación se conviertan en  mesas redondas de cartón piedra, donde el  Rey Arturo de  turno, disfruta de  un público entregado y pacífico. Gente convocada para oir, ver y callar, sin formación ni información suficiente para opinar, convidada de piedra para ser aleccionada sobre las prácticas de quien no tiene ningún interés en conocer  la opinión de las personas afectadas, caso de que éstas estuvieran en condiciones de manifestarla.

A participar se aprende, porque no es una ciencia infusa, de carácter innato sino que requiere de  unos requisitos. Como la buena cocina, requiere de algo más que  la simple adición de factores, de asociaciones o entidades, para evitar un desagradable  corte de digestión.

La participación es un desafío que  puede resultar incómodo. Porque exige negociar, y consensuar los proyectos con   esa voluntad popular expresada sin intermediarios ni filtros, que a veces puede resultar impertinente.  Exige sinceridad y confianza en el propio proyecto que se ofrece al juicio externo.

Ahora se tiene una oportunidad que requiere valor y coherencia. Nadie dijo que fuera fácil. Sólo era algo que parecía una utopía y hoy puede hacerse realidad.