El blog de Mar Vicent Artículos destacados

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Todo el mundo  va al Ayuntamiento alguna vez en su vida, por muchas y diferentes razones. Para hacer trámites, para informarse, para reclamar…nos sabemos bien el camino porque hay variados motivos  que nos hacen acercarnos a esa Casa del Pueblo, que a veces lo es y a veces no, dependiendo en gran medida del talante de los inquilinos. Hay quien  se la apropia y exige invitación para entrar, y quienes hacen política de puertas abiertas, o por lo menos, entornadas.

19jestaspreparadaPues bien este próximo lunes, 19 de Junio,  hay una razón diferente e importante para acercarse por allí. No regalan nada, es cierto, ni va a haber ningún sorteo. Pero deberíamos ir. De verdad. Hay una  razón  de peso. Del peso que tengan en nuestras conciencias la interminable lista de mujeres asesinadas por la violencia machista.

Hay que ser muy marciano o vivir muy aislado del planeta Tierra, para no conocer la existencia de estos asesinatos de mujeres a cuenta de la violencia machista.

En lo que llevamos de  año, aunque el Gobierno de Rajoy, sólo reconoce 19 víctimas, hay cuentas que  hablan de 40 víctimas  porque incluyen a mujeres que sin ser asesinadas por sus parejas o exparejas, lo fueron por ser mujeres, que es a fin de cuentas de lo que trata la violencia machista. Aunque no valgan para las estadísticas.

Vease si no, si el caso de Hilda que denunció al novio de su sobrina por intentar matar a ésta y por ello fue asesinada. O el de Ana Belen Ledesma, que murió a manos de su pareja, que también se llevó por delante a su madre de 90 años, que tenía tan poca culpa como ella, pero no cuenta. Por eso la hija va en la lista, pero su madre no. Aunque estén igual de muertas, por el mismo verdugo.

La cuestión es que las matan, nos matan,  como a las hormigas,  cuatro de ellas  el mismo día como sucedió el 3 de Abril.  Y matan a las criaturas, 6 en lo que llevamos de año para hacer todavía más daño. A golpes, tirándolas desde una ventana, asfixiando a una bebe de 8 meses… para causar  una pérdida más grande que la propia vida. Una avalancha que ha de resultar insoportable e intolerable, sease hombre o mujer, de derechas o de izquierdas porque es un verdadero escándalo y produce una enorme vergüenza.

Recordar  hechos tan  crueles y dolorosos hoy no es  por el afán de morbo sino con  un objetivo claro. Ponernos todos a trabajar para evitar que sigan sucediendo.

Porque resulta que contra la violencia machista se multiplican las condenas, los discursos, las concentraciones y minutos de silencio, pero no las soluciones. Peor aún, contra la violencia machista se enumeran las medidas que hay que tomar para la prevención, la protección, la supervivencia, pero no se pasa de los dichos, a los hechos.

Al final, acaba pareciendo que no hay nada que hacer. Que solo cabe la resignación y el olvido. Que lo que procede es intentar digerir ese desasosiego y enorme malestar que nos causa cada nuevo nombre que se añade a la lista.

Oigan, la violencia machista tiene solución. No es fácil ni sencilla, pero la tiene. Se ha repetido miles de veces. Educación para la prevención en las escuelas e institutos. Detección desde el ámbito de sanitario. Correcto tratamiento del tema  desde los medios de comunicación. Formación y especialización de jueces y fiscales y también de las fuerzas y cuerpos de seguridad. Programas de apoyo social que presten ayuda psicológica para la recuperación de las mujeres. Ayudas económicas para la supervivencia. Recursos para su acogida .  Y desde luego ampliación del concepto enmarcado en la Ley, para que se reconozca como víctimas a todas aquellas que sufren violencia por su condición de mujer.

Hay medidas que tomar. Y hay también un precio que pagar. El que no quiere pagar el Gobierno de Rajoy, que no sabe contar los asesinatos , ni hacerse cargo del coste de las medidas necesarias.

De hecho, en los próximos presupuestos generales del Estado su propuesta de gasto para este fin es un 1º% inferior a la que había hace 6 años. Son 32 millones los destinados a esta partida de un total de 400.000 millones, lo que supone un 0’01% demostrativo del escaso interés de este Gobierno por hacer algo más que poner caras de pena e hilvanar discursos de condena.

La gente de este país que no comparte su indiferencia que es letal, ni su mezquindad a la hora de repartir los fondos, se va a hacer presente en muchos Ayuntamientos de este país, el próximo lunes, a las 12 horas. Se trata de hacerse oir para  reclamar que en los Presupuestos 2017 se destinen los euros que hagan falta para esta cuestión.

En Xàtiva, el Consell de les Dones ha hecho suya la propuesta. Como en Valencia, Alacant, Castelló, Madrid, Barcelona, Lugo, Coruña….

Así que una vez más, vente al Ayuntamiento, este próximo  lunes a las 12 horas. Tienes muchas cosas que hacer, andas muy ocupado,  pero  a ver si se te ocurre algo más necesario que evitar muertes que ya están anunciadas.

EUROS CONTRA LA VIOLENCIA

En lo que llevamos de año han asesinado a 32 mujeres y son 5 las criaturas muertas con el único objeto de causar más daño. Dos millones y medios de mujeres sufren violencia en la pareja, cada ocho horas una mujer es violada en España y un millón y medio padece violencia sexual fuera de la pareja. Son las cifras del horror.

Ante el se convocan multitud de concentraciones y manifestaciones con la intención de  dar fe de que ninguna de ellas es olvidada,  condenar a los culpables y exigir una definitiva solución.

Porque la violencia de género tiene solución. Parece que no la hay en razón de su persistencia, pero la hay, aunque no es fácil ni sencilla. Exige un enorme consenso social, sustentado en una clara voluntad política que se ha de demostrar en la asignación de los medios necesarios para resolver el problema de fondo que alimenta la violencia machista, que no es otro que la desigualdad.IMG-20160128-WA0005

Porque si hubiera igualdad en este mundo desigual, y desaparecieran las dependencias económicas y afectivas a las que están sometidas las mujeres, si las niñas tuvieran que luchar por un futuro tan difícil como el de cualquiera, pero no más, es muy posible que a los maltratadores y asesinos de mujeres les costara más encontrar a sus víctimas.

Sin embargo, es evidente que la violencia machista no se derrota, ni la igualdad será realidad, sólo con minutos de silencio. Ni tampoco con algunas actitudes que no colaboran demasiado: la de quienes no hacen suyo el problema y se mantienen a cubierto. O la de quienes, ante los esfuerzos realizados, más o menos exitosos y casi siempre mejorables, siguen la insana costumbre de criticar, aunque sea hincando el diente en aspectos secundarios, a pesar de que así se desacrediten los avances realizados.

Luchar contra la violencia tiene un precio. En euros. Y no parece que quieran hacer este gasto quienes manejan las cuentas del reino y a la hora de la verdad, solos antes sus macrocifras, deciden asignar a la lucha contra la violencia machista un 0’0001 del Presupuesto, unos 28 millones de euros, que es un 11 % menos de lo que se dedicaba hace 7 años. Viene a ser, dicho de otra forma, como si de un salario de 1800 euros se dedicaran 2 euros a la protección de las mujeres de la familia amenazadas de muerte por el machismo. Es la fantástica cantidad de 6’9 euros al año destinados a cada mujer que sufre violencia.

Nadie en su sano juicio se alinea con los maltratadores, ni enarbola la bandera de la desigualdad, pero esa falta de coherencia presupuestaria proporciona coartada a la violencia machista, porque no hacer significa dejar hacer. La promesa de un Pacto de Estado para afrontar el problema sin fisuras desde todos los ámbitos sociales, hace aguas a la vista de estos Presupuestos. Desaparece por el desagüe la magnífica energía colectiva generada, si no se financian debidamente los recursos de prevención y protección necesarios y se articulan los medios para lograr el cambio cultural necesario que nacerá en las escuelas y prenderá en la sociedad.

Luchar por la igualdad es construir un edificio con frágiles materiales, a merced de vientos y tempestades, hasta hacerlo tan fuerte que las mujeres queden protegidas en él. Se trata de colaborar para que se levante fuerte y triunfante y no de soplar para derribarlo. Y de pagar el precio correspondiente. En euros.

ENTRE EL DICHO Y EL HECHO, LAS MUJERES SON ASESINADAS

Los Presupuestos Generales son  la piedra filosofal de un Gobierno, porque indican más allá de discursos y promesas lo que realmente se compromete a hacer. Es una especie de confesión pública de sus prioridades, exponiendo a la luz pública sin trampa ni cartón sus verdaderos intereses.

Y ello es así, porque como todo el mundo sabe, vivimos en una sociedad en la que todo tiene un precio, o dicho de otro modo, todo se paga, así que todos los pronunciamientos previos se caen, ante la fuerza de los dineros, que son los que marcan la diferencia entre la realidad y las mentiras. Y en materia de igualdad el balance no puede ser más insatisfactorio.  2014-07-24 21.00.42

Aunque se les llena la boca hablando de ese crecimiento económico que quieren vender, lo cierto es que éste es completamente inexistente para quienes vienen sufriendo los efectos de la crisis: personas desempleadas, paradas, pensionistas….

Si en la anterior legislatura aumento formidablemente la pobreza en general y las desigualdades entre mujeres y hombres en concreto, afrontamos según se expone ahora en los Presupuestos una época si cabe peor.

Porque son unos PGE 2017 que no sólo no afrontan con los dineros públicos el deber de promoción de igualdad efectiva y de lucha contra las violencias machistas sino que ni siquiera intentan recuperar los recortes efectuados.

El dinero destinado a financiar las políticas de igualdad roza lo puramente testimonial. No hay crecimiento para las partidas de igualdad, reducidas desde que gobierna en un 37%, más de la tercera parte, y un 41,2% desde 2010.

Tampoco para la lucha contra las violencias machistas, un 9% por debajo de lo asignado en 2011 y un 10,8% menos que en 2010. De que sirvió llenar las calles de Madrid hace dos años un 7 de Noviembre que pretendía marcar una diferencia? De que sirve congregarse mes tras mes a la puerta del Ayuntamiento de tantas ciudades  si a la hora de la verdad, cuando hay que arremangarse , aparecen las excusas y los recortes ?

Si los presupuestos son un indicador clave del grado de compromiso del gobierno con su obligación de promover la igualdad efectiva de mujeres y hombres y de combatir la violencia de género, es evidente que a quienes nos gobiernan estos problemas le parecen insignificantes.

Y la triste realidad es que en materia de igualdad y de prevención de la violencia de género, no avanzar significa retroceder. No hacer nada significa que se autoriza a otros para que sigan haciendo lo que luego se pretende condenar. No invertir en  ayudas reales que permitan a las mujeres confiar en que las denuncias las llevarán a alguna parte que no sea el cementerio, no es solo una burla sino una crueldad inexplicable.

 

EL NEGOCIO DE LA MUJER OBJETO

Uno de los mejores abonos para alimentar el  machismo que la ciudadanía de Xàtiva y buena parte de sus representantes municipales condenan los días 25  de cada mes en la puerta del Ayuntamiento, es la cosificación de las mujeres. Tal palabro define el procedimiento por el cual se convierte a las mujeres en objetos, a ser posible de bonita apariencia,  aunque no del todo inanimados porque un poco de ánimo marchoso siempre viene bien  para el objetivo buscado.

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Éste es su explotación como fuente de negocio y beneficio,  como no podía ser de otra manera en esta sociedad mercantilizada donde todo se compra y se vende  . Y a esa finalidad,  prioritaria y descarada,  se subordina todo los demás: principios,  valores, creencias… En un mundo donde el dinero es la medida de casi todas las cosas, las mujeres son muy útiles para proporcionar, convenientemente cosificadas, pingües beneficios en innumerables negocios.

Así sucede, ya sea como usuarias de florecientes industrias derivadas de la más cruda tiranía estética, o como producto en venta  mediante la utilización de su cuerpo por partes, según su  uso y aprovechamiento: la vagina para el placer (en la prostitución) o el útero para parir (en las maternidades por encargo).  Sin olvidar otros tipos de explotación que, por su carácter más habitual, parecen menores: entrada gratis de las chicas en las discotecas como reclamo sexual, publicidad  sexista llena de piernas y escotes de imposible relación con el producto a promocionar …

También es cosificar, esa tendencia en apariencia inocente, de convertir a las mujeres en símbolos llamadas mises, reinas o festeras, con funciones de representación del  resto de la especie femenina .Cualquiera  sirve para personificarlas a todas, como si lo que tuvieran en común las mujeres no pasara de un diseño biológico básico, despreciando las cualidades y creencias , que son las que realmente  nos asignan  cualidad de seres humanos individuales.

Deriva también en la existencia de  profesiones tan curiosas como azafatas o paragüeras cuya función consiste  básicamente en lucir palmito, reuniendo requisitos tan curiosos como calzar un 38, amén de ser extrovertidas y simpáticas. Condiciones  absolutamente necesarias como todo el mundo sabe, para llevar un paragüas, durante tres días, de 8 a 18 horas, por 100 euros. Una oferta laboral que indudablemente no se puede rechazar.

Con todo, hoy  peligran  algunas de estas mal llamadas tradiciones, cuyo mérito está por demostrar. Así los australianos han sido los primeros en ofrecer a los ciclistas que participan en la   Tour Down Under, un ramito de flores pero no una muñeca de plástico. También en la Vuelta ciclista al País Vasco se han tomado medidas en igual sentido a las que se ha sumado el Ayuntamiento de Jerez,  desatando una agria polémica, como siempre ocurre cuando se tocan estos temas relativos a las mujeres, en los que no suele primar la sensatez sino el derecho de cualquiera  a opinar desde las vísceras.

En la Fira de  Xàtiva, en 2015 y 2016,  se pudo ver con motivo de la muy masculina carrera de motos, un ramillete de jovencitas,  en la calle y en formación militar, uniformadas con pantaloncillo escaso y camiseta blanca,  en algunos casos de talla inexplicablemente inferior a la necesaria,  que posaban sonrientes con el motero ganador o sujetaban paragüas para que las motos no sufrieran con el calor.

Es de esperar  que esta tradición por lo menos, desaparezca este año. Como desapareció la de tirar patos del campanario o ir a lavar la ropa al lavadero.  Más que nada por comprobar que esta  ciudad no va de farol y no quiere perder en su apuesta por la igualdad.cosificacion

MICROCORRUPCIÓN

Anda el personal bastante rebotado viendo como, telediario tras telediario,  van apareciendo casos de corrupción cada uno más tremendo  que  el anterior. Hasta 30 causas y 800 imputados. Parece mentira que tanta gente deshonesta,  al parecer, se haya refugiado  en el mismo partido. Eso sí que es mala suerte. chorizo

La lista de casos que  están en procesos judiciales es cuasi infinita sin que se pueda saber cuándo llegarán a término  viendo lo lenta y poco inexorable que es  la justicia por lo menos, en determinados casos. La condena en firme sería lo único que quizás aliviaría la sensación general de ser una sociedad estafada impunemente por unos cuantos impresentables repeinados que además, se van de rositas. Aunque lo interesante, como se exige hasta la saciedad, es que devuelvan lo robado y no saquen beneficio, ni presente ni futuro, ni ellos ni su entorno,  del delito cometido. Porque, en caso contrario,  sale barato penar unos cuantos años para disfrutar después de una privilegiada  vida a cuenta de lo robado.

Hay países, que sin tener la solución definitiva porque no se trata de otorgar certificados de santidad, tienen el tema algo más controlado. Hubo un presidente alemán que  dimitió por un nimio asunto de favores y un ministro de Defensa que hizo lo mismo por plagiar su tesis doctoral. En Francia llegaron a condenar a un Presidente de la Republica por malversación de fondos públicos. En Japón, llegó al impensable e indeseable extremo en 2007 del suicidio del  ministro de Agricultura , Toshikatsu Matsuoka, que  se quitó la vida horas antes de afrontar una sesión parlamentaria sobre la ocultación de donaciones económicas. Incluso aquí en España, no hace tanto,  un político de primer nivel,  dimitió por tener un hermano aprovechado que ocupaba despachos oficiales por la cara.

En cualquier caso,  quienes despotrican hasta la afonía contra tanto mangante deberían reflexionar sobre la parte de responsabilidad colectiva existente. Porque un sistema corrupto no nace, crece y se reproduce en solitario, sino que prospera , entre otras cosas,  gracias a una permisividad ambiental que fomenta y tolera  conductas en apariencia inofensivas.

Somos un país de listos, de pícaros que ensalza a quienes -dicho amablemente- cazan al vuelo las  oportunidades, aunque en el camino se queden algunos de los principios que luego se enarbolan como bandera y se exigen a gritos. Por eso, nos burlamos de quien devuelve el mazo de billetes que se encontró olvidado en el taxi. O competimos a ver quien engaña más en la declaración de la renta.  O nos quedamos con el cambio que nos dieron equivocadamente. O pedimos facturas sin IVA. Por eso, a veces, identificamos honradez con estupidez y desacreditamos, con más o menos crueldad,  a quien no admite cambalaches, ni comete aprovechamientos ilícitos ni siquiera a la hora de llevarse folios de la oficina.

La corrupción es el cuarto problema más importante para la población mundial tras las drogas, el terrorismo y el tráfico de armas. Véase pues la urgencia de que las personas decentes actúen contra ese monstruo,  desde su trinchera, con humildad y con decisión, sobre todo cuando sólo les vigila su propia conciencia.

Pero es la clase política, sin excepciones, la que debe dar un ejemplo inflexiblemente rígido de honestidad, sin sitio  para la más mínima transgresión. Ni la más tonta, ni la más insignificante, ni la más inocente. Conscientes de que hoy,  cualquier atisbo de abuso de poder, de aprovechamiento ilícito, de privilegio indebido, que implique el incumplimiento de las normas que rigen para cualquier mortal que carece de cargo público, es letal para la credibilidad de cualquier Gobierno, especialmente en el ámbito municipal.

AUTOCRÍTICA A LAS FEMINISTAS

2014-09-10 06.07.17Antes de que se apaguen los fuegos, creo que hay que analizar la experiencia de este 8 de Marzo porque no ha sido como otros años, y no sólo por la considerable presencia en las manifestaciones. Ciertamente ha habido una respuesta social mucho más activa y comprometida que en anteriores ocasiones que ha rebasado las expectativas de las organizaciones convocantes, en una grata sorpresa de las que no suelen ser habituales. Por ello los titulares del día de después, coincidieron en hablar de éxito resaltando en algunos casos,  también la presencia de jóvenes como factor relevante que abre la esperanza a la continuidad de las reivindicaciones igualitarias.

Diferentes factores han colaborado a ello, como el desastroso balance de víctimas de la violencia machista de los dos primeros meses del año, o la convocatoria y difusión del llamado  “Paro Internacional de Mujeres”, secundado en tantos países, Este último, aunque ha sido causa de cierta confusión,  ha logrado remover la conciencia igualitaria de muchas personas que se han sentido interpeladas y dispuestas a la acción. Que han secundado el paro de media hora con verdadero interés en convertir la convocatoria en un éxito imposible de ignorar. Que la han hecho suya sin reservas, comprometiéndose desde lo personal, dispuestas a asistir a concentraciones  porque sentían verdadera necesidad de hacerlo, siéndoles absolutamente indiferente con quien compartir el momento o quien convocaba el acto. Y que han ligado esta acción a su presencia en las manifestaciones vespertinas. Se podía percibir una cierta “desesperación” social fruto de una saturación que ha alcanzado límites intolerables y que exigía a muchas personas implicarse personalmente en un día de reivindicación como el 8 de Marzo.

Todo ello,  ha generado un potentísimo sentimiento social, protagonizado por miles de mujeres que normalmente no hacen suyas estas cuestiones, y también por muchos hombres que se han sentido vinculados a la convocatoria como hasta ahora no había sucedido..

En este momento, haría falta  por parte del movimiento feminista en general  y, sobre todo,  de sus asociaciones, una autocrítica que nos afecta a todas. Reconociendo que hemos sido incapaces de gestionar esas voluntades y canalizar ese afán reivindicativo para plasmarlo en una jornada menos caótica y mejor estructurada de lo que ha resultado este 8 de Marzo, que además tuviera la continuidad necesaria.

Lo que se ha visto es la imperiosa necesidad de algo tan poco novedoso como necesario que es la organización, entendiendo ésta como una estructura útil  para la coordinación de carácter estable, competente para hacer confluir esfuerzos en actuaciones colectivas. Es urgente que  todas las que trabajamos por la igualdad de derechos, las que hacemos de los feminismos causa y estandarte, las que estamos dispersas en los partidos, sindicatos, asociaciones, instituciones , entidades e interminable etcétera, articulemos una organización capaz de canalizar esa energía tan  difícil de prender y consolidarla para que obtenga los resultados esperados. Una sola voz, una sola consigna  asumida por todas, sin protagonismos, ni manipulaciones que aporte al movimiento que compartimos, la potencia que se pierde en la dispersión

Es una asignatura pendiente el conseguir una mínima estructura que aúne el centro y las periferias, pasando por todas aquellas realidades donde existe una organización de mujeres, quizás minoritaria pero siempre activa, que desarrolla una intensísima  actividad en pro de la igualdad. Cierto es que existen entidades que ya agrupan a otras, pero ni de lejos existe plataforma o similar  que integre a todo el movimiento feminista, cada vez más amplio y numeroso pero siempre igual de fragmentado y disperso.

Hemos aprendido a crear referentes, a apoyarnos unas a otras para fortalecer lazos y consolidar el movimiento que nos une. Hemos aprendido a conocernos y reconocernos, a superar reticencias e ignorancias, a respetarnos aunque cada cual viva el feminismo desde su propia  prioridad.  Ahora quizás sería prioritario  aprender a trabajar colectivamente en la misma dirección sin que ello, suponga, para nada, perder identidad propia, ni condicionar proyectos, ni uniformar lo que ,por definición, es absolutamente diverso. Ahora habría que hacer algo tan simple como organizarnos, coordinarnos, de forma siempre horizontal, sin jerarquías ni autoritarismos, pero con la inteligencia suficiente como para lograr la confluencia de esfuerzos en la misma dirección. Así es como se urdió el Tren de la Libertad, o la Marcha del 7N, dos hitos históricos en este país que demostraron un potencial transformador que no acaba de obtener respuesta.

A veces da la sensación de que vivimos , cada una de nosotras, de nuestras asociaciones, plataformas, coordinadoras, etc.. en pequeños reinos de taifas, burbujas desde las que nos miramos con cariño, pero de reojo,  sin ambición ni decisión suficiente para tejer la gran red de feminismos que nos resulta indispensable a todas para dejar de ser un lamento y convertirnos en un grito de guerra.

 

 

EL PRECIO DE SER MUJERES

En un 8 de Marzo, como este que hoy se celebra, las mujeres deberían pedir la palabra, y no soltarla durante el resto del año, ni durante el resto de sus vidas.

Podríamos así  recordar que nuestra presencia es permanente y no intermitente, y que más allá de este mes violeta y guerrero en que cada año resurgimos de nuestras cenizas, tenemos  luego todo un año, en el  que volvemos a  quedar encerradas en nuestra burbuja, esa que nadie pincha y desde la que miramos, abrumadas, como juegan con nuestras vidas.

PIEDRA

Porque vivimos en una sociedad que dice amar a sus mujeres, que exige para ellas respeto y dignidad, que las enaltece, las protege, las valora y al mismo tiempo, las ignora, las esclaviza, las explota y a veces, demasiadas veces, las asesina.

Una sociedad que nos quiere bellas hasta la extenuación y acomplejadas por esas arrugas que tanto nos ha costado conseguir .Que nos convierte  en objetos de deseo y de perdición y nos condena a la  búsqueda permanente de ese amor que ha de doler para ser verdadero.  Que nos sube a los altares o nos condena al infierno, siempre sin pedirnos opinión, y nos borra de  los libros de Historia,  como si la historia de la Humanidad, no fuera también nuestra historia. Que nos halaga y nos adula falsa e irrespetuosamente, como si sus piropos fueran necesarios para confirmar nuestro valor. Que nos abre  las puertas con afán cortés, al mismo tiempo que nos da un portazo en las narices cuando somos nosotras las que decidimos donde queremos entrar. Esa sociedad que nos exhibe como carne fresca en vallas publicitarias arrebatándonos  la dignidad y la autoestima y que pretende imponer  el uso que podemos dar a nuestros cuerpos.

Que dice admirarnos por nuestro tesón para adquirir cualificación y profesionalidad y luego nos interroga sobre nuestra maternidad y nos rechaza porque no alcanzamos sus expectativas de productividad. O que nos contrata con salarios  de miseria y condiciones de esclavitud que harán de nosotras  las pobres del mundo.

Que nos quiere madres amantísimas, pero  se desentiende de las criaturas, de sus necesidades y de las nuestras  Que nos  quiere  hijas abnegadas, esposas entregadas, que hacen innecesaria la existencia de centros de día o de escuelas  infantiles. Que dice querer protegernos de nuestra fragilidad  y no se da cuenta de que no somos débiles, sino que nos enfrentamos a una violencia eterna y enmascarada que nos agrede cuando aspiramos a ser personas libres e independientes,  dueñas de nuestro propio proyecto vital.

En el día de las mujeres  sería exigible un poco de cordura para superar la orgía de declaraciones que ocultan la injusta  realidad que debiera ser evidente: ser mujer, aquí y ahora, sigue exigiendo un pago adicional que  todas pagamos.  Habría que amordazar a los sonrientes que predican que la igualdad se sienta en nuestra mesa, que las mujeres son dueñas de sus vidas, reinas de sus hogares…A esos que saben perfectamente que aunque las leyes se escriban con letras de oro,  las penas por su incumplimiento  son siempre de humo, y así es fácil seguir haciendo del Hombre el centro de la existencia y de las mujeres, el coro de arcángeles amorfos y sumisos  que aletea a su alrededor.

En el día de las mujeres, donde una conjura global obliga a entonar un himno no escrito que está lleno de medias verdades y mentiras, rindamos homenaje desde la sinceridad admitiendo cuán duro es el precio que a día de hoy siguen pagando las mujeres por el hecho de serlo y reconociendo el esfuerzo transformador que hacemos todos los días que no son 8 de Marzo.

TÚ DECIDES

Han lanzado un desafío. Este Ayuntamiento, demostrando su clara vocación de tender puentes hacia la calle huyendo del cómodo silencio de los despachos,  ha hecho una oferta que no se puede ignorar.  Se ha dirigido a todas las mujeres y hombres mayores de 16 años ofreciendo  la emocionante posibilidad de abandonar fugazmente el ingrato papel de  espectadores pasivos  para decidir, sin intermediarios, importantes cuestiones que se miden en dinero, que al fin y al cabo,  es el valor que más apreciamos.

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Como quien no quiere la cosa, desde el mandato de la participación ciudadana, han lanzado  un  guante a la cara de la gente y  han dicho “Ahí tenéis eso. Es vuestra oportunidad. Aprovechadla.”

“Eso” son 250.000 euracos del presupuesto municipal, casi 42 millones de pesetas de las de antes. Y lo que hay que  hacer es decidir su uso, haciendo propuestas de inversiones que reviertan en beneficio de la comunidad. Son los presupuestos participativos. Es una película fácil de contar y, previsiblemente, con final feliz porque todo el mundo ha de salir ganando.

Se trata de  imaginar que el Alcalde ha sido desalojado  momentáneamente de su sillón, ocupado ahora por cada vecino o vecina de la ciudad  que, pletórico de buenas intenciones, tiene la encomienda de administrar un considerable presupuesto para conseguir la mayor satisfacción colectiva.   Hay que soñar, como en aquel mítico y casposo  programa “Reina por un día”, que se tiene por  un rato, la llave del cofre del dinero  y esforzarse para tomar la mejor decisión sobre su uso.

Hay condiciones, claro. Siempre las hay. Pero parecen sensatas, necesarias  y factibles. No se pueden proponer proyectos mirándose el ombligo, por muy bonito y necesitado que éste parezca. No vale pedir la construcción de la Muralla China, o solicitar un servicio que exija inversiones durante años comprometiendo presupuestos posteriores. No hay que insistir en lo que ya está previsto. Hay que pensar en el aquí y en el ahora, ajustándose al presupuesto y respetando los plazos. Hace falta echarle imaginación, inteligencia, creatividad y sobre todo, sentido común y de comunidad. Hay que ser realistas, generosos y competentes. Habrá que priorizar. Y buscar apoyos, encajando  diferentes intereses para encontrar acuerdos donde tendrá  que haber cesiones y ganancias. En fin, hay que hacer política, pero de la buena, de la que engrasa la convivencia  y evita los roces buscando el beneficio colectivo.

Puede pasar que haya quien no se entere, porque ni lea, ni escuche ni sea usuario de redes sociales por lo que es imprescindible que a todas las casas llegue la información. Y también quienes no se crean nada, pasotas y desconfiados, porque tantos desengaños a cuenta de la casta, les ha llevado al escepticismo más absoluto, generador de impotencia y esterilidad.  Hay que remover esas cenizas para que recuperen  su confianza en lo público. Y  luego están los perezosos,  los indolentes, los que andan muy ocupados y  no tienen tiempo para ir a votar y mucho menos para hacer propuestas. Y votar es absolutamente necesario como manifestación inequívoca de la responsabilidad ciudadana y el compromiso con la participación.

Xàtiva tiene una oportunidad de oro para comprobar, tras la amarga experiencia de haber sido víctima de peligrosas e incompetentes decisiones, que hay otra forma de  administrar el dinero público, el más importante, el dinero de todos. Pontificar, criticar, maldecir o reclamar son lógicas y necesarias reacciones  ciudadanas,   pero también apreciar un nuevo modelo de gasto e inversión totalmente diferente y enormemente productivo. Tiene un valor indiscutible porque cuenta con la inteligencia colectiva, evita los privilegios y busca el bien común. Tratemos de estar a la altura de las circunstancias.

EN LA COLA DEL PAN

Este viernes pasado mataron a una vecina. Se llamaba Josefa Cuquerella, y tenía 75 años. Xàtiva es un pueblo grande o una ciudad pequeña, según se mire, así que es probable que mucha gente  la conociera de vista o de referencias. La cercanía hace que mucha gente reaccione con especial virulencia y congoja ante un nuevo asesinato machista, pero también que la esencia del suceso -una  mujer asesinada  por su condición de mujer- quede desdibujada  entre consideraciones gratuitas que rozan el comadreo pueblerino.

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Lo verdaderamente importante es el hecho de que la violencia sobre las mujeres, el monstruo  contra el  que se pelea día a día y desde hace tiempo en esta ciudad,  se ha manifestado en su forma más brutal muy cerca, casi en la calle de al lado.

Por eso, como debe ser, se convocó con toda celeridad, una concentración ante el Ayuntamiento, que durante cuatro minutos manifestó de forma  palpable el rechazo institucional y ciudadano ante un hecho tan repugnante.  Dado que el supuesto culpable ha sido detenido y ya está a disposición del juez, podría  parecer que  del triste  asunto, poco queda por decir. En breve, Josefa  quedará doblemente  enterrada  bajo una actualidad palpitante que pronto hará que de  su nombre y su terrible muerte no se acuerde ni dios. No es nada personal, es que son tantas…

Este año, del que no han pasado ni dos meses,  ya hay 12  nombres en esa lista de la vergüenza, contando a esa criatura de apenas un año,  a la  que mató  su padre tirándose con ella  por la ventana para, como dejó dicho, darle  a la madre donde más le pudiera doler. O esa niña de 14 años, que junto a su madre, fue acuchillada hasta la muerte. Es, desde luego,  verdaderamente escandaloso. Cualquier persona decente se lleva las manos a la cabeza y protesta  en la cola del pan, o en la barra del bar poseída de una legítima indignación. O maldice a quienes así  actúan. Y la mayoría lamenta sinceramente tantas muertes evitables.

Pero lo malo es que no es suficiente. No lo ha sido nunca, ni lo es ahora.  Las concentraciones en silencio lanzan un mensaje de rechazo que, indiscutiblemente,  precisa de una mayor concreción para dejar de ser un símbolo, positivo pero insuficiente.

Hace un año, el 7N, Madrid se llenó con una multitud cabreada que exigió que quienes pueden hacerlo, hicieran de una puñetera vez lo que tenían que hacer. Ese Pacto de Estado, ese  acuerdo que, por encima de cualquier otro interés, asignara a la lucha contra la violencia de género  los recursos necesarios. No vamos a volver todas las semanas. No se puede. Pero lo cierto es que no ha habido mucho éxito, para que engañarse. Con un panorama político tan animado como el que tenemos, las prioridades bailan a ritmo de samba, y lo que hoy es una urgencia, mañana es un marrón, que nadie quiere comerse. Y perdonen el cinismo, porque siempre hay honrosas excepciones, pero son los resultados los que cantan.

Tampoco contribuyen ciertas conductas individuales que son aparentemente inocuas, pero dan de comer al monstruo.  El lenguaje que no respeta a las mujeres, el desprecio al  valor de su trabajo, la indiferencia hacia conductas insultantes, la tolerancia ante abusos bien reconocibles..…. todo ayuda, alimentando prejuicios y estereotipos. Por eso,  las mujeres y  hombres, esos “nadies” que en realidad son el todo,  son también quienes en la barra del bar o en la cola del pan, pueden obligar al monstruo de la violencia machista a que cierre su asquerosa boca y deje de matar  a las mujeres.

Tan sencillo como ir en bicicleta, haciendo que ambas ruedas vayan en la misma dirección.

 

 

 

 

SI EL AMOR APRIETA, NO ES TU TALLA

Si con la Navidad sufrimos una epidemia de “Santas Klaus” obesos y renos de ojos saltones, en  San Valentín, que ya está al caer, nos entierran bajo una  avalancha  de corazones, mayormente rojos en un alarde de realismo, traspasados por una flecha y acompañados de una leyenda que con más o menos cursilería, alaba el amor y sus derivados.

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Fue  San Valentín, un hombre valiente que se enfrentó al Emperador romano de turno, que desaprobaba el  Cristianismo tanto como el matrimonio porque consideraba que desmotivaba a los hombres para unirse a sus ejércitos. Así que, ante el empeño del obispo  Valentín en seguir matrimoniando al personal, mandó  ejecutarlo en tres actos,  dice la leyenda,   para más recochineo: paliza, lapidación y decapitación final  para rematar, nunca mejor dicho. La exuberancia  creativa para estos menesteres de los emperadores romanos era notable y su inhumanidad recuerda la  de algunos recién nombrados Presidentes estadounidenses.

Lo cierto es que a partir de esta historia,  contada con variantes más o menos creíbles, San Valentín es un icono del amor romántico que reporta pingües beneficios, convenientemente utilizado. También el amor es  un sentimiento que, indecentemente manipulado, ha servido durante siglos para convertir a las mujeres en seres miedicas,  melindrosos e inseguros, dependientes y ansiosos, pasivos y muy a menudo, realmente  desgraciados.

No hay intención de ofender a nadie en sus sentimientos y creencias  más íntimos,  ya que quienes  opinan que el  amor es uno de los sentimientos que ennoblece la existencia del ser humano, tienen toda la razón. El deseo de amor, como el ansia de libertad son pasiones humanas que nos dignifican permitiendo una vida plena y provechosa.

Pero, a veces,   el amor deja de ser un sueño para convertirse en pesadilla, en una herramienta útil para convencer a las mujeres de que han de  besar sin desfallecer  al sapo que les tocó como marido.  Aunque les cause dolor y muerte, porfiando hasta que se convierta en príncipe, como promete  la milonga que les han contado.

El amor romántico es una peligrosa quimera , cantada en  coplas,  baladas, óperas, ahora y siempre en un consenso universal y patriarcal,  para alimentar  la peligrosa idea de que  mujer sin pareja es mujer fracasada, mientras que la emparejada debe estar dispuesta a disolver su propia identidad en la marea azucarada del amor, ofreciéndose, abierta en canal,  a los sacrificios que el amor imponga.

El amor entre iguales es una oportunidad única  porque permite vivir una experiencia extraordinaria basada en el  entendimiento y  el apoyo mutuo, que fomenta el crecimiento y garantiza la felicidad.  Y no tiene nada que ver con ese amor, que Marina Subirats califica como “el opio de las mujeres” que las condena a la dependencia, a la sumisión, a la anulación y la aceptación de la injusticia

Que se lo digan a las ocho  mujeres asesinadas en lo que va de año, que se emparejaron con sus asesinos, convencidas de que eran su príncipe azul, y no su verdugo. Que se lo digan a los más de dos millones de mujeres en este país, que conviven una media de ocho años con sus maltratadores, resignadas, rotas  y desamparadas,   porque nadie les enseñó que el príncipe azul no existe, pero el macho violento, por desgracia, sí.

El amor romántico puede ser causa de una muerte lenta y dolorosa, cruel y anunciada. Quizás no sería mucho pedir que en fechas como ésta, empezara a ser cuestionado en un mensaje social, comercial y mediático, dirigido sobre todo a las  niñas y adolescentes, para convencerlas de que el amor   a sí mismas,  es el primero al que deben aspirar para conseguir la felicidad.