Hay momentos pelín angustiosos, desasosegantes que te obligan a hablar aunque el silencio resulte mucho más cómodo. Algo relacionado con la coherencia, la honestidad, el necesario desahogo para no reventar de impotencia y frustración…
Estamos a punto de ver convocadas unas elecciones que todos dicen no desear, aunque algunos con la boca más pequeña y mentirosa que otros. Y ciertamente suponen una apuesta peligrosa o un suicidio cantado para muchas aspiraciones y expectativas creadas tras la última victoria electoral de las fuerzas progresistas, ansiada durante mucho tiempo y que no fue en absoluto fácil.
El momento es tan serio que no valen las ambigüedades ni las equidistancias. Ni deberían valer las lealtades blindadas vacías de juicio crítico. Todos podrían haberlo hecho mejor, indudablemente, pero es evidente que el PSOE tiene una responsabilidad esencial porque sus argumentos para el bloqueo político son insostenibles y en algunos casos insultantes para la inteligencia ajena. Su error de cálculo lo pagaremos todos, y muy caro. Si tras la última cita electoral, la ciudadanía decía que la política les inspiraba desconfianza (34,2%)l aburrimiento (15,8%) o indiferencia (13,3%) la percepción no va a mejorar .
Pero, en todo caso, es importante diferenciar en una crítica que no admite paliativos, a la Dirección del partido, sus estructuras de decisión, de lo que es su militancia de base, tantos fieles, abnegados y desinteresados militantes de a pie, sin cargo orgánico ni institucional, que han aguantado tormentas y desastres, con una lealtad y generosidad infinita.
Son much@s y están por todas partes. En la asociación, en el barrio, en el curro y viven una jodida disyuntiva, porque tontos , no son. Son gente buena, gente sana, gente luchadora con la que se puede ir a cualquier parte. Se les puede entender, aunque no se comparta su fidelidad y se perciban sus contradicciones. Pero merecen respeto porque su responsabilidad política y su honestidad está fuera de toda duda. Ellos y ellas no tienen nada que ver con un aparato que actúa movido por intereses ilegítimos anteponiendo intereses de partido, electorales que priman sobre las garantías de un futuro de progreso solidario que todas pretendíamos.
Hay que reconocer su existencia porque son lo mejor que tiene el PSOE y de su presión, su empuje pueden depender muchas decisiones. Aunque sea en el futuro y no ahora, cuando parece que la suerte está echada.
Se inicia el curso escolar y continua el Bruschetti esperando que se haga realidad el proyecto elegido por la ciudadanía en los presupuestos participativos de hace ya demasiados años. En el Pla de la Mezquita sueñan con su nuevo centro, cada vez más cerca. Siguen preocupados en el Teresa Coloma por una propuesta que no les satisface en absoluto y están dispuestos a experimentar la jornada continua en el Martinez Bellver o el Jacinto Castañeda. Celebra, porque el tiempo pasa veloz, sus 10 años el Gozalbes Vera.





Puede parece petulante, pero a estas alturas, la decisión sobre el voto es evidente. Si usted es de lo que cree que este país tiene como principal problema el asunto de las banderas, o los lazos y su variedad cromática… Si para usted es fundamental que haya toros en las plazas para ser descabellados como toca y no en la dehesa pegándose la vida padre…. Si es de los que piensa que la caza es un bien cultural a proteger como exponente de la civilización, o sueña con poder tener en casa fusiles y automáticas con los que acribillar a hipotéticos atacantes que pretendan atentar contra su honor,…Si es de los que tararea “soy el novio de la muerte” mientras que se ducha o le tiemblan las rodillas cuando ve a los legionarios desfilar tiesos y mayestáticos con su cabra…ya lo debe tener claro.
Y es que la discriminación, esa posibilidad de señalar con el dedo a quien es diferente, a quien se sale de la norma, es una tentación a la que se sucumbe con facilidad. Quizás porque implica sentirse más importante y poderoso que aquel a quien se discrimina, aunque para eso, da igual la causa utilizada. Es muy usual la excusa de la raza, la discriminación racial que no hace falta practicar con la misma crudeza que el Ku Klux Klan, sino simplemente con algunos comentarios y juicios, dichos en tono intrascendente, contra gitanos, rumanos u otros grupos étnicos, precedidos del obligatorio “yo no soy racista, pero….” . Como si el color o más bien tonalidad de la piel, pudiera ser el criterio para clasificar, juzgar y condenar a las personas. Hoy es el día contra la Discriminación Racial.
