Categoría: SOY MUJER

ANIVERSARIO INFELIZ

Ayer se cumplieron tres meses de un suceso que como dice la prensa sensacionalista, conmovió a toda  la ciudad, provocando una enorme impresión y poniendo a Xàtiva en el mapa de la actualidad. Fue por una causa  que no produce ninguna satisfacción ni es motivo de orgullo. Por un hecho demasiado habitual, que de ninguna manera puede ser normalizado, porque cada vez que se repite debería ser la última.

aniversarioFue el 11 de Junio cuando asesinaron a una vecina de Xàtiva, Isabel Elena Raducanu. Todos los demás detalles que se dieron en su momento por algunos medios -no todos- rozaron el mal gusto y el sensacionalismo más mezquino pero sobre todo no tuvieron  ninguna utilidad para hacer comprender la crueldad que esa muerte suponía y las causas reales que la provocaban. Algunos de los titulares que se emplearon para contar lo sucedido a la opinión pública, es mejor olvidarlos porque fueron vergonzosos, apelando a los más bajos instintos del personal y convirtiendo lo que era otro asesinato machista en una especie de espectáculo gore, en el que se jugaba con las hipótesis como quien participa en un espacio de ciencia ficción.

A quien  no se puede olvidar es a Isabel Elena Raducanu. Quien no merece carpetazo es ella, la víctima,  como las otras 6 mujeres asesinadas en lo que va de año en el País Valenciano junto con las otras 34 en el resto del Estado.  Cuarenta en total. Sin olvidar a los tres menores. Sinceramente, no les parecen demasiadas?

Todavía no es 25 de Noviembre que es la fecha en la que, según dicta el calendario, este país tomará cartas en el asunto. Pero este mes de Septiembre es un mes malo para estas estadísticas,  que son todo menos cifras. Sucede que tras la convivencia forzada de un verano que no tiene nada de feliz, Septiembre suele ser mes de decisiones trascendentales que pasan por hacer la maleta y empezar una nueva vida. Y ya se sabe que ese momento, el de la huida, es especialmente motivador para que el maltratador saque  al verdugo que lleva dentro.

Lo cierto es que aumenta el número de denuncias, más de 150.000  al año con el mismo ínfimo porcentaje de denuncias falsas para fastidio de algunos,  y que en los bares y en las fábricas ya no se presume de haberle puesto la mano encima a la parienta. Está mal visto y ningún machote ganará puntos como sucedía antaño.  .

Pero los Gobiernos, siguen sin hacer los deberes correspondientes. Se constata que la gente joven reproduce modelos letales de relación, que los estereotipos siguen imponiendo patrones desiguales, que el sexo se aprende con el porno y no hay una acción de gobierno, a todos los niveles, desde el Congreso al último Ayuntamiento , que de forma coherente impulse ese cambio cultural y estructural necesario que transformará mentalidades y dotará de los recursos necesarios.

Cuando mataron a Isabel, un asesinato todavía sin culpable pero que sin duda seguirá siendo investigado con absoluta dedicación por los responsables de hacerlo,  el alcalde de Xàtiva Roger Cerdá manifestó en el minuto de silencio convocado ante el Ayuntamiento que “la nuestra es una ciudad tranquila, llena de mujeres que merecen la garantía de seguir adelante con un proyecto de vida en igualdad y plenitud, en ejercicio  de sus derechos”

Tiene toda la razón, las mujeres merecen todas las garantías, todas ellas sin excepción, para vivir en libertad y con seguridad. Un deseo que solo será realidad con el trabajo conjunto de las instituciones y la sociedad para erradicar la desigualdad y la violencia. Hay que ponerse a ello sin perder tiempo.

MONÓLOGO DE NIÑA REBELDE

Pues sí.  Acabo  de nacer y soy una niña. Que pasa?

Algunos ya estarán pensando en agujerearme las orejas, cuando a lo mejor a mí me mola más un piercing en el ombligo. Otros me habrán comprado ya un fondo de armario de 0-3 meses, en total y monolítico color rosa que es mi color, sí o sí, el que me identifica y explica al mundo quien soy, sin lugar a dudas.

Acabo de llegar y ya me están diciendo que soy buena y tranquila. Que no doy guerra. Que soy guapa. Parece que tengo una nariz que ni Cleopatra….Me llaman princesa, santa, bellezón, pastelito…en fin, que no me dan opción a ser reina, pecadora ,  a asumir mis imperfecciones, ni a parecerme a una col.

Algunos ya me imaginan adulta ocupada en tareas y ocupaciones propias de mi sexo. Será enfermera, o maestra, o auxiliar de geriatría, predicen. Se ríen divertidos cuando alguna loca me propone para ingeniera, astronauta o directora de orquesta. Me recrean como  parte de una familia feliz a la que cuido y  contribuyo con entrega absoluta porque su existencia da sentido a mi vida. Como hicieron mis abuelas y bisabuelas, y seguramente mi madre.

Pues se van a enterar porque conmigo no van a poder. Soy niña del siglo 21, hija del feminismo, nieta de la igualdad.  Quizás no se todavía lo que quiero ser, pero cuando lo averigüe –solo es cuestión de tiempo- estoy a decidida a ser  dueña y señora  de mi vida. Es cierto que hoy tengo necesidades que otros han de cubrir. Pero mi plan de futuro pasa por conseguir autonomía e independencia. Se cúal va a ser el amor de mi vida: yo misma, porque en la medida en que lo sea podré estimar y ser estimada, desde la libertad y la honestidad. Tengo pocas certezas, pero estoy convencida de que, a diferencia de niñas que nacieron antes que yo,  voy a poder elegir aunque habré de ser valiente para ello y estar preparada para superar fracasos y digerir los éxitos.

Acabo de nacer. Estoy llorando a pleno pulmón, llena de indignación porque tardan en cambiarme el pañal, entretenidos diciendo tonterías. Soy una niña, sí, y  preveo que  voy a tener que ser algo impertinente y muy luchadora,  pero se que mi vida es mi privilegio y mi oportunidad y no voy a renunciar a nada para ser feliz. Ahora y siempre.

COMO ESTÁ EL PATIO

Patio colegioSe inicia el curso escolar y continua el Bruschetti esperando que se haga realidad el proyecto elegido por la ciudadanía en los presupuestos participativos de hace ya demasiados años. En el Pla de la Mezquita sueñan con su nuevo centro, cada vez más cerca. Siguen preocupados en el Teresa Coloma por una propuesta que no les satisface en absoluto y están dispuestos a experimentar la jornada continua en el Martinez Bellver o el Jacinto Castañeda. Celebra, porque el tiempo pasa veloz, sus 10 años el Gozalbes Vera.

Hay cosas que cambian aunque otras permanecen inmutables. Como los patios de los colegios. Siempre fueron un espacio ruidoso, un sitio para jugar, para relacionarse, altamente emocionante por el riesgo de sucumbir ante un balonazo. Porque, ciertamente, el patio del recreo estaba siempre dominado por el campo de fútbol y esa chavalería que, amando el fútbol por encima de cualquier deporte ,lo practicaba con devoción infinita. En los bordes del patio, pegaditas a las paredes, bien enseñadas a no traspasar las fronteras invisibles que marcan el terreno de los chicos, las chicas se dedican a sus ocupaciones. Sus juegos son diferentes y se adaptan a la fuerza al espacio disponible. Es evidente que su posición es subordinada a las necesidades de otros. Y ahí se planta la semilla de la desigualdad.

Quienes se aferran a esa malhadada creencia que mantiene que lo que siempre ha sido así no tiene porqué cambiar, despreciarán la cuestión. Habrá quien considerarán que es un tema menor, una forma de rizar el rizo, de dar importancia a cosas que no la tienen y se negarán a analizar la realidad desde un punto de vista coherente con todas esas expectativas que se depositan en la educación como herramienta para cambiar el mundo.

Y, sin embargo, es tan cierto como que el sol sale cada día que, cuando se habla de desigualdad y de violencia machista se reivindica siempre, hasta el aburrimiento, que es en la educación donde todo empieza. Todo, desde la educación sexual a la educación vial, pasando por la correcta nutrición o la ecosostenibilidad, se encomienda a un sistema educativo que ante la impotencia generalizada, cambia a la velocidad de un caballo de mármol.

Tal como está el patio político, más revuelto y caótico que el de cualquier centro escolar, no parecen probables cambios legislativos. Así que nos seguimos comiendo la LOMCE, una Ley educativa bastante necesitada de revisión y actualización por no decir derogación. Sin embargo, en la espera, se podrían adelantar iniciativas renovadoras en un tema cotidiano e importante como es el funcionamiento de los patios escolares, lugar en el

que nuestra gente menuda pasa unas 525 horas al año, tiempo más que suficiente para aprender formas de relacionarse desde el respeto y desaprender otras que ojalá todos fuéramos capaces de olvidar.

Hay proyectos muy bien trabajados, que redistribuyen zonas, diferencian entornos y democratizan esos espacios para que todos y todas puedan jugar. Que reservan zonas para juegos de pelota, que nadie trata de prohibir, pero estableciendo otras para el sambori, el tres en raya, las chapas….sin pretender nunca asignar zonas por sexos, sino al contrario, fomentar la convivencia enriqueciendo su ocio desde el reconocimiento de la igualdad.

Según la Conselleria de Educación un 10% de los centros (unos 600) cuentan con patios inclusivos y coeducativos. En Xàtiva, el porcentaje es de un 0%. Quizás podría ser un solidario y coherente objetivo de ciudad trabajar entre todas las partes implicadas -Ayuntamiento, claustros, familias- por un recreo sin discriminaciones ni conflictos, donde las criaturas aprendieran a convivir y compartir un espacio común de gente diversa.

MATANDO EL TIEMPO

Este pasado fin de semana tuvimos que cambiar la hora de nuestros relojes en ese baile que sucede dos veces al año y que nos deja unos días algo más desorientados de lo normal, con trastornos del sueño que alimentan debates generalmente poco productivos. Es posible que sea una de las últimas veces que pasamos por la experiencia ya que el Parlamento Europeo parece decidido a acabar con esta medida a partir de 2021. Va a hacer caso a una evaluación promovida desde Bruselas en la que participaron casi 5 millones de personas que en su gran mayoría , 80% , opinaron que había que dejar los relojes en paz. Ahora solo falta determinar si nos quedamos con el horario veraniego o invernal, cuestión que también tiene su intríngulis y que hay esperar que no tardemos demasiado en resolver. hora cambiada

En todo caso, hablar de tiempo no es tanto hablar de horarios como del uso que hacemos de él. Aunque es cierto, para qué nos vamos a engañar, que el cambio se hace en función de parámetros que tienen más que ver con la economía, como la influencia sobre el turismo o el ahorro energético, que con el bienestar , por ejemplo, para favorecer el descanso de las personas.

En cualquier caso, se puede aprovechar la coyuntura para reflexionar sobre el uso que damos al tiempo, o mas bien, a contrastar como el tiempo nos usa a nosotros.

No hay expresión más desafortunada que aquella de “matar el tiempo” sobre todo porque en realidad es el tiempo quien nos mata a nosotros. Así que desaprovecharlo es un crimen, del que nosotras somos las víctimas literalmente. El sentimiento de estancamiento mencionado es propio sobre todo de las edades tempranas, cuando uno puede sentarse a esperar a que le crezca el bigote y se aburre, bendito aburrimiento, creyendo que la vida es lineal y sin sobresaltos y el tiempo del que disponemos, infinito.

Luego llega, sin embargo, un momento vital, que cada persona vive de forma y en momento diferente, en el que la existencia se desmadra, en que todo es un torbellino de emociones, de obligaciones, de responsabilidades, de descubrimientos y no hay momento libre para mirar la hora en que vivimos. Puede ser la obtención de un trabajo, la maternidad o la paternidad, la transición de ser cuidado a ser cuidador/a…pueden ser diversas circunstancias, previsibles o no, las que nos privan de un capital irrecuperable que es el tiempo.

En lo laboral, seguimos viviendo una cultura que valora el presentismo, aunque sea para estar mirando el vuelo de las moscas y los horarios infinitos como símbolo del compromiso profesional, sin entender que ,a veces, más no es mejor, sino simplemente postureo o acumulación de errores. Sin mencionar aquellos empleos cuyas condiciones de trabajo son dignas de un esclavo de la antigua Grecia, con una disponibilidad absoluta y una explotación obscena manifestada en jornadas inacabables y horarios infernales.

El tiempo es el perro que muerde el culo de las mujeres, dicen, porque ellas acumulan jornadas imposibles, por aquello de haber salido de sus casas para abordar en legítimo derecho proyectos profesionales . Pero la contraparte, excepto honrosas excepciones, todavía no ha entrado, dispuesta a asumir esa mitad de lo doméstico que en justicia le corresponde. Y alguien tiene que hacer las camas.

Hacer del tiempo un aliado sin alimentar un conflicto permanente que nos desgasta, exige racionalizar los horarios conciliando las obligaciones personales, familiares y laborales no sólo desde el enunciado, sino consolidando políticas públicas, servicios, recursos y medidas. No basta con cambiar la aguja del reloj dos veces al año.

AUTOCRÍTICA FALLERA

Ya han brotado como setas en los rincones de la ciudad esos monumentos  falleros con fecha de caducidad que se alzan más o menos poderosos, según el capital invertido, lanzando críticas irreverentes y gamberras que a estas alturas a nadie asustan, ni molestan.. Y si lo hacen, ya pondrán  cuidado en disimularlo, porque no hay escudos protectores que permitan a nadie estar blindado frente a la mirada ácida del mundo fallero. Seas autoridad, eclesiástica o política, o si formas parte del famoseo local,  nadie te salva de recibir lo tuyo, sobre todo si durante el año te has puesto a tiro, cometiendo más errores de los permitidos.

 Son fallas y la ciudad cambia de aspecto en un plis plas. Y las calzadas se convierten en aceras donde todo el mundo transita con alegría y los semáforos parecen postes que guiñan el ojo, sin que nadie les haga ni puñetero caso. Es el momento de la anarquía, de ese caos asumido en el que la movilidad sostenible, eso de organizar los traslados urbanos respetando el derecho de las personas, se convierte en una utopía, aunque por otra parte, los coches, el eterno enemigo,  es absolutamente derrotados en estos días en los que han de tomarse un descanso obligado. falleras

Es la semana donde algunos añoran el silencio de un monasterio de frailes con voto de silencio, porque aquí  el ruido, el ruido tonto e innecesario, se convierte en un fondo obligado a casi todas las horas del día. Buena culpa la tienen las criaturas que  van tirando esas bombetas ridículas que los preparan para cuando les toque y crezcan,  y  les sea permitido  tirar unos  petardos ensordecedores y mucho más peligrosos.

Es la fiesta valenciana por excelencia, que muchos esperan todo el año para vivirla a todo tren. Pero en todo caso, la diversión no está reñida con la reflexión,  y la capacidad de juicio y razonamiento no debe desaparecer frente a estímulos lúdicos por muy ruidosos que sean éstos. Tampoco se hace ningún favor a la Fiesta si nos empeñamos en no aplicarle la misma mirada crítica que las Fallas utilizan al analizar la realidad que las rodea.

La Universidad de Valencia ha realizado recientemente un Informe que analiza  las Fallas de la ciudad de València desde una perspectiva de género. Y sus conclusiones son previsibles.

Dice el estudio que en Valencia, la presidencia de las más de 200 fallas plantadas  la ostentan hombres en el 88% de los casos,  con porcentajes similares en las vicepresidencias. La competencia de la Tesorería ya va siendo desempeñada por más mujeres aunque  ellas son abrumadora mayoría en la delegación de infantiles. No solo la organización, sino también los monumentos responden a una realidad que pone en el centro a los hombres. En el 48% de los casos, los remates que es la parte con más visibilidad que corona las fallas,  representa a hombres. El 71% de los ninots representan a varones y cuando son figuras femeninas, en el 63% de los casos son hembras, que no mujeres, hipersexualizadas hasta la caricatura.

No se trata de amargar la fiesta a nadie, ni de negar que  se detectan señales muy positivas del compromiso con la igualdad del mundo fallero.  Se podría decir que el objetivo es dar una ración de su propia medicina a la fiesta fallera, para que se autoanalice con la misma frescura y sinceridad que utiliza en sus análisis externos. El esfuerzo quizás pique un poco, pero seguro que redundará en una fiesta más igualitaria y por eso, más justa y con un enorme futuro por delante.

NO HAGAN HUELGA

No. No debe hacerla si cree usted firmemente que las mujeres mienten, que los medios de comunicación mienten, que los organismos internacionales mienten, cuando afirman que, en el mundo, 130 millones de niñas son mutiladas genitalmente o que 1400 mujeres mueren al día por causas relacionadas con el embarazo. No debe hacer huelga si se la trae al pairo que sean niñas entre 13 y 18 años el lucrativo producto que abastece la industria del sexo, ya saben, esa que no se menciona pero de la que hacen uso cuatro de cada diez hombres de este país. Si no le impresiona que España se denuncie una violación cada cinco horas, ni le asquea que haya diez denuncias diarias por abusos IMG_20180209_000754sexuales a menores, no tenga ninguna duda, esta huelga no es para usted.

Quizás es usted persona de poca imaginación a la que solo preocupa lo inmediato, su experiencia cercana y personal. Quizás en su entorno, las mujeres que estima, esas de las que se siente orgulloso y desea que tengan la mejor vida posible, tengan el empleo que merecen, cobren por su trabajo un salario justo, y disfruten contratos estables que les permitan tener proyectos de vida digna. Puede que no conozca a ninguna de esas que, después de formarse durante años, no encuentra salida profesional acorde con sus capacidades porque sólo le ofrecen contratos de menos de una semana (el 30% de éstos, los ocupan mujeres), o a tiempo parcial (tres de cada cuatro son para ellas), o simplemente no lo encuentran porque son menos aprovechables para las empresas por la hipotética “amenaza” de su maternidad. Es posible que esté dotado de la virtud de la paciencia y crea conveniente esperar los 170 años que dice la ONU que son necesarios para cerrar la brecha salarial entre mujeres y hombres. O que no le parezca mal que tres de cada cuatro mujeres en paro tengan que vivir con menos de 430 euros al mes. Tal vez no conozca usted ningún caso de mujeres que se han pasado la vida cuidando criaturas, personas enfermas o dependientes en las que han invertido toda su energía, condicionando su propia vida y asumiendo con generosidad una tarea en la que no han tenido casi ayuda, ni reconocimiento. Quizás no ha sentido nunca vergüenza viendo anuncios donde las mujeres son mercancía o descarado objeto de negocio.

De verdad, no debe usted participar en las manifestaciones previstas para el 8 de Marzo si cuando asesinan mujeres, cuando las atropellan, las tiran al vacío o les rompen la cabeza usted tiene la plena convicción de que es una desgracia inevitable ante la que solo cabe la resignación. O incluso sospecha que puede haber razones justificativas que provocan la pérdida de control de hombres que luego algunos califican de amables vecinos. Algunos creen que todo es una gigantesca conspiración mentirosa. En este

caso, sin duda alguna, esta huelga no es la suya. No se junte con gente que opina de forma diametralmente opuesta y que está dispuesta a hacer las huelgas que sean necesarias y a participar en las manifestaciones que haga falta para frenar esa violencia machista que consideran intolerable.

Hay contundentes razones para no participar en la huelga de este 8 Marzo. Sólo hay que dejarse caer en el sillón, ponerse las necesarias vendas en los ojos y cerrar el corazón a realidades insoportables que mas vale ignorar. Pero se corre el riesgo de que al final ese sillón se convierta en cárcel, esas vendas nos dejen ciegos y el corazón sea sólo un músculo funcionando en personas que, en realidad, están muertas.

LA NÓMINA DE MANUELA Y PEPE

Mañana es el Día Mundial contra la brecha salarial que es ese concepto que muchos miran de reojo porque les parece artificioso y carente de realidad. Un invento de algunas mujeres quejicas a las que gusta hacerse las víctimas. Les parece imposible que, en un tema tan sensible como la pasta, las mujeres puedan sufrir una discriminación tan brutal por mucho que lo reconozcan organismos internacionales, Administraciones y evidentemente las propias mujeres a las que, en su inmensa mayoría, nadie debe convencer de la discriminación económica que sufren. algo con pene

En el Día contra la brecha salarial es oportuno intentar aclarar ideas a los escépticos, en especial si sus dudas provienen del desconocimiento y la falta de información y no de la testarudez enquistada de quienes no quieren atender a razones. El hecho es que esa diferencia salarial no es individual, sino considerada colectivamente. Quizás la nómina de Manuela y de Pepe, ambos trabajadores de igual categoría en la misma empresa sea exactamente igual. Pero si sacamos la media de las nóminas de todas las Manuelas y la comparamos con la de todos los Pepes, es seguro que entre las cantidades finales habrá una diferencia a favor de ellos. Seguro. En concreto, una diferencia de 6000 euros anuales, aproximadamente, que es una cantidad suficientemente importante como para no rendirse en la denuncia constante y la exigencia de rectificar tamaña injusticia.

Las razones están a la vista si se sabe y se quiere verlas. Para empezar, porque las ocupaciones que ocupan mayoritariamente ellas se pagan peor que las de los varones. Ocurre hasta en la supuestamente igualitaria Administración Pública, en la que entre el sueldo, por ejemplo, de los conductores (ellos en su mayoría) y el de las auxiliares de enfermería (ellas, siempre cuidando) aun siendo del mismo grupo, hay una diferencia anual superior a 4500 euros.

Hablamos siempre de un cómputo global porque las causas son globales. Son las mujeres las que ocupan en un 75% de los casos los trabajos a tiempo parcial, cuya hora de trabajo se paga un 27% menos que cuando se trabaja a tiempo completo. Son ellas las que no tienen acceso a pluses que premian la disponibilidad (¿y quien estaría a la hora de la cena de los niños?) o la peligrosidad (¿porqué a las limpiadoras no les toca nunca el plus de peligrosidad por productos químicos?)

Cualquiera puede entender que los frecuentes agujeros en las carreras profesionales de las mujeres para atender el cuidado de menores y dependientes, no son demasiado beneficiosos para sus posibilidades de promoción, ni para sus cotizaciones que serán causa después de pensiones muy bajas, todavía más bajas.

Esta es la brecha salarial que una parte de la sociedad mira con escepticismo, cuando no con burla o mala leche, pensando que ellas exageran, dramatizan o se quejan de vicio.

La mala vida no permite malos vicios y las mujeres tienen mucho que pelear como para permitirse distracciones. La brecha salarial existe y duele pero la primera estrategia para derrotarnos es intentar desmentir la existencia del problema para así impedir el abordaje de soluciones. Hay otras: la fingida solidaridad sabiamente mezclada con el postureo, la eterna postergación ante urgencias más fáciles de resolver, el reconocimiento de la propia impotencia que no manifiesta más que la incapacidad de dar respuesta a los problemas …

De todo eso, las mujeres están muy hartas. Tanto que el próximo 8 de Marzo, salimos a la calle con la loca y radical pretensión de que, de una vez por todas, nuestro trabajo se retribuya con justicia: ni un euro de más, pero ni uno de menos.

SAN VIOLENTÍN

Andan las feministas alborotadas porque no contentas con estar organizando una huelga feminista que el 8M haga retumbar las calles de este país, pretenden además, a modo de aperitivo, organizar lo que algunas llaman el Día de San Violentín.

suspendido s valentinSan Violentín es alguien a quien todos conocemos aunque quizás con otro nombre. Es un tipo bajito y rollizo, que suele andar medio desnudo o con un fardo entre las piernas, a modo de pañales. Tiene alas, pero no es una compresa. Va armado con un arco y unas flechas. Ofrece en resumen una apariencia simpática, casi tierna bajo la que traslada, según han descubierto estas mujeres tan observadores, una oferta tramposa y muy peligrosa.

Si se ha hecho tan famoso es, obviamente, porque tras su apariencia dulzona y pasteleada, se hinchan los bolsillos multitud de negocios más o menos lícitos que, siguiendo la ley de la oferta y la demanda, saben que para que sus ofertas triunfen hay que encender la llama de la demanda. Y nadie mejor para la campaña publicitaria que esta criatura que predica que el amor es más grande cuanto más caro es el regalo que se hace en esta fecha a la persona elegida.

Por eso, el angelito gordo acompañado de lemas más o menos cursis, aparece en anuncios y slogans desde donde pueda convencernos de que compremos brillantes, perfumes, flores o ropa interior. Hasta ahí, nada diferente a lo que suele pasar con otros individuos similares, como Papa Noel, exótico inmigrante que vende más que la castañera de toda la vida, o como otros festejos como Halloween que permiten hacer más caja que celebrar la fiesta de Todos los Santos, por muy santos que éstos sean.

El problema es que este angelito dispara flechas que matan de verdad. Porque en el fondo de su discurso en pro del amor absoluto y la fidelidad eterna subsisten mensajes que resultan letales para algunas mujeres y son origen de tristísimas experiencias sentimentales para las personas en general.

Y es que hay cosas que no admiten bromas. Predicar que el amor es ciego, es garantizar que muchas mujeres ignoren inequívocas señales de que ese hombre no merece su atención. Afirmar que el amor todo lo puede, es condicionar a otras muchas a echar a perder su vida, a veces literalmente, esperando que cambien hombres que no tienen ninguna intención de hacerlo.

Cantar al amor eterno es ignorar que los seres humanos tienen derecho a evolucionar a lo largo de su vida, cambiándolo todo, desde su apariencia a sus sentimientos. Imponer un único modelo de amor es uniformar un sentimiento que por definición no tiene reglas y cada cual vive a su manera, sin encajar en ese molde prefabricado de miradas húmedas y sonrisas embobadas.

Y para acabar, está por demostrar que la pareja sea un requisito obligatorio para que las personas puedan ser felices, porque en el siglo XXI, la realidad es que se puede ser mujer completa, feliz y con una vida plena aunque no se tenga pareja y se comparta vivienda con un canario. Una certeza que nos ha costado adquirir, machacadas durante siglos con ese peligroso mito de la media naranja a la que hemos buscado sin descanso, forzando elecciones a veces muy desafortunadas.

Por todo ello, en el día de San Valentín, no pasa nada por hacer un generoso regalo a la pareja si uno la tiene y la disfruta porque es una relación placentera y productiva. Pero en caso contrario, es la oportunidad, la coartada perfecta para hacerse un autoregalo, para recordar que, en realidad, el único amor imprescindible es el amor propio.

PELIGRO : LÍNEA ROJA

Avanzamos, claro que avanzamos. Quizás a pasitos cortos, con esa danza cansina que nos hace dar dos pasos adelante y uno atrás, pero vamos superando prejuicios  y miserias que muestran nuestra peor cara, mientras que se fomentan valores  que nos hacen más dignos de ocupar ese puesto principal en la escala de seres vivos, que muchas veces no hacemos nada por merecer. Y es que hay conductas concernientes a los seres humanos, que los animales nunca protagonizarían.

Véase por ejemplo, el tema de la prostitución. Una realidad social que algunos califican como la profesión más antigua, dándole por ello un mérito que no posee en absoluto y un carácter inevitable completamente erróneo. Por lo menos para quienes piensan que la venta del propio cuerpo para subsistir es algo que  entra en completa colisión con cualquier defensa de la libertad y la dignidad de las mujeres. Para quienes están convencidos de que no es un fenómeno social tolerable sino una estructura diseñada por y para los hombres que convierte a las mujeres en mercancía y producto para el consumo masculino.

Antaño, la prostitución era algo así como una ocupación no demasiado visible pero plenamente normalizada, que aparecía como recurso de subsistencia para las mujeres y como privilegio indiscutible de los hombres. Por eso se anunciaba en los periódicos y había locales, disfrazados con muy diferentes nomenclaturas, que daban albergue a las mujeres y a su clientela. Había que ponerlo fácil,  porque desde los rígidos,  y  enormemente hipócritas,  principios morales de una gran parte de la sociedad,  no era permisible  dar la bendición a una actividad tan “carnal”. Pero  había un acuerdo tácito y comprensivo  sobre la conveniencia de dar una respuesta cómoda y permisiva a las necesidades masculinas. ABOLICIÓN2

Tiempos nuevos llegaron en los que la sociedad y sobre todo las mujeres, asumieron que el cuerpo de las mujeres no se podía comprar, ni por tanto, vender,  que no era compatible la defensa de los derechos humanos con la permisividad hacia una forma explícita de manifestación de la desigualdad y por tanto de la violencia machista,  que no se podía blanquear una actividad que fomentaba la existencia de mafias violentas para conseguir  enormes beneficios con la explotación sexual y la trata de mujeres.

Y por eso ahora, ese oficio que no es tal,  cuenta cada vez con menos apoyos institucionales y menor tolerancia social. Esa fue la causa de la supresión de esos anuncios, tan escuetos como provocadores, donde se publicitaban servicios que provocaban sonrojo y repulsión. Y no precisamente desde la moralina o el puritanismo, ampliamente superadas a estas alturas.  Así, en 2017 El País y otros periódicos después, suprimieron dicha sección, sin que, a día de hoy se hayan producido consecuencia irreversibles, más allá de que algún señor lo  tenga más difícil para buscar entretenimiento y muchas mujeres no hayan de avergonzarse ni indignarse viendo aquellos anuncios tan humillantes como  patéticos.

Por eso, los llamados “puticlubs”, que antaño proliferaban en las entradas de las pueblos y ciudades, son obligatoriamente discretos, ya que cuentan con escaso cariño por parte de la ciudadanía que los ve como lo que son: espacios de explotación donde se compra sexo y se venden mujeres, actividades completamente ajenas a una sociedad que lucha porque las mujeres  sean libres y cuenten con el respeto que merecen. Sin mencionar otras miserias añadidas que suelen aparecer en estos entornos y que no hacen la coexistencia nada cómoda ni recomendable.

Lo dicho, vamos avanzando. No a velocidad vertiginosa, es evidente, pero marcando gruesas líneas rojas cuya transgresión supondría un precio considerable que afortunadamente nadie parece dispuesto a pagar.

DENUNCIA A PAMELA PALENCIANO

Pamela Palenciano  es una monologuista, comunicadora y activista feminista española, reconocida internacionalmente por su monólogo “No sólo duelen los golpes” en el que relata una experiencia de pareja en la que se vive el maltrato derivado de relaciones que se sustentan en la desigualdad y el sometimiento. Un monólogo que no tiene mucho de gracioso, pero que posee una enorme capacidad de impactar en la conciencia personal tan selectiva a veces, en la sensibilidad individual, en ocasiones tan apelmazada como las toallas sin suavizante, marcando un sello indeleble que les ayudará a leer la realidad en clave de libertad y de justicia. Posee una de las principales cualidades reconocidas a la cultura y el arte que es la capacidad de emocionar, de conmover, de abrir ventanas a otras experiencias, a otras vivencias desde un análisis sin concesiones, ni complejos.

no solo duelen

Obtiene entradas considerables y  nadie, excepto los despistados que creen  que van  a ver algo tipo Martes y Trece, sale decepcionado. El monólogo es duro, hiriente, muy gráfico y enormemente impactante. No es una novedad. Lo ha paseado y aún continua, por multitud de locales, teatros, colegios, universidades, salas pequeñas y es de suponer que Plazas de toros si hubiera habido ocasión. Porque lo cierto es que es una herramienta eficaz para conseguir el activo rechazo social, que es condición previa para desactivar el mecanismo que arma a los maltratadores y a quienes lo justifican o disculpan de forma más o menos descarada. Especialmente recomendable para la gente joven que recibe un mensaje necesario y comprensible.

Sucede, sin embargo, que en este país, que algunos pretenden pintar de gris, imponiendo un fondo musical de marcha militar, la actriz y su espectáculo han sido denunciados. Directivos de una llamada Asociación Europea de ciudadanos, especializados en alimentar el odio, en intoxicar y faltar a la verdad, presentan una denuncia, concretamente contra lo que ellos llaman “charlas de odio y adoctrinadoras”, que se amplia a la Universidad de Valencia y a todos los centros educativos que prestando sus instalaciones se hayan hecho cómplices del presunto delito.

Equivocados no andan del todo aunque el odio sólo está presente en el espectáculo cuando lo protagonizan hombres cuya crueldad explícita cuando golpean, abusan y asesina, no les hace ganarse simpatías precisamente. Pero hay una clara línea definitoria que acota a estos machitos criminales y excluye a todos los demás hombres, aliados, compañeros y amigos, merecedores de toda nuestra estima.

La denuncia tiene su lógica si se tiene en cuenta que el sentido del humor es enormemente peligroso para quienes se esconden en solemnes banderas o en rígidos principios y pretenden además que su menú nos lo comamos todos y todas, nos guste o no, convencidos mediante demagogia o persuadidos mediante la fuerza bruta, algo que les resulta indiferente.

Y cobra más sentido, cuando se inscribe en la fortísima reacción que pretende cuestionar los recursos asignados para evitar que sigan asesinando a las mujeres, justo cuando parecía que la violencia machista ya era una vergüenza social, asumida colectivamente, frente a la que no valían excusas.

Lo cierto es que no han entendido nada. Porque el monólogo de Pamela Palenciano, no habla de odio, sino de amor. Amor a la propia persona, ese que muchas mujeres necesitan desarrollar y robustecer para poder sobrevivir escapando de situaciones críticas frente a las que están desarmadas. Amor a la humanidad, a la gente decente que no consiente y sobre todo, amor a la vida, esa que sólo debería ser vivida desde la felicidad compartida.