Categoría: SOY MUJER

OTROS 8M QUE CELEBRAR

Hay gente que  desearía fervientemente no tener que celebrar el puñetero 8M, Día Internacional de la Mujer. Por lo menos de la forma actual que, en realidad, consiste en exhibir en pantalla grande y a todo color , una enorme injusticia que la sociedad fomenta y tolera . La que se comete además contra la mitad de la Humanidad desde el principio de los tiempos. La que convirtió a las mujeres en el “sexo débil”, imprescindible para la procreación y para los cuidados que garantizaban la supervivencia de la especie. Y de paso,  a los hombres en el “sexo fuerte” , héroes garantes del sustento  a jornada completa y sin opción a desfallecimientos.

Quizás parezca un análisis trasnochado y superado por la realidad, pero se confirma viendo  como el derecho al aborto, que no es otra cosa que el  derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y su maternidad, es cuestionado de forma permanente, siendo caballo de batalla de quienes abominan de la igualdad entre mujeres y hombres aunque tal cosa no figure en su programa electoral.  De  hecho, hubo que cargarse a todo un Ministro para abrirle camino en España. De hecho,  Francia acaba de blindar este derecho en la Constitución para evitar retrocesos intolerables que perviven siempre amenazantes. Pero es que  permitir que las mujeres decidan , elijan, siendo,  en definitiva,  dueñas de sus vidas resulta enormemente peligroso, al darles un poder que otros tenían sobre ellas  y es vital para la especie.

Seguimos en los mismos charcos, a pesar de los siglos de  coexistencia no siempre pacífica, viendo que  los cuidados, imprescindibles para evitar la extinción de la especie,  siguen estando asignados a las mujeres por mandato  social, impuesto por un mensaje cultural tácito y sutil,  que las hace responsables en completa soledad. Siguen siendo ellas las cuidadoras, las domésticas, las que mejor hacen la cama y limpian el WC, dotadas en exclusiva de las cualidades que permiten el mantenimiento de la vida. La empatía, la capacidad de sacrificio o la resistencia son cualidades que, al parecer,  les tocaron a ellas, en monopolio absoluto. Y siendo las mejores,  nadie debe pensar en sustituirlas.

Claro que el 8M es también la proclamación orgullosa y sin complejos del camino recorrido por las mujeres  desde las cuevas y las cocinas a las que estaban destinadas únicamente en razón de su sexo.  Y ciertamente hoy se viven  realidades muy diferentes en los espacios de trabajo, en el ámbito doméstico o las esferas  de la cultura o del ocio. El poder ya no puede excluir sistemáticamente a las mujeres, aunque tampoco se lo ponga fácil. El mundo laboral no ha tenido más  remedio que asumir la presencia de las mujeres,  aunque siempre valorando a la baja  sus condiciones laborales e intentando acotar sus espacios. La corresponsabilidad, la distribución equitativa de los cuidados, la racionalidad de los usos del tiempo, siguen de realidad incierta pero  enuncian  una pretensión que antes ni siquiera existía. La violencia permanece pero ya no es invisible y soterrada.

Quizás un retrato sin  triunfalismos  les puede servir a algunos  para desacreditar de un plumazo la lucha sacrificada y anónima de muchas   mujeres y  hombres por la igualdad. Pero se equivocan. Porque a día de hoy, lo que ha quedado demostrado es  que la igualdad es el camino, el factor de permanencia y supervivencia, la herramienta que garantiza un futuro abierto donde se pueden resolver los conflictos autodestructivos que proliferan cada vez más. Luchar por la igualdad nos ha traído hasta el presente que hoy vivimos, donde incuestionablemente queda mucho por hacer  desde  una situación mejorada y sin ninguna duda, mejorable.  

Por eso, siempre valdrá la pena celebrar el 8M, Día de las Mujeres para poner en valor el esfuerzo y la inteligencia de quienes consiguieron convertir las injusticias y abusos sufridos por las mujeres en vergonzosos recuerdos de imposible repetición.

PACIENTES COMO REYES

El rey Carlos III de Inglaterra, más conocido muy a su pesar por príncipe Carlos, porque ese es el título que ha ostentado toda su vida, está enfermo.

La cuestión es que tiene cáncer y esa será una noticia completamente irrelevante para gran parte de la población del planeta. Pero habrá gente que ante la noticia sentirá cierta sorpresa, quizás algo de extrañeza porque, a falta de una reflexión más rigurosa, a veces parece que hay ciertos seres privilegiados que están fuera del alcance de la enfermedad. Una enfermedad que te pilla cuando te toca, por mucho que se tengan hábitos sanos y una vida ejemplar en lo que se refiere al cuidado físico. Cuando te toca, te toca, y ahí empieza otra fase, que la experiencia dice que no conviene considerar guerra, lucha o batalla contra el cáncer porque así no entra en la ecuación el concepto de derrota o fracaso que, desgraciadamente, a veces pasa.

La cuestión es que sea rey o proletario, el cáncer es enfermedad que no conoce de clases sociales, ni de geografías, ni de sexos o edades. Para todos tiene peligro y representa una seria amenaza. Igual que la tuberculosis era enfermedad propia, aunque no exclusiva de los mineros por sus condiciones laborales, o las enfermedades de transmisión sexual se producen más frecuentemente en quienes disfrutan de una agitada vida sexual, el cáncer es enfermedad democrática que se contrae porque el destino, el elemento más injusto y arbitraria que interfiere en nuestras vidas, así lo decide. Aunque a veces reciba algo de ayuda, también.

Pero una vez te ha pillado el toro es curioso constatar que, por lo menos en ciertos países con determinados derechos, también el rico y el indigente serán iguales ante la enfermedad.

El rey Carlos III, es seguro que será tratado por un equipo de médicos altamente especializados, que le darán un trato personalizado y adaptado que le evitará demoras en las citas, listas de espera, viajes a consultas, etc…. Pero en lo que se refiere al tratamiento médico que reciba, el verdaderamente importante y decisivo que no tiene nada que ver con las formas y el protocolo, tendrá a su disposición los mismos conocimientos, y por tanto las mismas posibilidades, que un ciudadano corriente y moliente de cualquier país, que eso sí, posea sólido y bien engrasado, un sistema público de sanidad, universal y de calidad. Como, por ejemplo, España.

Entre el rey y el mendigo, y es una metáfora sin ánimo de ofender, lo cierto es que las posibilidades de supervivencia son las mismas porque el sistema, al ser público, facilitará a ambos los mejores tratamientos posibles. Y eso es motivo de reconciliación con la especie humana que en tantas cosas yerra, porque pone de manifiesto que también es capaz de arbitrar fórmulas de convivencia, que nos igualan a todos, sin discriminar a nadie, sin excluir de la atención médica y los

tratamientos a ningún ser humano porque todos tienen derecho a vivir. Cosa que, en otros países y latitudes, sí que pasa.

Por eso la privatización de la sanidad es un crimen humanitario que pretende que el dinero, el negocio marque la diferencia Por eso el sistema público, con sus averías y sus carencias, es una conquista irrenunciable que, en este país, se consiguió con lucha y empeño, a pesar de algunos.

No se vayan muy lejos. Los profesionales sanitarios del área de Oncología del Hospital Lluis Alcanyis de Xàtiva cuentan con un altísimo índice de agradecimientos por la calidad de la atención recibida. Y seguro que es porque cuidan y sanan, si pueden, a sus pacientes como reyes.

TITULARES ENVENENADOS

Puede que hayan oído hablar de una encuesta que ha salido estos días que aportaba cierta información sobre la opinión ciudadana en relación con el feminismo y las políticas de igualdad.

Nos cuentan que cuatro de cada diez señores han declarado estar convencidos de que las mujeres han ido demasiado lejos y demasiado deprisa y han aprovechado el tirón para dar la vuelta a la tortilla, dando paso a una sociedad que oprime a los hombres y les niega su derecho a ser iguales a las mujeres. Por ello se sienten oprimidos, víctimas de una injusticia flagrante e inmerecida. Importante señalar que el perfil mayoritario de varón que comparte esta opinión es el de un joven de 16 a 24 años, votante, en su caso, de partidos de derecha y ultraderecha.

Ninguna feminista que se precie debe afrontar esta encuesta desde la hostilidad o la desacreditación universal del sexo masculino. Sería una grave equivocación y es además parte de la trampa que incluye la afirmación inicial. Porque sin poner en duda las estadísticas, lo cierto es que hay muchas lecturas posibles de los datos obtenidos, y desde luego, muchas realidades incuestionables, aunque no sean percibidas como tales por cierta parte de la población. Algo tendrá que ver en ello que el 80% de los medios de comunicación sean propiedad de personas cuya ideología comulga bien poco con el feminismo y la igualdad.

Diferente conclusión inicial, leyendo los resultados a la inversa, podría ser que más de la mitad de los españoles opina que la igualdad no ha ido demasiado lejos y no los discrimina, lo que los convierte en apreciados compañeros de viaje en la lucha feminista, con la que comparten un análisis racional de la realidad. Cierto que el 20 % de la población siente antipatía por el movimiento feminista, pero se enfrenta a un mayoritario 84% firmemente convencido de que las mujeres aún sufren enormes desigualdades que hay que erradicar.

Y es que la verdad canta, aunque a veces no lo suficientemente alto como para apagar el ruido que algunos hacen.  Ellas dedican 43 horas semanales al cuidado del hogar e hijos, ellos 18. Ellas cobran un 18 % menos que ellos, casi 5000 euros En 2023 se denunciaron más de 3500 violaciones, una cada dos horas y hay más de 3600 niñas con riesgo de sufrir mutilación genital femenina. El sistema VIOGEN pretende proteger a más de 80000 mujeres amenazadas por la violencia machista.

El dato mata el relato, como suele pasar casi siempre si logra aflorar, a pesar de que la manipulación y la demagogia consigan calar en los hombres más jóvenes y en los que votan a la derecha cuya ideología, ahora y siempre, nunca ha simpatizado con la causa de la igualdad a pesar de declaraciones hipócritas en los momentos adecuados.

En todo caso, el malestar que manifiestan las jóvenes generaciones de hombres tendría que hacer reflexionar sobre las campañas de educación que proliferan desde las diferentes administraciones, que deberían acertar en el tono y en la forma para sortear el efecto rebote existente en muchos de los que escuchan. Una actitud que hace imposible la comunicación y menos todavía el cambio ideológico. Un dato optimista es el que señala que casi el 88% de los varones aprueba que un hombre recrimine a otros comportamientos machistas, porque significa que se advierte la necesidad de hacer campaña por la igualdad entre los suyos y sobre todo hacia los hombres jóvenes, creando modelos de masculinidad diferentes.

En todo caso, no es momento de triunfalismos estériles ni de hostilidades gratuitas, sino de apreciar que más allá de titulares envenenados, el movimiento por la igualdad es imparable e incluye a la mayor parte de la gente de este país.

DE VIRUS E INCOMPETENCIA

Les ha costado a muchas personas mayores superar y desmontar falsas creencias con las que se criaron. Asumir que el frío no resfría, sino que en todo caso son los virus los que atacan porque con el frío están más cómodo que con el calor. Olvidarse de una vez por todas del mito de que andar descalzo es motivo de enfriamiento, cuando parece estar superdemostrado, no ya la inexistente relación causa-efecto entre pies desnudos y constipado, sino incluso el beneficio y la conveniencia de que las criaturas anden descalzas para formar bien las plantas de sus pies.

Son también la generación del vino quinado para las criaturas que les ayudaba a crecer o de la leche con coñac que curaba de sopetón y de resopón las congestiones nasales. Se han criado con la férrea convicción de que tragar un chicle podía poner en riesgo la vida o de la inexcusable necesidad de respetar dos largas horas de digestión antes del baño. Han creído a pies juntillas, para desgracia de muchas mujeres, en la incompatibilidad de la menstruación con las duchas y baños.

Son creencias que ahora causan risa y permiten mirar con cierta superioridad a los incautos que se creyeron esas idioteces. Pero lo cierto es que, aunque la ciencia y la medicina avancen una barbaridad, sigue habiendo agujeros negros de ignorancia que afortunadamente se van superando con la investigación y la educación sanitaria de la población. Poco le queda al muy extendido recurso de colocar cebollas manifiestamente olorosas cerca de criaturas que no paran de toser por la noche.

Estamos en pleno pico epidemiológico de enfermedades respiratorias que amenazan con saturar el sistema sanitario. Proliferan esos titulares tan poco tranquilizadores que parece que compiten en anunciar catástrofes planetarias. Pero los datos, la hemeroteca, dice que siempre en estas fechas se producen esos picos infecciosos ante los cuales se debería actuar con previsión.

Para empezar, reforzando la prevención, es decir, la educación sanitaria de la población a la que se debería bombardear -como se sabe hacer a la perfección cuando conviene a otros intereses- fomentando hábitos que protegen la salud pública, es decir, la de todos. El lavado de manos es herramienta que salva vidas, que evita contagios y economiza recursos. Lo aprendimos cuando el miedo nos metió en casa durante la pandemia y lo olvidamos con demasiada rapidez. La ventilación suficiente y permanente sabemos que se lo pone difícil a los virus, por no hablar de la vacunación que no es más que la carta de presentación a nuestro sistema inmunitario del virus que se han de cargar en cuanto se lo encuentren. La mascarilla fue y es aliada insustituible y no hace falta que lo diga el Gobierno, para dejarnos guiar por la sensatez y la solidaridad social.

Cuando todo falla -porque no es cierto que el ser humano sea el rey del planeta y cualquier bicho invisible es muy capaz de bajarle los humos- lo razonable e inteligente sería garantizar los medios y recursos suficientes para que las personas enfermas fueran atendidas con agilidad y eficacia. En lugar de eso, año tras año, los servicios y departamentos sanitarios afrontan como sorprendidos, pillados a traición, una situación complicada con plantillas reducidas porque a nadie le ha preocupado solucionar la endémica falta de personal que sobre todo en Atención Primaria convierte en un safari, conseguir la consulta médica cuando la necesitas.

De ahí que resulte muchísimo más grave, de todo punto imperdonable, mantener año tras año, los mismos errores con sus terribles consecuencias, por falta de previsión y planificación. Porque el virus realmente peligroso es el de la incompetencia.

El hombre deseado

Mas de uno circula por la vida satisfecho consigo mismo, desde la convicción de que nada tiene que ver con él ese prototipo de hombre machista y retrogrado, que nunca ha salido de las caverna y se cree superior a las mujeres, Considera, orgulloso, que nada tiene en común con los que agreden sexualmente a las mujeres, con los que las maltratan o incluso asesinan. Jamás haría algo así y condena con sinceridad a tales energúmenos.

Son hombres que no se consideran machistas y se esfuerzan por hacer evidente que ellos son de otra tribu, absolutamente respetuosa con la libertad y la vida de las mujeres. Son muchos, muchísimos…, que nunca aprobarían que ellas percibieran menos salario o tuvieran peores empleos,  que siempre reconocerían que son las mujeres las que deben ser dueñas de sus cuerpos, de su maternidad y de su vida, que jamás levantarían la mano a una mujer.  Que acuden a concentraciones, se informan e incluso se consideran feministas, aunque siempre en período de prueba porque son consciente de que el machismo está insertado en su ADN. Exactamente como les pasa a muchas mujeres. Son muchos, lo cual es tranquilizador y gratificante. Y su  posicionamiento es de agradecer y en absoluto menospreciable, aunque debería darse por defecto y, desgraciadamente, en los tiempos que corren no sea suficiente.

Hay otros hombres cuyo discurso es algo más confuso y menos coherente. Quizás tiene más agujeros en su credibilidad, resultando mucho más peligroso. Son los que repiten como un mantra protector aquello de «No soy machista, tengo madre e hijas», como si esta afirmación fuera una etiqueta protectora capaz de alejar toda sospecha. Son los que escuchan impresionados el relato del último asesinato machista, pero creen que ellos están libres de responsabilidad porque asumen tareas domésticas haciendo la paella de los domingos, o reconocen como iguales a las mujeres aunque no soporten la autoridad de su jefa  o las  respetan aunque paguen por sexo como hace uno de cada cuatro hombres en este país.

La estima a las mujeres de la propia vida no garantiza automáticamente una perspectiva libre de prejuicios machistas. Porque el machismo no trata solo de actos evidentes de discriminación o violencia, sino que también se manifiesta en actitudes sutiles, comentarios pasivos y comportamientos arraigados que perpetúan la desigualdad de género. Amar con locura a la propia pareja no evita conductas esencialmente machistas como tomar decisiones por ella, sentir celos o negarle su espacio personal. Adorar a las hijas no impide hacer comentarios sexistas sobre mujeres de edad similar o culpabilizar a las víctimas de agresiones por su forma de vestir.  El amor de madre no implica fregar los platos para que no lo haga ella.

En cualquier caso,  el aprecio  a las mujeres del entorno más cercano no se extiende siempre hacia las mujeres en general. Que, además, son diversas y tienen sus propias limitaciones sin que en ningún caso, su heterogeneidad justifique su discriminación como sexo.

El primer paso para construir un modelo de hombre igualitario es reconocer el machismo en las propias actitudes y comportamientos, no para flagelarse inútilmente, sino para promover un cambio no solo en las relaciones personales sino en el compromiso activo con la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres.

El segundo es asumir que el machismo no es solo un problema individual, sino también estructural lo que exige al conjunto de la sociedad  erradicar creencias y actitudes que perpetúan la desigualdad. Y ponerse manos a la obra.

El tercero es disfrutar del desafío desde el convencimiento de que con su esfuerzo están construyendo un modelo de hombre igualitario indispensable para la supervivencia social.

El desafío del SIDA

Si contraer una enfermedad y tener que aprender a convivir con ella ya es una mala jugada del destino, cuando la enfermedad es el SIDA, todavía el desafío va más allá.

En sus orígenes, cuando todo era desconocido, misterioso y enormemente amenazador, la infección por VIH se consideró desde la ignorancia supina, claro, como una especie de maldición bíblica, castigo celestial a las gentes de mal vivir cuyas conductas depravadas merecían un castigo divino del que no se iban a librar.

Fueron tiempos oscuros, difíciles de sobrellevar para los enfermos con escasas, casi nulas, esperanzas de futuro, que además debían intentar disfrazar ante la sociedad su padecimiento, porque darlo a conocer era arriesgarse a sufrir un rechazo explícito y enormemente cruel. Luchando contra prejuicios infundados que asignaban alegremente culpas y responsabilidades

No es que la empatía salve vidas, pero es evidente que ayuda a vivir ese último tránsito con alguna serenidad. En la década de los años 1990, la infección por VIH y el posterior desarrollo del SIDA era la primera causa de muerte en la población de 25 a 44 años en España.  El señalamiento social de las personas que al desarrollar la enfermedad no podían ocultarla y era estigmatizadas por su apariencia física o a la vista de sus síntomas evidentes es uno de las respuestas más inhumanas y crueles que se pueden presenciar.

Contraer la infección por VIH era una sentencia inexorable que obligaba a afrontar un  pronóstico fatal, junto al  estigma social que llevaba aparejada esta enfermedad, manifestada a veces de forma ostentosa e irracional, fruto del miedo que deshumaniza y anula principios morales básicos de convivencia y solidaridad. 

Casi 40 años de que se iniciara la epidemia de VIH y sida en el mundo, la infección ahora ha pasado a ser una enfermedad crónica. Nada que ver con la condena que representaba en los inicios de la enfermedad, que ha causado la muerte de 36 millones de personas en todo el mundo y 60.000 en España, desde 1981.Solo se conocen los casos de tres personas  en todo el mundo que han logrado superar el VIH, es decir, hacerlo desaparecer de su organismo. Aun así, una detección precoz y un tratamiento adecuado permiten hoy a la persona portadora tenga una vida de calidad y una esperanza de vida similar a la de la población sana.

A día de hoy se estima que, en nuestro país viven con VIH entre 1.360.000 y 162.000 personas. Es decir, personas que portan el virus aunque no han desarrollado la enfermedad. La mayoría conoce su situación y sabe que con el tratamiento adecuado su esperanza de vida supera en mucho los 2-3 años prometidos en la década de los 90. También conoce su responsabilidad individual a la hora de evitar el contagio.

El 1 de diciembre se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA. Un día dedicado a la divulgación, a la concienciación y a la eliminación del estigma que acompaña a todo aquel que se ha contagiado con el VIH. Un día en el que se reconocen los avances en la investigación de medicamentos que han permitido que la infección por VIH y sida haya  dejado de ser una sentencia de muerte en la mayoría de los países.

Con todo, no está mal recordar, que, del SIDA, como aprendimos con el coronavirus, no nos libraremos en la medida en que no se reconozca que las oportunidades de supervivencia han de ser iguales para todas las personas. Y aprendamos que el miedo y la ignorancia, los prejuicios y las aprensiones, ni curan ni protegen, sino que nos hacen más vulnerables.

Las cosas por su nombre

Diciembre del 2022 fue un mes malísimo porque mataron a 11 mujeres. En un solo mes.  Entre ellas, a  María de 67 años, enferma de esclerosis múltiple y Alzheimer que cayó al suelo donde estuvo 5 días agonizando sin que su marido  le prestara ningún tipo de ayuda ni avisara a nadie. Lo había denunciado pero de nada sirvió.

En enero se llevaron por delante a otras 7 mujeres  Y da mucha pena la muerte de India,  criatura de 8 años a la que mataron a puñaladas junto a su madre, Paloma.

En febrero, a  Elia de 17 años, sevillana,  con toda la vida por delante la mató su pareja con un arma de fuego. Tenía toda la vida por delante. En marzo le tocó  a Anna Marie de 63 años , jubilada británica que vivía en Orihuela.

En abril , el marido de Encarnación de 81 años la estranguló. Y llegó mayo con 5 asesinatos ,entre ellos el de Maialen, una alavesa de 32 años embarazada de 14 semanas. Llevaba gemelos que no llegaron a nacer.

En junio el marido de Francy la tiró por la ventana por lo que  murió 2 días después. Llegaba julio un mes terrible en el que arrebataron la vida a 8 mujeres en solo 30 días. Especialmente terrible el asesinato  de Salwa , de nacionalidad siria, a la que degolló su pareja tras lo cual se tiró al rio Ebro con sus dos hijas para acabar también con sus vidas, aunque ambas pudieron ser rescatadas. El asesino también.

Agosto repite la tendencia. Ya se sabe, el verano, la convivencia…nada nuevo para las estadísticas que se repiten año tras año. Fueron 8 los asesinatos  siendo especialmente terrible el de  Zhour en Almería asesinada con un cuchillo de cocina delante de sus tres hijos.

Claro que septiembre se lleva la palma. Hay que enterrar a 10 mujeres. Asesinan a Nicola que era enfermera, a Laura dependienta.  En Octubre matan a Paqui y en Noviembre,  Mateo, de tan solo  7 años,  con el que se arroja su padre, que no merecería tal nombre, desde un acantilado en Navarra  con el único y objetivo de causar  el máximo dolor a su madre.

De las 63 mujeres que ya no celebrarán estas Navidades, dos no habían cumplido los 20 años pero  cinco tenían más de 80. Treinta y nueve eran españolas y 23 habían nacido en otros países. Tenían muy diferentes ocupaciones y profesiones, camareras, limpiadoras, abogadas, comerciales, amas de casa….De todas ellas , 44 vivían con sus asesinos y solo 18 habían iniciado el tramite de separación o divorcio. Treinta tenían hijos que se criarán sin madre y tres murieron embarazadas junto a sus hijos no nacidos.  Imposible olvidar a India y Mateo, 8 años, que no volverán a su escuela.

Tantas mujeres, tan distintas, tan diversas tienen un solo nexo común: todas son mujeres y esa condición es la que causa sus muertes. Las asesinan porque son mujeres y eso las convierte  para algunos hombres en seres sin derechos, susceptibles de ser sometidas y humilladas, maltratadas y privadas del derecho más básico que es el derecho a la vida.

Negarlo, difuminar su realidad integrándola en la condena genérica y absolutamente compartida de todas las violencias que existen y existirán , es trasladar a quienes viven en el miedo permanente, aisladas y vulnerables,  que solo son ellas las responsables de su destino.

Reconocer e identificar correctamente el origen de la violencia machista  es la garantía para la protección y recuperación de las mujeres porque solo así se garantizan  recursos y especialistas No hacerlo,   sería lo más indecente que una sociedad que se cree civilizada podría hacer.

El 25 de Noviembre, Día Internacional contra la violencia de género, hay que exigir que se llame a las cosas por su nombre. Porque las palabras también matan.

Datos extraídos de www.feminicidio.net, Delegación Gobierno, Informe CGPJ

La cita de todos los días 25

Falta un mes para el 25 de Noviembre, que es el día Internacional contra la violencia de género, lo que dará lugar a muchos  actos e iniciativas en casi todas las ciudades . Amplias programaciones, actos simbólicos, manifiestos, datos… bien está que la mirada social se concentre por lo menos un día al año en esto que algunos llaman fenómeno como si fuera un ciclón, lacra como si fuera la peste , o tragedia porque lo es , y una de las más dolorosas para los seres humanos.

Pero más allá del 25N , en Xàtiva, los días 25 de los restantes once meses del año, desde el Consell de les Dones viene promoviéndose desde hace mucho, una concentración ante al Ayuntamiento organizada rotativamente por las entidades que lo integran . Desde el mundo fallero, hasta la Asociación de Amas de Casa Tiryus pasando por el Consell de la Joventut y CCOO, todas se hacen responsables de esa concentración una vez al año. También lo vienen haciendo todos los partidos políticos presentes en este órgano de participación, socialistas , populares y Xativa Unida junto a Vox que debutará este año. Lo hacen como consecuencia lógica de su compromiso en la lucha contra la violencia machista, que es una guerra cruenta que no tiene color político sino sobre todo humanidad y sentido de la justicia. Lo hacen porque son consecuentes en su rechazo frontal a los asesinatos de las mujeres que mueren por serlo. Lo hacen porque no quieren ser cómplices de los verdugos de las mujeres.

Tanto tesón , que para algunos es cabezonería porque no entienden la coherencia, tantos años  de concentraciones más o menos masivas ante el Ayuntamiento,  parece que han conseguido calar en la encallecida conciencia colectiva.

Así lo demuestra el hecho, que hay que agradecer sinceramente ,de que tanto este 25 de Octubre , como el próximo 25 de Noviembre, los partidos gobernantes, PSPV y Xàtiva Unida, hayan evitado contraprogramar a las concentraciones previstas, modificando incluso el horario de actividades municipales.

Con todo, hay que resaltar que la lucha contra la violencia machista no se desarrolla un día de cada treinta. No se gana así la batalla a los agresores, a los delincuentes disfrazados de hombres corrientes que tratan a las mujeres como seres culpables de delitos nunca conocidos, merecedoras de castigo permanente sin juicio ni sentencia. Tampoco se avanza en esta guerra si se esconden sus verdaderas causas, si no se reconoce que el origen es el machismo estructural, bien insertado en nuestro patrón de convivencia y no una serie interminable de “hechos luctuosos” que no pasan de la categoría de coincidencia. 

Contra la violencia de género se trabaja todos los días, desde la redacción del periódico o la radio , desde la  consulta  médica o en la fábrica. Se pelea palmo a palmo en los colegios e institutos, con profesorado motivado y formado suficientemente. Se enfrenta en la cena de Navidad, con el cuñado gracioso o la sobrina indiferente. También desde los programas electorales, en los campos de fútbol  y en los conciertos . En la barra del bar, en la competición ciclista o en el casal fallero. En el mercado, la sala de espera o la excursión de la peña.

Quizás a veces resulte difícil, tras tantos años al pie del cañón, resistirse a la tentación de tirar la toalla, de comprar resignación y acallar la conciencia. Sobre todo si nuestras vidas son cómodas y están libres de violencia. Pero transigir, consentir, renunciar no es una opción que permita luego dormir bien por las noches, sobre todo los días en que hay una mujer menos y un asesino más.

Derechos de quita y pon

Es fácil sentirse a veces como el hámster enjaulado que no hace más que dar vueltas en la misma rueda que no le lleva a ninguna parte. Les pasa sobre todo a las mujeres que siempre tienen que estar alertas y vigilantes porque lo que hoy es realidad y ayer era utopía puede volver a ser fantasía, a poco que nos descuidemos.

Si alguien discutiera el derecho al voto de las mujeres, se montaría un buen pollo en este país, concitando el rechazo de la mayoría de la población que pondrían el grito en el cielo. Excepto para los machistas graciosos y ocurrentes que tanto proliferan en este país, sería un despropósito escandaloso e inaguantable que removería la dormida conciencia democrática de mucha gente.

Sin embargo, sucede que otros derechos de las mujeres  se ven permanentemente discutidos y amenazados, como si fueran de quita y pon, como si en lugar de ser derechos humanos fuera de toda discusión, fueran graciables, susceptibles de desaparecer si personas con un ideario político francamente obsoleto, denigrante y peligroso para las mujeres ocuparan los sillones adecuados.

Empezando por el principio, que nunca sobra repetirlo, el aborto es un derecho que certifica un enorme fracaso social. Si hace falta legislar sobre un episodio tan triste, es porque no se garantiza  el nivel de educación afectiva y sexual suficiente para evitar que se llegue a esa terrible encrucijada. Con todo, ante un embarazo no deseado, siempre y en cualquier caso, es la mujer quien ha de tener la capacidad de elegir sobre su maternidad, siendo su decisión respetada y apoyada por la sociedad y las instituciones.

En España el derecho está garantizado con una Ley aprobada en marzo de 2023, la Ley Orgánica 1/2023, de 28 de febrero, conocida en todo el país como Ley del aborto. Es un texto legal que modificó la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo.

Una buena ley que apuesta por la prevención y la protección, contemplando no solo las bajas por menstruación dolorosa o el permiso retribuido en el último mes de la gestación sino, la gratuidad de los anticonceptivos y la píldora del día después.  También mantiene la posibilidad de abortar hasta la semana 14 de la gestación y contempla entre la semana 14 y 21 la posibilidad del aborto terapéutico, siempre justificado por alguna causa médica, por ejemplo, una malformación del feto. Le preocupa especialmente garantizar que no sean necesarios dolorosos viacrucis en busca de centros públicos que asistan a las mujeres convirtiendo el dolor en negocio de la sanidad privada.

Hoy, 28 de septiembre es el Día de Acción Global por el Aborto Legal, Seguro y Accesible. Porque no en todos los países existen servicios que cuiden la salud sexual y reproductiva de sus ciudadanas. En Nicaragua, Honduras, El Salvador, República Dominicana, Madagascar, Malta o Andorra  existen leyes que prohíben el aborto en todas las circunstancias y otros países como Polonia, sólo lo permiten en caso de que la vida de la embarazada esté en peligro. 700 millones de mujeres en todo el mundo no tienen derecho a la propia vida, a la salud y la independencia

Todas las mujeres debemos tener los mismos derechos. Porque la maternidad siempre ha de ser una elección y nunca una imposición.

 porque hay que recordar que las leyes sobre el aborto varían drásticamente según países siendo en algunos decisión personal y  en otros un grave delito. 700 millones de mujeres en todo el mundo en edad reproductiva, no tienen acceso a abortos seguros.  Toda niña o mujer

No, no se acabó.

No, no se acabó. Ya nos gustaría a nosotras y a muchos más. Encantadas de que hiciera mutis por el foro tanto descerebrado machista que no entiende ni entenderá el fondo de la cuestión que es  mucho más que una anécdota. Es la manifestación pública y descarnada del poder que el sistema patriarcal otorga a los hombres sobre las mujeres.

Preocupante pero poco sorprendente que el mundo del fútbol, tan chillón y ruidoso,  permanezca tan silencioso. La mayoría de los jugadores , clubes y medios de comunicación, excepto honrosas excepciones , están tratando de no mojarse,  a la espera de acontecimientos, para determinar si es tormenta de verano o tsunami destructor.

Indignante que la  selección masculina, por su valor simbólico  y los grandes patrocinadores – 21 grandes empresas en total, cuyo soporte económico es esencial-  sigan empeñadas en presentar su peor perfil, el de la cobardía y la falta de compromiso con la igualdad. Solo tres de estas empresa, Iberdrola, Iberia y Renfe han manifestado con la boca pequeña su solidaridad con  las deportistas, aunque sin pedir dimisiones ni cuestionar su apoyo.

Demasiada gente callada, para parecer más guapos y menos cómplices. Hay otros que hablan demasiado, dedicados plenamente a la intoxicación, a la manipulación, a la demagogia. También mucha gente que se esfuerza en explicar, argumentar  y demostrar señalando, sin dudas, a culpables y víctimas. Y sobre todo una inmensa mayoría social cuyo dictamen es inapelable y se puede llevar por delante a toda una Federación de Futbol anclada en la misoginia y la discriminación.

Entonces, se acabará. Por lo menos, este capítulo vergonzoso y delirante, aunque habrá que seguir escribiendo con renglones bien rectos, el libro de la igualdad.