Categoría: política

CAROS DESPISTES

Hay gente muy despistada a la que hay que avisar de la cercanía de las elecciones. Y es probable que a cambio de la información recibamos un bufido, un exabrupto más o menos crudo, una andanada de críticas descalificatorias. Es la reacción habitual del que anda preocupado por sus cosas, pongamos que porque no llega a fin de mes a pesar de que echa más horas extras que un tonto, que tampoco le hacen rico porque como no las cobra…

Pasa de la política la que está entre los veintimuchos y los treintaypocos  pensándose lo de la maternidad, sabiendo perfectamente que  en cuanto aparezca con el cuento por la empresa, la pondrán de patitas en la calle,  eso sí,  muy amablemente.

Y  le interesa poco o nada la política, al chaval que siempre oyó en su casa, dicho con la mejor de las intenciones,  aquello de “estudia  para tener  un buen trabajo”, y ahora se encuentra con ya no es un chaval , ha estudiado dos carreras y tres masters, y sólo encuentra trabajos tan precarios como  mal pagados

Tampoco  tiene ni idea de política, ni maldito interés en tenerla,  esa pensionista, que estira su pensión como si fuera chicle, aunque sin poder  hacer milagros como Cristo con los panes y los paces, y al final se desespera porque no hay derecho vivir toda una vida luchando, para acabar contando los céntimos y comiendo huevos todos los días.

Ni siquiera piensa votar ella, la que está pendiente de unas pruebas que marcaran la diferencia entre la salud y la enfermedad y que  lleva esperando desde hace demasiados meses, porque la sanidad pública, que los anteriores gobiernos fueron desmontando ladrillo a ladrillo, es lenta, tan lenta que ella se está desmoronando en esa incertidumbre que no la deja vivir.

Todos ellos contestarían si se les preguntara que pasan de la política, que se la trae al pairo las elecciones, quienes se presenten y quienes ganen, que más les da si son todos iguales, ladrones, corruptos, …si van a lo suyo, si son ineptos….  Y se equivocan tantísimo….

De quien gobierne este país, depende que vivamos en blanco y negro o en color. Depende que haya  salarios y pensiones dignas, obligaciones para todos y privilegios para nadie.  Del gobierno dependerá que la gente joven encuentre  ventanas de oportunidad, o que  las mujeres puedan  salir a correr o a disfrutar la noche cuando les de la gana y tener hijos cuando quieran porque serán dueñas de sus cuerpos- Es el Gobierno el único que puede proteger a las criaturas  de la pobreza y la exclusión o aplicar políticas de sostenibilidad con el medio ambiente, para mantener vivo un planeta que estamos destruyendo con alegría suicida.

Todos, absolutamente todos, los aspectos de nuestra vida están relacionados con la política, con quienes la protagonizan y sobre todo, con quienes nos gobiernan. Así que, ante la cercanía electoral, ponerse la escafandra y pretender darle la espalda a una realidad tan comprometedora es una enorme imprudencia que podemos pagar cara.

Para evitarlo, a pesar de la desconfianza hay que poner las antenas y escuchar las propuestas. No todos dicen lo mismo. No todos se comportan igual. No hay que dejar que nos lo cuenten, sino que hay descubrirlo con el esfuerzo necesario. Se trata de no vender barato , ni regalar el voto porque es nuestra mejor arma para dar pasaporte a quienes lo van a utilizar en su propio beneficio  y la mejor herramienta para  llevar a los despachos de poder a quienes van a solucionar problemas y no a crearlos, a los que hablan de nuestra existencia diaria y nos ayudan a vivir mejor.

No es tan difícil. Ustedes no son tontos. Y ellos no son tan listos.

 

TONTOS Y LOCOS

A VOTARPuede parece petulante, pero a estas alturas, la decisión sobre el voto es evidente. Si usted es de lo que cree que este país tiene como principal problema el asunto de las banderas, o los lazos y su variedad cromática… Si para usted es fundamental que haya toros en las plazas para ser descabellados como toca y no en la dehesa pegándose la vida padre…. Si es de los que piensa que la caza es un bien cultural a proteger como exponente de la civilización, o sueña con poder tener en casa fusiles y automáticas con los que acribillar a hipotéticos atacantes que pretendan atentar contra su honor,…Si es de los que tararea “soy el novio de la muerte” mientras que se ducha o le tiemblan las rodillas cuando ve a los legionarios desfilar tiesos y mayestáticos con su cabra…ya lo debe tener claro.

Si está convencido de que las pensiones son un gasto recortable aunque ello suponga recortar la vida de las personas porque, total, al final de su vida, ya no son productivas…Si cree que la gente joven, hoy en día, es demasiado zángana y quejica.. .Si es de los que opina que las mujeres tienen la culpa de lo que les pasa porque han sacado los pies del plato y se empeñan en estar donde no deben, a horas no apropiadas, provocando con vestimentas inadecuadas, saliendo a correr sin la protección de un recio varón español…

Si es usted de los que llena la nevera con altísimos principios morales y opina que quien cobra salarios de miseria es porque es un fracasado/a que no ha sabido hacer el esfuerzo necesario para labrarse un futuro digno. Si está convencido de que el trabajo dignifica aunque sea con jornadas de 12 horas a tres euros la hora, que la gente se ha vuelto muy delicada y protestona y se queja de todo. Si cree que la mejor asistencia médica ha de ser para el que se la pueda pagar y que enfermar no teniendo dinero es una costumbre que perjudica la sana convivencia. Si está convencido de que la educación, más allá de las cuatro letras, solo es rentable para quien sacará buen partido de ella porque, al fin y al cabo, pertenece al mundo de los triunfadores por tradición familiar.

Si cree que quienes vienen en patera y no se ahogan en el mar, deberían haberlo pensado antes, porque aquí no hay para tanta gente y su desesperación hace que la gente decente se sienta amenazada…

Si cree que la corrupción no es para tanto, solo una patraña, un invento disparatado fruto de una conspiración global para desacreditar a políticos de raza. Si en realidad, la política no le interesa porque cree ser demasiado espabilado para caer en las trampas de unos y otros….

Sobre todo si es usted persona de orden, de ese orden sustentado en el ordeno y mando, en el silencio de los corderos antes de ir al matadero, en el miedo que sustituye al respeto, en la mano dura que castiga sin miramientos, porque no es partidario de segundas oportunidades y palabras como solidaridad, sostenibilidad o concordia, le suenan a monsergas de gente débil y sin espíritu, usted ya debe tener decidido su voto.

Vote dentro de dos semanas. Con orgullo y la cabeza bien alta. Está en su derecho. Ese derecho que no siempre ha existido, como muchos otros que usted disfruta y que pueden estar en peligro de desaparición. Así que vote, pero no lo haga a tontas y locas. Y, a ser posible, no se lo regale a tontos y locos.

MATANDO EL TIEMPO

Este pasado fin de semana tuvimos que cambiar la hora de nuestros relojes en ese baile que sucede dos veces al año y que nos deja unos días algo más desorientados de lo normal, con trastornos del sueño que alimentan debates generalmente poco productivos. Es posible que sea una de las últimas veces que pasamos por la experiencia ya que el Parlamento Europeo parece decidido a acabar con esta medida a partir de 2021. Va a hacer caso a una evaluación promovida desde Bruselas en la que participaron casi 5 millones de personas que en su gran mayoría , 80% , opinaron que había que dejar los relojes en paz. Ahora solo falta determinar si nos quedamos con el horario veraniego o invernal, cuestión que también tiene su intríngulis y que hay esperar que no tardemos demasiado en resolver. hora cambiada

En todo caso, hablar de tiempo no es tanto hablar de horarios como del uso que hacemos de él. Aunque es cierto, para qué nos vamos a engañar, que el cambio se hace en función de parámetros que tienen más que ver con la economía, como la influencia sobre el turismo o el ahorro energético, que con el bienestar , por ejemplo, para favorecer el descanso de las personas.

En cualquier caso, se puede aprovechar la coyuntura para reflexionar sobre el uso que damos al tiempo, o mas bien, a contrastar como el tiempo nos usa a nosotros.

No hay expresión más desafortunada que aquella de “matar el tiempo” sobre todo porque en realidad es el tiempo quien nos mata a nosotros. Así que desaprovecharlo es un crimen, del que nosotras somos las víctimas literalmente. El sentimiento de estancamiento mencionado es propio sobre todo de las edades tempranas, cuando uno puede sentarse a esperar a que le crezca el bigote y se aburre, bendito aburrimiento, creyendo que la vida es lineal y sin sobresaltos y el tiempo del que disponemos, infinito.

Luego llega, sin embargo, un momento vital, que cada persona vive de forma y en momento diferente, en el que la existencia se desmadra, en que todo es un torbellino de emociones, de obligaciones, de responsabilidades, de descubrimientos y no hay momento libre para mirar la hora en que vivimos. Puede ser la obtención de un trabajo, la maternidad o la paternidad, la transición de ser cuidado a ser cuidador/a…pueden ser diversas circunstancias, previsibles o no, las que nos privan de un capital irrecuperable que es el tiempo.

En lo laboral, seguimos viviendo una cultura que valora el presentismo, aunque sea para estar mirando el vuelo de las moscas y los horarios infinitos como símbolo del compromiso profesional, sin entender que ,a veces, más no es mejor, sino simplemente postureo o acumulación de errores. Sin mencionar aquellos empleos cuyas condiciones de trabajo son dignas de un esclavo de la antigua Grecia, con una disponibilidad absoluta y una explotación obscena manifestada en jornadas inacabables y horarios infernales.

El tiempo es el perro que muerde el culo de las mujeres, dicen, porque ellas acumulan jornadas imposibles, por aquello de haber salido de sus casas para abordar en legítimo derecho proyectos profesionales . Pero la contraparte, excepto honrosas excepciones, todavía no ha entrado, dispuesta a asumir esa mitad de lo doméstico que en justicia le corresponde. Y alguien tiene que hacer las camas.

Hacer del tiempo un aliado sin alimentar un conflicto permanente que nos desgasta, exige racionalizar los horarios conciliando las obligaciones personales, familiares y laborales no sólo desde el enunciado, sino consolidando políticas públicas, servicios, recursos y medidas. No basta con cambiar la aguja del reloj dos veces al año.

ELECCIONES ? NO, GRACIAS!

Hay gente muy despistada a la que hay que avisar de la cercanía de las elecciones contando con que recibiremos a modo de respuesta un bufido o exabrupto más o menos crudo, junto a una andanada de críticas mordaces.

A VOTAREs la reacción habitual del que anda preocupado por sus cosas, quizás porque no llega a fin de mes a pesar de que echa más horas extras que un tonto, que tampoco le hacen rico porque como no se las pagan… O de la que tiene entre veintimuchos y treintaypocos y está pensándose lo de la maternidad, sabiendo perfectamente que en cuanto aparezca con el cuento por la empresa la pondrán de patitas en la calle, eso sí, con mucha amabilidad.

Le interesa poco o nada la política al chaval que siempre oyó en su casa, dicho con la mejor de las intenciones, aquello de “estudia para tener un buen trabajo”, y ahora se encuentra con que ya no es un chaval, ha estudiado dos carreras y tres másters y sólo encuentra trabajos tan precarios como mal pagados.

Tampoco tiene ni idea de política, ni maldito interés en tenerla, esa pensionista, que estira su pensión como si fuera chicle, aunque sin poder hacer milagros como Cristo con los panes y los peces, y al final se desespera porque no hay derecho vivir toda una vida luchando, para acabar contando los céntimos y comiendo huevos todos los días.

Para nada piensa en votar ella, la que está pendiente de unas pruebas que marcarán la diferencia entre la salud y la enfermedad que lleva esperando desde hace demasiados meses, porque la sanidad pública, que los anteriores gobiernos fueron desmontando ladrillo a ladrillo, es lenta, tan lenta que ella se está desmoronando en esa incertidumbre que no la deja vivir.

Todos ellos contestarían si se les preguntara que pasan de la política, que se la trae al pairo las elecciones, quienes se presenten y quienes ganen, que más les da si son todos iguales, ladrones, corruptos, …si van a lo suyo, si son todos unos ineptos….

Y se equivocan tantísimo….

De quien gobierne este país, depende que vivamos en blanco y negro o en color. Depende que haya salarios y pensiones dignas, obligaciones para todos y privilegios para nadie. Del gobierno dependerá que la gente joven encuentre ventanas de oportunidad, o que las mujeres puedan salir cuando les de la gana a correr o disfrutar la noche y tener hijos cuando quieran porque serán dueñas de sus cuerpos. Es el Gobierno el único que puede proteger a las criaturas de la pobreza o aplicar políticas de sostenibilidad con el medio ambiente, para mantener vivo un planeta que estamos destruyendo con alegría suicida.

Todos, absolutamente todos, los aspectos de nuestra vida están relacionados con la política y, sobre todo, con quienes nos gobiernan. Así que, ante la cercanía electoral, ponerse la escafandra y pretender darle la espalda a una realidad tan comprometedora es una enorme imprudencia que podemos pagar cara.

Para evitarlo hay que poner las antenas y escuchar las propuestas. No todos dicen lo mismo. No todos se comportan igual. Que nadie nos cuente cuentos. Se trata de no vender barato, ni mucho menos regalar, el voto porque es nuestra mejor arma para dar pasaporte a quienes lo van a utilizar solo en su propio beneficio y la mejor herramienta para llevar a los despachos del poder a quienes van a solucionar problemas y no a crearlos, a los que hablan de nuestra existencia diaria y nos ayudan a vivir mejor.

No es tan difícil. Ustedes no son tontos. Y ellos no son tan listos.

MEMORIA

El pasado Día 27 fue el Día Internacional en recuerdo de las Victimas del Holocausto. Una fecha que para algunos huele naftalina,  a historia pasada y superada. A mención en libro de texto. Es como las Guerras púnicas o el descubrimiento de América. Algo que pasó en la rueda de la Historia.  Algo que la Humanidad dejó escrito en su historia, para mal de muchos. Un relato emocionante, lleno de horror y sangre, que nos fascina precisamente porque nos repele de forma absolutaholocausto2

Con el paso del tiempo, conocemos la realidad sucedida desde los textos históricos, pero también desde la literatura o el cine que a veces lo convierten en algo  fantástico, increíble. Aunque se percibe con claridad que es un hecho horripilante,  el paso del tiempo y las versiones en formato fantasía, acaban convirtiéndolo en un relato fantástico, casi increíble, algo que se empeñan en contarnos, pero que  tamizado por el paso del tiempo,  se acaba convirtiendo en un hecho  tan repulsivo como irrepetible.

Y  puede que ahí esté el gran error, porque el ser humano, tan inteligente como se cree, es el único animal capaz de tropezar una y varias veces en la misma piedra. A cuenta de la desmemoria, de la pereza, de la indiferencia o de la sinrazón. En esa esquizofrenia que nos hace ser la mejor y la peor de las especies que pueblan la tierra, somos capaces de patentar las mayores crueldades y también, de protagonizar las más grandes heroicidades.

Quizás lo que más nos falta en previsión y memoria.

Nos falta memoria para recordar que eso que llamamos Holocausto, no se gestó de un día para otro sino que fue un largo proceso en el que se  tomaron decisiones de gran calado que daban oxígeno a líneas políticas y a gobernantes a los que habría que haber amordazado y eliminado sin darles tiempo a generar tan grandes tragedias que marcaron para siempre la Historia de la Humanidad. Quizás si Hitler hubiera resbalado en la bañera,  hoy la Historia sería diferente y sobre todo, 12 millones de personas no hubieran perdido la vida de forma tan horrorosa como inútil.

Y nos sobra pereza e indiferencia para no permanecer pasivas ante los mensajes, por triviales e insignificantes que parezcan,  que vayan en la línea de justificar, minorar o  banalizar una tragedia de dimensiones tan descomunales. Y de forma particular, frente a quienes pretenden decididamente someter a las víctimas, tantísimos hombres, mujeres y criaturas inocentes a la última de las humillaciones y venganzas: hacer que su existencia y sus terribles muertes, parezcan un espejismo y sus verdugos personajes de cartón, que no merecen castigo eterno, sino simplemente la paz del olvido.

No hay que vivir  con la vista en el pasado, ni se trata de alimentar nostalgias innecesarias y nada operativas. Vamos avanzando, se producen errores, se hacen descubrimientos, aprendemos de las experiencias. Pero quienes se quedaron  en el camino en aquellos agujeros negros que cavamos con nuestra sinrazón y  nuestra pasividad, no pueden ser arrinconados. No repetir nunca, nunca más la historia, y en concreto episodios tan aterradores es algo en lo que hay que empeñarse, sobre cualquier otro interés o creencia.

Por eso está bien de vez en cuando,  refrescar la memoria y recordar nuestras miserias más vergonzosas, sin contemplaciones. Conocer la cara oscura del ser humano, servirá para reforzar el deseo de presentar la otra, la más gloriosa, la que nos coloca por encima de las bestias que nunca jamás se exterminan mutuamente por pura maldad.

EL VIVO AL HOYO Y ….

Mañana es el Día de los Difuntos y somos un país aficionado a procesionar a los cementerios, a llenarlos de flores, a comer en familia  para recordar a los ausentes haciendo un esfuerzo por revivirlos en nuestra memoria , porque según el tiempo pasado desde su marcha, su recuerdo se va desdibujando haciéndonos sentir más solos y un poco traidores.snoopy

Quizás sería bueno quitarle un poco de dramatismo al día y hacer un esfuerzo para convertirlo en una jornada  que no solo evoque tragedias y pérdidas sino que también provea de consuelo y  respiro  a quienes sufrieron una pérdida y han de vivir con ella, luchando por recuperar la alegría y el coraje de vivir.

Porque dice el refranero, que suele ser bastante bruto eso de “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”, que es una gran verdad, expuesta con bastante poca diplomacia y cuidado de los sentimientos ajenos. Pero es una verdad tan grande como esas pirámides gigantescas que los egipcios construyeron para guardar momias olvidadas.

Si nacemos para morir, como tantos filósofos, grandes o de ir por casa,   han defendido a lo largo de la  historia de la Humanidad, ya sería hora de que nos fuéramos acostumbrando, naturalizando la idea y  asumiéndola con todas sus repercusiones para hacerla jugar en nuestro favor y no en nuestra contra. Si hay que morirse, vivamos sin miedo porque el final está cantado. Si hay que morirse, aprovechemos la vida sin racanería , relativicemos nuestros disgustos cotidianos y apostemos por la felicidad permanente. Solo hay una vida, una oportunidad y lo único que sabemos cierto es que es finita, porque lo de las prórrogas sobrenaturales, la luz al final del túnel y otras fantasías está por demostrar, aunque todo el mundo es libre de buscarse la vida y explicarse la muerte como mejor le parezca.

Tras esta declaración de principios, propia de un curso básico de autoayuda,  es evidente que habría que diferenciar entre la muerte ajena y la propia, porque no la procesamos, ni sentimos de la misma manera.

Nuestra propia muerte es un mal menor, mira por donde,  porque una vez muertos ya se nos pasó el momento de sufrir, quejarse, o protestar.  Aunque es bien cierto que  un deseo compartido por la mayoría del personal es el de tener garantizada una muerte digna, amable, elegante, sin dolor ni pérdida de dignidad. Es esa una íntima aspiración  de la mayoría de las personas a pesar de que algunos de nuestros representante políticos más impresentables mantengan  que ese es un tema que a nadie preocupa por lo que no son necesarias leyes que regulen un momento sobre el que todos querríamos poder decidir en la medida de lo posible sin someterse a decisiones ajenas que a veces no nos lo ponen nada fácil.

Que levanten la mano quienes nunca hayan imaginado su propio fallecimiento y hayan deseado poder decidir sino el cuándo, que por mucha vida sana y hábitos saludables no depende de nosotros,  por lo menos el cómo. No a todo al mundo le gusta programar la música de su entierro y el color de las flores pero sí que sería preferencia generalizada tener la seguridad de que el transito será  rápido e indoloro. Algo que una ley adecuada nos podría garantizar.

Es mucho más insoportable la muerte ajena, la de los seres queridos que estimamos porque la muerte nos obliga a prescindir de su compañía, a no disfrutar de su contacto, de la convivencia con ellos. La muerte es siempre un punto y  final para las relaciones basadas en el amor, en la necesidad y a nadie le gusta decir adiós. Por eso luchamos como jabatos para mantener el recuerdo, por recordar olores, voces y gestos que nos reviven a quien se fue, en una pelea eterna que dura hasta que nosotras mismas nos vamos a descansar. Dicen que el tiempo todo lo cura, pero las ausencias nunca dejan de doler. Simplemente nos acostumbramos a ellas, como a una muela que nos da avisos de vez en cuando de su dolorosa existencia.

Mañana se llenaran los cementerios. Se repetirán conversaciones nostálgicas de tiempos que nunca se repetirán con personas que ya no están aquí. Quienes sí que estamos, todavía, hemos de mirar la vida que tenemos y hacernos dueños de ella, para que cuando bajemos definitivamente la persiana, tengamos la mochila llena de alegrías y una multitud de personas que nos echen de menos. Eso es lo único que nos llevaremos y en realidad lo único que nos hace falta.

 

 

 

PRESUPUESTOS Y MUJERES

No tenemos Presupuestos del Estado todavía para el año próximo y como en las buenas películas de suspense nos van a dejar con la incógnita durante un buen rato. El PSOE y Unidos Podemos han hecho una propuesta que puede resultar bastante satisfactoria pero el resultado final depende de conseguir el necesario cambalache aritmético en el Congreso de los Diputados donde todos deben mojarse.pptps2

Lo cierto es que no es una mala proposición porque, entre otras cosas, beneficia especialmente a las mujeres que bien que se lo han peleado sin lugar a dudas.

La subida del SMI, con ese tope mínimo de 900 euros para todo bicho viviente es para algunos una catástrofe sideral que conlleva la extinción de la Humanidad,  pero para las mujeres es un auténtico acto de justicia. Sólo se desbaratan ante la idea quienes cobrando 150.000 pavos al año, se creen legitimados para pedir austeridad. Quienes sufren una amnesia absoluta que les impide recordar que la Iglesia Católica percibe al año 11.000 millones de euros no se sabe exactamente porqué o que la corrupción ha supuesto un coste cifrado entre 24.000 y 90.000 millones de euros. Cifras que hacen que los 340 millones que supondrán la subida salarial sean pecata minuta.

La propuesta incluye otras medidas que serán recibidas como agua de mayo por las mujeres de este país. Como las cuidadoras, cuya cotización a la seguridad social se vio suspendida de golpe y repente cuando a los gobernantes populares les pareció que lo suyo debía ser devoción, sin nada que ver con la aportación que supone a la economía del país. O la rebaja del IVA del 10 al 4% que encarecía productos básicos de higiene femenina como compresas y pañales, como si fueran artículos de lujo, penalizando el bolsillo por un gasto que no tiene nada de fashion.

Y no solamente hay que hablar de medidas estrictamente económicas. El acuerdo incluye la firma y ratificación del convenio 189 de la OIT lo que permitirá a las Empleadas de Hogar, dejar de ser esclavas del hogar para ser trabajadoras con derechos. O la equiparación de los permisos de paternidad y maternidad que igualará a mujeres y hombres en sus obligaciones familiares, acabando de una vez por todas con el extra de responsabilidad que las relegaba del mercado laboral otorgándonos el dudoso honor de ser el segundo país de la Unión europea con mayor índice de paro femenino.

En relación a la lucha contra la violencia machista, duplica los fondos destinados a los Ayuntamientos que pasan de 20 a 40 millones devolviéndoles además las competencias que les fueron retiradas. Pone en marcha las reformas legislativas que permitirán acreditar la condición de víctima de violencia de género sin necesidad de denuncia y elimina la absurda diferencia entre abuso y agresión sexual. También se compromete con carácter de urgencia a abordar una Ley de Igualdad salarial que acabe con esa brecha que tanto se ha tardado en reconocer y mucho más en eliminar.

Es por eso una buena propuesta, que aún siendo mejorable -siempre lo es- va en la línea de corregir las enormes desigualdades que estaban convirtiendo este país en el paraíso de unos pocos y el purgatorio de la mayoría. Ojalá quienes están empeñados en que la propuesta se descalabre, no triunfen en su objetivo. Ojalá tengan que lamentar su derrota, eso sí, desde sus lujosas mansiones . Mucha pena no darán.

BANDERAS

Son las banderas un tema delicado por excelencia, porque toca vísceras y levanta pasiones, a veces poco racionales. Hay quien moriría por una bandera y quien no entiende dónde está el consuelo de ser enterrado con ella. Pero siempre las opiniones divergentes deberían merecer respeto, aunque no sean compartidas. A menos que amenacen la integridad ajena o no respeten las reglas de convivencia en cuyo caso, en legítima defensa, no cabe más que combatirlas con todos los medios a nuestro alcance.banderas2

Banderas. Telas que ondean al viento y lanzan un aireado mensaje en pro de ideologías, marcando preferencias o recordando efemérides. En sí mismas, no tienen ningún valor. Todo depende de lo que representen, pero también de quien las enarbole, de sus propósitos, del fin perseguido. Porque es fácil pillar banderas ajenas y esconderse tras ellas para cometer maldades. O falsificarlas adornándolas con mensajes engañosos. O directamente inventarlas abusando de la credibilidad e ignorancia ajenas. No olvidar que cuelgan de un palo que, en ocasiones, puede alcanzar un enorme y doloroso protagonismo.

Hay banderas caducadas, casi podridas, a pesar de que quienes las defienden se empeñan en resucitarlas, aunque cada vez huelan más a muerto, muerto y enterrado, y próximamente vuelto a enterrar. Que pugnan y repugnan. Banderas que representan nostalgias criminales, llenas de odio y rencor, que hieren la vista e insultan la memoria de la historia. Esa historia que no admite cómodas adaptaciones a la medida de los propios intereses, porque la realidad no admite discusiones y no hay verdad más verdadera que la que afirma que el tiempo pone a cada cual en el lugar que merece. Aunque a veces haya tardado demasiado.

Las hay también excluyentes, impositivas, soberbias, que exigen total acatamiento so pena de condena de ostracismo, ese castigo que niega el saludo, el pan y la sal a quienes no se alinean tras ella. Quizás porque han conocido el infierno de la prohibición y el castigo, a veces, se llegan a considerar divinas y libres del juicio ajeno, confundiendo el respeto que, sin duda, merecen con el blindaje ante críticas o cuestionamientos. Exigen lealtades incondicionales, complicidades indiscutibles, para escapar de la crucifixión que espera a quien no grite su mensaje suficientemente alto y claro.

Otras tienen vocación de sábana más que de bandera y con su descomunal tamaño pretenden enterrar la verdad que no les conviene. Como también las hay tímidas, valerosas, fruto de íntimas emociones o convicciones personales que no desafían a nadie, ni pretenden convencer sino sólo expresar un principio, una querencia, un sentimiento que no se quiere esconder pero tampoco hay necesidad de exhibir. Que son sólidas y sentidas y no necesitan escenarios gigantes, ni himnos patrióticos pero concitan la fuerza del ser humano que lucha por lo que cree.

Hay banderas que no existen y deberían. Y quizás sean las que más valgan la pena. Porque son las banderas que unen a quienes creen en la solidaridad, la igualdad y la libertad y la democracia. Grandes palabras que no se pronuncian sino que se practican. Banderas que no tienen, ni falta que les hace, quienes acogen con generosidad, educan en solidaridad, trabajan por la dignidad, viven en libertad.

Esta es una semana de banderas. Y no todas son iguales. Imprescindible discriminar y asignar a cada una el valor que merece. En todo caso, recordando que son trozos de tela que ondean al viento, símbolos valiosos para la escenificación pero inútiles por sí mismos para satisfacer necesidades reales y aliviar sufrimientos. No vale la pena luchar por ellas, aunque sí sea necesario defender hasta la muerte lo que algunas representan

CÁNCER

La Alameda de Xàtiva se vistió el domingo de verde aceituna para celebrar la carrera anual contra el cáncer. Una oportunidad de oro para ver a nuestros cargos públicos vestidos de corto y en camiseta, luciendo palmito. Y, más en serio, la ocasión de manifestar el compromiso de la ciudadanía frente a una enfermedad que sigue afectando a una de cada ocho mujeres. Dicho esto, es conveniente resaltar también algunas ideas para contribuir a que el esfuerzo realizado por asociaciones, administraciones y personas de buena voluntad, concluyan en un abordaje óptimo de la enfermedad que va mucho más allá de un lazo rosa, que no es más que la estrategia de marketing de la compañía de cosméticos Esteé Lauder que en 1992 eligió el color rosa porque se asociaba con la feminidad y el espíritu festivo.

cancer mama

Esto es preciso?

Porque lo cierto es que el cáncer de mama no es una enfermedad fácil, ni sexy, ni cómoda, ni curable en el 100 por 100 de los casos. El cáncer de mama, todos los tipos de cáncer, son enfermedades duras y peligrosas que hay que afrontar con sinceridad, con apoyos, sin infantilismo y sin trivializar, ni banalizar situaciones que no se curan con lacitos, ni haciendo carreras. Ni bailando zumba, ni siquiera recogiendo fondos. Ojalá.

Su tratamiento exige incentivar no solo la prevención secundaria, que es la que corresponde al momento en que la enfermedad ya ha debutado, sino la primaria que es aquella que intenta impedir que aparezca ese proceso destructivo que se lleva por delante la vida o como poco, el bienestar, de tantas mujeres.

Y es que estando todavía lejos la curación de la enfermedad, está más que demostrada la existencia de agentes que intervienen como facilitadores o inductores de la enfermedad. Que no dependen de nuestro estilo de vida individual, por sano que queramos que sea, sino de las dañinas condiciones que se derivan a veces de nuestro entorno social o laboral, es decir, de factores que no podemos evitar porque están en el aire que respiramos o en los productos que consumimos.

Algunos tipos de tumores, dice la ciencia médica, podrían prevenirse con medidas legales y macropolíticas saludables que dieran garantías a nuestras condiciones de vida y laborales. Pero a pesar de toda la evidencia acumulada, resulta sorprendente que apenas se inviertan recursos para entender e intervenir sobre estos determinantes sociales del cáncer. Buen ejemplo de la relevancia de la política como actividad capaz de incidir o no en la solución de problemas muy serios.

Es peligroso, además de falso, establecer una supuesta relación entre estilo de vida y cáncer que hace pensar que es una enfermedad causada por los estilos individuales de vida irresponsables (poco ejercicio, dieta rica en grasas, fumar, beber, etc.). Porque con este razonamiento, se podría prevenir el cáncer con un comportamiento adecuado. Y en esta lógica la enfermedad mata a quien no se cuida, a quien se descuida, en cierto modo, a quien se lo ha buscado. Y no es así.

Tampoco es positivo ese falso optimismo que trivializa la enfermedad y se acompaña de un cuasi fanático llamamiento a la lucha que se hace a las personas enfermas, depositando de alguna forma en ellas, la responsabilidad de curarse.

Siendo enormemente positivo, que corriendo y bailando, la ciudadanía afronte sus retos de salud, no se han de perder de vista los objetivos principales, es decir, evitar en lo posible la aparición de la enfermedad eliminando los factores que la favorecen y garantizar que las personas afectadas dispondrán del apoyo que precisen sin sufrir presiones innecesarias.

(pensando en A. Leal, amiga y vecina , luchadora incansable)

DE GOLONDRINAS Y PIEDRAS

Una golondrina no hace verano y “tota pedra fa paret”. Dos dichos muy dichos, en dos lenguas diferentes, que se contradicen flagrantemente. O quizás no, porque ambos son ciertos aunque, eso sí, según circunstancias. GOLONDRINA

Acoger a 629 personas cuyas vidas estaban en peligro es sin duda un hecho a celebrar. Sin reticencias, ni lecturas sesgadas, ni felicitaciones con la boca pequeña. Es un triunfo sin paliativos de la solidaridad que no tiene nada que ver con el buenismo, como algunos pretenden hacer ver. El hecho es que esas personas hoy respiran como resultado de una decisión política, diferente a otras que hubieran condicionado un final mucho más triste y habitual. “Tota pedra fa paret”.

Sin embargo, el rescate de las personas del Aquarius es una golondrina que no trae el verano de la vida, teniendo en cuenta que sólo en 2017 llegaron a este país más de 22.000 personas que prefirieron arriesgarse a la terrible muerte en el mar, que afrontar la inseguridad de sus propias ciudades. Cerca de nuestras costas se produjeron más del 20 % de las muertes por esta causa en todo el planeta. Son muchos cadáveres. Algunos bien a la vista, como el del pequeño Aylan, tan llorado a diferencia de otros anónimos y olvidados.

Las mujeres al poder, celebramos al unísono, porque, efectivamente, es nuestro momento. Quizás porque será difícil hacerlo peor. O porque la situación es tan difícil, que solo ellas parecen atreverse a enfrentarla, aún sabiendo el alto precio que pagarán por sus errores y fracasos. Son Vicepresidentas, Ministras, Alcaldesas… Se postulan para Jefas de la oposición, para Fiscalas Generales… Presiden el Consejo de Estado o dirigen periódicos de gran tirada. Sólo falta que nombraran a alguna Seleccionadora nacional de futbol. Eso sí que dejaría a más de alguno en estado de colapso mental. Sucede a todos los niveles, incluso en Xàtiva, donde una mujer preside por primera vez en toda su historia la Agrupación socialista de la ciudad. “Tota pedra fa paret”.

Pero la mera presencia femenina, siendo imprescindible, no es suficiente para cambiar una sociedad que lleva siglos ignorando y explotando a las mujeres. Eso solo se consigue con una práctica cotidiana, que nunca olvide a las compañeras de viaje que cementaron el camino por el que ellas transitan. Requiere un empeño permanente para conseguir cambios radicales que mejoren las condiciones de vida de todas las mujeres. Exige un tozudo esfuerzo para cambiar la forma de actuar y entender la realidad sustentada en otros valores, otros principios. Eso es el feminismo, una

teoría revolucionaria y transformadora por definición. No la golondrina vistosa que pía bien alto, pero que cuando se va, deja el mismo paisaje.

Esta semana se ha cumplido un año del 19J. Una fecha que pilló a bastantes ocupando los Ayuntamientos de muchas ciudades para reclamar 120 míseros millones de euros reclamados para financiar la lucha contra la violencia machista. En las últimas 48 horas han asesinado a cuatro mujeres más, en Barcelona, Pontevedra, Badalona y Granada.

Es la hora de que lleguen las bandadas de golondrinas, como si fueran los pájaros asesinos de Hitchcock, a exterminar las ideas que arman a los agresores machistas. Como el que asfixió a su mujer dejando 3 criaturas huérfanas.

Es hora de que consigamos muchas piedras, todas las necesarias, para construir el muro que nos defienda de quien es capaz de pegar dos tiros a su mujer tras una discusión. Un muro útil para dejar definitivamente fuera de la sociedad, a las ideas y a las personas que no merecen vivir en compañía de seres humanos porque ellos no lo son.