Categoría: política

MEMORIA

La memoria histórica es una clase de memoria especial que no se alimenta con rabos de pasas. Es una memoria necesaria que no es fruto del rencor ni de la venganza sino del convencimiento de que hay que reconocer la historia tal como fue y no tal como nos la contaron. No por revanchismo, no insistan, sino por equilibrar una situación de olvido y humillación que ha de ser rectificada para poder, entonces sí, dar un paso adelante y mirar el futuro sin deudas pendientes.  memoria 1

No es un tema bonito. Muy al contrario, es enormemente doloroso recordar uno de los momentos más crueles y sanguinarios vividos en este país, cuando las reglas de convivencia desaparecieron y la fuerza bruta se impuso sobre la razón. Un conflicto que ha marcado a muchas generaciones de ciudadanos y ciudadanas que no pudieron aprender a serlo, sino que por el contrario han crecido y aprendido con el miedo, la sumisión y la impotencia.

A las jóvenes generaciones, a las que igual de poco inspira la Guerra Civil que la Guerra de Sucesión, les puede parecer un tema de mesa camilla, de gente vieja y traumatizada que no es capaz de sacarse de encima un episodio histórico algo áspero. Y no perciben que la Guerra Civil, cambió el curso de la historia de este país con consecuencias que les afectan de lleno porque determinan como es el país en que viven, quien manda realmente en él, como es la distribución del poder y la riqueza, quien cuenta la Historia y las historias para quedar en la mejor posición…

Hay también quien reniega de la memoria porque pretende situarse en una imposible equidistancia, atribuyendo a ambos bandos responsabilidades y repartiendo por igual la cuota de sangre y violencia que conlleva cualquier enfrentamiento armado. Cierto es que la guerra es, por definición, sucia y brutal porque siendo su fin el exterminio del enemigo no podía ser de otra manera

Pero se empeñan en ignorar que su origen se sustenta en una decisión soberbia e ilegítima que se pasó por el forro la voluntad de la mayoría de la población y siguió haciéndolo durante 40 largos años. Y no quieren mirar a las miles de víctimas causadas cuando ya estaban cautivas y desarmadas que hoy siguen esperando justicia y reconocimiento.

Lo cierto es que la Historia ya ha dado su veredicto que es inapelable, por mucho que queden reductos donde se cuenten cuentos que sólo algunos se atreven a oir. Porque no hay, a estas alturas, ningún debate que ganar sobre el quien, cómo , cuándo y porqué. Lo que sí que queda es una, o más bien miles, de heridas que cerrar reconociendo la injusticia sufrida por miles de personas, muertas y enterradas bajo un olvido feroz. Nadie puede volverlas a la vida, pero sí que es posible recuperar su memoria y darles una digna despedida.

De eso trata la memoria histórica. De la paz, Pero no de la paz de los cementerios, de la paz de los corderos, de la paz del olvido. Es la búsqueda de la justicia pacífica, del reconocimiento de la verdad, que fue la primera víctima de la contienda.

Por eso, que haya una Concejalía y un concejal, responsable de la Memoria histórica en el Ayuntamiento de Xàtiva, que además se muestra activo en su responsabilidad, organizando actos divulgativos y sensibilizadores sobre el tema, es de agradecer. Quizás su tarea no dará muchos votos porque podría parecer que moverse en el pasado no da opciones de futuro, pero en realidad no hay tarea más rentable que construir un presente sustentado en la justicia histórica.

LA VEJEZ NO ES IDIOTEZ

Viejos pero no idiotas. Quizás suena un poco irrespetuoso, pero más lo es la forma en que se está tratando a la gente mayor de este país. En Xàtiva, un 18 % de la población supera los 64 años. Mucha gente vive o sobrevive con una pensión que nadie le ha regalado. Que suele compartir si hace falta, con sus familias, cuando necesitan ayuda para superar baches económicos que se prolongan angustiosamente a pesar de proclamas triunfales tan repetidas como engañosas. PENSION 1

Mayores, pero no muertos. Como algunos los querrían (“los ancianos viven demasiado y eso es un riesgo para la economía global” dixit C. Lagarde del FMI) para ahorrarse los gastos de mantenimiento y hacer como con los coches usados, que se llevan al desguace cuando han cumplido su misión.

Pero sucede que ellos y ellas no son objetos inanimados sin alma ni corazón. Es gente que tuvo y retuvo, que vivió y luchó, y que conquistó unos derechos a los que no está dispuesta a renunciar.

Porqué tendría que hacerlo? Les pretenden endosar una mentira estructural que mantiene que para sus pensiones no queda dinero. Y lo dicen, imperturbables, quienes han vaciado la llamada hucha de las pensiones, quienes se han empeñado en rescatar bancos y autopistas, quienes han consentido un estado de corrupción que ha permitido amasar grandes fortunas a costa del dinero público.

Lo dicen con un descaro infinito quienes gastan ahora mismo, ante sus narices, 10.000 millones en la compra de armamento y les niegan cantidades bastante menores, necesarias para superar ese insultante 0’25 % con el que pretenden seguir asfixiándolos un año más.

Han declarado la guerra a 10 millones de personas, creyendo que son un ejército cansado que pronto caerá derrotado. Utilizan todo su arsenal: la mentira, la hipocresía y sobre todo, el miedo. Son expertos en amenazas latentes que paralicen al adversario. En alimentar la idea de que las protestas son peligrosas e inútiles. También en refugiarse detrás de un puñado de “expertos” que venderán humo a precio de saldo. O en fomentar divisiones que debiliten. Si se tercia, cambiarán de estrategia y pretenderán firmar una falsa tregua, con propuestas tan traidoras como tramposas. Todo vale, porque el botín es grande: hacerse con el pastel de las pensiones públicas y cocinar el de las privadas, que implican riesgos cuidadosamente obviados y que, sobre todo, no están al alcance de cualquiera, por lo que rompen en mil pedazos el imprescindible principio de solidaridad que nos hace fuertes.

Gran equivocación la suya. No se dan cuenta de que se les están viendo las vergüenzas, es decir, la causa última generadora del problema que no es más que un reparto absolutamente desigual de la riqueza de este país, hecho causante de la insuficiencia de fondos para financiar servicios públicos esenciales. De ahí, la urgente necesidad de una reforma fiscal que evite que la riqueza española se distribuya en torno a un 46% para el trabajo y un 54% para el capital, mientras que el 75% de los impuestos (IRPF e IVA) se liquide por la clase trabajadora y sólo el 25% corresponda al capital (Miren Etxexarreta, UAB).

Vayan con cuidado los privilegiados, los aprovechados, las élites económicas y políticas que defienden un mundo hecho a su medida. También quienes defienden fielmente sus intereses, con mentiras y artimañas. Frente a ellos tienen a los pensionistas que nada tienen que perder. A la juventud, que lo tiene todo por ganar. Y a las mujeres, las más pobres entre los pobres, que ya han demostrado que no quieren ser la abuelita de Caperucita, sino más bien el lobo feroz.

ESAS DELINCUENTES VETERANAS

Se ha hecho famosa Paquita, esa señora de moño blanco que apareció en la Sexta noche,  echo la bronca a quien se le puso por delante, señalando que por ser mayor no era gilipollas y que ya estaba bien de abusos e injusticias. Tiene 91 años, que deben estar muy bien llevados porque también pudo asistir y hacer agudas declaraciones en Madrid en la concentración de protesta de los pensionistas  para denunciar la subida ridícula y humillante de las pensiones

viejitas

No son tan famosas dos hermanas de 94 y 83 años cuyo historia hay también que contar porque es emocionante, E indignante, porque nos hace ver una realidad que nos retrata en alguna medida como la sociedad que somos, pero no deberíamos ser.

Su historia la cuenta Sergio del Molino en un medio digital. Son dos hermanas, Encarna y Julia, de 83 y 94 años, que se fueron a vivir juntas a una residencia de Soria. La administración reaccionó con premura y diligencia bastante desacostumbrada en líneas generales,  enviándoles una carta en la que anunciaban que iban a retirarle a Encarna su pensión no contributiva de 370 euros porque, al compartir residencia con su hermana, consideraban que formaban una unidad familiar. Para evitar perder tan gran privilegio financiero, las dos hermanas decidieron separarse, aunque lo único que querían al vivir juntas era mitigar su soledad. Esta semana, Julia murió en Madrid, a 230 kilómetros de su hermana, sin ni siquiera poder despedirse de ella.

A quien le parezca que la historia no tiene un terrible fondo que se lo haga mirar. Porque es terrible pensar  que una Administración, cuyo índice de tolerancia con otro tipo de delitos  es extremadamente amplio, cuya efectividad y eficacia en la lucha contra determinadas faltas es  realmente inexistente,  sea capaz de actuar con tanta celeridad y caer como un rayo vengador cuando lo considera necesario.

Porque así sucedió a estas dos mujeres, a las que se les aplicó con rigor y rapidez todo el peso de la ley amenazándolas con un castigo que no se podían permitir, para forzarlas a   renunciar a su inapropiada aspiración: compartir la vida que  les quedaba, como se ve, bastante poca cosa,  en una tranquila residencia de Soria.

Mil millones de euros es la cantidad a pagar por el fracaso de las autopistas radiales que nadie utiliza , 60000 millones los que todos hemos pagado para salvar a los bancos de su propia codicia, y 370 euros los que estas viejillas hubieran cobrado indebidamente de haber vivido juntas en la Residencia.  Como se ve, absolutamente imposible consentir tan flagrante transgresión de las leyes. Un bochorno insoportable que un país civilizado consienta tal abuso . Y así nos va.

En fin, hay que preguntarse que funciona mal  en este mundo, en esta sociedad y en este país para que sucedan cosas tan inhumanas, sabiendo que el factor comparativo no nos da la razón pero tampoco nos la quita. Y que las leyes han de ser para todos, pero tienen que mirar a la cara a quienes la transgreden para buscar justicia y no venganza. Y sobre todo, que no pueden ser para algunos más  obligatorias que para otros y han de ser cumplidas, aunque  también hay que  cambiarlas si consagran la injusticia.

Es un tema delicado, ciertamente. Porque si  queremos mantener la convivencia, no  nos podemos saltar las reglas del juego Pero estas señoras, no parecían estar ya para muchos saltos, ni parece que su pretensión fuera obtener un lucro ilícito Toda su pretensión era  hacerse compañía mutua los años o días que les quedaran.

Ojalá no tardemos mucho más en  darnos cuenta de que vivimos sometidos a esa maldita ley del embudo que nos asigna la parte más estrecha y dolorosa  siempre a la misma mayoría sufridora y vulnerable mientras que  los mangantes poderosos están a salvo, aunque sean pocos mientras sean lo suficientemente crueles e inhumanos

SOBRE ACUERDOS NECESARIOS Y MEJORABLES.

A día de hoy, están sobre la mesa  dos acuerdos importantes que recogen medidas contra la violencia machista. Uno es el Pacto Estatal contra la violencia de género, que está en fase de consultas con CCAA , Ayuntamientos y sociedad civil, en base a las 213 medidas propuestas por la Subcomisión de Igualdad del Congreso de los Diputados tras 11 meses de trabajo y 66 comparecencias donde han sido oídas personas y entidades expertas.

El otro es el Pacto valenciano contra la violencia machista y de género suscrito el 18 de Septiembre por 63 entidades, asociaciones y responsables que abarcan desde la patronal y Sindicatos,  a los Colegios profesionales implicados, pasando por los Ayuntamientos, Cuerpos de Seguridad , asociaciones de mujeres y , es evidente, la propia Administración valenciana.

SUMATE

Son dos acuerdos de diferente índole, ya que el primero es un compromiso político que el Gobierno del Estado  piensa adoptar y el segundo, es un acuerdo social entre las diferentes agentes implicados, en el que la Administración valenciana ha actuado como elemento dinamizador aunque también ha suscrito compromisos de gran envergadura.

Habría que resaltar en primer lugar que la existencia de ambos acuerdos no es casual. Responde, entre otros factores,  a la presión en las calle de las mujeres y  de sus asociaciones que tras años de lucha sorda y constante para visualizar y conseguir complicidades sociales, dieron un paso cualitativo de gran importancia concentrando sus demandas en un Pacto de estado que integrara una serie de medidas, imprescindibles y evidentes para  interrumpir la sangrienta lista de mujeres asesinadas mes tras mes.

Por eso razón se convocaron y realizaron movilizaciones de gran alcance, como el 7N que ocupó las calles de Madrid con gente llegada de todos los puntos del Estado y que tuvo como reivindicación central el Pacto de Estado que ahora está a punto de concluirse. Otras convocatorias, como el 19J ocupando más de 150 Ayuntamientos para exigir un incremente de la dotación presupuestaria para la lucha contra la violencia de género, fueron también señal inequívoca de que las mujeres y sus asociaciones no estaban dispuestas a la resignación y la paciencia. Porque ya se había superado con creces la etapa de minutos de silencio y dolientes concentraciones y había llegado la hora de exigir soluciones, medidas operativas y consensuadas, ajenas al mercadeo político  y dotadas de consignación presupuestaria. Medidas, en resumen  que fueran capaces de dar solución y no compasión.

Ahora las mismas asociaciones y en general toda la ciudadanía que mostró su rechazo y su exigencia de soluciones, tiene un doble desafío. Por un lado, desde la responsabilidad y el compromiso  ha de conocer y evaluar ambos acuerdos para llegar a conclusiones justificadas sobre su validez y efectividad.  Esta es la razón que fundamenta la Jornada que Alerta Feminista ha organizado el 4 de Noviembre en Valencia, centrada en la explicación y valoración colectiva de ambos acuerdos.

Por otro lado,  más allá de reivindicar las mejoras que considere,  ha de mantener la presión y la fiscalización que garantice la aplicación del conjunto de medidas estipuladas.

No sería en absoluto extraño que tras el momento de gloria que supone la publicitación del Pacto, del avance que sus medidas suponen, se produjera desde los ámbitos de poder, un gran silencio, un gran vacío que diera lugar a  una interminable demora en su aplicación. Cierto es que nunca es aconsejable la precipitación y que los tiempos de la Administración son lentos y parsimoniosos. Pero también es cierto que no se luchado tanto, ni recibido tan buenas palabras como para consentir ahora que las medidas acordadas no tengan más realidad que el papel en que fueron escritas.

El Pacto Estatal ya presenta de entrada un interrogante preocupante en lo que se refiere a su financiación.  Porque si bien se presentó en sociedad, alardeando de su financiación, nada menos que mil millones de euros en 5 años, lo cierto es que en 2018, primer año de aplicación del Plan, no parece que se vayan a dar los pasos necesarios para hacer realidad dicha promesa. Siendo previsible la prórroga de los Presupuestos  del 2017 , se requeriría una modificación presupuestaria para hacerla realidad. Y no hay señales, ni movimiento en este sentido.

Por ello, y en general, como procedimiento habitual si se aspira no sólo a la denuncia sino a la transformación de una realidad incompetente y pasiva que ya resulta insoportable, hace falta un marcaje riguroso, una vigilancia extrema para que lleguen a buen término las medidas propuestas  en los plazos fijados y con los procedimientos necesarios.

Salimos a la calle el 7N en demanda de un Pacto útil y eficaz,  hartas de mentiras, de dilaciones, de promesas incumplidas. Igualmente el 19 J y también,  muchos más días en que ha habido concentraciones en multitud de localidades para leer desde la rabia y la indignación  nombres de mujeres y criaturas que ya no están. El proceso para la elaboración de estos Acuerdos ha sido largo y doloroso porque cualquier plazo es demasiado largo para ofrecer esperanza a quienes continúan sin ver que se adoptan  medidas  con las garantías suficientes  para   poner a salvo sus vidas.

No es posible pues la decepción, ni el incumplimiento.  Por eso, más que nunca y como siempre,  es necesaria la presión ciudadana de las mujeres y sus asociaciones. Más que nunca hay que apostar por la vida. Por una vida digna  para todas las mujeres. Porque no hemos nacido mujeres para que nos maten por serlo.

LAS RENTAS DE LA IGLESIA

Estamos en plena operación recaudatoria , es decir, en mitad de ese período del año en el que nos toca hacer las cuentas correspondientes con el erario público, lo que resulta un acto tan necesario como ir al dentista por los beneficios que obtendremos, pero sin duda igual de  antipático y a veces doloroso.  facebook_1498136577353

Vivimos en una comunidad organizada  que necesita  fondos  para mantener servicios necesarios que exigimos  a voz en grito si hace falta. Y poco a poco estamos comprendiendo, que defraudar al fisco es hacerse trampas al solitario y sólo promueve una sociedad un poco más ruin y mezquina. Claro que no ayuda mucho a mantener viva la responsabilidad ciudadana , los centenares de casos destapados que muestran las vergüenzas de algún prócer de la patria que,  era una artista a la hora de estafar a la Hacienda pública, ahorrándose su parte, efectivamente muy considerable, dada su considerable fortuna. Artimañas legales y asesores muy especializados cubrían sus delitos a la perfección y asusta pensar que por muchos que vayan al talego, demasiados quedaran impunes con sus cuentas secretas y su dinero ennegrecido.

En cualquier caso, aunque haya frutos podridos hay que pensar que la mayoría social de este país es consciente de que lo que es público y contribuye a nuestra calidad de vida, entre todos se ha de pagar. Y por eso, convertidos en contribuyentes  más o menos remolones, pasamos en estas fechas por caja, para liquidar.

Hay sin embargo, una cuestión final sobre la que se oyen diversas leyendas urbanas, fruto de esa afición a opinar como si tuvieramos el titulo de asesor fiscal bajo el brazo. Es la que se refiere a esa casilla final que te obliga a elegir entre la Iglesia Católica y Fines sociales.

Vaya por delante que quien se considere católico, apostólico y romano, y sea un fiel practicante que quiere que su dinero financie a la Iglesia católica, a su clero y a su culto, está en todo su derecho de hacerlo. Faltaría más. Y lo tiene bien fácil .

El problema lo tienen quienes por el contrario, opinan que la religión es una cuestión privada que, en ningún caso, debe ser financiada con fondos públicos y tienen difícil ser respetados en su elección.

La formulación de la cuestión parece querer ya contribuir al despiste, porque lo cierto es que al señalar cualquiera de las dos opciones, la pasta acabará yendo a la Iglesia Católica en mayor o menor proporción.

Y esta no es una institución precisamente en riesgo de quebrar ya que recibe del Estado   más de  11.000 millones de euros al año, aunque sólo  250  llegan a través del IRPF. De hecho en  2016, el 65% de las declaraciones no tenía ninguna cruz en la casilla correspondiente lo que parece indicar que no hay una tendencia generalizada a favor de financiar a la Santa Madre Iglesia.

Quizás se deba a que no es una entidad precisamente maltratada por unos poderes públicos que le deparan un trato exquisito y muy generoso en materia de privilegios  y subvenciones. De hecho, no solo está exenta de pagar impuestos como el de  sociedades,  obras,  patrimonio y sobre todo, el IBI , lo que es un auténtico puntazo dada la abundancia de  bienes inmobiliarios sino que además  recibe muy importantes cantidades, hasta   5000 millones de euros, para financiar la enseñanza católica en colegios concertados.

Así que si usted, contribuyente, no desea subvencionar a ninguna entidad religiosa, la recomendación de los expertos es no marcar ninguna casilla. Hagámosles caso, por una vez.

 

MICROCORRUPCIÓN

Anda el personal bastante rebotado viendo como, telediario tras telediario,  van apareciendo casos de corrupción cada uno más tremendo  que  el anterior. Hasta 30 causas y 800 imputados. Parece mentira que tanta gente deshonesta,  al parecer, se haya refugiado  en el mismo partido. Eso sí que es mala suerte. chorizo

La lista de casos que  están en procesos judiciales es cuasi infinita sin que se pueda saber cuándo llegarán a término  viendo lo lenta y poco inexorable que es  la justicia por lo menos, en determinados casos. La condena en firme sería lo único que quizás aliviaría la sensación general de ser una sociedad estafada impunemente por unos cuantos impresentables repeinados que además, se van de rositas. Aunque lo interesante, como se exige hasta la saciedad, es que devuelvan lo robado y no saquen beneficio, ni presente ni futuro, ni ellos ni su entorno,  del delito cometido. Porque, en caso contrario,  sale barato penar unos cuantos años para disfrutar después de una privilegiada  vida a cuenta de lo robado.

Hay países, que sin tener la solución definitiva porque no se trata de otorgar certificados de santidad, tienen el tema algo más controlado. Hubo un presidente alemán que  dimitió por un nimio asunto de favores y un ministro de Defensa que hizo lo mismo por plagiar su tesis doctoral. En Francia llegaron a condenar a un Presidente de la Republica por malversación de fondos públicos. En Japón, llegó al impensable e indeseable extremo en 2007 del suicidio del  ministro de Agricultura , Toshikatsu Matsuoka, que  se quitó la vida horas antes de afrontar una sesión parlamentaria sobre la ocultación de donaciones económicas. Incluso aquí en España, no hace tanto,  un político de primer nivel,  dimitió por tener un hermano aprovechado que ocupaba despachos oficiales por la cara.

En cualquier caso,  quienes despotrican hasta la afonía contra tanto mangante deberían reflexionar sobre la parte de responsabilidad colectiva existente. Porque un sistema corrupto no nace, crece y se reproduce en solitario, sino que prospera , entre otras cosas,  gracias a una permisividad ambiental que fomenta y tolera  conductas en apariencia inofensivas.

Somos un país de listos, de pícaros que ensalza a quienes -dicho amablemente- cazan al vuelo las  oportunidades, aunque en el camino se queden algunos de los principios que luego se enarbolan como bandera y se exigen a gritos. Por eso, nos burlamos de quien devuelve el mazo de billetes que se encontró olvidado en el taxi. O competimos a ver quien engaña más en la declaración de la renta.  O nos quedamos con el cambio que nos dieron equivocadamente. O pedimos facturas sin IVA. Por eso, a veces, identificamos honradez con estupidez y desacreditamos, con más o menos crueldad,  a quien no admite cambalaches, ni comete aprovechamientos ilícitos ni siquiera a la hora de llevarse folios de la oficina.

La corrupción es el cuarto problema más importante para la población mundial tras las drogas, el terrorismo y el tráfico de armas. Véase pues la urgencia de que las personas decentes actúen contra ese monstruo,  desde su trinchera, con humildad y con decisión, sobre todo cuando sólo les vigila su propia conciencia.

Pero es la clase política, sin excepciones, la que debe dar un ejemplo inflexiblemente rígido de honestidad, sin sitio  para la más mínima transgresión. Ni la más tonta, ni la más insignificante, ni la más inocente. Conscientes de que hoy,  cualquier atisbo de abuso de poder, de aprovechamiento ilícito, de privilegio indebido, que implique el incumplimiento de las normas que rigen para cualquier mortal que carece de cargo público, es letal para la credibilidad de cualquier Gobierno, especialmente en el ámbito municipal.

EL BICHO VICTORIOSO

El año pasado llegó algo tarde a la Comunidad Valenciana, aunque se sabía que venir, vendría  y más de 30.000 personas intentaron protegerse de su ataque que no tiene piedad, ni da tregua.  En 2017, para compensar, se ha adelantado bastante. Nadie la espera con alegría, pero como los deseos ajenos  le importan bastante poco, ha hecho una entrada triunfal no sólo aquí sino en toda Europa, donde se está llevando por delante,  las previsiones realizadas y los recursos dispuestos para enfrentarse a ella.

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En resumen que si te ha de pillar, por mucho que te claves agujas para inmunizarte, te laves las manos hasta desollarte y comas naranjas a toneladas, la gripe te va a meter en la cama porque suele gana por goleada a una Humanidad que intenta hacerle frente inútilmente.  Esa Humanidad que se cree tan poderosa y  superior,  tan estúpidamente  soberbia que está convencida de ser dueña del planeta y de todos los seres vivientes que hay en él. Pues mira por donde, el virus de la gripe, un bicho pequeñito pero matón, está consiguiendo tumbar a millones de personas en todo el mundo,a las que impide continuar con su vida habitual, provocándoles diversos síntomas, a cual más desagradable, que han de sufrir con paciencia y resignación,  dos cualidades que no abundan demasiado .

En España, el virus de este año se llama, para que puedan maldecirlo con propiedad, H3N2, y es la causa de que  los hospitales de media España están colapsados por esta epidemia, que no es ninguna sorpresa, que tan familiar nos resulta y que nos convierte en seres doloridos, moqueantes, afiebrados  y quejicosos. Una enfermedad conocida, y superable aunque  puede representar un grave riesgo para determinados grupos de población. De hecho son más de 200 los casos considerados graves hasta el momento en el país.

En todo caso, como si algo nos interesa y preocupa es el propio bienestar, la noticia está ocupando portadas de informativos en todos los medios de comunicación,  siempre acompañada de titulares que proclaman la saturación de los servicios hospitalarios. No hay telediario que se precie que no abra con la noticia del frío y la epidemia gripal, de forma absolutamente similar a cuando en verano, el calor es tema de obligado tratamiento lo que no debería tener ninguna lógica a no ser que fuera al revés,  ya saben: 40 grados en Diciembre y llegar a los cero grados  en Agosto. Eso sí que sería un notición.

Sin embargo,  habría que distinguir, como siempre, lo fundamental de lo accesorio, lo inevitable de lo circunstancial y constatar que frente al bicho estamos en clara desventaja porque la derrota es previsible a pesar de los muros preventivos que levantemos. Pero que, por el contrario,  esa imagen vergonzosa a la que se  hace referencia obligada, de pasillos  repletos de gente doliente aparcada  en camillas o sillas de ruedas, es claramente evitable.

Es muy posible, casi se podría asegurar, que si no se hubieran recortado 10.000 millones de euros en el sistema sanitario, eliminado 6000 camas o despedido a más de 25000 trabajadores y trabajadoras de la sanidad, se podría evitar esa parte añadida de sufrimiento a las personas enfermas que supone demorar su tratamiento y no atenderles en las mejores condiciones.

No es más que el precio que el sistema sanitario tuvo que pagar, como la Educación o la Dependencia, a cuenta  de ese astronómico rescate de los bancos que alcanzó los  60.000 millones de euros y fueron pagados sin pestañear  por el anterior y actual Gobierno. Que encima mintió descaradamente  a la ciudadanía sobre la falta de consecuencias de tamaño agujero a las cuentas públicas.

Pues de aquello barros, estos lodos y ahí está la explicación del desastre. Pero como no se puede gobernar con la mirada en el retrovisor y la excusa permanente de la herencia, que de esa canción ya hemos oído muchas versiones,  habría que aprender la lección y tomar las medidas oportunas para paliar los efectos previsibles que se producen cuando medio país se pone enfermo a la vez afectado por una enfermedad como la gripe que se presenta de forma periódica y estacional.

Por eso la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, exige en el Estado pero también en las Comunidades Autónomas que se hacen cargo de la sanidad de la ciudadanía, un Plan de Emergencia que se anticipe, como su nombre indica a emergencias colectivas  que disminuyen la calidad de vida de las personas. Y para eso hay que abordar  las deficiencias que el sistema evidencia , no hoy, ni ayer, sino desde hace ya mucho  tiempo.

En resumidas cuentas, pillar la gripe puede depender de un  estornudo insolidario o de unas manos mal lavadas, pero recibir la atención necesaria, sin tener que acampar durante horas en pasillos desangelados depende de una correcta gestión de los servicios públicos.  Apostemos por la mejor solución.

LAS PRIMERAS DE LA LISTA

Esta semana macropuéntica, palabro que me acabo de inventar, se debe fundamentalmente a dos eventos, una fiesta religiosa, la de la Inmaculada Concepción y otra civil, que es la celebración del Día de la Constitución.

La Constitución de este país, tiene 38 años y está  ya la pobre bastante amortizada. Tuvo, y eso no se lo niega nadie,  un papel estelar en determinados momentos de la historia pero a día de hoy, tiene tantos descosidos que necesita algo más que un remiendo.

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Pero sucede que a todos les da miedo meterle mano y todos hablan de su necesaria reforma pero nadie coge el toro por los cuernos y se atreve con ella. O sí, pero siempre que sea con discreción, para hacer lo justo, según los propios intereses, pero sin abrir la veda no sea que se abra la caja de los truenos y todo el mundo se ponga a pedir     mejoras a diestro y siniestro -nunca mejor dicho- , y ya sea imposible cerrar la caja porque no haya acuerdo sobre lo que ha de contener.

Si hay una palabra sagrada en este tema, es la del consenso, el acuerdo porque al parecer sin él, nada es posible aunque con él, el resultado sea algo decepcionante.

Reformar la vieja ley, no es tan difícil. Aunque algunos dicen que es un trámite difícil y complejo, lo cierto es que cuando se quiere, cuando se quiere de verdad, que decía el poeta aunque aquí no estamos hablando de amor, se puede.  Véase la triste noche del 2010 cuando se cambió la norma para poner a los bancos antes que a las personas. Y ya antes en el 92, cuando se añadió una palabra necesaria para adaptarse al Tratado de Maastrich recién firmado. Para esas cosillas, el acuerdo entre fuerzas políticas, entre todas ellas,  fue rápido y eficaz.

Puestos a cambiarla hay una larga lista de mejoras propuestas. Desde la cuestión territorial  al Régimen del Estado, aunque no se conocen propuestas de medidas para garantizar que luego se cumplan sus preceptos en toda su literalidad. Ya sabemos todos y todas que aunque en ese viejo documento se hable de forma solemne del derecho a la vivienda, a la educación, al empleo, etc…luego tales derechos se convierten en algo así como recomendaciones subordinadas  a lo que es posible, lo que se puede pagar, lo que es oportuno, lo que es prioritario…Y por eso sigue habiendo en este país, gente sin casa, escolares en barracones, personas en desempleo etc… y mujeres que son asesinadas por causas conocidas y evitables.

Las propuestas de  las mujeres  deberían ponerse las primeras de la lista, si en realidad este país sintiera que tiene una deuda contraída con las mujeres, siempre ciudadanas de segunda categoría. Y si no se olvidara con enorme tozudez que la mitad de la población son mujeres. Y la más importante  de las reformas, no es el asunto de la herencia del título de la Corona, del que las mujeres son excluidas de forma expresa y descarada. Cierto es que es una discriminación directa, directísima, de indudable  valor simbólico aunque escasa repercusión en la vida diaria de las mujeres españolas.

Lo que sin embargo, si tiene una repercusión brutal son otro tipo de medidas y actuaciones  que sobre todo por no existir, es decir, de forma tácita causan un gran mal a las mujeres.  Hay que recordar que para  empezar la composición del Tribunal Constitucional, el principal encargado de juzgar la aplicación de esta ley marco fundamental, debería ser, como la misma Constitución predica, equilibrada, es decir mantener una relación proporcionada entre mujeres y hombres. Hoy no la tiene.

Para seguir, y puestos a denunciar injusticias en el campo constitucional, habría que reclamar que a la hora de alabar a los padres de la patria que parieron esta norma, cuya importancia y trascendencia nadie discute, se acuerden también de las madres de la patria, las mujeres constituyentes que participaron en pie de igualdad en ese trabajo sin que a posteriori nadie se acuerde de ellas.

Pero sobre todo, la exigencia de las reformas gira en torno a  su contenido, ese que hay que modernizar, actualizar….y que debe acordarse de forma inexcusable  de las mujeres. A la hora de hablar de derechos sociales, económicos, de acceso a la cultura, sería bonito que los y las nuevos constituyentes tuvieran en cuenta a las mujeres de este país, cuyo acceso a los bienes comunes o a los derechos colectivos siempre se ve mermado y reducido en relación a los hombres.

A la hora de hablar del derecho al trabajo, no hace falta insistir mucho más en que las mujeres tienen menos acceso al empleo retribuido, sufren más precariedad, cobran menos salarios y ocupan siempre los puestos más bajos de las pirámides jerárquicas por lo que los reformadores de la constitución deberían tener en cuenta esta realidad para arbitrar mecanismos que reconociendo esa realidad sean capaces de cambiarla.

Así que bienvenida sea la fiesta de la Constitución, la ley que hizo de este país un estado democrático. Y bien recibidas sean las reformas que la mejoren y modernicen. Pero, oigan, partidos políticos que tienen que ponerse de acuerdo para cualquier modificación, esta vez, acuérdense de las ciudadanas españolas, de la mitad de la población, de las siempre olvidadas y por una vez, póngannos a nosotras y nuestras cosillas, las primeras de la lista. Ya va siendo hora.

 

REVÁLIDAS CON OLOR A NAFTALINA

Recuperen ustedes su cómodo calzado para ir de manifestación y planchen sus camisetas y sus pancartas. Porque las vamos a necesitar para defendernos en la calle de un Gobierno que de forman inminente va a dejar de estar en funciones para funcionar en modo ataque indiscriminado a la mayoría de la población.

huelga-revalidasEste pasado miércoles, tanto las AMPAs como los Sindicatos de estudiantes,  llamaron a hacer una huelga contra los exámenes de Reválida, en todos los  centros educativos excepto los universitarios.

Tenían buenas razones para ello. Las reválidas, denominación que ya huele a naftalina, son  pruebas de las que se prescindió  hace 70 años cuando quedó evidente que sólo eran una forma de impedir la permanencia del alumnado en el mundo  de la educación. Entonces, como ahora, servían para invalidar el esfuerzo hecho durante los 13 o 15 años anteriores y  privarles del título correspondiente jugándoselo a cara o cruz en una prueba. Ahora, sigue siendo igual de difícil,  sino imposible, argumentar que una reválida demuestra el nivel de conocimientos y ofrece la información suficiente para evaluar justamente el esfuerzo realizado.

Imponer esas pruebas de reválida al acabar la ESO o el Bachiller es también una forma  burda de fiscalizar de la peor manera posible, la labor realizada por el profesorado. La deseada evaluación permanente, útil para  valorar los avances, carencias y necesidades del alumnado, queda automáticamente suprimida ante un peaje tan brutal como las reválidas  que obligan a demostrar en un día y  en un examen lo que ha sido evaluado a lo largo de los años por un profesorado que no tiene porqué regalar nada ni exigir más de lo necesario.  Obviamente, desconfiar de  su criterio  es arrojar alegremente sospechas sobre su profesionalidad e imparcialidad.

Los partidarios de las reválidas pretenden ignorar que cada alumno o alumna es un mundo, que sus capacidades son distintas y sus circunstancias diferentes, por lo cual, aunque los conocimientos y habilidades alcanzados deban ser similares, es exigible también, en una sociedad justa,  la valoración del esfuerzo individual realizado para superar esos  desiguales obstáculos propios.

El único efecto objetivo que las reválidas van a ocasionar es que haya más jóvenes que al no conseguir el título de Secundaria no hagan el Bachiller, y al no conseguir el de Bachiller,   no vayan a la Universidad. Un sistema útil, parece, para  recortar en el sistema público de educación, pero no para ofrecer ninguna mejora en el sistema educativo

La medida ha conseguido poner de acuerdo a la comunidad educativa. Familias, alumnado y profesorado comparten diversos argumentos que confluyen con la misma unanimidad en el deseo de un sistema educativo público,  gratuito, laico y de calidad y en el rechazo a  las reválidas, por injustas y obsoletas,

Nadie hay con más interés que los  propios estudiantes  en recibir una educación que les dote de los mayores recursos para desarrollar al máximo sus capacidades. No habrá sector profesional más preocupado por la calidad de la educación que el profesorado, porque es su oficio, su vocación y su responsabilidad. Innecesario  hablar del interés de las familias en que el sistema educativo convierta a las criaturas que envían a la escuela en ciudadanos y ciudadanas educados para la convivencia y la felicidad.

Ninguno de ellos está por las reválidas. Solo las defiende y las impone este gobierno en funciones, que pronto dejará de serlo, y actuará con la soberbia y la indiferencia a la que nos tiene acostumbrados. Así que en legítima defensa, tendremos que seguir saliendo a la calle,  siempre que haga falta, a gastar las zapatillas tras la pancarta.

TTIP: UNA INDIGESTA SOPA DE LETRAS

Cuando unos pocos  se reúnen  en secreto para alcanzar acuerdos que nos afectarán a todos y toman toda clase de  precauciones para que nadie se entere de sus negociaciones, es posible adelantar  que nada bueno se cocina allí.

Hablando de cocina. Si usted  no es  muy partidario del pollo clorado, o de la carne tratada con hormonas; si tiene serias prevenciones ante esos alimentos que llaman transgénicos porque le gusta saber lo que come para cuidar  su salud, y no quiere que le envenenen por la vía del acuerdo comercial… tiene usted un serio problema, porque ese pacto secreto del que están hablando los mandamases de Europa con las grandes empresas americanas le va a poner en serio peligro.

Se llama TTIP y parece una sopa de letras inofensiva, pero es letal para los derechos y la calidad de vida de la ciudadanía europea. Dicen que es para favorecer el libre comercio, pero en realidad lo que favorece es la libre explotación de la ciudadanía de todos los países de Europa. Todas ellas conseguirán un status común: el de convertirse en convidados de piedra en sus propios países, ya que sus Gobiernos perderán la capacidad de gobernar ante los  grandes lobbies empresariales y burócratas que nadie ha elegido. La maniobra es contundente  y totalmente  demagógica: dicen que quieren armonizar las legislaciones de los Estados Unidos y Europa, y así lo hacen, pero haciendo retroceder en derechos y estado del bienestar a la ciudadanía Europea, ya que las  igualan a la baja, es decir,  permitiendo que las blandas normativas que regulan el mercado en  EEUU  se implanten en Europa.

Si a usted le preocupa el medio ambiente, cree en  la libertad de expresión o le cabrea el trato preferente que la banca recibe frente a las personas, debe empezar a preocuparse.

Si  cree que hace falta respetar a la naturaleza, cuidando el único planeta que podremos dejar en herencia a nuestros descendientes  y se pone malo ante prácticas como el fracking, ha de espabilar porque el TTIP supone un desprecio absoluto a las políticas de sostenibilidad ambiental y constituye una amenaza en toda regla al clima y la energía limpia. Con él, la agricultura familiar,  la ganadería ecológica o las denominaciones de origen que garantizan y mejoran los productos,  desaparecerán ante la agricultura industrial. Podrán venderse productos peligrosos para la salud y  hasta ahora prohibidos en Europa y también negociar  con nuestros datos personales y financieros. Si los Bancos le tenían preocupado porque siempre salen beneficiados en detrimento de las personas, debe alarmarse ante este Acuerdo que elimina controles sobre sus operaciones y  les da un amplio margen de maniobra que les permita  aumentar sus beneficios contables. Por si eran pocos.

Si se firma este acuerdo, cerca de un millón de puestos de trabajo se  perderán en Europa. Que se dice pronto. Las condiciones de trabajo, aunque parezca mentira,  podrían empeorar y los servicios públicos verse todavía más reducidos, frente a  la exquisita protección que recibirá la inversión privada. Si las privatizaciones le parecían escandalosas e innecesarias, con este Acuerdo, serán el pan de cada día.  Ya no habrá usuarios/as o pacientes,  sino clientes que deberán pagar para ser atendidos si su economía se lo permite.

Para las mujeres, este Acuerdo puede ser la puntilla que las remate en sentido literal y figurado. Frente a la violencia machista, menguarán los recursos y por tanto las garantías de protección y supervivencia. Una opción de empleo que ellas ocupan mayoritariamente como es la Administración pública, reducirá su oferta considerablemente. El entorno laboral, será especialmente duro y hostil con ellas y les negará derechos de conciliación abandonando cualquier pretensión de corresponsabilidad. Y ellas, desprotegidas y arrinconadas, tendrán sin embargo que continuar cubriendo las necesidades impostergables de menores y dependientes que necesitan ayuda para sobrevivir.

Saben lo mejor de todo? Que este Acuerdo puede frenarse en seco,  si la gente, la ciudadanía responsable, afectada y sufriente, sale a la calle y exige, sin contemplaciones, que vuelva al lugar de donde nunca debió salir.