Etiquetado: Mundial

REFLEXIONES VERANIEGAS (2)

Hay gente a la que no hay que buscar en los Sanfermines. Ni en la tomatina de Buñol. Ni en el Rocío.Gente q rompe la regla hasta el punto de q ni siquiera le gusta el fútbol en un país q el tópico define como enamorado de los toros, del futbol y de las mujeres. Olé.

Los toros a día de hoy pacen tranquilos en sus pastos.Y eso q hay quien se empeña en enseñar a las criaturas el noble arte del toreo q consiste básicamente en clavarles estacas y degollarlos con limpieza.

Las mujeres han descubierto q no son una atracción,sino q son ciudadanas de pleno derecho,por lo q van llegando todo lo lejos q pueden en materia de autoridad, respeto y dignidad.Todavía les falta camino a pesar del griterío de tanto carca misógino q sigue suelto.

El fútbol…ay, el fútbol…, ese deporte rey q es espectáculo, negocio, famoseo y , no hay q olvidarlo, deporte también. Sobre todo el q se practica desde abajo en las escuelas municipales, en los clubs de tercera división o en el patio de las escuelas. El Mundial levanta pasiones en todos los países participantes.Y eso es lo mejor.

Ver a los rubios noruegos aullando a pleno pulmón,haciendo el remo vikingo q es su forma de celebración,tan ardorosa como la de cualquier pueblo latino.O a los ciudadanos de Cabo Verde recibiendo a su selección de vuelta a casa, vencidos pero no derrotados , orgullosos y triunfantes, diga lo q diga el marcador. Escuchar aquí en España, el griterío lejano q se arma cuando la Roja mete el gol q nadie esperaba.

Hay gente q no dedicará su tiempo a ver correr a hombres jóvenes en perfecta forma física. Algunos especialmente admirables como el noruego Erling Haaland, para que negarlo. Pero no es su afición y eso no admite crítica ni reprobación.

Pero si se olvida el negocio,las zancadillas reales y figuradas,las injusticias, los abusos.Si se cancela a Trump,el q todo lo ensucia con su megalomanía, su mezquindad y su soberbia, casi nadie puede dejar de disfrutar ante tanta alegría ajena, tanto entusiasmo gratuito, tanta emoción desbordante. Solo faltaría a quienes sueñan un mundo al revés que alguna vez ganaran el Mundial países como Haití o Cabo Verde. Eso sí q merecería una celebración.