Etiquetado: lealtad

OPOSICIÓN LEAL O CRIMINAL

Que el PP sea desleal a Sanchez no es ninguna novedad, como que los nacionalistas tiren para casa como hace la cabra al monte, porque es su naturaleza y no se puede evitar. Pero si entre unos y otros, por la aritmética de las votaciones, todo el entramado de protección jurídica y social que se ha levantado en este país se va a la mierda, la deslealtad no será entre los partidos, sino hacia una ciudadanía que ha hecho un esfuerzo histórico por asumir sus responsabilidades, a caballo entre el miedo y la esperanza.lealtad2Vivir en Estado de alarma no es algo deseable para nadie. Sentirse constreñido, controlado, dirigido hasta en las decisiones más personales, tutorizado por el Estado como si fuéramos menores de edad mental, a los que no se puede dejar a su libre albedrío no es situación grata para nadie. Vivir rodeados de prohibiciones, de normas, de horarios e imposiciones no es cómodo, ni fácil, ni deseable. Percibir un país parado que presencia pasivo como la inactividad nos conduce, lentos para seguros, a la ruina individual y colectiva, es una experiencia amarga y desasosegante.

Pero si, como la mayoría hemos acabado por comprender, es la única forma y garantía de superar un trance colectivo que afecta algo tan básico como la supervivencia, abrazamos el Estado de Alarma, no con cariño, pero sí con absoluta responsabilidad. Y no es amor al Gobierno, ni a los partidos que lo componen. No es seguidismo,  connivencia, complicidad. Responde a un instinto básico de conservación junto a una confianza relativa pero refrendada porque las decisiones tomadas parecen razonables, están avaladas por quienes tienen realmente el libro de instrucciones para combatir el virus y además parecen dar buen resultado.

Lo cual no quiere decir que los rojos se hagan rosas, o que los azules dejen de serlo. Que hayamos dejado de ser país de lealtades ciegas y odios infundados. Solo que la gente es mil veces más sensata y juiciosa de lo que está demostrando la oposición de este país que sigue practicando la política estrecha y mezquina  de dar leña al mono. Que al contrario de lo que están haciendo en otros países, está utilizando una crisis sanitaria global y descomunal para mantener ese sucio estilo opositor que consiste en ensuciar, desgastar y demoler aunque se dañe y se destruya de paso a toda la sociedad, sin ofrecer mejores alternativas, cultivando el rencor y la desazón para convertirlo en munición para sus intereses.

Pues ya se sabe, quien siembra vientos….y si se desarman todos los mecanismos de protección social dejando a las familias solas con su miseria, si se permiten los viajes y los abrazos que tanto ansiamos,  es muy probable que se pierdan los inestables avances en esta guerra sin cuartel. Y eso significa perder vidas que es lo único que debería preocupar a cualquier persona decente.