El blog de Mar Vicent Artículos destacados

CONFESIÓN

(publicado en Edición comarcal La Costera Levante-emv de 14.9.2017)

Esta que les habla, o más bien les escribe, tiene algo que decir, en su reencuentro tras el paréntesis estival, a modo de confesión. No digan que no es un buen principio para atraer su atención. Aunque tampoco crean que voy a confesar un delito, ni fiscal, ni penal, porque cuando se odia la violencia y no se tiene un duro es difícil cometer cualquiera de ellos.

confesion

Pero después de más de 10 años, que se dice pronto, comunicándome por esta vía con gente a quien no conozco, creo que es hora de confesar una adicción que, como todas, debilita pero reconforta: la de escribir, lo que convierte esta cita en una pasión y no en una obligación. Por eso, es un placer volver a ocupar mi espacio habitual, casi siempre arriba a la derecha de la página crujiente de este periódico, para trasladar mis doctas opiniones que son propias e intransferibles, o dicho en metáfora culinaria, son como las lentejas, si quieres las tomas y si no …

Y sin embargo, opinar es un hecho doloroso que a veces duele, da miedo o causa incomodidad, y casi siempre requiere de un trabajo previo e invisible de documentación y reflexión. Es además un acto esencialmente atormentado e inhóspito que se vive desde la soledad más absoluta, si se intenta hacer desde la honestidad y la libertad.

Para opinar con honestidad, no es posible mantenerse en la equidistancia porque, en muchos casos, eso sería hasta inmoral. Por ello, no es buen método para hacer amigos, porque significa que aquellos a quienes respetas, se les queda siempre corto el apoyo que les prestas y aquellos con quienes coincides eventualmente no confían en la pureza de tus intenciones. Sí es útil, por el contrario, para incrementar el número de personas que te deja de saludar o te miran raro. Sin hablar de los que tiran a matar cada semana sin posibilidad de defensa, digas lo que digas.

Opinar con libertad significa hacerlo sin someterse a ningún dictado tenebroso y vergonzante. Y es un auténtico peligro en este país que adora a los incautos que hacen exposición pública de opiniones, porque les permite colgar etiquetas o sambenitos que serán eternos. Es mucho más prudente dominar sabiamente el arte de la boca cerrada o la palabra amable y sonrisa “profidén”, que permite llevarse bien con todo el mundo, no meterse en jardines pantanosos y habitar una eterna zona de confort, sin tensiones ni apreturas.

Y sin embargo en los tiempos revueltos que vivimos, donde la independencia es un término omnipresente, se debería pelear por ella, sobre todo en el campo de las opiniones y las ideas. Independencia de pensamiento, de opinión, de criterio, como un valor a defender y proteger. Autonomía de la persona, del individuo para conformar opiniones propias sin necesidad de que una fábrica de ideas externa, ya sea partido, sindicato, iglesia o medio de comunicación, le evite el trabajo previo necesario. Pensar y opinar, lo que nos de la gana, sin imitaciones ni plagios, intentando ser respetuosos con la inteligencia ajena no diciendo demasiadas tonterías. Y aplicar, asimismo, ese principio de confianza a las opiniones ajenas. No buscar fantasmas, ni intereses ilegítimos. Sólo la modesta aspiración de aportar un poco de sensatez.

Por eso, es todo un privilegio tener esta ventana, desgraciadamente unidireccional. Saber que hay quien la lee, y en el colmo de la felicidad, hasta comparte la opinión expuesta. Eso ya es la monda.

MEMORIA

Da un poco de pesar, si eres mujer y tienes nietxs, que siendo tan cercanxs y tan queridxs , ya no lleven tu apellido. Habrá que utilizar otras armas, otros recursos para colarse en su memoria creando un recuerdo imborrable, más potente que ese apellido que, al fin y al cabo,es posible que también se pierda con rapidez. Porque ser recordada es ganar la inmortalidad, aunque hay que cuidar que el recuerdo genere eterno cariño y alegría y no todo lo contrario, que también puede pasar.

ORGULLO

Se casaron hace más de 100 años porque se querían. Eran jóvenes, románticas y guerreras y, además, eran dos mujeres que lo tenían expresamente prohibido por la sociedad y por la Iglesia. Tuvieron que hacer malabarismos, y construir para una de ellas, una nueva identidad masculina mintiendo a diestro y siniestro, pero lo hicieron y consiguieron que un cura convenientemente ubicado en la higuera, las casara. Sin embargo, no llegaron a comerse las perdices del cuento, porque las pillaron y tuvieron que emigrar pero su matrimonio nunca fue anulado por lo que a pesar de todo, estas dos mujeres gallegas consiguieron unirse en santo matrimonio como era su deseo.

orgulo gay

Afeminado, maricón, mariposa, moña, sarasa, invertido, bujarrón, tortillera, marimacha, bollera…..existen decenas de adjetivos, y ninguno cariñoso, todos reservados para quienes se salían del mandato oficial con unas preferencias sexuales no admitidas en los cánones de la época. Una época negra y maliciosa, sucia y cobarde, en la que se condenaba a quienes eran diferentes y se les humillaba metódicamente, negándoles cualquier posibilidad de encontrar la felicidad junto a quien quisieran. Insultos y vejaciones se destinaban a una parte de la población, que no había cometido más delito que no encajar en la “normalidad” que algunos imponían, con una crueldad y una hipocresía descomunal.

Es cierto que este país dio en 2005, un paso de gigante con una legislación puntera en materia de respeto a la diversidad, pero también lo es que el prejuicio hacia quien es diferente, y además no lo esconde, sigue vivo, tan amenazante y malévolo como siempre, a poco que escarben en nuestra conciencia colectiva.

Por eso, el Día del Orgullo, que empezó siendo del orgullo gay, hasta que se le cayó el apellido para incluir a todas las personas con identidad o expresión de género diferente, se celebra esta semana con más fuerza que nunca. Empezó siendo un día, y hoy ya son diez y la celebración es cada vez más exagerada, exhibicionista y provocadora.

Hay quienes abogan por bajar el ruido y quitar colorido a la celebración precisamente para apostar por la “normalización” de la realidad. Es discutible esa pretensión de normalizar, con lo difícil que es determinar quien tiene el monopolio de la “normalidad” en este país de gente rarita. Pero, en todo caso, es absolutamente necesario naturalizar, lo que es efectivamente natural, es decir, la diferente orientación sexual de las personas, eliminando cualquier connotación moral o ética.

Puede considerarse también que tanta apología del ocio, favorece sólo el negocio y convierte el Orgullo en una celebración descafeinada, con mucho ruido y pocas nueces, es decir, mucha simbología pero escasas consecuencias. Y es verdad que crece de forma sospechosa la mercantilización de un Día del Orgullo, que no se debería parecer en nada al Día de la Madre en lo que se refiere a marketing y otras zarandajas, por muchos patronos que se ofrezcan para subvencionar el festejo.

Pero con todo, en recuerdo de las dos gallegas matrimoniadas sólo en razón de su empeño y su coraje; en recuerdo de tanta gente infeliz que tuvo una vida de mierda, encerrada en un solitario armario donde debía esconder su supuesta “suciedad”, cuando lo verdaderamente asqueroso era la mirada de quienes les condenaban…por ellos y ellas, vale la pena ver desfilar esas carrozas llenas de gente feliz y exhibicionista, que no se esconde porque ya no tiene miedo, ni a nadie causa temor.

Bueno, excepto a los eternos sepulcros blanqueados que, instalados en su atalaya desde la que creen que pueden controlar el amor y la estima, siguen mirándolos con enorme desdén y una pizca de envidia muy escondida.

LAS RENTAS DE LA IGLESIA

Estamos en plena operación recaudatoria , es decir, en mitad de ese período del año en el que nos toca hacer las cuentas correspondientes con el erario público, lo que resulta un acto tan necesario como ir al dentista por los beneficios que obtendremos, pero sin duda igual de  antipático y a veces doloroso.  facebook_1498136577353

Vivimos en una comunidad organizada  que necesita  fondos  para mantener servicios necesarios que exigimos  a voz en grito si hace falta. Y poco a poco estamos comprendiendo, que defraudar al fisco es hacerse trampas al solitario y sólo promueve una sociedad un poco más ruin y mezquina. Claro que no ayuda mucho a mantener viva la responsabilidad ciudadana , los centenares de casos destapados que muestran las vergüenzas de algún prócer de la patria que,  era una artista a la hora de estafar a la Hacienda pública, ahorrándose su parte, efectivamente muy considerable, dada su considerable fortuna. Artimañas legales y asesores muy especializados cubrían sus delitos a la perfección y asusta pensar que por muchos que vayan al talego, demasiados quedaran impunes con sus cuentas secretas y su dinero ennegrecido.

En cualquier caso, aunque haya frutos podridos hay que pensar que la mayoría social de este país es consciente de que lo que es público y contribuye a nuestra calidad de vida, entre todos se ha de pagar. Y por eso, convertidos en contribuyentes  más o menos remolones, pasamos en estas fechas por caja, para liquidar.

Hay sin embargo, una cuestión final sobre la que se oyen diversas leyendas urbanas, fruto de esa afición a opinar como si tuvieramos el titulo de asesor fiscal bajo el brazo. Es la que se refiere a esa casilla final que te obliga a elegir entre la Iglesia Católica y Fines sociales.

Vaya por delante que quien se considere católico, apostólico y romano, y sea un fiel practicante que quiere que su dinero financie a la Iglesia católica, a su clero y a su culto, está en todo su derecho de hacerlo. Faltaría más. Y lo tiene bien fácil .

El problema lo tienen quienes por el contrario, opinan que la religión es una cuestión privada que, en ningún caso, debe ser financiada con fondos públicos y tienen difícil ser respetados en su elección.

La formulación de la cuestión parece querer ya contribuir al despiste, porque lo cierto es que al señalar cualquiera de las dos opciones, la pasta acabará yendo a la Iglesia Católica en mayor o menor proporción.

Y esta no es una institución precisamente en riesgo de quebrar ya que recibe del Estado   más de  11.000 millones de euros al año, aunque sólo  250  llegan a través del IRPF. De hecho en  2016, el 65% de las declaraciones no tenía ninguna cruz en la casilla correspondiente lo que parece indicar que no hay una tendencia generalizada a favor de financiar a la Santa Madre Iglesia.

Quizás se deba a que no es una entidad precisamente maltratada por unos poderes públicos que le deparan un trato exquisito y muy generoso en materia de privilegios  y subvenciones. De hecho, no solo está exenta de pagar impuestos como el de  sociedades,  obras,  patrimonio y sobre todo, el IBI , lo que es un auténtico puntazo dada la abundancia de  bienes inmobiliarios sino que además  recibe muy importantes cantidades, hasta   5000 millones de euros, para financiar la enseñanza católica en colegios concertados.

Así que si usted, contribuyente, no desea subvencionar a ninguna entidad religiosa, la recomendación de los expertos es no marcar ninguna casilla. Hagámosles caso, por una vez.

 

19J

Todo el mundo  va al Ayuntamiento alguna vez en su vida, por muchas y diferentes razones. Para hacer trámites, para informarse, para reclamar…nos sabemos bien el camino porque hay variados motivos  que nos hacen acercarnos a esa Casa del Pueblo, que a veces lo es y a veces no, dependiendo en gran medida del talante de los inquilinos. Hay quien  se la apropia y exige invitación para entrar, y quienes hacen política de puertas abiertas, o por lo menos, entornadas.

19jestaspreparadaPues bien este próximo lunes, 19 de Junio,  hay una razón diferente e importante para acercarse por allí. No regalan nada, es cierto, ni va a haber ningún sorteo. Pero deberíamos ir. De verdad. Hay una  razón  de peso. Del peso que tengan en nuestras conciencias la interminable lista de mujeres asesinadas por la violencia machista.

Hay que ser muy marciano o vivir muy aislado del planeta Tierra, para no conocer la existencia de estos asesinatos de mujeres a cuenta de la violencia machista.

En lo que llevamos de  año, aunque el Gobierno de Rajoy, sólo reconoce 19 víctimas, hay cuentas que  hablan de 40 víctimas  porque incluyen a mujeres que sin ser asesinadas por sus parejas o exparejas, lo fueron por ser mujeres, que es a fin de cuentas de lo que trata la violencia machista. Aunque no valgan para las estadísticas.

Vease si no, si el caso de Hilda que denunció al novio de su sobrina por intentar matar a ésta y por ello fue asesinada. O el de Ana Belen Ledesma, que murió a manos de su pareja, que también se llevó por delante a su madre de 90 años, que tenía tan poca culpa como ella, pero no cuenta. Por eso la hija va en la lista, pero su madre no. Aunque estén igual de muertas, por el mismo verdugo.

La cuestión es que las matan, nos matan,  como a las hormigas,  cuatro de ellas  el mismo día como sucedió el 3 de Abril.  Y matan a las criaturas, 6 en lo que llevamos de año para hacer todavía más daño. A golpes, tirándolas desde una ventana, asfixiando a una bebe de 8 meses… para causar  una pérdida más grande que la propia vida. Una avalancha que ha de resultar insoportable e intolerable, sease hombre o mujer, de derechas o de izquierdas porque es un verdadero escándalo y produce una enorme vergüenza.

Recordar  hechos tan  crueles y dolorosos hoy no es  por el afán de morbo sino con  un objetivo claro. Ponernos todos a trabajar para evitar que sigan sucediendo.

Porque resulta que contra la violencia machista se multiplican las condenas, los discursos, las concentraciones y minutos de silencio, pero no las soluciones. Peor aún, contra la violencia machista se enumeran las medidas que hay que tomar para la prevención, la protección, la supervivencia, pero no se pasa de los dichos, a los hechos.

Al final, acaba pareciendo que no hay nada que hacer. Que solo cabe la resignación y el olvido. Que lo que procede es intentar digerir ese desasosiego y enorme malestar que nos causa cada nuevo nombre que se añade a la lista.

Oigan, la violencia machista tiene solución. No es fácil ni sencilla, pero la tiene. Se ha repetido miles de veces. Educación para la prevención en las escuelas e institutos. Detección desde el ámbito de sanitario. Correcto tratamiento del tema  desde los medios de comunicación. Formación y especialización de jueces y fiscales y también de las fuerzas y cuerpos de seguridad. Programas de apoyo social que presten ayuda psicológica para la recuperación de las mujeres. Ayudas económicas para la supervivencia. Recursos para su acogida .  Y desde luego ampliación del concepto enmarcado en la Ley, para que se reconozca como víctimas a todas aquellas que sufren violencia por su condición de mujer.

Hay medidas que tomar. Y hay también un precio que pagar. El que no quiere pagar el Gobierno de Rajoy, que no sabe contar los asesinatos , ni hacerse cargo del coste de las medidas necesarias.

De hecho, en los próximos presupuestos generales del Estado su propuesta de gasto para este fin es un 1º% inferior a la que había hace 6 años. Son 32 millones los destinados a esta partida de un total de 400.000 millones, lo que supone un 0’01% demostrativo del escaso interés de este Gobierno por hacer algo más que poner caras de pena e hilvanar discursos de condena.

La gente de este país que no comparte su indiferencia que es letal, ni su mezquindad a la hora de repartir los fondos, se va a hacer presente en muchos Ayuntamientos de este país, el próximo lunes, a las 12 horas. Se trata de hacerse oir para  reclamar que en los Presupuestos 2017 se destinen los euros que hagan falta para esta cuestión.

En Xàtiva, el Consell de les Dones ha hecho suya la propuesta. Como en Valencia, Alacant, Castelló, Madrid, Barcelona, Lugo, Coruña….

Así que una vez más, vente al Ayuntamiento, este próximo  lunes a las 12 horas. Tienes muchas cosas que hacer, andas muy ocupado,  pero  a ver si se te ocurre algo más necesario que evitar muertes que ya están anunciadas.

EUROS CONTRA LA VIOLENCIA

En lo que llevamos de año han asesinado a 32 mujeres y son 5 las criaturas muertas con el único objeto de causar más daño. Dos millones y medios de mujeres sufren violencia en la pareja, cada ocho horas una mujer es violada en España y un millón y medio padece violencia sexual fuera de la pareja. Son las cifras del horror.

Ante el se convocan multitud de concentraciones y manifestaciones con la intención de  dar fe de que ninguna de ellas es olvidada,  condenar a los culpables y exigir una definitiva solución.

Porque la violencia de género tiene solución. Parece que no la hay en razón de su persistencia, pero la hay, aunque no es fácil ni sencilla. Exige un enorme consenso social, sustentado en una clara voluntad política que se ha de demostrar en la asignación de los medios necesarios para resolver el problema de fondo que alimenta la violencia machista, que no es otro que la desigualdad.IMG-20160128-WA0005

Porque si hubiera igualdad en este mundo desigual, y desaparecieran las dependencias económicas y afectivas a las que están sometidas las mujeres, si las niñas tuvieran que luchar por un futuro tan difícil como el de cualquiera, pero no más, es muy posible que a los maltratadores y asesinos de mujeres les costara más encontrar a sus víctimas.

Sin embargo, es evidente que la violencia machista no se derrota, ni la igualdad será realidad, sólo con minutos de silencio. Ni tampoco con algunas actitudes que no colaboran demasiado: la de quienes no hacen suyo el problema y se mantienen a cubierto. O la de quienes, ante los esfuerzos realizados, más o menos exitosos y casi siempre mejorables, siguen la insana costumbre de criticar, aunque sea hincando el diente en aspectos secundarios, a pesar de que así se desacrediten los avances realizados.

Luchar contra la violencia tiene un precio. En euros. Y no parece que quieran hacer este gasto quienes manejan las cuentas del reino y a la hora de la verdad, solos antes sus macrocifras, deciden asignar a la lucha contra la violencia machista un 0’0001 del Presupuesto, unos 28 millones de euros, que es un 11 % menos de lo que se dedicaba hace 7 años. Viene a ser, dicho de otra forma, como si de un salario de 1800 euros se dedicaran 2 euros a la protección de las mujeres de la familia amenazadas de muerte por el machismo. Es la fantástica cantidad de 6’9 euros al año destinados a cada mujer que sufre violencia.

Nadie en su sano juicio se alinea con los maltratadores, ni enarbola la bandera de la desigualdad, pero esa falta de coherencia presupuestaria proporciona coartada a la violencia machista, porque no hacer significa dejar hacer. La promesa de un Pacto de Estado para afrontar el problema sin fisuras desde todos los ámbitos sociales, hace aguas a la vista de estos Presupuestos. Desaparece por el desagüe la magnífica energía colectiva generada, si no se financian debidamente los recursos de prevención y protección necesarios y se articulan los medios para lograr el cambio cultural necesario que nacerá en las escuelas y prenderá en la sociedad.

Luchar por la igualdad es construir un edificio con frágiles materiales, a merced de vientos y tempestades, hasta hacerlo tan fuerte que las mujeres queden protegidas en él. Se trata de colaborar para que se levante fuerte y triunfante y no de soplar para derribarlo. Y de pagar el precio correspondiente. En euros.

FEMINAZIS Y KALE BORROKA

Esta misma semana  un puñado de personas se congregaron ante las puertas de los Ayuntamientos en muchas  localidades del país. Parecían gente normal, civilizada, pero algunos, desde las tierras del Sur, les llamaron “feminazis” practicantes de la kale borroka, lo cual puede resultar ciertamente algo preocupante, a estas alturas y en estas latitudes.

Lo cierto es que “feminazis”  es un término utilizado en sentido peyorativo en contra del feminismo argumentando que el feminismo no busca la igualdad entre hombres y mujeres sino la supremacía femenina. Dado que  es seguro que una encuesta entre las personas asistentes hubiera dado abrumadora mayoría a quienes apuestan por la igualdad de derechos sin ningún tipo de privilegios, el término resulta claramente inapropiado y se convierte en insulto y descalificación gratuita.

Lo de la kale borroka es todavía más cómico, porque considerar que la muy respetable representación de la ciudadanía de allí presente,  practica esta forma de lucha, de  connotaciones tan rechazables,   es más bien incongruente. Aunque también es cierto que su traducción literal, lucha en la calle, no es totalmente ajena a los planteamientos que entienden que es en la calle donde se pelean los derechos y se denuncian las injusticias, aunque siempre, por supuesto, con respeto  al mobiliario  público y a las normas de urbanidad.

En conclusión, ningún feminazi y nada de kale borroka en la calles. Solo gente preocupada e interesada en manifestar que ante discursos basados  casi en el odio al diferente, al vulnerable,  no hay intención de callar y otorgar ningún tipo de concesión que nos haga retroceder unas cuantas décadas.

Y es que este país tiene una tendencia innata a mirar por el retrovisor y añorar tiempos pasados., en una especie de “Cuéntame” permanente. Sucede que es demasiado habitual dar tres pasos adelante y uno atrás, haciendo retroceder  los avances que nos convierten en un país moderno que habitamos con orgullo.

 Pasó, por ejemplo, con la libertad de expresión que parecía ya un derecho reconocido y consolidado, pero se cuestiona de repente con una Ley que implica  el retorno a una época negra donde las opiniones debían ser uniformes y el pensamiento único.

O con el derecho a formar familias diferentes,  sin meterse en la cama de nadie,  un reconocimiento  que nos etiquetó como país pionero en el respeto a la diversidad y ahora se vuelve a poner en duda.

O con la interpretación de la Historia, que es una y no veintiuna, y parecía ya ofrecer un relato indiscutible, que sin embargo quienes discuten  la Ley de  memoria histórica quieren seguir negando.

Y sobre todo con los derechos de las mujeres, que el pasado año ocuparon las calles de todo un país que se declaró feminista en una demostración de potencia transformadora que conmovió conciencias, en una fiesta de la democracia y la convivencia que unió,  y mira que eso es difícil, a todo el personal patrio, indiferentemente de su ubicación  política o ideológica, edad, raza y  clase social. Pero hoy se proponen medidas que son toda una declaración de guerra y se disfrazan con lazos, siempre de color rosa.

Somos un país lleno de demonios que emergen a poco que se lo permitamos. Con una preocupante bipolaridad que igual nos hace ser libertarios, generosos y modernos como nos convierte en personajes autoritarios, mezquinos y muy rancios. Somos a veces de vísceras, y otras,  puro corazón. Ojalá en esa batalla de las ideas y las emociones, identifiquemos con claridad  las voces tenemos que ahogar porque solo nos llevan al odio y la infelicidad.

 

ENTRE EL DICHO Y EL HECHO, LAS MUJERES SON ASESINADAS

Los Presupuestos Generales son  la piedra filosofal de un Gobierno, porque indican más allá de discursos y promesas lo que realmente se compromete a hacer. Es una especie de confesión pública de sus prioridades, exponiendo a la luz pública sin trampa ni cartón sus verdaderos intereses.

Y ello es así, porque como todo el mundo sabe, vivimos en una sociedad en la que todo tiene un precio, o dicho de otro modo, todo se paga, así que todos los pronunciamientos previos se caen, ante la fuerza de los dineros, que son los que marcan la diferencia entre la realidad y las mentiras. Y en materia de igualdad el balance no puede ser más insatisfactorio.  2014-07-24 21.00.42

Aunque se les llena la boca hablando de ese crecimiento económico que quieren vender, lo cierto es que éste es completamente inexistente para quienes vienen sufriendo los efectos de la crisis: personas desempleadas, paradas, pensionistas….

Si en la anterior legislatura aumento formidablemente la pobreza en general y las desigualdades entre mujeres y hombres en concreto, afrontamos según se expone ahora en los Presupuestos una época si cabe peor.

Porque son unos PGE 2017 que no sólo no afrontan con los dineros públicos el deber de promoción de igualdad efectiva y de lucha contra las violencias machistas sino que ni siquiera intentan recuperar los recortes efectuados.

El dinero destinado a financiar las políticas de igualdad roza lo puramente testimonial. No hay crecimiento para las partidas de igualdad, reducidas desde que gobierna en un 37%, más de la tercera parte, y un 41,2% desde 2010.

Tampoco para la lucha contra las violencias machistas, un 9% por debajo de lo asignado en 2011 y un 10,8% menos que en 2010. De que sirvió llenar las calles de Madrid hace dos años un 7 de Noviembre que pretendía marcar una diferencia? De que sirve congregarse mes tras mes a la puerta del Ayuntamiento de tantas ciudades  si a la hora de la verdad, cuando hay que arremangarse , aparecen las excusas y los recortes ?

Si los presupuestos son un indicador clave del grado de compromiso del gobierno con su obligación de promover la igualdad efectiva de mujeres y hombres y de combatir la violencia de género, es evidente que a quienes nos gobiernan estos problemas le parecen insignificantes.

Y la triste realidad es que en materia de igualdad y de prevención de la violencia de género, no avanzar significa retroceder. No hacer nada significa que se autoriza a otros para que sigan haciendo lo que luego se pretende condenar. No invertir en  ayudas reales que permitan a las mujeres confiar en que las denuncias las llevarán a alguna parte que no sea el cementerio, no es solo una burla sino una crueldad inexplicable.

 

EL NEGOCIO DE LA MUJER OBJETO

Uno de los mejores abonos para alimentar el  machismo que la ciudadanía de Xàtiva y buena parte de sus representantes municipales condenan los días 25  de cada mes en la puerta del Ayuntamiento, es la cosificación de las mujeres. Tal palabro define el procedimiento por el cual se convierte a las mujeres en objetos, a ser posible de bonita apariencia,  aunque no del todo inanimados porque un poco de ánimo marchoso siempre viene bien  para el objetivo buscado.

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Éste es su explotación como fuente de negocio y beneficio,  como no podía ser de otra manera en esta sociedad mercantilizada donde todo se compra y se vende  . Y a esa finalidad,  prioritaria y descarada,  se subordina todo los demás: principios,  valores, creencias… En un mundo donde el dinero es la medida de casi todas las cosas, las mujeres son muy útiles para proporcionar, convenientemente cosificadas, pingües beneficios en innumerables negocios.

Así sucede, ya sea como usuarias de florecientes industrias derivadas de la más cruda tiranía estética, o como producto en venta  mediante la utilización de su cuerpo por partes, según su  uso y aprovechamiento: la vagina para el placer (en la prostitución) o el útero para parir (en las maternidades por encargo).  Sin olvidar otros tipos de explotación que, por su carácter más habitual, parecen menores: entrada gratis de las chicas en las discotecas como reclamo sexual, publicidad  sexista llena de piernas y escotes de imposible relación con el producto a promocionar …

También es cosificar, esa tendencia en apariencia inocente, de convertir a las mujeres en símbolos llamadas mises, reinas o festeras, con funciones de representación del  resto de la especie femenina .Cualquiera  sirve para personificarlas a todas, como si lo que tuvieran en común las mujeres no pasara de un diseño biológico básico, despreciando las cualidades y creencias , que son las que realmente  nos asignan  cualidad de seres humanos individuales.

Deriva también en la existencia de  profesiones tan curiosas como azafatas o paragüeras cuya función consiste  básicamente en lucir palmito, reuniendo requisitos tan curiosos como calzar un 38, amén de ser extrovertidas y simpáticas. Condiciones  absolutamente necesarias como todo el mundo sabe, para llevar un paragüas, durante tres días, de 8 a 18 horas, por 100 euros. Una oferta laboral que indudablemente no se puede rechazar.

Con todo, hoy  peligran  algunas de estas mal llamadas tradiciones, cuyo mérito está por demostrar. Así los australianos han sido los primeros en ofrecer a los ciclistas que participan en la   Tour Down Under, un ramito de flores pero no una muñeca de plástico. También en la Vuelta ciclista al País Vasco se han tomado medidas en igual sentido a las que se ha sumado el Ayuntamiento de Jerez,  desatando una agria polémica, como siempre ocurre cuando se tocan estos temas relativos a las mujeres, en los que no suele primar la sensatez sino el derecho de cualquiera  a opinar desde las vísceras.

En la Fira de  Xàtiva, en 2015 y 2016,  se pudo ver con motivo de la muy masculina carrera de motos, un ramillete de jovencitas,  en la calle y en formación militar, uniformadas con pantaloncillo escaso y camiseta blanca,  en algunos casos de talla inexplicablemente inferior a la necesaria,  que posaban sonrientes con el motero ganador o sujetaban paragüas para que las motos no sufrieran con el calor.

Es de esperar  que esta tradición por lo menos, desaparezca este año. Como desapareció la de tirar patos del campanario o ir a lavar la ropa al lavadero.  Más que nada por comprobar que esta  ciudad no va de farol y no quiere perder en su apuesta por la igualdad.cosificacion