El blog de Mar Vicent Artículos destacados

UNA ANGUSTIOSA OPERACIÓN

La mutilación genital femenina es una angustiosa operación que se práctica a las niñas en diversas partes del mundo, incluida España.

Consiste en la mutilación de forma intencional y por motivos no médicos de los órganos genitales femeninos. Dicho con todas las letras, consiste en rebanarle el clítoris a las mujeres en una operación que es de todo menos segura, que se practica sin anestesia de ningún tipo y en muy cuestionables condiciones de asepsia. Para realizarla se utilizan cuchillas u otros instrumentos cortantes y como consecuencia se producen importantes complicaciones como hemorragias, infecciones, tétanos y quedan secuelas permanentes como infecciones crónicas, infertilidad o graves dificultades en embarazo y parto. Sin hablar del trauma psicológico que puede causar a una cría de menos de 14 años pasar por esta trance, que dejaría gravemente dañada a una mujer hecha y derecha. Su finalidad es evitar que puedan sentir placer sexual, con la finalidad de que pueda llegar virgen al matrimonio, puesto que, si no es de ese modo, la mujer puede ser rechazada. También se realiza para evitar la supuesta promiscuidad de la mujer y asegurar que solamente tenga hijos con el marido. Como se ve razones muy coherentes para quien ve a las mujeres como una propiedad que debe ostentar la marca del amo y ser protegida ante usos ajenos indebidos.

ablacionDesde el de punto de vista, civilizado y propio de una sociedad cómoda y garantista es un acto salvaje que no admite ningún tipo de justificación. Para las culturas donde se practica, es un trámite imprescindible, un requisito básico exigido eso sí, solo a las mujeres, como ritual de pureza e iniciación para la vida adulta.

No es un tema nada agradable ni satisfactorio. Más bien de los que es mejor desconocer o dejar enterrado en el cajón de las cosas que nos desagradan profundamente. Pero resulta que es una práctica extendida en 28 países del mundo, que sufren cerca de 200 millones de mujeres, según UNICEF.

Y sucede que en España hay casi 19.000 niñas candidatas a tan terrible tratamiento, porque aunque residen en nuestro país , son originarias de países donde está practica tienen gran arraigo como Etiopía, Senegal, Sierra Leona, Mali, Gambia y Guinea. Hace poco se conoció el caso de cuatro niñas residentes en el País Vasco a

las que sus padres sometieron a una ablación del clítoris aprovechando un viaje a Mali, su lugar de origen. Y como ellas, muchas.

La Generalitat Valenciana se hace responsable, y con razón, de impedir que casi 1300 niñas menores de 15 años que comparten colegio o guardería con nuestras hijas, sufran tan tremenda experiencia. Para evitarlo se han suscrito protocolos y se realizan campañas de información y sensibilización a las familias porque aunque los riesgos de la “intervención” son evidentes, el deseo de las propias madres de dar a sus hijas todas las posibilidades de subsistencia y progreso social es una poderosa motivación contra la que es difícil luchar. Por eso las ONGs especializadas fomentan más que la represión policíaca, la información y la sensibilización, que es la que permitirá erradicar el origen de la cuestión.

Esta es la causa de la celebración en la semana próxima del Día Internacional de Tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina. Porque es, por si alguien tiene duda, una clarísima violación de los derechos humanos, además de una evidente manifestación de la violencia machista que ha de contar con la condena explícita y contundente de la ciudadanía y las instituciones.

Tres millones de niñas, desde lactantes hasta preadolescentes en peligro, son más que suficientes razones para seguir luchando por la igualdad

BATAS BLANCAS

Uno   piensa en una mujer con bata blanca e intenta asignarle una profesión e inmediatamente piensa en una cocinera, limpiadora o enfermera. Casi nunca identificara a la mujer con lo que podría ser, y de hecho es, en muchos casos: científica.

Porque haberlas , haylas, pero lo tienen difícil en un mundo donde la ciencia es patrimonio de los varones porque ellas están dotadas de otras cualidades y talentos pero no tienen lo que hay que tener para un campo tan relevante y exigente como la ciencia. O eso creen algunos.mujeres y ciencia

Lo cierto es que un estudio reciente de la revista Sciencie concluía que a partir de los 6 años las niñas comienzan a percibir y condicionar su conducta con  estereotipos sexuales que las avasallan e insisten en que la ciencia no es lo suyo.

La cosa viene de lejos. En 1871 a cuenta de las teorías de Darwin, el de la evolución de la especie, se afirmaba con convencimiento y sin rubor que las mujeres eran una versión menos evolucionada del hombre, como probaba el hecho de que su cráneo fuera de menor tamaño.

Durante mucho tiempo, las cualidades que tan graciosamente nos asignaban a las mujeres implicaban también negarnos la capacidad y el talento como para destacar en ámbitos de enorme relevancia para el progreso de la Humanidad, como es el de la ciencia.

Y no sólo como protagonistas de dicha actividad, sino también como objeto de ella. Es decir, las mujeres científicas no existían porque eran una realidad antinatural, pero la ciencia tampoco apreciaba las evidentes diferencias entre mujeres y hombres a la hora de investigar y llegar a conclusiones, lo que a veces nos causaba muchos problemas.

Hagan el experimento de buscar en su memoria el nombre de una científica, y muy posiblemente el único nombre que les venga a la memoria será el de Marie Curie, dos veces ganadora del Nobel, pero mujer solitaria donde las haya en el Olimpo de las científicas reconocidas.

Y sin embargo hay la tira.

Hipatia de Alejandría fue la primera mujer en realizar una contribución sustancial al desarrollo de las matemáticas. Fue una verdadera precursora y hasta una mártir como mujer de ciencias lo que le ha dado cierta fama, con película incluida.

También se cargaron a Jane Goodall, que realizó  profundas y fructíferas investigaciones científicas sobre el comportamiento de los chimpancés. Barbara McClintock destacó en el campo de la genética y recibió el Nobel aunque un poco tarde, 30 años después de su descubrimiento.

Ada Lovelace fue la primera científica de la computación de la historia, la primera programadora del mundo y Susan Jocelyn Burnell  la astrofísica británica que descubrió la primera radioseñal de un púlsar, que la mayoría no sabemos lo que es,  pero que constituyo sin duda ungran avance.

A esta última no le dieron ningún premio, pero a su tutor sí,  repitiéndose así un caso frecuente que es el de las mujeres que trabajan para que otros se lleven el mérito.

Eso le pasó a una tal María Winkelmann que descubrió el  primer cometa, aunque  le robó el triunfo su marido, como el mismo reconoció 8 años después cuando ya a nadie interesaba. A la mujer de Einstein,  Mileva Maric, no la conoce casi nadie a pesar de que fue una brillante matemática que le procuró a su famoso marido la base  sobre la que se sustentan sus teorías.

Al final, las cuentas salen y el premio Nobel en el ámbito científico ha sido recibido por 572 hombres frente a 18 mujeres en todos sus años de existencia. Demasiado disparidad como para no evidenciar que hay algún factor que descompensa la balanza.

A la hora de definir el ámbito de investigación se produce también una curiosa limitación, que implica la exclusión de las mujeres como objeto de investigación. Por eso la medicina aplica a las mujeres, investigaciones realizadas en hombres, incluso aunque los resultados para ellas en el diagnóstico, la prevención y el tratamiento no se hayan estudiado de manera adecuada. Y es que durante años, las mujeres estuvieron sistemáticamente excluidas de los ensayos clínicos para nuevos medicamentos. De hecho,  hasta 1988, los ensayos de la agencia estatal de EEUU solo incluían a hombres, por lo que se desconocía si tendrían efectos adversos desconocidos en ellas.

Por todo ello, se celebra el Día de las mujeres científicas y proliferan actos y charlas sobre el tema. Acudan a alguna si pueden. Infórmense. Siempre es un error y una injusticia  la tendencia a excluir a las mujeres. Y en el campo de la ciencia y el conocimiento, como protagonistas y como objeto de investigación, también.

CUÁNTO?

 Todavía no ha pasado el suficiente tiempo como para olvidar el 19J. Fue aquel día de Junio de 2017 en el que los Ayuntamientos del país se llenaron de la energía y la rabia, de muchas personas que respondieron al llamamiento que la plataforma Alerta Feminista había realizado. Un llamamiento que pretendía reclamar al Gobierno la inclusión de 120 míseros millones de euros en los Presupuestos del Estado de inminente aprobación porque eran la cantidad cifrada por las asociaciones de mujeres para ser coherentes con las promesas realizadas.  Ni-una-menos (1)

Se argumentó entonces que los presupuestos eran la piedra de toque que marcaba la diferencia entre quienes vierten lágrimas de cocodrilo y quienes honestamente están dispuestos a hacer todo lo que esté en sus manos para frenar la violencia machista. Ese monstruo causante de inmenso dolor, impune e inmune a discursos y condenas simbólicas que al mismo tiempo que mata, va deslizando el veneno de sus ideas en la sociedad.

Ocuparon los Ayuntamientos quienes habían alcanzado un punto de rabia e indignación desde el que sólo aceptaban recursos y ni un solo discurso más .De los que se pagan con dinero . De los que son prosaicamente materiales, pero sirven para pagar a profesionales que apoyen la supervivencia de las mujeres o para dar de comer a las criaturas que se han librado por los pelos de un padre maltratador.

Recientemente las mismas mujeres que lanzaron esa primera convocatoria se han movilizado para solicitar cierta información a los Ayuntamientos propiamente dichos. Que es cierto que funcionan asfixiados por ese Ministro con cara de Simpson, que utiliza su poder sobre la caja del dinero para imponer su mezquina forma de hacer política. Pero que, con todo, son dueños de sus decisiones políticas que reflejan a la perfección sus prioridades.

La campaña, denominada “Hay que pagar el precio de la vida de las mujeres” que lanza Alerta Feminista y en Xàtiva ha sido secundada por XATEBA, pretende averiguar la parte del presupuesto municipal que se destina a la lucha por la igualdad y contra la violencia. Reforzar la idea de que un

Ayuntamiento es muy dueño de decidir un reparto donde las partidas para la igualdad sean testimoniales o sean superiores incluso a lo que marca lo políticamente correcto. Aunque sea un tema que siempre trae polémicas poco convenientes y resulte poco atractivo porque no parece tener solución a corto plazo.

No se trata de fiscalizar desde el descaro o la soberbia. Las mujeres que luchan contra la violencia saben perfectamente que han de buscar alianzas y complicidades y no lo contrario. Quizás pueda parecer que es una forma de presión, de intromisión. Y en realidad, así podría entenderse por quienes entienden que la ciudadanía y las mujeres están más guapas calladas dejando hacer a quienes saben y velan por nuestra bienestar, siempre por nosotras pero sin nosotras. Pero el movimiento de las mujeres ya superó esa fase de la tutela y ha asumido dos verdades indiscutibles: que nadie hablará por ellas, mejor que ellas y que si la vida de las mujeres tiene precio hay que exigir el pago íntegro y rápido.

El Gobierno aprobó un Pacto de Estado contra la violencia al que dijo dotar de 1000 millones de euros, redonda cantidad que quedaba genial en los titulares. A día de hoy, todavía no ha consignado ni un solo euro a la aplicación de ninguna de las medidas propuestas. Calificar esta conducta requiere adjetivos poco adecuados para la expresión pública.. pero no lo duden, aunque quizás no los oigan todavía, están retumbando tambores de guerra que no le auguran nada bueno.

ESAS DELINCUENTES VETERANAS

Se ha hecho famosa Paquita, esa señora de moño blanco que apareció en la Sexta noche,  echo la bronca a quien se le puso por delante, señalando que por ser mayor no era gilipollas y que ya estaba bien de abusos e injusticias. Tiene 91 años, que deben estar muy bien llevados porque también pudo asistir y hacer agudas declaraciones en Madrid en la concentración de protesta de los pensionistas  para denunciar la subida ridícula y humillante de las pensiones

viejitas

No son tan famosas dos hermanas de 94 y 83 años cuyo historia hay también que contar porque es emocionante, E indignante, porque nos hace ver una realidad que nos retrata en alguna medida como la sociedad que somos, pero no deberíamos ser.

Su historia la cuenta Sergio del Molino en un medio digital. Son dos hermanas, Encarna y Julia, de 83 y 94 años, que se fueron a vivir juntas a una residencia de Soria. La administración reaccionó con premura y diligencia bastante desacostumbrada en líneas generales,  enviándoles una carta en la que anunciaban que iban a retirarle a Encarna su pensión no contributiva de 370 euros porque, al compartir residencia con su hermana, consideraban que formaban una unidad familiar. Para evitar perder tan gran privilegio financiero, las dos hermanas decidieron separarse, aunque lo único que querían al vivir juntas era mitigar su soledad. Esta semana, Julia murió en Madrid, a 230 kilómetros de su hermana, sin ni siquiera poder despedirse de ella.

A quien le parezca que la historia no tiene un terrible fondo que se lo haga mirar. Porque es terrible pensar  que una Administración, cuyo índice de tolerancia con otro tipo de delitos  es extremadamente amplio, cuya efectividad y eficacia en la lucha contra determinadas faltas es  realmente inexistente,  sea capaz de actuar con tanta celeridad y caer como un rayo vengador cuando lo considera necesario.

Porque así sucedió a estas dos mujeres, a las que se les aplicó con rigor y rapidez todo el peso de la ley amenazándolas con un castigo que no se podían permitir, para forzarlas a   renunciar a su inapropiada aspiración: compartir la vida que  les quedaba, como se ve, bastante poca cosa,  en una tranquila residencia de Soria.

Mil millones de euros es la cantidad a pagar por el fracaso de las autopistas radiales que nadie utiliza , 60000 millones los que todos hemos pagado para salvar a los bancos de su propia codicia, y 370 euros los que estas viejillas hubieran cobrado indebidamente de haber vivido juntas en la Residencia.  Como se ve, absolutamente imposible consentir tan flagrante transgresión de las leyes. Un bochorno insoportable que un país civilizado consienta tal abuso . Y así nos va.

En fin, hay que preguntarse que funciona mal  en este mundo, en esta sociedad y en este país para que sucedan cosas tan inhumanas, sabiendo que el factor comparativo no nos da la razón pero tampoco nos la quita. Y que las leyes han de ser para todos, pero tienen que mirar a la cara a quienes la transgreden para buscar justicia y no venganza. Y sobre todo, que no pueden ser para algunos más  obligatorias que para otros y han de ser cumplidas, aunque  también hay que  cambiarlas si consagran la injusticia.

Es un tema delicado, ciertamente. Porque si  queremos mantener la convivencia, no  nos podemos saltar las reglas del juego Pero estas señoras, no parecían estar ya para muchos saltos, ni parece que su pretensión fuera obtener un lucro ilícito Toda su pretensión era  hacerse compañía mutua los años o días que les quedaran.

Ojalá no tardemos mucho más en  darnos cuenta de que vivimos sometidos a esa maldita ley del embudo que nos asigna la parte más estrecha y dolorosa  siempre a la misma mayoría sufridora y vulnerable mientras que  los mangantes poderosos están a salvo, aunque sean pocos mientras sean lo suficientemente crueles e inhumanos

PENSIONISTAS

La pasada semana un grupo numeroso de personas se congregó ante el Ayuntamiento de Xàtiva en una protesta que, como otras muchas, no tiene nada de resignada ni silenciosa. Eran pensionistas, mujeres y hombres que han alcanzado una etapa de la vida que antaño se identificaba con pérdida de facultades, dependencia e inminente fin del ciclo vital. Hoy, sin embargo, en la mayoría de los casos, llega a este status gente llena de energía y proyectos, perfectamente capaz y autónoma, y desde luego absolutamente convencida, con toda la razón, de que su contribución a la sociedad ya ha sido mucha y se merecen disfrutar, ahora o nunca, de un merecido momento de  relax y descanso.

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Es gente que ha conseguido llegar a esa edad prometida y esperada en la que se inicia una nueva etapa donde el empleo, como ocupación cotidiana, obligatoria, reglada y, a veces, muy poco gratificante, deja de ser una obligación. Gente que se ha ganado la vida y ha contribuido a la sociedad en la medida de sus posibilidades, alcanzando así el derecho a disfrutar del esfuerzo realizado durante muchos años. Y por eso cobran pensiones de jubilación, que nadie les regala graciosamente sino que es resultado directo de sus largas vidas laborales y de las aportaciones realizadas durante muchos años.

Congregadas ante el Ayuntamiento de Xàtiva, como sucedió  en muchos otros del país, pretendían hacer ver su justificado cabreo ante la subida de un ridículo 0’25 % de su pensión que puede llegar a suponer en el mejor de los casos, dos euros mensuales. Tan macanudo importe se presta a muchas bromas y chirigotas, pero lo cierto es que no tiene nada de gracia que por cuarto año consecutivo la pensión suba menos que ese puñetero IPC que señala el precio de las cosas y siempre supera las subidas  haciendo que la nómina o pensión se queden cada vez más cortas e impongan penurias derivadas de los excesos ajenos.

La OCDE advierte de que en España peligran las pensiones “decentes” aunque se olvida de las indecentes que también existen y también peligran como las pensiones de viudedad, que perciben mujeres en el 82% de los casos y cuya mísera cuantía hace de ellas un insulto más que una pensión imponiendo a sus “beneficiarias” la pobreza como compañía no deseada. Muchas mujeres perciben además, las llamadas pensiones no contributivas, porque su aportación laboral se ha dado en lo que se llama la economía informal, esa que sostiene el mundo pero no tiene regulación, ni reconocimiento, ni recompensa.

Todas peligran porque la llamada hucha de las pensiones ha sido metódicamente desvalijada, año tras año, lo que es motivo de auténtica preocupación. Sobre todo teniendo en cuenta que según el propio gobierno, el número de españoles mayores de 64 años se duplicará en las próximas cuatro décadas. En pocas palabras que esto no pinta nada bien.

La muy preocupante conclusión es que si las pensiones de hoy son una mierda como han sido calificadas con acierto aunque con poca elegancia, las del futuro no parecen gozar de buena salud, sino todo lo contrario. Y permitir que esta bola siga rodando, aceptando que las pensiones acaben siendo limosnas y que el sistema quiebre, dejando a cada cual que se apañe como pueda es un escenario que produce verdadero pánico.

Se impone quitarles de las manos la llave de la caja a los actuales gestores ante su inexcusable mala gestión y garantizar que quienes los sustituyan apuesten con firmeza por la calidad y la sostenibilidad del sistema público de pensiones, defendiendo la justicia social hasta sus últimas consecuencias

NO HAY JUGUETES SEXISTAS

No hay juguetes sexistas, sino gente adulta empeñada en decirles a las niñas y a los niños cómo y con qué han de jugar.  O folletos comerciales que parecen libros de instrucciones donde se prescribe a cada menor, según el sexo con el que haya venido al mundo,  el juguete que le conviene, prohibiendo terminantemente disfrutar con el  que no corresponda.

Tiene que ser terrible, si es que tenemos capacidad de imaginarlo, ser varón, pequeñito pero con personalidad,  y tener una extremada afición a jugar con muñecas o a pintarse las uñas de mil colores. Agobiante es,  a edades en que  la elección de colores  es tan importante,  ser fan del color rosa y sentirse literalmente enterrado bajo el azul celeste que conviene a los chicos. O ser niñita con pasión por tocar  la batería, y no la de cocina.  Porque nadie respeta esas preferencias que son tratadas como una amenaza para el triunfo social y personal de la inocente criatura.

 

Somos tan reiterativos  los adultos en nuestros errores y prejuicios…Nos repiten continuamente, y lo olvidamos con toda facilidad,   que el juego forja a las criaturas, que les enseña su lugar en el mundo, que les hace apreciar sus capacidades y talentos…Sabemos que machacar al machismo implica la no imposición de roles y estereotipos que empiezan por los colores, siguen con las aficiones y acaban con las profesiones. Tu, piloto. Ella, enfermera.

Pero nos empeñamos en olvidar que no son cuestiones menores, ni banales porque la niña a la que se educa para ser princesa, tendrá menos defensas ante quien quiera encerrarla en una jaula de oro. O el chiquitín al que se le haga creer que los hombres siempre  mandan y logran lo que quieren, porque son fuertes y triunfadores,  acabará creyendo que las niñas  no tienen derecho a disfrutar de la vida y los derechos que a él sí que están destinados.

Exigimos educación en igualdad con pasión y reiteración. Y luego olvidamos rápidamente que las criaturas no viven en una burbuja  sino en sociedad, educados por  la tribu, que es quien envía  mensajes machacones que conforman nuestra forma de ser y de relacionarnos. Por eso deberíamos  aprovechar el juego y la cultura del regalo para  educar en los  valores que defendemos a muerte ante cada víctima de la violencia machista. Sin imponer juegos, ni  prohibir a nadie la libre expresión de sus preferencias, sino al contrario, neutralizando esas miradas maliciosas que, a veces,  reciben las criaturas que juegan a lo que les da la gana, sin que les importe en absoluto llevar bragas o calzoncillos.

Es lo mismo que  sucede con las palabras, con el lenguaje que utilizamos. Nos resultan pesadas, a veces insufribles,  esas maníacas  que insisten, persisten y nunca desisten de exigir un lenguaje igualitario que nombre a las mujeres. Esas,  que parecen obsesionadas  con ese masculino lingüístico que les quita el sueño, cuando en realidad (se dice uno)   siempre hemos hablado así. Y no se quiere ver que contra el machismo solo funciona la igualdad. Una igualdad por la que se ha de apostar de forma permanente, sin que valgan excepciones o renuncias. Que se ignora especialmente a la hora de hablar, porque hablando construimos la  realidad, y si en ésta no tienen cabida las mujeres, malamente podrán ser reconocidas como seres humanos de iguales derechos.

SIN PERDÓN

Si su hija saliera en los papeles porque un malnacido la asesinó a cualquiera le herviría la sangre y sentiría una pena tan grande como su deseo de haber hecho lo posible para evitar su muerte.

Si un hombre le quitara la vida a su hermana, a su madre o a su amiga, habría muchas preguntas que hacer, la mayoría de las cuales no tendrían respuesta. Pero sobre todo se preguntaría sobre los porqués, sobre las razones por las que, a pesar de los avisos o de la ausencia de ellos, nadie vio nada, ni dijo nada, ni siquiera usted que tanto la quería.

Si se mira a la cara a las criaturas que han quedado huérfanas, casi 200 en los últimos cinco años por culpa de la violencia machista el corazón se encoge y se dispara la rabia pensando que han sido tragedias anunciadas que no se supieron evitar.

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La violencia machista no es una canción de moda. Ni siquiera es una canción. Es un responso que se canta a las mujeres cuando se las mata por el hecho de serlo. Cuyas causas se siembran desde la niñez, con estereotipos y prejuicios en apariencia inofensivos. Que se cultivan en la adolescencia cuando se asfixia a las jóvenes con corsés estéticos y sólo se les proponen a ellos modelos masculinos duros e insensibles. Se instala en la madurez, cuando se asume tranquilamente que las mujeres están hechas de otra pasta. Una pasta diferente y de menor calidad, que les asigna menos derechos y les arrebata el privilegio básico de elegir la vida que quieren vivir. Y aunque muy pocos defiendan a gritos la íntima creencia de que las mujeres sean seres de inferior categoría, necesitados de tutela, susceptibles de control y carentes de poder, lo cierto es que muchos comportamientos responden de hecho a esa idea. Véase algunos juicios y comentarios en relación al proceso de Pamplona contra esos cinco individuos que armados de drogas y de malas intenciones fueron de caza hace tres años convencidos de su derecho a agredir a la mujer que eligieran.

La violencia machista se produce porque es necesaria. Sirve para mantener e imponer ese asimétrico status de las mujeres. Es cierto que hay más muchas más personas que la rechazan frente a quienes la ejercen. Pero a éstas las ayuda un cierto sentimiento de resignación e impotencia, a veces hasta de incredulidad, que impide compartir la urgencia de protegerlas para que sobrevivan. Y en ese limbo de apatía e indolencia, los agresores se enrocan en sus miserables razones y sienten impunes para lastimar a las mujeres.

Por eso, la actuación contundente y explícita de toda la sociedad es imprescindible para desmontar los barrotes que encarcelan a las mujeres y las dejan a merced de sus verdugos. Si las mujeres acaban en ese encierro vital es porque nadie les abrió los ojos, les hizo ver las señales y las advirtió del triste final anunciado de esa relación. Si no huyen, es porque tienen miedo, se sienten solas y a veces tienen criaturas a las que no abandonarían nunca. Un apoyo simbólico no es garantía de que superar el miedo no tendrá un precio demasiado alto. Si acaban muertas, es porque no son suficientes los procedimientos y mecanismos que deberían garantizar su supervivencia. Y ese error, es una tragedia social que no debería tener perdón.

Si no hay perdón para los agresores, tampoco lo debería haber para las complicidades pasivas ni para un sistema que no remedia con diligencia sus carencias, porque por esos agujeros se escapa la vida de las mujeres.

SOBRE ACUERDOS NECESARIOS Y MEJORABLES.

A día de hoy, están sobre la mesa  dos acuerdos importantes que recogen medidas contra la violencia machista. Uno es el Pacto Estatal contra la violencia de género, que está en fase de consultas con CCAA , Ayuntamientos y sociedad civil, en base a las 213 medidas propuestas por la Subcomisión de Igualdad del Congreso de los Diputados tras 11 meses de trabajo y 66 comparecencias donde han sido oídas personas y entidades expertas.

El otro es el Pacto valenciano contra la violencia machista y de género suscrito el 18 de Septiembre por 63 entidades, asociaciones y responsables que abarcan desde la patronal y Sindicatos,  a los Colegios profesionales implicados, pasando por los Ayuntamientos, Cuerpos de Seguridad , asociaciones de mujeres y , es evidente, la propia Administración valenciana.

SUMATE

Son dos acuerdos de diferente índole, ya que el primero es un compromiso político que el Gobierno del Estado  piensa adoptar y el segundo, es un acuerdo social entre las diferentes agentes implicados, en el que la Administración valenciana ha actuado como elemento dinamizador aunque también ha suscrito compromisos de gran envergadura.

Habría que resaltar en primer lugar que la existencia de ambos acuerdos no es casual. Responde, entre otros factores,  a la presión en las calle de las mujeres y  de sus asociaciones que tras años de lucha sorda y constante para visualizar y conseguir complicidades sociales, dieron un paso cualitativo de gran importancia concentrando sus demandas en un Pacto de estado que integrara una serie de medidas, imprescindibles y evidentes para  interrumpir la sangrienta lista de mujeres asesinadas mes tras mes.

Por eso razón se convocaron y realizaron movilizaciones de gran alcance, como el 7N que ocupó las calles de Madrid con gente llegada de todos los puntos del Estado y que tuvo como reivindicación central el Pacto de Estado que ahora está a punto de concluirse. Otras convocatorias, como el 19J ocupando más de 150 Ayuntamientos para exigir un incremente de la dotación presupuestaria para la lucha contra la violencia de género, fueron también señal inequívoca de que las mujeres y sus asociaciones no estaban dispuestas a la resignación y la paciencia. Porque ya se había superado con creces la etapa de minutos de silencio y dolientes concentraciones y había llegado la hora de exigir soluciones, medidas operativas y consensuadas, ajenas al mercadeo político  y dotadas de consignación presupuestaria. Medidas, en resumen  que fueran capaces de dar solución y no compasión.

Ahora las mismas asociaciones y en general toda la ciudadanía que mostró su rechazo y su exigencia de soluciones, tiene un doble desafío. Por un lado, desde la responsabilidad y el compromiso  ha de conocer y evaluar ambos acuerdos para llegar a conclusiones justificadas sobre su validez y efectividad.  Esta es la razón que fundamenta la Jornada que Alerta Feminista ha organizado el 4 de Noviembre en Valencia, centrada en la explicación y valoración colectiva de ambos acuerdos.

Por otro lado,  más allá de reivindicar las mejoras que considere,  ha de mantener la presión y la fiscalización que garantice la aplicación del conjunto de medidas estipuladas.

No sería en absoluto extraño que tras el momento de gloria que supone la publicitación del Pacto, del avance que sus medidas suponen, se produjera desde los ámbitos de poder, un gran silencio, un gran vacío que diera lugar a  una interminable demora en su aplicación. Cierto es que nunca es aconsejable la precipitación y que los tiempos de la Administración son lentos y parsimoniosos. Pero también es cierto que no se luchado tanto, ni recibido tan buenas palabras como para consentir ahora que las medidas acordadas no tengan más realidad que el papel en que fueron escritas.

El Pacto Estatal ya presenta de entrada un interrogante preocupante en lo que se refiere a su financiación.  Porque si bien se presentó en sociedad, alardeando de su financiación, nada menos que mil millones de euros en 5 años, lo cierto es que en 2018, primer año de aplicación del Plan, no parece que se vayan a dar los pasos necesarios para hacer realidad dicha promesa. Siendo previsible la prórroga de los Presupuestos  del 2017 , se requeriría una modificación presupuestaria para hacerla realidad. Y no hay señales, ni movimiento en este sentido.

Por ello, y en general, como procedimiento habitual si se aspira no sólo a la denuncia sino a la transformación de una realidad incompetente y pasiva que ya resulta insoportable, hace falta un marcaje riguroso, una vigilancia extrema para que lleguen a buen término las medidas propuestas  en los plazos fijados y con los procedimientos necesarios.

Salimos a la calle el 7N en demanda de un Pacto útil y eficaz,  hartas de mentiras, de dilaciones, de promesas incumplidas. Igualmente el 19 J y también,  muchos más días en que ha habido concentraciones en multitud de localidades para leer desde la rabia y la indignación  nombres de mujeres y criaturas que ya no están. El proceso para la elaboración de estos Acuerdos ha sido largo y doloroso porque cualquier plazo es demasiado largo para ofrecer esperanza a quienes continúan sin ver que se adoptan  medidas  con las garantías suficientes  para   poner a salvo sus vidas.

No es posible pues la decepción, ni el incumplimiento.  Por eso, más que nunca y como siempre,  es necesaria la presión ciudadana de las mujeres y sus asociaciones. Más que nunca hay que apostar por la vida. Por una vida digna  para todas las mujeres. Porque no hemos nacido mujeres para que nos maten por serlo.

PACTOS FIRMADOS PARA CUMPLIRLOS

En el pasado Pleno el Ayuntamiento de Xàtiva, como pasará en otros muchos sitios, suscribió el Pacto valenciano contra la violencia machista. Vaya por delante que no lo aprobó, como se tituló la noticia, sino que lo suscribió, porque aprobado ya está por la plana mayor del poder político, los agentes sociales, entidades y plataformas, Universidades, colegios profesionales, ONGs, Fuerzas de seguridad y así hasta sumar 63 actores y actrices participantes en la elaboración de este pacto. De lo que se trata ahora es de adherirse desde la responsabilidad, como obligación libremente asumida haciendo propios los compromisos y medidas que allí se plantean

El pacto valenciano es un acuerdo, un pacto social promovido desde el gobierno valenciano, que pretende que cada cual ponga su grano o su saco de arena, según proceda, para contribuir a aislar y destruir el machismo.

Su valor radica en que ha sido consensuado con todas las partes que de alguna forma intervienen en el proceso de prevención, detección, atención y protección de las mujeres víctimas de violencia de género, o que tienen un papel esencial en su supervivencia facilitando medios y recursos. Su riesgo es el incumplimiento, realidad tristemente habitual de este tipo de acuerdos, pasado su momento de gloria mediática.

El Ayuntamiento de Xàtiva por unanimidad suscribió dicho pacto. Y hay que celebrarlo, pues sería intolerable la desvinculación de una apuesta social compartida de esta envergadura. Sin embargo, suscribir declaraciones o manifiestos de condena contra la violencia de género, siendo acción muy necesaria por lo que tiene de enviar un mensaje nítido y sin fisuras a la sociedad, ha demostrado también su inutilidad para frenar, por si misma, la violencia machista.  Ilustración. Una mano firmando un contrato. Contratación. Trabajo.

Se requiere pues, un paso más allá que consiste en el desarrollo y aplicación de las medidas contenidas en el pacto. En este caso de las que competen a los Ayuntamientos que son 27, lo que supone más de un 9 % del total del pacto.

Entre ellas, algunas ya están en marcha en Xàtiva, lo que constata el interés y sensibilidad del actual Gobierno de la ciudad. Otras, ciertamente están formuladas con cierto grado de ambigüedad, lo que exige un esfuerzo suplementario para concretar su aplicación. Pero también hay otras cuyo cumplimiento requiere con claridad meridiana una acción concreta que implica la creación o modificación de normativas y procedimientos.

Así sucede, por ejemplo, con la medida que obliga a reservar para las mujeres un 30% de plazas en las oposiciones a Policía local. O la que insta a tomar medidas que garanticen el anonimato en los padrones municipales de las mujeres y sus criaturas para evitar su localización. No admite dudas la medida que plantea la bonificación del 100 % del IBI de la parte de la vivienda que sea propiedad de las mujeres víctimas de violencia si comparte su posesión con el agresor. O la que prevee bonificaciones totales o parciales en el acceso al ocio educativo y deportivo de las mujeres y sus criaturas, como XATEBA ha reclamado en sus alegaciones a las ordenanzas fiscales.

También es clara la medida que insta a los municipios a analizar sus recursos y procesos de intervención para detectar fortalezas y debilidades, que viene a ser el antecedente a dotarse de un Plan Integral contra la violencia, del que Xàtiva todavía carece. El Pacto también afectará áreas tan sensibles como la del presupuesto, que deberá ser blindado y aumentado,

Son medidas contra la violencia machista que incrementan considerablemente la efectividad de las concentraciones y minutos de silencio habituales. Para determinarlas se ha buscado el necesario consenso social. Ahora solo hace falta que salten del papel a la realidad.

NIÑAS AL PODER

Esta pasada semana se celebró el día de la Niña auspiciado por la ONU con el objetivo de reconocer los derechos de las niñas y los problemas excepcionales que las niñas confrontan en todo el mundo.NIÑAS2

Antes de alguno se soliviante y reclame indignado el Día del Niño, del Viejo, del Adolescente y del recién nacido, vendría bien recordar algunos de esos problemas excepcionales que las niñas del mundo tienen que enfrentar.

Según la OMS, que no tienen nada de partidista ni feminista, 1/3 de todas las niñas del mundo afirma que su primera relación sexual fue una violación y a día de hoy, 7’5 millones de mujeres de todo el mundo son casadas cada año contra su voluntad. Por eso y no por otra razón a día de hay cerca de 700 millones de mujeres están casadas con quien no eligieron sin posibilidad alguna de escapar de una condena que no han hecho nada por merecer.

Dice la ONU que cada 10 minutos, en alguna parte del mundo, que no es obligatoriamente el Tercer Mundo, ni los países subdesarrollados, una adolescente pierde la vida a causa de la violencia sexual (violaciones, trafico y esclavitud sexual, secuestros). Porque esas cosas no pasan en las películas, para lucimiento del superman de turno, sino que suceden en la vida real, donde superman no existe y las historias son tan duras y crueles que la ficción no llega nunca a retratarlas en toda su dimensión.

Por su parte, ONU MUJERES, que sí que es una agencia gubernamental especializada en investigar y analizar de la situación de las mujeres, afirma que 2600 millones de mujeres y niñas viven en países donde la violación en el matrimonio NO esta penalizada. De hecho, solo conlleva castigo expreso en 52 países de todo el mundo así que en los restantes, las mujeres tienen que aceptar la amarga experiencia, que en nuestra bendita sociedad nos parece repugnante y absolutamente inadmisible, como una posibilidad que forma parte de su identidad de mujer

Por último no se puede dejar de señalar que hay 133 millones de niñas en 29 países de Africa y Oriente Medio que han sido sometidas a la mutilación genital femenina. Una “operación” que no tiene nada de cirugía ni de protección de la salud, sino que es una forma de agresión, especialmente cruel y dolorosa, que se practica a las mujeres y que hace peligrar su vida, causa graves secuelas y se hace con el único fin de prepararlas para que puedan ser elegidas por los hombres.

Son muchas cifras y muchos millones, si. Es un bosque tan grande, que quienes estamos ubicados en una cómoda sombra no somos capaces de imaginarlo. Pero son personas, todas ellas son personas que nacieron con derechos que se les niegan metódicamente.

Nosotros conocemos a niñas, que despiertan cada día entre algodones, Que son queridas, atendidas, cuidadas. A las que educamos para que ocupen en la vida el lugar que deseen. A las que intentamos librar de peligros y amenazas. Nuestras niñas nacen en un lugar infinitamente menos cruel que el que existe en otros lugares del mundo. Es cierto.

Pero , no obstante, también ellas tienen pruebas que superar. Y lo importante no es que vistan de rosa o con falda, que también, sino que esta sociedad desarrollada donde en teoría se vive en igualdad no les haga trampas para que pierdan la partida de su vida.

Porque podría pasar que de tanto repetírselo, entendieran que necesitan ser lindas y guapas para progresar y se convirtieran en esclavas de su imagen. Podría ser que aprendieran que son seres incompletos que necesitan de un ser masculino que las complete y de sentido a sus vidas. Y que se queden esperándolo hasta la eternidad.

Podría suceder que no encuentren ayuda, apoyo o medios para ser aquello que quieren ser. Y que tengan que sacrificar su vocación y olvidar sus talentos para poder ocuparse en aquello que realmente quieren. No sería raro que encontraran un trabajo donde sus compañeros varones cobraran mejor salario por el mismo trabajo. O donde han de someterse a rangos y jerarquías que siempre les pasan por encima. Pudiera ser que les tocara vivir reventadas por la obligación de sacar adelante sus familias y mantener su estatus laboral. También podría pasar que las agredieran sexualmente o que las acosara un jefe baboso en su lugar de trabajo. Pasa muy a menudo, aunque se dice poco.

En fin, en su inmensa mayoría nuestras niñas no serán obligadas a casarse con un desconocido, ni mutiladas genitalmente, ni deberán prostituirse o serán objeto de trata como si fueran animales. No pasará eso, es verdad y nos alegramos por ello. Pero con todo, habrán de afrontar miserias y amenazas que deberán superar, por ser niñas, por ser mujeres.

De ahí el Día de la Niña, cuya celebración por estos motivos, ojalá algún día deje de tener sentido