Categoría: igualdad

SAN VIOLENTÍN

Andan las feministas alborotadas porque no contentas con estar organizando una huelga feminista que el 8M haga retumbar las calles de este país, pretenden además, a modo de aperitivo, organizar lo que algunas llaman el Día de San Violentín.

suspendido s valentinSan Violentín es alguien a quien todos conocemos aunque quizás con otro nombre. Es un tipo bajito y rollizo, que suele andar medio desnudo o con un fardo entre las piernas, a modo de pañales. Tiene alas, pero no es una compresa. Va armado con un arco y unas flechas. Ofrece en resumen una apariencia simpática, casi tierna bajo la que traslada, según han descubierto estas mujeres tan observadores, una oferta tramposa y muy peligrosa.

Si se ha hecho tan famoso es, obviamente, porque tras su apariencia dulzona y pasteleada, se hinchan los bolsillos multitud de negocios más o menos lícitos que, siguiendo la ley de la oferta y la demanda, saben que para que sus ofertas triunfen hay que encender la llama de la demanda. Y nadie mejor para la campaña publicitaria que esta criatura que predica que el amor es más grande cuanto más caro es el regalo que se hace en esta fecha a la persona elegida.

Por eso, el angelito gordo acompañado de lemas más o menos cursis, aparece en anuncios y slogans desde donde pueda convencernos de que compremos brillantes, perfumes, flores o ropa interior. Hasta ahí, nada diferente a lo que suele pasar con otros individuos similares, como Papa Noel, exótico inmigrante que vende más que la castañera de toda la vida, o como otros festejos como Halloween que permiten hacer más caja que celebrar la fiesta de Todos los Santos, por muy santos que éstos sean.

El problema es que este angelito dispara flechas que matan de verdad. Porque en el fondo de su discurso en pro del amor absoluto y la fidelidad eterna subsisten mensajes que resultan letales para algunas mujeres y son origen de tristísimas experiencias sentimentales para las personas en general.

Y es que hay cosas que no admiten bromas. Predicar que el amor es ciego, es garantizar que muchas mujeres ignoren inequívocas señales de que ese hombre no merece su atención. Afirmar que el amor todo lo puede, es condicionar a otras muchas a echar a perder su vida, a veces literalmente, esperando que cambien hombres que no tienen ninguna intención de hacerlo.

Cantar al amor eterno es ignorar que los seres humanos tienen derecho a evolucionar a lo largo de su vida, cambiándolo todo, desde su apariencia a sus sentimientos. Imponer un único modelo de amor es uniformar un sentimiento que por definición no tiene reglas y cada cual vive a su manera, sin encajar en ese molde prefabricado de miradas húmedas y sonrisas embobadas.

Y para acabar, está por demostrar que la pareja sea un requisito obligatorio para que las personas puedan ser felices, porque en el siglo XXI, la realidad es que se puede ser mujer completa, feliz y con una vida plena aunque no se tenga pareja y se comparta vivienda con un canario. Una certeza que nos ha costado adquirir, machacadas durante siglos con ese peligroso mito de la media naranja a la que hemos buscado sin descanso, forzando elecciones a veces muy desafortunadas.

Por todo ello, en el día de San Valentín, no pasa nada por hacer un generoso regalo a la pareja si uno la tiene y la disfruta porque es una relación placentera y productiva. Pero en caso contrario, es la oportunidad, la coartada perfecta para hacerse un autoregalo, para recordar que, en realidad, el único amor imprescindible es el amor propio.

FEMINAZIS Y KALE BORROKA

Esta misma semana  muchas personas se reunieron ante las puertas de su  Ayuntamiento. Parecían gente normal, civilizada, pero algunos, desde las tierras del Sur, les llamaron “feminazis” practicantes de la kale borroka, lo cual puede resultar ciertamente algo preocupante, a estas alturas y en estas latitudes.

feminazis 2

Lo cierto es que “feminazis”  es un término utilizado en sentido peyorativo en contra del feminismo argumentando que el feminismo no busca la igualdad entre hombres y mujeres sino la supremacía femenina. Dado que  es seguro que una encuesta entre las personas asistentes hubiera dado abrumadora mayoría a quienes apuestan por la igualdad de derechos sin ningún tipo de privilegios, el término resulta claramente inapropiado y se convierte en insulto y descalificación gratuita.

Lo de la kale borroka es todavía más cómico, porque considerar que esa ciudadanía tan pacifica como respetable practica esta forma de lucha, de  connotaciones tan rechazables,   es más bien incongruente. Aunque también es cierto que su traducción literal, lucha en la calle, no es totalmente ajena a los planteamientos que entienden que es en la calle donde se pelean los derechos y se denuncian las injusticias, aunque siempre, por supuesto, con respeto  al mobiliario  público y a las normas de urbanidad.

En conclusión, ningún feminazi y nada de kale borroka en la calles de tantas ciudades. Solo gente preocupada e interesada en manifestar que ante discursos basados  casi en el odio al diferente, al vulnerable,  no hay intención de callar y otorgar ningún tipo de concesión que nos haga retroceder unas cuantas décadas.

Y es que este país tiene una tendencia innata a mirar por el retrovisor y añorar tiempos pasados., en una especie de “Cuéntame” permanente. Sucede que es demasiado habitual dar tres pasos adelante y uno atrás, haciendo retroceder  los avances que nos convierten en un país moderno que habitamos con orgullo.

 Pasó, por ejemplo, con la libertad de expresión que parecía ya un derecho reconocido y consolidado, pero se cuestiona de repente con una Ley que implica  el retorno a una época negra donde las opiniones debían ser uniformes y el pensamiento único.

O con el derecho a formar familias diferentes,  sin meterse en la cama de nadie,  un reconocimiento  que nos etiquetó como país pionero en el respeto a la diversidad y ahora se vuelve a poner en duda.

O con la interpretación de la Historia, que es una y no veintiuna, y parecía ya ofrecer un relato indiscutible, que sin embargo quienes discuten  la Ley de  memoria histórica quieren seguir negando.

Y sobre todo con los derechos de las mujeres, que el pasado año ocuparon las calles de todo un país que se declaró feminista en una demostración de potencia transformadora que conmovió conciencias, en una fiesta de la democracia y la convivencia que unió,  y mira que eso es difícil, a todo el personal patrio, indiferentemente de su ubicación  política o ideológica, edad, raza y  clase social. Pero hoy se proponen medidas que son toda una declaración de guerra y se disfrazan con lazos, siempre de color rosa.

Somos un país lleno de demonios que emergen a poco que se lo permitamos. Con una preocupante bipolaridad que igual nos hace ser libertarios, generosos y modernos como nos convierte en personajes autoritarios, mezquinos y muy rancios. Somos a veces de vísceras, y otras,  puro corazón. Ojalá en esa batalla de las ideas y las emociones, identifiquemos con claridad  las voces tenemos que ahogar porque solo nos llevan al odio y la infelicidad.

ESCLAVAS

Esclavas son quienes trabajan a cambio de nada o de muy poco. Se supone que ya no hay. Es creencia generalizada que la Humanidad ha ido progresando y superando realidades que hoy consideramos vergonzosas y degradantes.

Banksys Maid. Camden North London.Pero a nadie choca y esta perfectamente normalizado que en nuestras casas entren mujeres que sustituyen a las que allí viven cuando salen cada mañana a defender su puesto laboral con uñas y dientes, dado lo difícil que ha sido en mucho casos conseguirlo y lo complicado que es mantenerlo.  Hoy son residuales las mujeres que entienden que su supervivencia debe correr a cargo de persona ajena que las mantenga.

Sin embargo queda oculto el hecho de que su derecho a trabajar se sustenta en  que otras mujeres entren en sus casas para hacerse cargo del rol que les sigue siendo adjudicado casi en exclusiva: el  cuidado de menores y dependientes y las tareas domésticas en general. La corresponsabilidad sigue siendo, excepto honrosas excepciones, un concepto bastante teórico pero atender debidamente a las criaturas menores de 3 años es una responsabilidad ineludible. Y solo el 8  % de ellas tienen plaza pública en escuela infantil.

Las esclavas del siglo XXI  no son  un colectivo minoritario. Hay cerca de 700.000 en todo el Estado, el 80% de ellas de otras nacionalidades. Aunque sólo 420.000 están dadas de alta en la Seguridad Social, a pesar de que es obligatorio desde 2012.   Su salario cuando trabajan a tiempo completo es hasta el 40% menor que el de cualquier otro trabajador, lo que no es una brecha salarial sino un precipicio,  aunque, ciertamente,  la mayoría de ellas trabajan a tiempo parcial. Son esclavas porque su salario es indigno y la regulación de sus condiciones de trabajo inexistentes. Nadie ha establecido sus horarios, sus vacaciones, sus descansos. No  tienen derecho a la prestación por desempleo. Cuando se jubilan sus pensiones son todavía más ridículas que las del resto: 520 euros/mes

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) suscribió en 2011 un Convenio, el 189,  que es un acuerdo de mínimos, reconociendo que el trabajo doméstico sigue siendo infravalorado e invisible, realizado principalmente por mujeres, muchas de las cuales son migrantes o forman parte de comunidades desfavorecidas, por lo que son más vulnerables a la discriminación con respecto a las condiciones de trabajo, así como a abusos de sus derechos humanos. Todos los países debían suscribirlo y llevar adelante las medidas que les garantizaran  dignidad y respeto en todos los países. Diecisiete ya lo han hecho,  pero el gobierno español del PP pidió prórroga. Y se la dieron, porque se comprometió a que en 2018, asumiría el Convenio con todas sus consecuencias. Pero al mentiroso como al cojo se le pilla siempre, y llegada la fecha, el Partido Popular, introdujo en los Presupuestos Generales del Estado una enmienda ,la 667, que pide más prórroga, en concreto 4 años más,  hasta el 2023, para reconocer unos derechos indiscutibles y mejorar una realidad laboral francamente insoportable.

Esa enmienda ha de ser derogada . Todas las personas decentes han de empeñarse en ello asumiendo su responsabilidad colectiva.  Porque hasta que las Empleadas de Hogar (ciertamente siempre en femenino,  porque mujeres son el 99 por cien de ellas), al igual que las Kellys o las trabajadoras de la fresa,  no obtengan un estatus de dignidad profesional equivalente al del resto de la clase trabajadora,  se está autorizando una realidad inmoral y escandalosa que comulga mal con las proclamas del 8 de Marzo más feminista de nuestra historia y la avalancha de épicas declaraciones a favor de la igualdad. No nos hagan poesía. Reconozcan nuestros derechos.

EL ARMARIO

Quienes se escondían en el armario, no era por gusto, sino muy a disgusto. El armario es un sitio pequeño y oscuro y muy, muy solitario. Pero cuando dentro, la persona se encuentra segura y protegida y no se siente amenazada ni perseguida, se convierte en un triste lugar, ciertamente, pero infinitamente mejor que la intemperie.

En este país, salir del armario ha significado  durante mucho tiempo, afrontar una vida de segunda, llena de prejuicios, soportando la ignorancia, la maledicencia, la mezquindad y la crueldad de una sociedad que asfixiaba hasta la muerte a quien se atreviera a ser diferente y mostrarlo  sin complejos y sin vergüenza, que es algo impropio de quien no tiene nada que esconder.

Ser, o mejor dicho, reconocer públicamente la condición de gay, lesbiana, transexual o cualquier otra identidad que no fuera la heterosexual, era comprar un billete seguro hacia la exclusión y el señalamiento social. Sólo había un modelo aceptable y aceptado, y todo lo demás significaba sufrir la condena colectiva, eterna y sin posibilidad de redención, que te colocaba fuera del mundo merecedor de respeto y consideración.

Quienes piensen que es exageración, sobre todo generaciones jóvenes con escasa información o generaciones más veteranas de escasa memoria, deberían saber o recordar,  que lo que hoy  se acepta con  mayoritaria y afortunada normalidad  fue causa, hasta hace escasos años, de mucho dolor y sufrimiento. Muchas  personas, mujeres y hombres, debieron negar y renegar de su orientación sexual hasta la propia autodestrucción, antes de correr el riesgo de ser quemados en la hoguera del puritanismo hipócrita y cruel.

En otros países,  no hay que engañarse era y es todavía más arriesgado porque allí la condición sexual puede ser causa de durísimo castigo o, incluso de muerte. Hasta en 79 países es delito la relación sexual entre personas del mismo sexo, siendo en siete de ellos  motivo de pena de muerte.

Pero en sociedades que se decían civilizadas y respetuosas con los derechos de las personas, pero que lo hacían con la boca pequeña y mentirosa de quien dice lo que no piensa, también las personas  diferentes sufrían un castigo tácito y encubierto que las despojaba de su dignidad y de su autoestima. Y lo hacía de forma especialmente cruel y mezquina desde la ridiculización y el estereotipo más negativo, que convertía en depravación y vicio ajeno, lo que no era más que la propia mirada, sucia e indecente.

El 28 de Junio se celebra el Día del Orgullo Gay, más necesario que nunca para limpiar tanta suciedad acumulada en el cerebro de los que más puros de corazón se consideran.

En Rusia aprueban leyes que prohíben “la propaganda de las relaciones sexuales no tradicionales” que en la práctica suponen que los homosexuales no pueden organizar actos ni protestas en público, ni tampoco utilizar los medios de comunicación. En Hungría recientemente, prohibieron el musical Billy Elliot por inducir a la homosexualidad, una extraña decisión casi imposible de entender por un ser humano normal. En Valencia, hace pocos días dos mujeres fueron insultadas por hacer visible su orientación sexual. Parece que la asignatura  no está aprobada y el progreso es insuficiente.

Quizás el Día del Orgullo sea, con el tiempo, la ocasión de mostrar orgullo por formar parte de una sociedad a la que sea indiferente el sexo de las personas que se aman.

DE GOLONDRINAS Y PIEDRAS

Una golondrina no hace verano y “tota pedra fa paret”. Dos dichos muy dichos, en dos lenguas diferentes, que se contradicen flagrantemente. O quizás no, porque ambos son ciertos aunque, eso sí, según circunstancias. GOLONDRINA

Acoger a 629 personas cuyas vidas estaban en peligro es sin duda un hecho a celebrar. Sin reticencias, ni lecturas sesgadas, ni felicitaciones con la boca pequeña. Es un triunfo sin paliativos de la solidaridad que no tiene nada que ver con el buenismo, como algunos pretenden hacer ver. El hecho es que esas personas hoy respiran como resultado de una decisión política, diferente a otras que hubieran condicionado un final mucho más triste y habitual. “Tota pedra fa paret”.

Sin embargo, el rescate de las personas del Aquarius es una golondrina que no trae el verano de la vida, teniendo en cuenta que sólo en 2017 llegaron a este país más de 22.000 personas que prefirieron arriesgarse a la terrible muerte en el mar, que afrontar la inseguridad de sus propias ciudades. Cerca de nuestras costas se produjeron más del 20 % de las muertes por esta causa en todo el planeta. Son muchos cadáveres. Algunos bien a la vista, como el del pequeño Aylan, tan llorado a diferencia de otros anónimos y olvidados.

Las mujeres al poder, celebramos al unísono, porque, efectivamente, es nuestro momento. Quizás porque será difícil hacerlo peor. O porque la situación es tan difícil, que solo ellas parecen atreverse a enfrentarla, aún sabiendo el alto precio que pagarán por sus errores y fracasos. Son Vicepresidentas, Ministras, Alcaldesas… Se postulan para Jefas de la oposición, para Fiscalas Generales… Presiden el Consejo de Estado o dirigen periódicos de gran tirada. Sólo falta que nombraran a alguna Seleccionadora nacional de futbol. Eso sí que dejaría a más de alguno en estado de colapso mental. Sucede a todos los niveles, incluso en Xàtiva, donde una mujer preside por primera vez en toda su historia la Agrupación socialista de la ciudad. “Tota pedra fa paret”.

Pero la mera presencia femenina, siendo imprescindible, no es suficiente para cambiar una sociedad que lleva siglos ignorando y explotando a las mujeres. Eso solo se consigue con una práctica cotidiana, que nunca olvide a las compañeras de viaje que cementaron el camino por el que ellas transitan. Requiere un empeño permanente para conseguir cambios radicales que mejoren las condiciones de vida de todas las mujeres. Exige un tozudo esfuerzo para cambiar la forma de actuar y entender la realidad sustentada en otros valores, otros principios. Eso es el feminismo, una

teoría revolucionaria y transformadora por definición. No la golondrina vistosa que pía bien alto, pero que cuando se va, deja el mismo paisaje.

Esta semana se ha cumplido un año del 19J. Una fecha que pilló a bastantes ocupando los Ayuntamientos de muchas ciudades para reclamar 120 míseros millones de euros reclamados para financiar la lucha contra la violencia machista. En las últimas 48 horas han asesinado a cuatro mujeres más, en Barcelona, Pontevedra, Badalona y Granada.

Es la hora de que lleguen las bandadas de golondrinas, como si fueran los pájaros asesinos de Hitchcock, a exterminar las ideas que arman a los agresores machistas. Como el que asfixió a su mujer dejando 3 criaturas huérfanas.

Es hora de que consigamos muchas piedras, todas las necesarias, para construir el muro que nos defienda de quien es capaz de pegar dos tiros a su mujer tras una discusión. Un muro útil para dejar definitivamente fuera de la sociedad, a las ideas y a las personas que no merecen vivir en compañía de seres humanos porque ellos no lo son.

YA NO SE VENDEN MUJERES

Desde hace unos días este diario (Levante EMV)  que  leen, ha enflaquecido. Pero no es que ande mal de salud, o que se haya puesto a dieta. Es que ha perdido una parte que ciertamente era una excrecencia, una verruga de la que fácilmente se podía prescindir ya que no contribuía en forma alguna al buen funcionamiento de  las constantes vitales de un medio de comunicación  que juega un papel esencial en la sociedad valenciana.

Dese hace unos pocos días, este periódico para satisfacción de muchas personas que nunca lo abrían por las páginas finales,  no publica anuncios por  palabras que fomenten o divulguen la prostitución o el sexismo. Esos anuncios, breves y directos, tan habituales como repulsivos que contenían  ofertas infames y  servicios inaceptables. Esas páginas inacabables,  donde se vendían los cuerpos de las mujeres,  a quienes los quisieran comprar, a un precio bastante asequible para cualquier economía. cosificacion

La prostitución, dejemos los eufemismos,  es una forma de esclavitud, desigualdad y violencia de género, que convierte a la mujer en mercancía que se compra, se vende, se desprecia cuando se estropea o deja de proporcionar beneficio. Y ese tablón de anuncios que todos los días se exponía a la visión pública, no era más que una subasta para que proxenetas, traficantes y en general todos aquellos que se lucran con la industria del sexo, lo tuvieran más fácil para aumentar sus márgenes de beneficios.

La prostitución, hablemos con propiedad,  es un pingüe negocio que ocupa el tercer lugar en términos de beneficios a escala global de todas las economías ilegales. Las mujeres y niñas prostituidas, están  en su gran mayoría en situación irregular o poseen escasísimos recursos económicos o culturales, siendo en su gran mayoría  víctimas de las redes de trata de personas.

Los anuncios de prostitución fueron objeto de un estudio realizado por Rosa Cobo,  profesora de Sociología del Género y directora del Centro de Estudios de Género y Feministas de la Universidad de A Coruña que concluyó que una de las preferencias más acusadas de los demandantes dentro de esta industria del sexo, eran las mujeres embarazadas. Quien piense que hay que facilitar la satisfacción de tal preferencia, que se lo haga mirar.

En 2011 el Consejo de Estado recomendó su supresión  aunque ningún Gobierno quiso mancharse las manos. Antes, en 2007, el Gobierno instó a los periódicos a retirar este tipo de anuncios aunque  estimó que los diarios españoles ingresaban unos 40 millones de euros cada año gracias a la publicidad de prostitución. Lógica y deplorable  la resistencia, máxime cuando no son ilegales, como no lo es prostitución en este país.  La autorregulación que fue la única recomendación adoptada en su día, solo causó efecto en tres medios, la Razón, Público y Avui que eliminaron estos anuncios.

Ahora en  el País valenciano, el acuerdo suscrito entre  Compromís, PSPV y Podemos en relación a   la Ley de Publicidad Institucional impedirá a la Generalitat valenciana contratar publicidad institucional con empresas y medios de comunicación que contengan anuncios de comercio sexual o fomenten la prostitución, mecanismo disuasorio de efectividad manifiesta.

Así se cumple también  el  Pacto autonómico  contra la Violencia de Género y Machista al que todos los partidos se adhirieron en septiembre de 2017 que en su  artículo 17 del cuarto eje se compromete a que «las administraciones públicas valencianas no contratarán y/o subvencionarán medios de comunicación que utilizan la cosificación de las mujeres y la prostitución”

El mejor Gobierno es el que hace lo que promete, el mejor Pacto el que se cumple y el mejor periódico el que no incluye anuncios que ponen en  venta a  seres humanos.

 

 

 

PERDONEN QUE INSISTA

Hay temas sobre los que pesa una especie de ley de punto  final. Por ejemplo, en el asunto  de la Reina de la Fira de Xàtiva existe,    una especie de ley del silencio derivada de la conclusión  del  referéndum realizado  en su día. Su resultado se entiende como una  sentencia divina que impide cualquier replanteamiento o debate posterior, permitiendo cerrar todas las bocas y silenciar cualquier discrepancia. Nadie quiere alcanzar la sabiduría, con una rectificación colectiva.2014-07-22 13.18.12

Cierto es que se realizó una consulta en 2016 en la que 3.984 personas avalaron la existencia de la figura de la Reina.  Algo impensable para quienes entienden con absoluta claridad, que esta figura es hoy anacrónica y prescindible. La figura, se entiende, no la persona que desempeña el papel. En ningún caso se trata, de cuestionar la valía y dignidad de las mujeres que han desempeñado y desempeñarán el puesto, si nadie lo remedia. Así que que nadie ha de pretender convertir el rechazo de la figura de la Reina, en el rechazo a las muchas mujeres que lo han hecho muy requetebién.

La opción ganadora en el referéndum resultó tan increíble porque de ninguna manera encaja con un país que secundó en masa una convocatoria feminista que reivindicaba igualdad y respeto para las mujeres.

Pero las opiniones pueden mutar y avanzar en coherencia con  valores  de igualdad  que consiguen ir triunfando  sobre  prejuicios caducos que poco a poco son erradicados. Y ya se sabe que las feministas y los feministas, que ahora resulta que son mayoría por aquí,  son tercas, incombustibles y nunca olvidan. Y por eso,  es legítimo declararse en rebeldía, y acogerse a la libertad de expresión o lo que queda de ella, para seguir defendiendo  las propias ideas.

Aunque sólo sea  como terapia contra los picores que produce toda la parafernalia sexista que la coronación  conlleva, merece respeto la manifestación de tan honda discrepancia e incluso un esfuerzo añadido para empatizar y comprender a quien no puede callar, a riesgo de reventar.

Lo que se presta a discusión es  la oferta de representación que se hace, sólo a ellas, basada en su condición de mujeres, como objeto ornamental, estéticamente agradable pero vacío de cualquier  contenido.

Opciones  existen, como la de Vilafranca  donde optaron por ejemplo por elegir niña y niño que realizaran estas funciones de representación de la ciudadanía.  O Moncada donde fue una persona intergénero -un tipo de identidad sexual- la que optó y fue elegida a ocupar el puesto. O Gata de Gorgos, donde ejerce esas funciones de representación una pareja perteneciente a una generación que es promesa de futuro.

Resulta difícil comulgar con tradiciones que se pegan puñetazos con el deseo de dejar atrás estereotipos que de ninguna forma favorecen a las mujeres. También era tradición fregotear la ropa en el lavadero, y a ver quien es el guapo que aboga aquí por mantener la costumbre.

 Al mismo tiempo que se preguntó sobre la reina se preguntó sobre los toros y es de suponer que la respuesta obtenida tampoco satisfizo a todo el mundo. Sin embargo hay diferencias importantes entre ambas preguntas ya que es legítimo opinar sobre el trato dado a los animales porque todos lo somos, dicho sea educadamente. Pero, en cambio, los asuntos relativos al papel de las mujeres  en la sociedad,  no deberían ser fruto de ninguna votación, sino determinados desde el respeto absoluto a los derechos básicos de igualdad y no discriminación. Se podría señalar también que la decisión tomada sobre los animales  está en la línea de una sociedad moderna y civilizada, mientras que las mujeres no tuvieron tanta suerte.

NOSOTRAS, LAS MUJERES

Nosotras las mujeres, ya no aguantamos más. Hartas de venir al mundo, a veces con la mala suerte de caer en países donde nos sacrifican antes de nacer, porque somos bocas que no producen y que hay que alimentar. O donde nos casan en plena infancia, o nos mutilan o nos venden para el placer ajeno usando nuestros cuerpos sin permiso, sin preguntas, sin compasión.

Hartas de venir al mundo para parir criaturas como conejas como obligación impuesta por intereses ajenos. O para no parirlas porque no vamos a poder sacarlos adelante. O para hacerlo por encargo como negocio que a otros produce dividendos, a costa de convertir nuestro cuerpo en mercancía, en campo de batalla, en maquinaria de producción.el dia que

Hartas de un mercado laboral difícil para cualquiera, pero especialmente para nosotras a quien nos cierra la puerta en las narices a pesar de nuestra sobrada cualificación. Que nos ofrece salarios de miseria, doblemente humillantes porque son de cuantía inferior a los que otros perciben por trabajos de igual valor. Que debemos siempre demostrar el doble para conseguir la mitad, alcanzar siempre la excelencia y nunca, jamás sentirnos integrantes de pleno derecho del mundo laboral, sino sólo invitadas generosamente tratadas y por ello permanentemente agradecidas.

Ya no podemos más. Hartas de desempeñar unas funciones perfectamente delimitadas, absolutamente esenciales y completamente invisibilizadas. No podemos con jornadas dobles y triples. Dentro y fuera de la casa. Responsables del trabajo que sostiene el mundo, que nadie cuantifica, que nadie reconoce, que nadie paga. Ya no aceptamos poemas, ni elogios, ni palabras como premio a esa abnegación obligatoria que aprendemos desde la culpa y la responsabilidad asfixiante. Ya no nos vale.

Nosotras, las mujeres, estamos muy hartas de ser valoradas a peso , sólo por nuestra imagen, de ser objeto de exhibición y manipulación o convertidas en objetos, carentes de alma y de derechos que cualquiera puede utilizar para hacerse propaganda, para lanzar el mensaje que necesite para enriquecerse un poco más.

Nosotras, las mujeres ya no aguantamos más los manoseos, las agresiones, los abusos. No aceptamos que cuestionen nuestras denuncias, que duden de nuestra versión frente a esa otra que siempre existe, en la que nosotras somos las embusteras, las farsantes, las ignorantes, las exageradas o cargantes.

No toleraremos ni un día más esa falsa moral que nos exige encarnar al mismo tiempo la virtud y el vicio. Que nos ensalza y nos destroza. Que no mira por nosotras, sino a través de nosotras, sin vernos en realidad. No necesitamos más favores. Ni piropos, ni protección. Queremos derechos. Todos los derechos. Ni uno más que el resto de la Humanidad, pero tampoco ni uno menos.

Sobre todo el derecho a vivir. Sin verdugos, sin machismo criminal que nos extermina, una a una, día a día, cuando ve que sacamos los pies del plato y queremos bajar del pedestal en que nos colocan para adorarnos y explotarnos.

El 8 de Marzo vamos a salir a la Huelga, vamos a tomar las calles. Con alegría, con dignidad, con convencimiento, con mucho orgullo. Porque no vamos a pisar a nadie sino a dejar nuestra huella. Vamos a gritar, a cantar, a bailar y a dejar de trabajar. En todos los espacios y en todas nuestras tareas. Las visibles y las invisibles. Las que se pagan con salarios y las que hacemos sin retribución. Queremos hacernos ver. Queremos dejar de ser ignoradas, ninguneadas, olvidadas, penalizadas.

Nosotras, las mujeres, estamos hartas. Ni un día más. Ni una menos. Por nuestras hijas y nuestras nietas. Por las que, antes de nosotras, salieron a las calles y arrancaron el derecho a vivir, a trabajar, a votar. Para proclamar que si las mujeres paran, el mundo para, porque somos nosotras las que movemos el mundo.

LAS NÓMINAS DE LAS MUJERES

Que no se puede, que está prohibido, que no es legal. Que es imposible, fruto de la exageración de las mentes calenturientas de algunas mujeres que ven agravios donde no los hay. Que algunas se creen que estamos en el siglo pasado, el de las sufragistas que se encadenaban para reclamar el derecho el voto.  Y no se dan cuenta de que la igualdad es una realidad, y a día de hoy a las mujeres no les respira nadie porque bastante empoderadas que andan ellas como para intentar timarles. Y más en el salario, que está la cosa como para regalar un euro a la patronal, con sueldos que son más una condena que una retribución, porque lo que único que permiten es una vida con muy pocas alegrías.BRECHA SALARIAL

Día de la igualdad salarial, y se repiten los datos que insisten en que la sociedad  tolera un enorme agujero negro, fuente esencial de discriminaciones y desigualdad que es la  brecha salarial. Furtiva a veces,  evidente otras, eficaz para conseguir  que el  trabajo de las mujeres,  siendo de  igual valor que el realizado por los hombres, no sea pagado con el mismo precio.

Es un hecho fuera de toda discusión. En España, más de 7 millones de mujeres cobran casi 6.000 euros menos de media al año que los hombres, lo que hace, mira por dónde,  que  las empresas se ahorren cerca de 42.000 millones de euros anuales

La diferencia es superior en el sector privado (28.46%) que en el público donde “sólo” es del 10.93% pero existe también en  las  Administraciones, por muy equitativas que pretendan ser. Con todo, las mayores diferencias salariales las sufren las mujeres del sector de actividades administrativas y  financieras que perciben de media unos 10.431 euros /año menos que los hombres. Especial castigo reciben las  mujeres que siguen trabajando superados los 65 años  que cobran casi un 50% menos de lo que cobran los hombres,  y no será porque no les haga falta.

Lo que hay que entender en todo caso, es que la diferencia salarial no viene recogida en convenio de forma transparente y escandalosa sino que es resultado de un cómputo global, del promedio salarial de todas las mujeres cuya realidad salarial se analiza.

Porque no es el salario base sino en los complementos (festividad, turnicidad, nocturnidad…) donde las mujeres pierden por goleada. A veces porque sus extensas obligaciones familiares no les permiten -ni pensarlo- trabajar en domingo o en turno de noche. También porque sus nóminas se reducen con frecuencia a cuenta de las reducciones de jornada, por ejemplo, que se toman ellas en el 95% de los casos para atender a menores y dependientes.

Además existe una tendencia generalizada  y contrastada a otorgar un valor inferior a los trabajos desempeñados por mujeres. Véase por ejemplo  ese hotel de Tenerife, condenado recientemente por el TSJ de Canarias, porque  clamaba al cielo que las camareras de piso (mujeres)  tuviesen un plus de productividad de 139 euros frente al de los camareros de sala (hombres) a los que se les asignaba una cuantía de 640. Y eso que pertenecen al mismo nivel profesional y tienen igual salario base.

Rajoy con su elocuente oratoria y sentido de la oportunidad manifestó hace pocos días su preocupación por el tema: ninguna. Va a tener algún dolor de cabeza porque con motivo del 8 de Marzo, le están preparando una huelga de las que hacen época para exigir una Ley de Igualdad salarial que no sea de cumplimiento opcional sino que venga reforzada por mecanismos fiscalizadores y sancionadores. Eso para empezar. Le conviene hacer provisión de analgésicos.

LOVE STORY

En su nombre se cometen tropelías y crueldades. Se le cita para justificar verdaderos horrores que se ejecutan sin que el pulso tiemble, porque todo está permitido en su nombre. Tantos trágicos destinos escritos siempre en femenino… Ellas mueren a menudo, o son asesinadas, pequeña gran diferencia, porque otros así lo deciden. Ellos, suelen quedar vivos aunque, a veces, algo melancólicos. san valentin

Es el amor. El amor romántico, el que todo lo puede. El que convierte a la bestia en bella, a la prostituta en dama, a los celos en prueba de amor, en lugar de inequívoca señal de desconfianza. Esa invención que pretende convencernos de su omnipotencia, de su poder para conseguirlo todo, hasta resucitar a quien duerme un sueño letal, véase Blancanieves, con un beso que nadie ha pedido.

Es el amor romántico que nos condena a pasar la vida en busca de una media naranja que será difícil encontrar entre los 7000 millones de personas que pueblan el planeta, a menos que tengamos la enorme suerte de que viva a una distancia que permita el encuentro.

El amor romántico, esa patraña que nos venden sobre todo a las mujeres, desde bien jóvenes para condicionar nuestras expectativas de futuro. Que hace de nuestro cuerpo, la tarjeta de presentación que nos permitirá

competir en el mercado para alcanzar el premio deseado. Es irrelevante que falsee la realidad, obviando las miserias y conflictos inherentes al ser humano, cuya superación nos hace mejores personas aunque haya que aprender a afrontarlas desde el respeto y la honestidad. El amor romántico idiotiza e incapacita para resolver crisis de convivencia y a veces de supervivencia.

Para el cursi Cupido solo es aceptable un modelo, el de la pareja heterosexual, ambos altos, blancos, sanos, bellos y con blancas dentaduras. La construcción cultural del amor romántico se empeña en hacernos coincidir con ese patrón, con esa ficción que casi nunca existe en la realidad. Igualmente nos impone como condición necesaria para que el amor sea amor, y no un sucedáneo, que sea eterno, que dure para siempre, durante los siglos de los siglos, amén. Como una condena de obligado cumplimiento ante la que no valen indultos, ni renuncias.

Por eso hay mujeres que se aferran con desesperación a relaciones ya finiquitadas que sólo producen dolor y una insoportable sensación de fracaso. En ese concepto casposo y extendido del amor, se sustentan muchas relaciones que no tienen nada de amorosas, sino que se basan en el dominio o la sumisión, sobre todo entre la gente más joven, pero no sólo entre ellos.

Esta semana han celebrado el Día de San Valentín. No tendría mayor trascendencia, si sólo fuera un evento comercial más para que pastelerías y demás comercios incentivaran el consumo

Pero es una grave amenaza cuando se acompaña de toda una avalancha de mensajes letales En Love Story, la película romántica por excelencia, aunque algo prehistórica, se decía aquello de “Amar es no decir nunca lo siento”, lo cual es todas luces una inmensa estupidez . En Pretty Woman, otro gran exponente, más reciente, se consigue que la sonrisa de Julia Roberts y los ojillos de Gere te hagan olvidar la sórdida historia que cuentan sobre una prostituta y su cliente que tiene ciertamente un final feliz, completamente absurdo y diferente del usual.

Hacen falta campañas que afirmen que el amor no es renuncia, ni sacrificio, ni dolor. Que no aprieta, ni asfixia, ni mata. Que a veces huele a flores, pero a veces a estiércol. Y sobre todo, que el más importante, sin duda alguna, es el amor propio que nos hará dueñas de nuestras vidas.