Categoría: igualdad

UNA ANGUSTIOSA OPERACIÓN

La mutilación genital femenina es una angustiosa operación que se práctica a las niñas en diversas partes del mundo, incluida España.

Consiste en la mutilación de forma intencional y por motivos no médicos de los órganos genitales femeninos. Dicho con todas las letras, consiste en rebanarle el clítoris a las mujeres en una operación que es de todo menos segura, que se practica sin anestesia de ningún tipo y en muy cuestionables condiciones de asepsia. Para realizarla se utilizan cuchillas u otros instrumentos cortantes y como consecuencia se producen importantes complicaciones como hemorragias, infecciones, tétanos y quedan secuelas permanentes como infecciones crónicas, infertilidad o graves dificultades en embarazo y parto. Sin hablar del trauma psicológico que puede causar a una cría de menos de 14 años pasar por esta trance, que dejaría gravemente dañada a una mujer hecha y derecha. Su finalidad es evitar que puedan sentir placer sexual, con la finalidad de que pueda llegar virgen al matrimonio, puesto que, si no es de ese modo, la mujer puede ser rechazada. También se realiza para evitar la supuesta promiscuidad de la mujer y asegurar que solamente tenga hijos con el marido. Como se ve razones muy coherentes para quien ve a las mujeres como una propiedad que debe ostentar la marca del amo y ser protegida ante usos ajenos indebidos.

ablacionDesde el de punto de vista, civilizado y propio de una sociedad cómoda y garantista es un acto salvaje que no admite ningún tipo de justificación. Para las culturas donde se practica, es un trámite imprescindible, un requisito básico exigido eso sí, solo a las mujeres, como ritual de pureza e iniciación para la vida adulta.

No es un tema nada agradable ni satisfactorio. Más bien de los que es mejor desconocer o dejar enterrado en el cajón de las cosas que nos desagradan profundamente. Pero resulta que es una práctica extendida en 28 países del mundo, que sufren cerca de 200 millones de mujeres, según UNICEF.

Y sucede que en España hay casi 19.000 niñas candidatas a tan terrible tratamiento, porque aunque residen en nuestro país , son originarias de países donde está practica tienen gran arraigo como Etiopía, Senegal, Sierra Leona, Mali, Gambia y Guinea. Hace poco se conoció el caso de cuatro niñas residentes en el País Vasco a

las que sus padres sometieron a una ablación del clítoris aprovechando un viaje a Mali, su lugar de origen. Y como ellas, muchas.

La Generalitat Valenciana se hace responsable, y con razón, de impedir que casi 1300 niñas menores de 15 años que comparten colegio o guardería con nuestras hijas, sufran tan tremenda experiencia. Para evitarlo se han suscrito protocolos y se realizan campañas de información y sensibilización a las familias porque aunque los riesgos de la “intervención” son evidentes, el deseo de las propias madres de dar a sus hijas todas las posibilidades de subsistencia y progreso social es una poderosa motivación contra la que es difícil luchar. Por eso las ONGs especializadas fomentan más que la represión policíaca, la información y la sensibilización, que es la que permitirá erradicar el origen de la cuestión.

Esta es la causa de la celebración en la semana próxima del Día Internacional de Tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina. Porque es, por si alguien tiene duda, una clarísima violación de los derechos humanos, además de una evidente manifestación de la violencia machista que ha de contar con la condena explícita y contundente de la ciudadanía y las instituciones.

Tres millones de niñas, desde lactantes hasta preadolescentes en peligro, son más que suficientes razones para seguir luchando por la igualdad

BATAS BLANCAS

Uno   piensa en una mujer con bata blanca e intenta asignarle una profesión e inmediatamente piensa en una cocinera, limpiadora o enfermera. Casi nunca identificara a la mujer con lo que podría ser, y de hecho es, en muchos casos: científica.

Porque haberlas , haylas, pero lo tienen difícil en un mundo donde la ciencia es patrimonio de los varones porque ellas están dotadas de otras cualidades y talentos pero no tienen lo que hay que tener para un campo tan relevante y exigente como la ciencia. O eso creen algunos.mujeres y ciencia

Lo cierto es que un estudio reciente de la revista Sciencie concluía que a partir de los 6 años las niñas comienzan a percibir y condicionar su conducta con  estereotipos sexuales que las avasallan e insisten en que la ciencia no es lo suyo.

La cosa viene de lejos. En 1871 a cuenta de las teorías de Darwin, el de la evolución de la especie, se afirmaba con convencimiento y sin rubor que las mujeres eran una versión menos evolucionada del hombre, como probaba el hecho de que su cráneo fuera de menor tamaño.

Durante mucho tiempo, las cualidades que tan graciosamente nos asignaban a las mujeres implicaban también negarnos la capacidad y el talento como para destacar en ámbitos de enorme relevancia para el progreso de la Humanidad, como es el de la ciencia.

Y no sólo como protagonistas de dicha actividad, sino también como objeto de ella. Es decir, las mujeres científicas no existían porque eran una realidad antinatural, pero la ciencia tampoco apreciaba las evidentes diferencias entre mujeres y hombres a la hora de investigar y llegar a conclusiones, lo que a veces nos causaba muchos problemas.

Hagan el experimento de buscar en su memoria el nombre de una científica, y muy posiblemente el único nombre que les venga a la memoria será el de Marie Curie, dos veces ganadora del Nobel, pero mujer solitaria donde las haya en el Olimpo de las científicas reconocidas.

Y sin embargo hay la tira.

Hipatia de Alejandría fue la primera mujer en realizar una contribución sustancial al desarrollo de las matemáticas. Fue una verdadera precursora y hasta una mártir como mujer de ciencias lo que le ha dado cierta fama, con película incluida.

También se cargaron a Jane Goodall, que realizó  profundas y fructíferas investigaciones científicas sobre el comportamiento de los chimpancés. Barbara McClintock destacó en el campo de la genética y recibió el Nobel aunque un poco tarde, 30 años después de su descubrimiento.

Ada Lovelace fue la primera científica de la computación de la historia, la primera programadora del mundo y Susan Jocelyn Burnell  la astrofísica británica que descubrió la primera radioseñal de un púlsar, que la mayoría no sabemos lo que es,  pero que constituyo sin duda ungran avance.

A esta última no le dieron ningún premio, pero a su tutor sí,  repitiéndose así un caso frecuente que es el de las mujeres que trabajan para que otros se lleven el mérito.

Eso le pasó a una tal María Winkelmann que descubrió el  primer cometa, aunque  le robó el triunfo su marido, como el mismo reconoció 8 años después cuando ya a nadie interesaba. A la mujer de Einstein,  Mileva Maric, no la conoce casi nadie a pesar de que fue una brillante matemática que le procuró a su famoso marido la base  sobre la que se sustentan sus teorías.

Al final, las cuentas salen y el premio Nobel en el ámbito científico ha sido recibido por 572 hombres frente a 18 mujeres en todos sus años de existencia. Demasiado disparidad como para no evidenciar que hay algún factor que descompensa la balanza.

A la hora de definir el ámbito de investigación se produce también una curiosa limitación, que implica la exclusión de las mujeres como objeto de investigación. Por eso la medicina aplica a las mujeres, investigaciones realizadas en hombres, incluso aunque los resultados para ellas en el diagnóstico, la prevención y el tratamiento no se hayan estudiado de manera adecuada. Y es que durante años, las mujeres estuvieron sistemáticamente excluidas de los ensayos clínicos para nuevos medicamentos. De hecho,  hasta 1988, los ensayos de la agencia estatal de EEUU solo incluían a hombres, por lo que se desconocía si tendrían efectos adversos desconocidos en ellas.

Por todo ello, se celebra el Día de las mujeres científicas y proliferan actos y charlas sobre el tema. Acudan a alguna si pueden. Infórmense. Siempre es un error y una injusticia  la tendencia a excluir a las mujeres. Y en el campo de la ciencia y el conocimiento, como protagonistas y como objeto de investigación, también.

NO HAY JUGUETES SEXISTAS

No hay juguetes sexistas, sino gente adulta empeñada en decirles a las niñas y a los niños cómo y con qué han de jugar.  O folletos comerciales que parecen libros de instrucciones donde se prescribe a cada menor, según el sexo con el que haya venido al mundo,  el juguete que le conviene, prohibiendo terminantemente disfrutar con el  que no corresponda.

Tiene que ser terrible, si es que tenemos capacidad de imaginarlo, ser varón, pequeñito pero con personalidad,  y tener una extremada afición a jugar con muñecas o a pintarse las uñas de mil colores. Agobiante es,  a edades en que  la elección de colores  es tan importante,  ser fan del color rosa y sentirse literalmente enterrado bajo el azul celeste que conviene a los chicos. O ser niñita con pasión por tocar  la batería, y no la de cocina.  Porque nadie respeta esas preferencias que son tratadas como una amenaza para el triunfo social y personal de la inocente criatura.

 

Somos tan reiterativos  los adultos en nuestros errores y prejuicios…Nos repiten continuamente, y lo olvidamos con toda facilidad,   que el juego forja a las criaturas, que les enseña su lugar en el mundo, que les hace apreciar sus capacidades y talentos…Sabemos que machacar al machismo implica la no imposición de roles y estereotipos que empiezan por los colores, siguen con las aficiones y acaban con las profesiones. Tu, piloto. Ella, enfermera.

Pero nos empeñamos en olvidar que no son cuestiones menores, ni banales porque la niña a la que se educa para ser princesa, tendrá menos defensas ante quien quiera encerrarla en una jaula de oro. O el chiquitín al que se le haga creer que los hombres siempre  mandan y logran lo que quieren, porque son fuertes y triunfadores,  acabará creyendo que las niñas  no tienen derecho a disfrutar de la vida y los derechos que a él sí que están destinados.

Exigimos educación en igualdad con pasión y reiteración. Y luego olvidamos rápidamente que las criaturas no viven en una burbuja  sino en sociedad, educados por  la tribu, que es quien envía  mensajes machacones que conforman nuestra forma de ser y de relacionarnos. Por eso deberíamos  aprovechar el juego y la cultura del regalo para  educar en los  valores que defendemos a muerte ante cada víctima de la violencia machista. Sin imponer juegos, ni  prohibir a nadie la libre expresión de sus preferencias, sino al contrario, neutralizando esas miradas maliciosas que, a veces,  reciben las criaturas que juegan a lo que les da la gana, sin que les importe en absoluto llevar bragas o calzoncillos.

Es lo mismo que  sucede con las palabras, con el lenguaje que utilizamos. Nos resultan pesadas, a veces insufribles,  esas maníacas  que insisten, persisten y nunca desisten de exigir un lenguaje igualitario que nombre a las mujeres. Esas,  que parecen obsesionadas  con ese masculino lingüístico que les quita el sueño, cuando en realidad (se dice uno)   siempre hemos hablado así. Y no se quiere ver que contra el machismo solo funciona la igualdad. Una igualdad por la que se ha de apostar de forma permanente, sin que valgan excepciones o renuncias. Que se ignora especialmente a la hora de hablar, porque hablando construimos la  realidad, y si en ésta no tienen cabida las mujeres, malamente podrán ser reconocidas como seres humanos de iguales derechos.

NIÑAS AL PODER

Esta pasada semana se celebró el día de la Niña auspiciado por la ONU con el objetivo de reconocer los derechos de las niñas y los problemas excepcionales que las niñas confrontan en todo el mundo.NIÑAS2

Antes de alguno se soliviante y reclame indignado el Día del Niño, del Viejo, del Adolescente y del recién nacido, vendría bien recordar algunos de esos problemas excepcionales que las niñas del mundo tienen que enfrentar.

Según la OMS, que no tienen nada de partidista ni feminista, 1/3 de todas las niñas del mundo afirma que su primera relación sexual fue una violación y a día de hoy, 7’5 millones de mujeres de todo el mundo son casadas cada año contra su voluntad. Por eso y no por otra razón a día de hay cerca de 700 millones de mujeres están casadas con quien no eligieron sin posibilidad alguna de escapar de una condena que no han hecho nada por merecer.

Dice la ONU que cada 10 minutos, en alguna parte del mundo, que no es obligatoriamente el Tercer Mundo, ni los países subdesarrollados, una adolescente pierde la vida a causa de la violencia sexual (violaciones, trafico y esclavitud sexual, secuestros). Porque esas cosas no pasan en las películas, para lucimiento del superman de turno, sino que suceden en la vida real, donde superman no existe y las historias son tan duras y crueles que la ficción no llega nunca a retratarlas en toda su dimensión.

Por su parte, ONU MUJERES, que sí que es una agencia gubernamental especializada en investigar y analizar de la situación de las mujeres, afirma que 2600 millones de mujeres y niñas viven en países donde la violación en el matrimonio NO esta penalizada. De hecho, solo conlleva castigo expreso en 52 países de todo el mundo así que en los restantes, las mujeres tienen que aceptar la amarga experiencia, que en nuestra bendita sociedad nos parece repugnante y absolutamente inadmisible, como una posibilidad que forma parte de su identidad de mujer

Por último no se puede dejar de señalar que hay 133 millones de niñas en 29 países de Africa y Oriente Medio que han sido sometidas a la mutilación genital femenina. Una “operación” que no tiene nada de cirugía ni de protección de la salud, sino que es una forma de agresión, especialmente cruel y dolorosa, que se practica a las mujeres y que hace peligrar su vida, causa graves secuelas y se hace con el único fin de prepararlas para que puedan ser elegidas por los hombres.

Son muchas cifras y muchos millones, si. Es un bosque tan grande, que quienes estamos ubicados en una cómoda sombra no somos capaces de imaginarlo. Pero son personas, todas ellas son personas que nacieron con derechos que se les niegan metódicamente.

Nosotros conocemos a niñas, que despiertan cada día entre algodones, Que son queridas, atendidas, cuidadas. A las que educamos para que ocupen en la vida el lugar que deseen. A las que intentamos librar de peligros y amenazas. Nuestras niñas nacen en un lugar infinitamente menos cruel que el que existe en otros lugares del mundo. Es cierto.

Pero , no obstante, también ellas tienen pruebas que superar. Y lo importante no es que vistan de rosa o con falda, que también, sino que esta sociedad desarrollada donde en teoría se vive en igualdad no les haga trampas para que pierdan la partida de su vida.

Porque podría pasar que de tanto repetírselo, entendieran que necesitan ser lindas y guapas para progresar y se convirtieran en esclavas de su imagen. Podría ser que aprendieran que son seres incompletos que necesitan de un ser masculino que las complete y de sentido a sus vidas. Y que se queden esperándolo hasta la eternidad.

Podría suceder que no encuentren ayuda, apoyo o medios para ser aquello que quieren ser. Y que tengan que sacrificar su vocación y olvidar sus talentos para poder ocuparse en aquello que realmente quieren. No sería raro que encontraran un trabajo donde sus compañeros varones cobraran mejor salario por el mismo trabajo. O donde han de someterse a rangos y jerarquías que siempre les pasan por encima. Pudiera ser que les tocara vivir reventadas por la obligación de sacar adelante sus familias y mantener su estatus laboral. También podría pasar que las agredieran sexualmente o que las acosara un jefe baboso en su lugar de trabajo. Pasa muy a menudo, aunque se dice poco.

En fin, en su inmensa mayoría nuestras niñas no serán obligadas a casarse con un desconocido, ni mutiladas genitalmente, ni deberán prostituirse o serán objeto de trata como si fueran animales. No pasará eso, es verdad y nos alegramos por ello. Pero con todo, habrán de afrontar miserias y amenazas que deberán superar, por ser niñas, por ser mujeres.

De ahí el Día de la Niña, cuya celebración por estos motivos, ojalá algún día deje de tener sentido

ORGULLO

Se casaron hace más de 100 años porque se querían. Eran jóvenes, románticas y guerreras y, además, eran dos mujeres que lo tenían expresamente prohibido por la sociedad y por la Iglesia. Tuvieron que hacer malabarismos, y construir para una de ellas, una nueva identidad masculina mintiendo a diestro y siniestro, pero lo hicieron y consiguieron que un cura convenientemente ubicado en la higuera, las casara. Sin embargo, no llegaron a comerse las perdices del cuento, porque las pillaron y tuvieron que emigrar pero su matrimonio nunca fue anulado por lo que a pesar de todo, estas dos mujeres gallegas consiguieron unirse en santo matrimonio como era su deseo.

orgulo gay

Afeminado, maricón, mariposa, moña, sarasa, invertido, bujarrón, tortillera, marimacha, bollera…..existen decenas de adjetivos, y ninguno cariñoso, todos reservados para quienes se salían del mandato oficial con unas preferencias sexuales no admitidas en los cánones de la época. Una época negra y maliciosa, sucia y cobarde, en la que se condenaba a quienes eran diferentes y se les humillaba metódicamente, negándoles cualquier posibilidad de encontrar la felicidad junto a quien quisieran. Insultos y vejaciones se destinaban a una parte de la población, que no había cometido más delito que no encajar en la “normalidad” que algunos imponían, con una crueldad y una hipocresía descomunal.

Es cierto que este país dio en 2005, un paso de gigante con una legislación puntera en materia de respeto a la diversidad, pero también lo es que el prejuicio hacia quien es diferente, y además no lo esconde, sigue vivo, tan amenazante y malévolo como siempre, a poco que escarben en nuestra conciencia colectiva.

Por eso, el Día del Orgullo, que empezó siendo del orgullo gay, hasta que se le cayó el apellido para incluir a todas las personas con identidad o expresión de género diferente, se celebra esta semana con más fuerza que nunca. Empezó siendo un día, y hoy ya son diez y la celebración es cada vez más exagerada, exhibicionista y provocadora.

Hay quienes abogan por bajar el ruido y quitar colorido a la celebración precisamente para apostar por la “normalización” de la realidad. Es discutible esa pretensión de normalizar, con lo difícil que es determinar quien tiene el monopolio de la “normalidad” en este país de gente rarita. Pero, en todo caso, es absolutamente necesario naturalizar, lo que es efectivamente natural, es decir, la diferente orientación sexual de las personas, eliminando cualquier connotación moral o ética.

Puede considerarse también que tanta apología del ocio, favorece sólo el negocio y convierte el Orgullo en una celebración descafeinada, con mucho ruido y pocas nueces, es decir, mucha simbología pero escasas consecuencias. Y es verdad que crece de forma sospechosa la mercantilización de un Día del Orgullo, que no se debería parecer en nada al Día de la Madre en lo que se refiere a marketing y otras zarandajas, por muchos patronos que se ofrezcan para subvencionar el festejo.

Pero con todo, en recuerdo de las dos gallegas matrimoniadas sólo en razón de su empeño y su coraje; en recuerdo de tanta gente infeliz que tuvo una vida de mierda, encerrada en un solitario armario donde debía esconder su supuesta “suciedad”, cuando lo verdaderamente asqueroso era la mirada de quienes les condenaban…por ellos y ellas, vale la pena ver desfilar esas carrozas llenas de gente feliz y exhibicionista, que no se esconde porque ya no tiene miedo, ni a nadie causa temor.

Bueno, excepto a los eternos sepulcros blanqueados que, instalados en su atalaya desde la que creen que pueden controlar el amor y la estima, siguen mirándolos con enorme desdén y una pizca de envidia muy escondida.

AUTOCRÍTICA A LAS FEMINISTAS

2014-09-10 06.07.17Antes de que se apaguen los fuegos, creo que hay que analizar la experiencia de este 8 de Marzo porque no ha sido como otros años, y no sólo por la considerable presencia en las manifestaciones. Ciertamente ha habido una respuesta social mucho más activa y comprometida que en anteriores ocasiones que ha rebasado las expectativas de las organizaciones convocantes, en una grata sorpresa de las que no suelen ser habituales. Por ello los titulares del día de después, coincidieron en hablar de éxito resaltando en algunos casos,  también la presencia de jóvenes como factor relevante que abre la esperanza a la continuidad de las reivindicaciones igualitarias.

Diferentes factores han colaborado a ello, como el desastroso balance de víctimas de la violencia machista de los dos primeros meses del año, o la convocatoria y difusión del llamado  “Paro Internacional de Mujeres”, secundado en tantos países, Este último, aunque ha sido causa de cierta confusión,  ha logrado remover la conciencia igualitaria de muchas personas que se han sentido interpeladas y dispuestas a la acción. Que han secundado el paro de media hora con verdadero interés en convertir la convocatoria en un éxito imposible de ignorar. Que la han hecho suya sin reservas, comprometiéndose desde lo personal, dispuestas a asistir a concentraciones  porque sentían verdadera necesidad de hacerlo, siéndoles absolutamente indiferente con quien compartir el momento o quien convocaba el acto. Y que han ligado esta acción a su presencia en las manifestaciones vespertinas. Se podía percibir una cierta “desesperación” social fruto de una saturación que ha alcanzado límites intolerables y que exigía a muchas personas implicarse personalmente en un día de reivindicación como el 8 de Marzo.

Todo ello,  ha generado un potentísimo sentimiento social, protagonizado por miles de mujeres que normalmente no hacen suyas estas cuestiones, y también por muchos hombres que se han sentido vinculados a la convocatoria como hasta ahora no había sucedido..

En este momento, haría falta  por parte del movimiento feminista en general  y, sobre todo,  de sus asociaciones, una autocrítica que nos afecta a todas. Reconociendo que hemos sido incapaces de gestionar esas voluntades y canalizar ese afán reivindicativo para plasmarlo en una jornada menos caótica y mejor estructurada de lo que ha resultado este 8 de Marzo, que además tuviera la continuidad necesaria.

Lo que se ha visto es la imperiosa necesidad de algo tan poco novedoso como necesario que es la organización, entendiendo ésta como una estructura útil  para la coordinación de carácter estable, competente para hacer confluir esfuerzos en actuaciones colectivas. Es urgente que  todas las que trabajamos por la igualdad de derechos, las que hacemos de los feminismos causa y estandarte, las que estamos dispersas en los partidos, sindicatos, asociaciones, instituciones , entidades e interminable etcétera, articulemos una organización capaz de canalizar esa energía tan  difícil de prender y consolidarla para que obtenga los resultados esperados. Una sola voz, una sola consigna  asumida por todas, sin protagonismos, ni manipulaciones que aporte al movimiento que compartimos, la potencia que se pierde en la dispersión

Es una asignatura pendiente el conseguir una mínima estructura que aúne el centro y las periferias, pasando por todas aquellas realidades donde existe una organización de mujeres, quizás minoritaria pero siempre activa, que desarrolla una intensísima  actividad en pro de la igualdad. Cierto es que existen entidades que ya agrupan a otras, pero ni de lejos existe plataforma o similar  que integre a todo el movimiento feminista, cada vez más amplio y numeroso pero siempre igual de fragmentado y disperso.

Hemos aprendido a crear referentes, a apoyarnos unas a otras para fortalecer lazos y consolidar el movimiento que nos une. Hemos aprendido a conocernos y reconocernos, a superar reticencias e ignorancias, a respetarnos aunque cada cual viva el feminismo desde su propia  prioridad.  Ahora quizás sería prioritario  aprender a trabajar colectivamente en la misma dirección sin que ello, suponga, para nada, perder identidad propia, ni condicionar proyectos, ni uniformar lo que ,por definición, es absolutamente diverso. Ahora habría que hacer algo tan simple como organizarnos, coordinarnos, de forma siempre horizontal, sin jerarquías ni autoritarismos, pero con la inteligencia suficiente como para lograr la confluencia de esfuerzos en la misma dirección. Así es como se urdió el Tren de la Libertad, o la Marcha del 7N, dos hitos históricos en este país que demostraron un potencial transformador que no acaba de obtener respuesta.

A veces da la sensación de que vivimos , cada una de nosotras, de nuestras asociaciones, plataformas, coordinadoras, etc.. en pequeños reinos de taifas, burbujas desde las que nos miramos con cariño, pero de reojo,  sin ambición ni decisión suficiente para tejer la gran red de feminismos que nos resulta indispensable a todas para dejar de ser un lamento y convertirnos en un grito de guerra.

 

 

EL PRECIO DE SER MUJERES

En un 8 de Marzo, como este que hoy se celebra, las mujeres deberían pedir la palabra, y no soltarla durante el resto del año, ni durante el resto de sus vidas.

Podríamos así  recordar que nuestra presencia es permanente y no intermitente, y que más allá de este mes violeta y guerrero en que cada año resurgimos de nuestras cenizas, tenemos  luego todo un año, en el  que volvemos a  quedar encerradas en nuestra burbuja, esa que nadie pincha y desde la que miramos, abrumadas, como juegan con nuestras vidas.

PIEDRA

Porque vivimos en una sociedad que dice amar a sus mujeres, que exige para ellas respeto y dignidad, que las enaltece, las protege, las valora y al mismo tiempo, las ignora, las esclaviza, las explota y a veces, demasiadas veces, las asesina.

Una sociedad que nos quiere bellas hasta la extenuación y acomplejadas por esas arrugas que tanto nos ha costado conseguir .Que nos convierte  en objetos de deseo y de perdición y nos condena a la  búsqueda permanente de ese amor que ha de doler para ser verdadero.  Que nos sube a los altares o nos condena al infierno, siempre sin pedirnos opinión, y nos borra de  los libros de Historia,  como si la historia de la Humanidad, no fuera también nuestra historia. Que nos halaga y nos adula falsa e irrespetuosamente, como si sus piropos fueran necesarios para confirmar nuestro valor. Que nos abre  las puertas con afán cortés, al mismo tiempo que nos da un portazo en las narices cuando somos nosotras las que decidimos donde queremos entrar. Esa sociedad que nos exhibe como carne fresca en vallas publicitarias arrebatándonos  la dignidad y la autoestima y que pretende imponer  el uso que podemos dar a nuestros cuerpos.

Que dice admirarnos por nuestro tesón para adquirir cualificación y profesionalidad y luego nos interroga sobre nuestra maternidad y nos rechaza porque no alcanzamos sus expectativas de productividad. O que nos contrata con salarios  de miseria y condiciones de esclavitud que harán de nosotras  las pobres del mundo.

Que nos quiere madres amantísimas, pero  se desentiende de las criaturas, de sus necesidades y de las nuestras  Que nos  quiere  hijas abnegadas, esposas entregadas, que hacen innecesaria la existencia de centros de día o de escuelas  infantiles. Que dice querer protegernos de nuestra fragilidad  y no se da cuenta de que no somos débiles, sino que nos enfrentamos a una violencia eterna y enmascarada que nos agrede cuando aspiramos a ser personas libres e independientes,  dueñas de nuestro propio proyecto vital.

En el día de las mujeres  sería exigible un poco de cordura para superar la orgía de declaraciones que ocultan la injusta  realidad que debiera ser evidente: ser mujer, aquí y ahora, sigue exigiendo un pago adicional que  todas pagamos.  Habría que amordazar a los sonrientes que predican que la igualdad se sienta en nuestra mesa, que las mujeres son dueñas de sus vidas, reinas de sus hogares…A esos que saben perfectamente que aunque las leyes se escriban con letras de oro,  las penas por su incumplimiento  son siempre de humo, y así es fácil seguir haciendo del Hombre el centro de la existencia y de las mujeres, el coro de arcángeles amorfos y sumisos  que aletea a su alrededor.

En el día de las mujeres, donde una conjura global obliga a entonar un himno no escrito que está lleno de medias verdades y mentiras, rindamos homenaje desde la sinceridad admitiendo cuán duro es el precio que a día de hoy siguen pagando las mujeres por el hecho de serlo y reconociendo el esfuerzo transformador que hacemos todos los días que no son 8 de Marzo.

EL CALVO Y LA ABUELA

El del calvo era el mejor. Sin ninguna duda, el anuncio de la Lotería que protagonizaba aquel calvo tan atractivo, con esa pizca de misterio y magia, era mucho mejor que el de este año con esa abuela que parece la de Heidi, tan edulcorada que no  parece,  ni debiera ser real.

calvo

Las abuelas en ejercicio, las de hoy en día, deberían  negarse por sistema a verse reflejadas en la que publicita la televisión. No es que esa  abuela despistada   y generosa tenga nada de malo. Sólo faltaba. Simplemente es el estereotipo  que representa a  esa generación de mujeres que con enorme mérito se  han dedicado al cuidado de terceros  hasta el final de sus días, tanto en el ámbito privado como en el público. La del anuncio es maestra, como podía haber sido enfermera. Astronauta o monja no, por razones evidentes. Pero generosa hasta la santidad, entregando el premio a su hijo.

Pero el hecho es que hay que superar esa imagen, apolillada y reduccionista,  actualizándola por otra más moderna en la que las abuelas no son sólo  mujeres sumisas, currantes  y serviciales. Mujeres sin vida propia, ni pasada ni presente y mucho menos en clave de futuro. Ancianas vestidas de negro, con toca y medias de lana como Doña Rogelia. Tuteladas por sus hijos, o incluso por sus nietos. Tratadas con cariño, siempre bendecidas y recordadas por su enorme capacidad de trabajo,  aunque más ocasionalmente por sus opiniones o sus decisiones.

Hoy el concepto de abuela ha evolucionado aunque a algunos quizás no les guste. Pero es lo que hay, siendo evidente que las mujeres salimos ganando con el cambio.

Hoy las abuelas saben perfectamente el día en que viven, y no quieren ser protegidas de la verdad con mentiras piadosas porque son muy capaces de afrontarla. No viven para prepararles el colacao a sus nietos mientras que éstos las ignoran mirando en su móvil, sino que  se manejan con el suyo,   adquirido con su propia pasta,  que para eso se han trabajado una  pensión de jubilación, si el PP no consigue hacérsela perder con su irresponsable gestión. Matarían por sus nietos y nietas porque los quieren con todo su corazón y les ofrecen todo su amor a las criaturas y lo reciben, a su vez, como maná del cielo pero les ofrecen además de los cuidados, su experiencia, su sabiduría  y  visión del mundo por si quieren aprovecharla para evitar errores y dolores evitables.

Las abuelas de hoy tienen y exigen sus derechos, y uno de los principales es el derecho a ser tratadas con el respeto que supone decirles siempre la verdad. La del anuncio lo tiene claro, porque deben tener la intención de ingresarla en un asilo para que nunca conozca la terrible mentira que le han endosado. Es la única solución  para evitar que se lleve una decepción mayúscula cuando sepa que se equivocó  de fecha, que nadie la sacó de su error, ya sea por compasión o por cachondeo, -que no se sabe que es peor-,  que todos se conjuraron para mantener el engaño sin que nadie confiara en su madurez, aprovechando para darse un paseo al faro y pagarse unas rondas en el bar.

Quizás  todo se hace con muy buena intención, porque todos los que aparecen en el anuncio tienen cara de buenas personas, aunque puede que eso sólo sea  mérito de un buen casting para elegir los actores. Dicen que de buenas intenciones, está el  infierno lleno y uno de ellos es aquel  en el que viven las mujeres a las que no tratan como personas adultas y responsables.

JUGUETES CON MENSAJE

Como los toros en el momento previo a cruzar el callejón,  valga la metáfora a pesar de la referencia a un tema tan delicado,  estamos ya a punto de empezar la campaña navideña. El Belén ya está en la Alameda instalado con todo su esplendor, inaugurado como toca, publicitado como se debe y destinado a contribuir de forma relevante al futuro económico y turístico de la ciudad. Las luces navideñas se han encendido, causando un grato cambio en una ciudad normalmente fosca, aunque sobre todo en las periferias, que no son precisamente las más beneficiadas de esta momentánea riqueza lumínica. Las grandes superficies  ponen velas a cualesquiera que sean sus dioses  pidiendo avalanchas de compradores compulsivos que les vacíen los stocks y disparen su contabilidad post-navideña. Los pequeños comerciantes también elevan sus plegarias  y confían que el vecindario se acuerde de ellos, de su esfuerzo de todo el año, de su trato personal y humano y acuda a ellos en busca de  ingredientes culinarios, de regalos y de todo aquello que puedan necesitar y que ellos también venden.

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Un producto de enorme demanda, por definición, son los juguetes. La Navidad es  la fiesta donde la gente pequeña aporta una sobredosis de energía positiva que es recompensada con el esfuerzo de la gente adulta en forma de obsequios varios, adquiridos con la mayor ilusión y a veces, con mucho esfuerzo. De hecho, según la consultora TNS para eBay, la media de gasto es de  235 euros, de los que 151 irán destinados a menores. Se estima que el 80% de las criaturas reciben cinco o más regalos durante estas fiestas y que muchas reciben 10 veces más regalos de los que necesitan.

La psicología infantil  recomienda que madres y padres no pretendan demostrar su cariño con objetos, sino con presencia, lo cual parece tan sensato que no debiera hacer falta una carrera universitaria para llegar a esa conclusión. Y hacen también  algunas recomendaciones: regalar algo que tenga utilidad ,siempre un regalo relacionado con la lectura, que no falte algún objeto que sea de necesario uso , y por último, que tengan también ese regalo por el que las criaturas matarían, con el que no han dejado de dar la matraca y que colmará sin duda sus expectativas.

Por otra parte los juguetes son  determinantes a la hora de configurar los valores y el desarrollo de la personalidad de las criaturas. Y por eso tienen pleno sentido las campañas que recomiendan no ser cerriles empeñándose en vincular las niñas a entretenimientos vinculados con el cuidado de bebés, la limpieza del hogar, el baile o el diseño y a ellos con  actividades deportivas, la conducción o la construcción.

La exitosa campaña desarrollada por este Ayuntamiento de rechazo a la violencia machista, el NO es NO, debe conducir a una concepción igualitaria de mujeres y hombres que, a su vez,  implica que desde la infancia, deben educarse huyendo de estereotipos obsoletos. Y eso es, ni más ni menos, lo que hacen los juguetes que, a veces con demasiada ligereza, se regalan en estas fechas.

Si de verdad queremos que las niñas sean mujeres  independientes el mejor juguete es el que fomente sus cualidades para ser aquello que quieran ser: astronautas, ingenieras o amas de casa. Si queremos que los hombres del futuro  sean autónomos  hay que capacitarles para el cuidado propio y ajeno: deben aprender a  cocinar, limpiar y atender a quienes estimen.

Por eso el mejor regalo es el que no envía  ningún mensaje que  clasifique  a las criaturas por su sexo, sino que les abre todas las puertas para que crezcan en libertad.

LOS RECORTES EN SALUD, MATAN.

Se acaba de publicar un informe  elaborado por 13 organizaciones llamado “Deficiencias e inequidad en los servicios de salud sexual y reproductiva e España”. En él se valora la situación del sistema público de salud en España tras la reforma de 2012. Pero, para variar, lo hace  pensando en las mujeres, en cómo son tratadas cuando son atendidas en el sistema público de salud.

repago

Por ejemplo, la reducción de los servicios de salud mental, tuvo un efecto directo en las mujeres, principales usuarias de este servicio que tuvo que reducir tratamientos,  pasando a dar solución al problema  de forma generalizada con medicamentos, los ansiolíticos. De hecho los consumen el 21 % de las mujeres, frente al 11 % de los hombres.

El informe recuerda medidas que en su momento nos indignaron porque causaron graves prejuicios, como fue el copago, o mejor llamado repago de los medicamentos, aunque hoy la medida ya no existe en esta Comunidad autónoma, gracias al cambio de Gobierno. Para que luego digan algunos que da igual que gobiernen unos u otros.

Pero el  copago farmacéutico, fue  una medida con  consecuencias directas sobre la salud de las mujeres, que sentó especialmente mal a las  mujeres mayores, que suelen sufrir patologías crónicas y perciben    pensiones no   demasiado generosas. Muchas de ellas, renunciaron directamente a los  tratamientos que necesitaban, en vista de su imposibilidad de pagárselo. No parece demasiado justo que la calidad de vida de las  mujeres ancianas quede mermada porque no pueden adquirir medicamentos que aliviarían sus dolencias. Así que es de agradecer el esfuerzo de nuestros actuales políticos valencianos, para que casi un millón de personas, pensionistas o con rentas muy bajas, no tengan que renunciar a medicarse y hayan dejado de pagar con sus pensiones la fiesta del derroche y la corrupción que otros se montaron.

A día de hoy, y desde el 2013, algunos anticonceptivos hormonales dejaron  de estar cubiertos por la Seguridad Social,  por lo que las mujeres tuvieron que buscarse la vida por su cuenta si eran partidarias de una maternidad responsable y  una sexualidad sin condiciones. Tuvieron que rascarse el bolsillo y financiar el tratamiento que la sanidad publica les negaba,  lo que supuso aumentar, evidentemente, la  carga económica de cerca de un millón de mujeres, según estima la Federación de Planificación Familiar estatal.

Para  las jóvenes, los recortes en sanidad también tuvieron consecuencias porque se redujeron  drásticamente los programas de prevención de enfermedades de transmisión sexual, siempre necesarios, para prevenir y detectar antes de que la ignorancia o la imprudencia comprometan gravemente la salud de las chicas.

En relación  a la interrupción voluntaria del embarazo,  dice el informe que en la mayoría de los casos se producen en centros privados por lo que son las propias mujeres o sus familias quienes hacen frente al gasto. Por cierto , dice el informe que la nueva ley de plazos, arrancada a Gallardón, está dando ya sus primeros resultados favorables, ya que está descendiendo el número de abortos practicados, lo que siempre es un éxito.

En 2012  se adelgazó  el presupuesto real del Plan Nacional contra el Sida en un 90 %, lo que implica dejar de afrontar un tema que sigue siendo igual de peligroso y comprometedor para la vida de las personas. Contraer a estar alturas esta enfermedad, cuando puede ser evitable es un hecho lamentable e indefendible.

Y para rematar hay que señalar   lo que cuenta el informe sobre los recursos asignados para la lucha contra la violencia de género.

En cifras totales, el presupuesto del  Ministerio de Sanidad y Servicios  para la prevención de la violencia machista se  ha reducido un 21.6 %. En políticas de igualdad, un 18 %.

Cuadra eso bien poco con un Gobierno preocupado de verdad por la violencia, empeñado en erradicarla. Dice mucho, por el contrario, de quien  es capaz de  guardar un respetuoso minuto de silencio por respeto y recuerdo a las mujeres asesinados, y a continuación, regatea presupuesto y ningunea las medidas necesarias para que efectivamente no haya más asesinatos.

Los recortes matan, y perjudican la salud. Y no es un lema, es una realidad. En el caso de las mujeres, como se ha visto, de forma concreta y objetiva, por lo que de la misma forma, con la misma concreción hay que reclamar la reversión de los recortes y la recuperación de un sistema publico de salud que cuide a las personas y  no las discrimine ni por ser mujeres, ni por ser pobres.