NO OLVIDAMOS

Desde hace un año presenciando lo peor del ser humano que se aferra al cargo buscando la salvación a codazos, carente de conciencia y dignidad, inmerso en la mentira más hipócrita e insultante, incapaz de asumir responsabilidades como hombre y como político.

Y recordando también lo mejor, aquella gente anónima pero con nombre, armada de palas y escobas, a veces tan joven, siempre tan entregada, que cruzaba un puente para ayudar, porque quería y porque podía. Porque sentía lo que otros son incapaces de sentir entonces y ahora: sentimiento de pueblo, fraternidad de clase, solidaridad humana.

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