
No tuve el placer de haberlo conocido, pero fue un premio estético desde la distancia porque no solo era una cara bonita, un tipo atractivo como pocos a pesar de su cara marcada y su escaso culo.
También era eso que es tan difícil a veces de encontrar, una mezcla de simpatía y melancolía, un hombre pícaro y divertido pero con un punto de insatisfacción irremediable. Capaz de ser enérgico pero también algo pasota, desastrado pero elegante.
Se murió durmiendo y se agradece la suerte que tuvo con una muerte tan pacífica por todas las veces que nos regaló felices sueños.
