No se sabe quien tiene la culpa . A estas horas, después de tanta espera, tanta explicación, comentario, promesa y aclaración en relación al parking del Hospital Lluis Alcanyis, ya es difícil deshacer la madeja y decidir quien tiene la culpa, o por lo menos, más culpa que los demás .
Pero lo que es cierto es que el parking del Hospital que tiene asignada una población que se acerca a las 200.000 personas, sigue siendo una necesidad imperiosa, urgente, casi sangrante para la ciudadanía de Xàtiva porque el actual con sus 800 plazas solo cubre un porcentaje ridículo de las necesidades reales de quienes visitan el Hospital y han de añadir en muchos casos, un factor de crispación y malestar a situaciones ya de por sí estresantes y angustiosas.

Dado el flujo de vehículos que ha de atender todos los días, el problema no es que el aparcamiento sufra eventualmente un colapso. El hecho es que está a reventar la mayoría de los días y a todas horas, convirtiéndose en un foco de tensiones, fuente de problemas, origen de situaciones de riesgo que añaden un plus de conflicto a la visita al Hospital totalmente innecesario.
Xàtiva ampliará el aparcamiento del hospital a partir de Junio tras cerrar la compra del suelo, se publicó en Enero de 2019 y la declaración causó muchos suspiros, entre el escepticismo y la satisfacción. Lo cierto es que el Ayuntamiento adquirió, vía subvención de la Diputación, los terrenos necesarios para ponerlos a disposición de la Consellería que es quien tiene la competencia para realizar la obra. Pero, ahora, vistos los Presupuestos para este año de la Generalitat Valenciana, por razones que seguro que existirán pero nunca conoceremos, no aparece presupuesto alguno para su construcción. Y si ya es complicado que se ejecuten los proyectos que cuentan con presupuesto asignado, tal hazaña es completamente imposible sin la existencia de partidas presupuestarias.
Se pueden dar explicaciones, otra vez, de lo sucedido para ignorar esta demanda perenne de la ciudadanía. Pero en todo caso, no hay justificaciones posibles para que, siendo incluso promesa invariable en los programas electorales de derechas e izquierdas, no se priorice su realización.
Es cierto que conseguir mover a una Administración pública es como empujar a un elefante obeso excesivamente miedoso a la hora de mover sus patas. Pero si, además, son dos Administraciones, Ayuntamiento y Consellería, las que han de ponerse de acuerdo para trabajar de común acuerdo en la misma dirección, la tarea ya es heroica. Y es innegable -capítulo de justificaciones- que se está luchando contra una pandemia que absorbe, como corresponde, gran parte de las energías públicas y privadas. Pero intentando precisamente facilitar la vida de la gente, habría que empeñarse en dar solución a aquellos problemas cotidianos que la política, la buena política puede resolver.
Porque mientras se suceden las explicaciones, las disputas políticas, la utilización legítima o no, de la inacción ajena olvidando la propia, lo cierto es que pagan el pato los de siempre, la ciudadanía que padece, que se desespera para aparcar el coche al ir al Hospital, cuando quizás ya anda bastante desesperada.
El propio concejal de Obras no ha descartado, en declaraciones públicas, que sea el Ayuntamiento quien tenga, finalmente, que realizar la obra. Y abre así una posibilidad que se agradece frente a la respuesta habitual, basada en la espera resignada de una intervención de la Generalitat cada vez más improbable y que implica esperar unas cuantas décadas más pasándose la pelota y dando explicaciones pobres e inútiles que no hacen falta. Lo que hace falta es un aparcamiento en el Hospital.
