Esta semana las calles de Xàtiva se van a llenar de gente. Es la manifestación de las mujeres, con motivo de la celebración del Día internacional instaurado por la ONU en 1975, que celebra en todo el mundo los avances conseguidos por las mujeres señalando el camino a recorrer. Es una causa más que suficiente para que mucha gente que no tiene la asistencia a manifestaciones entre sus ocupaciones habituales, haga un hueco en su agenda y acuda a una marcha que es diferente a otras convocatorias.
Maribel acude con su hermana. Ambas son mayores, ya felizmente jubiladas pero acuden religiosamente a esta manifestación porque entienden que es la que habla de ellas y por ellas, de las mujeres silenciosas que vivieron vidas anónimas, sacrificando mucho y recibiendo poco o nada. Acuden porque tienen hijas y no quieren para ellas lo que les tocó vivir a su generación. Que no hayan de consentir que nadie les ponga una mano encima. Quieren que puedan elegir, que no tengan sólo obligaciones sino una vida propia que vivir.
Acudirán también muchas mujeres jóvenes , de las que están empeñadas en encontrar su espacio, en construir un proyecto vital en el que puedan aportar su talento o su capacidad. Se manifiestan desde la exigencia y la beligerancia porque necesitan que las puertas se abran para poder entrar a demostrar quienes son y lo que valen. Quieren vivir en paz, sin miedo y con libertad, siendo protagonistas y no comparsas, tomando decisiones y asumiendo consecuencias.
Esther acude con sus amigas. A punto de titularse, están luchando a codazos por abrirse paso buscando ocupación para poder independizarse y vivir sus vidas. No quieren privilegios, ni regalos pero tampoco piensan tolerar que por su sexo o edad, no se reconozca su valía. Quieren salarios dignos en trabajos con condiciones razonables. Están preparadas y dispuestas a salir al mundo y lo quieren hacer sin miedo, cuando y como quieran, sin necesidad de dar explicaciones ni pedir perdón. Van a la manifestación del 8M porque no quieren callar y consentir sino reclamar la existencia libre y digna a la que tienen derecho.
Hay quien asiste para mostrar su aprecio en las mujeres de su vida, las madres, hijas, hermanas o amigas a las que respetan y valoran desde la distancia corta, en las que confían y a las que necesitan para seguir adelante. Convencidos de que se lo merecen todo , salen a celebrar su existencia, el placer de haberlas conocido y convivir con ellas.
Pepe asiste porque, aunque le ha costado un poco, ha aprendido a valorar a las mujeres y apreciar su inteligencia, su dedicación y resistencia.. Siempre creyó que él era quien debía tener el mando y solucionar los problemas pero la vida le demostró que las mujeres tenían capacidad más que de sobra para afrontar los más duros reveses de la vida. Cuando a él le dejaron noqueado fueron ellas las que reaccionaron y consiguieron salir adelante. Y el aprendió que ni ellas estaban para obedecer, ni él para mandar. Y lo agradeció con sinceridad, reconociéndoles a ellas el mérito y a él sus limitaciones. Por eso, asiste todos los años a la manifestación de las mujeres, quizás no en primera fila , pero siempre infinitamente agradecido.
Susana va porque tiene una criatura y quiere para ella un futuro sin sombras ni amenazas, en el que pueda convivir con respeto y armonía. Sin mentiras y sin violencia.
Xàtiva se llenará sin duda la tarde del 8 de Marzo de gente decente que cree en las mujeres y sus derechos. Por muchas razones, todas legítimas y compartidas.
