Besos

Vaya por delante que no me gustan los besos de cortesía. Que me resulta detestable , antihigiénica e incómoda esa costumbre nacional y no es ningún consuelo su existencia en otros países…. Es francamente aborrecible ese protocolo hipócrita de intercambiar fluidos con cualquiera que se te ponga delante. Desde el primo del cuñado de alguien que acabas de conocer y que posiblemente no volverás a ver nunca hasta el acompañante de algún conocido aunque sepas que tiene los días contados.


Besos al aire, hipócritas, vacíos de contenido. Besos confusos, empalagosos, de obligado cumplimiento para no parecer excesivamente cardo, exageradamente antipática. Besos que te presentan mucho más íntimamente de lo que quisieras a la contraparte, su olor, su textura, su relieve… Los más duros y feos, sin duda alguna, son los forzados en los que hay una participante que de forma evidente no quiere participar en la liturgia, o por lo menos pretende hacerlo con baja intensidad, y se encuentra con un abrazo de oso aborrecido, con un lametón indeseado, con un pico robado con premeditación y alevosía…


Es costumbre que atañe especialmente a las mujeres , como emisoras o receptoras, porque no es práctica frecuente entre los machos alfas, que optan por los palmeos de espalda desaforados y casi dolorosos, o en el caso de varones de menor perfil hormonal, con un apretón de manos que se ajusta más a la educación formal y no conlleva la invasión del espacio personal.


De espacios propios las mujeres no andan sobradas. Y si no que se le digan a la campeona del mundo de fútbol. También habría que decirle al besucón que debe aprender a controlar sus impulsos, con medicación si hace falta, porque ese entusiasmo tan fogoso le llevó a protagonizar un acto tan irrespestuoso como denigrante. No valen disculpas por la emoción del momento que quizás ha sido la causa de que el filtro de la corrección no haya funcionado. Lo grave es que subsista, bien enterrada pero activa, esa creencia tóxica de que las mujeres son seres que existen para ser besadas o lo que se tercie, iniciativas que en cualquier caso deben agradecer con humildad y satisfacción. Lo indignante es que el tipo en cuestión reaccione con agresividad , tratando de idiotas y tontos a quienes les rechina la escena. Lo preocupante es que entre ese entrenador que solo sabe hablar en masculino y ese presidente tan exaltado y machista, la victoria de las deportistas, su mérito, talento y esfuerzo quede opacado y falto del reconocimiento que merece. Son las campeonas del mundo, ahí queda eso. 

Puede que también te guste...