Desde 2016, tenía un blog que ha sido un fiel recipiente para alojar reflexiones más o menos divinas o humanas. Pero la tecnología tiene vida propia y hace meses que perdí el control de esa pantalla donde se colgaban escritos propios sin mayores aspiraciones.
Ha vuelto, no se cómo, pero sí gracias a quien, al que estaré eternamente agradecida. Y ahora quiero darle más utilidades.
Darle más alimento y mejor presentación. Ya se sabe que comemos y leemos por la vista…
Seguirá siendo un archivo histórico para esa posteridad que pretendemos anticipar de forma imposible
Pero también va a ser un divertimento, un volcado de ideas y sensaciones. Un sitio para la risa y para la trascendencia. Para las minucias y las grandes verdades de la existencia.
Para lo que me dé la gana. Es mi blog. Leedme si os apetece.

