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NOS LO TOMAMOS A PECHO

«…igual que no sería admisible que se negará la cirugía urgente e inmediata a alguien con una apendicitis aguda, no es tolerable que se demoren los plazos de citación, revisión y comunicación del resultado a la interesada para permitirle que actúe en consecuencia…»

ANDARINAS

andarinas2Así son las mujeres de muchas ciudades a las que es fácil ver pasear o  correr, en estas fechas cuando el sol lo permite,  y el resto del año, a cualquier hora en que les sea posible en razón a  las múltiples obligaciones que suelen tener.

Hay de todas las edades y tamaños,  equipadas algunas con minucioso detalle, desde el color de las uñas  hasta la visera más fashion, cruzándose felices con las que calzan deportivas de los chinos y gorra que hace publicidad del taller de coches del cuñado.  Las ves a paso ligero o de procesión, solas o en grupo… Decenas de mujeres toman las calles, en una práctica a mitad de camino entre lo deportivo y lo simplemente saludable, empeñadas en cuidarse un poco a sí mismas,  decididas a poner de su parte para que el cuerpo aguante lo que tenga que aguantar, que faena no falta a las mujeres,  por muchos años que cumplan.

Caminar  es una elección como disciplina deportiva que se adapta muy bien a los usos y costumbres de las mujeres. No es un deporte de alto riesgo, que de esos, y sobre todo,  a cierta edad,  ya no quedan  ganas de nuevas experiencias. Tampoco  es una actividad competitiva donde haya que superar a las rivales convirtiendo en fuente de estrés lo que sólo busca un momento de bienestar. Tampoco es una actividad solitaria, sino que por el contrario permite la socialización plena, la charla distendida y la terapia que para muchas mujeres significa la posibilidad de darle a la lengua en ambiente amigo y comprensivo.

Aunque también las hay que prefieren salir solas,  colocarse los cascos y aislarse de un entorno a veces  complejo y estresante, para dejarse  invadir por la música preferida que suena a toda castaña  impidiendo totalmente el recuerdo de los problemas, ajenos y propios, de las incertidumbres y  preocupaciones inacabables. Entonces,  andar  se convierte en una forma de salvaguardar la salud mental, presentando  resistencia ante la posibilidad siempre presente de acabar petando ante tanto requerimiento externo y  tanta autoexigencia interna.

Algunas, las más valientes,  no sólo caminan  sino que incluso corren. Hay que tener en cuenta que hacerlo, sobre todo en ciertas fases de la vida, depende de factores externos (exceso de peso, existencia de prótesis, capacidad pulmonar, estado de articulaciones) pero también de la capacidad de aceptar retos personales, que a veces se ganan y alimentan la autoestima y a veces ser pierden, obligando a pasar página con humildad. A los 30/40 años es factible mantener un trotecillo elegante,  porque el cuerpo todavía aguanta casi lo que le eches, y aunque una se despeine y sude, no se producen daños graves o irremediables. Sin embargo, superada cierta edad, si se fuerza la maquinaria,  el cuerpo empieza a hacer ruidos extraños mandando señales inequívocas de que no está para trotes, en el sentido literal de la expresión.

Con todo, caminar/correr es un placer irrenunciable que no debería ser excluido del catálogo de recursos que hacen sentirse mejor a las mujeres. Cierto que hace falta superar  la fase de de agujetas y calambres. Y la de  los miedos,  que los hay de todos los tipos (a hacerse daño, a hacer el ridículo…) También la fase de la culpabilidad que surge de la nefasta y habitual idea de que deberíamos dedicarnos a cosas más serias y útiles. Pero una vez rebasadas esas dificultades adicionales, llega el momento del placer puro y duro que surge de la autosuperación, y la victoria frente a límites ante los que nos sometemos sin resistencia.   Sólo por eso, ya es un necesario entrenamiento.

LOS RECORTES EN SALUD, MATAN.

Se acaba de publicar un informe  elaborado por 13 organizaciones llamado “Deficiencias e inequidad en los servicios de salud sexual y reproductiva e España”. En él se valora la situación del sistema público de salud en España tras la reforma de 2012. Pero, para variar, lo hace  pensando en las mujeres, en cómo son tratadas cuando son atendidas en el sistema público de salud.

repago

Por ejemplo, la reducción de los servicios de salud mental, tuvo un efecto directo en las mujeres, principales usuarias de este servicio que tuvo que reducir tratamientos,  pasando a dar solución al problema  de forma generalizada con medicamentos, los ansiolíticos. De hecho los consumen el 21 % de las mujeres, frente al 11 % de los hombres.

El informe recuerda medidas que en su momento nos indignaron porque causaron graves prejuicios, como fue el copago, o mejor llamado repago de los medicamentos, aunque hoy la medida ya no existe en esta Comunidad autónoma, gracias al cambio de Gobierno. Para que luego digan algunos que da igual que gobiernen unos u otros.

Pero el  copago farmacéutico, fue  una medida con  consecuencias directas sobre la salud de las mujeres, que sentó especialmente mal a las  mujeres mayores, que suelen sufrir patologías crónicas y perciben    pensiones no   demasiado generosas. Muchas de ellas, renunciaron directamente a los  tratamientos que necesitaban, en vista de su imposibilidad de pagárselo. No parece demasiado justo que la calidad de vida de las  mujeres ancianas quede mermada porque no pueden adquirir medicamentos que aliviarían sus dolencias. Así que es de agradecer el esfuerzo de nuestros actuales políticos valencianos, para que casi un millón de personas, pensionistas o con rentas muy bajas, no tengan que renunciar a medicarse y hayan dejado de pagar con sus pensiones la fiesta del derroche y la corrupción que otros se montaron.

A día de hoy, y desde el 2013, algunos anticonceptivos hormonales dejaron  de estar cubiertos por la Seguridad Social,  por lo que las mujeres tuvieron que buscarse la vida por su cuenta si eran partidarias de una maternidad responsable y  una sexualidad sin condiciones. Tuvieron que rascarse el bolsillo y financiar el tratamiento que la sanidad publica les negaba,  lo que supuso aumentar, evidentemente, la  carga económica de cerca de un millón de mujeres, según estima la Federación de Planificación Familiar estatal.

Para  las jóvenes, los recortes en sanidad también tuvieron consecuencias porque se redujeron  drásticamente los programas de prevención de enfermedades de transmisión sexual, siempre necesarios, para prevenir y detectar antes de que la ignorancia o la imprudencia comprometan gravemente la salud de las chicas.

En relación  a la interrupción voluntaria del embarazo,  dice el informe que en la mayoría de los casos se producen en centros privados por lo que son las propias mujeres o sus familias quienes hacen frente al gasto. Por cierto , dice el informe que la nueva ley de plazos, arrancada a Gallardón, está dando ya sus primeros resultados favorables, ya que está descendiendo el número de abortos practicados, lo que siempre es un éxito.

En 2012  se adelgazó  el presupuesto real del Plan Nacional contra el Sida en un 90 %, lo que implica dejar de afrontar un tema que sigue siendo igual de peligroso y comprometedor para la vida de las personas. Contraer a estar alturas esta enfermedad, cuando puede ser evitable es un hecho lamentable e indefendible.

Y para rematar hay que señalar   lo que cuenta el informe sobre los recursos asignados para la lucha contra la violencia de género.

En cifras totales, el presupuesto del  Ministerio de Sanidad y Servicios  para la prevención de la violencia machista se  ha reducido un 21.6 %. En políticas de igualdad, un 18 %.

Cuadra eso bien poco con un Gobierno preocupado de verdad por la violencia, empeñado en erradicarla. Dice mucho, por el contrario, de quien  es capaz de  guardar un respetuoso minuto de silencio por respeto y recuerdo a las mujeres asesinados, y a continuación, regatea presupuesto y ningunea las medidas necesarias para que efectivamente no haya más asesinatos.

Los recortes matan, y perjudican la salud. Y no es un lema, es una realidad. En el caso de las mujeres, como se ha visto, de forma concreta y objetiva, por lo que de la misma forma, con la misma concreción hay que reclamar la reversión de los recortes y la recuperación de un sistema publico de salud que cuide a las personas y  no las discrimine ni por ser mujeres, ni por ser pobres.