Nos movemos todos los días, en todas las direcciones, acudiendo a nuestras obligaciones, nuestros compromisos, nuestras distracciones. Son muchas las personas que cada día, todos los días, van y vienen, entran y salen, suben y bajan. La movilidad en las ciudades es elemento imprescindible que determina la calidad de vida. Y si no que se lo digan a quien depende para cumplir en su trabajo o sus estudios, de un transporte público, viejo, incómodo o directamente inexistente. O a quien siente que transitar por su ciudad es un deporte de riesgo o una misión imposible. Quizás porque el acceso de la población escolar a sus respectivos centros no cuenta con todas las garantías de seguridad. O porque aparcar supone un viacrucis con martirio final en forma de multa o sanción.
No es un asunto menor que deba ser valorado sólo desde la inmediatez, sino también con perspectiva de futuro, evaluando las consecuencias que en materia de sostenibilidad pueden repercutir en un conflicto tan preocupante y de tan mal pronóstico como el que mantiene el ser humano con el planeta que habita y que parece empeñado en destruir. Una política de movilidad coherente también es garantía de futuro, de sostenibilidad, de cuidado medioambiental. Potenciar el transporte público para eliminar vehículos contaminantes contribuye a la lucha contra el cambio climático. Una amenaza cuya realidad se impone cada día a pesar de la irresponsable ceguera de algunos.
Xàtiva contó en el pasado reciente, pero no inmediato, con una Regidoría de movilidad que hizo los deberes, por lo menos en parte. Que cogió el toro por los cuernos e intentó dar una solución integral a los problemas detectados en la ciudad, evidentes para cualquier peatón o conductor. La escasez de transporte público intraurbano, la predominancia absoluta de los vehículos sobre los peatones, la organización o mejor desorganización caótica del tráfico, la total falta de respeto a las zonas que necesitan urgente protección ante una circulación invasiva e irracional… En materia de accesibilidad la lista era interminable: los pavimentos peligrosos, las aceras imposibles, los accesos inviables a determinados servicios públicos…No se consiguieron éxitos totales como suele pasar cuando la solución exige no sólo fuertes inversiones en infraestructuras sino también un cambio en la mentalidad ciudadana, modificando hábitos y costumbres que exigen coger el coche de forma habitual en una ciudad que se recorre de punta a punta en no más de media hora. Pero se elaboró una hoja de ruta convincente y cuidadosa, abierta a la participación ciudadana, en forma de Plan de Movilidad Urbana sostenible, que, sin embargo, duerme un sueño inducido por esos sesgos mezquinos y ruines de la política cuando no está al servicio de la ciudadanía.
En cualquier caso, en el actual gobierno municipal parece haber otra disposición, manifestada en hechos puntuales como la apertura de la Alameda al paseante en festivos o la organización de la reciente Semana de la movilidad con una programación ajustada pero digna.
Hay muchas coincidencias en los programas de las formaciones políticas que dirigen la ciudad. El fomento del uso de la bicicleta, la mejora de las aceras, la ampliación del servicio de bus urbano o la pacificación del tránsito en determinados barrios o en los accesos a colegios o centros de salud son medidas compartidas en ambos programas electorales.
Todas ellas deberían ser la garantía de que, esta vez sí, quienes van en la misma barca – juntos, pero no revueltos- sean capaces de remar en la misma dirección para demostrar que la política, desde la coherencia y la honestidad, es herramienta de resolución de problemas a corto y medio plazo y garantía de futuro.
Es una iniciativa que refleja un interés creciente y sostenido por analizar una realidad tan cotidiana como son los problemas para trasladarse que se sufren en las ciudades y pueblos. El objetivo es detectar esos conflictos, menores en apariencia, que complican la vida de la gente para intentar ponerles solución. En 2019 se celebra del 16 al 23 de Septiembre en multitud de ciudades de España y Europa.
