Categoría: personal

CONFESIÓN

(publicado en Edición comarcal La Costera Levante-emv de 14.9.2017)

Esta que les habla, o más bien les escribe, tiene algo que decir, en su reencuentro tras el paréntesis estival, a modo de confesión. No digan que no es un buen principio para atraer su atención. Aunque tampoco crean que voy a confesar un delito, ni fiscal, ni penal, porque cuando se odia la violencia y no se tiene un duro es difícil cometer cualquiera de ellos.

confesion

Pero después de más de 10 años, que se dice pronto, comunicándome por esta vía con gente a quien no conozco, creo que es hora de confesar una adicción que, como todas, debilita pero reconforta: la de escribir, lo que convierte esta cita en una pasión y no en una obligación. Por eso, es un placer volver a ocupar mi espacio habitual, casi siempre arriba a la derecha de la página crujiente de este periódico, para trasladar mis doctas opiniones que son propias e intransferibles, o dicho en metáfora culinaria, son como las lentejas, si quieres las tomas y si no …

Y sin embargo, opinar es un hecho doloroso que a veces duele, da miedo o causa incomodidad, y casi siempre requiere de un trabajo previo e invisible de documentación y reflexión. Es además un acto esencialmente atormentado e inhóspito que se vive desde la soledad más absoluta, si se intenta hacer desde la honestidad y la libertad.

Para opinar con honestidad, no es posible mantenerse en la equidistancia porque, en muchos casos, eso sería hasta inmoral. Por ello, no es buen método para hacer amigos, porque significa que aquellos a quienes respetas, se les queda siempre corto el apoyo que les prestas y aquellos con quienes coincides eventualmente no confían en la pureza de tus intenciones. Sí es útil, por el contrario, para incrementar el número de personas que te deja de saludar o te miran raro. Sin hablar de los que tiran a matar cada semana sin posibilidad de defensa, digas lo que digas.

Opinar con libertad significa hacerlo sin someterse a ningún dictado tenebroso y vergonzante. Y es un auténtico peligro en este país que adora a los incautos que hacen exposición pública de opiniones, porque les permite colgar etiquetas o sambenitos que serán eternos. Es mucho más prudente dominar sabiamente el arte de la boca cerrada o la palabra amable y sonrisa “profidén”, que permite llevarse bien con todo el mundo, no meterse en jardines pantanosos y habitar una eterna zona de confort, sin tensiones ni apreturas.

Y sin embargo en los tiempos revueltos que vivimos, donde la independencia es un término omnipresente, se debería pelear por ella, sobre todo en el campo de las opiniones y las ideas. Independencia de pensamiento, de opinión, de criterio, como un valor a defender y proteger. Autonomía de la persona, del individuo para conformar opiniones propias sin necesidad de que una fábrica de ideas externa, ya sea partido, sindicato, iglesia o medio de comunicación, le evite el trabajo previo necesario. Pensar y opinar, lo que nos de la gana, sin imitaciones ni plagios, intentando ser respetuosos con la inteligencia ajena no diciendo demasiadas tonterías. Y aplicar, asimismo, ese principio de confianza a las opiniones ajenas. No buscar fantasmas, ni intereses ilegítimos. Sólo la modesta aspiración de aportar un poco de sensatez.

Por eso, es todo un privilegio tener esta ventana, desgraciadamente unidireccional. Saber que hay quien la lee, y en el colmo de la felicidad, hasta comparte la opinión expuesta. Eso ya es la monda.

MEMORIA

Da un poco de pesar, si eres mujer y tienes nietxs, que siendo tan cercanxs y tan queridxs , ya no lleven tu apellido. Habrá que utilizar otras armas, otros recursos para colarse en su memoria creando un recuerdo imborrable, más potente que ese apellido que, al fin y al cabo,es posible que también se pierda con rapidez. Porque ser recordada es ganar la inmortalidad, aunque hay que cuidar que el recuerdo genere eterno cariño y alegría y no todo lo contrario, que también puede pasar.

BENDITA SEAS

Hoy he cogido el tren a la carrera y en el sprint final he coincidido con una monja corredora cuya avanzada edad y los bultos que cargaba no le impedían ser casi más rápida que yo.

monja

 

Hemos hecho migas, lógicas tras compartir sudores, y me ha contado que va vestida desde hace 45 años con esos largos faldones que no permiten grandes velocidades y que ya la aburren un poco. Solo un poco.Que iba a visitar a su hermana mayor, no se si en la orden o en la familia, que aquí me pierdo un poco, cuya edad en todo caso,debe ser infinita vista la referencia, porque está un poco delicada. Como si fuera una orquídea. Llevaba un móvil sencillo de esos con números grandes que miraba continuamente porque me cuenta que no oye bien y el modo vibración no le parece sano (??). No he querido averiguar más pero esa es la causa de que intente pillar las llamadas cuando se produzcan. Es una mujer muy mayor pero divertida, curiosa y extrovertida. Creo que no me iría de acampada con ella, pero hemos hecho un viaje relajado e interesante a falta de unas pastas y algo para mojar, aunque ella desayuna leche con colacao según me ha informado. Al despedirnos me ha dejado un poco traspuesta porque no me ha besado pero me ha bendecido. Y yo hace tiempo que descubrí que las maldiciones son mucho más frecuentes y efectivas.