PENSIONISTAS JUBILOSOS

Cualquier pensionista que se precie mira con lupa la primera pensión que le ingresan este año para detectar si es la prevista, la justa y necesaria.

Lo previsto, según las promesas del Gobierno, sí ha sido. Un 2’7 % clavado. Jamás se ha visto que la Seguridad Social, como los Bancos, se equivoquen en el cálculo.

Lo justo sería una cuestión discutible. Hay pensiones muy bajas y otras muy generosas, en función de los salarios recibidos. Estos responden a diversos factores relacionados con el esfuerzo personal pero también con las circunstancias de partida. La vida no es justa y aunque haya gente que lo olvide, sigue habiendo clases, con una distancia entre ellas cada vez mayor.

Su cuantía será la necesaria si se mantiene una mínima correlación entre el nivel de las pensiones y el nivel de vida. De forma que la jubilación sea compatible con una existencia digna. No es digna una pensión que no permita afrontar realidades como el precio de la cesta de la compra, los suministros básicos o los alquileres.

Habría que romper una lanza, pero en el lomo, de los partidos de derecha y ultraderecha, q votan en contra de la actualización de las pensiones inspirados por sus ídolos -de Milei a Netanyahu- personajes que no parecen perder el sueño pensando en las miserias de sus mayores. Y botarlos, con “b” para impedir que tengan mayor poder de decisión. Qué suerte no ser pensionista en Argentina, Israel o Chile donde parece que pretendan, por la vía de la exterminación, reducir la población de las personas cuya vida laboral está finiquitada Se debería recordar a quienes protestan amargamente porque hay demasiados pensionistas que no reciben un regalo conseguido en una tómbola, sino el resultado de su contribución a un sistema de reparto del que ahora se benefician.

Las pensiones públicas son un derecho conquistado que demuestra que vivimos en una sociedad solidaria que ha progresado mucho desde que llevaba a las personas que no producían, las viejas o impedidas a morir al bosque. Algo que metafóricamente puede ocurrir, aunque sea disfrazado de ese discurso neoliberalista moderno que sacrifica a las personas y se queda tan ancho.

Jubilado viene de júbilo, como los de la foto.

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