No, no se acabó. Ya nos gustaría a nosotras y a muchos más. Encantadas de que hiciera mutis por el foro tanto descerebrado machista que no entiende ni entenderá el fondo de la cuestión que es mucho más que una anécdota. Es la manifestación pública y descarnada del poder que el sistema patriarcal otorga a los hombres sobre las mujeres.
Preocupante pero poco sorprendente que el mundo del fútbol, tan chillón y ruidoso, permanezca tan silencioso. La mayoría de los jugadores , clubes y medios de comunicación, excepto honrosas excepciones , están tratando de no mojarse, a la espera de acontecimientos, para determinar si es tormenta de verano o tsunami destructor.
Indignante que la selección masculina, por su valor simbólico y los grandes patrocinadores – 21 grandes empresas en total, cuyo soporte económico es esencial- sigan empeñadas en presentar su peor perfil, el de la cobardía y la falta de compromiso con la igualdad. Solo tres de estas empresa, Iberdrola, Iberia y Renfe han manifestado con la boca pequeña su solidaridad con las deportistas, aunque sin pedir dimisiones ni cuestionar su apoyo.
Demasiada gente callada, para parecer más guapos y menos cómplices. Hay otros que hablan demasiado, dedicados plenamente a la intoxicación, a la manipulación, a la demagogia. También mucha gente que se esfuerza en explicar, argumentar y demostrar señalando, sin dudas, a culpables y víctimas. Y sobre todo una inmensa mayoría social cuyo dictamen es inapelable y se puede llevar por delante a toda una Federación de Futbol anclada en la misoginia y la discriminación.
Entonces, se acabará. Por lo menos, este capítulo vergonzoso y delirante, aunque habrá que seguir escribiendo con renglones bien rectos, el libro de la igualdad.

