Categoría: Maternidad

Derechos de quita y pon

Es fácil sentirse a veces como el hámster enjaulado que no hace más que dar vueltas en la misma rueda que no le lleva a ninguna parte. Les pasa sobre todo a las mujeres que siempre tienen que estar alertas y vigilantes porque lo que hoy es realidad y ayer era utopía puede volver a ser fantasía, a poco que nos descuidemos.

Si alguien discutiera el derecho al voto de las mujeres, se montaría un buen pollo en este país, concitando el rechazo de la mayoría de la población que pondrían el grito en el cielo. Excepto para los machistas graciosos y ocurrentes que tanto proliferan en este país, sería un despropósito escandaloso e inaguantable que removería la dormida conciencia democrática de mucha gente.

Sin embargo, sucede que otros derechos de las mujeres  se ven permanentemente discutidos y amenazados, como si fueran de quita y pon, como si en lugar de ser derechos humanos fuera de toda discusión, fueran graciables, susceptibles de desaparecer si personas con un ideario político francamente obsoleto, denigrante y peligroso para las mujeres ocuparan los sillones adecuados.

Empezando por el principio, que nunca sobra repetirlo, el aborto es un derecho que certifica un enorme fracaso social. Si hace falta legislar sobre un episodio tan triste, es porque no se garantiza  el nivel de educación afectiva y sexual suficiente para evitar que se llegue a esa terrible encrucijada. Con todo, ante un embarazo no deseado, siempre y en cualquier caso, es la mujer quien ha de tener la capacidad de elegir sobre su maternidad, siendo su decisión respetada y apoyada por la sociedad y las instituciones.

En España el derecho está garantizado con una Ley aprobada en marzo de 2023, la Ley Orgánica 1/2023, de 28 de febrero, conocida en todo el país como Ley del aborto. Es un texto legal que modificó la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo.

Una buena ley que apuesta por la prevención y la protección, contemplando no solo las bajas por menstruación dolorosa o el permiso retribuido en el último mes de la gestación sino, la gratuidad de los anticonceptivos y la píldora del día después.  También mantiene la posibilidad de abortar hasta la semana 14 de la gestación y contempla entre la semana 14 y 21 la posibilidad del aborto terapéutico, siempre justificado por alguna causa médica, por ejemplo, una malformación del feto. Le preocupa especialmente garantizar que no sean necesarios dolorosos viacrucis en busca de centros públicos que asistan a las mujeres convirtiendo el dolor en negocio de la sanidad privada.

Hoy, 28 de septiembre es el Día de Acción Global por el Aborto Legal, Seguro y Accesible. Porque no en todos los países existen servicios que cuiden la salud sexual y reproductiva de sus ciudadanas. En Nicaragua, Honduras, El Salvador, República Dominicana, Madagascar, Malta o Andorra  existen leyes que prohíben el aborto en todas las circunstancias y otros países como Polonia, sólo lo permiten en caso de que la vida de la embarazada esté en peligro. 700 millones de mujeres en todo el mundo no tienen derecho a la propia vida, a la salud y la independencia

Todas las mujeres debemos tener los mismos derechos. Porque la maternidad siempre ha de ser una elección y nunca una imposición.

 porque hay que recordar que las leyes sobre el aborto varían drásticamente según países siendo en algunos decisión personal y  en otros un grave delito. 700 millones de mujeres en todo el mundo en edad reproductiva, no tienen acceso a abortos seguros.  Toda niña o mujer

MAMIS

Sirva la presente como aviso cariñoso a quienes andan preocupados reflexionando sobre la forma de honrar a sus progenitoras este próximo Domingo, Día de la madre, del que no hay forma de escapar, so pena de empobrecer muchos negocios que bastante castigados andan ya. Aunque lo material no es siempre -o casi nunca-, lo esencial, bien está que se promuevan en esta fecha diversos tipos de productos para su adquisición y ofrenda, con el objeto de intentar manifestar el enorme amor que las madres inspiran. De ahí el éxito de los perfumes publicitados por mujeres etéreas con pinta de no haber recogido en su vida un calcetín maloliente. O de otro tipo de obsequios como el delantal de cocina, la crema antiarrugas o el paragüas que acompañará a los otros diez en el paragüero, resultado de la pereza compradora o de cierto sadismo filial que por algún lado ha de manifestarse.

Viendo el lado serio de la cuestión, lo cierto es que este concepto del Día de la Madre, precisaría una urgente revisión . Porque para empezar, aquello de que “madre no hay mas que una” es, a día de hoy, una premisa discutible teniendo en cuenta los cambios sociales y culturales que hacen que el prototipo de familia tradicional resulte obsoleto al imponerse otros modelos que apuestan por el respeto a las decisiones personales e íntimas de las personas a la hora de escoger su pareja y/o criar a sus vástagos. Así pues, hay familias de dos madres, como de dos padres, y también familias de una sola madre, que por cierto en Xàtiva, a la vista del estudio realizado recientemente, son más frecuentes de lo que parece.

Sucede además que el concepto de madre también merece una valiente actualización. Porque ya sería hora de reconocer que madre no es sólo la que da a luz, la que ha vivido un parto, más o menos horroroso, que siempre será relato permanente en la propia biografía. Exactamente igual, extraña coincidencia, que la afición nostálgica de los hombres que hicieron la mili y no había cosa que más les gustara rememorar. Madres son también muchas mujeres que sin haber pasado por el paritorio, aman con locura, sin fisuras y hasta la muerte a criaturas, desde sobrinos a vecinas,

desde ahijados hasta cualquier otro menor con el que establecen por diversas circunstancias, un vínculo de amor que no tiene nada que envidiar en cantidad y calidad al que inspiran los hijos paridos con dolor y sin epidural.

Por otra parte, ser madre hoy ya no es lo que era. Y no es una afirmación hecha desde la nostalgia, sino desde la satisfacción de haber superado estereotipos que condenaban a las mujeres a maternidades asfixiantes y extenuantes, consideradas como una obligación anexa al sexo de carácter casi obligatorio para cualquier mujer, que si no era madre, bajaba muchos puntos en la escala del respeto y la aceptación social. Hoy ser madre es resultado de una libre elección tan lícita como la decisión privada e igualmente legítima de no serlo, porque las mujeres ya no son sólo potenciales gestantes. Hoy no se entiende que la maternidad descalifique a las mujeres como seres humanos que siendo madres, son también acreditadas profesionales, con proyectos de vida propios y aspiraciones que no tienen porqué sacrificar. Aunque siga habiendo un precio injusto y excesivo que pagar.

Con todo hay cosas, las mejores, que nunca cambian, ni deben hacerlo. Y ser madres, ejercer como tales, es indiscutiblemente un privilegio, una oportunidad generosa de vivir la existencia acompañando la vida de otras personas cuya felicidad importa más que la propia

EL CASO DE LA MUJER LOCA

Hay una médica en Galicia, que tiene 62 años y ha sido madre recientemente..

Fijense que atrevimiento el de esta mujer, que se niega a convertirse en una  abuela respetable, destinada a ser cuidada . O que, si está  bien conservada , debería tener como máxima aspiración convertirse en leal e impagable cuidadora de sus nietecillos y nietecillas que corretearían entre su largas faldas….Que irresponsabilidad la de esta mujer, que trae hijos, en este caso una hija, al mundo cuando le da la gana, ignorando que está escrito que su muerte  está cercana por lo  que dejará sola a esa criatura o en el peor de los casos le generará una carga extra de cuidado y atención. ..Que loca esa mujer, que ha desobedecido los dictados de la Madre Naturaleza utilizando la ciencia para satisfacer sus caprichos, sin pensar en los riesgos a los que somete a ese retoño que se gesta en una madre caducada y averiada.

El caso es que la buena señora, al salir el caso a la luz se ha ganado un sinfín de críticas, juicios y  casi maldiciones por su decisión.

Y sin embargo, hagamos funcionar  eso que tenemos encima del cuello y entre las orejas y que debe servir para pensar con autonomía e inteligencia: el cerebro

Porque resulta que conocemos montones de caso en que señores  de 70 u 80 años aspiran en el tercero, cuarto o quinto  intento a encontrar la esposa ideal, buscando para ello casi siempre a mujeres más jóvenes por razones que alguien debería atreverse a explicar. Muchas veces consiguen que  su semillita fecunde una nueva vida y entonces,  que es lo que pasa?

Pues que para empezar se le adjudica una cierta aureola picarona y triunfadora. También se suele ensalzar su amor a la vida. Y desde luego, nadie cuestiona el futuro, ni la calidad de vida del fruto de su pasión. Debe ser porque se da por hecho la salud económica del feliz padre que proveerá lo que haga falta, y sobre todo la existencia de una madre amantísima y joven que garantizará  el cuidado del bebé.

La cosa es que todos celebran el éxito de este anciano señor sin mencionar, ni dar ninguna trascendencia al hecho de que quizás la ciencia en forma de pastilla ha tenido alguna intervención en su éxito reproductor a edad tan provecta. Nadie discute su decisión, ni se cree con derecho a limitar su derecho a tener hijos cuando le de la gana como parte de su proyecto vital. Al fin y al cabo es un hombre, y la paternidad es una decisión personal que cada individuo toma cuando lo cree conveniente. Faltaría más, que la sociedad les dijera a los hombres cuando deben o no ser padres…

Y sin embargo, cuando es una mujer la que ejerce esa misma decisión le llueven,  no piedras,  sino ladrillos, por su atrevimiento.  Y eso sucede, sobre todo, dejémonos de monsergas, porque es ella quien  decide. Porque  ella manda sobre su propio cuerpo. Porque no se rinde ni ante la presión social, ni ante condicionamientos éticos de otros que pretenden imponer sobre los propios. Porque hace lo que cree que debe y puede hacer. Y eso tiene mucho peligro.

Una decisión como la de esta médica gallega, se puede compartir o no, pero desde luego se ha de respetar. No ha de ser excusa para criminalizarla, llamándola loca, inconsciente, caprichosa, egoísta, ignorante…No puede justificar pretensiones de fijar por ley cuando las mujeres pueden parir o deben dejar de hacerlo. Es una excelente oportunidad para visualizar la enorme e injusta diferencia en el tratamiento recibido por ellos y nosotras.

Y por ello, la absoluta necesidad de pedir igualdad, de que se aplique exactamente la misma vara de medir a unos que a otras, sin hacer trampas ni estafar a las mujeres. Porque jóvenes o ancianas, de aquí o allá cada vez tenemos más claro quienes somos y lo que queremos, y vamos a hacerlo respetar.