AL FÚTBOL, LO QUE ES DEL FÚTBOL

La historia nos enseña que los grandes cambios llegaron a veces de la mano de pequeños gestos. Fueron personas humildes, anónimas, las que a veces tiraron del hilo que todo lo precipitó, derribando enormes edificios de injusticias y desigualdades

Valga como ejemplo Rosa Parks, que un día como hoy, hace justo ahora 65 años,  se negó a cederle su sitio a un blanco soberbio , porque estaba cansada y de mal humor, y harta muy harta de que las leyes jugaran en su contra y la colocaran a ella y a todas las de su raza en una posición de subordinación. Así que se plantó y le dijo al blanco que se buscara otro asiento que el suyo ya estaba ocupado. Pagó las consecuencias, claro que sí, pero encendió una hoguera que prendió en muchas personas, tan hartas y cansadas como ellas, que se fueron sumando hasta convertirse un en movimiento liderado por Martin Lutero King , en defensa de los derechos humanos que consiguió así una de sus más conocidas victorias.

También se aprende, normalmente a base de malas experiencias, que es más cómodo ponerse a favor de la corriente. Resulta más fácil ponerse de perfil y compartir el discurso de la mayoría, incluso cuando no se comparte o incluso se discrepa completamente, que oponerse y arriesgarse a despertar fervientes antipatías o incluso la cólera irracional y desorbitada de quienes desde la emoción y la víscera convierten sus opiniones en verdades absolutas, sin admitir disidencias que están dispuestos a aplastar de la forma que sea.  Pero también es una conclusión indiscutible que actuar bajo la presión de las mayorías , sin utilizar los propios criterios, la propia opinión, obviando las creencias y valores propios solo conduce a  una sociedad de borregas, uniforme, de una sola voz,  fácil de manipular.

Algo así ha pasado aquí con una jugadora de un modesto equipo gallego que acudió a un partido amistoso y se encontró ante la decisión unilateral y no consultada de guardar un minuto de silencio por la muerte reciente de Maradona. Se llama Paula Dapena y tiene 24 años, y las ideas muy claras . Para ella, Maradona no era más que un violador, un pedófilo, un putero y un maltratador, y no creía que mereciera ningún homenaje. También era un futbolista excepcional, sin ninguna duda, pero consideraba esta chica, como nos pasa a muchas,  que en la balanza que usamos para juzgar a las personas, ninguna habilidad, ningún don o cualidad excepcional puede disfrazar el valor del ser humano, ese que se manifiesta no porque pinte, baile, o juegue al futbol o al ajedrez mejor que nadie, sino en su conducta y los valores que manifiesta.  Maradona tuvo que morirse además precisamente el día en que en todo el mundo se condenaba la violencia machista. Si sus habilidades para manejar un balón no admiten discusión, tampoco la admiten sus conductas personales, su concepto de las mujeres y el trato que les dispensaba.. Nadie es perfecto, alegaran algunos, pero de no serlo, como nos pasa a la mayoría  a ser un agresor machista , va mucho trecho. Fue una víctima de su propia fama , justifican otros, y una piensa en las 40.000 denuncias presentadas en el último trimestre en este país por mujeres que fueron agredidas por quien más cerca estaba de ellas y concluye que evidentemente hasta en la categoría de víctimas, hay clases. El caso de este hombre, al que algunos llaman dios o semidios, se hace más duro por lo que tiene de consolidar un referente al quieren parecerse muchos chicos jóvenes que querrían ser como él.

Lo cierto es que morirse provoca muchas veces indudables ataques de amnesia, oportunos olvidos que nos hacen reconocer el mejor perfil del finado y tender un velo opaco sobre sus debilidades o errores. Es una muestra de respeto y consideración aceptable, siempre que no se exagere hasta el punto de  santificar alegremente a quienes tienen un lado oscuro que contamina cualquier otra valoración en positivo.

Maradona era y será siempre una referencia como futbolista, que no es lo mismo que deportista, pero también ejemplifica ese modelo de hombre cuyas relaciones con las mujeres se basan en el abuso de poder y en el ejercicio de una violenta masculinidad. Démosle al futbol lo que es del futbol, pero dejemos para la mitología sólo a  aquellos personajes que merezcan entrar en ella porque enseñaron a vivir y a convivir, en paz y con respeto.

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