{"id":811,"date":"2021-02-16T19:49:56","date_gmt":"2021-02-16T19:49:56","guid":{"rendered":"https:\/\/seralaedad.wordpress.com\/?p=811"},"modified":"2021-02-16T19:49:56","modified_gmt":"2021-02-16T19:49:56","slug":"mujeres-y-ciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.marvicent.com\/index.php\/2021\/02\/16\/mujeres-y-ciencia\/","title":{"rendered":"MUJERES Y CIENCIA"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1.3;\">La pandemia ha supuesto una oportunidad de oro para valorar en su justa medida el valor de la ciencia y la investigaci\u00f3n. Ese \u00e1mbito que parec\u00eda algo ornamental, futurista y concitaba pocas pasiones a pesar de ser necesidad b\u00e1sica de una sociedad con futuro. Porque es la ciencia y no otra cosa, lo que ha posibilitado , y lo sigue haciendo, la existencia de las vacunas que son las mejores herramientas contra el virus a &nbsp;d\u00eda de hoy. Su aparici\u00f3n supuso que &nbsp;laboratorios y hospitales de todo el mundo se pusieran a trabajar exclusivamente en la COVID aparcando proyectos en marcha, lo que tambi\u00e9n va a tener consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"876\" src=\"https:\/\/www.marvicent.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/mujeres-y-ciencia.jpg?w=960\" alt=\"\" class=\"wp-image-813\" srcset=\"https:\/\/www.marvicent.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/mujeres-y-ciencia.jpg 960w, https:\/\/www.marvicent.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/mujeres-y-ciencia-300x274.jpg 300w, https:\/\/www.marvicent.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/mujeres-y-ciencia-768x701.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1.3;\">De hecho el esfuerzo ha sido descomunal, hasta el punto de que la propia comunidad cient\u00edfica se maravilla por haber obtenido en 11 meses &nbsp;&nbsp;resultados en algunas disciplinas que antes necesitaban una media de 10 a\u00f1os para ver la luz. Todo ello no por casualidad, sino porque cuando la necesidad aprieta se producen las condiciones necesarias como la inversi\u00f3n econ\u00f3mica y la colaboraci\u00f3n&nbsp; de&nbsp;Gobiernos, compa\u00f1\u00edas y&nbsp; organismos&nbsp;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1.3;\">Lo que &nbsp;no ha cambiado demasiado &nbsp;es la situaci\u00f3n de las mujeres cient\u00edficas, &nbsp;&nbsp;que existir, &nbsp;existen, ahora y siempre, aunque&nbsp; sea dif\u00edcil&nbsp; para el com\u00fan de los mortales dar un solo nombre m\u00e1s all\u00e1 de la Curie . Resultado de una realidad &nbsp;injusta que ha hecho de&nbsp; la ciencia y la investigaci\u00f3n espacios no aptos para las mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1.3;\">La bata blanca a la que aspiraban las ni\u00f1as casi siempre estaba relacionada con tareas de cuidado en funci\u00f3n de roles estereotipados de dif\u00edcil erradicaci\u00f3n. &nbsp;A ello se suman los techos de cristal y los suelos pegajosos, es decir, las dificultades que las cient\u00edficas tienen para compatibilizar la investigaci\u00f3n con su vida personal y familiar. De hecho , en estos tiempos de confinamiento y teletrabajo la producci\u00f3n cient\u00edfica de las mujeres ha disminuido ostensiblemente, mientras que la de los hombres se ha incrementado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1.3;\">Pero es que adem\u00e1s el reconocimiento y valoraci\u00f3n del trabajo realizado por las mujeres cient\u00edficos tampoco es f\u00e1cil de obtener lo que ha dado lugar a la campa\u00f1a llamada #NomoreMatildas originada por &nbsp;la activista Matilda Joslyn Gage que ya &nbsp;en 1870 denunci\u00f3 las dificultades de las cient\u00edficas para ver reconocido su trabajo. La mayor\u00eda&nbsp; solo firmaba sus descubrimientos con el nombre de un compa\u00f1ero de laboratorio, mientras &nbsp;ve\u00edan como sus m\u00e9ritos eran merecedores de un Premio Nobel que siempre reca\u00edan en hombres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1.3;\">Este fen\u00f3meno social, conocido como \u00abefecto Matilda\u00bb, ha hecho que sistem\u00e1ticamente los m\u00e9ritos de las mujeres se hayan silenciado o visibilizado tras el rostro de un hombre, lo que no solo perjudica a las cient\u00edficas, sino que tiene un efecto perverso sobre las ni\u00f1as que crecen sin referentes femeninos en los libros de texto, de historia o en los medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1.3;\">Por ello ser\u00eda interesante que cuando hablemos a los ni\u00f1os y ni\u00f1as sobre la vacuna del coronavirus y el mundo de la ciencia perciban la existencia de las &nbsp;mujeres cient\u00edficas. Quiz\u00e1s podr\u00edamos memorizar el nombre de algunas como Jane Goodall,&nbsp; Augusta Ada Byron, Rosalind Franklin,&nbsp; Ada Lovelace, Rita Levi-Montalcini, Hedy Lamarr, Vera Rubin, Valentina Tereshkova, Josefina Castellv\u00ed, Sara Borrell, Margarita Salas, Mar\u00eda Blasco, Rosa Men\u00e9ndez, Marta Macho, Paloma Domingo, Alicia Calder\u00f3n Taz\u00f3n, Elena Garc\u00eda Armada y tantas otras<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1.3;\">Por ello, hay que celebrar las iniciativas que persiguen atraer a un mayor n\u00famero de mujeres a la ciencia, visibilizando&nbsp; el trabajo que han desarrollado en este \u00e1mbito, y fomentando el inter\u00e9s de las ni\u00f1as por las \u00e1reas tecnol\u00f3gicas, las matem\u00e1ticas o las ingenier\u00edas. Ese ser\u00eda un buen balance del D\u00eda Internacional de la Mujer y la Ni\u00f1a en la ciencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pandemia ha supuesto una oportunidad de oro para valorar en su justa medida el valor de la ciencia y la investigaci\u00f3n. Ese \u00e1mbito que parec\u00eda&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[37],"class_list":["post-811","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-igualdad","tag-cientificas"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.marvicent.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/811","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.marvicent.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.marvicent.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.marvicent.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.marvicent.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=811"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.marvicent.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/811\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.marvicent.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=811"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.marvicent.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=811"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.marvicent.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=811"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}