{"id":661,"date":"2020-03-26T17:19:43","date_gmt":"2020-03-26T17:19:43","guid":{"rendered":"https:\/\/seralaedad.wordpress.com\/?p=661"},"modified":"2023-09-24T19:22:09","modified_gmt":"2023-09-24T19:22:09","slug":"en-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.marvicent.com\/index.php\/2020\/03\/26\/en-casa\/","title":{"rendered":"EN CASA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:justify;\">Siempre \u00a0hay diferentes f\u00f3rmulas \u00a0de contar la realidad, m\u00faltiples maneras de sentirla e infinitas formas de explicarla. Todo ello, sin contradecir la versi\u00f3n oficial que hoy nos \u00a0es sobradamente conocida y merece absoluto respeto, \u00a0asumiendo sin discusi\u00f3n las responsabilidades que nos tocan.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero m\u00e1s all\u00e1 de la obstinada realidad, la experiencia se puede contar de muchas maneras. Desde el drama, desde el amor o desde el humor. Con optimismo o miedo. Con paciencia o exaltaci\u00f3n. En plan suicida o en plan Paquito el chocolatero. Y mientras podamos elegir, parece m\u00e1s inteligente apostar por el optimismo que no es candorosa ingenuidad, sino garant\u00eda y \u00a0confianza en la vida que nos espera.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-663\" src=\"https:\/\/www.marvicent.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/virus.jpg\" alt=\"virus\" width=\"1960\" height=\"2174\" srcset=\"https:\/\/www.marvicent.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/virus.jpg 1960w, https:\/\/www.marvicent.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/virus-270x300.jpg 270w, https:\/\/www.marvicent.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/virus-923x1024.jpg 923w, https:\/\/www.marvicent.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/virus-768x852.jpg 768w, https:\/\/www.marvicent.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/virus-1385x1536.jpg 1385w, https:\/\/www.marvicent.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/virus-1846x2048.jpg 1846w\" sizes=\"auto, (max-width: 1960px) 100vw, 1960px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Poco de \u00a0bueno tiene el \u00a0el confinamiento que vivimos, t\u00e9rmino poco acertado porque en nuestro caso hay &#8211; debe haber- m\u00e1s de autoconfinamiento que de encierro impuesto e incomprensible. Pero, en todo caso, se dan experiencias seguro que ampliamente compartidas.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La obligada permanencia entre esas paredes que llamamos casa \u00a0es un descubrimiento a analizar. Los escasos d\u00edas que llevamos fueron, inicialmente, como una aventura vivida con cierta prevenci\u00f3n ante la obligaci\u00f3n de \u00a0tener que habituarse a nuevos escenarios y habilitar nuevas rutinas. Pero en general, salimos triunfantes. Los salones han pasado a ser despachos, las cocinas, aulas de estudio, el pasillo, \u00a0pista de entrenamiento. Quienes tienen terrazas o amplias balcones se felicitaron por su acierto y los que no maldijeron haber preferido en su momento la galer\u00eda de la cocina.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Hemos explorado territorios ignotos que ten\u00edamos al alcance de la mano, aunque siempre sin tiempo para bucear en ellos. Pero ahora lleg\u00f3 el momento de abrir armarios, en sentido literal \u2013nada que ver con exponer la orientaci\u00f3n sexual de nadie- y extraer de sus oscuros fondos, objetos, prendas, recuerdos, accesorios de todo tipo y mayormente de escasa utilidad. Hay quien ha recuperado cartas de las que se escrib\u00edan a mano y se depositaban en un buz\u00f3n, o el traje con el que se cas\u00f3 que no entiende como se pudo calzar en su d\u00eda. O los patucos de aquellos ni\u00f1os que hoy son hombretones o la revista porno que escondi\u00f3 para que nadie encontrara. Todos descubrimientos que impulsan a escribir las memorias si crey\u00e9ramos que a alguien las iba a leer. Aunque siempre es una opci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Tanto tiempo en casa, sin tener que ir a ninguna parte, nos ha hecho sustituir actividades habituales, ahora descartadas, por otras, m\u00e1s infrecuentes. De ah\u00ed, el \u00e9xito del bricolaje, de la jardiner\u00eda de interior, de los mandalas, de los tutoriales para hacer gimnasia o magnesia, qu\u00e9 m\u00e1s da\u2026\u2026Hay quien ha desarrollado \u00a0una pasi\u00f3n enfermiza por la limpieza que roza la asepsia total y persigue ferozmente \u00a0a los virus que pueda haber sueltos por su casa. Y tambi\u00e9n, seguramente, quien se pasa el d\u00eda durmiendo, recuperando el sue\u00f1o perdido durante el \u00faltimo decenio.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Cada cual hace lo que puede, consciente de que el premio, que es salir indemnes de esta situaci\u00f3n, ser\u00e1 compartido. Una menci\u00f3n especial merecen quienes conviven con criaturas, con personas con discapacidad o \u00a0\u00a0gente mayor que no admite tregua en su atenci\u00f3n y cuidado. Sobre todo los primeros que est\u00e1n haciendo un incuestionable esfuerzo de imaginaci\u00f3n y creatividad ( v\u00e9ase la conga-vaquilla que persigue criaturas, los arco-iris en las ventanas, etc..)<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero esto es una apuesta \u00a0que, como bien nos han explicado, \u00a0justifica todos los esfuerzos y sacrificios. Y por eso, ante el miedo y la incertidumbre, superando soledades y aceptando renuncias, \u00a0hemos de sacar a pasear el amor a la vida y la esperanza en el \u00a0futuro para hacernos fuertes y conseguir que ning\u00fan bicho asqueroso y rastrero pueda con nosotros.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre \u00a0hay diferentes f\u00f3rmulas \u00a0de contar la realidad, m\u00faltiples maneras de sentirla e infinitas formas de explicarla. 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