{"id":487,"date":"2018-10-22T10:38:30","date_gmt":"2018-10-22T10:38:30","guid":{"rendered":"https:\/\/seralaedad.wordpress.com\/?p=487"},"modified":"2018-10-22T10:38:30","modified_gmt":"2018-10-22T10:38:30","slug":"banderas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.marvicent.com\/index.php\/2018\/10\/22\/banderas\/","title":{"rendered":"BANDERAS"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:justify;\">Son las banderas un tema delicado por excelencia, porque toca v\u00edsceras y levanta pasiones, a veces poco racionales. Hay quien morir\u00eda por una bandera y quien no entiende d\u00f3nde est\u00e1 el consuelo de ser enterrado con ella. Pero siempre las opiniones divergentes deber\u00edan merecer respeto, aunque no sean compartidas. A menos que amenacen la integridad ajena o no respeten las reglas de convivencia en cuyo caso, en leg\u00edtima defensa, no cabe m\u00e1s que combatirlas con todos los medios a nuestro alcance.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-488\" src=\"https:\/\/www.marvicent.com\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/banderas2.jpg\" alt=\"banderas2\" width=\"800\" height=\"456\" srcset=\"https:\/\/www.marvicent.com\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/banderas2.jpg 800w, https:\/\/www.marvicent.com\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/banderas2-300x171.jpg 300w, https:\/\/www.marvicent.com\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/banderas2-768x438.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Banderas. Telas que ondean al viento y lanzan un aireado mensaje en pro de ideolog\u00edas, marcando preferencias o recordando efem\u00e9rides. En s\u00ed mismas, no tienen ning\u00fan valor. Todo depende de lo que representen, pero tambi\u00e9n de quien las enarbole, de sus prop\u00f3sitos, del fin perseguido. Porque es f\u00e1cil pillar banderas ajenas y esconderse tras ellas para cometer maldades. O falsificarlas adorn\u00e1ndolas con mensajes enga\u00f1osos. O directamente inventarlas abusando de la credibilidad e ignorancia ajenas. No olvidar que cuelgan de un palo que, en ocasiones, puede alcanzar un enorme y doloroso protagonismo.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Hay banderas caducadas, casi podridas, a pesar de que quienes las defienden se empe\u00f1an en resucitarlas, aunque cada vez huelan m\u00e1s a muerto, muerto y enterrado, y pr\u00f3ximamente vuelto a enterrar. Que pugnan y repugnan. Banderas que representan nostalgias criminales, llenas de odio y rencor, que hieren la vista e insultan la memoria de la historia. Esa historia que no admite c\u00f3modas adaptaciones a la medida de los propios intereses, porque la realidad no admite discusiones y no hay verdad m\u00e1s verdadera que la que afirma que el tiempo pone a cada cual en el lugar que merece. Aunque a veces haya tardado demasiado.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Las hay tambi\u00e9n excluyentes, impositivas, soberbias, que exigen total acatamiento so pena de condena de ostracismo, ese castigo que niega el saludo, el pan y la sal a quienes no se alinean tras ella. Quiz\u00e1s porque han conocido el infierno de la prohibici\u00f3n y el castigo, a veces, se llegan a considerar divinas y libres del juicio ajeno, confundiendo el respeto que, sin duda, merecen con el blindaje ante cr\u00edticas o cuestionamientos. Exigen lealtades incondicionales, complicidades indiscutibles, para escapar de la crucifixi\u00f3n que espera a quien no grite su mensaje suficientemente alto y claro.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Otras tienen vocaci\u00f3n de s\u00e1bana m\u00e1s que de bandera y con su descomunal tama\u00f1o pretenden enterrar la verdad que no les conviene. Como tambi\u00e9n las hay t\u00edmidas, valerosas, fruto de \u00edntimas emociones o convicciones personales que no desaf\u00edan a nadie, ni pretenden convencer sino s\u00f3lo expresar un principio, una querencia, un sentimiento que no se quiere esconder pero tampoco hay necesidad de exhibir. Que son s\u00f3lidas y sentidas y no necesitan escenarios gigantes, ni himnos patri\u00f3ticos pero concitan la fuerza del ser humano que lucha por lo que cree.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Hay banderas que no existen y deber\u00edan. Y quiz\u00e1s sean las que m\u00e1s valgan la pena. Porque son las banderas que unen a quienes creen en la solidaridad, la igualdad y la libertad y la democracia. Grandes palabras que no se pronuncian sino que se practican. Banderas que no tienen, ni falta que les hace, quienes acogen con generosidad, educan en solidaridad, trabajan por la dignidad, viven en libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Esta es una semana de banderas. Y no todas son iguales. Imprescindible discriminar y asignar a cada una el valor que merece. En todo caso, recordando que son trozos de tela que ondean al viento, s\u00edmbolos valiosos para la escenificaci\u00f3n pero in\u00fatiles por s\u00ed mismos para satisfacer necesidades reales y aliviar sufrimientos. No vale la pena luchar por ellas, aunque s\u00ed sea necesario defender hasta la muerte lo que algunas representan<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son las banderas un tema delicado por excelencia, porque toca v\u00edsceras y levanta pasiones, a veces poco racionales. 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